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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Jorge Valverde</title>
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		<title>¿Somos realmente demócratas en Chile?</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Oct 2013 19:05:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[A raíz de las múltiples y transversales declaraciones sobre la importancia de haber recuperado la democracia hace 25 años, pareciera haber consenso sobre su deseabilidad a la hora de construir una sociedad, hecho que debiese llenarnos de alegría a todos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20131014160507/somos-realmente-democratas-en-chile/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A raíz de las múltiples y transversales declaraciones sobre la importancia de haber recuperado la democracia hace 25 años, pareciera haber consenso sobre su deseabilidad a la hora de construir una sociedad, hecho que debiese llenarnos de alegría a todos quienes nos consideramos demócratas.</p>
<p>Pese a toda esta euforia pro democracia, vino a mi mente una de las tantas discusiones de política universitaria con mis compañeros más radicales. En esta conversación ellos plantearon que si bien participaban de las elecciones democráticas, sólo veían la democracia como un medio pero no como un fin, dado que su fin era mayor.</p>
<p>Esta conversación de hace un par de años, hizo cuestionarme qué entendemos realmente los chilenos por democracia, y si nuestra clase política que se define como tal, comprende realmente lo que es un régimen democrático.</p>
<p><strong>Tengo la impresión que hay una parte no menor de la sociedad que concibe la democracia simplemente como un mecanismo electoral para la toma de decisiones, sin comprender que la génesis y espíritu de la democracia moderna van mucho más allá.</strong></p>
<p>Tanto en la revolución francesa como en la revolución americana la democracia se entendió como una forma de vida, una manera de hacer sociedad, de producir y dar vida a lo común. El voto sólo era un hito en la vida democrática, lo que realmente importaba era el significado de <em>“una persona, un voto”</em>, dado que esta simple regla ponía a los hombres en igualdad de condiciones, los reconocía como iguales en la diversidad.</p>
<p>Los dos elementos claves e indisolubles en ambas revoluciones fueron la libertad y la igualdad, conceptos que hoy parecen estar en las antípodas de la política en nuestra sociedad. Pero en ese contexto era impensado comprender la igualdad de los hombres sin antes apelar a la libertad de las antiguas estructuras sociales, a la emancipación de las ataduras heredadas.</p>
<p><strong>Esta igualdad no era una igualdad absolutista, sino una igualdad que reconocía a los seres humanos como semejantes, independientes y ciudadanos. Mientras que la libertad apuntaba a que todos los hombres nacemos libres y somos dueños de nuestro destino, eliminando todo posibilidad de sometimiento.</strong></p>
<p>De esta mezcla perfecta entre igualdad y libertad se desprenden 3 de los mayores legados para la humanidad: los derechos del hombre, el libre acceso a los mercados y el sufragio universal.</p>
<p>La democracia como la sociedad de los semejantes nace de la indignación ante una clase de privilegiados, quienes se consideraban de una “raza” superior que les permitía gozar de privilegios fiscales y derechos exclusivos o barreras comerciales/profesionales, lo cual heredaban generación en generación.</p>
<p><strong>Si bien el contexto es completamente distinto, hay una palabra clave que se repite en nuestros días, indignación. Y si escarbamos en la génesis de dicha indignación, las razones no son tan diferentes: sentimiento de injusticias, clases privilegiadas y condiciones desiguales.</strong></p>
<p>Es cierto, hoy no se le rinden tributos a ciertas personas por ser de una “raza” diferente, ni tampoco existen títulos nobiliarios que hacen a cierta personas acreedoras de ciertos derechos exclusivos, y en teoría existe el libre comercio para poder intercambiar bienes en igualdad de condiciones.</p>
<p>Sin embargo, los datos empíricos sobre movilidad social en Chile nos muestran que por ejemplo, <strong>si naciste en un hogar perteneciente al 10% más rico de la población tienes un 60% de probabilidades de mantenerte ahí, mientras que si naciste en el 10% más pobre la probabilidad de no salir de este grupo es de un 67%. Es decir, vivimos en una sociedad hereditaria de privilegiados y condenados.</strong></p>
