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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Oscar Bustamante</title>
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		<title>La Marcha de todas las marchas</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Apr 2014 10:53:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Bustamante]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1788, enfrentado a una crisis financiera creciente, el rey Luis XVI de Francia convocó a los Estados Generales que no se habían reunido desde 1614.Además del saneamiento de la hacienda pública, mediante la promulgación de nuevos impuestos, el rey &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciudadania/20140403075351/la-marcha-de-todas-las-marchas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1788, enfrentado a una crisis financiera creciente, el rey Luis XVI de Francia convocó a los Estados Generales que no se habían reunido desde 1614.Además del saneamiento de la hacienda pública, mediante la promulgación de nuevos impuestos, el rey se avenía a escuchar los agravios que le exponían los participantes.</p>
<p>El rey no esperaba que fueran muchos, pero en mayo de 1789, cuando se celebró la primera reunión en Versalles, se recibieron más de 40.000 “cuadernos de agravios” procedentes de todas las regiones del país.Eran listas de denuncias y reivindicaciones que iban desde los asuntos más locales hasta las más elevadas cuestiones de gobierno.</p>
<p>Quizá sea posible considerar a la “Marcha de todas las marchas”,realizada el pasado sábado 22 de marzo y convocada por más de 30 organizaciones, bajo una luz similar.En primer lugar, el nombre de su convocatoria representa un punto de convergencia para una variedad de malestares repartidos por la sociedad chilena alrededor de una demanda común: una nueva constitución política a través de una Asamblea Constituyente.</p>
<p>Esta tendencia de las protestas en Chile -que se inscribe, en todo caso, dentro de un malestar generalizado contra la forma presente de globalización en diferentes lugares del mundo-la literatura, en palabras de Benjamin Arditi, la describe como el carácter pos hegemónico de los actuales movimientos sociales; es decir, que ya no son cooptados por los partidos políticos ni por ideologías como identidades unitarias y, más bien, representan formas de protesta por parte de personas que reclaman una mejor vida.</p>
<p>En segundo lugar, <strong>la “Marcha de todas las marchas”, que también marcó el “inicio del año social” en Chile, expresó el carácter “en red” de los movimientos sociales.Redes presenciales y digitales que articulan los espacios urbanos y mediáticos de la protesta.</strong></p>
<p>En cuanto a lo urbano, es allí donde las personas se encuentran y construyen comunidad, mientras que las redes digitales proveen de la rapidez y horizontalidad que, entre otras cosas, socava la necesidad de líderes, como señala Manuel Castells.</p>
<p>Es innegable, en este sentido, el protagonismo en el nuevo escenario político chileno de estos movimientos sociales en red que, al parecer, llegaron para quedarse y que están poniendo en práctica nuevas lógicas políticas, diferentes a la política institucional, pero que muchos analistas aún persisten en ignorar. Parapetados, como parecen estar, en los “seguros” límites de la lógica binominal de la transición chilena.</p>
<p><strong>En tercer lugar, en la “Marcha de todas las marchas” se verificó una tendencia que también se pudo advertir en el movimiento estudiantil del año 2011: hasta ahora, el movimiento social chileno es auto referido y no se vincula material ni simbólicamente con otras insurgencias por el mundo, como ha ocurrido en otros casos, entre los países de la llamada Primavera Árabe o los movimientos 15-M en España y Occupy en USA.</strong></p>
<p>Por ejemplo, mientras se desarrollaba la movilización en Santiago, en España -país cuyo prolongado drama social ha generado que durante el año 2013 se duplicara el arribo de profesionales a nuestras tierras- se llevaba a cabo el 22-M, una marcha por la dignidad que convocó a diferentes caravanas de personas procedentes desde diferentes lugares de la península.(1)</p>
<p>Aunque podríamos continuar con esta caracterización de la “Marcha de todas las marchas”, preferimos remitir ahora a la voz de sus participantes quienes son, en última instancia, quienes definen los motivos de su acción. Ofrecemos, entonces, los siguientes testimonios capturados en nuestro reporteo.</p>
