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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Ricardo Ffrench-Davis</title>
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		<title>¿Qué nos falta para alcanzar el desarrollo?</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20150519150914/que-nos-falta-para-alcanzar-el-desarrollo/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 May 2015 19:09:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[No estamos al borde del desarrollo, como se nos desinforma  con frecuencia. Nuestro PIB por habitante aún es bajo -poco más de un tercio del de EEUU- y con gran desigualdad, dos ingredientes del desarrollo en los que somos deficientes, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20150519150914/que-nos-falta-para-alcanzar-el-desarrollo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No estamos al borde del desarrollo, como se nos desinforma  con frecuencia. Nuestro PIB por habitante aún es bajo -poco más de un tercio del de EEUU- y con gran desigualdad, dos ingredientes del desarrollo en los que somos deficientes, a pesar de los avances logrados. Sin embargo, es necesario aclarar que para mejorar, no se trata de hacer borrón y cuenta nueva, sino de realizar reformas adicionales y reformas de reformas.</p>
<p>Nuestra brecha con el desarrollo económico no se ubica en nuestras grandes empresas y exportadores pues, como lo sabemos, muchos son campeones en el mundo. <strong>La brecha de productividad se encuentra en los cientos de miles de PYME&#8217;s; en los trabajadores formales pero de menor calificación y en los informales en comparación con los mismos sectores de los países desarrollados. Allí están las brechas de productividad entre el 37% promedio de Chile y el 100% de EE.UU y otras economías más avanzadas.</strong></p>
<p>Si queremos crecer, y si queremos  combatir la  desigualdad, es imprescindible  elevar la productividad y la empleabilidad en estos tres sectores. Es el desafío en las estructuras productivas, para crecer incluyendo.</p>
<p>Para un  desarrollo incluyente de las PYME&#8217;s y los trabajadores se requieren de los ingredientes para la expansión productiva. Menciono cuatro de ellos.</p>
<p>1. <strong>Elevar el stock de capital mucho más aceleradamente (como Chile lo hizo en 1990-98). Ahora con un sesgo progresivo pro-Pymes y emprendedores sin historia y patrimonio.</strong></p>
<p>2. Elevar la capacidad de los trabajadores de menor calificación. La reforma educacional, bien hecha,  con calidad creciente, surte efectos en décadas. Por ello, ahora es necesario  aumentar la productividad de la actual fuerza de trabajo, incluidos pequeños empresarios, a los que se debe apoyar para acrecentar su capacidad de innovar. Esta tarea, que ha tenido inicios promisorios, requiere impulsos permanentes por parte del gobierno.</p>
<p>3. Mejorar el manejo macroeconómico, no basta sólo mantener la inflación baja, junto con ello se requiere conservar el empleo alto, evitar un precio del dólar ultra volátil y las continuas aceleradas y frenadas de la economía.</p>
<p>4. Financiamiento de las políticas públicas. El año 2014 fue de avances en materia tributaria. A pesar de varios traspiés, pasamos de  menos de la mitad de los países desarrollados a algo más. <strong>Esto es, un respetable 3% del PIB en régimen, similar a la reforma al inicio del retorno a la democracia en 1990. Se hace de manera  indiscutiblemente progresiva, a pesar de concesiones regresivas o errores incomprensibles. Pese a ello, es un avance respetable, con el desafío de combatir severamente, de manera efectiva y ejemplar, la evasión y la elusión.</strong></p>
<p>Agreguemos a los puntos anteriores la imperiosa necesidad de dar una respuesta sólida a la pregunta, ¿cómo salir de la trampa de que la acumulación de capital involucre concentración del ingreso como en estos 15 años, muy centrado en el 1% más rico? <strong>Esto implica mayor ahorro e inversión, pues Chile necesita más de ambos, que necesariamente debe conciliarse con  la reducción de la desigualdad, en la medida que se “democratice” la propiedad del capital.</strong></p>
<p>En ello entran las PYME&#8217;s en pleno: un millón de emprendedores –un octavo de la Fuerza de Trabajo- cuya participación tendría que elevarse, no solo por  justicia  o equidad, sino porque allí se encuentran  las grandes brechas entre Chile y los países desarrollados.</p>
<p>Esta gran apuesta  a favor de las PYME&#8217;s es la que Chile  debe hacer para acelerar el crecimiento y la equidad. Para ello, <strong>es ineludible una reforma del mercado de capitales;  la canalización de fondos de las AFP hacia el desarrollo productivo nacional (US$60 mil millones  invertidos en el exterior, dando trabajo en otros países en lugar de en Chile) y corregir  la tasa de interés, que es abrumadoramente alta para las PYME&#8217;s.</strong></p>
<p>Recientemente el gobierno ha realizado muy positivos avances en este sentido, mediante el  aumento de capital de BancoEstado y otorgando prioridad para las  PYME&#8217;s, es un  primer paso sustantivo plasmado en medidas como la reducción de las tasas de interés. Tomar como  tarea urgente un gran programa de capacitación laboral, más allá del positivo paso ya dado por el ministerio del Trabajo, es otro asunto ineludible para lograr el desarrollo.</p>
<p>Así como hemos comenzado a avanzar en capacitación laboral y crédito para las PYMEs, también muchas veces – en estos veinticinco años de democracia- nos hemos estancado. Por ello, es fundamental dar impulso a políticas de desarrollo productivo, comenzando por los clúster definidos en el anterior gobierno de la Presidenta Bachelet, en los que se ha avanzado pero que necesitan que el esfuerzo sea permanente, evitando que la coyuntura entorpezca la construcción de una estructura productiva incluyente.</p>
<p><strong>En todos estos  temas, necesitamos un remezón constructivo en las fuentes de financiamiento de la investigación, en su aplicabilidad, en la conexión con el mundo productivo y en los efectos distributivos.</strong> Todo lo anterior, en estrecha  coordinación de y entre las universidades con las políticas públicas.</p>
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		<title>Piketty desnuda el capitalismo salvaje</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jan 2015 20:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[Participé del homenaje que la Universidad de Chile rindió a Thomas Piketty, oportunidad en que expuse algunas reflexiones sobre su libro El capital en el siglo XXI y  la situación de Chile. Es una obra monumental, en un tema  que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20150119175929/piketty-desnuda-el-capitalismo-salvaje/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Participé del homenaje que la Universidad de Chile rindió a Thomas Piketty, oportunidad en que expuse algunas reflexiones sobre su libro <em>El capital en el siglo XXI</em> y  la situación de Chile.</p>