<p>Luego, alguien dirá: “sólo es un tema de probabilidades, no hay ninguna barrera legal que impida la movilidad social”. Es cierto, pero eso es tapar el sol con un dedo, porque todos sabemos, aunque haya muchos que no lo quieren ver, que implícitamente el sistema en su conjunto posee barreras estructurales a la movilidad social y al resguardo de privilegios.</p>
<p>¿Creemos realmente en la democracia?</p>
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		<title>Detrás de la violencia del 11</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120912150957/detras-de-la-violencia-del-11/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 19:09:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Primero que todo me parece primordial que Chile consensue que los actos de violencia no son justificables bajo ninguna circunstancia, no lo son a la hora de manifestar el descontento social y menos aún cuando recordamos a los mártires de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120912150957/detras-de-la-violencia-del-11/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Primero que todo me parece primordial que Chile consensue que los actos de violencia no son justificables bajo ninguna circunstancia, no lo son a la hora de manifestar el descontento social y menos aún cuando recordamos a los mártires de uno de los episodios más negros de nuestra historia.</p>
<p><strong>Lamentablemente, hoy se suma un carabinero más a la lista de fallecidos en un 11 de septiembre por cumplir su deber y servir a su país, la sociedad se conmueve y de diversos sectores aparecen muestras de apoyo para la institución y la familia del cabo abatido. </strong></p>
<p>El gobierno muestra su rechazo y en medio de este clima el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, declara: <em>“la única forma de terminar con esto es arrinconar a esos delincuentes”.</em></p>
<p>Probablemente la frase anterior no generará mayor revuelo e incluso nos parezca normal, ya que no posee nada extravagante y posiblemente hayamos escuchado premisas en esta línea anteriormente, pero detrás de esta aseveración se esconde el alma perversa de la sociedad en la que vivimos y que al parecer no queremos ver.</p>
<p>El Subsecretario habla de arrinconar, justamente lo que nuestro modelo de sociedad ha hecho las últimas décadas, segregar a la población según estrato social y excluir a las capas más bajas de la sociedad.</p>
<p><strong>En otras palabras, se han generado ghettos urbanos con una cultura propia, clasificando incluso como “antisociales” a quienes viven en estos sectores, lo cual probablemente tenga bastante asidero, pero básicamente porque la sociedad así lo ha determinado, discriminando de manera colectiva sin mayores cuestionamientos.</strong></p>
<p>¿Qué más podemos arrinconar a un segmento de la población que ya está aislada y con escasas (casi nulas) posibilidades de salir de su condición?</p>
<p>¿Es acaso la meritocracia y la igualdad de oportunidades algo real en estas esferas?</p>
<p><strong>Para quienes no les queda claro, no estoy justificando la violencia, ni tampoco creo en una causalidad estricta entre violencia – actos delictuales y pobreza – marginación – desigualdad, ya que la gran masa de estos segmentos son personas trabajadoras, que pese a las dificultades y precariedades logran llevar una vida digna con gran esfuerzo.</strong></p>
<p>Sin embargo, creo que es un tanto miope quedarnos en los hechos y en las cifras, sin al menos cuestionarnos el por qué de este comportamiento y asumir la responsabilidad que como sociedad tenemos al haber construido una muralla impermeable entre los sectores más desposeídos y el resto de la sociedad, donde la cuna determina tu futuro casi con un 100% de probabilidad.</p>
<p>Un tercio de los detenidos en los disturbios este 11 de septiembre nació en democracia y probablemente su actuar  no tiene relación directa con el golpe militar y la dictadura, sin embargo estas fechas son la oportunidad que tienen para poder decir (de mala manera sin lugar a dudas): ¡aquí estamos, existimos!</p>
<p>Es la acumulación de injusticias sociales, historias de marginación y frustración ante un futuro poco esperanzador que explotan, tal y como ocurre cuando la tierra acomoda sus placas tectónicas, liberando energía que por años se ha acumulado y produciendo devastadores terremotos.</p>
