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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Jorge Costadoat</title>
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		<title>Un sínodo único en la historia de la Iglesia</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2015 10:13:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Los sínodos, como el de la familia que acaba de concluir, tienen por objeto ayudar al Papa en su labor magisterial. Aconsejan al Santo Padre, pero sus conclusiones no obligan a los católicos. La Iglesia, en estos momentos, está a &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20151204071348/un-sinodo-unico-en-la-historia-de-la-iglesia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los sínodos, como el de la familia que acaba de concluir, tienen por objeto ayudar al Papa en su labor magisterial. Aconsejan al Santo Padre, pero sus conclusiones no obligan a los católicos. La Iglesia, en estos momentos, está a la espera de una Exhortación apostólica que el Papa Francisco ha de promulgar en base a los resultados del Sínodo de octubre.</p>
<p><strong></strong>¿Cuáles son estos resultados? No se puede pasar por alto la excepcionalidad del método utilizado para recabar la información y la opinión del Pueblo de Dios. El Papa lanzó 38 preguntas a los católicos sobre temas claves de su vida a través de los medios de comunicación.</p>
<p><strong>Muchos obispos han podido sentirse descolocados. ¿Cómo empezar en las iglesias locales un proceso de conversación, de discusión y de discernimiento sobre temas delicados, algunos de ellos tradicionalmente intocables? Nada de eso fue fácil</strong>. No había experiencia de una consulta de esta naturaleza, aunque desde un punto de vista teológico el método es impecable. Ha sido, en realidad, extraordinario que el Papa haya recurrido al <em>sensus fidelium</em>, a la captación de la acción del Espíritu en todos los bautizados, para hacerse una idea de cómo orientarlos mejor.</p>
<p>La implementación de este método en materia de familia, matrimonio y sexualidad ha tenido una particular importancia. Normalmente la moral sexual católica ha sido formulada por célibes. Francisco ha querido dar la palabra a aquellos que más saben del tema. Si bien en el Sínodo ningún laico participó en las votaciones, los obispos tuvieron que escuchar primero al Pueblo de Dios. En todo caso, <strong>ha quedado pendiente que en un próximo Sínodo sobre un tema como éste, e incluso sobre cualquier tema, puedan votar las mujeres.</strong></p>
<p>Los resultados del Sínodo que tienen que ver derechamente con el tema, son los siguientes.</p>
<p>En primer lugar, se observa un cierto giro en el enfoque de la moral familiar y sexual católica. Se nota una mayor preocupación por abordar las diversas situaciones en una óptica más pastoral que doctrinal. Por una parte, las conclusiones aprobadas dan razón de una comprensión más histórica de la vida humana. El documento no lo dice así, pero subyace en el la idea de una separabilidad entre Evangelio y doctrina.</p>
<p>Sólo el Evangelio puede animar una vida familiar más humana y feliz. El Evangelio es siempre una buena noticia personal, es decir, siempre toca a personas concretas. La doctrina es necesaria, en cambio, a modo de orientación general. Si en los casos concretos no orienta, ha de formularse de otra manera la enseñanza. Lo fundamental es atinar con lo que Dios dice a las personas en las circunstancias irrepetibles de sus vidas.</p>
<p>En segundo lugar, el Sínodo avanzó en la resolución de algunos temas puntuales. El tema más complejo fue el de dar o no la comunión a los divorciados vueltos a casar.</p>
<p><strong>El ala conservadora de obispos, minoritaria pero muy influyente, ha sostenido que la Iglesia no puede cambiar la doctrina tradicional, la cual remontaría al mismo Jesús. El ala progresista, en cambio, ha hecho ver el sufrimiento enorme que la exclusión de la comunión significa para muchos católicos</strong>.</p>
<p>El documento final abre las puertas. Propone como criterio regulador la “lógica de la integración”. No todas las personas que se encuentren en esta situación pueden seguir siendo consideradas adúlteras. El Sínodo plantea distinguir situaciones de modo que se dé <strong>mayor inclusión a las personas divorciadas vueltas a casar en la eucaristía, no excluyéndose la posibilidad de que comulguen</strong>. Lo fundamental es que ellas tengan una “experiencia gozosa y fecunda” desu participación en la Iglesia.</p>
