Archive for Noviembre, 2008

Teletón: la vergüenza y el orgullo

Sábado, Noviembre 29th, 2008

Pedro Lizana, ex presidente de los empresarios, declaró en Cooperativa que la Teletón era una vergüenza. La vergüenza, en el argumento de Lizana, no es para quienes la organizan, sino para el Estado, que por ejemplo, nunca ha dispuesto una partida presupuestaria fija suficiente para la atención de los discapacitados en Chile. Lizana formaba parte la mañana previa a la Teletón de los panelistas de “El Primer Café” en Una Nueva Mañana (de lunes a viernes, desde las 9 am), junto a Marta Lagos y el economista Luis Eduardo Escobar, que dieron también buenos argumentos en torno a la cruzada solidaria televisiva.

Lagos, por ejemplo, planteaba que la Teletón no sólo cumple 30 años: representa también al Chile de hace 30 años. Un país pobre, donde no se disponía, o no se quería disponer, de recursos estatales para enfrentar las demandas de los más necesitados (para qué hablar de los discapacitados). Un Chile muy distinto al país de hoy, donde existen recursos - bien abundantes entre algunos- y por lo tanto, la discapacidad podía abordarse desde una perspectiva más racional. Escobar describió a la Teletón como una representación de las desigualdades que subsisten en el país desde 1978 hasta ahora y la describió como una forma variopinta de caridad, donde no sólo se apela a la emoción para conseguir la plata, sino también a la farándula y al sexo (de eso se trata la vedetón, ¿no?).

Creo que esos representan poderosos argumentos frente a la Teletón, que parecen más fuertes aún en algunos momentos de la transmisión, por ejemplo, en la exacerbación dramática de los testimonios de las personas rehabilitadas. En general cada vez que se ve alguien muy maquillado llora en pantalla. Pero la Teletón tiene también algunos poderosos argumentos de defensa: los centros de rehabilitación ostentan una eficacia en gestión que un modelo estatal, como el que algunos se apuran a proponer, difícilmente podría alcanzar. La Teletón sí recibe algunos recursos desde el Estado. Pero una Teletón pública sería objeto de las mismas trabas administrativas, sin hablar de la vulnerabilidad política, que sufre gran parte de los servicios públicos. No tiene que sufrirlas per se; pero habría que cambiar un sistema que efectivamente funciona, por uno que no se sabe cómo va a funcionar.

Pero más allá del ámbito de la gestión -que suena mezquino, pero resulta absolutamente imprescindible- la Teletón es también, al menos en alguna medida, gran motivo de orgullo para muchos chilenos. La mayoría.

La Teletón representa el tipo de iniciativa ciudadana, espontánea, voluntaria que tanto querría ver uno en distintos ámbitos. Con 30 años funcionando, esta jornada de donaciones, que en la televisión se vive como una gran fiestoca (igual: se ríe, se baila, se grita y se termina llorando), en muchas casas, y entre muchas comunidades -sobre todo donde la discapacidad ha tocado cerca- la jornada se vive como un rito en el que se conoce, se reconoce y se valora la solidaridad.  Lo que no resulta tan banal, cuando prácticamente todo el resto del tiempo, el sálvese quien pueda es el leit motiv principal, el que enseñamos a nuestros hijos y el que practicamos penosamente día a día.

Durante la Teletón la gente se acerca a “la tele”, se acerca a la radio, pero también se acerca a una parte un poco más ingenua, y también más noble de sí misma. Es cierto que se podría ser más solidario, en forma más permanente, más contundente y quizás, más pensada.

La pregunta es ¿cuándo, cómo y por qué arrebatarle al país 27 horas durante las cuales muchos se sienten más unidos, más buenos y un poco mejores. Juntando la plata y sin hacerle daño a nadie?


En la escafandra
Uno de los avisos de la Teletón dirigido por Andrés Wood para la agencia PROLAM. 35 segundos en el interior de la discapacidad, tal como hizo el director Julian Schnabel con la historia real de un parapléjico en la película “La Escafandra  la Mariposa”.

