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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Neville Blanc</title>
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		<title>A.D. = Sergio Larraín Echeñique</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 20:12:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[Se nos murió Sergio Larraín Echeñique, (en esta vida lo único seguro es que siempre y en cualquier circunstancia la dejas) así tituló la prensa del norte chico hoy 7 de febrero de 2012: En Ovalle muere destacado fotógrafo Sergio &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120207161255/a-d-sergio-larrain-echenique/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se nos murió Sergio Larraín Echeñique, <em>(en esta vida lo único seguro es que siempre y en cualquier circunstancia la dejas)</em> así tituló la prensa del norte chico hoy 7 de febrero de 2012:</p>
<p><em>En Ovalle muere destacado fotógrafo Sergio Larraín.</em><br />
<em> Familiares y amigos no han querido hablar con la prensa.</em><em>Algunas de las obras de Sergio Larraín se encuentran en diversos museos como el MOMA de Nueva York o el Castillo de agua Laganne en Toulouse.</em></p>
<p>En absoluta reserva se mantienen los detalles sobre el fallecimiento del destacado fotógrafo nacional Sergio Larraín Echeñique, quien murió esta mañana alrededor de las 09.30 horas en la ciudad de Ovalle.</p>
<p>Su cuerpo está siendo velado en una casa particular en calle Socos 232 y se presume que estaría acompañado por su hijo Juan José Larraín.</p>
<p>Familiares y amigos no han querido hablar con la prensa, siguiendo la tónica del fallecido artista, quien durante varios años se negó a ser entrevistado o fotografiado.</p>
<p><strong>Lo conocimos mucho en los años 50s y 60s junto a Nelson Leiva, Adolfo Couve y Emilio Miguel, éramos muy jóvenes y muy artistas unidos por la crítica, incluso fotografió a mi hermana Pamela en un hermoso retrato donde está incluido todo lo que era este gran maestro de la fotografía chilena, de seguro el mejor y el más reconocido mundialmente.</strong></p>
<p>Después, años más tarde se fue a vivir a Tulahuen, al interior de Ovalle en la IV Región, era según su decir = su Shangri-La, desde ahí bajaba directo a Ovalle en unos transportes mitad camiones mitad micros de diseño único y exclusivo en el país, directo a Pudahuel sin pasar por Santiago y a Nueva York, Isla de Pascua o Paris o Bagdad y otros destinos a fotografiar por solicitud (Agencia Magnum) de los mejores encargos y acontecimientos mundiales.</p>
<p>Mas tarde lo fotografiado a las más importantes revistas del orbe,  salas de exposiciones y por cierto a los coleccionistas y museos del planeta.</p>
<p>¿Quién más universal que él?  ¿Quién más reconocido? ¿Quién más aislado y cuidadoso?</p>
<p>Recomendaba dejarse guiar por el gusto, luego editar y seleccionar, debes fotografiar lo que miras, sigue lo que es tu gusto y nada mas, esa es tu vida, mirar más que ver, eso es lo sano.</p>
<p>Lo seguiremos mirando y mirando para saber como se debe mirar este país, este mundo y tu mirada. A dios Sergio, A Dios. Adorando a Dios.</p>
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		<title>Esperando a Havel</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 20:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[El ex presidente checo Václav Havel falleció hoy (18.12.2011) a los 75 años, anunciaron los medios checos en Praga. El ex dirigente, luchador por los derechos humanos y opositor al régimen comunista checoslovaco, sufría desde hacía años de una enfermedad &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20111218162424/esperando-a-havel/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El ex presidente checo Václav Havel falleció hoy (18.12.2011) a los 75 años, anunciaron los medios checos en Praga. El ex dirigente, luchador por los derechos humanos y opositor al régimen comunista checoslovaco, sufría desde hacía años de una enfermedad pulmonar.</p>
<p>El estado de salud del político y dramaturgo había empeorado en los últimos meses. Según su secretaria, Sabina Tancevova, Havel falleció  mientras dormía.</p>
<p>El opositor al comunismo, que abanderó la &#8220;Revolución de terciopelo&#8221; en 1989, celebró su 75 cumpleaños a comienzos de octubre. Fue jefe de Estado de la República Checoslovaca y de la República Checa, tras la escisión de Eslovaquia, entre 1989 y 2003, salvo una interrupción de varios meses entre 1992 y 1993.</p>
<p>Recordemos su reflexión sobre la espera democrática la que nos recuerda que no por mucho madrugar amanece más temprano.</p>
<p>La espera. Por Vaclav Havel. (Extracto del discurso de incorporación a la Academia Francesa).</p>
<p>&#8220;Vengo de un país que durante muchos años esperó su libertad. Por eso, permítanme aprovechar la ocasión para meditar brevemente sobre el fenómeno de la espera. Se puede esperar de diferentes maneras.</p>
<p>En un extremo de la variada gama de modalidades que asume este término está aquella descrita en &#8216;Esperando a Godot&#8217;: la espera como materialización de la salvación o la ayuda universal. La espera de muchos que vivíamos en el mundo comunista era a menudo, o casi permanentemente, muy cercana a esta posición extrema.</p>
<p>Sin embargo Godot -por lo menos para el que está esperando- no viene pues simplemente no existe. No es una esperanza sino una ilusión. Es producto de la propia incapacidad de la gente. Un parche para el vacío existente en su espíritu. Un parche completamente agujereado. Una esperanza para la gente sin esperanza.</p>
<p>En el lado opuesto de la gama encontramos otro tipo de espera, aquella vinculada a la paciencia. Una espera basada en la conciencia de que decir la verdad y resistir de esta manera tiene sentido en principio, sencillamente porque ésta es la forma correcta y porque el hombre no debe preocuparse en qué desembocará su actitud mañana, pasado o en otro tiempo.</p>
<p>Esta espera partía de la creencia de la existencia de la verdad y que resistir tiene sentido por sí mismo, porque significa que hay alguien que no apoya al gobierno de la mentira.</p>
<p>Esta actitud no considera el éxito final, si una vez será victoriosa o si será suprimida por enésima vez. Esta espera se nutre primordialmente de la confianza en que la semilla una vez plantada puede brotar.</p>
<p>Este tipo de espera sí tiene sentido. No es una dulce mentira sino una vida difícil junto a la verdad. No es una pérdida de tiempo; al contrario: esperar la posible germinación de una siembra sustancialmente buena es otra cosa que pasar el tiempo esperando a Godot.</p>
<p>Esperarlo a él equivale aguardar el crecimiento de una azucena sin haberla sembrado anteriormente.</p>
<p>En lo que se refiere a la impaciencia política, me doy cuenta de que el político del presente y aquel del futuro deben aprender a esperar en el mejor y más profundo sentido de esta palabra. O sea, no deben esperar a Godot.</p>
<p>Sí, también yo -un sarcástico crítico de los orgullosos explicadores del mundo- tuve que recordar que la existencia no se puede sólo explicar sino que también hay que entenderla.</p>
<p>No basta imponerle nuestras propias ideas, es necesario escuchar la polifonía de sus comunicaciones a menudo contradictorias, y prestarles atención.</p>
<p>No se puede esperar a Godot. Godot no viene porque no existe. Tampoco se puede inventar a Godot. El comunismo fue un Godot inventado, falso, que vendría a salvarnos y que sólo logró aniquilarnos y diezmarnos.</p>
<p>Con pavor me di cuenta que mi impaciencia por la renovación de la democracia era una actitud comunista. Lo diré de forma más general: era algo racionalista, renacentista. Quise empujar la historia, como los niños que procuran hacer crecer las flores estirándolas.</p>
<p>Creo que hay que aprender a esperar, como si se tratara de una creación. Es necesario plantar pacientemente las semillas, regar bien la tierra donde las sembramos y prestar a las plantas el tiempo preciso que ellas mismas necesitan.</p>
<p>Así como es imposible engañar a una flor para que crezca no podemos engañar a la historia. Pero la historia se puede regar, con paciencia, diariamente. No sólo con entendimiento sino también con humildad y amor.</p>
<p>Si los políticos y los ciudadanos aprendieran a esperar en el mejor sentido de la palabra, o sea como expresión de un noble respeto al ritmo interno de las cosas, a cuyas profundidades jamás penetraremos completamente, entenderían que en el mundo todo requiere su tiempo.</p>
<p>Comprenderían además, que, al momento de querer algo del mundo, es importante tomar en cuenta su presencia y su historia. Estoy convencido de que así la humanidad no terminaría tan mal como de vez en cuando la vemos.</p>
<p>Damas y caballeros: Vengo de un país que está lleno de gente impaciente. Quizás porque estuvieron tanto tiempo esperando a Godot y ahora creen que ha llegado. Este es un error tan grande como era de esperarlo.</p>
<p>Sólo ha madurado lo que tenía que madurar. Ahora tenemos la tarea de transformar los frutos de esta cosecha en una nueva siembra y volver a regar pacientemente.</p>
<p>En la seguridad de que hemos sembrado y regado bien no hay motivo para la impaciencia. Basta entender que nuestra espera tiene sentido.</p>
<p>El esperar que tiene sentido brota de la esperanza y no de la desesperación; de la fe y no de la incredulidad, de la humildad ante el tiempo del mundo y no del temor provocado por su majestuosa calma.</p>
<p>Esta espera no va acompañada de aburrimiento, sino de tensión. Esta espera es algo más que una simple espera. Es la vida. La vida como una alegre participación en el milagro de la existencia&#8221;.</p>
<p>Havel nos lleva al paradigma de la complejidad, o a la llamada sociedad líquida y no pétrea, en la que estamos insertos , en la física quántica, la relatividad y la teoría del caos, reconociendo que las leyes de la naturaleza se respetan, atrás quedaron los paradigmas mágico/religioso y el positivista/racionalista, estos últimos muy extremos y muy lejanos de la naturaleza humana.</p>
<p>Una espera que no desespera y con esperanza, fe, humildad y mucho sentido del humor frente al drama de la existencia, porque de lo que debemos estar seguros,  sí o sí, es de que nadie sale vivo de aquella, tarde o temprano.</p>
<p>Hay que aprender a esperar, como si se tratara de una creación.</p>
<p><em>Nota de la Edición: Esperando a Godot, obra del llamado teatro del absurdo del dramaturgo irlandés Samuel Beckett,premio Nobel de Literatura 1969.</em></p>
