Archive for Octubre, 2008

Joe, el gásfiter

Viernes, Octubre 17th, 2008

Barack y Joe

Los estadounidenses ya tienen a su propia “señora Juanita”. Se llama “Joe el plomero“, un gásfiter de 34 años, papá soltero, calvo y robusto, que hoy se despertó convertido en una celebridad después de ser usado como el símbolo del gringo medio durante el último debate presidencial antes de la elección, el próximo 4 de noviembre. Joe encaró a Obama en una actividad de campaña, y frente a las cámaras de televisión, criticó su decisión de subir los impuestos a las empresas que tienen ingresos superiores a los 250 mil dólares anuales, porque él trabaja en una compañía así, y tenía planes de comprarla. Durante el debate, John Mc Cain le prometió directamente a Joe (que estaba viendo el debate sin audio, como dijo después) que cuando él fuera Presidente, no le subiría los impuestos, para que él pudiera comprar su empresa, que es el “sueño americano” de Joe y, según Mc Cain, de todos los Joe de su país.

La viaje dicotomía económica: redistribuir la riqueza o generarla al punto que chorree, volvió así al centro de la discusión política en Estados Unidos, tal como han vuelto otros viejos temas en los últimos días, como el papel del Estado y los límites del capitalismo. Pero desde el punto de vista de los medios, las cosas son mucho más sencillas y más sabrosas también. A menos de 24 horas del debate, ya saben que Joe (que se llama Samuel Joe Wurzelbacher y se parece poderosamente a un “marine”) votó por el partido republicano en las primarias, participó en algunos programas de televisión conservadores y está de acuerdo con la guerra en Irak. O sea, está claro por quién va en esta elección. Si Joe es algo más que un espontáneo crítico de la política estadounidense, se va a saber. Si tiene un cadáver en el closet, también. Pero eso es lo que pasa cuando los medios ponen sus ojotes de aumento sobre las personas comunes y normales: nos vemos rarísimos.

Pero dejando de lado al hoy famoso Joe, la idea del “sueño americano” queda allí, en el ambiente, sobre todo cuando uno piensa en quienes la inventaron: los inmigrantes estadounidenses, que antes fueron irlandeses, italianos, y hoy son principalmente latinos. Y para ellos, no hubo ni una palabra en los debates. Y son 12 millones, sólo los indocumentados. Si el famoso plomero - que con 250 mil anuales se las podría arreglar bastante bien- está preocupado por su futuro, ni hablar de lo que pueden ser las expectativas de quienes, por mucho que estén dispuestos a ponerle el hombro a cualquier cosa, la van a tener muy complicada una vez que la famosa crisis financiera pegue realmente su coletazo en la economía norteamericana (y del mundo). Con una recesión en el horizonte, claramente los estadounidenses no están de ánimo para preocuparse de los más débiles. Ni siquiera teóricamente.