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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Teresita Serrano Gildemeister</title>
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		<title>El rol de la mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Jun 2015 11:39:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Teresita Serrano Gildemeister]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>La inserción de la mujer al mundo laboral ha sido un proceso que ha llegado para quedarse y potenciarse. Si hace solo dos décadas se veía como una opción, hoy es un elemento identitario para la mujer, quien ha integrado la vida profesional como una dimensión relevante de su vida, que se relaciona tanto con la necesidad de mantener el hogar como con el desarrollo personal.</p>
<p>Este cambio ha movilizado una serie de dinámicas a nivel de la familia, de la pareja, del trabajo, generando tensiones en todos ellos, ya que no han sido capaces de crear las transformaciones necesarias que permitan sostener  este nuevo equilibrio de una manera satisfactoria.</p>
<p>En el hogar es frecuente escuchar que la mujer es la principal encargada de la crianza de los niños. Es compartida la creencia, por hombres y mujeres, de que <em>ella tiene una sensibilidad especial por el hecho de ser mujer, que le permite saber qué le pasa a los niños y cómo manejarlos</em>. A la mujer le ha sido difícil renunciar a la exclusividad en el ejercicio de este rol, considerado para la mayoría  un elemento estructural de su identidad.</p>
<p><strong>Podemos ver cada vez con más frecuencia, a hombres que comparten labores del hogar; a parejas que negocian sus trayectorias profesionales, turnándose quien estudia, quien trabaja, y quien asume con más prioridad el trabajo doméstico y de crianza. Estas conversacionesen el pasado eran mucho menos frecuentes o definitivamente no se daban. </strong>Se ve, en este sentido, la voluntad de conversar acerca de estos temas, lo que es ya un gran avance y muestra un camino hacia nuevos equilibrios.</p>
<p>En paralelo a la evolución de la mujer en el mundo del trabajo, han evolucionado también las redes tradicionales que prestaban apoyo para la crianza de los niños. Como es sabido, se ha ido produciendo un cambio desde la familia extensa a la familia nuclear, dejando a esta última bastante más sola para asumir los desafíos de la crianza y el sostén.</p>
<p><strong>Aunque las abuelas y los abuelos son una red de apoyo,en muchos casos fundamental, es cada vez más común que estos mantengan proyectos de vida plenamente vigentes, con una vida activa, lo que ha implicado que su disponibilidad para apoyar en la crianza sea más limitada y acotada.</strong></p>
<p>Por otro lado, el sistema escolar no está aún alineado con esta nueva forma de vida. Jornadas de salida del colegio a distintas horas durante la semana (las que no coinciden con el horario laboral de los padres), <strong>días de celebración o reuniones especiales en los cuales los niños no tienen que asistir al colegio o salen a horarios más tempranos, innumerables tareas para las que el niño necesita apoyo,  demuestran que los colegios aún conservan la idea de que hay una madre con una alta disponibilidad para atender a sus hijos.</strong></p>
<p>Recuerdo en una ocasión en una reunión de apoderados en que se estaba preparando una fiesta de fin de año, la profesora dice que <em>“necesitamos el compromiso y la ayuda de los padres para que el evento resulte bien… ah perdón, quise decir, que las madres nos ayuden porque los padres están muy ocupados con su trabajo”</em>. Ese comentario, junto a lo antes señalado, esconde una representación equivocada respecto al rol de las madres hoy. Este tipo de prácticas tensionan a la madre y  la familia en su conjunto, que se ve imposibilitada de cumplir con todas las exigencias</p>
<p>A nivel laboral, por otro lado, la mujer tiene las mismas exigencias que un hombre en cuanto a horarios, responsabilidades, cumplimiento y resultados, como si dispusiera de la totalidad de su tiempo para dedicarse a ello.</p>
<p>En este contexto, hay una mujer y una familia que han ido integrando estas dimensiones a su identidad, pero tenemos instituciones que aún siguen funcionando como si nada hubiese cambiado.</p>
<p>Por otro lado, tenemos mujeres que aunque tienen el <em>deseo de hacerlo todo</em> (como dice Touraine), mantienen creencias y representaciones respecto de su rol,  como si las cosas no hubiesen cambiado. Y ésta es la mayor fuente de tensión hoy para la mujer,  y explica en parte los mayores índices de problemas de salud mental y depresión que se exhiben hoy en nuestro país.</p>
<p>Pero en la fuente del problema está también el camino para enfrentarlo. Empezar por generar espacios para que la mujer pueda hacer consciente estas creencias, sobre todo este deseo de querer hacerlo todo bien, de la dificultad que tiene para pedir ayuda y decir no sé.</p>
<p>Que pueda reflexionar respecto de su estilo de vida, que escuche el testimonio de las mujeres que sí han ido avanzando y encontrado modos diferentes de vincularse. De aprender unas de otras.  Y empezar por conversar con la pareja, con los hijos y visualizar los modos de compartir los roles e involucrar directamente a los hijos en este nuevo acuerdo. Ésa es la invitación.</p>
