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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Luis Cárcamo</title>
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		<title>Miedo a la democracia universitaria</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Mar 2014 19:57:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cárcamo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta 1973 crecía en Chile un espíritu de democratización universitaria promotor de la construcción de comunidades de profesores, funcionarios y estudiantes que aspiraban a co-gobernar los proyectos educativos en los que participaban. Esta idea no era un producto del gobierno &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20140320165755/miedo-a-la-democracia-universitaria/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta 1973 crecía en Chile un espíritu de democratización universitaria promotor de la construcción de comunidades de profesores, funcionarios y estudiantes que aspiraban a co-gobernar los proyectos educativos en los que participaban.</p>
<p>Esta idea no era un producto del gobierno de la Unidad Popular, sino que se inspiraba en tradiciones académicas tales como la autonomía universitaria (por ejemplo, la UNAM-México definió su condición de autonomía en el año 1929) y cobraba fuerza con movimientos sociales globales como “mayo del 68”en Europa. Con todo, las propuestas trataban de dar forma a la metáfora de gobierno universitario como modelo de democracia ejemplar.</p>
<p><strong>Con el golpe militar, las semillas de democracia universitaria fueron extirpadas de las casas de educación superior y reemplazadas por rectores militares y decanos designados para mantener a raya, no sólo cualquier intento movilizador, sino también evitar estos “malos ejemplos democráticos”.</strong></p>
<p>Con la dictadura, las universidades se cargaron de miedo y generaron cuerpos académicos sin demasiada voluntad para participar en las decisiones institucionales o que -en muchas ocasiones- (des)conocieron el valor de participación universitaria. Ahora bien, como la universidad trabaja fundamentalmente con el conocimiento, sería preferible pensar que el problema era el miedo.</p>
<p>Hace unos quince o veinte años, cuando los que éramos estudiantes hablábamos de triestamentalidad universitaria en Chile, muchos profesores nos trataban como niños y pedían que dejáramos de hablar tonterías.</p>
<p><strong>Extraña posición, pues muchos colegas vivieron elecciones de rector en sus estancias de pos grados en el extranjero, supieron del sistema bicameral de una École des Hautes Études en Francia cuyos debates se transformaban en documentos de estudio teórico, histórico y político.</strong></p>
<p>Hace poco más de una año, un estudiante que regresaba de Freiburg en Alemania me comentaba que en dicha universidad se votó la renovación de todo el sistema representativo pensando en los nuevos tiempos, la Unión Europea, las vinculaciones entre empresas y desarrollo científico y la creciente movilidad de estudiantes.</p>
<p>Seguramente, muchos profesores universitarios chilenos conocen -de primera fuente- qué se entiende por participación universitaria en otros países y sabemos que no se trata de la destrucción del orden institucional y que, por el contrario, forma parte de los valores democráticos que promueven muchas de las mejores casas de educación superior del mundo.</p>
<p>Tampoco es necesario ir tan lejos geográficamente. En la Universidad de Chile desde el año 2006 se constituyó un senado universitario (perfectible, sin duda) que funciona y forma parte de la institución y en dicha instancia participaron, los ahora diputados, Gabriel Boric y Camila Vallejo, junto a funcionarios y académicos.</p>
<p>Sería lógico pensar que la participación y la triestamentalidad, en las casas de estudios del mundo, son herramientas que soportan la construcción de una identidad universitaria y además, en un sentido más práctico pueden ser instancias que permitan: <strong>a)defenderse de recortes de financiamiento, b) reconocer y valorar a los miembros de la organización c) proponer cambios de funcionamiento para mejorar procesos institucionales y d) promover una cultura democrática real y responsable para toda la ciudadanía.</strong></p>
<p>La responsabilidad de sentirse parte de una institución (o de un país) no se conseguirá promoviendo una relación cliente-vendedor-empresa. Nadie dice “Yo soy de tal tienda de retail” (supongo). Entre el “Yo soy de…” y el “Yo voy a…” la diferencia no es sutil.</p>
<p><strong>La educación chilena se fue configurando progresivamente como un mall hasta que los estudiantes fueron capaces de desplazar los marcos de significado y construir una agenda política imposible de esquivar en la actualidad.</strong></p>