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		<title>Derecho y Justicia. Lo suyo de cada uno *</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 10:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[En este libro de reciente aparición, el profesor Gonzalo Ibáñez trata de un tema que se ha demostrado como de constante actualidad e importancia a través de la historia. ¿Cómo se han de distribuir entre los miembros de una sociedad &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20111215065627/derecho-y-justicia-lo-suyo-de-cada-uno/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En este libro de reciente aparición, el profesor Gonzalo Ibáñez trata de un tema que se ha demostrado como de constante actualidad e importancia a través de la historia. ¿Cómo se han de distribuir entre los miembros de una sociedad los bienes que, siendo limitados, son sin embargo necesarios para todos de manera que la sociedad pueda funcionar de manera adecuada?</p>
<p>Y lo que se dice de los bienes puede asimismo decirse de las tareas, de los cargos, de las penas y de los honores. ¿Cómo es posible distribuir de manera que cada uno reciba la parte que le corresponda?</p>
<p>A esta tarea se abocaron con especial brillo los romanos de la época clásica, esto es, entre que Roma fuera fundada y que, más de mil años después, cayera bajo la presión de las invasiones germánicas.</p>
<p>A esa &#8220;parte&#8221; que cada uno corresponde, ellos la denominaron &#8220;ius&#8221;, término que, después, fue traducido a nuestra lengua por &#8220;Derecho&#8221;.</p>
<p>La tarea de construir, desarrollar y aplicar la ciencia sobre este crucial aspecto de la vida ciudadana constituyó una de las tareas más complejas a que se abocaron los romanos y su éxito se vio reflejado en la excepcional solidez y continuidad de la obra política que ellos forjaron: el imperio romano.</p>
<p>Después, vendrían siglos de extremada dureza en los cuales reconstituir la vida ciudadana constituyó una prueba muy severa que, sin embargo, el incipiente mundo europeo de los siglos medievales pudo enfrentar también con éxito.</p>
<p>Parte muy importante de esa tarea fue la de redescubrir y poner nuevamente en práctica la herencia jurídica romana; lo que ahora conocemos con el nombre de Derecho Romano.</p>
<p>Ese fue uno de los instrumentos civilizadores por excelencia de las nuevas naciones que se constituyeron en esos siglos.</p>
<p>El estudio de estos hechos históricos constituye el objetivo de la Primera Parte de la obra que comentamos.</p>
<p>En la Segunda Parte, el profesor Ibáñez expone los principales elementos de esta ciencia jurídica que con tanto esfuerzo como brillo se ha consolidado a partir de la herencia romana.</p>
<p>Es así como trata de las Personas, de las Cosas con especial énfasis en los Bienes, de la Ley, de la Propiedad, de la Justicia, de los Contratos y de la Responsabilidad, del Matrimonio y la Familia entre otros grandes temas de esta área del conocimiento; tanto como del conflicto jurídico y de los caminos para procurarle una debida solución.</p>
<p>La Tercera Parte está reservada a la historia del sistemático esfuerzo que entre los siglos XIV y XX, también en Europa, muchos emprendieron para destruir tan significativa obra, sobre la base de negar lo que había sido el presupuesto fundamental de la construcción romana: la natural sociabilidad humana fundada en la comunidad de fin al cual estamos llamados todas las personas.</p>
<p><strong>Fue, pues, el socavamiento de los fundamentos filosóficos, morales y políticos de esa obra romana lo que condujo a una parte muy importante de la humanidad a una situación de enfrentamiento de unos contra otros.</strong></p>
<p>Situación que, al final, desembocó en las doctrinas que abiertamente proclamaron que la confrontación y no la unidad era el constitutivo esencial de las relaciones humanas; esto es, el marxismo y el nacional socialismo, con las terribles consecuencias de las que todos fuimos testigos.</p>
<p>La obra del profesor Ibáñez constituye así un esfuerzo para exponer las bases del conocimiento que debe presidir el cumplimiento de la tarea que significa asegurar una justa distribución al interior de la sociedad política.</p>
<p>Y, tan importante como lo anterior, ella es expresión de un esfuerzo para explicar cómo una sociedad construida sobre la mejor doctrina acerca del Derecho y de la Justicia pudo servir de campo para los experimentos que, fundados en las ideas exactamente contrarias, estuvieron a un paso de procurar su definitiva aniquilación.</p>
<p>*<em> Traducción del título: Law and justice. To each his own.</em><em>Revista Chilena de Derecho, vol. 38 N°1, p. 189 [2011] Ibañez,Santa María, Gonzalo  (2010): Derecho y Justicia. Lo suyo de cada uno    (Santiago, editorial Jurídica de Chile) 464 pp. </em></p>
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		<title>Shakespeare nunca lo hizo</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 09:44:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[Pensé que este era el trayecto de un viaje insólito, de todo lo que Shakespeare no hubiera hecho ni dicho &#8211; como tituló una vez Charles Bukowski &#8211; cuando me enteré que Nicanor Parra había ganado el Premio Cervantes, el &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20111202054416/shakespeare-nunca-lo-hizo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pensé que este era el trayecto de un viaje insólito, de todo lo que Shakespeare no hubiera hecho ni dicho &#8211; como tituló una vez Charles Bukowski &#8211; cuando me enteré que Nicanor Parra había ganado el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas.</p>
<p>El anti poeta había almorzado años atrás con nosotros (yo y Francisca) en casa de Juan Guillermo Levine y Rosita Lira, con motivo de la edición para bibliófilos de uno de sus libros en la que habíamos intervenido, ocasión en la cual pudimos disfrutar de su erudita conversación, encanto personal y lecturas de sus poesías inéditas de aquella época, muy posteriores a la de sus libros clásicos, muy distintas, con verbo (primero fue el verbo) y voces auténticos de lo chileno, muy diferentes, un verbo emergente y siempre presente desde mi niñez provinciana, de teatro móvil y circo pobre, de matinée de domingo, de rodeo, de partido de fútbol y de voces como <em>denante</em> por reciente, <em>no constituye</em> por no corresponde, <em>pupo </em>por ombligo, o una <em>tacita grande</em> de té por taza de té, se aspiraba a lo grande pero se partía por lo chico.</p>
<p>Un poeta maduro acercándose a la tierra, acercándose a la muerte recitaba, mientras recordaba al oírlo su defensa del árbol, mi niñez en mi Liceo de provincia y las voces de los inspectores por los amplios pasillos y las voces del cochero de la plaza, la de los jardineros y lustrabotas y las de mi maestra de castellano Doña Nelly Martínez de Videla cuando nos invitaba a su casa – en Ovalle &#8211; donde alojaba Pablo de Rokha, cuando de paso, nos reuníamos con él, para escucharlo recitar.</p>
<p>Reconocía a la naturaleza como algo más que un simple emblema del alma, podía recordar, mientras Nicanor leía esa tarde, aquello de que <em>Un niño me preguntó: ¿Qué es la hierba?, trayéndola a manos llenas, ¿cómo podría contestarle?&#8230; Yo tampoco lo sé.</em></p>
<p><strong>En sus manos eran innumerables hojas de papel de cuaderno que las traía a manos llenas con sus dibujos y textos manuscritos de antipoemas y nos preguntábamos en silencio con nuestras miradas, ¿qué es esto? Y no nos podíamos, ni nos podemos contestar. Nosotros tampoco lo sabíamos. No sabíamos que eran las hojas del reencuentro.</strong></p>
<p>De entre toda la naturaleza Parra seleccionó la antipoesía como su principal emblema del amor a ella y a la naturaleza humana. La antipoesía era la tarjeta de visita del dios naturaleza humana, su forma de atraer nuestra atención.</p>
<p><strong>No en vano Parra, nacido en San Fabián de Alico en 1914, persistió en ello, a pesar de los pesares, aunque realizara estudios de Física y Mecánica Avanzada en EEUU y en Oxford, aunque fuera un erudito, aunque tradujera a Shakespeare, aunque tomara té en la Casa Blanca o guiara por las calles de Santiago a Ionesco y a tantos otros, o aun cuando hiciera el amor en inglés o en sueco, persistió en lo chileno y en lo latinoamericano, que es por cierto lo universal.</strong></p>
<p>Una voz innovadora y clásica, por cierto, la voz clásica del hombre chileno de nuestra generación.</p>
<p>&#8220;Un justo reconocimiento a su enorme genio y talento&#8221; el de este premio, como ha reconocido el Presidente de la República, Sebastián Piñera, es amplio Parra y contiene multitudes democráticas en la diversidad.</p>
<p>Quien habla aquí, desde ese lejano almuerzo, desde el lodo, desde el cieno, desde ese lejano liceo de provincia, desde ese río Limarí cercano a Elqui, todo el reconocimiento al enorme genio y talento libertario y democrático de Nicanor Parra, nunca por rey jamás regido, ni a extranjero dominio sometido.</p>
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		<title>Que sepa tu Derecha, lo que hace tu Izquierda</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 15:22:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Por qué Octavio Paz no encontró a los interlocutores que merecía dentro de la izquierda mexicana? Para despejar esta pregunta central, Enrique Krauze vuelve a su vida y obra, al tiempo que hace una interpretación del espíritu intelectual mexicano de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20111103112222/que-sepa-tu-derecha-lo-que-hace-tu-izquierda/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Por qué Octavio Paz no encontró a los interlocutores que merecía dentro de la izquierda mexicana?</p>
<p>Para despejar esta pregunta central, Enrique Krauze vuelve a su vida y obra, al tiempo que hace una interpretación del espíritu intelectual mexicano de los años setenta y ochenta. Un documento para la meditación latinoamericana que nos permite la reingeniería en el cambio de paradigmas en curso, del positivista del siglo XIX al de la complejidad del siglo XXI.</p>
<p>La herejía de Octavio Paz por Enrique Krauze (Antología)</p>
<p>El primer número de la revista Vuelta salió en diciembre de 1976. Aquello, al parecer, no implicaba una estancia definitiva de Paz en México. Paz estaba feliz con su vuelta y su Vuelta.</p>