<p><strong>Miembro de la Garra Blanca</strong>. “Esta marcha es contra las sociedades anónimas deportivas y también contra Blanco y Negro y la mala gestión del club. El negocio se ha metido en el deporte y está capitalizando lo que es un sentimiento, así como han comprado la salud y la educación. Hemos venido a manifestar nuestro descontento con el fútbol negocio”.</p>
<p><strong>Vecino de “Ñuñoa por la asamblea constituyent</strong>e”. “Somos un grupo de vecinas y vecinos de Ñuñoa que estamos impulsando el proceso constituyente que es anterior a la asamblea constituyente. El actual programa de gobierno contempla una nueva constitución pero propone la vía institucional que a nosotros no nos satisface”.</p>
<p><strong>Seguidor de “No a la termoeléctrica Los Robles</strong>”. “La termoeléctrica es un proyecto entre Constitución y Chanco, en la séptima región, que va a terminar con la pesca, la agricultura, la forestación y que va a ensuciar el medio ambiente. Nosotros queremos entregarles a nuestros hijos y nietos un mundo libre de contaminación”.</p>
<p><strong>Participante de la “Sociedad Atea de Chile”</strong>. “Nosotros velamos por los principios del estado laico de Chile. Nuestro principal objetivo es exigir que exista una genuina separación entre el Estado y la Iglesia. Principio que existe en el papel pero que ha sido sistemáticamente violado”.</p>
<p><strong>Activista del movimiento por el Río Ñuble</strong> (Octava Región). “Tenemos dos problemas, una central de pasada y el Embalse Punilla. Esta última sería la segunda represa más grande después de Ralco y atenta contra la vida de la gente que vive en la cordillera quienes serían erradicados, afectando su forma de vida, el turismo que es una importante fuente laboral y pone en peligro de extinción animales como el Huemul que es una especie endémica”.</p>
<p><strong>Uruguayos residentes en Chile.</strong> “La idea es apoyar a toda Latinoamérica como nos apoyan a nosotros cada vez que hacemos una marcha allá. Está bien que nos solidaricemos entre todos, así toda América Latina puede estar unida”.</p>
<p><strong>Finalmente, nos parece que el número de los participantes &#8211; que en los últimos años se han convertido en la unidad de medida de todo, por sobre la calidad de los argumentos- se vuelve cada vez más irrelevantes para analizar este tipo de fenómenos.</strong></p>
<p>Si bien nos consta que el flujo de personas por el circuito de la marcha no se detuvo durante varias horas, lo importante no es eso sino más bien algo oído al pasar, “lo que ha cambiado en Chile no es la cantidad sino la calidad de la participación”.</p>
<p><em>(1)Ver: http://www.eldiario.es/sociedad/VIDEO-acentos-dignidad_0_241476209.html</em></p>
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		<title>El Programa</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2014 11:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Bustamante]]></category>

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		<description><![CDATA[Conviene aclarar nuestra premisa de partida, actualmente, las disputas por el poder son mediáticas y se dan a través de las redes multimedia globales. Joe Black,( no sabemos su nombre) columnista de El Mercurio el pasado domingo 16 escribió un &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20140321083802/el-programa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Conviene aclarar nuestra premisa de partida, actualmente, las disputas por el poder son mediáticas y se dan a través de las redes multimedia globales.</p>
<p><em>Joe Black</em>,( no sabemos su nombre) columnista de El Mercurio el pasado domingo 16 escribió un texto titulado <em>“La Sagrada Escritura”</em>. En ella o, más bien, a partir de ella se pueden inferir dos lecturas: una retrospectiva y otra prospectiva. Ambas lecturas están entrelazadas y representan tanto un diagnóstico como una estrategia respecto a la actual política chilena.</p>
<p>La primera lectura, por ejemplo, se expresa en una afirmación como la siguiente: <em>“lo normal era que los partidarios de un régimen entrante idolatraran un poco a su líder, quien era la persona que había conseguido el triunfo en las urnas y que, por lo tanto, era el o la causante de todas las cosas buenas que vendrían en los próximos cuatro años.Siempre fue así en el país”.</em></p>