<p>Estoy seguro que si pudiéramos impedir que la tierra acumulase energía para así evitar los terremotos lo haríamos, porque entendemos la gran pérdida de bienestar social que esto significa.</p>
<p>Por las sociedades también fluye y se acumula energía, pero la diferencia es que nosotros sí podemos encausar ésta.</p>
<p>¿Por qué no hacerlo? ¿Simplemente porque podemos “escapar” a ghettos acomodados y así minimizar el impacto energético de la sociedad?</p>
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		<title>La delgada línea entre una crisis local y una mundial</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120605085041/la-delgada-linea-entre-una-crisis-local-y-una-mundial/</link>
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		<pubDate>Tue, 05 Jun 2012 12:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Volatilidad e incertidumbre son las palabras que mejor reflejan la situación económica mundial por estos días. Si bien, la crisis del euro se puede catalogar como la crónica de una crisis anunciada, dado el nivel insostenible de deuda en la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120605085041/la-delgada-linea-entre-una-crisis-local-y-una-mundial/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Volatilidad e incertidumbre son las palabras que mejor reflejan la situación económica mundial por estos días.</p>
<p>Si bien, la crisis del euro se puede catalogar como la crónica de una crisis anunciada,  dado el nivel insostenible de deuda en la región, hay ciertos hechos que se han ido sumando los últimos días que cambian bastante las proyecciones sobre el alcance que la crisis podría tener. Esto básicamente porque las noticias provienen de otros continentes, lo cual abre las puertas para que la crisis se transforme en una crisis mundial.</p>
<p>Puntualmente las malas noticias provienen de Estados Unidos y China, lo cual es bastante preocupante debido a que estas economías ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente, en la producción mundial, representando así alrededor de un 35% del PIB mundial.</p>
<p><strong>En el país asiático, por séptimo mes consecutivo se contrajo el sector manufacturero, el sector servicios desaceleró en mayo mostrando su menor crecimiento en un año y la confianza de los consumidores alcanzó su mínimo anual, todo lo cual refleja fatiga y pérdida de dinamismo por parte de la economía China.</strong></p>
<p>Por su parte en el país norteamericano las noticias no son tanto más alentadoras, esto debido a que el sector real ha evolucionado por debajo de lo esperado en lo referido a creación de empleos y producción manufacturera, lo cual sumado a las turbulencias en Europa ha puesto en rojo el Down Jones la última semana y ha encendido las luces de alerta nuevamente en los bancos norteamericanos.</p>
<p>Todo lo anterior configura un escenario bastante oscuro para los próximos meses, ante lo cual la pregunta lógica es: ¿Cuán oscuro se prevé el futuro? Interrogante relativamente fácil de responder si es que tuviéramos una bola de cristal, pero totalmente incierta dada la complejidad del asunto y las múltiples variables en juego a lo largo de todo mundo.</p>
<p>Sin embargo, hay ciertas señales que deberían provenir desde Europa, epicentro de la inestabilidad económica mundial, que podrían suavizar o agudizar aún más la crisis.</p>
<p>Dentro de dichas señales, hay dos que me parecen trascendentales para calibrar el alcance de la crisis, estas son:</p>
<p>En primer lugar, la resolución del hecho insigne de la crisis del euro, es decir, si Grecia permanecerá o no en la zona del euro. Si bien el peso de Grecia en el euro es bajo, la señal que daría al resto del mundo ante una eventual salida desencadenaría, sin lugar a dudas, un efecto dominó sobre las primas de riesgo en los países que poseen condiciones de deuda relativamente similares.</p>
<p><strong>De hecho, la sola posibilidad de abandono del euro, que tomó fuerza dadas las nuevas elecciones que tendrán lugar el 17 de Junio en Grecia, fue capaz de contagiar a la economía española, elevando la prima de riesgo a niveles límites y desencadenando importantes corridas bancarias.</strong></p>
<p>Y en segundo lugar, probablemente el hecho más relevante, es la decisión política-económica sobre qué medidas se tomarán para reestructurar la eurozona. Si bien la pugna entre la posición francesa y germana aún continúa, todo parece indicar que los líderes políticos comprendieron que la falta de acuerdo y medidas oportunas han aumentado la incertidumbre y profundizado una crisis que se preveía local, ante lo cual se esperan prontas medidas.</p>