<p>Las mayores inyecciones de recursos en educación, la esperable regulación del sistema universitario de acreditaciones y la inminente nueva institucionalidad escolar anunciada recientemente por Michelle Bachelet se las deberemos a unos jóvenes que han actuado con coherencia y continuidad notables.</p>
<p>No fueron ni el Consejo de Rectores, ni la asociación de municipalidades, los reales impulsores de los cambios que se vienen.</p>
<p>Tampoco será generosidad de un gobierno, ni bolsillo largo de un ministro, los que permitan comprender cotidianamente que educación y democracia son conceptos inseparables.</p>
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		<title>Hamlet en el país de Lucralia</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Feb 2014 11:35:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cárcamo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace una semana llegó a mi casilla de correo un aviso de e-marketing que promocionaba un Magíster en Comunicación y Tecnología Educativa para el e-Learning. En el extremo inferior izquierdo del aviso figuraba el logo de la CNA (Comisión Nacional &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20140205083525/hamlet-en-el-pais-de-lucralia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace una semana llegó a mi casilla de correo un aviso de e-marketing que promocionaba un Magíster en Comunicación y Tecnología Educativa para el e-Learning. En el extremo inferior izquierdo del aviso figuraba el logo de la CNA (Comisión Nacional de Acreditación) y junto a el, en letras muy pequeñas, decía “universidad no acreditada”.</p>
<p>Dicho texto representaría un 15% del espacio respecto del logotipo de la CNA y un 1% respecto del aviso. Creo que ahí estaba, una vez más, el juego de la “letra chica” que en <em>Lucralia</em> se hizo normal.</p>
<p>No sé si legalmente se pueda hablar de publicidad engañosa, no es mi experticia.Tal vez la legalidad les permite jugar con esa forma de indicar su estado de acreditación. Lo que sí tengo claro es que dicha institución, no contenta con haber matado a su gallina de los huevos de oro, intenta señalar que está dentro de un marco regulatorio de calidad.</p>
<p><strong>En <em>Lucralia</em>, todo negocio parecía ser legítimo. Desde el kiosko de la esquina, hasta la atención de salud, desde la tienda de ropas y complementos hasta la educación.</strong> Máximas como, “lo barato cuesta caro” y “lo gratis es de mala calidad”, sirvieron para legitimar -por años- que se cobrara indistintamente por todo bien, servicio o derecho.</p>
<p>Sin embargo, algo cambió un día en el país de <em>Lucralia</em>, un grupo de jóvenes cuestionó insistentemente el axioma del valor económico en el derecho a la educación y la gente comenzó a comprender que habían diferencias entre los bienes y los derechos.</p>
<p>En términos de cognición social se desplazaron los esquemas de comprensión de la realidad, tanto así que los políticos comenzaron a incluir en sus discursos que <em>Lucralia</em> tenía que cambiar y que algunos derechos debían garantizarse.</p>
<p>Ese cambio no ocurrió sólo porque unos jóvenes cuestionaran las cosas de un día para otro, sino porque cada ciudadano sintió en carne propia como el país les extorsionaba con cobros usureros y múltiples instrumentos que sirvieron para apoderarse de la capacidad de pago de sus habitantes: <strong>repactaciones unilaterales, cheque en garantía para la salud, colusiones farmaceúticas, entre otros.</strong></p>
<p>El asesinato de la gallina de los huevos de oro</p>
<p>Se nos dijo a los habitantes de <em>Lucralia</em> que el acenso social estaba directamente relacionado con el desarrollo de las capacidades intelectuales de los ciudadanos y por tanto educarse podía ser no un derecho, sino un bien de consumo. “Bien caro”, por demás.</p>
<p>Los empresarios descubrieron y diseñaron variadas estrategias para hacerse de la capacidad de pago de todas las clases sociales.</p>
<p><strong>Con el paso del tiempo se comprendió que esa ilusión de progreso social era, si acaso, una verdad a medias y que la movilidad social tenía más que ver con la capacidad de comprar muy tempranamente el círculo de relaciones sociales de tus hijos, acercándolos con los hijos de los más acomodados o en su defecto alejándolos lo más posible de los más infortunados.</strong></p>
<p>El gallinero estaba perfecto, la producción aceitada y los beneficios económicos se recogían en forma de inmobiliarias que cobraban grandes arriendos por los gallineros en que la publicidad aseguraba que todos los pollos terminarían poniendo huevos de 24 kilates.</p>
<p>A un ministro se le ocurrió que el estado podía avalar préstamos en dinero a los pollos que no tuvieran recursos económicos directos, así estos podrían aspirar también a poner huevos de oro, eso sí los préstamos tendrían una tasa de interés del 6%.Con ese <em>voucher</em> de crédito y esos intereses, para los bancos resultaría una irresistible la operación.</p>