<p>Si bien esta última frase es muy discutible, hablamos de lectura retrospectiva para aludir al reconocimiento –implícito en el texto- de aquello que a nuestro parecer estaría cambiando en Chile: el eje de la discusión política.</p>
<p><strong>Es decir, mientras durante la transición democrática la política institucional se mediatizó al punto de “idolatrar” al líder de turno en función de sus atributos personales, actualmente creemos que la política se (re)ideologizó, otorgando una mayor importancia al programa del líder político, en este caso Bachelet, y dando una mayor preeminencia a los contenidos por sobre las formas.</strong></p>
<p>Esto, claro está, sin desconocer ni las cualidades de Bachelet ni la personalización que exacerba el ambiente social mediatizado dentro del que vivimos.</p>
<p>Para nosotros, el detonante de esta transformación en desarrollo lo ha marcado de manera fundamental el movimiento estudiantil 2011. Movimiento que repuso malestares históricos de fondo vinculados al fracaso del neoliberalismo en Chile y que, dada su intensidad y persistencia en el espacio público, ha venido reprogramando el discurso político, otorgándole mayor espesor ideológico y, en menor medida también, al propio sistema político institucionalizado.</p>
<p>Es este tránsito, sin embargo, lo que parece molestar a <em>Joe Black</em> quien, normativamente, afirma: <em>“lo que he visto en amplios sectores del oficialismo, no es una genuflexión ante Michelle Bachelet, como debiera ser, sino que, por el contrario, una adoración a lo que yo denominaría un ‘falso ídolo’,el Programa”.</em></p>
<p>Este malestar de Joe Black nos permite, a su vez, pasar a la segunda lectura que proponemos del texto, la prospectiva.</p>
<p><strong>Si en la primera lectura nos parecía ver un diagnóstico, en ésta nos parece ver una estrategia respecto al “reestrenado” gobierno de Michelle Bachelet. Para muestra, dos botones, revestidos de sarcasmo</strong>. <em>“El bendito programa se ha transformado en la ‘sagrada escritura’ de la coalición gobernante” señala en un párrafo. Y luego remata su columna del siguiente modo, “me da un poco de susto lo que veo. Los talibanes del Programa son tantos y tan irreductibles que los creo capaces de avanzar sin transar y sin dejarse apaciguar ni siquiera por la santa madre y pontífice, Michelle Bachelet”.</em></p>
<p>Estos dos ejemplos parecen traslucir la siguiente estrategia: la inversión de las formas por el fondo de las ideas del líder del programa por el personaje político, <strong>representaría una seria amenaza a la estabilidad del país</strong> por cuanto se trataría de un nuevo dogma sobreviniente, <em>“el texto sagrado de un culto integrista”,</em> en palabras de Joe Black.</p>
<p>Si a esto agregamos el titular de la entrevista a la propia Bachelet aparecida en el cuerpo D en donde afirma que “<em>el programa no es un tema de beatería…no soy una beata, no creo en dogmas”,</em> <strong>entonces no es descabellado afirmar que la estrategia en ciernes trasciende a Joe Black y pertenece a la línea editorial de El Mercurio.</strong></p>
<p><strong>Las alusiones al miedo, y a figuras globales del terror, como los talibanes, son condimentos especiales para una estrategia de este tipo.</strong></p>
<p>Retrospectiva y prospectivamente, por lo tanto, Joe Black, y por su boca el diario El Mercurio, nos dan a entender que el retorno de las ideas a la política, en reemplazo de la hasta ahora superficial política mediática, representa una seria amenaza. Y, para nosotros, ese es precisamente su Programa.</p>
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		<title>El retorno de las ciudadanías</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Feb 2012 11:02:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Bustamante]]></category>

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		<description><![CDATA[Si algo resulta evidente, y por ende unánime, en los análisis del convulsionado “Chile actual”, es que han emergido los malestares políticos y económicos contenidos por años. Malestares políticos relacionados con un sistema binominal que dio forma a una democracia &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120228070202/el-retorno-de-las-ciudadanias/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si algo resulta evidente, y por ende unánime, en los análisis del convulsionado “Chile actual”, es que han emergido los malestares políticos y económicos contenidos por años.</p>
