Se acabó la fiesta señores. Desde que se desató la crisis internacional, la contracción en el consumo ha sido el tema central de diversos análisis: cómo prevenirla, cuáles son sus efectos en la situación económica del país y cuándo se revertirá la tendencia a no soltar los billetes, llenan páginas y páginas pero pocos hablan del poder que le otorga a las personas en el mercado, un escenario en que, como hemos visto en las últimas semanas, muchas veces, la contienda es desigual.
De acuerdo a un artículo publicado por la Wharton School de la Universidad de Pennsilvania, las consecuencias de la turbulencia actual en los hábitos de los consumidores, en términos de frugalidad y ahorro seguirán viéndose por largo tiempo, tal como ocurrió tras la crisis del ‘29, que cambió el comportamiento adquisitivo de las perosnas por más de una generación.
Si bien puede que la austeridad aprendida a empellones en estos meses se extienda hasta pasada la coyuntura actual y torturemos hasta a nuestros bisnietos con el tema del ahorro, la comprensión del poder que tiene el consumidor cuando las empresas más necesitan su preferencia, puede ser una enseñanza que cambie el mercado de manera positiva y para siempre.
Cuando los gobiernos y las compañías requieren más que nunca que las personas gasten para que la economía se mantenga a flote, informarse, cotizar y comparar, premiando con su compra a quienes hacen un trabajo transparente y honesto es un incentivo para que las firmas compitan por entregar mejores productos y servicios a precios más convenientes, lo que contribuye a disciplinar al mercado y castigar a los alumnos que tienen cero en conducta.
Si bien es innegable que esta actitud requiere más esfuerzo (y a veces, caminatas bastante más extensas), ejercer responsablemente el derecho a elegir de algún modo revaloriza el dinero en el bolsillo del consumidor y hace evidente la importancia del rol de éste en el mercado como bastante más que una vaca lista para ser ordeñada.
A menos de 96 horas para el Día de los Enamorados, las vitrinas y las calles hace rato están tapizadas de corazones, osos y angelitos regordetes con flechas que se asoman entre los bikinis en oferta y los uniformes escolares.
En este contexto, el portal de empleos Trabajando.com realizó una encuesta entre 3 mil pesonas para determinar cuál es el nivel de romances existentes dentro de las empresas. Del total de consultados, un 40 por ciento admitió haber tenido una relación con un compañero de trabajo, y de esa cifra, el 26 por ciento señaló haberlo guardado en secreto, en tanto un 7 por ciento indicó que su estrategia había sido actuar naturalmente frente al resto de los colegas.
Del 60 por ciento restante, un 33 por ciento se niega rotundamente a la posibilidad de establecer una relación de este tipo, mientras un 27 por ciento se mostró abierto a la oportunidad de tener una en el futuro.
Ya sea tu “significant other” esté tecleando en el cubículo vecino o tomando sol a algunos cuantos kilómetros de distancia, aún es tiempo para preparar algo especial para celebrar este sábado sin necesidad de quedar en la inopia (o estresar a la tarjeta de crédito), como algunas de las ideas de esta lista.
En caso de estar de vacaciones y contar con algo de presupuesto, otra opción es una pequeña escapada para dos por el fin de semana. Para asegurarse que sea agradable (y saber si las cucarachas vienen incluidas o se pagan extra) el sitio Todo para viajar explica qué significan las éstrellas de los hoteles (y como bonus, la calificación por tenedores de los restaurantes), que se puede complementar con esta información sobre otras clasificaciones, como turista, bed and breakfast y hostel para, pese a la crisis, quedar como rey este 14 de febrero.
La crisis, pese al descalabro que continúa provocando, ha logrado poner en la mesa algunos temas fundamentales para la vida de las personas como consumidores, como por ejemplo, la importancia de la educación en el escenario actual.