<p><strong>Además del jugoso interés que podrían cobrar, el negocio sería redondo también porque si los pollos llegaban a no poder responder por los préstamos, el estado garantizaba el pago de los mismos.</strong></p>
<p>Los empresarios avícolas corrieron a acreditar sus instituciones, cada año de acreditación significaba suculentas recogidas de <em>voucher</em>, tan abundantes que podía no importar caer en corrupción y descrédito, total -unos días de arresto domiciliario o quizás de pensión en Capuchinos- no eran un riesgo que asustara a nadie que tuviera los bolsillos bien llenitos.</p>
<p>Hoy, la Comisión Nacional de Acreditación lista 10 universidades desacreditadas: Universidad Bolivariana, UNIACC, Universidad de las Américas, Universidad del Mar, Universidad Gabriela Mistral, UNICYT, Universidad de La República, Universidad Pedro de Valdivia; Universidad SEK y UNCIF. A estas cabe agregar 18 Centros de Formación Técnica y 23 Institutos Profesionales.(Fuente: CNA y Educación 2020).</p>
<p><strong>El Ministro Nicolás Eyzaguirre y su equipo se enfrentará en marzo próximo a la tarea de reformar un sistema que capotó hace rato, en el que algunos siguen intentando vender ilusiones y cobrar millones.</strong></p>
<p>El sistema de <em>voucher</em> instaló en las universidades una competitividad salvaje, con herramientas de dudosa ética y los “sostenedores” universitarios inventaron de todo para burlar la condición de corporación privada “sin fines de lucro”.</p>
<p>Los nombramientos de las últimas semanas hacen pensar que más que una reforma integral se está pensando en una manito de gato.</p>
<p>Podemos estar algunos bastante equivocados y en realidad Eyzaguirre y su equipo están dispuestos al menos a terminar con los abusos que hoy permiten que “el zorro esté a cargo del gallinero” o tal vez jueguen a darles una última oportunidad de redención que sería inconcebible y la duda shakesperiana que todos esperamos ver despejada a la brevedad <em>“Voucher, o no voucher, he ahí el dilema</em>.”</p>
<p>Ojalá fueran sólo esas dos las ambigüeades que le corresponderá despejar al próximo ministro, pero por algún lado debiera comenzar.</p>
<p>Terminar con las estafas en educación superior y técnica debiera ser lo más fácil, para luego, atacar el problema de fondo: la segregación desde la cuna.</p>
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		<title>Educomunicación, tics y participación política</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Dec 2013 15:16:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cárcamo]]></category>

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		<description><![CDATA[El año electoral y los medios de comunicación parecen potenciar la idea de que la participación política es igual al voto (parlamentario o presidencial). Esa simplificación matemática parece reproducir la metáfora del bosque que no deja ver los árboles y &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciudadania/20131227121652/educomunicacion-tics-y-participacion-politica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El año electoral y los medios de comunicación parecen potenciar la idea de que la participación política es igual al voto (parlamentario o presidencial). Esa simplificación matemática parece reproducir la metáfora del bosque que no deja ver los árboles y menos logramos pensar en mecanismos para compartir una mirada más profunda.</p>
<p><strong>En un país donde la sindicalización es escasa, las juntas vecinales una cuestión de pobres y los centros de padres un cacho después de la jornada laboral, ciertamente en el cotidiano se valoran muy poco los espacios de discusión, opinión y posicionamiento de la ciudadanía.</strong></p>
<p>El espectro de opiniones, frente a la baja participación electoral, tampoco resultó muy educativo.</p>
<p>Desde absurdos como cuestionar la legitimidad, o proclamar “el que no vota no reclama” hasta deducir que en realidad “Chile no reclama grandes cambios” fueron algunas de las apreciaciones entre y pos elecciones.</p>
<p>Ese último planteamiento, por ejemplo, es de tanta lucidez que bajo esa lógica, nos dice implícitamente que una participación de 10% significa que el país va muy bien y no hay que ni tocarlo. Así la política debiera orientarse a conseguir la menor participación posible.Quizás algunos lo piensan.</p>
<p>Otra teoría repetida dice relación con que la abstención es normal en los países con voto voluntario (que es cierto), pero nuestro 51% de participación contrasta por ejemplo con el 73% de participación en Alemania (2013), el 71% en España (2011), el 79% de Venezuela (2013), el 61% de UK (2010).</p>
<p>Quizás sí resulta similar a los resultados de la segunda vuelta que eligió en Colombia a Juan Manuel Santos con un 44% de participación (datos recogidos en Participación del Voto Voluntario, 18.11.2013, La Tercera)</p>