A puro combo

Miércoles, Noviembre 26th, 2008

La última gran actuación del fallecido José Arturo Giolito, el baterista tocaba de cabeza, en una acrobacia absurda, pero totalmente acorde con ese filo irracional del Festival de Viña, donde sólo cuenta lo raro y lo irrelevante, mientras algunos se juegan la vida porque saben que tiene una oportunidad, muchas veces única, de contarle a un público masivo que allí están y que la música es lo que mejor hacen.

Esa noche en Viña Giolito tocó de cabeza, a los 75 años, y se dio por entero, porque cuando uno mira su carrera, eso parece haber hecho toda su vida. Y una larga vida. Veinteañero, Giolito fue testigo y protagonista, y más tarde motor, de la música tropical a la chilena. Y eso ya suena a paradoja y vale el mérito. En una cultura como la nuestra, que pocos se atreverían a describir como “fiestera”, donde la gente se mueve poco y mal (pero a veces, con qué entusiasmo), donde los tiempos no siempre han estado para bailes, Giolito logró vivir de la fiesta y la sandunga, entre otras cosas, porque se animó a todo.

Alumno del Conservatorio Nacional, joven baterista de la Orquesta Ritmo y Juventud, de la orquesta de Radio Cooperativa, músico de sesión para la Nueva Ola, alma del cha cha chá criollo, impulsor de la cumbia, músico de televisión, cantante de medley tropicales, la trayectoria de Giolito es la de un músico talentoso, pero sobre todo la de un trabajador incansable, en permanente afán por darle a su público lo que quería. Lo suyo no eran las grandes ambiciones artísticas (no lo parecía al menos, sonriendo a la cámara enfundado en su ambo de brillantina), pero en el resultado, Giolito deja su música y entre algunos jóvenes cumbieros, deja también una escuela.

No es raro que Giolito vaya a pasar a la historia por su Combo, ese formato de pequeña orquesta, versátil y cumplidora, que él trajo desde Estados Unidos y que se convirtió en su marca de fábrica. Giolito murió diez días después de su último concierto. Y sus hijos (bateristas como él y su abuelo), ya han anunciado que el grupo, pese a la muerte, cumplirá con todos sus compromisos. Como corresponde.

Desaparecidos de aquí y allá

Sábado, Noviembre 22nd, 2008

No hubo sorteo de pechugas -aunque esa palabra aquí en Madrid, no la conoce nadie-. Los implantes de silicona que rifaba la discoteca Pachá en Valencia quedaron pendientes porque el dueño del local consideró que la polémica era excesiva e innecesaria para un sitio que de todas maneras habitualmente se llena. Pero antes de suspender el remate, que criticaban la sociedad de cirujanos, el ayuntamiento y las autoridades sanitarias, los del Pachá se despacharon unas declaraciones imperdibles, acusando a los medios de levantar una polémica hipócrita, inflamada por periodistas que además, no tienen problemas en usar bótox o pasar por la liposucción. Y no lo cuentan. Y allí quedaron los medios: si alguien quiere hablar del Pachá, tiene que hablar al natural…

La de la silicona ha sido una polémica sabrosa, qué duda cabe, pero no es ni de lejos la más importante de estos días. Hoy el nombre de Chile aparece en las columnas de opinión que se atreven con el tema más espinudo de esta semana española: la incompetencia del juez Baltazar Garzón para asumir los casos cuando hay más de 60 fosas comunas donde se apilan los huesos de varios desaparecidos españoles. Tantos, que no se sabe cuántos son. Amnistía Internacional sentencia: España es el país con más desaparecidos en todo el mundo.

La incompetencia asumida por Garzón no le impidió refrescar un tema que varios insisten, sin éxito, en olvidar. La decisión del juez que detuvo a Pinochet además subraya la necesidad de buscar a los hijos del franquismo, niños y niñas nacidos de padres republicanos muertos o detenidos, y entregados a familias falangistas. No se sabe dónde están hoy esas personas, y ellas mismas no saben quiénes son, y el proceso que eso inicia es tan largo y doloroso que muchos no saben hacia dónde mirar.

Muchos, excepto las víctimas, que, como es habitual en estos casos, ya se lanzan a buscar, por ejemplo, a tíos y tías perdidos. Por edad, porque recibió el testimonio, la generación que sigue a los hermanos que sobrevivieron a estos procesos, es la que está en mejor posición para el trabajo.

