Madonna: ¿premio o castigo?
Martes, Agosto 26th, 2008
A las puertas del primer concierto de Madonna en Chile, sólo tengo preguntas, y las plantearé:
Tras varios años viendo todo tipo de espectáculos en Chile, todavía no logro comprender por qué a veces, como en el caso de Madonna, los conciertos en el país son más caros que en cualquier otro lugar del mundo, si muchas veces -y hasta antes del Arena Santiago- se ve poco, se escucha más o menos, no hay dónde dejar el auto y es difícil llegar en micro, si hace calor el público lo sufre, si hace frío, generalmente no hay calefacción. La entrada más cara para Madonna en Chile cuesta 205 mil pesos. Y la que le sigue, 160 mil. En Suiza los boletos eran más baratos. Y en Inglaterra. Y en casi todo Estados Unidos.
Me encantaría recibir la ayuda de un economista en este tema. Quizás los precios que se pagan en el país estén en relación, por ejemplo, a una población que, en general, disfruta de mejores rentas que el resto del continente. Quizás. Pero no es eso lo que dicen los productores. En general, la industria se defiende diciendo que el país está “lejos”, pero tengo la impresión de que, a dos horas en vuelo de Buenos Aires, Argentina está tan “lejos” como Chile, y allí, en Buenos Aires, las entradas para Madonna costarán casi 100 mil pesos menos que en Santiago, en el River Plate, un marco tanto o más glamoroso que el recinto ñuñoíno. Se argumenta también que el precio es alto porque el mercado pequeño. Es cierto. Somos los que somos. Pero en Santiago se espera vender por lo menos unos 45 mil boletos. No es poco. En todo Brasil son 140 mil tickets a la venta.
A veces, sólo a veces, pienso que sólo nos cobran más caro por una razón poderosa y suficiente: porque pagamos, como me comentó mi colega del deporte, Álvaro Lara (porque allí también pagamos: la selección chilena en sus partidos también cobra lo que ninguna). Pagamos lo que nos pidan. Y en el caso de los conciertos, desde que se puede comprar a crédito y en tarjetas, más pagamos. Pagamos la entrada, los cobros por servicio y luego, el interés asociado a las cuotas. Felices pagamos.
Pero olvidemos el precio, como olvidaremos las cuotas de la tarjeta. Porque el precio es sólo una de las restricciones para ver a Madonna. Sólo en Chile, nuevamente, la pre-venta de boletos está sometida a una doble restricción: ser cliente, no sólo de una, sino de dos empresas al mismo tiempo. Sólo quienes cumplan ese doble requisito podrán comprar por adelantado, y hasta seis entradas cada uno. Es un premio de las empresas a sus clientes, parte de su proceso de fidelización. El mismo gracias al cual la gente no sale del supermercado sino le validan sus puntos, grita el carnet a voz en cuello en las farmacias, y muestra sus tarjetas-club donde se la pidan. Una práctica totalmente legítima, de la que yo sólo espero que premie a sus clientes sin castigar a los demás. Yo me pierdo los premios si no quiero juntar puntos, pero no he perdido todavía mi derecho comprar.
Nada se pierde en el caso del show de Madonna, sólo se retrasa. Se posterga. Pero aún así, los clientes debidamente registrados no tendrán su entrada garantizada a menos que entreguen también, su carnet de identidad. No imagino por qué es necesario dar el número de carnet para comprar una entrada para un espectáculo. Supongo además que las empresas tienen el carnet de todos sus clientes. En esto eso sí, Chile no es el único. En Brasil también quieren exigir documentos para la venta de entradas para Madonna. Y la Fundación de Protección de Defensa del Consumidor está investigando si la medida es legal.
Finalmente, de qué quejarse: las entradas que queden, que deberían ser muchas, estarán a la venta para todos los que puedan pagar en efectivo a partir del 8 de septiembre. Casi un mes antes del recital. Después de todo, este fue el concierto por el que se la jugaron diputados y hasta el ministro Vidal. Chiledeportes prestó la cancha, por 8 millones de pesos y hasta un 7 % del borderó. Como dije, yo en esto sólo tengo preguntas. Y nada más.