<p>Desde el primer número, Vuelta declaró su lealtad a la poesía y la crítica, y sus principios: “Dejamos Plural para  no perder nuestra independencia; publicamos Vuelta  para seguir siendo independientes.” La independencia tenía que ser, ante todo, financiera.</p>
<p>Por los siguientes veintitrés años, Vuelta sería su trinchera pero también su taller literario. Desde su biblioteca, en el departamento del histórico Paseo de la Reforma de la ciudad de México donde vivió durante casi todos esos veinte años, hablaba por teléfono diariamente para proponer artículos, reseñas, traducciones, relatos, poemas, pequeños comentarios.</p>
<p>Alfonso Reyes (1889-1959), el prolífico hombre de letras que había precedido a Paz como figura tutelar de la literatura mexicana, lamentaba que “Hispanoamérica hubiese llegado demasiado tarde al banquete de la cultura universal”.</p>
<p>Paz, desde muy joven, había decidido incorporarse a ese banquete y los ecos de esa conversación, que duraba ya medio siglo, llegaban a Vuelta donde Ortega y Gasset, Sartre, Camus, Breton, Neruda, Buñuel, eran convidados habituales.</p>
<p>Pero no solo se escuchaban las voces del pasado, porque ahora era Vuelta la que convocaba al banquete donde se sentaban animadamente Borges, Kundera, Irving Howe, Daniel Bell, Joseph Brodsky, Milosz, Kolakowski y centenares de escritores de todos los continentes y de varias generaciones. La nómina de Plural incluida y multiplicada.</p>
<p>Pero su vuelta a los años treinta tenía sobre todo un carácter polémico y combativo con la fe de esos años y, precisamente por eso, consigo mismo. Sin el fervor ideológico de Paz en los treinta, no se entiende el fervor crítico de los setenta.</p>
<p>Por eso enlazó a Vuelta con los autores fundamentales de la disidencia del Este (como Bukovski, Kundera, Michnik); dio voz a la Carta de los 77 en Checoslovaquia; publicó unas “anticipaciones anarquistas sobre los nuevos patrones” de la URSS (defensa de Bakunin en su polémica con Marx); reivindicó ampliamente a los primeros críticos del marxismo (Souvarine, Maurois, Serge); desenterró aquel olvidado testamento de la viuda de Trotski que había leído en París en 1951; consolidó la amplia presencia de los contemporáneos que, como él, habían tenido un pasado marxista que revisar y purgar (Kolakowski, Furet, Alain Besançon, Bell, Howe, Jean Daniel, Castoriadis, Enzensberger); atrajo a los críticos de izquierda en habla hispana que criticaban al comunismo (Semprún, Goytisolo, Vargas Llosa); y, para escándalo de la clase intelectual de México, no solo publicó sino trajo a México para conversar por televisión a los “nuevos filósofos” (Bernard-Henri Lévy, André Glucksmann), que en Francia habían roto con Sartre y se proclamaban seguidores de Camus.</p>
<p><strong>Paz vivía en un estado de constante exaltación. Había llegado a México a deshacer equívocos pero se encontró con el equívoco mayor: la Revolución, no la liberal o libertaria, ni siquiera la mexicana sino la marxista, había terminado por embrujar a la generación del 68 y a su inmediata sucesora.</strong></p>
<p>Más allá de las pulsiones parricidas que muchos jóvenes escritores mostraron hacia él y hacia Vuelta, el rechazo al hombre que los había defendido públicamente en el 68 tuvo un elemento de incomprensión.</p>
<p>Paz entablaba su polémica con los representantes de la izquierda mexicana (estudiantil, académica, intelectual, sindical, partidaria) justamente porque seguía siendo un hombre de izquierda y porque seguiría creyendo en el socialismo: “Es quizá la única salida racional a la crisis de Occidente.” Pero ellos no creían ya en esas profesiones de fe: Paz, no ellos, había cambiado.</p>
<p>Octavio Paz, en efecto, había cambiado, aunque no en el sentido de adoptar el capitalismo o la economía de mercado, ni siquiera, propiamente, la democracia liberal.</p>
<p>Había cambiado sus creencias de juventud, se había desilusionado del comunismo y, al menos en el ámbito europeo, no estaba solo en ese desencanto.</p>
<p>Hacia 1977 lo acompañaba la corriente del “eurocomunismo” francés, italiano y español; lo acompañaban los protagonistas de la reciente transición democrática en Portugal y sobre todo en España, donde el PSOE, Partido Socialista Obrero Español, renunciaría al dogma de la “dictadura del proletariado”.</p>
<p><strong>Lo acompañaban los principales intelectuales de Francia (no solo los críticos históricos como Raymond Aron sino muy pronto Sartre y hasta el mismísimo Althusser, padre del neomarxismo latinoamericano).</strong></p>
<p>Lo acompañaba Hans Magnus Enzensberger, que publicaba en Vuelta su poema “El naufragio del Titanic” sobre la Revolución cubana.</p>
<p>Lo acompañaban los disidentes en la URSS y en Polonia, Checoslovaquia, Rumania, Alemania del Este, países que Kundera llamaría de la “Europa secuestrada”.</p>
<p>Y lo acompañaban finalmente quienes en Occidente comprendían que  la Revolución disidente de 1968 en el Este había sido más riesgosa y valiente que la de París, Londres o Berkeley.</p>
<p><strong>Pero los estudiantes y profesores de México no lo acompañaban: solo en México el 68 había desembocado en una matanza. Al agravio de Tlatelolco se había sumado el 10 de junio del 71. Y, en 1973, la juventud universitaria se había cimbrado por el golpe militar contra Salvador Allende, que vivieron como en carne propia. Era la triple evidencia de que la Revolución social era el único camino.</strong></p>
<p>Los textos y declaraciones de Paz en aquel período tuvieron, es verdad, un tono imperativo e impaciente, porque lo exasperaba la ignorancia o ceguera sobre la realidad del orbe soviético y chino (ignorancia y ceguera que habían sido, por mucho tiempo, las suyas propias) pero también porque temía que los países latinoamericanos –y sobre todo México– se precipitaran en un tobogán de violencia revolucionaria que podría derivar en una dictadura militar genocida o en un régimen totalitario como el de Castro.</p>
<p>Sus jóvenes críticos querían justamente lo contrario: revivir ese libreto. El subsidio a la UNAM aumentó en un 1,688% (la inflación, presente sobre todo de 1971 en adelante, había llegado al 235%).</p>
<p>Al salto de escala en la composición económica, social y demográfica de las instituciones de enseñanza superior (sobre todo de la UNAM) correspondió un ascenso de la influencia del Partido Comunista Mexicano en los campus, no solo en los profesores y alumnos sino en el poderoso sindicato universitario.</p>
<p>Mientras en Occidente el marxismo iba de salida, en las aulas de México (tanto en la capital como en muchas universidades de provincia) tomaba gran fuerza.</p>
<p>Este auge del marxismo se reflejó en los planes de estudio. Aun en facultades o escuelas tradicionalmente “apolíticas” como Arquitectura y Ciencias comenzaron a impartirse abundantes cursos de marxismo. Universidades nuevas como la UAM impartían marxismo en la carrera de diseño gráfico.</p>
<p><strong>Un brillante alumno de esa carrera se recibió con una tesis sobre Althusser: se llamaba Rafael Sebastián Guillén Vicente, viajaría (como tantos otros jóvenes) a entrenarse a Cuba y a Nicaragua, y en 1983 se adentraría en la selva de Chiapas adoptando el nombre de batalla que años más tarde se volvería legendario: el “Subcomandante Marcos”.</strong></p>
<p>Para alimentar los planes de estudio hacía falta una oferta editorial pertinente. Esta oferta la proveyó la editorial Siglo XXI. Finalmente, fue decisiva también la nueva actitud de la Iglesia católica, que desde el Concilio Vaticano Segundo experimentaba un corrimiento a la izquierda.</p>
<p>Muchos jóvenes que habían estudiado con los jesuitas veían con entusiasmo que su orden renunciara a la labor tradicional de educar a las élites y concentrara sus esfuerzos en atender y ayudar a los pobres de México.</p>
<p>A partir de 1977, el boom petrolero favoreció aún más el crecimiento de las universidades, que comenzaron a volverse fuentes de trabajo muy bien remunerado.</p>
<p>Esa incorporación masiva a las instituciones académicas atenuó la violencia revolucionaria pero no el “espíritu contestatario” presente en las aulas y los cafés, las publicaciones y el arte, la canción de protesta y los mítines.</p>
<p>En 1978, Zaid comprobó estadísticamente que el radicalismo político e ideológico aumentaba con los ingresos.</p>
<p>Los universitarios mexicanos vivían “en socialismo”. Criticaban a una burguesía inconsciente del modo en que su posición material determinaba sus ideas, pero eran a su vez inconscientes de la manera en que su propia posición material en la academia (una posición alejada de la producción de riqueza, y dependiente por entero del Estado) se proyectaba en su visión de mundo, hasta hacerlos imaginar que esa posición particular era generalizable.</p>
<p>Esta condición los llevaba a esperar demasiado del Estado o de un futuro Estado revolucionario que volvería a todos los mexicanos&#8230; universitarios.</p>
<p>Frente a este universo, Octavio Paz fue el hereje favorito.</p>
<p>En septiembre de 1977, Paz tachó al PCM de ser solo un “partido universitario”, le sugirió dejar su conducta “provocadora” y abrirse a la competencia en la plaza pública, como hacían sus homólogos en España, Francia, Portugal.</p>
<p>Pero su cargo más reiterado contra la izquierda fue la “esterilidad intelectual”. Y en este ámbito la responsabilidad era de quienes con sorna llamó “ulemas y alfaquíes” (dogmáticos y jurisconsultos del islam): los intelectuales.</p>
<p>A su caracterización dedicó varios textos. Lamentaba su “extraño idealismo: la realidad está al servicio de la idea y la idea al servicio de la Historia”.</p>
<p>Todo lo que confirmaba la idea era bienvenido. Todo lo que la contradecía o matizaba era negado.</p>
<p><strong>La izquierda practicaba una evidente doble moral: justificadamente indignada y entristecida por los crímenes de la dictadura en Brasil, Argentina y Chile, callaba inexplicablemente ante lo que sucedía en Checoslovaquia, Bulgaria, Cuba o Albania.</strong></p>
<p>¿Por qué, si intelectuales de izquierda intachables como Juan Goytisolo, Jorge Semprún o Fernando Savater se atrevían a abjurar de sus antiguas creencias o a retractarse de ellas, en México la ortodoxia seguía intocada? “El silencio y la docilidad de los escritores faccionarios –sentenció– es una de las causas del anquilosamiento intelectual y de la insensibilidad moral de la izquierda latinoamericana.”</p>