No se trata de remitirse exclusivamente a la relevancia de adquirir nuevos conocimientos para conservar la pega, sino ver cómo la coyuntura ha dejado en evidencia la confianza (ciega y a veces ingenua) de las personas en las entidades financieras, a las que entregan sus recursos (y a veces su futura tranquilidad mental) sin preguntar por el destino de su dinero, cuál es el costo total o en qué consisten las comisiones.
Ok, las entidades también hacen lo suyo cuando sueltan un discurso largo, fome y plagado de términos lejanos para el ciudadano de a pie, que a veces evita leer los contratos y sólo firma, mientras cruza los dedos para que todo salga bien. Un trato ferpecto. Digo, perfecto.
En Estados Unidos, para criar consumidores más “clever”, después de los problemones derivados de la crisis hipotecaria, la Comisión de Educación del Senado de Nueva Jersey aprobó un programa piloto para incluir Finanzas Personales dentro del currículum de la Educación Media. “Bah, a mi también me enseñaron a hacer cheques en el colegio”, dirán algunos, pero la diferencia es que esta inciativa incluye temas más actuales como las tarjetas de crédito, los préstamos hipotecarios y la administración de deudas (si, qué darían muchos por volver al colegio).
Si bien el plan fue criticado porque podría sobrecargar a los alumnos, promete ser un buen método para preparar a los jóvenes para la oferta indiscriminada de tarjetas y cuentas que enfrentan al entrar a la universidad y que muchas veces les enseña a punta de tropezones cómo funciona el sistema bancario.
Aunque en Chile no existe una iniciativa igual, hay entidades que están haciendo lo suyo para educar a los clientes de todas las edades. Una de ellas es la SBIF, que en su sitio ofrece información sobre los productos bancarios, así como también simuladores de crédito y pago de tarjetas, con el fin de permitir a las personas tomar decisiones más informadas en vez de sólo ser esclavas de las cuotas.
Frente a la llegada del 2009, un año que se ha dicho hasta las náuseas será dfícil, hacer un balance de los doce meses que hoy terminan, proponerse dejar atrás las malas costumbres económicas y exorcizar los demonios financieros es una oportunidad imperdible.
Sitios como The Simple Dollar (en inglés) y ZenHabits (también en inglés) se han hecho cargo de esta idea y han desarrollado guías para plantearse correctamente los propósitos y metas para el nuevo año.
Las claves son verdaderamente simples. Básicamente consisten en que en lugar de engañarse y decir “el 2009 gastaré menos plata” o “el próximo año si que ahorro”, frases que parecieran estar pidiendo a gritos una excusa para no cumplirlas o llevarlas a cabo el mes que viene, el trimestre que viene, el segundo semestre, ¿el próximo año?, optar por establecer metas concretas en cuanto a objetivos, tiempo y trabajo que requerirán.
¿Ejemplos? “Voy a juntar x plata mensualmente para poder salir de vacaciones en invierno”, “cada semana destinaré x a mis ahorros”, “todos los meses haré un presupuesto para ordenar mis gastos, comenzando desde enero”, “de aquí a octubre pagaré el total de la tarjeta de crédito x, destinando x plata mensualmente y la devolveré cuado termine”. La idea es que la meta sea lo suficientemente específica para poder cumplirla efectivamente.
Si no le parece suficiente y desea asegurarse por todos lo medios de poder cumplir con sus objetivos económicos, existen diversas cábalas de Año Nuevo destinadas a atraer el dinero y la prosperidad. Entre las más conocidas figuran esperar las 12 con dinero dentro de los zapatos (bueno, nadie dijo que esto iba a ser cómodo), poner un anillo de oro en la copa de champaña, encender velas amarillas para la abundancia, comer lentejas cocidas, meter las manos en azúcar y lavárselas con champaña (nadie dijo que esto iba a ser fácil) o esperar la medianoche con espigas de trigo.
La verdad, no hay seguridad de que estas prácticas efectivamente funcionen, pero probablemente entre que se come las lentejas,se lava las manos, trata de no tragarse el anillo y domina el arte de caminar con plata en los zapatos, las preocupaciones económicas pasarán, al menos por un momento, a un absoluto segundo plano.