<p>A conversar para generar un nuevo acuerdo que permita lograr un equilibrio satisfactorio. Otro desafío está en las instituciones. Pero por algo se empieza.</p>
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		<title>La vocación en los jóvenes, ¿ser felices o exitosos?</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2014 10:57:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Teresita Serrano Gildemeister]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace unos años me dedico a hacer charlas vocacionales a alumnos de enseñanza media o  apoderados, y en algunas ocasiones participan los padres con sus hijos. En estas actividades emergen temas muy interesantes, entre ellos, la tensión que se &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20141107075715/la-vocacion-en-los-jovenes-ser-felices-o-exitosos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace unos años me dedico a hacer charlas vocacionales a alumnos de enseñanza media o  apoderados, y en algunas ocasiones participan los padres con sus hijos. En estas actividades emergen temas muy interesantes, entre ellos, la tensión que se produce entre la felicidad y el éxito.</p>
<p>Hace unos meses, en una de estas conversaciones,  una mamá comentó que había impedido que su hija se dedicara a lo que ella quería -relacionado con las artes-, y la obligó a estudiar Derecho, aunque ahora sentía que no la había dejado expresarse.</p>
<p>En contraste, otro papá contaba que su hijo a los 15 años había decidido ser futbolista profesional, se había ido a Europa y estaba dedicado cien por ciento a eso. Él se sentía muy culpable por haber dejado ir a su hijo tan chico pero, por otro lado, sentía que lo estaba acompañando en la decisión que había tomado.</p>
<p>A veces los padres se muestran muy aprensivos, sienten que si sus hijos no tienen logros económicos van a ser infelices y no van a tener todo lo que quieren, entonces si les dicen que les gusta la música, el arte o el baile, el mensaje es: “eso tenlo como un hobbie y cuando seas ingeniero comercial o administrador de empresa, te dedicas a eso en tu tiempo libre”. <strong>Pero alguien que de verdad quiere dedicarse a algo, no puede hacerlo en su tiempo libre, si alguien quiere destacarse en el arte tiene que dedicarle ocho horas diarias como a cualquier profesión.</strong></p>
<p>De aquí surgen las preguntas ¿qué es la vocación?, ¿a qué aspiran los jóvenes, a la felicidad o al éxito?, ¿se pueden integrar las dos o es necesario elegir?</p>
<p>Ante esto, los estudiantes sienten que la felicidad tiene que ver con la persona en su totalidad mientras que el éxito está más orientado a los logros obtenidos en el ámbito laboral, por lo tanto, si toman decisiones vocacionales en base a lo que ellos quieren hacer, la felicidad debería estar alineada con el éxito.</p>
<p>Sin embargo, a medida que vamos ahondando en el tema sale a la luz que para ellos es casi imposible integrar ambas dimensiones, porque sienten que tienen que lograr éxitos de manera muy rápida, que es muy competitivo el ambiente, que tienen que retribuir de cierta forma lo que le han entregado sus padres y la sociedad y que no tienen espacio para equivocarse, y esto termina siendo una exigencia altísima para ellos.</p>
<p><strong>Los jóvenes perciben el éxito como una verdadera carrera de obstáculos y desafíos cuyo premio es una buena remuneración. Para que esta trayectoria sea exitosa tienen claro que no pueden estar más de dos años haciendo lo mismo y en una misma institución, y que a la gerencia se debe aspirar como máximo a los 35 años.Incluso se plantean que deberían estar en condiciones de retirarse y jubilarse antes de los 50.</strong></p>
<p>Asociado a esto, una de las dinámicas que ha aparecido en los universitarios en los últimos años y en jóvenes que están trabajando, es que muchas veces disocian el mundo laboral del mundo de la satisfacción y de la realización, de aquello que realmente les gusta hacer.</p>
<p><strong>Es frecuente escucharlos decir: “yo no trabajo un minuto más de lo que corresponde, salgo a la hora que tengo que salir y me voy y es ahí donde comienza la vida”. Como si el trabajo fuese un ámbito que está fuera de ese mundo más personal, como si no fuera un espacio de realización, sino que es visto como un medio para conseguir un fin.</strong></p>
<p>La propuesta es tomar una decisión desde adentro, conectado con lo que se quiere y sintiendo el apoyo del círculo cercano. Ese modo de hacer las cosas es lo sano, porque si tomas una decisión y te equivocas, ese proceso es de mucho aprendizaje.</p>
<p>En cambio, si haces algo presionado por tus padres, por el colegio o las expectativas de otros, la sensación de frustración y malestar es muy alta. Al final de cuentas, nadie te asegura el éxito, pero el proceso de conocerse a sí mismo y tomar decisiones en forma consciente es donde se puede encontrar la sintonía entre felicidad y éxito.</p>
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