<p>A fines de 1977, uno de los exponentes más destacados de esa izquierda intelectual se sintió aludido (justificadamente) y publicó un artículo contra Paz. Era el escritor Carlos Monsiváis, hombre de aguda ironía, gran cultura y formidable arrastre entre los estudiantes. En términos formales le reprochaba su tendencia a la “generalización” y la “pontificación”.</p>
<p>Su réplica fue feroz: “Monsiváis no es un hombre de ideas sino de ocurrencias.” En su prosa –agregó– aparecen “las tres funestas fu: confuso, profuso, difuso”:</p>
<p>Me acusa de autoritario en el mismo párrafo en que se atreve a imponerme como condición de la crítica al socialismo burocrático “el reconocimiento de sus grandes logros”.</p>
<p>¿Se ha preguntado si esos “grandes logros” se inscriben en la historia de la liberación de los hombres o en el de la opresión? El análisis y la denuncia de las nuevas formas de dominación –lo mismo en los países capitalistas que en los “socialistas” y en el mundo subdesarrollado– es la tarea más urgente del pensamiento contemporáneo, no la defensa de los “grandes logros” de los imperios totalitarios.</p>
<p>El intercambio tuvo una ronda más. Paz formuló su deseo para la izquierda mexicana: “Tiene que recobrar su herencia legítima.” Esa herencia legítima provenía del siglo XVIII, se llamaba crítica, empezando por la crítica de sí misma. Estas eran las posturas de Paz.</p>
<p>¿Cabía encasillarlas como “de derecha”?</p>
<p>La corriente central del pensamiento revisionista y socialdemócrata –de entonces y después– diría, por supuesto, que no, pero muchos universitarios de izquierda y sus voceros intelectuales se empeñaron en hacerlo ver como tal.</p>
<p>El historiador y ensayista Héctor Aguilar Camín publicó un artículo titulado “El apocalipsis de Octavio Paz” en el que simplemente reproducía varias de las afirmaciones de Paz como si se refutaran solas.</p>
<p>Al paso de los años, Monsiváis se acercó a las principales posturas de Paz. Héctor Aguilar Camín las haría suyas, aún más.</p>
<p><strong>Vuelta no acusaba a nadie porque no tenía pruebas contra nadie. Pero condenaba el asesinato, viniese de donde viniese: los terroristas o las autoridades, la izquierda o la derecha, la estupidez aventurera o el cálculo. </strong></p>
<p><em>Nota del autor <img src='http://blogs.cooperativa.cl/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> imos a conocer una antología de aquel debido a su extensión, el que puede ser consultada en toda su extensión en: http://www.letraslibres.com/revista/dossier/la-herejia-de-octavio-paz?page=full</em>.  <em> Este texto corresponde al subcapítulo 17 del ensayo sobre Octavio Paz “El poeta y la Revolución”, capítulo central de Redentores, el libro más reciente de Enrique Krauze, que comenzó a circular estos días bajo el sello Debate de Random House Mondadori. Pueden consultarse en línea las fuentes utilizadas para el ensayo: http://tinyurl.com/3de2q7q.</em></p>
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		</item>
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		<title>La necesidad de los cubanos</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 21:48:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[En el contexto de la estrategia de intransigencia americana en contra de la dictadura familiar de los Castro, que gobiernan Cuba por medio siglo, Ernesto Morales &#8211; un bloguero cubano en el exilio – reflexiona sobre los cambios introducidos por &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111010174824/la-necesidad-de-los-cubanos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el contexto de la estrategia de intransigencia americana en contra de la dictadura familiar de los Castro, que gobiernan Cuba por medio siglo, Ernesto Morales &#8211; un bloguero cubano en el exilio – reflexiona sobre los cambios introducidos por el gobierno de Obama en las relaciones internacionales y su conveniencia para el pueblo de la isla.</p>
<p>Como afirmaba Karl Popper, debemos reclamar, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes.</p>
<p>Lo que no impide que el sufrimiento del pueblo disidente, que lucha por su libertad de expresión y política, se considere y se reduzca.</p>
<p>Obama, Cuba, y la Conjura de los Necios por Ernesto Morales</p>
<p>Según Jonathan Swift, cuando un verdadero genio aparece en el mundo podemos reconocerlo por un signo: todos los necios se conjuran en su contra.</p>
<p>Creo que esta máxima –origen de “A Confederacy of Dunces”, la estupenda novela de John Kennedy Toole- podríamos adaptarla sin mucho esfuerzo a otro contexto: cuando un presidente sensato aparece en las grandes naciones, no tardan en juntarse los necios en su contra.</p>
<p>Pienso en esto cada vez que escucho a Barack Obama sostener su política en ese singular caso que se hace llamar Cuba.</p>
<p>Lo pienso cada vez que escucho su pensamiento consonante con las necesidades más primordiales de los cubanos de estos tiempos.</p>
<p><strong>Por mi parte, conocer que no bien llegado a la Casa Blanca el presidente Obama se deslindó de posturas anteriores, insostenibles para el contexto actual del país caribeño, se me antojó un soplo de aire fresco. Un excelente augurio que me llegó hasta mi remota ciudad de provincia en Cuba.</strong></p>
<p>No fue mi caso aislado.</p>
<p>Recuerdo los interminables debates entre jóvenes que de distintas formas, más públicas o más solapadas, desaprobábamos lo mismo el sistema monolítico bajo el cual habíamos crecido, que la política nociva promulgada por George W. Bush durante sus ocho interminables años de gobierno.</p>
<p>Me arriesgo a una generalización: la inmensa mayoría –por amplio margen- de los cubanos de dentro, las generaciones que indudablemente edificarán un mejor país para sus hijos y nietos; la enorme mayoría de disidentes notorios o desconocidos, cubanos desligados del adoctrinamiento, hartos de mentiras y politiquería insulsa, aprueban a camisa quitada las medidas para Cuba de la actual administración estadounidense.</p>
<p><strong>En tanto, no pocos necios se conjuran en la acusación de que Barack Obama se ha aliado al régimen tropical de La Habana, permitiendo que los cubanoamericanos viajen cuando les plazca a su país de origen, y desentendiéndose de cuánto dinero le manda un mesero de Hialeah a su madre en Santa Clara.</strong></p>
<p>Otra campaña pequeñita y mal montada refiere como prueba de insensibilidad hacia Cuba de la administración de Obama, el recorte de fondos para promover la Democracia en Cuba a organizaciones como “Directorio Democrático Cubano” o “Plantados hasta la Libertad de Cuba”, obviando intencionadamente la reasignación de esos fondos a otras instituciones más afines con la política de la actual administración, como la División de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana.</p>
<p>Sospechosamente, esta clase de luchadores anticastristas que se autodenominan “intransigentes”, y defienden con uñas y dientes la asfixia de los cubanos como ruta hacia el levantamiento, no habitan el país en cuestión.</p>
<p>No los conocí en la Cuba que dejé atrás hace 9 meses. Estos están fuera de ella, a buen resguardo de la miseria imperante, y de las asfixias de la desinformación oficial.</p>
<p>En la aplastante mayoría de los casos, también sus familias lo están. Como diría un son montuno muy popular en la serranía cubana: “¡Así sí es fácil, compay!”</p>
<p>El razonamiento de estos es muy simple: restringir las remesas desde Miami a Cuba tendría su efecto en los estómagos de los cubanos, que irremediablemente terminarían derrocando al dictador.</p>
<p>Lo que ninguno de estos pensadores y arquitectos de la libertad cubana ha logrado explicarme jamás es qué hacen ellos mismos fuera de Cuba.</p>
<p><strong>Qué hacen sus familias fuera de Cuba. Por qué deberán ser mi madre, mi abuela, las que se alcen contra el tirano, como resultado de sus políticas, cuando ellos están a buen resguardo con un trago de Bacardí en la mano.</strong></p>
<p>¿Hacia dónde se ha enfocado la política de Barack Obama?</p>
<p>Hacia una verdad como un templo: el escenario natural, el hábitat predilecto de toda dictadura, es el aislamiento.</p>
<p>Es en la distancia, en la separación, en las prohibiciones, donde todos los regímenes autoritarios de la Historia han encontrado mejores condiciones para su perpetuidad. Esa es su salsa, ahí se cocinan con habilidad.</p>
<p>Cuando escucho a Obama defender sus posturas sobre Cuba, defender la necesidad de que los cubanos se deslinden del Estado y aprovechen las nuevas formas de comunicación con el exterior, llego a plantearme dos únicas posibilidades en torno a sus detractores:</p>
<p>1. O la desconexión que tienen con aquel país es tan insalvable –aun cuando no la intuyan- que no comprenden el daño que le hace al régimen monolítico de La Habana la entrada a sus predios de habitantes de un mundo libre, el contacto entre seres humanos y seres esclavos;</p>
<p>2. O el republicanismo ciego, del tipo “haga lo que haga hay que enfrentarse a él” les nubla la razón y distorsiona sus pretendidas buenas intenciones para con la Isla.</p>
<p>De otra forma no puedo entender, por ejemplo, las alabanzas al que para estos adalides de la causa cubana ha sido el presidente más consistente, duro y admirable de las últimas décadas: George W. Bush.</p>
<p>Descontando la vergüenza que encierra aupar al mandatario más impopular de la historia americana, al más inculto y más notoriamente incapaz, creo que una sola pregunta derrumbaría el mito: ¿qué logró la “admirable” política de Bush en materia de Cuba, con sus discursitos encendidos y sus límites a remesas y viajes entre ambas orillas?</p>
<p>¿Logró algo, en verdad? Sí, mucho: bajo su administración el régimen de Fidel Castro dictó las más astronómicas sentencias posibles contra periodistas independientes; movilizó al país en interminables marchas obligatorias; reprimió con más efectividad las protestas populares; sostuvo un monopolio más absoluto de la información; y disfrutó silenciosamente del distanciamiento familiar, esta vez no impuesto por sus propias directrices, sino por las del país que para muchos es paradigma de la democracia moderna.</p>
<p><strong>En resumen: estaría dispuesto a creer en la efectividad de las prohibiciones republicanas, si me mostraran uno, apenas uno de los logros de estas políticas en la vida de los cubanos de dentro.</strong></p>
<p>Todo esto, descontando un factor fundamental: el tejano Bush no solo fue el presidente más impopular entre los estadounidenses.</p>