<p>Así, es esperable que se llegue a un conceso mixto entre la posición alemana, que se centra en la ayuda monetaria por parte del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional supeditada a un fuerte ajuste fiscal por parte de los países deudores, y la postura francesa, que plantea la posibilidad de emitir eurobonos con el fin de compartir la deuda. Con esto, podríamos estar hablando de una refundación de la eurozona basada en la unión política, fiscal y del sistema financiero.</p>
<p><strong>Lo anterior, garantizaría el poder compartir la deuda y así aliviar a los países más complicados presupuestariamente (postura francesa), pero bajo un esquema mucho más centralizado y estricto en cuanto a la política fiscal y regulación financiera (postura alemana).</strong></p>
<p>En otras palabras, esta fórmula significa una renuncia importante sobre la soberanía fiscal a cambio de la reestructuración de la deuda, lo cual no creo que sea fácil de digerir por parte de la mayoría de los países del euro, dada la importante pérdida de grados de libertad que la medida trae consigo.</p>
<p>A la luz de los hechos, es indudable que el mundo se resfrió y que los síntomas serán desagradables; sin embargo, la duración de este resfrío aún está en juego y pasa por las manos de las autoridades políticas del viejo continente, quienes aún pueden devolver la confianza perdida, calmar a los mercados internacionales y disminuir los alcances de la crisis.</p>
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		<title>No da lo mismo que torta se reparta</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120420084935/no-da-lo-mismo-que-torta-se-reparta/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Apr 2012 12:49:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar sobre reforma tributaria pasó de ser algo inentendible y ajeno, a ser algo más concreto y familiar para el común de los chilenos, el debate se ha posicionado en distintos círculos de influencia hasta llegar a las cúspides políticas. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120420084935/no-da-lo-mismo-que-torta-se-reparta/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hablar sobre reforma tributaria pasó de ser algo inentendible y ajeno, a ser algo más concreto y familiar para el común de los chilenos, el debate se ha posicionado en distintos círculos de influencia hasta llegar a las cúspides políticas.</p>
<p>Más aún, existe relativo consenso entre los sectores menos ortodoxos (que afortunadamente son la mayoría) con respecto a la necesidad de impulsar una reforma tributaria estructural, que corrija las arbitrariedades de un sistema tributario que por ejemplo, discrimina entre la tributación del capital y del trabajo, lo cual expande la brecha de desigualdad en vez de reducirla como se esperaría de un sistema tributario progresivo.</p>
<p>Sin embargo y en contraposición a lo anterior, no he escuchado a ningún progresista hablar sobre productividad económica, y si le preguntamos al chileno promedio acerca de este término probablemente lo usará como sinónimo de crecimiento económico, variable que por lo demás ha perdido progresivamente valoración ciudadana.</p>
<p>Ahora bien, ¿Por qué mezclar estos dos conceptos que a primera vista podrían ser vistos incluso como contrapuestos?</p>
<p>Básicamente, porque “no da lo mismo que torta se reparta”, es decir, no da lo mismo alcanzar una carga tributaria del 26% (como la tienen en promedio los países de la OECD) con un PIB per cápita de US$15.000 que con uno de US$23.000 (monto con el cual se considera a un país como desarrollado). Y en esto la productividad juega un rol central.</p>
<p><strong>En términos prácticos, la mayor recaudación tributaria producto del mayor PIB, sería equivalente a lo que se recaudaría bajo el PIB actual con una carga tributaria cercana al 40%, es decir, lo necesario para financiar 5 veces la gratuidad de la educación en todos sus niveles.</strong></p>
<p>¿Por qué se habla de Productividad y no de Crecimiento, si pasar de un PIB per cápita de US$15.000 a uno de US$23.000 es crecer?</p>
<p>La razón radica en que desde una perspectiva económica-clásica, un país crece por aumentos de capital, aumentos de trabajo y/o aumentos de la productividad.</p>