<p>Es una obra monumental, en un tema  que siempre debió ser relevante, pero que solo recientemente ha captado el  interés de líderes de opinión pública; a veces más en las palabras que en las acciones y poco en la reflexión para la acción eficaz. El hecho es que ha predominado  un aumento de la desigualdad en parte importante del mundo; entre los menos desiguales como los europeos y aún más fuertemente en Estados Unidos.</p>
<p>En cuanto a América Latina y Chile sigue una gran desigualdad. Parte de la literatura ha destacado, con cierta euforia, una mejora en los años recientes, pero ésta es principalmente una recuperación luego de un  deterioro con el contagio de las crisis asiática y global, gracias a precios de exportación espectaculares hasta 2013.</p>
<p><strong>Un buen análisis, para no tropezar con la misma piedra, exige controlar por los precios de exportación (términos de intercambio para los técnicos) y por las etapas del ciclo económico, recuperar lo perdido luego de una desaceleración o recesión no es lo mismo que avanzar y crecer.Los chilenos debiéramos estar muy conscientes de ello.</strong></p>
<p>Su libro ha sido objeto de innumerables reseñas, análisis,  aplausos y críticas. He leído muchas y hay gran heterogeneidad. Encuentro algunas de las críticas muy pobres y prejuiciadas. Las aborda Bradford de Long, destacado profesor de Berkeley, quien hace un sólido  comentario de algunas. Hay, por otro lado, comentarios muy positivos de  Krugman, Solow, Stiglitz (3 premios Nobel), y Dani Rodrik (muy profundo análisis), entre otros.</p>
<p>La generación de cifras por Piketty y sus colegas las acompaña de diversos antecedentes, análisis de los respectivos momentos históricos, económicos, sociales y políticos: las dos guerras mundiales, la revolución francesa y la de la Independencia de los Estados Unidos; el entorno internacional; la revolución  neo-liberal de Reagan y Thatcher; la social democracia y la construcción del Estado Bienestar de Europa occidental en la pos-guerra, la expansión y estancamiento de la clase media; la globalización financiera de fines del siglo XIX y los años 20s y la reciente globalización y volatilidad financiera y las restricciones negativas que les impone a las políticas nacionales, y como superar algunas.</p>
<p>También abarca el rol regresivo del auge de los paraísos fiscales, que afortunadamente  la UE y EEUU  están tratando de  morigerar (ver las enormes multas impuestas a algunos de los mayores bancos  del mundo por US; lamentable nuestra América Latina con su pasividad al respecto.<strong> Y también aborda el tema del dinero en la política. Para su nueva edición podría incluir  el caso PENTA.</strong></p>
<p>A propósito de Reagan y Thatcher, en Estados Unidos y Gran Bretaña se registró un enorme deterioro distributivo con ellos. Hay un gran libro del Premio Nobel Paul Krugman de 1988-89 que nos fue  muy útil en la lucha por recuperar la democracia en ese bienio, en dos trancos en 1988 en la campaña del No y en 1989 para la elección presidencial abrumadora de Aylwin.</p>
<p><strong>En cuanto a efectos del neoliberalismo en Chile, Pinochet y sus economistas fueron pioneros en el periodo 1973-89, logrando un deterioro espectacular de la distribución del ingreso y riqueza en los 70s y 80s, siendo el peor año en lo distributivo 1987.</strong></p>
<p>Deterioro del coeficiente de GINI de 48 a 57, en la relación entre el quintil de población más rica y  más pobre que se elevó de 12 a 20 veces entre antes de la dictadura y en los  80s; en EEUU ese coeficiente es de 9 veces, en la Unión Europea 7, Escandinavia 5.</p>
<p><strong>Se suma el crecimiento del PIB en Chile, que contando  alzas y caídas fue de 2,9% anual en los 16 años de dictadura, versus 4,5% en la anterior democracia en los 60s y 7,1% en los primeros 9 años de retorno a la democracia.</strong></p>
<p>La riqueza o capital, título del libro  de  Picketty juega un rol central en el análisis y en la desigualdad (el ingreso del capital es mucho más desigual que el del trabajo). El capital lo desagrega entre tierra, vivienda, infraestructura, equipos; entre capital heredado y creado, distinguiendo la acumulación de capital, por productividad (un aporte al PIB), por ganancias de capital (rentas económicas o <em>windfall gains</em> en inglés, lo que se logra  a costa de pérdidas de otros, no aporta al PIB), reinversión de utilidades (ahorro y que financia inversión), y por herencia sobre lo que provee mucha  información de enorme interés.</p>
<p>Distingue entre capital público y privado; entre nacional y extranjero (concluyendo que siempre es mayoría pero variable el privado nacional). Todas estas desagregaciones las hace con muy interesantes comparaciones de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Escandinavia y EEUU y sus variantes a través de los decenios y los diversos efectos distributivos.</p>
<p>Hay fuertes cambios a través del tiempo. ¡Tal como en Chile la distribución ha experimentado grandes cambios! Quizás, sorpresa para varios: Suecia en 1900-10 era tan desigual como Francia y Alemania, luego se les adelanta en la construcción de sociedades más integradas  e igualitarias.</p>
<p>Nos insiste en que <em>“no hay un determinismo económico respecto a las desigualdades de riqueza e ingresos”</em> (p. 20 y se lo he escuchado por lo menos tres veces); es muy reiterativo en esto, qué incoherente es acusarlo de determinista. ¿No hay nada qué hacer sobre crecimiento del PIB y la distribución?, cuando usa cientos de páginas  sobre por qué y qué hacer para cambiar las tendencias.</p>
<p><strong>Sostiene que  el grado de desigualdad es una consecuencia de instituciones, políticas, costumbres, accidentes históricos, fenómenos sociales, y estilos de hacer economía y participación democrática y equilibrio entre “voces” entre diversos sectores ciudadanos. Efectúa un análisis muy sustantivo de fuerzas convergentes y divergentes de la  distribución del capital y el ingreso.</strong></p>
<p>Está escrito de manera muy didáctica, explicando repetidamente algunos conceptos. Me parece muy apropiado hacerlo. Pero, es un  libro de 700 páginas y con temas profundos y complejos. Paciencia para leerlo y para consulta permanente.</p>
<p>Reitera él que a pesar de sus grandes avances en cifras aun son “imperfectas e incompletas”, pero indudablemente constituyen un notable avance para progresar en la comprensión del por qué estamos donde estamos,  cómo evitar repetir errores y cómo corregir estructuralmente la desigualdad.</p>
