Desaparecidos de aquí y allá

No hubo sorteo de pechugas -aunque esa palabra aquí en Madrid, no la conoce nadie-. Los implantes de silicona que rifaba la discoteca Pachá en Valencia quedaron pendientes porque el dueño del local consideró que la polémica era excesiva e innecesaria para un sitio que de todas maneras habitualmente se llena. Pero antes de suspender el remate, que criticaban la sociedad de cirujanos, el ayuntamiento y las autoridades sanitarias, los del Pachá se despacharon unas declaraciones imperdibles, acusando a los medios de levantar una polémica hipócrita, inflamada por periodistas que además, no tienen problemas en usar bótox o pasar por la liposucción. Y no lo cuentan. Y allí quedaron los medios: si alguien quiere hablar del Pachá, tiene que hablar al natural…

La de la silicona ha sido una polémica sabrosa, qué duda cabe, pero no es ni de lejos la más importante de estos días. Hoy el nombre de Chile aparece en las columnas de opinión que se atreven con el tema más espinudo de esta semana española: la incompetencia del juez Baltazar Garzón para asumir los casos cuando hay más de 60 fosas comunas donde se apilan los huesos de varios desaparecidos españoles. Tantos, que no se sabe cuántos son. Amnistía Internacional sentencia: España es el país con más desaparecidos en todo el mundo.

La incompetencia asumida por Garzón no le impidió refrescar un tema que varios insisten, sin éxito, en olvidar. La decisión del juez que detuvo a Pinochet además subraya la necesidad de buscar a los hijos del franquismo, niños y niñas nacidos de padres republicanos muertos o detenidos, y entregados a familias falangistas. No se sabe dónde están hoy esas personas, y ellas mismas no saben quiénes son, y el proceso que eso inicia es tan largo y doloroso que muchos no saben hacia dónde mirar.

Muchos, excepto las víctimas, que, como es habitual en estos casos, ya se lanzan a buscar, por ejemplo, a tíos y tías perdidos. Por edad, porque recibió el testimonio, la generación que sigue a los hermanos que sobrevivieron a estos procesos, es la que está en mejor posición para el trabajo.

Como los llamados a seguir sin mirar atrás son muchos, se recuerda hoy, entre otros casos, los de Chile, Guatemala y Argentina, como ejemplos de países que se atrevieron a mirar el pasado y elaborar sus listas de víctimas, sin temor a que aquello reanimara los odios del pasado, como advierten algunos. Ernesto Sábato, que elaboró el informe de las víctimas en Argentina, aparece apoyando el manifiesto de intelectuales que ayer pidió seguir investigando estos hechos hasta el final, sólo para establecer, allí donde no hay justicia, al menos la verdad.

Los desaparecidos se niegan a desaparecer. Aquí y allá. Aunque en Chile el caso de Germán Cofré -la víctima que apareció después 35 años en Argentina- le aporte un matiz extraordinario y lamentable a la misma historia.

2 Comentarios para “Desaparecidos de aquí y allá”

  1. William McGonagall Dice:
    22 de Noviembre de 2008 a las 12:16 pm

    Conforme a una estrategia global deliberada y compartida:
    Una cadena de medios de comunicación -radio, prensa y canal de televisión- en manos de un grupo económico de intereses comunes, se las arreglaría para crear eventos políticos que hicieran imposible un arreglo de la situación de los grupos económicos en dificultades. Con un manejo hábil de la opinión pública al respecto, con acusaciones de ilegalidad y manejo inmoral de fondos ajenos, azuzando en la mente de la gente la idea de una conspiración de los grandes conglomerados financieros, destruiría al adversario. Ahora, si la situación es contra el gobierno o su gabinete, podría sutilmente, a través de dos o tres programas de análisis de la situación económica, provocar la caída definitiva del personaje o personajes objetos de su maniobra. Basta con que se hiciera patente que los inversionistas ya no confiaban en él, que se esperaba que el gobierno reconociera la realidad y enfrentara la crisis.
    ¡La televisión el arma mortal, no cabe duda!

    Ss. Atto. y Ss.
    William McGonagall.

  2. William McGonagall Dice:
    22 de Noviembre de 2008 a las 11:53 am

    LOS HALAGOS FLORALES NO DEBEN EVALUARSE POR EL TAMAÑO, SINO POR EL COLOR DE LAS FLORES.
    No siempre la divinidad del animal sagrado de la India se manifiesta por el mugido oral; como tampoco las insinuaciones rosadas de un japonés son sinceras. Lo mejor es perseverar en la rectificación cualitativa y cuantitativa, respecto al oficio, a futuro.
    ¡No siempre lo simbólico es simbólico, a veces, también lo es metafórico!
    Ss. Atto. y Ss.

    William McGonagall
    Tuesday, November 25, 2008
    12:43:50

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