Como los llamados a seguir sin mirar atrás son muchos, se recuerda hoy, entre otros casos, los de Chile, Guatemala y Argentina, como ejemplos de países que se atrevieron a mirar el pasado y elaborar sus listas de víctimas, sin temor a que aquello reanimara los odios del pasado, como advierten algunos. Ernesto Sábato, que elaboró el informe de las víctimas en Argentina, aparece apoyando el manifiesto de intelectuales que ayer pidió seguir investigando estos hechos hasta el final, sólo para establecer, allí donde no hay justicia, al menos la verdad.

Los desaparecidos se niegan a desaparecer. Aquí y allá. Aunque en Chile el caso de Germán Cofré -la víctima que apareció después 35 años en Argentina- le aporte un matiz extraordinario y lamentable a la misma historia.

La Roja de Otros

Jueves, Noviembre 20th, 2008

Estoy en Madrid, igual que la selección chilena. Con más suerte espero. La prensa de papel ha sido generosa esta luminosa mañana madrileña con el equipo chileno, al que describió como envalentonado por su triunfo histórico ante argentina. El 20.Minutos, el diario gratis que más se ve leer en el metro, respeta el juego asfixiante de los chilenos, y El País describe a los jugadores del combinado nacional (el nuestro), como fuertes y agresivos. .

Bueno: ganaron también, para qué pegar en el suelo. “La roja concluyo su año mágico”, escriben, sobre su roja, que lleva dos años sin perder partido y se planta en cancha con 10 campeones europeos, como anoche. Bueno, cada uno con su roja, no?

Pero el partido es noticia hoy, cuando ganaron. Los otros días, dos casos espectaculares se han robado toda la atención de los madrileños, y especialmente de sus medios. La primera ha sido la caída del Txeroki, el despiadado jefe de la ETA detenido, entre otras cosas, porque andaba en un auto con patentes, ya no falsas, sino “imposibles”, o sea, disparatadas. El historial de crímenes que se le adjudica al jefe militar es de temer. Tanto, que en un caso como el suyo, saber que además el etarra andaba llevando hachís se ha convertido en todo un detalle, de importancia meramente simbólica en el marco de la lucha contra la ETA. Resulta que los terroristas vascos históricamente presumieron de ir contra los narcos y por la pureza de hábitos. Y como se escribe por acá, resulta que entre disparo y disparo, andaban también “colocaos”. Pero la autoridad ha sido clara y aquí, que alguien como el Txeroki ande con droga es lo de menos. Lo grave en su caso, es que ande con pistolas.

En el día a día, eso sí, la historia del Txeroki sólo es eclipsada por el crimen de Álvaro Ussía, un estudiante de 18 años, muerto en una discoteca. No se sabe si lo mataron los tres guardias del local -que están todos detenidos- o un cliente habitual, pero el caso es que a Ussía le reventaron el corazón de un rodillazo en el pecho, y, como decimos los medios, la opinión pública está conmocionada. Y con justa razón. Ussía era joven, era alegre, el alma de su curso en el colegio Monte Tabor, deportista y “ligón”, según se atrevió a consignar un diario en este cruel contexto (le íba bien con las chicas).

Hojitas de fotocopias que dicen “Ussía no te olvidaremos” tiritan afirmadas con scotch en árboles y contenedores de basura. Es la vida arrebatada en plena forma la que choca tantos en estos crímenes, pienso. Pero el taxista que me lleva al Círculo de Bellas Artes dice lo que nadie comenta en estos casos, y es que la familia Ussía tiene además, la influencia y los recursos suficientes para conseguir la justicia que su hijo merece. Y para mover a la opinión púbica que la exigirá. Hubo un par de crímenes similares y más crueles, contra inmigrantes antes. Y el revuelo fue menor. “¿No pasa lo mismo en su país?“, me pregunta el conductor mientras escuchamos en la radio un debate sobre el tema.

Cada uno con su roja, pienso yo.

Mientras el auto se pierde desde la Puerta de Alcalá, cambiamos de sintonía y nos sumergimos con la radio en otro debate, más pequeño, pero igual de encendido en Madrid: el remate de unos implantes de silicona en una discoteca. Se esgrime todo tipo de argumentos para suspenderlo. Esta noche veremos si lo hacen. Mañana les cuento quién se  los ganó.