<p>Observándose que,  1) Los países que han dado el salto cuantitativo hacia el desarrollo, han sido aquellos que lograron expandir la productividad de manera permanente a través del tiempo y  2) En Chile los aportes de capital y trabajo se han mantenido relativamente estables en los últimos años, mientras que la productividad ha retrocedido hasta el punto de restar crecimiento al país. Hecho que la convierte en la variable de interés.</p>
<p>Si bien el concepto de productividad es un tanto abstracto, una buena forma de entenderlo es “<em>la manera en que una economía logra producir más, con exactamente los mismos recursos”</em>. Luego, la pregunta es: ¿cuáles son las causas de la baja Productividad en Chile?<br />
Como es común en economía las causas son múltiples, siendo las principales a mí entender:</p>
<p>1.	<strong>Empresas pequeñas y alto grado de informalidad</strong>: ambas características son comunes en la economía chilena y sinónimo de baja productividad.</p>
<p>2.	<strong>Restricciones de crédito</strong>: la falta de crédito impide a las empresas más productivas expandirse, y a las menos productivas acceder a los cambios tecnológicos necesarios para incrementar su productividad.</p>
<p>3.	<strong>Regalías del Sistema Tributario por tamaño de firma y alta evasión</strong>: las regalías a la pequeña empresa ponen incentivos para que éstas se mantengan en esta categoría, en vez de incrementar su productividad y así transformarse en firmas medianas. Por su parte, la evasión implica que no son los proyectos más productivos los que se expanden, sino los que sacan ventajas del sistema tributario.</p>
<p>4.	<strong>Baja inversión en Investigación &amp; Desarrollo y fallas de coordinación en la Innovación</strong>: ambos procesos son el sustento primordial de la productividad. Sin embargo, Chile invierte aproximadamente 1% del PIB en Investigación y Desarrollo, y las políticas industriales para solucionar las fallas de coordinación, propias del proceso innovativo, son al menos débiles.</p>
<p>5.	<strong>Link contraproducente entre beneficios sociales y empleo</strong>: entregar beneficios sociales a quienes no están cubiertos, dada su condición laboral, sólo genera incentivos a la informalidad y mermas de productividad. La protección social no debe ser función del status, empleado o desempleado, de las personas.</p>
<p>Bajo este diagnóstico sería razonable proponer, políticas públicas que corrijan los incentivos adversos a la informalidad, la creación de un banco nacional de desarrollo que permita la universalidad del crédito, una reforma tributaria integral que considere el efecto del sistema impositivo sobre la productividad, aumentar la inversión en investigación y desarrollo de forma progresiva, que el estado provea bienes públicos claves para minimizar las fallas de coordinación y generar externalidades positivas en el proceso innovativo, avanzar hacia beneficios sociales universales (salud, previsión, educación) y no vincular este tipo de servicios a la condición laboral de los individuos.</p>
<p>Sin embargo, ninguna medida aislada será significativa si la productividad económica no se define como una política de Estado, y la sociedad, especialmente los empresarios, no le otorgan la valoración debida.</p>
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		<title>El paradigma de la generación limbo</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 10:35:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Quienes nacimos entre finales de los 80´ y principios de los 90´ podemos considerarnos parte de la generación limbo, dado que crecimos entre las cenizas de la dictadura y los albores de la democracia. Nuestra generación se caracteriza por no &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120314063541/el-paradigma-de-la-generacion-limbo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quienes nacimos entre finales de los 80´ y principios de los 90´ podemos considerarnos parte de la generación limbo, dado que crecimos entre las cenizas de la dictadura y los albores de la democracia.</p>
<p>Nuestra generación se caracteriza por no tener arraigados los traumas de la dictadura (lo que no significa que ésta sea irrelevante para la elaboración de nuestro pensamiento crítico) y por haber dejado de lado el “no estoy ni ahí” de los jóvenes noventeros; probablemente el quiebre estructural que significó pasar de dictadura a democracia para quienes vivieron ambos periodos los hizo ser más conformistas, ya que claramente un país democrático, con libertades civiles, con buenos índices económicos y donde el poder adquisitivo de las personas crecía constantemente, era el paraíso en comparación con los 17 años anteriores.</p>
