La última trinchera

Para decirlo en una figura que comprenderán de inmediato: éstas no son mis canchas. Como muchas mujeres, yo crecí convencida de que podía y tenía que jugar en cualquier terreno. Pero el fútbol, lo cedo. No es que no logre comprenderlo (¿o de verdad creen que no podemos comprender la posición de adelanto?). Es que sencillamente, no quiero. En un mundo donde las mujeres pueden pelear, y con derecho, todo aquello que alguna vez se reservó para los hombres, el fútbol es, para mí, la última trinchera. El último rito secreto, ese que los hombres juran en la oración perpetua del eterno misterio del contragolpe, el juego a dos bandas, el centro, el corner y el medio campo.

El fútbol es la fraternidad secreta que une a mi padre con mis hermanos, a mi esposo con sus hijos, a mis hijos con sus compañeros en el patio, a mis vecinos en la rotonda, a mis colegas en la liga y a miles en los estadios y, cuando amerita, en Plaza Italia. Son 90 minutos es los que se permiten (¡por fin!) llorar, y tomarse las manos, morderse los nudillos, maldecir sin hacer daño a nadie y, en esas raras ocasiones en que les toca la victoria, saltar del sillón, ponerse de rodillas y fundirse un abrazo.

Chile clasificó al Mundial, y yo ni siquiera vi el partido que abrochó tan colosal aventura. Digamos, no lo vi en el pasto. Lo vi en sus caras, en su alegría, en la emoción que los vuelve ingenuos, les devuelve la esperanza y los convence, quizás sin pensar demasiado, en que, una vez más, la vida no es tan mala y ellos pueden animarse a todo.

No comprendo el fútbol, pero me saco el sombrero ante una pasión que vive, muere y resucita en cada partido. Así que, de una u otra manera, yo también, que nada sé de fútbol, que no lo sigo, ni me interesa, he vivido esta clasificación como se viven esos días inolvidables en nuestras vidas. Yo también, la noche del domingo, después del partido con Colombia, agarré a mis hijos y los saqué a dar vueltas por las calles, para que vieran cómo sonaban las bocinas, cómo ondeaban banderas y todos nos saludábamos gritando: “¡Viva Chile!”. Y cuándo me preguntaban, todavía pequeños, qué era esto tan extraordinario que pasaba esta noche, sólo tenía una cosa que contarles: “Esto, mis niños, es el fútbol”. Felicitaciones a todos los que vibraron con el triunfo.

Esta columna fue publicada el pasado jueves en el Diario Las Ultimas Noticias.

10 Comentarios para “La última trinchera”

  1. Vicente Pérez Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 4:38 am

    Paula, Brillante, eres una estrella brillante en el firmamento del periodismo. Eres muy buena comentando cine, teatro y espectáculo, pero con este artículo te las mandaste, grande Paula.

    Vicente Pérez.

  2. IGNACIO KASIS Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 12:02 am

    Perdón por el atrevimiento, pero sólo quería decirte que, más allá de tu capacidad profesional, me siento hipnotizado por tu voz y tu forma de expresarte, además de tu hermosura.

    Un abrazo….

  3. Eduardo De la Iglesia Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 10:43 am

    Gracias Paula!!! Ha pasado un buen rato desde que escribiste este artículo, pero no dejó de emocionarme cuando lo lei.
    Me dieron ganas de imprimirlo y enmarcarlo para cuando ellas preguntan por que tanto escándalo y rito cuando comienza a rodar la gordita regalona….
    Te mando un abrazo
    Eduardo

  4. INGENIERO CESANTE Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 3:42 pm

    NECESITO INGENIERO FRACASADO PARA HACER CLASES DE MATEMATICAS EN COLEGIO, SUELDO $ 450.000, REMITIR CURRICULUM A MINISTERIO DE EDUCACION.(no se requiere vocacion)

    GRACIAS.

    (EL MUNDO ES Y SERA UNA PORQUERIA, DA LO MISMO SER UN BURRO QUE UN GRAN PROFESOR)

  5. jaime Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 2:23 pm

    Paula,
    Aquí otro admirador. Este artículo es sencillamente sublime. Soporto diariamente en forma estoica las interminables tandas de comerciales de “Lo que queda del día” probablemente solo debido a tu siempre fresca y agradable participación.
    Felicitaciones

  6. Pedro Bahamondes Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 1:51 pm

    Paula
    La verdad es que no acostumbro a escribir en blogs de nadie, pero navegando en la página de radio Cooperativa llegue a esta sección y no puedo dejar pasar la oportunidad de felicitarte por lo agradable que haces el regreso a casa, te escucho todas las tardes y me entretengo mucho, creo que con Polo hacen buena pareja laboral.
    No quiero dejar pasar la oportunidad para confesarte que te encuentro estupenda y encantadora, ojalá hayan más periodistas con tu carisma, nos hace mucha falta para olvidarno de los problemas aunque sea por un rato.

    Felicitaciones por este artículo, me encantó.

    Un abrazo

    Pedro Bahamondes

  7. Danilo Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 4:15 pm

    Hola Paulita, muy buen artículo te pasaste, solo una pequeña acotación: la celebración de clasificación fue un día Sábado en la noche y no Domingo como aparece en “la última trinchera”.

    Saludos desde La Calera.

  8. Marco Guerrero Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 11:45 am

    La posición de adelanto es absolutamente simple… Cuando un jugador da un pase hacia adelante, en ese preciso instante su compeñero de equipo debe tener al menos 2 jugadores contrarios entre el y el arco, si eso no ocurre, estará adelantado, por lo que se anula la jugada y el equipo contrario tiene derecho a un tiro libre desde la posición del jugador infractor.
    Espero haberle aclarado en algo tal duda.

  9. gastón fuentes s. Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 9:27 pm

    Paula:
    cual es la situación real de Hilda y Enrique?; de manera muy indirecta se nos ha dicho que se habrían guarecido en la parte alta de Iloca.-
    Llevamos muchas horas intentando un contacto telefónico,sin lograrlo. Mi hermano no suele llevar computador cuando viaja hasta su cabaña en la playa.-
    De antemano, muchas gracias; fraternalmente, Gastón

  10. Marco Dice:
    16 de Octubre de 2009 a las 5:42 pm

    Paula

    Veo que hace tiempo que no escribes.. hace algunos años, y a raiz de un tema sobre la visión de los bebés te recomendé un libro de Francis Crick: “La búsqueda científica de alma” (Crick recibió el premio nobel por su formulación del ADN en 1953, y ese libro es de los 90)
    Ahora te invito a leer este breve artículo sobre Economia y catástrofes naturales

    Saludos

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