<p>Educar para la ciudadanía con hechos</p>
<p>Quienes entremezclen lecturas adulto centristas y la enseñanza tradicional dirán que a los jóvenes les hace falta “una buena dosis educación cívica” y ya pensarán en endosarle esa responsabilidad al ministerio de Educación y sus asesores del currículum escolar.<strong>Sin embargo, como lo que se aprende es lo que significa y lo más significativo es lo vivido ¿por qué no lanzar una iniciativa por la democracia joven?</strong></p>
<p>Partamos por una consulta que pregunte si el estado debe ser subsidiario o garante de la educación.</p>
<p>Debatamos qué entendemos por subsidio y por derecho social.</p>
<p><strong>Qué es la libertad de enseñanza, dónde se produce la segregación y hacia dónde conduce el modelo<em> voucher</em> que nos rige (aunque lo engorden con más recursos).</strong></p>
<p>Eduquemos sobre qué significa financiar la oferta o la demanda educativa, qué significa poner aportes estatales en instituciones públicas, en alianzas público-privadas que garanticen no tener fines de lucro o/y entregar recursos de todos instituciones privadas sin ningún control.</p>
<p>Obviamente la participación más valiosa estará en el debate de ideas y no tanto el acto del voto, allí radicaría la estrategia educomunicativa, en un espacio donde concurran todas las posiciones desde el “por qué el estado tendría que financiar a los hijos de las familias más acomodadas” hasta “la educación como derecho social garantizado”.</p>
<p>Una comunicación al servicio de la educación</p>
<p>Podría ser fácil, la campaña la podemos levantar las figuras públicas más jóvenes, los actores y animadores -tal y como grababan mensajes para las marchas -y los políticos tradicionales que se atrevan a debatir más allá de la creación de fetiches sobre el tema.</p>
<p><strong>No necesitamos demasiado del Servel, los profesores y los laboratorios de enlaces de escuelas y liceos de Arica a Magallanes pueden cumplir funciones de vocales y recintos. El sistema informático está hecho, la iniciativa “haz tu voto volar” recogió los votos de los chilenos en el exterior. Ciudadano Inteligente ha organizado varias iniciativas con un sentido similar y tiene know how pertinente.</strong></p>
<p>Por ejemplo haz tu voto volar solicitaba que cada emisor introdujera su Run y el número verificador que se encuentra al dorso de la cédula de identidad garantizando así que se evitaba bastante bien que alguien con una lista de Rut pudiera suplantar el voto.</p>
<p>Para el casi millón de secundarios (938.936 en el año 2012 según estadísticas del Mineduc) sería un acto más significativo que unas clases en las que se expliquen las funciones de los poderes del estado.</p>
<p>Seguro esto último estará bien hacerlo, pero que no representará para los y las estudiantes un ejercicio de aprendizaje realmente significativo sino un poco más de lo mismo. A modo de antecedente, cabe señalar que algo parecido hicieron los jóvenes movilizados el 2011, pero valdría la pena un intento con el compromiso gubernamental de apoyar la campaña como un debate legítimo de ideas.</p>
<p>Esta idea puede ser un poquito más profunda si queremos y apuntar más allá del acto puntual de la consulta para atrevernos a fundar un grupo de estudio sobre participación y opinión escolar.</p>
<p>Puede ser un centro permanente que aproveche la penetración de las tecnologías de la comunicación para fomentar la opinión pública temprana. Un espacio de estudio y canalización de discusiones que -sin pretensiones evangelizadoras- facilite la expresión pública desde la infancia.</p>
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		<title>Juventud, participación política vs participación electoral</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Nov 2013 16:13:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cárcamo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos días me impresionó un post de redes sociales que viralizaba y decía, “estudiantes,¿dónde estaban cuando realmente tuvieron en sus manos la oportunidad de cambiar el sistema político de su país, dónde quedaron esas ganas de cambiar el sistema, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20131128131345/juventud-participacion-politica-vs-participacion-electoral/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días me impresionó un post de redes sociales que viralizaba y decía, <em>“estudiantes,¿dónde estaban cuando realmente tuvieron en sus manos la oportunidad de cambiar el sistema político de su país, dónde quedaron esas ganas de cambiar el sistema, de no votar por los mismos, de terminar con el duopolio, habiendo siete candidatos más?&#8230; Por favor, esta vez no vengas a pedir apoyo para tus marchas, no pidas apoyo de los trabajadores y padres que creyeron en lo que peleabas&#8230;”</em></p>