<p>Sin embargo, nosotros no vivimos la rigurosidad de la dictadura, por lo cual sólo conocemos un estado de la materia y es el que cuestionamos hoy cuando nos encaminamos hacia el mundo laboral.</p>
<p>¿Acaso no es justo que cada generación vaya moldeando la sociedad en la que quiere vivir acorde al contexto de los tiempos?</p>
<p><strong>Justamente es esto lo que la ciudadanía, comandada por la generación limbo, comenzó el 2011.</strong></p>
<p>Un proceso revisionista sobre la sociedad que tenemos, para avanzar hacia la sociedad que queremos. ¿Los resultados preliminares? Un rotundo rechazo al “establishment”.</p>
<p>Todas las encuestas muestran que la ciudadanía no respalda el sistema político, el sistema económico-tributario, el sistema educacional, ni las políticas ambientales, es decir, se necesita una cirugía mayor.</p>
<p>¿Pero acaso es esto una sorpresa? Claro que no, ¿qué se podría esperar de una sociedad donde su carta Gantt fue impuesta y no consensuada?</p>
<p>Así es, la constitución de Jaime Guzmán y el descriterio de algunas políticas liberalizadoras de los Chicago Boys tienen su símil en la novela “Crónica de una muerte anunciada”, sabemos que tienen que morir pero aún no somos capaces de desconectarlas del ventilador artificial de una sociedad despolitizada.</p>
<p><strong>Desde mi modesta opinión como joven economista perteneciente a la generación limbo, creo que las turbulencias sociales que experimentan hoy Chile y el mundo son producto en gran parte del injusto sistema económico imperante</strong>. Hecho que trataré de explicar a continuación.</p>
<p>Así como la economía está sujeta a ciclos económicos, la historia económica nos muestra ser una especie de gran rueda donde en un instante estás arriba y tiempo después en el fondo, la fuerza que impulsa esta rueda son los llamados paradigmas (que coloquialmente podríamos llamar modas),donde los contextos y protagonistas son distintos pero la dinámica es similar.</p>
<p>El paradigma desde al menos 30 años a la fecha se llama libre mercado y uno de sus principales exponentes es Chile, país que es tomado generalmente como ejemplo dado sus increíbles resultados económicos, los cuales si bien son sorprendentes en su etapa de recuperación pos crisis de la deuda de 1981 no alcanzan los estándares que presentaba el país en la etapa previa a la liberalización (o etapa de sustitución de importaciones), donde tanto el crecimiento del PIB como del PIB per cápita eran superiores a los mostrados por Chile en la década dorada del 90´.</p>
<p>Ahora bien, si analizamos el desempeño en términos distributivos observamos que el puzzle no se presenta mejor; es cierto que el porcentaje de personas por debajo de la línea de la pobreza ha disminuido pero las brechas entre pobres y ricos han aumentado considerablemente.</p>
<p>Bajo este marco aún nos preguntamos ¿Qué causa todas estas turbulencias sociales? (no sólo en Chile, sino en todo el mundo)</p>
<p><strong>La respuesta parece evidente, las personas comunes y corrientes que trabajan diariamente hasta 16 horas para tener una vida digna abrieron los ojos y se cansaron de las injusticias del sistema.</strong></p>
<p>No es que de la noche a la mañana se hayan convertido en revolucionarios o en comunistas, es simplemente que el elástico de la paciencia e indiferencia se cortó al ver como les “robaban” en sus caras (los rescates financieros se realizan con los impuestos de todos los ciudadanos), como debían endeudarse por años para adquirir un derecho humano como es la educación (lo que es peor sin ninguna garantía de calidad) e incluso ver como personas morían por no tener el dinero suficiente para acceder a un sistema de salud simplemente humano (toleramos por años el famoso cheque en garantía).</p>
<p>Pues bien parece que la rueda está girando, movida esta vez por la conciencia de las personas que claman por un “New Deal”, tal y como ocurriera en Estados Unidos pos la gran depresión de 1929, en donde el estado vele por quienes no pueden defenderse por sí mismos y la economía no quede al alero de esta utópica mano invisible que asigna eficientemente cual dios reparte riquezas a sus feligreses.</p>
<p>¿Un Estado de Bienestar para Chile?</p>
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