La adictiva costumbre de ser campeón

No podía ser de otra forma. Rodrigo Zuazola, monarca de las últimas cinco regatas en Coquimbo, confirmó todos sus pergaminos al titularse campeón por sexta vez del torneo náutico, dejando en claro que en la actualidad es el mejor exponente de las velas nacionales.

Después de haber demostrado su supremacía en las versiones anteriores y superado el naufragio del “Pisco Sour” camino a la Regata de Chiloé en enero del 2008, a Zuazola le bastó con mantener la tendencia para quedarse con el título. Una copa que ya conoce bien y que tiene cinco réplicas en su palmarés.
 
Pero más allá de los honores personales, que se extendieron hacia mi persona al dar en el clavo con el pronóstico sobre el campeón (no así con el segundo y tercero), se confirmó que este tipo de reuniones o competencias le hacen muy bien al deporte nacional.
 
La Regata Entel PCS Norte fue una excelente oportunidad para compartir en terreno durante una semana con una de las flotas más importantes de Sudamérica, destacando por sobre todo el espíritu y los valores deportivos.
 
Por los compromisos económicos de cada uno de los capitanes de yates es demasiado difícil poder juntarlos todos, por eso el mérito de una competencia como esta. Quizás por ese motivo cuando tienen esta oportunidad la aprovechan al máximo.
 
Para ellos es una buena excusa para encontrarse con viejos amigos, mientras que para los periodistas es una buena ocasión para conocer a algunos otros que, de otra manera, sería imposible.
 
Además, pienso que el balance mediático es muy positivo por la difusión que significa esto para el deporte en sí. Ya que en una semana no sólo se destaca al fútbol —como pasa generalmente en la mayoría de los medios—, sino que ha quedado demostrado que con una buena organización y una difusión indicada todos los deportes tienen su espacio destacado.
 
En el año 2003 y 2008 tuve la suerte de estar presente en la Regata de la Prensa, pero no recuerdo muchos detalles.  Lo que siempre tengo presente es que estuve casi todo el tiempo aferrado a la embarcación tratando de no caer al agua y que el efecto del mareo no causara estragos en mi persona.
 
Hoy, con el tiempo, me doy cuenta de lo importantes que son este tipo de eventos. Son algo así como una sana costumbre. Y, realmente, quiero agradecer ser parte de ellos, aunque esta vez tuvo que ser desde fuera de la competencia, así que por medio de estas líneas doy el respectivo agradecimiento.
 
Con respecto a lo deportivo, creo que para Rodrigo Zuazola y su tripulación esta versión de la Regata Entel PCS Norte fue una de las mejores formas de partir el año. El mismo dijo que va a ser bastante complicado poder repetir las buenas campañas que se lograron en las aguas de Coquimbo.
 
Igualmente, mantengo la esperanza de que el año que viene será mejor, viene la Regata de Chiloé del Bicentenario y espero que volvamos a encontrarnos ahí. Y, repito, que sigamos teniendo esta sana costumbre de salir campeones. ¡Salud! ¡Nos vemos en tierra firme!

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