<p>Esta posibilidad que abre el documento no debe ejecutarse indiscriminadamente. El Sínodo recomienda que haya un sacerdote que acompañe a las personas en un proceso de discernimiento. Esperamos que, por esta vía, la gente no solo pueda comulgar, sino que reciba de su Iglesia un trato responsable y cariñoso.</p>
<p>Otro tema concreto que esperaba ser resuelto, era el del tipo de contracepción como medio para ejercer la paternidad responsable. Toda la información recabada en los distintos momentos del proceso sinodal, indicaban que la inmensa mayoría del Pueblo de Dios no practica la doctrina de <em>Humanae vitae</em>. Pero el problema no ha sido que no la conozcan, lo que después de casi medio siglo de su promulgación es posible, sino que a los católicos en casi cincuenta años les ha parecido impracticable.</p>
<p><strong>El documento del Sínodo no ha derogado la prohibición de recurrir a medios artificiales de control de natalidad, pero ha abierto ampliamente a las parejas la posibilidad de discernir en conciencia qué es lo que deben hacer.</strong></p>
<p>También se infiere del documento una mirada comprensiva hacia las relaciones sexuales prematrimoniales o extramatrimoniales, por cuanto en cualquier situación humana en la que haya un mínimo de seriedad puede crecer un compromiso definitivo con la otra persona. El documento no condena. En cambio, pide una mirada pastoral constructiva al momento de abordar estos temas.</p>
<p>Un tercer gran resultado del Sínodo es la constatación que el mismo Papa hace en la clausura de la diversidad de situaciones en que se encuentra la familia en las distintas partes del mundo. Esta constatación pone un signo de interrogación sobre la posibilidad de una moral familiar y sexual igualmente válida en todo el orbe. <strong>No fue posible, por ejemplo, acoger la petición de iglesias progresistas de reconocer validez a las uniones homosexuales. Se sabe que la Iglesia africana era muy contraria</strong>.</p>
<p>En suma, el Sínodo ha sido un caso absolutamente único en la historia de la Iglesia. Sin duda será estudiado a futuro, tanto por el modo más democrático de formulación de la enseñanza de la Iglesia como también por aquello que Francisco tome o no de el. Gran consenso ha habido en la Iglesia en que, de los cambios que se hagan, depende en buena medida la difícil transmisión de la fe.</p>
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		<title>Habrá comunión para los divorciados vueltos a casar</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2015 09:39:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Terminó el Sínodo de los obispos sobre la familia. Tal vez desde el Concilio Vaticano II, hace cincuenta años, una reunión episcopal a nivel mundial no captaba tanto el interés y agitaba tanto las aguas. El acontecimiento ha constituido un &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20151025063913/habra-comunion-para-los-divorciados-vueltos-a-casar/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Terminó el Sínodo de los obispos sobre la familia. Tal vez desde el Concilio Vaticano II, hace cincuenta años, una reunión episcopal a nivel mundial no captaba tanto el interés y agitaba tanto las aguas. El acontecimiento ha constituido un verdadero <em>turning point</em>. Es temprano aun para sacar muchas conclusiones. Pero si este Sínodo no representa un paso adelante, lo será hacia atrás, justo cuando más la Iglesia necesita avanzar.</p>
<p>Como digo, no podemos aun ofrecer una opinión acabada, pues recién disponemos del texto final en italiano. Sí tenemos en castellano el discurso final del Papa, en el cual Francisco felicita a los congregados por haber atinado con su misión pastoral, <strong>consistente en pensar en las personas antes que en la doctrina; en interpretar la doctrina en función de personas que necesitan que se les anuncie un evangelio de vida, en vez de agobiárselas con mandamientos y prohibiciones inhumanas</strong>.</p>