Con el mejor espíritu navideño, tomé la carta y leí: “Querido viejito, para esta pascua quiero que me traigas un Play Station 2 porque me he portado muy bien”…Ok. Cero posibilidad.Siguiente.Playstation. Siguiente. Playstation. Siguiente. Un Wii. Siguiente. Playstation…
Y así continuó el fenómeno ininterrumpidamente, mientras el espirítu navideño daba paso al asombro y las cartas se acabaron sin revelar ningún deseo que incluyera un artículo no ‘enchufable’. Ok, son deseos y soñar no cuesta nada y todo eso, pero ¿qué hizo que las cartas al Viejo Pascuero parecieran una solicitud al CEO de Sony? y ¿qué pasó con el clásico regalo comodín de una pelota de fútbol?.
Aparentemente, si puedes tener un partido con las figuras más destacadas de la Fifa, después cambiar y jugar un partido de tenis desde el living de tu casa y si te alcanza el tiempo, pegarte un match de boxeo, eso del aire libre, los moretones y rescatar la pelota de los autos empieza a perder algo de brillo.
El tema no es sólo el desear productos que son llamativos, entretenidos y bueno, algo caros, que es natural y totalmente evidente por lo demás, sino qué es lo que sucede a la larga cuando uno consigue efectivamente todas esas cosas que desea, cuando uno las desea y a cualquier precio, gracias a sus padres y el auspicio de Don Crédito. Al respecto, Neal Templin, columnista del Wall Street Journal escribió un artículo en el que señala la influencia que el comportamiento financiero de los padres tiene sobre los hijos y sus futuras conductas económicas. En el texto señala que entre las personas que vivieron la crisis del ‘29 existía una tendencia a ser cuidadoso con el dinero por el resto de la vida, fenómeno que fue disminuyendo con el avance de las décadas, hasta desembocar en la época actual, donde el crédito ha facilitado el acceso a productos y ha logrado ser prácticamente omnipresente en la vida de los consumidores, dando pie a un grupo de futuros adultos que concibe la tarjeta como un medio mágico para alcanzar todo lo que desea. Al respecto, el sitio Kiplinger.com (en inglés) tiene una sección especial con artículos y tips para educar a los hijos sobre temas financieros.
Por otra parte, si aún te queda un niño a quien hacerle un regalo y los items “enchufables” no son una opción sin que exista voucher, firma y carnet de por medio, el Sernac preparó una guía de obsequios para niños desde cero hasta diez años basándose en las características cognitivas e intereses de cada edad. Y si quieres hacerle un regalo a un niño, pero no hay ninguno en tu familia, todavía tienes plazo para donar libros de cuentos infantiles para la campaña de navidad del Hogar de Cristo o transformarte en ayudante del viejito y elegir a través de internet alguna de las cartas que le han llegado a Correos de Chile .
Entre rescates financieros, préstamos. repactaciones, alzas y desplomes de los mercados bursátiles, fusiones, consejos de ahorro, índices de desempleo, proyecciones para el 2009 y empresas adoptando el lema “si te sobra un poquito, dámelo a mi”, es tremendamente fácil confundirse y olvidar cómo se gestó esta montaña rusa económica.
Leopoldo Abadía, un ingeniero español transformado en gurú de las finanzas, recogió el guante y en el programa Buenafuente se dedicó a explicar el inicio de la crisis económica actual. Sin parafernalia, sin términos especializados ni eufemismos y una buena dosis de humor, Abadía aclara la situación y expone con precisión que papel jugaron los ‘ninjas’ en el desarrollo del escenario actual.
Si, leyó bien, los ‘ninjas’… Pero no los usted que cree.
Era una multitienda común y corriente. El anuncio de una liquidación peleaba con el aviso del nuevo look de la temporada y la escalera macánica bajaba con su ritmo constante y monónoto hasta esconderse en una rendija final.