<p>También lo fue entre los cubanos de la Isla: como si no bastara con el puño de hierro en 11 millones de gargantas por parte de una dictadura familiar, ahora el presidente de la nación que debería aliarse a las víctimas hacía justo lo contrario: les impedía a nuestros familiares visitarnos, aliviarnos el hambre y las nostalgias.</p>
<p>Y mientras, Bush ganaba aplausos en el Versailles como “el que hacía lo que era necesario de verdad”.</p>
<p>Independizar a los cubanos del Estado; romper el monopolio de la información que tanto menciona Yoani Sánchez y que directamente ha impulsado Barack Obama; permitir el contacto entre cubanos de las dos orillas -no solo como una estrategia política sino como un sacro derecho que les pertenece-, me parece no solo defendible por quienes conocemos al monstruo tropical desde bien adentro, sino por todos los que tienen genuinos intereses de prosperidad y democracia para Cuba, más allá de la demagogia disfrazada de patriotismo.</p>
<p>El resto, sirve mucho para contentar los oídos anquilosados de ciertos sectores que no habitan Cuba y parecen no notarlo.</p>
<p>Sirve para disimular la escasez de propuestas políticas serias, efectivas, con el manto de la retórica gastada. Pero al menos a los cubanos de estos tiempos, los de dentro y los de fuera, definitivamente no nos engaña.</p>
<p>No por mucho conjurarse las voces de ciertos necios terminan por escucharse más.</p>
<p><em>http://elpequenohermano.wordpress.com/2011/10/10/obama-cuba-y-la-conjura-de-los-necios/</em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Las paredes hablan en ¿Talca, París y Londres?</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110810111217/las-paredes-hablan-en-talca-paris-y-londres-2/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 15:12:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante la revuelta estudiantil de Mayo del 68, en París (esa revuelta que fue el punto cúlmine de un año en que la juventud marcó el mundo como nunca antes), un eficaz medio para la difusión de las ideas fueron &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110810111217/las-paredes-hablan-en-talca-paris-y-londres-2/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante la revuelta estudiantil de Mayo del 68, en París (esa revuelta que fue el punto cúlmine de un año en que la juventud marcó el mundo como nunca antes), un eficaz medio para la difusión de las ideas fueron las murallas de la ciudad.</p>
<p>Algunas de las frases que aparecieron ahí las conocemos hasta hoy, porque han quedado en la memoria colectiva como signo de esperanza, de voluntad libertaria, de energía joven, cosas que permanentemente botamos a la basura.</p>
<p>Sin ánimo de discursear en esta página, te propongo echar un vistazo a una pequeña selección de <em>graffitis</em> que un buen libro trajo a mis manos. Las &#8220;firmas&#8221; indican el lugar de París en el que la frase apareció. Por cierto el mayo de Paris fue un rotundo fracaso.</p>
<p>En Chile las paredes no hablan aun, solo la fuerza bruta en contra de inocentes y desprotegidos ciudadanos y ciudadanas.</p>
<p>El malón continúa siendo un mediocre protagonista del “paisaje” y sus líderes por cierto muy obsoletos y originarios. <strong>Algo huele mal en Dinamarca, el resto es silencio e intransigencia hasta retomar el camino democrático con la vuelta a clases, salvando el período académico y sentándose a trabajar y negociar una salida pacifica, patriótica y honorable para las partes involucradas.</strong></p>
<p><strong><em>&#8220;¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda&#8221; </em></strong><br />
Liceo Condorcet</p>
<p><strong><em>&#8220;Las paredes tienen orejas. Vuestras orejas tienen paredes&#8221; </em></strong><br />
Ciencias Políticas</p>
<p><strong><em>&#8220;La barricada cierra la calle pero abre el camino&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;¡¡¡ Te amo!!! ¡Oh, díganlo con adoquines!&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Es necesario explorar sistemáticamente el azar&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;La acción no debe ser una reacción sino una creación&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;Somos todos judíos alemanes&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Camaradas: proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;El que habla del amor destruye el amor&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante (Nietzche)&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Tomemos en serio la revolución, pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Viole su alma mater&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Cuando la asamblea nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en asambleas nacionales&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;No es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal (Artaud)&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Todo el poder a los consejos obreros (un rabioso)<br />
Todo el poder a los consejos rabiosos (un obrero)&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;No es una revolución, majestad, es una mutación&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;El patriotismo es un egoísmo en masa&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;El acto instituye la conciencia&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;La burguesía no tiene más placer que el de degradarlos todos&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Derecho &#8211; Assas</p>
<p><strong><em>&#8220;La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia (Breton)&#8221; </em></strong><br />
Condorcet</p>
<p><strong><em>&#8220;Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí.&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Derecho &#8211; Assas</p>
<p><strong><em>&#8220;Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza.&#8221; </em></strong><br />
Ciencias Políticas</p>
<p><strong><em>&#8220;Los que tienen miedo estarán con nosotros si nos mantenemos firmes.&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Medicina</p>
<p><strong><em>&#8220;Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Decreto el estado de felicidad permanente.&#8221; </em></strong><br />
Ciencias Políticas</p>
<p><strong><em>&#8220;Graciosos señores de la política: ocultáis detrás de vuestras miradas vidriosas un mundo en vías de destrucción. Gritad, gritad; nunca se sabrá lo suficiente que habéis sido castrados.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Un solo week-end no revolucionario es infinitamente más sangriento que un mes de revolución permanente.&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Lenguas Orientales</p>
<p><strong><em>&#8220;Cambiar la vida. Transformar la sociedad.&#8221; </em></strong><br />
Ciudad Universitaria</p>
<p><strong><em>&#8220;Heráclito retorna. Abajo Parménides. Socialismo y libertad.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Contempla tu trabajo: la nada y la tortura forman parte de él.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;¡Franceses, un esfuerzo más! (Marqués de Sade)&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;¡¡Roben!!&#8221; </em></strong><br />
Paredes de los Bancos</p>
<p><strong><em>&#8220;La emancipación del hombre será total o no será.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;La novedad es revolucionaria, la verdad también.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las</em></strong> <strong><em>estructuras. Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal de vivir.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;El arte ha muerto. Liberemos nuestra vida cotidiana.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;¡La pasión de la destrucción! Es una alegría creadora. (Bakunin)&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;La libertad es la conciencia de la necesidad&#8221; [No lo atribuyen, pero que yo recuerde eso</em></strong> <strong><em>es de Hegel] </em></strong><br />
Plaza de la Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;¡Abajo el orientalismo neo-exótico!&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Lenguas Orientales</p>
<p><strong><em>&#8220;No me liberen, yo basto para eso.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Escuela de la calle.&#8221; </em></strong><br />
Calle de las Escuelas</p>
<p><strong><em>&#8220;Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;La vida está más allá.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Mis deseos son la realidad.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Todo es dadá.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Abraza a tu amor sin dejar tu fusil.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Las jóvenes rojas cada vez más hermosas.&#8221; </em></strong><br />
Medicina</p>
<p><strong><em>&#8220;Y sin embargo todo el mundo quiere respirar y nadie puede respirar; y muchos dicen</em></strong> <strong><em>&#8216;respiraremos más tarde&#8217;. Y la mayor parte no mueren porque ya están muertos&#8221;. </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino</em></strong> <strong><em>tres caminos: la poesía, la libertad y el amor. (Breton)&#8221; </em></strong><br />
Fac. de Derecho &#8211; Assas</p>
<p><strong><em>&#8220;La imaginación toma el poder.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;En los exámenes, responda con preguntas.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Aprende a cantar la internacional.&#8221;<br />
</em></strong>Barrio Latino</p>
<p><strong><em>&#8220;No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;La acción permite superar las divisiones y encontrar soluciones. La acción está en la</em></strong> <strong><em>calle.&#8221; </em></strong><br />
Ciencias Políticas</p>
<p><strong><em>&#8220;Para poder discutir la sociedad en que se </em></strong><strong><em>vive</em></strong><strong><em>, es necesario antes ser capaz de discutirse a sí mismo.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;¡Viva la comuna!&#8221; </em></strong><br />
Barrio Latino</p>
<p><strong><em>&#8220;El levantamiento de los adoquines de las calles constituye la aurora de la destrucción del</em></strong> <strong><em>urbanismo.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Acumulen rabia.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;No hay pensamiento revolucionario. Hay actos revolucionarios.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Hay método en su locura. (Hamlet)&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Lo sagrado: ahí está el enemigo.&#8221; </em></strong><br />