<p>Muchos han sido los temas, pero uno ellos ha captado el interés principal<strong>. ¿Podrán los divorciados vueltos a casar comulgar en la misa? El Sínodo no excluye la posibilidad, es decir, sí, podrán hacerlo</strong>.</p>
<p>Cualquier lector atento concluirá que la posibilidad existe, si las cosas se hacen seriamente. El documento final abre las puertas a que los católicos que fracasaron en su matrimonio puedan acercarse a comulgar. <strong>Deben decírselo con todas sus letras: sí, los divorciados vueltos a casar que hasta ahora han sido excluidos por la institución eclesiástica y malmirados por los católicos hipócritas, deben alegrarse porque no se puede decir que todos ellos sean adúlteros</strong>.</p>
<p>Los números del documento correspondientes a esta materia (84-86), impulsan un cambio pastoral responsable. En ellos tres son los criterios que, combinados, hacen posible un gran paso adelante: integración, discernimiento y acompañamiento.</p>
<p>El Sínodo, en esta materia, ha querido integrar a estas personas en vez de excluirlas. Se nos dice<em>: “la lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, no solo para que sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino tengan de ello una experiencia gozosa y fecunda”.</em> El criterio proviene del <em>Instrumentum laboris</em> que recogía el parecer de las iglesias de distintas partes del mundo y que insistentemente no quería exclusiones, sino inclusión e integración.Estas personas han de ser acogidas con especial cariño y han de poder participar lo más posible en la misa.</p>
<p>Pero la posibilidad en cuestión –siempre tácita en el documento- no debiera ejecutarse indiscriminadamente. Se exige un discernimiento.A propósito de las diferentes maneras de participación es necesario <em>“discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional puedan ser superadas”.</em></p>
<p>Las situaciones, sabemos, pueden ser muy distintas. El documento cita a Juan Pablo II para recordar, por ejemplo, que no es lo mismo las personas que se esforzaron por salvar su primer matrimonio y luego fueron abandonadas injustamente, que aquellos que con grave culpa de su parte lo destruyeron. Cada caso merece un estudio particular.</p>
<p>Por último, el Sínodo pide que este discernimiento sea acompañado por un sacerdote.¿Para qué, se dirá? ¿Para cerrar de nuevo la puerta?</p>
<p><strong>Pues bien, siempre podrá darse el caso de un cura que en vez de acompañar quiera dirigirles la vida a los demás y que ahora piense que podrá autorizar a unos a comulgar y a otros no. Esta no es la idea. La decisión final queda entregada a un examen de conciencia y a una decisión que, pensamos, solo puede pertenecer a las personas afectadas</strong>.</p>
<p>A nuestro parecer, el sacerdote que ayude a las personas a formarse un juicio sobre lo que corresponda,ha de representar a una Iglesia que toma en serio su vida, que quiere ayudarle a procesar su fracaso,a sanar sus heridas y a crecer otra vez en su cristianismo. El mismo habrá de cumplir esta función de un modo regulado por una autoridad que será más competente cuanto más misericordiosa.</p>
<p><strong>Así católicos que han sobrevivido por años en el más triste abandono, recibirán el trato que siempre debió ser prioritario. Nadie más que ellos debieron ser acogidos, cuidados y orientados. Sus familias, empero, fueron consideradas de segunda. Termina un escándalo. La opción de Jesús por los estigmatizados nuevamente le quita el cetro al fariseísmo.</strong></p>
<p>El documento del Sínodo es todavía una penúltima palabra. Los católicos esperan que el Papa aún publique un documento que dé orientaciones sobre esta y las muchas otras materias tratadas. Por de pronto, han podido quedar pendientes las estipulaciones de los términos de aquel acompañamiento.</p>
<p>Lo que también debe ser subrayado, y que a la larga será decisivo para el futuro de la Iglesia, es que <strong>el</strong> <strong>Papa ha decidido gobernar de un modo sinodal</strong>, es decir, <strong>caminando con todos</strong>, haciendo discernimiento colectivo de los principales asuntos, volviendo sobre los pasos democráticos del Concilio Vaticano II.</p>