Todo era normal. Habitual. Hasta que llegó la confusión.Tras revisar mentalmente el calendario, efectivamente aún era octubre. Sin embargo, ahí enfrente convivían los disfraces de monstruos, cenicientas y diablos con monos de nieve, renos y el viejo pascuero… Así es. Pavor. Afortunadamente los uniformes escolares y los módulos de permisos de circulación aún no se veían en el horizonte, pero considerando el ritmo con que los señores del retail están empeñados se mueva el calendario, quizás el próximo año sea posible.
¿Se te apareció la navidad? Mmm sip. Pero tal vez puede ser una oportunidad para evitar las maratones de compras navideñas, para quitarle algo de estrés a las fechas y estar menos dispuesto a cargar un elefante a la tarjeta de crédito con tal de llegar pronto a la casa y sacarse los zapatos.
Proponerse empezar a reunir regalos en Halloween puede no ser una mala idea (sobre todo si se cuenta con un clóset a prueba de curiosos), permite aprovechar las liquidaciones, darse el tiempo de buscar mejores alternativas, tener la opción real de hacer un presupuesto (y tratar de cumplirlo!), ser más consciente de los límites de uso de la tarjeta de crédito y hasta llegar más relajado al 24 de diciembre. Mal que mal eso de volverse Hulk con una viejita por un par de aros plásticos o comprarle al papá la décima corbata/lapicera/agenda/destapabotellas consecutiva por falta de tiempo, es bastante discutible como espíritu de las fiestas.
Talvez sería bueno darle una oportunidad a esto de la unión sindical entre calabazas y los monos de nieve, considerando que estamos a pasos de que esto se transfome en Halloween feliz para todos. Jo,jo,jo.
Considerando las perspectivas de bajo crecimiento para el próximo año, el horizonte para el empleo se ha vuelto brumoso. Se espera que disminuya la creación de nuevos puestos de trabajo y además, algunas empresas golpeadas por la crisis vuelvan a la mala costumbre de recortar personal.
Por ende, una buena idea es tomar medidas ahora al respecto. Ya sea buscar un trabajo, crear un negocio independiente que permita generar un ingreso pasivo “por siaca” , tomar algún curso de capacitación para mejorar el currículo o evaluar la posibilidad de realizar asesorías externas, entre otras alternativas para enfrentar en mejor pie el próximo año.
De acuerdo a una encuesta difundida por The Work Buzz, un 12 por ciento de los empleadores sondeados detectó un alza en el uso de tácticas inusuales para conseguir un puesto de trabajo, como por ejemplo poner un aviso en una paleta publicitaria, usar una polera con la frase “por favor contráteme” o asistir a la entrevista con una escoba “para barrer con la corrupción”. Si bien puede haber creatividad en estas extremas técnicas, el riesgo de salir con una huella estampada en el trasero es grande… Niños, no lo intenten en casa, la idea es mantener el equilibrio entre creatividad y profesionalismo y, como dice un entrevistado del artículo “ser recordado por las razones correctas”.
En caso de ya contar con un trabajo, aquí hay una guía para conservarlo sin morir en el intento. Si hueles que algo extraño pasa en la empresa, una página con los puntos claves a saber sobre el despido, una lista jocosa de indicios de que te van a echar, una lista no tan jocosa ( y más encima en inglés) de señales a las que hay que estar atento, además de un artículo con consejos para optimizar la búsqueda de un nuevo puesto de trabajo. Ahora bien, si buscas empleo por primera vez, las sugerencias de esta página pueden ser útiles para orientarte mejor .
¡Ah! Y si en tus planes de corto plazo estás pensando despedir a alguien, es importante considerar lo que dice esta columna antes de echar al buzón ese sobre azul.