Nanterre</p>
<p><strong><em>&#8220;Yo jodo a la sociedad, pero ella me lo devuelve bien.&#8221; </em></strong><br />
Ciencias Políticas</p>
<p><strong><em>&#8220;Digo no a la revolución con corbata.&#8221; </em></strong><br />
Bellas Artes</p>
<p><strong><em>&#8220;Yo me propongo agitar e inquietar a las gentes. No vendo el pan, sino la levadura.</em></strong> <strong><em>(Unamuno)&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;Abajo el realismo socialista. Viva el surrealismo.&#8221; </em></strong><br />
Condorcet</p>
<p><strong><em>&#8220;La voluntad general contra la voluntad del general.&#8221; </em></strong><br />
Censier [Caramba, eso suena conocido]</p>
<p><strong><em>&#8220;Exagerar, esa es el arma.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;Mutación lava más blanco que Revolución o Reformas.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución.<br />
Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;La poesía está en la calle.&#8221; </em></strong><br />
Calle Rotrou</p>
<p><strong><em>&#8220;No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la</em></strong> <strong><em>garantía de morir de aburrimiento.&#8221; </em></strong><br />
Odeón</p>
<p><strong><em>&#8220;No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;La belleza será convulsiva o no será. (Breton)&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;La sociedad es una flor carnívora.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Empleó tres semanas para anunciar en cinco minutos que iba a emprender en un mes lo</em></strong> <strong><em>que no pudo hacer en diez años.&#8221; </em></strong><br />
Grand-Palais</p>
<p><strong><em>&#8220;Dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<p><strong><em>&#8220;Proletario es aquel que no tiene ningún poder sobre el empleo de su vida y que lo sabe.&#8221; </em></strong><br />
Censier</p>
<p><strong><em>&#8220;Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.&#8221; </em></strong><br />
Sorbona</p>
<h3><em>&#8220;Sean realistas: pidan lo imposible&#8221; </em></h3>
<p>Censier</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Sobre Archivos, Karadimas y Macieles</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jul 2011 16:10:27 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[El secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos. Juan Pablo II Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo. Un día, un joven se &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110723121027/sobre-archivos-karadimas-y-macieles/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos. </em><strong><em>Juan Pablo II</em></strong></p>
<p>Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.</p>
<p>Un día, un joven se le acercó y le preguntó:</p>
<p>&#8220;Yo nunca he venido por estos lugares, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?&#8221;</p>
<p>El anciano le respondió con otra pregunta: &#8220;¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?&#8221;</p>
<p>&#8220;Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allá&#8221;</p>
<p>&#8220;Así son los habitantes de esta ciudad&#8221;, le respondió el anciano.</p>
<p>Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta: &#8220;Voy llegando a este lugar, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?&#8221;</p>
<p>El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta:</p>
<p>&#8220;¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?&#8221;</p>
<p>&#8220;Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos, que me ha costado mucho separarme de ellos&#8221;</p>
<p>&#8220;También los habitantes de esta ciudad son así&#8221;, respondió el anciano.</p>
<p>Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano: &#8220;¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?&#8221;</p>
<p>&#8220;Mira&#8221; &#8211; le respondió &#8211; &#8220;Cada uno lleva el universo en su corazón. Quién no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas, ellas siempre encuentran lo que esperan encontrar&#8221;.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Para no esperar 300 años por una tranquila convivencia</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 11:26:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay que distinguir entre Cultura y Educación, la primera corresponde a los usos, tradiciones y costumbres de una sociedad especifica, la segunda a la instrucción que esa sociedad programa y aspira para que sus miembros adquieran, por vocación y meritos, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110622072618/para-no-esperar-300-anos-por-una-tranquila-convivencia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hay que distinguir entre Cultura y Educación, la primera corresponde a los usos, tradiciones y  costumbres de una sociedad especifica, la segunda a la instrucción que esa sociedad programa</strong> y aspira para  que sus miembros adquieran, por vocación y meritos, los conocimientos técnicos o tecnológicos, científicos, filosóficos y teológicos contemporáneos y en desarrollo.<br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Pero como el pescado se pudre por la cabeza, la educación, la lectura y la reflexión de las virtudes comienzan por aquella.</strong><br />
<strong> </strong></p>
<p><strong>Desde esa perspectiva Enrique Vila-Matas plantea la urgente necesidad de educar a los poderosos.</strong></p>
<p><em>Hablar de la ignorancia de las masas es ser injusto. </em></p>
<p><em>Lo urgente es educar a los poderosos, por lo que transcribimos su interesante recordatorio y planteamiento. Aun estamos a tiempo.</em></p>
<p>Esperar trescientos años. Enrique Vila-Matas</p>
<p>En el avión de regreso de Dublín, sustituyo las noticias de la prensa por las ideas de Flaubert (Razones y osadías, selección y prólogo de Jordi Llovet) y confirmo la capacidad de percepción de lo que estaba por venir que gobernó al autor de Bouvard et Pecuchet: &#8220;Lo que más me asombra es la feroz estupidez de los hombres. Estoy harto de tantos horrores y convencido de que estamos entrando en una época repugnante en la que no habrá lugar para la gente como nosotros&#8221;.</p>
<p>&#8220;La gente será utilitarista y militar, ahorradora, mezquina, pusilánime, abyecta&#8221;.</p>
<p>Esto lo escribió hace siglo y medio y creo que se quedó corto y que se llevaría un sobresalto si viera cómo es la gente ahora. En nuestras masas, por ejemplo, hay un lógico nivel de dudosa claridad intelectual, porque las masas, por definición, son número, son aglomeración.</p>
<p>Pero si el vulgo no tiene claridad, menos aún parecen tenerla las clases dirigentes.</p>
<p>Cuando se habla de la ignorancia de las masas, se habla en términos injustos e incompletos, porque a quien sería más urgente educar es a los poderosos.</p>
<p>&#8220;Conclusión: hay que ilustrar a las clases ilustradas. Empezad por la cabeza, que es la parte más enferma; el resto seguirá&#8221;, escribió Flaubert.</p>
<p>A los poderosos, al tiempo que se les educa, habría que recordarles que leer nos abre a un mundo ancho, es atreverse incluso con el sosegado Spencer, que proponía la abolición del Estado. Hasta no hace mucho, en los días en los que me dedicaba a buscar soluciones para el mundo, me lamentaba de que nuestros dirigentes estuvieran tan pérfidamente interesados en mantener a sus súbditos en un estado de absoluta ignorancia.</p>
<p>Con el tiempo he comprendido que muchos de esos dirigentes carecen de las más elementales lecturas y sabiduría y ni siquiera son estrategas de la ignorancia de las masas y hoy en día solo son fracasados hombres de negocios, dominados por los famosos mercados; son los mismos que dejan que el mundo se hunda como una barca podrida y que la salvación del espíritu acabe pareciendo quimérica incluso a los más fuertes.</p>
<p>Encapsulado en mi espacio mínimo del avión, caigo en la cuenta de que lo peor del presente es el futuro. Ahí abajo me espera el mundo con su feroz estupidez y horrores y voy preguntándome qué sucederá el día en que, tal como resulta cada día más previsible, el mundo se convierta en algo frío y descarnado.</p>
<p>¿Y quién no percibe que ya se está volviendo así el mundo?</p>
<p>Qué ocurrirá, creo recordar que se preguntaba Flaubert, el día en que la convivencia que alguna vez conocimos -que todos alguna vez hemos conocido- ya no exista. Y eso lo preguntaba cuando las cosas aún no tenían la extrema ferocidad actual. Ya entonces él deseaba apartarse. No creía en la felicidad, pero sí en la tranquilidad. Por eso, al final de su vida seguía la regla indeleble de apartarse de todo lo que le resultara enojoso.</p>
<p><strong>Seguramente -me digo cuando busco soluciones- la tranquilidad es de los pocos derechos que aún podemos ejercer con calma, porque nos basta con no perder los nervios y cerrar los ojos y quedarnos con nosotros mismos y pensar, por ejemplo, en el tranquilo anarquismo de Spencer</strong>.</p>
<p><strong>Bueno, quizás haríamos bien en no estar buscando tantas soluciones al mundo ni preocuparnos tanto y tanto por la verdad y sí, en cambio, buscar aquella verdad con la que, aun no siendo perfecta, al menos podamos vivir. Y es que quizás sea cierto que, como decía la vagabunda de la leyenda, todavía hay una gran diferencia entre tratar de sorber todo el océano o beber de los arroyos.</strong></p>
<p>Le preguntaron un día a Borges si pensaba seriamente que el Estado que proponía Spencer era factible.</p>
<p>-Por supuesto. Pero eso sí, es cuestión de esperar doscientos o trescientos años.</p>
<p>-¿Y mientras tanto?</p>
<p>-Mientras tanto, jodernos.</p>
<p>Es duro, pero esta es una de esas verdades con la que precisamente podemos vivir.</p>
<p><em>www.enriquevilamatas.com</em><br />
<em> http://www.elpais.com/articulo/cultura/Esperar/trescientos/anos/elpepicul/20110621elpepicul_4/Tes</em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Cuba estaba dominada por funcionarios mediocres, dogmáticos y arrogantes</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110614105408/cuba-estaba-dominada-por-funcionarios-mediocres-dogmaticos-y-arrogantes/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2011 14:54:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[Nos ha parecido de suyo interesante reproducir esta interesante reflexión sobre la factibilidad de revisar la metodología y praxis del, posible o tentativo, renacimiento, de la ciencia de Marx, la que seria equivalente – en el campo de la física &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110614105408/cuba-estaba-dominada-por-funcionarios-mediocres-dogmaticos-y-arrogantes/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos ha parecido de suyo interesante reproducir esta interesante reflexión sobre la factibilidad de revisar la metodología y praxis del, posible o tentativo, renacimiento, de la ciencia de Marx, la que seria equivalente – en el campo de la física – a la de Newton desde la perspectiva epocal.</p>