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		<title>Bolivia, cuestión de afecto</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2015 12:45:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Hay algo que pueda llamarse afecto entre los pueblos? Sí, por qué no. Es algo parecido al cariño entre los amigos. No al afecto entre los aliados expuesto fácilmente a la traición. Entre los pueblos sí puede darse un cierto &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/relaciones-exteriores/20150921094504/bolivia-cuestion-de-afecto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Hay algo que pueda llamarse afecto entre los pueblos? Sí, por qué no. Es algo parecido al cariño entre los amigos. No al afecto entre los aliados expuesto fácilmente a la traición. Entre los pueblos sí puede darse un cierto amor. ¿No es algo así lo que sentimos por amigos de otras nacionalidades? El cariño entre personas de distintos países tiene un gusto incomparable.</p>
<p>¿Por qué Chile no ama a Bolivia? ¿Por qué Bolivia no ama a Chile?</p>
<p><strong>Esto no es del todo verdadero. Hay bolivianos y chilenos que son grandes amigos, hay matrimonios mixtos, hay hijos e hijas que nacieron allá y que viven acá, y viceversa. ¿Podrían crecer estos afectos hasta convertirse en un tipo de amor de un país por otro? No tan rápido.</strong> Para conseguir este fin habría que poner los medios: remover los obstáculos y recurrir a la imaginación para encontrar la fórmula.</p>
<p>Lo primero será tener claro el fin último en una relación internacional entre vecinos: Chile y Bolivia han de vivir la fraternidad. ¿Es mucho pedir? <strong>Mucho tal vez para Chile, un país que se hizo con guerras y cuyo honor nacional estriba en sus ejércitos. Demasiado para un cristianismo chileno de baja ley que olvida que hay un solo dueño de la Tierra: el Creador. El cristiano a la chilena “cree” más bien en la propiedad privada.</strong></p>
<p>¿Es Chile dueño de Chile? No es cosa de olvidar la historia y los tratados. Tampoco el arte de la política. Y sería además torpeza prescindir de la diplomacia. Tomarse el derecho internacional a la ligera tiene el peor de los pronósticos. Sin acuerdos internacionales y estipulaciones precisas, no se conseguirá nunca nada serio y duradero.<strong> Pero no se pueden confundir los planos. Unos son los medios y otros son los fines. El derecho, la política y la diplomacia son medios; la concordia, el intercambio y la paz entre los pueblos son un fin.</strong></p>
<p>Si Chile quiere tener como hermana a Bolivia, tiene que invocar sus mejores sentimientos y ponerse en el lugar de los bolivianos que, contra razones jurídicas nuestras probablemente inatacables, claman una salida al mar que consideran indispensable por motivos que nosotros los chilenos no logramos comprender o despreciamos.</p>
<p><strong>¿Traicionaríamos así la sangre de nuestros soldados? ¿O será que no queremos renunciar a la provincia de Antofagasta de la que hemos vivido hace más de cien años? ¿A qué le tenemos miedo? ¿A ceder? No se trata de devolver Antofagasta. El asunto no es simple.</strong></p>
<p><strong></strong>Chile y Bolivia deben primero buscar comprenderse a nivel emocional, y después todo lo demás; y, al mismo tiempo, deben remirar todo lo demás, en vista de ponerse en el lugar del otro. Comprendiéndose uno a otro, cada país podrá ver mejor la grandeza del fin e inventar los medios.</p>
<p>Los chilenos creemos tener la razón porque el derecho está de nuestra parte. Pero olvidamos que la razón es irreductible al derecho. La razón se nutre también de otras fuentes y, en este caso, debe aspirar a la máxima realización posible de la fraternidad entre Bolivia y Chile.</p>
<p><strong>Nuestro país no puede parapetarse en el derecho para defender a muerte sus intereses. Tampoco puede renunciar a estos y al mismo derecho como si nada</strong>.</p>
<p>Si deja de lado el miedo a perder, si apuesta en cambio a la posibilidad de ganar una gran hermana, se le abrirá la imaginación y ayudará a inventar una solución que en todo caso será obra de dos y no de uno solo.</p>
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		<title>Paciencia</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Sep 2015 15:45:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[No estamos bien. No hay para dónde mirar:  los políticos, los empresarios, los sacerdotes… ¿Por cuánto tiempo seguiremos así? Ojalá que el malestar dure lo justo y necesario. No más. El disgusto por Chile, la indignación contra las institucionalidades que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150916124501/paciencia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No estamos bien. No hay para dónde mirar:  los políticos, los empresarios, los sacerdotes… ¿Por cuánto tiempo seguiremos así? Ojalá que el malestar dure lo justo y necesario. No más.</p>