<p>Advierte, en la frase final del libro, cuidado con <em>“negarse a usar las cifras porque ello rara vez favorece a los más pobres”</em>. Negarse favorece el “statu quo” regresivo. Los números que nos  ofrece están objetivamente a favor de los que queremos  combatir la desigualdad. Beneficiarios de la desigualdad no quieren que se miren y entiendan las cifras.</p>
<p><strong>Comparto plenamente sus  comentarios  sobre el intento neoliberal de presentar a la economía como una  ciencia precisa  y unívoca; la verdad única que se pretendió vender en la dictadura.</strong></p>
<p>Comparto su crítica a la excesiva matematización de la  economía y su enseñanza matematizada con un “agente representativo homogéneo” en sociedades supuestamente homogéneas y demasiado con similares oportunidades: desaparece el ser humano y lo reemplaza la L de <em>labor</em> en muchos modelos<em>.</em></p>
<p>Agrego por mi cuenta, que la economía neoliberal &#8211;a pesar de su responsabilidad central  en la crisis global de 2008-09 y sus secuelas hasta hoy&#8211;, está aún demasiado al mando de mucho de la academia, instituciones internacionales y gobiernos, ella es excluyente. Interesante contraste con los 30s: la economía financierista de los 20s fue desplazada entonces por el keynesianismo.</p>
<p><strong>El enfoque neo-liberal, la deificación del mercado como mandante, la sociedad de mercado, con autonomía de  instituciones respecto del  control democrático, el Estado pasivo, implica ignorar, en las políticas microeconómicas y macroeconómicas, la fuerte   heterogeneidad estructural entre trabajadores de baja y alta  capacitación, entre inversionistas financieros e inversionistas productivos, entre empresas grandes y pequeñas, entre nacionales y corporaciones transnacionales. Esa heterogeneidad hace necesarias políticas selectivas que busquen activamente la reducción de la desigualdad.</strong></p>
<p>El neoliberalismo  repite, sin sustento numérico, que primero hay que crecer y luego viene la distribución, y  que es negativo para el desarrollo actuar sistemáticamente para mejorar la distribución. En verdad, se puede hacer mal, nivelando hacia  abajo sin crecimiento como muchos populismos y revoluciones lo han hecho;  o nivelando hacia arriba, acelerando el crecimiento.</p>
<p>Lo repito, en dictadura y su neoliberalismo desatado, el crecimiento promedio fue de 2,9% del PIB. En los primeros 9 años de democracia (1990-98) fue de 7,1% (otra historia son los siguientes 15 años, con un  promedio de 3,9%, en la trampa del ingreso medio. Por lo tanto, se puede hacer que la economía  se sitúe al servicio de la gente con un claro sesgo incluyente, como expondremos algunos elementos respecto del Chile de hoy.</p>
<p>En el diseño de las políticas públicas siempre debiera tener presente esta Heterogeneidad Estructural, no hacerlo, suele ser regresivo pues deja terreno libre a la tendencia concentradora de un  mercado desregulado y desaprovecha las potencialidades de trabajadores y PYMEs, y consolida la desigualdad.  <strong><em>Y el mercado es esencial para  el desarrollo,</em></strong> debidamente regulado, como Piketty lo expresa y lo comparto plenamente. <strong>Todas las economías desarrolladas son de mercado, pero todas con Estado fuerte (Francis Fukuyama II). En Chile tenemos un Estado muy  débil y limitado para el nuevo ciclo, que tiene que ser un ciclo incluyente.</strong></p>
<p>Piketty reitera que sus críticas a tendencias  de la academia no intentan  minimizar el rol de la economía, si no por el contrario, contribuir a reformarlo y  corregirlo. Vemos cómo muchos estudiantes progresistas (que quisieran que se redujese la desigualdad) se desilusionan del sesgo  neoliberal de la enseñanza de la economía en  gran parte del mundo.</p>
<p><strong>Jóvenes no se vayan, necesitamos más economistas con sólida formación, comprensión de las fuentes del desarrollo incluyente, sentido pragmático (en el sentido de realistas, con los pies en la tierra y convicciones  reformadoras,  conscientes del daño ético, y del daño para el desarrollo que  implica la desigualdad); les pedimos que, desde una economía heterodoxa, sólida, trabajen creativamente con otras disciplinas. Cómo hacer economía con desarrollo integral.</strong></p>
<p>Las contribuciones notables de Piketty, como economista  e historiador de la economía,  como un demócrata profundo, están contribuyendo a modificar los términos del debate sobre la desigualdad  y a elevar la eficacia de las acciones. No es una  biblia; algunas afirmaciones no las comparto, pero sí ofrece un terreno muy ricamente abonado para cambiar las tendencias regresivas de los decenios recientes y contribuye para un cambio más eficaz y eficiente. Para pasar de buenas intenciones a eficacia en el logro de los objetivos de desarrollo incluyente y para dejar al descubierto errores dogmáticos basados en desconocimiento de la historia.</p>
<p>Ahora, para cerrar, algunas reflexiones complementarias  con la obra de Piketty, sobre  la economía y situación social de Chile  y algunos de los muchos desafíos que enfrenta.</p>
<p>¿Dónde estamos? Chile tiene un PIB por habitante, (en paridad de poder de compra o ppp), de 37% del de los EEUU, muy lejos del desarrollo y somos más desiguales. Esto es PIB por habitante con su correlato de producto por miembro de la fuerza de trabajo  (trabajadores y emprendedores). Desigualdad en ingresos laborales y mucho más en ingresos del capital. Con una carga tributaria que es  cerca de la mitad de los desarrollados (20% vs 40% del PIB, bien medida).</p>
<p><strong>Nuestra brecha con el desarrollo económico no se ubica en nuestras grandes empresas y exportadores (muchos son campeones en el mundo). La brecha de productividad está en las PYMEs, en los trabajadores de menor calificación y en los informales en comparación con los mismos sectores de los países desarrollados. Allí están las brechas de productividad entre el 37% promedio de Chile y el 100% de US. </strong></p>
<p>Tal como lo hace Piketty, usaré números para sustentar sus ideas fuerzas.</p>
<p>1. La carga tributaria tan baja es una traba.</p>
<p>2. El stock de capital hay que elevarlo mucho más aceleradamente (como lo hicimos en 1990-98).</p>
<p>3. La productividad de las PYMEs hay que  incrementarla.</p>
<p>4. La calidad de los trabajadores de menor calificación elevarla. La reforma educacional, bien hecha,  con calidad creciente, surte efectos en décadas. Ahora hay que  elevar la productividad de la actual fuerza de trabajo.</p>
<p>5. Hay que mejorar el manejo macroeconómico (no basta la inflación baja, además el empleo alto y evitar continuas aceleradas y frenadas, precio del dólar ultra volátil),  mercado de capitales o financiero para el desarrollo de PYMEs y nuevos emprendedores sin herencia; apoyar los novedosos esfuerzos del Banco Estado al respecto. Desde 1999 solo hemos estado cerca del empleo pleno apenas en un par de años.</p>