<p>Malestares políticos relacionados con un sistema binominal que dio forma a una democracia restringida y procedimental que no representa el espectro ideológico y programático de un país, como todos, diverso.</p>
<p>Malestares económicos que tienen en la desigualdad el baremo sobre el cual se erigió no sólo una estrategia de crecimiento sino también un modelo de desarrollo. En ambos casos, además, la emergencia de estos malestares ha contradicho la imagen-país que predominaba sobre Chile en el mundo y que, por lo mismo, ha despertado interés en su desarrollo.</p>
<p>La constatación de estos malestares vinculados a las demandas por inclusión social que se extienden por buena parte del territorio, sin embargo, apenas marcan el inicio de las preguntas.</p>
<p>Por ejemplo: ¿Cómo se combinan esos malestares con la dinámica sociocultural de la transición? ¿Cuánto reflejan ellos las identidades ocultadas por un discurso dominante? ¿Qué derechos se defienden, se amplían y se reclaman?</p>
<p><strong>Por lo pronto, se puede afirmar que los movimientos sociales y las demás formas de protesta canalizan no sólo demandas concretas sino también expresan algo más: otras prácticas, otras lógicas, otras culturas presentes en la sociedad chilena. “Novedades” para muchos pero que, bien vistas, en realidad sólo permanecían invisibles hasta su emergencia en el espacio público y mediático.</strong></p>
<p>Se puede afirmar, asimismo, que la acción colectiva ha emergido con fuerza en diferentes regiones del mundo tras las más diversas consignas que van -sólo por nombrar los casos más emblemáticos- desde las luchas por democratización política (países árabes), hasta la oposición contra el gobierno corporativo (Ocuppy Wall Street), pasando por los Indignados españoles y su hartazgo de orden sistémico.</p>
<p>Es decir, a nivel mundial se evidencia una ola de protestas a partir de lo que Joseph Stiglitz ha denominado “los malestares de la globalización” y que llevó, sintomáticamente, a que la revista Time consagrara al “manifestante” como personaje del año. Y por cierto, como antídoto para el provincianismo, se debería pensar el caso chileno como parte también de este ciclo.</p>
<p>A propósito de lo mediático, una tercera afirmación que se puede hacer es que tanto en el caso chileno como mundial se ha evidenciado que la disputa en las calles se ha trasladado, sin abandonarlas, hacia las redes globales de comunicación, constituyendo Internet un importante aliado de los movimientos sociales y las diversas formas de protesta.</p>
<p>Al margen del debate maniqueo de si las redes son fundamentales o accesorias, de si son pura libertad o vigilancia, lo relevante es conocer cómo los movimientos sociales se las apropian, no obstante las reconocidas “brechas digitales”, y hacen del activismo digital un recurso para sus causas.</p>
<p><strong>Es decir, cómo los movimientos construyen sus identidades y relatos, sus propias noticias, y en esa medida disputan la representación de los acontecimientos a los medios de comunicación masivos.</strong></p>
<p>El retorno de las ciudadanías, así en plural, es nuestra hipótesis. Si admitimos, siguiendo a la  mexicana Rossana Reguillo, que la ciudadanía es una categoría que tanto define a los sujetos frente al Estado como los protege de éste, es factible suponer que en el Chile actual los alcances y significados de esa relación intentan ser definidos por la sociedad.</p>
<p>A diferencia de las últimas décadas en las cuales la ciudadanía estuvo más bien diseñada “desde arriba”, hoy los límites de ese diseño fueron rebasados y se propone una “ciudadanía desde abajo” que tiene en los movimientos sociales y las diversas formas de protesta a lo largo del país a sus principales impulsores.</p>
<p>Esta concepción de ciudadanías plurales se relaciona, de un lado, con las fuentes de los malestares ya enunciados, pero adopta también posiciones afirmativas, como se puede apreciar en las propuestas, las soluciones, las alternativas de los movimientos sociales.</p>
<p>Para la brasileña Evelina Dagnino, las ciudadanías plurales se basan, además, en el derecho a tener derechos, un principio que representa un proyecto por relaciones sociales más igualitarias y que es un proceso innovativo, creador de nuevos derechos.</p>
<p>Y es, precisamente, sobre el desarrollo de esta hipótesis a partir del convulsionado “Chile actual” de lo que quisiéramos seguir hablando en las próximas columnas.</p>
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