<p>El disgusto por Chile, la indignación contra las institucionalidades que contienen y encausan la convivencia crece y, a la vez, ella misma las perfora. Así, por un tiempo indefinido, no se puede seguir.</p>
<p><strong>Ojalá, digo, la duración de este mal tiempo acabe y emerja nuevamente en el poniente el arcoíris que presagia la recuperación que necesitamos.</strong></p>
<p>Ojalá que dure, empero, porque de vez en cuando es bueno “estar mal”. Como las parras que requieren de un chicotazo de hielo en invierno para dar buenauva después, conviene darnos un tiempo para “estar mal”. Necesitamos sufrir, morder el polvo, identificar la idiotez ajena y propia, hasta ir dilucidando las razones de la crisis que vivimos.</p>
<p><strong>Pero siempre es posible que la tuerca se ruede, quedarnos lloriqueando en contra de los demás, amargados, sin descubrir realmente cuáles son los problemas; sin reconocer sobre todo que somos nosotros mismos el primero de los problemas, y hundirnos.</strong> Hay <em>crisis</em> (tiempos de oportunidades para quienes juzgan correctamente) que terminan en<em> lisis</em> (la descomposición de los cadáveres).</p>
<p>¿Qué hacer? Se me ocurren algunas cosas.</p>
<p>- Tratar de ver exactamente qué pasa. Exagerar con la vista y moderar con la boca. Es decir, hacer un trabajo de indagación de las causas. Sirve una lupa, un telescopio, una cámara de fotos o de video… <strong>Y, a la hora de poner nombre a las cosas y comunicarlas a los demás, ser precisos, cuidadosos, justos. Los problemas son para arreglarlos.Las palabras a tontas y a locas, sobre todo los insultos, no sirven absolutamente de nada.</strong></p>
<p><strong> </strong>- Hacer un <em>mea culpa</em>. Algo hay en aquella institución o persona que critico que yo también tengo. <strong>Normalmente el fresco dice “todos son corruptos”. Lo que suele ocurrir es que él y otros más son corruptos, y muchos otros no los son.</strong> Tan importante es criticar como criticarse y, en <strong>períodos de desolación como este en que vivimos, identificar claramente a los inocentes y, en especial, a aquellas personas e instituciones sanas. Normalmente las hay. La toxicidad ambiental impide a veces verlas.</strong> Ellas son rocas de qué agarrarse.</p>
<p>- Tomar las cosas con paciencia. Esta es uno de los nombres de la fe y uno de los rasgos de la esperanza. <strong>Paciencia proviene de “padecer”. En lo que nos toca, sería algo así como sufrir juntos los que nos pasa como país. Sin desesperar. Sin perder la fe, pues ya saldremos del túnel. Todavía no vemos la salida. Habrá que aguantar</strong>. “El que afloja pierde”, diría el roto chileno. Las posibilidades de reaccionar con rabia son muchas. La ira al igual que todas las emociones son en principios dones del cielo. Sin ellas seríamos amebas. Con ellas la vida florece, siempre y cuando se las domestique.</p>
<p>Cuando Gary Medel era adolescente lo echaban partido por medio. Recuerdo una expulsión maravillosa. <strong>Después de morder a mediomundo, le pegó una patada a una silla y la reventó. Linda la escena, pero inconducente. Pero el pitbull maduró. Gary aprendió a dominarse, combatió contra él mismo, no desesperó de sus humores, se graduó en paciencia, y llegó a ser el que estaba llamado a</strong> <strong>ser.</strong></p>
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		<title>¿Hereje el Papa?</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2015 17:49:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Francisco Papa fue a arreglar sus anteojos a una óptica común y corriente. ¿Hereje el Papa? Poco tiene que ver una cosa otra. La herejía es una doctrina contraria a la fe de la Iglesia, y hereje la persona que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150906144931/hereje-el-papa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Francisco Papa fue a arreglar sus anteojos a una óptica común y corriente. ¿Hereje el Papa?</p>