<p>Hemos avanzado en 2014 en lo tributario. A pesar de varios traspiés, pasamos de  menos de la mitad de los desarrollados a algo más. Un respetable 3% del PIB en régimen; similar a la reforma al inicio del retorno a la democracia en 1990. Se hace de manera  indiscutiblemente progresiva.Es un avance respetable, con el desafío de combatir severamente la evasión y la elusión, y que se note.</p>
<p><strong>Capital y PYMEs.</strong></p>
<p>¿Cómo salir de la trampa de que la acumulación de capital involucre concentración del ingreso?El mayor ahorro e inversión que implica, pues Chile necesita más de ambos, se concilia con  la reducción de la desigualdad en la medida que se “democratice” la propiedad del capital.</p>
<p>Allí entran las PYMEs en pleno: un millón de emprendedores (1/8 de la Fuerza de Trabajo) cuya participación tendría que elevarse, no solo por  justicia  o equidad, sino porque allí están las grandes brechas entre Chile y los países desarrollados.</p>
<p><strong>Es la gran apuesta  a favor de las PYMEs, que Chile  debe hacer para acelerar el crecimiento y la equidad. Para ello, es ineludible una reforma del mercado de capitales, canalización de fondos de las AFP hacia el desarrollo productivo nacional (US$60 mil millones  invertidos en el exterior, dando trabajo allá en vez de en Chile); corregir  la tasa de interés, que es abrumadoramente alta para las PYMEs.</strong></p>
<p>Hay, recientemente, muy positivos avances del gobierno con el aumento de capital de Banco Estado  y prioridad para las  PYMEs; es un  primer paso. Tomar como  tarea urgente un gran programa de capacitación laboral; Piketty lo destaca dentro del tema de productividad laboral o capital humano en lenguaje profesional.</p>
<p>Comenzamos a avanzar en capacitación laboral y crédito para las PYMEs, nos hemos  detenido muchas veces en estos 25 años de democracia. Impulso a políticas de desarrollo productivo, comenzando por los clusters definidos en el anterior gobierno de la Presidenta Bachelet, se está  avanzando; hay que darle  impulso permanente, que la coyuntura no se trague a la construcción de una estructura productiva incluyente.</p>
<p>En todos estos  temas, la academia está en gran deuda. Necesitamos un remezón constructivo en las fuentes de financiamiento de la investigación, en su aplicabilidad, en la conexión con el mundo productivo y en los efectos distributivos, en la estrecha  coordinación de las universidades, por lo menos de las públicas con las políticas públicas.</p>
<p>Estamos frente a una indiscutible contribución de Piketty a  la profesión de economistas, a las ciencias sociales y a la opinión pública (como escribe Dani Rodrik). Una gran mente enfocada a los grandes desafíos de la sociedad mundial y de la democracia y el humanismo.</p>
<p><strong>Algunas de las críticas muy publicitadas al libro de Piketty.</strong></p>
<p>Las hay  interesantes y con puntos que merecen  reflexión y que, a veces, calzan con algunas de las  muchas interrogantes que se plantea el mismo Piketty. Sin embargo, los titulares de la prensa se han rebajado a un nivel de desconocimiento del contenido del libro muy impresionante, achacándole  afirmaciones o negando  parte de su valioso contenido.</p>
<p>Por ejemplo, se afirma que &#8220;daría por contado el crecimiento económico&#8221;. No, solo si se extrapolan ciertos tendencias, pero justamente analiza cómo modificarlas, o &#8220;que no considera el capital humano&#8221; cuando hace extensos análisis de cómo ha evolucionado la educación en diversos países y su impacto en ingresos laborales , &#8220;que ignora las viviendas y bienes durables&#8221; (el capital en vivienda está ampliamente cubierto, pero sobre el tema  durables, no saben los críticos que todas las  cuentas nacionales &#8211;EEUU, Chile, etc.&#8211;, no lo consideran como capital si no como consumo).</p>
<p>También se ha escrito  &#8221;que sostiene erróneamente que la concentración es producto de la herencia&#8221;, obviamente, la herencia es parte de la riqueza personal y lo conforma con datos irrefutables, pero examina en extenso cómo ha ido cambiando a través del tiempo en comparación con la acumulación en vida. ¿A algunos críticos quizás les moleste que  documente los fuertes impuestos a las herencias en los países desarrollados y el rol distributivo que jugó en los Estados Unidos y Europa?</p>
<p>Pero hay más. &#8220;No toma en cuenta la movilidad social del 1% más rico en el tiempo&#8221;, sí la toma y  examina el cambio experimentado en la composición social. Todos estos temas los desmenuza, compara países y épocas. ¿Ignorancia extrema o mala fe de esos críticos tan publicitados por  cierta prensa?</p>
<p><strong>Un ejemplo de ello es el de una de las mentes más extremistas y que parece marearse con cualquier número, que afirma “Piketty equivocado de principio a fin”, y se ganó  gran titular gracias a la <em><span style="text-decoration: underline">profundidad </span></em>de su declaración.</strong></p>
<p>Gran contribución de Piketty a los que queremos reducir la desigualdad nivelando  hacia arriba, con crecimiento incluyente.<strong><br />
</strong></p>
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		<item>
		<title>Políticas para la reactivación económica</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2014 18:38:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[Es momento de poner en marcha un “impulso reactivador”, contra-cíclico, acelerando los proyectos en ejecución, poniendo 100% al día los atrasos en pagos a proveedores, reduciendo las “deudas históricas” y acelerando la evaluación de nuevos proyectos. Un paso pragmático, como &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20140929153856/politicas-para-la-reactivacion-economica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es momento de poner en marcha un “impulso reactivador”, contra-cíclico, acelerando los proyectos en ejecución, poniendo 100% al día los atrasos en pagos a proveedores, reduciendo las “deudas históricas” y acelerando la evaluación de nuevos proyectos. Un paso pragmático, como el propuesto, sería una gran noticia para la gran mayoría de los chilenos, abriendo camino a la recuperación sostenible del desarrollo, tan elusivo desde 1999.</p>
<p>La desaceleración económica ha sido sorprendentemente fuerte. Más allá de lo que ya venía desde el último año del gobierno de Piñera, se intensificó durante este gobierno. El debate tributario, sin duda, tuvo un impacto.<strong> No es el contenido de la reforma en sí (moderado, gradual, 3% del PIB en régimen recién en 2018).La intensificación ha sido más bien consecuencia de la eficacia de la desinformación brutal, que impactó a la opinión pública, y la llevó a reducir a un tercio su apoyo a una reforma que inicialmente era ampliamente popular.</strong></p>