Durante la última semana, mientras aumentaba la ansiedad generada por la sofocante espera de los resultados del salvataje estadounidense, el ambiente comenzó a sulfurarse. Tanto en la blogósfera como en algunos medios de país del norte aparecieron frases como ”El armagedón financiero”, “Finnanciapocalypse” y como decía en el post anterior “el fin del mundo como lo conocemos” entre otras de marcado corte fatalista. ¿En qué momento esto dejó de ser un tema económico y se transformó en un asunto bíblico?
En medio de una situación en que recuperar la confianza de los inversores era clave (y aún es) para que esto no se transforme efectivamente en un espiral hacia las profundidades del averno, sembrar el miedo con guadaña en mano es más que cuestionable, considerando las altas posibilidades de que esas frases terminaran (y aún puedan terminar) en una profecía autocumplida. Dichos como el “Sólo nos queda rezar” de Rodríguez Zapatero, no contribuyen a la estabilización tampoco.
Ojo que no se trata de esconder la cabeza, mentir o ignorar la gravedad de la crisis, sino todo lo contrario: Ser concientes de que por esa misma gravedad, esta no es materia para jugar a sembrar el pánico.
Considerando el carácter cuasi religioso que se le ha dado al tema y buscando más información al respecto, encontré el blog cristiano de finanzas personales (oh si, es un curioso mix) Gather Little by Little, que tiene un artículo destinado a luchar contra los espeluznantes demonios del sensacionalismo financiero. Bajo el título “Hey, Chicken Little, el cielo no se está cayendo”, este sitio expone con claridad las dos alternativas básicas para enfrentar la turbulencia actual: Entregarse a las garras del horror, correr como pollos sin cabeza y arriesgar un surmenagge o tomar hoy las medidas necesarias para prepararse y evitar que durante el 2009 las secuelas de la crisis hagan de la economía familiar un infierno.
Con la reunión de exorcistas del G8 y el efecto rebote, ha disminuido en algo la incertidumbre y ha mejorado el ambiente después de una semana con aire fatídico, pero no es tiempo para dormirse en los laureles, sino para aprovechar de decidir cómo enfrentar lo que viene, ya sea para comenzar a tomar medidas inmediatas destinadas a reducir la vulnerabilidad frente a los vaivenes que puedan presentarse a futuro o para comenzar a negociar inmediatamente la compra de un megáfono y dedicarse a vocear la llegada del fin del mundo full time.
“Is the end of the world as we know it…” cantaba REM en su disco Document de 1987. La semana pasada, once años después, la misma frase parecía resonar con fuerza en el ambiente a raíz de la crisis financiera estadounidense y el estado general de alerta que ha producido su aún incierto desenlace.
Desde la visión apocalíptica de una nueva Gran depresión como la ocurrida el año ‘29, hasta la perspectiva del inicio del fin del capitalismo, las variadas interpretaciones de la turbulencia y sus posibles escenarios futuros han proliferado y hasta se han hecho contradictorias, constribuyendo a alimentar la ‘leyenda urbana’ de la crisis.
Pero entre la incertidumbre provocada por la crisis y agudizada por la aún no resuelta situación del plan de salvataje estadounidense, en la blogósfera algunos sitios decidieron hace tiempo mantenerse al margen de la tendencia a gritar desaforadamente como víctimas de Godzilla y escribir posts destinados a aclarar a los ciudadanos ‘de a pie’ de qué se trata la turbulencia, cuales son sus causas y cómo se puede enfrentar esta situación sin caer en el colapso nervioso.
Entonces, en vez de permanecer de pie en medio del living exclamando “¡Oh! y ahora ¿quién podrá ayudarme?” con una mano descansando sobrte la frente y su mejor cara de Florinda Meza, la invitación es a consultar el post de The Simple Dollar (en inglés) sobre cómo hacer frente a los vaivenes actuales sin perder la sanidad mental, leer este artículo sobre cómo se gestó la situación esta turbulencia, revisar esta cronología preparada por el Rancahuaso al respecto, revisar este blog para descubrir el método sueco para salir de un embrollo así y ver este video con una explicación del nacimiento de la crisis a cargo de los comediantes británicos John Fortune y John Bird .