<p>Poco tiene que ver una cosa otra. La herejía es una doctrina contraria a la fe de la Iglesia, y hereje la persona que la sostiene. No hay dogma alguno de la Iglesia que afirme que un Papa no puede comprar anteojos como lo hace cualquier mortal.</p>
<p>Sin embargo, este episodio causa extrañeza porque las personas tienen una idea religiosa acerca de lo que un Papa puede y no puede. <strong></strong></p>
<p><strong>El Papa sabía lo que hacía. Él ha sido perfectamente consciente de que su gesto es teológicamente provocador. No se ha tratado una extravagancia, aunque a alguno podrá parecerlo. Aún en el caso que el acto parezca exagerado, hemos de sospechar que tiene un filo pastoral. Francisco ha comprado unos lentes en una tienda romana en cuanto Papa. Si se lo aplaude o se lo repudia, se lo hace por ser el Papa.</strong></p>
<p>Pues bien, a estas alturas muchos difidentes del Papa Francisco piensan que a la base de estos numeritos -estas faltas al decoro correspondiente a su investidura-, tienen una raíz heterodoxa. Pero juzgar la ortodoxia de un cristiano, más aún la de un Papa, es muy riesgoso. El Papa “hereje” puede ser ortodoxo y sus acusadores, por el contrario, herejes.</p>
<p><strong>En el acto de ir Francisco a una óptica, en vez de pedirle a los oftalmólogos que se trasladen al Vaticano, hay un símbolo potente del significado del cristianismo.</strong></p>
<p>Remontando río arriba en la historia de la Iglesia, descubrimos que la clave de interpretación de los actos de los Papas y de cada uno de los cristianos es el dogma de la Encarnación. De los primeros concilios extraemos una conclusión contundente: la unión en Cristo de Dios y del hombre no cuajó en un ser más divino que humano, sino en uno profundamente humano; uno cuya unión indisoluble con su Padre hizo de él el mejor representante de la humanidad.<strong>Jesús no fue un superhombre o un semidiós como creyó el hereje Arrio (Concilio de Nicea, año 325).</strong></p>
<p>Pero hay más. Si la Iglesia piensa que el Verbo se hizo hombre, San Pablo subraya que “se hizo pobre” (1 Cor 8,9). Su manera de ser el más perfecto de los hombres fue su humildad y su opción por los pobres y alejados, como claramente enseñan los evangelios. <strong>De aquí que el gesto del Papa de arreglarse los anteojos en una óptica cualquiera está en línea con la fe de la Iglesia. Esta salida del Papa no debiera extrañar a un cristiano.</strong></p>
<p><strong>Sí debiera extrañarle una Iglesia rica, ceremoniosa, que marca a cada rato la diferencia entre lo sagrado y lo profano, y entre el clero y los laicos, porque una Iglesia así no es la del carpintero de Nazaret</strong>. Los innumerables gestos de Francisco son completamente conformes a la fe cristiana. <strong>De los cristianos no debieran sacar sino aplausos e imitaciones.</strong></p>
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		<item>
		<title>Los Papas se equivocan</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/relaciones-exteriores/20150715173806/los-papas-se-equivocan/</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 21:38:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[El concilio de Constantinopla III (681) condenó al Papa Honorio por negarle una voluntad humana a Cristo. Recortaba su humanidad. Un Cristo así concebido no habría sido un ser humano capaz de discernir su camino a Dios como debe hacerlo cualquier &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/relaciones-exteriores/20150715173806/los-papas-se-equivocan/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El concilio de Constantinopla III (681) condenó al Papa Honorio por negarle una voluntad humana a Cristo. Recortaba su humanidad. Un Cristo así concebido no habría sido un ser humano capaz de discernir su camino a Dios como debe hacerlo cualquier cristiano.</p>
<p>El Papa Bonifacio VIII le aserruchó el piso al Papa Celestino. Lo obligó a renunciar.</p>
<p>El Papa Julio II emprendió la guerra contra Francia. ¡Qué hace un Papa lanza en ristre!</p>
<p><strong>El Papa Pío IX condenó a quienes postulaban la libertad de culto. El Estado, según él, solo debía admitir una única religión, la católica. El Vaticano II lo habría condenado a él. Este Concilio innovó en la doctrina. Admitió la libertad religiosa. Pero sería un anacronismo condenar a Pío IX <em>a posteriori</em>. Los tiempos cambian. Es un error que la Iglesia no cambie con los tiempos.</strong></p>