<p>Siempre he sido promotor del crecimiento con equidad, ahora llamado inclusivo (o incluyente). He impulsado el rol de las PYMEs (las auténticas); del cooperativismo (el auténtico), de la capacitación laboral y de los pequeños empresarios; de los clusters; de la reforma del mercado de capitales para el financiamiento del desarrollo incluyente; <strong>de la corrección de la política cambiaria para evitar que el tipo de cambio responda a los flujos especulativos o a la inestabilidad del precio del cobre y sí responda al desarrollo de las exportaciones no tradicionales y de las PYMEs que compiten con las importaciones con precios deprimidos por el dólar.<br />
</strong><br />
Todos estos son ingredientes cruciales para la progresiva introducción de equidad en el sistema productivo, acompañado por una reforma tributaria también progresiva. Esas transformaciones estructurales necesitan ser acompañadas por una macroeconomía que logre equilibrios de la economía real.</p>
<p>La desaceleración económica implica que se ha producido una brecha significativa entre el PIB potencial y el PIB efectivo, desde el frenazo de la demanda, la brecha crece día a día aunque el PIB efectivo aumente más lentamente que el PIB potencial. </p>
<p>En 2012 la economía topó el techo productivo o PIB potencial, ello se reflejó en el freno del crecimiento en 2013, en el 4,1% registrado entonces, que es aproximadamente el promedio que llevamos en los últimos 15 años. </p>
<p>En 2014 el crecimiento efectivo sería del orden de 2% según diversas estimaciones de estos días (con un tercer trimestre deprimido, ya definido). Por otro lado, se ha estimado que el PIB potencial se ha expandido sobre 4% en 2014, y el ministerio de Hacienda acaba de dar una cifra de 4,3% para 2015.</p>
<p>Si la aritmética no ha cambiado, en 2014 quedarían unos 2 puntos de PIB sin utilizar, los que dan espacio en 2015 para un crecimiento efectivo del 4,3% más esos dos puntos; si no es todo alcanzable en 2015, pues sin duda está por sobre cualquiera proyección, entonces lo sería en 2016. Lo importante, lo relevante, es que técnicamente hay amplio espacio para una vigorosa reactivación. Como la que se logró en el segundo y tercer año de retorno a la democracia (Período 1991-1993).</p>
<p><strong>La urgencia de actuar no sólo tiene implicancia política -el desgaste y debilitamiento que la desaceleración le cuesta al gobierno, con trabas a las reformas estructurales- sino también la pérdida que implica para la economía chilena y para el combate a la desigualdad.Siempre deberíamos tener muy presente que cuando la capacidad no se reutiliza, se hace un daño permanente a la economía nacional, a empresarios y trabajadores, y también a los ingresos fiscales. Y cuántas veces lo hemos hecho en el pasado.</strong></p>
<p>Es complejo el desafío que nos plantea esta aritmética. Esa sería la capacidad de mayor oferta de bienes y servicios, sobre el 2014, al alcance potencial de la economía chilena. </p>
<p><strong>Para empezar a concretarse, ahora, no mañana, se requiere reactivar la demanda efectiva, que es lo que ha estado frenándose este año.</strong> Reactivarla exige un aumento del gasto fiscal, que requiere del acompañamiento de varios otros actores: que el Banco Central continúe contribuyendo con rebajas de la tasa de política monetaria; que el Banco Estado reciba rápidamente su aumento de capital y ponga en ejecución la ampliación de créditos a PYMEs; que se otorguen aportes a entidades crediticias de micro empresarios; que se acelere la evaluación de proyectos de inversión detenidos administrativamente, que se decida rápido a aprobarlos o rechazarlos y que se cubran las “deudas” del fisco con las municipalidades. </p>
<p><strong>Y por supuesto, que todo esto se publicite profusamente para compensar la intensa propaganda dañina, promotora del pesimismo. Resulta impresionante leer y escuchar día a día titulares desequilibrados, que desinforman por la falta de un balance con cierta objetividad.</strong></p>
<p>La aprobación de la reforma tributaria ayudó a despejar terreno, pero subsisten aún quienes siguen haciendo afirmaciones aterradoras sin ninguna base, los que quedarán al descubierto cuando veamos los reales efectos positivos de la Reforma, que, al margen de las imperfecciones de la Ley y fallas en el proceso, es muchísimo mejor que lo que teníamos: recauda más y en forma más progresiva que lo existente en el año 2013, pero aumentando las exigencias al SII para que tape las fuentes de elusión que quedaron abiertas.</p>
<p><strong>En la coyuntura desacelerada, el desafío fiscal significa poner al día el presupuesto de 2013 que no se ejecutó; ejecutar el presupuesto de 2014; gastar todo lo que se alcance a recaudar de la reforma este año; lo que reactiva poco pues es gastar lo que se retira vía recaudación (da solo lo que se llama el multiplicador fiscal). Pero falta más. Una economía desacelerada por más de un año, exige ir más allá, con un efectivo programa contra-cíclico. </strong></p>
<p>Ello requiere financiamiento y Chile lo tiene. Para eso son los voluminosos ahorros fiscales o “fondo soberano” de los años de “vacas gordas” por el alto precio del cobre. Se llama “Fondo de Estabilización Económica y Social”. Sería buena idea hacerle honor a su nombre.</p>
<p>Con esos recursos fiscales -en realidad basta una fracción menor del elevado fondo soberano- debiera ponerse en marcha un “impulso reactivador”, contra-cíclico, abriendo –al mismo tiempo- camino a la recuperación sostenible del desarrollo, tan elusivo desde 1999.</p>
<p><em>El autor es miembro del Directorio del CED.</em></p>
<p><em>Leer versión extendida en:  www.politicayeconomia.cl</em></p>
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		<title>Chile entre el neoliberalismo y el  crecimiento con equidad</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20140414094420/chile-entre-el-neoliberalismo-y-el-crecimiento-con-equidad/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2014 12:44:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[Recientemente fue publicada la quinta edición, actualizada hasta el 2012, del libro “Chile Entre el Neoliberalismo y el Crecimiento con Equidad: lecciones de las políticas y reformas económicas desde 1973” (JCSáez Editor, Santiago, 2014). Este texto analiza cuarenta años, por &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20140414094420/chile-entre-el-neoliberalismo-y-el-crecimiento-con-equidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recientemente fue publicada la quinta edición, actualizada hasta el 2012, del libro <em>“Chile Entre el Neoliberalismo y el Crecimiento con Equidad: lecciones de las políticas y reformas económicas desde 1973” </em>(JCSáez Editor, Santiago, 2014).</p>