<p>¿Será que realmente la juventud traicionó a alguien o no cumplió un “deber”?</p>
<p><strong>Eso de que la juventud tiene derechos, pero “también deberes” siempre suena a un adultocentrismo que lejos de convencer, se transforma en sermón de institutriz, y particularmente creo que es más un excelente abono para la inacción juvenil, en este caso, ante el voto.</strong></p>
<p>Aunque, a nosotros, “los adultos” no nos guste, los estudiantes no votarán sino por alguien que demuestre a) no ser “más de lo mismo” y b) no ser “un vendido&#8221; al sistema político dominante, esta última parte del algoritmo necesita seguro de una genialidad novel. Marcel Claude y Marco Enríquez Ominami intentaron plantearse así y no lograron convencer, con dolorosos resultados económicos en un caso.</p>
<p>Ahora bien ¿la traición es sólo de los jóvenes?</p>
<p>Hace unos días Gonzalo Contreras y Mauricio Morales en CIPER Chile hacían un análisis estadístico del comportamiento electoral entre las comunas acomodadas y las comunas pobres.</p>
<p><strong>Pues bien, resulta que la mayor abstención se da significativamente en comunas más deprimidas.Mientras en Vitacura participó en las elecciones casi un 70% del padrón, en La Pintana apenas lo hizo el 40% de la población en edad y condición de votar.</strong></p>
<p>¿Será que los jóvenes y los pobres son unos traidores?</p>
<p>A mí por lo menos me queda grande responsabilizar de los resultados políticos a quienes son los mayores desfavorecidos del sistema político y económico chileno, argumentar traición alguna y traspasar el peso de las transformaciones que el país requiere.<strong>Al menos en estos tiempos y en estas latitudes las explosiones sociales revolucionarias se extinguieron a sangre y fuego hace años.</strong></p>
<p>El trabajo es más lento de lo que parece y los grandes educadores del cambio y la justicia social son en estos años los estudiantes y las organizaciones sociales de base.</p>
<p>Quienes plantearon y lograron desplazar los límites en las propuestas programáticas que se juegan en el presente proceso eleccionario fueron los estudiantes y las localidades que se levantaron en los últimos cuatro años. Imaginemos esos programas sin las movilizaciones de la Confech y la ACES, sin Freirina, sin Quellón y sin Aysén. La democracia y la participación política responsable no es cuestión de votos.</p>
<p>Si fuera por los votos, los grandes irresponsables estarían en la clase política gobernante y para muestra unos números.</p>
<p>• En 1989 Patricio Aylwin obtuvo 3.850.571 votos.</p>
<p>• En 1994 Eduardo Frei obtuvo 4.040.497 votos.</p>
<p>• En 1998 Ricardo Lagos obtuvo (1era Vuelta) 3.383.339 votos.</p>
<p>• En 2005 Michelle Bachelet obtuvo (1era Vuelta) 3.190.691 votos.</p>
<p>• En 2009 Sebastián Piñera obtuvo (1era Vuelta) 3.074.164 votos.</p>
<p>• En 2013 Michelle Bachelet obtiene (1era Vuelta) 3.073.570 (2013) votos. Primera elección con voto voluntario.</p>
<p>Claro que puede resultar un poco odioso para los triunfadores revisar que cada vez se convoca a menos ciudadanos a sumarse a sus proyectos políticos. Asimismo cabe distinguir que en los sistemas con voto voluntario es justamente la abstención la que más crece y puede no ser muy justo comparar la actual elección con las anteriores, pero los números son números y si no resultan simpáticos para los triunfadores, también podemos mirar las cualidades.</p>
<p>En los países con voto voluntario se hace todo lo posible porque el ciudadano ejerza su derecho.</p>
<p><strong>Se envían papeletas a los domicilios que se pueden enviar por correo, se eligen por voto popular a las máximas autoridades regionales, existe un sistema proporcional con ajuste y no un binominal, se desarrollan sistemas informáticos amplios que permiten agilizar los actos eleccionarios y el computo en línea de los mismos y, por supuesto, votan los ciudadanos nacionales que se encuentran residiendo en el exterior.</strong></p>
<p>Mientras la clase política siga gobernando con freno de mano y administrando los niveles de pobreza y segregación que es capaz de aguantar el pueblo de Chile, sólo queda pedir que los estudiantes sigan machando y que ante las acusaciones de “infantilismo por no votar” mantengan el descaro de la movilización y que las comunidades locales no desaprendan lo que costó más de 20 años hacer significativo.</p>
<p>Cuando los estudiantes marcharon nadie los acompañó realmente. Aún no hemos visto un paro del colegio de profesores con la firmeza de los funcionarios del registro civil o de los municipales.</p>
<p>Tampoco hemos visto a los alcaldes marchando a La Moneda por el fin al lucro y la segregación educativa como sí lo hicieron hace un par de semanas para pedir al gobierno soluciones ante las precariedades laborales de los funcionarios municipales.</p>
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