<p>Ambos autores, por cierto, escribieron de noche con velas, no conocieron la electricidad, ni la existencia de las bacterias o los virus, la radio, la televisión, la aviación, la ingeniería genética y el ADN, la desintegración del átomo, los vuelos espaciales, las galaxias frías, la energía oscura, el Big Bang, la cibernética, la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, ni las teorías de la relatividad y del caos, etc.</p>
<p>No compartimos por cierto algunas de sus aseveraciones, pero es la descripción de un nuevo escenario a considerar por los neo socialistas y los neo liberales contemporáneos en los eventuales destinos – si es que lo tienen &#8211; de los partidos neo comunistas del siglo XXI.</p>
<p><strong>Muerte y renacimiento de la ciencia de Marx por Heinz Dieterich </strong></p>
<p>1. El estancamiento de la ciencia marxista: Para derrumbar un sistema social físicamente hay que derrumbarlo primero ideológicamente. Este es el campo de batalla en que La Izquierda occidental ha fracasado desde hace un siglo.</p>
<p>La explicación científica de este fracaso oscila entre dos teoremas de Engels y Marx: 1. “Sin teoría revolucionaria no hay praxis revolucionaria” (Engels); 2. “La teoría se realiza en un pueblo sólo en la medida en la que es la realización de sus necesidades” (Marx).</p>
<p>En cuanto a la primera dimensión del problema, la ciencia de Marx y Engels en Occidente está truncada desde la muerte de Lenin, quién desarrolló los últimos grandes paradigmas científicos de la transición postcapitalista. Es comparable la situación de la ciencia de Marx/Engels a una ciencia física que se hubiera quedado en Newton, sin las posteriores evoluciones de Einstein, Planck, Heisenberg, Gell-Mann et al. ¿Qué praxis innovadora y transformadora podría tener tal ciencia en el Siglo XXI?</p>
<p><strong>2. Los Partidos Comunistas, víctimas del modelo de Stalin</strong></p>
<p>En los países del Socialismo del Siglo XX, las causas del estancamiento evolutivo radican en el modelo de gobierno soviético desarrollado por Stalin. Un efecto sistémico trascendental de este modelo fue, que convirtió a los Partidos Comunistas de vanguardias de transformación en burocracias conservadoras, garantes del status quo. Al monopolizar éstas todo el poder del sistema, no quedó ningún sujeto proactivo libre que pudiera avanzar la evolución postcapitalista.</p>
<p>El diagnóstico del Partido Comunista de Cuba, que Raúl Castro realizó en el VI Congreso del PCC, es representativo de la involución de esos sujetos colectivos.</p>
<p>El PCC se caracteriza, dijo el gran revolucionario, por el &#8220;dogma&#8221;, las &#8220;consignas vacías&#8221;, el &#8220;reunionísmo&#8221;, el &#8220;amiguismo&#8221; y la &#8220;mentalidad de inercia&#8221;. Se repite entonces la interrogante: ¿Qué praxis innovadora y transformadora podría tener tales partidos en el Siglo XXI?</p>
<p><strong>3. Parque jurásico</strong></p>
<p>Dado que esos partidos controlaban extensamente la vida espiritual de los Estados y sociedades del Socialismo del Siglo XX, asfixiaron con la mediocridad y el oportunismo de sus burócratas todo ambiente libertario y de vanguardia en las ciencias sociales y el debate público. Crearon, de hecho, un parque jurásico al estilo del Vaticano, que sustituyó a la dialéctica -o, como diríamos hoy, la cibernética- por la teología.</p>
<p>El resultado fue que en medio siglo de existencia, sus universidades y Departamentos Ideológicos no produjeron ni un solo paradigma científico nuevo en la economía, la teoría del Estado, la democracia política o la antropología del “hombre nuevo”. En su nueva escolástica reemplazaron Aristóteles por Marx, Engels y Lenin. El desastre que provocaron se ve en todo el campo de las ideas, salvo en las ciencias naturales, donde el rigor del protocolo científico bloquea la penetración de los curas de la escolástica “socialista”.</p>
<p>Cuba es un buen ejemplo de esta situación: Sus aparatos ideológicos, incluyendo el Partido, están dominados por funcionarios mediocres, dogmáticos y arrogantes.</p>
<p>En su sector de ciencia, en cambio, particularmente en la biotecnología y medicina, un gran número de cuadros tiene una excelencia y productividad de nivel mundial y, de sencillez y modestia ejemplar.</p>
<p><strong>4. Marx en el “Mundo Libre”</strong></p>
<p>En el “mundo libre”, fuera del gueto mental estalinista, tampoco se logró la evolución de los paradigmas científicos para la transición a la Fase Superior del Socialismo (FSS), el Socialismo del Siglo XXI. Hal Draper escribió la que, sin duda, es la mejor obra sobre el Marxismo desde la muerte de Lenin (Karl Marx´s Theory of Revolution). Desde la academia, Althusser y Poulantzas trataron de reavivar la llama debajo de las cenizas, aportando algunos elementos positivos.</p>
<p>Pero, no era suficiente, porque el renacimiento científico de Marx, Engels y Lenin sólo es posible mediante la simbiosis del materialismo histórico-dialéctico con los conocimientos de la vanguardia científica contemporánea.</p>
<p>Esto es lo que han hecho los científicos de la tricontinental Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE/BRPP). Peters, Stahmer, Dieterich, Cockshott, Cottrell, Bartsch, entre otros, han logrado identificar y configurar los elementos básicos de la economía política del postcapitalismo. Este trabajo lo está ampliando actualmente la SSPE con la configuración del paradigma del Estado y de la democracia de la sociedad postcapitalista, porque no puede haber teoría del capitalismo y socialismo, sin la correspondiente teoría del Estado.</p>
<p><strong>5. ¿Hay una ciencia “marxista”?</strong></p>
<p>Para no volver a caer en el estéril debate de los años sesenta, acerca de que si existe una ciencia marxista, burguesa, feminista, machista, cristiana, etcétera, es necesario aclarar el carácter del proceso científico. La esencia de la ciencia empírica es el protocolo o método científico que consiste en una secuencia interactiva (dialéctica) de cinco procedimientos. Esta secuencia de pasos es independiente del fenómeno de investigación, ya sea del mundo social, ya sea del mundo natural. Es decir, el método científico no tiene adjetivos y es justo esa inter subjetividad que le permite producir conocimiento objetivo. Si se subjetiviza al método, queriendo hacerlo partidista, se destruye.</p>
<p><strong>6. Ciencia y Revolución</strong></p>
<p>¿Quiere decir esto que la ciencia no tiene bandera? ¿Qué es apátrida, estéril? No, de ninguna manera. Tiene una bandera, una sola. Y esta bandera se llama “verdad”. ¿Cómo se concilia, entonces, la necesaria objetividad del método científico con la praxis revolucionaria? Con relativa facilidad, entendiendo el proceso investigativo en sus tres fases diferentes. La primera y la tercera -la selección del fenómeno de investigación y la divulgación de los resultados- sí, son “partidistas”. El género, la situación de clase, la nacionalidad, la metafísica, la conciencia, en fin, toda la personalidad del investigador y sus relaciones sociales influyen en esas fases.</p>
<p>En la fase dos, sin embargo -el procesamiento de los datos del fenómeno mediante el método científico- esos factores de su subjetividad tienen que ser controlados. Si el investigador no logra esto, se malogra el proceso científico y no se llega a la verdad de los fenómenos.</p>
<p>Este es el secreto del dogmatismo. Cuando la gravitación de los dogmas del poder distorsiona al método científico, éste queda como un cascarón. Y la evolución condena el sistema que lo hace, a la muerte. Como experimentaron las aristocracias feudales y “socialistas” en su momento.</p>
<p><em>Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/muerte-renacimiento-ciencia-marx</em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>El artista debe estar al servicio de los que sufren la historia</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110525133353/el-artista-debe-estar-al-servicio-de-los-que-sufren-la-historia/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 17:33:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Neville Blanc]]></category>

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		<description><![CDATA[En este nuevo momento de textos recuperados incluimos el discurso pronunciado por Camus cuando se le entregó el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, en 1958. El trasfondo de las obras cruciales de Camus, como El extranjero, La peste, La &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110525133353/el-artista-debe-estar-al-servicio-de-los-que-sufren-la-historia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En este nuevo momento de textos recuperados incluimos el discurso pronunciado por Camus cuando se le entregó el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, en 1958. El trasfondo de las obras cruciales de Camus, como El extranjero, La peste, La caída, o los ensayos El mito de Sísifo o El hombre rebelde, surgen aquí como parte de una cosmovisión trascendente que el escritor asume frente a su tiempo. </strong></p>
<p>La misión del escritor (*) Por Albert Camus</p>
<p>Al recibir la distinción con que vuestra libre academia ha querido honrarme, mi gratitud es tanto más profunda cuanto que mido hasta qué punto esa recompensa excede mis méritos personales.</p>
<p>Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que él es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer vuestra decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre casi joven todavía rico sólo de dudas, con una obra apenas en desarrollo, habituado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin cierta especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, en plena luz? ¿Con qué estado de ánimo podría recibir ese honor al tiempo que, en tantas partes, otros escritores, algunos entre los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natral conoce incesantes desdichas?</p>