<p>Este texto analiza cuarenta años, por largo tiempo difíciles y dolorosos, pero también marcados por el renacimiento de la esperanza y de la vida en comunidad. El propósito de esta obra es aportar al conocimiento de una época, a la reflexión, al trabajo de cuadros técnicos y políticos y opinión pública, comprometidos en la tarea de alcanzar el desarrollo sostenido a través de la elaboración de propuestas para un crecimiento inclusivo de Chile.</p>
<p>El estudio se inicia en 1973, momento en el que pese a que la economía del país enfrentaba una situación tremendamente desequilibrada, con una inflación de 700%, y con un producto que decrecía 4,5%, <strong>no era una economía destruida, pues contaba con los trabajadores, los empresarios, la infraestructura del país y el stock de capital.Había también un sector manufacturero relativamente importante, que representaba una cuarta parte del producto. </strong></p>
<p>Es importante destacar esta condición, ya que, si una economía está destruida es imposible recuperarla; solo puede crecer si crea nueva capacidad.</p>
<p>Ello explica porqué en 1974 se produjo una reactivación económica, con un aumento significativo del producto, seguido por una grave crisis en 1975 y luego otra recuperación intensa. Estos grandes altibajos llevan a manipulaciones con las cifras que inducen a error: contar las recuperaciones e ignorar las caídas.</p>
<p>Considerar ambas, lleva a desechar la idea de que Chile ha tenido una economía con un modelo único y exitoso. No existe este único y exitoso modelo desde 1973.</p>
<p><strong>Antecedentes irrefutables presentados en el libro, permiten señalar enfáticamente que la dictadura no fue exitosa en lo económico, sino que fue mediocre en cuanto a crecimiento económico en la suma de sus 16 años (un promedio de apenas 2,9% anual) y nefasta en lo redistributivo.</strong></p>
<p>Cabe señalar que al deterioro distributivo producido en la primera mitad del gobierno de Pinochet se sumó otro deterioro adicional en la segunda mitad.Las claves de éste fueron los derechos humanos y los derechos laborales, pero también en lo económico se registra una acentuada precariedad laboral. Exhiben un mal desempeño económico y social, ambos ingredientes del desarrollo.</p>
<p><strong>El neoliberalismo no solo es regresivo en cuanto a la distribución sino también mediocre para el crecimiento, ya que este neoliberalismo ortodoxo no es capaz de lograr el crecimiento sostenido debido a que su ideologismo extremo le hace incapaz de entender cómo operan los mercados y cómo evitar reiteradas crisis recesivas. En 1982 enfrentaría otra, la peor en toda América Latina.</strong></p>
<p>A partir de septiembre de 1973 el equipo neo-liberal va ganando terreno y en 1975 captura el pleno comando de la conducción económica. Así, los economistas de la dictadura imponen un proceso intenso de privatización. En este escenario, los ejes de la reformas neoliberales comprenden una liberalización burda del mercado de capitales (que provoca la grave crisis de la deuda en 1982); cambios tributarios regresivos que reducen el impuesto al capital y jibarización del Estado. La inversión pública se restringe fuertemente.</p>
<p>Debido a lo anterior, el panorama al retorno de la democracia en 1990 no es fácil. Se recibe una economía en ajuste recesivo en los meses previos. Así como la democracia se encontró con los amarres del binominal, los quórum calificados y los senadores designados como perversos obstáculos para la democratización, existían también grandes trabas al rol del Estado en la economía y para iniciar políticas de desarrollo productivo.</p>
<p><strong>Varias de ellas eran murallas infranqueables. Con la institucionalidad heredada, no había viabilidad para hacer muchas de las reformas requeridas. Sin embargo, se lograron avances sustantivos en reforma tributaria y en lo relativo al incremento del gasto social y en infraestructura. Y, junto con ello, una reforma sustancial en las políticas macroeconómicas. </strong></p>
<p>Por todo lo descrito, es valorable la corrección que se hizo en el gobierno del Presidente Patricio Aylwin y en los comienzos de la administración de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. En ellos, se regularon los flujos de capitales financieros por parte del BC, en estrecha coordinación con Hacienda, y se estableció una política de intervención cambiaria para evitar la inestabilidad y la gestación de desequilibrios externos.</p>
<p>Se usó intensamente el llamado encaje a los ingresos de capitales de corto plazo, para evitar la inundación de la economía nacional con flujos financieros y exceso de importaciones y booms crediticios que siempre terminan en crisis recesivas, mayor desigualdad y en la caída de la inversión productiva. La relevante reforma macroeconómica fue la antítesis de las recetas neoliberales.</p>
<p><strong>Sin embargo, hacia finales de los noventa se revierte esta política exitosa, liberando los ingresos de capitales financieros muy volátiles y se deja un tipo de cambio libre a merced de esos flujos volátiles. </strong></p>
<p>En tanto que en 1990-98 la economía chilena creció sobre 7% anual, entre 1999 y 2012 apenas ha crecido una promedio de 3,9%.Es cierto, mejor que el 2,9% de la dictadura pero mediocre comparado con el 7,1% del periodo de regulación de la cuenta de capitales y del tipo de cambio, de cierto apoyo a las PYMES y de la reforma tributaria de 1990. Esos y otros aspectos de las reformas y políticas económicas entre 1973 y 2012 y sus efectos sobre el crecimiento y la equidad se examinan en el libro.</p>
<p>Por lo anterior, es imperioso redefinir la política económica para un crecimiento incluyente sostenido.</p>
<p>La política económica nacional necesita correcciones profundas, entre ellas un rebalance de las prioridades del Banco Central, recuperando una estrecha coordinación con Hacienda.</p>
<p>No puede haber dos cabezas, sin que se coordinen, porque la macroeconomía es una.</p>
<p><strong>No puede ser que el objetivo de la inflación baja sea a expensas del crecimiento bajo. Es imprescindible regular la flexibilidad del tipo de cambio, éste no debe estar sujeto a los vaivenes del precio del cobre y de los humores de los inversionistas especulativos. </strong></p>
<p>Necesitamos que se recupere el dinamismo de las exportaciones no tradicionales, que se estimule la adición de valor a las exportaciones tradicionales -para ello es clave el impulso a los clústers-, y que se proteja a las PYMEs frente a tasas cambiarias excesivamente apreciadas e inestables.</p>
<p><strong>El gobierno de Michelle Bachelet –que recién asume- debiera apuntar a profundas reformas laborales y a restablecer voces de la sociedad, para que no sean predominantemente los inversionistas financieros y los grupos económicos los que se escuchen.<br />
</strong><br />
El diálogo social es clave para construir paz social y crecimiento sostenido e incluyente. Por último, la reforma tributaria es esencial para mejorar directamente la distribución y para financiar la transformación que requiere nuestra sociedad y su economía.</p>
<p><em>Leer versión extendida en: <a href="http://www.asuntospublicos.cl/2014/03/chile-entre-el-neoliberalismo-y-el-crecimiento-con-equidad-una-sintesis/">http://www.asuntospublicos.cl/2014/03/chile-entre-el-neoliberalismo-y-el-crecimiento-con-equidad-una-sintesis/</a></em></p>
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		<title>Progresos y desafíos pendientes en América Latina</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20130306100104/progresos-y-desafios-pendientes-en-america-latina/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2013 13:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[La percepción sobre el estado y el futuro de los países de América Latina mejoró notablemente en los años recientes. Las calificaciones de riesgo son muy favorables, en general, y los flujos financieros elevados, los que están muy interrelacionados con &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20130306100104/progresos-y-desafios-pendientes-en-america-latina/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La percepción sobre el estado y el futuro de los países de América Latina mejoró notablemente en los años recientes. Las calificaciones de riesgo son muy favorables, en general, y los flujos financieros elevados, los que están muy interrelacionados con esas percepciones optimistas</p>
<p>¿Está la región en un nuevo sendero sostenible de crecimiento? La respuesta es que hay progresos, pero subsisten graves deficiencias en lo económico y lo social, con índices de vulnerabilidad riesgosos.</p>
<p>Pese a las mejoras sustantivas registradas en políticas públicas, la región sigue muy lejos del desarrollo.</p>
<p>Por ejemplo, <strong>su ingreso promedio por habitante es apenas un tercio del que dispone el ciudadano estadounidense y la desigualdad es notablemente mayor. Falta crecer reduciendo la desigualdad en los mercados, en la calidad de los empleos y en las diferencias salariales.Privilegiando la producción y la innovación por sobre la especulación.</strong></p>
<p>Los decenios recientes muestran una región con grandes fluctuaciones cíclicas. Una década perdida con la crisis de la deuda de los 80s, seguida por la instauración del llamado Consenso de Washington, un enfoque neoliberal, regresivo e intenso en crisis financieras.</p>
<p>Una recuperación en 1990-97, elevando el crecimiento del PIB a 3,2% anual, seguida por un sexenio (1998-2003) deprimido por el contagio de la crisis asiática.Luego, un auge fuerte, esperanzador, en 2004-08. Pero, cuando se suman el sexenio deprimido y el auge esperanzador, el crecimiento resulta ser, oh sorpresa, nuevamente un modesto 3,2% anual.</p>
<p><strong>No alcanza para acortar de manera perceptible la distancia con las economías desarrolladas, la pobreza se reduce pero la desigualdad continúa predominando y mantiene a América Latina como la región más desigual del planeta</strong>. Luego, en 2009, llegó el contagio de la crisis global.</p>
<p>Enseguida se logró una recuperación notoriamente fuerte, con el vigoroso 5,1 % anual en 2010-11. <strong>Una pregunta relevante es si se está creando una nueva capacidad a ese ritmo, y la respuesta evidente es que no. La capacidad subutilizada en 2009 se ha estado reutilizando, y lo que se crea está más cerca de un 3,5%, lo que es poco superior a lo alcanzado desde 1990.</strong></p>
<p>Mejora el desarrollo productivo, surgen interesantes reformas heterodoxas; se activan canales de financiación para las pequeñas empresas y se ha elevado la carga tributaria y la inversión en educación y salud. Pero lentamente y aún con demasiados residuos neoliberales y vulnerabilidades.</p>
<p>Las crisis se transmiten, entre otras, por el volumen del comercio, por sus precios y por los flujos de capitales financieros. El volumen de las exportaciones cayó fuerte en 2009; también sus precios, pero éstos por pocos meses.</p>
<p>De hecho, la región ha gozado, en particular Sudamérica, de precios de exportación notablemente favorables. Si se comparan con el de sus importaciones, los llamados términos del intercambio, antes del contagio de la crisis eran más de 20% superiores a los de la primera mitad de los 2000s.</p>
<p>Ello implicó que en 2004-08 desapareciera cualquiera escasez de fondos externos; una parte sustantiva llegó a las arcas fiscales, contribuyendo así a la mencionada holgura fiscal. La breve caída de los precios de exportación en 2009, fue seguida rápidamente por una espectacular alza, arrastrada por la demanda de la economía china. En 2011, los términos del intercambio ya eran 30% mayores que en los inicios de los 2000. <strong>La historia enseña que estas alzas regularmente son seguidas por caídas brutales. Es un grave riesgo acomodarse a esas alzas transitorias, actuando como si fuesen totalmente permanentes.</strong></p>
<p>La forma de evitar repetir la historia de crisis financieras de América Latina implica corregir fallas estratégicas causadas por la liberalización cambiaria y de la cuenta de capitales.</p>
<p>Una nueva arquitectura del sistema financiero internacional debiera estimular a los países en desarrollo a regular los flujos financieros, en vez de impedírselo. Así podríamos avanzar hacia lo que hemos denominado una macroeconomía para el desarrollo versus la macroeconomía financierista.</p>
<p>Con ello se evitarían recurrentes crisis, pudiendo entonces concentrar los esfuerzos nacionales en reformas que corrijan el funcionamiento regresivo de los mercados.</p>
<p>Capacitación laboral; fortalecimiento de las organizaciones sindicales y sociales y desarrollo de emprendimientos de pequeñas, medianas y micro empresas conforman un trío esencial. Una reforma tributaria progresiva, que combata el lavado de dinero, la evasión y la elusión, debiera proveer los fondos para el desarrollo productivo y social.</p>
<p>Todos estos desafíos forman parte de la compleja estrategia de desarrollo que la región debiera estar diseñando.</p>
<p><em>Leer versión extendida en: <a href="http://www.asuntospublicos.cl/2013/03/progresos-y-desafios-pendientes-en-america-latina/">http://www.asuntospublicos.cl/2013/03/progresos-y-desafios-pendientes-en-america-latina/</a></em></p>
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		<title>El “modelo económico chileno” en dictadura y democracia</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120711103245/el-modelo-economico-chileno-en-dictadura-y-democracia/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Jul 2012 14:32:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ffrench-Davis]]></category>