<p>Sinceramente he sentido esa inquietud y ese malestar. Para recobrar mi inquietud y este malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme a tono con un destino harto generoso. Y como me era imposible igualarme a él con el sólo apoyo de mis méritos, no ha llegado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitidme que, aunque sólo sea en prueba de reconocimiemto y amistad, os diga, con la sencillez que me sea posible, cuál es esa idea.</p>
<p>Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de toda otra cosa. Por el contrario, si el me es necesario, es porque no me separa de nadie y  me permite vivir, tal como soy, al nivel de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. </p>
<p>Obliga, pues al artista a no aislarse; muchas veces he elegido su destino más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia sino confesando su semejanza con todos.</p>
<p><strong>El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo a los demás; equidistantes entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar, y sin han de tomar un partido en este mundo, este sólo puede ser el de una sociedad en la que según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.</strong></p>
<p><strong>Por lo mismo, el papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren.</strong></p>
<p><strong>Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si lo consintiera. Pero el silencio de un prisionero desconocido, basta para sacar al escritor de su soledad, cada vez, al menos, que logra, en medio de los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trata de recogerlo y reemplazarlo para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.</strong></p>
<p>Ninguno de nosotros es lo bastante grande para semejante vocación. Pero en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre de poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificara a condición de que acepte, en la medida de lo posible, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio de la verdad y el servicio de la libertad.</p>
<p>Y pues su vocación es agrupar el mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira y a la servidumbre que, donde reinan, hacen proliferar las soledades.</p>
<p>Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia a la opresión.</p>
<p>Durante más de veinte años de una historia demencial, perdido sin recurso, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir.</p>
<p>Me obligaba, esencialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres -nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años a tiempo de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, y que para poder completar su educación se vieron enfrentados luego a la guerra de España, la segunda guerra mundial, el universo de los campos de concentración, la Europa de la tortura y las prisiones -se ven obligados a orientar sus hijos y sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas.</p>
<p>Hasta llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación, han reivindicado el derecho y el deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad. Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia.</p>
<p>Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podría hacerlo, pero su tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión, esa generación ha debido, en sí misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de sus amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir.</p>
<p>Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que nuestros grandes inquisidores arriesgan establecer para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la alianza. No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado al momento, sabe morir sin odio por ella.</p>
<p>Es esta generación la que debe ser saludada y alentada donde quiera que se halla y, sobre todo, donde se sacrifica. En ella, seguro de vuestra segura aprobación, quisiera yo declinar hoy el honor que acabáis de hacerme.</p>
<p>Al mismo tiempo, después de expresar la nobleza del oficio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero lugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compañeros de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto pero apasionado de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a la vista de todos; atento siempre al dolor y la belleza; consagrado, en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destructor de la historia.</p>
<p>¿Quién, después de esos, podrá esperar que el presente soluciones ya hechas y bellas lecciones de moral? La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla. La libertad es peligrosa, tan dura de vivir como exaltante. Debemos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo largo de tan dilatado camino. ¿Qué escritor osaría, en conciencia, proclamarse predicador de virtud?</p>
<p>En cuanto a mí, necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad y esperanza de volverlos a vivir.</p>
<p>Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos límites, a mis deudas y también a mi fe difícil, me siento más libre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de la distinción que acabáis de hacerme. Más libre también para deciros que quisiera recibirla como homenaje rendido a todos los que, participando en el mismo combate, no han recibido privilegio alguno y, en cambio, han conocido desgracias y persecuciones.</p>
<p>Sólo me resta daros las gracias, desde el fondo de mi corazón, y haceros públicamente, en prenda de personal gratitud, la misma y vieja promesa de felicidad que cada verdadero artista se hace a sí mismo, silenciosamente, todos los días.</p>
<p>(*) Fuente: Albert Camus, &#8220;La misión del escritor&#8221;, antología de Visionarios Implacables, Buenos Aires, Mutantia, pp.20-23.</p>
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		<title>Por la &#8220;razón y la fuerza&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 12 May 2011 22:06:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Don Quijote nunca le dijo a su escudero: &#8220;Ladran Sancho (Panza); señal que cabalgamos&#8221;. No hay, en la novela de don Miguel de Cervantes y Saavedra, ningún pasaje donde se lea esa frase. Sherlock Holmes jamás exclamó: &#8220;Elemental, mi querido &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20110512180646/por-la-razon-y-la-fuerza/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Don Quijote nunca le dijo a su escudero: &#8220;Ladran Sancho (Panza); señal que cabalgamos&#8221;. No hay, en la novela de don Miguel de Cervantes y Saavedra, ningún pasaje donde se lea esa frase. Sherlock Holmes jamás exclamó: &#8220;Elemental, mi querido Watson&#8221;. Esa réplica no aparece ni en los cuentos (56) ni en las novelas (4) que escribió Arthur Conan Doyle, el creador del mítico detective. Charles Darwin no creía que el hombre descendiera del mono. Nadie encontrará semejante idea en “El origen de las especies”, ni en “La descendencia del hombre”.</p>
<p>La guillotina no fue inventada por Joseph – Ignace Guillotine, y éste no fue decapitado durante la Revolución Francesa. Murió en 1814, de carbunclo en un hombro.</p>
<p>Dalila no cortó los cabellos de Sansón. La Biblia (Jueces 16:19) dice que fue “un hombre”.</p>
<p>En 1492, no se creía que la Tierra fuera plana. Dos milenios antes, Pitágoras había descubierto que era esférica. Cuando Colon partió del puerto de Palos, hacía 1.732 años que se conocía hasta la circunferencia: Eratóstenes la había calculado en 40.000 kilómetros y (hoy se sabe con precisión) es de 40.046 kilómetros y 400 metros.</p>
<p>Hay verdades que por sabidas se callan y por calladas se olvidan. Hay falsedades que, de tan repetidas, tornan dudosa la misma verdad. Es un fenómeno de error y negación: primero se desacierta por ignorancia; luego se toma lo falso por verdadero, y por último se desarrolla una resistencia a la verificación. Quien asegura que Dalila cortó por si misma los cabellos de Sansón, no recurre a la Biblia porque detesta ser desmentido.</p>
<p>Sucede aun y hasta el día de hoy con la realidad circundante del terror, porfiado y feroz como irracional, y de cómo reaccionar frente a él en el contexto de un estado de derecho postmoderno, y en forma legítima: Aristóteles es el primer expositor de la politicidad natural del hombre y su célebre sentencia “el hombre es un animal político” (zoon politikon) tiene un alcance y una proyección no siempre bien comprendida. Es frecuente encontrar en las traducciones de su libro “La Política&#8221;, la locución “animal social” en lugar de “animal político”.</p>
<p>A Aristóteles no le faltaban en su idioma vocablos suficientes para expresar la sociabilidad del hombre si su propósito sólo hubiere sido ese. Por el contrario para Aristóteles, en la citada obra, lo privativo del hombre no es el appetitus societatis, tan común a todos los seres espirituales y animales, sino que su manera de convivir con sus semejantes en esa forma de asociación tan concreta que fue la polis (la ciudad-estado). Es decir, el hombre no puede vivir en sociedad sin forma de organización política, y por tanto de ordenamiento jurídico legítimo que fije derechos y obligaciones para sus asociados, las que de no cumplirse se hagan cumplir coactivamente.</p>
<p>Según aquel “sólo una bestia o un dios puede vivir fuera de la polis”, entendida esta última como forma de organización en que intervienen tanto la razón como la coacción (la fuerza), y que por lo primero excluye a los seres inferiores, y por lo segundo a los que son superiores.</p>
<p>Para vivir fuera de la polis es necesario ser menos que un hombre (una bestia a la que no podemos aplicarle la razón y si la fuerza) o más que un hombre (un dios, al que no podemos aplicarle la fuerza y si la razón). Es así como el ámbito natural de la vida del hombre es la polis (el Estado), pues solo a él se le puede tratar por la razón y la fuerza y de este modo, llegar a ser el que en principio y potencia es.</p>
<p>Sin ambigüedades: “por la razón y la fuerza”, y aristotélicamente, todos debemos ser tratados, en un estado de derecho post-moderno: terroristas y pacifistas, creyentes y librepensadores, ciudadanos y barbaros (extranjeros), occidentales y orientales. Sabia divisa de nuestro escudo patrio, redactada, por cierto, por Aristóteles hace miles de años atrás.</p>
<p>No faltara el funcionario que se consuele diciendo: “Elemental, mi querido Watson”, “el Hombre desciende del mono”.</p>
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