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		<description><![CDATA[El Wall Street Journal ha reclamado en contra de las reformas socioeconómicas que ha propuesto el gobierno de Sebastián Piñera. Este estaría a la defensiva y no sería capaz de defender la esencia del exitoso modelo de desarrollo chileno marcado &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120711103245/el-modelo-economico-chileno-en-dictadura-y-democracia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Wall Street Journal ha reclamado en contra de las reformas socioeconómicas  que ha propuesto el gobierno de Sebastián Piñera. Este estaría a la defensiva y no sería capaz de defender la esencia del exitoso modelo de desarrollo chileno marcado por la “la moralidad del mercado y la santidad de los derechos individuales”.</p>
<p>Sin embargo, el modelo de desarrollo chileno aplicado desde 1973 ha sufrido importantes reformas y ha tenido tan diversos resultados socioeconómicos que no se puede hablar de “un” modelo de desarrollo. Por ello no nos debiera extrañar que nuevamente  la economía chilena deba enfrentar importantes reformas en pro de la igualdad social y del desarrollo productivo.</p>
<p>Chile es presentado, con inusitada frecuencia, como un caso paradigmático de reformas y crecimiento exitoso. <strong>Se habla incluso de “el modelo chileno”, como si Chile hubiese tenido una política económica  “única” desde los setenta y desempeños económicos y sociales homogéneos en los  cuatro decenios transcurridos desde el golpe militar de 1973.</strong></p>
<p>Manuel Castells señala que el modelo de desarrollo chileno se caracteriza, a partir de 1973, por ser liberal en lo económico, autoritario en lo político y excluyente en lo social.</p>
<p>De una economía cuyo principal motor era el Estado, pasamos a una abierta y de mercado.A través de privatizaciones, desregulaciones y liberalizaciones de la economía, el gobierno dictatorial llamó a las empresas privadas a remplazar al Estado en un nuevo papel económico: conquistar los mercados internacionales. El “modelo chileno” ha mantenido, durante las últimas cuatro décadas, fundamentos constantes pero con diferentes modalidades.</p>
<p>Bajo el gobierno del General Augusto Pinochet se impuso una economía abierta y de mercado que se aplicó, entre 1973 y 1989, en forma autoritaria en lo político y  excluyente en lo social. Se trató de una primera etapa neoliberal propiamente tal.Sin embargo, a raíz de la crisis económica de 1982, la dictadura ya hizo un primer cambio al modelo estableciendo regulaciones estatales de carácter pragmáticas – que promovieron la recuperación del crecimiento económico -, pero regresivas &#8211; pues aumentaron desempleo, pobreza y desigualdad-.</p>
<p>Es cierto que durante la dictadura de Pinochet se produjeron diversas modernizaciones en Chile. Sin duda,  varias de ellas han constituido bases permanentes para las estrategias democráticas de desarrollo, pero otras constituyen un pesado lastre.<strong> El crecimiento económico del régimen neoliberal de Pinochet, entre 1973 y 1989, promedió sólo 2,9%  anual, la pobreza marcó 45% y la distribución del ingreso se deterioró notablemente.</strong></p>
<p>A partir de 1990, los gobiernos democráticos mantuvieron  la matriz económica heredada, pero aplicaron dos cambios centrales: democracia política e inclusión social. Ahora bien, bajo los gobiernos de la Concertación se pueden observar también dos etapas.</p>
<p>La primera en que se acentuó el cambio, entre 1990 y 1997. En ella se aplicaron reformas laborales, sociales, tributarias, fiscales y monetarias que elevaron el crecimiento económico, bajaron la pobreza y mejoraron levemente la distribución del ingreso. A partir de 1998, los elementos neoliberales y continuistas del modelo heredado de 1973 se impusieron por diversas razones políticas, económicas, sociales e ideológicas.</p>
<p><strong>Empero, el balance democrático es muy superior al autocrático, aunque no logramos mantener el ritmo y sentido de las reformas que la economía y la sociedad chilena requerían.</strong></p>
<p>La Concertación logró mejores niveles de  crecimiento económico, del empleo, y de los ingresos de los sectores medios y pobres. El crecimiento económico entre 1990 y 2009 fue de un 5% (5,3% si se excluye la recesión de 2009).</p>
<p>Dicho crecimiento económico más políticas públicas activas redujeron la pobreza del 45% al 15,1% de la población. <strong>En la dimensión social, no sólo se redujo la pobreza mediante políticas públicas.En efecto, los salarios promedios reales eran 74% superiores en 2009  que en 1989 y el salario mínimo se había  multiplicado por 2,37; agudo contraste con los salarios durante la dictadura, que en 1989 eran menores que en 1981 y que en 1970.</strong></p>
<p>Así Chile avanzó más rápido que los otros países de América Latina, y acortó significativamente la distancia que lo separa de las naciones más desarrolladas. El PIB por habitante se expandió a un promedio anual de 3,6%, en comparación con 1,3% en 1974-89.</p>
<p>En  moneda comparable, ajustada por paridad de poder adquisitivo (PPA), en 2009 el PIB per cápita alcanzaba a 31% del  ingreso promedio de los habitantes de los EEUU, la mayor economía  del mundo. La trayectoria de los decenios pasados ha mostrado altibajos. En  1989, con fuertes retrocesos marcados por la profunda crisis de 1982-83, llegaba apenas al 20,5%.</p>
<p>Sin embargo, con el retorno a ideas más neoliberales a partir de 1998, el gobierno perdió la iniciativa para aumentar inversión social, productiva y regulación de la macroeconomía.</p>
<p><strong>Eso significó que se debilitará el crecimiento económico y se disminuyera la velocidad en la reducción de la pobreza y de la desigualdad. Al igual que bajo la dictadura, el desarrollo económico en democracia no fue lineal.</strong></p>
<p>El crecimiento económico y el alza de los salarios y del empleo fueron notablemente más lentos en la segunda que en la primera mitad de los gobiernos de la Concertación. La constatación de las brechas de PIB y equidad, que resurgieron desde 1999, agudizan esta negativa percepción.</p>
<p>Lo anterior sumado a la crisis económica internacional, el desgaste de veinte años de gobierno y una creciente frustración social en la ciudadanía, especialmente entre las nuevas capas medias surgidas durante la redemocratización,   llevaron al triunfo del actual gobierno ligado a las ideas de neoliberalismo económico.</p>
<p>Las protestas de más de dos millones de chilenos durante el año 2011 han obligado al nuevo gobierno a presentar una tímida agenda de cambio económico, político y social. La tarea de la centro-izquierda es ahora presentar una nueva etapa de reformas para lograr más crecimiento económico y cohesión social.</p>
<p><em>Leer versión extendida en: <a href="http://www.asuntospublicos.cl/2012/06/el-modelo-economico-chileno-en-dictadura-y-democracia-mitos-y-realidades/">http://www.asuntospublicos.cl/2012/06/el-modelo-economico-chileno-en-dictadura-y-democracia-mitos-y-realidades/</a></em></p>
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