<p>Todos los Papas han debido confesarse. Dudo que alguno no se haya considerado pecador.</p>
<p>Pablo VI se equivocó.</p>
<p><strong>Juan Pablo II declaró líder de juventudes a Marcial Maciel. Mal. Lo engañaron. Hicieron que se equivocara.</strong></p>
<p><strong></strong>Benedicto XVI puso remedio al error anterior. Redujo a Maciel. Pero se equivocó en Aparecida (2007): enalteció la llegada del cristianismo con la Conquista de América. A los diez días tuvo que dar explicaciones.</p>
<p>El Papa Francisco, según los chilenos, no debió hablar del mar en Bolivia. Se esperaba que no lo hiciera. Sus propios consejeros diplomáticos han debido decirle que mejor que no. Pero este Papa es muy libre. <strong>Se salta los protocolos. No se deja presionar. Ha hablado del mar justo cuando se revisa un tema en La Haya. </strong></p>
<p><strong>¿No sabe que Chile ha querido establecer relaciones diplomáticas con Bolivia y es Bolivia que no ha querido? ¿Alguien le dijo que si insinuaba una solución justa en favor nuestros vecinos cerraba las puertas a convertirse a futuro en un mediador entre los dos país, como lo fue Juan Pablo II en el diferendo con Argentina? Se perdió esta posibilidad. Un error. ¿Uno o varios errores?</strong></p>
<p>Pero también cabe la posibilidad de que Francisco no se haya equivocado. Tal vez los chilenos no hemos prestado suficiente atención a la opinión que tienen los demás países sobre nosotros. Decimos que los tratados no se tocan. Este es el  quicio del derecho internacional. Tocarlos podría llevar el planeta al caos. Sí, pero el derecho cambia. Otras fuentes nutren la idea, la actual de justicia.</p>
<p><strong>El Papa ha dicho que no es injusto que Bolivia reclame. Hoy no se puede insistir tan fácilmente en que las guerras generen títulos de dominio justos. Puede ser que la apelación del Papa sea profética como otras muchas suyas. El profeta incomoda. Nunca tiene toda la razón. Es insoportable. Nadie lo acalla. Reclama justicia pero sin bajar a detalles. Si se le pide cuentas de cómo hacer las cosas seguramente no sabrá qué decir. El profeta acierta en lo fundamental y se equivoca en todo los demás.</strong></p>
<p>¿Y si los chilenos fuéramos los equivocados y el Papa tuviera la razón? Los profetas apelan a la imaginación. ¿Cómo no se nos ocurrirá algo para acabar con una guerra que no terminó bajo todos los respectos y que nunca debió ser?</p>
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		<title>“El Club” otra vez</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2015 11:48:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas vi la película El Club y escribí una columna. Ya que otras personas me hicieron dudar de mi interpretación fui a verla por segunda vez. En las dos oportunidades el fin me pareció terrible, pero  espléndido. Sin &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150621074817/el-club-otra-vez/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas vi la película El Club y escribí una columna. Ya que otras personas me hicieron dudar de mi interpretación fui a verla por segunda vez. En las dos oportunidades el fin me pareció terrible, pero  espléndido. Sin embargo, me retracto de mi primer juicio: no se puede afirmar muy fácilmente que Sandokán, la principal víctima de los abusos sexuales de un sacerdote, sea  “Cristo”. En la película –reconozco ahora- no hay un clavo suficientemente fuerte para colgar este cuadro. Aun así, hay en él insinuaciones de redención que no se pueden descartar.</p>
<p>El Club, sí, es una crítica feroz y definitiva a la institución eclesiástica. <strong>Esta aparece como perversa en el caso de los sacerdotes (pues todos son delincuentes, pedófilos, homosexuales mal asumidos o han estado metidos en líos sórdidos) o es encubridora (ya que la dirigencia eclesiástica procura que no salga a la luz o no se juzgue penalmente a tales sacerdotes). Toda la crítica se concentra en los responsables de una religión gobernada por una jerarquía que tapa los problemas del clero y de un pietismo hipócrita.</strong></p>
<p>La historia se desarrolla en La Boca (al sur de Santo Domingo), en una casa dispuesta por la jerarquía eclesiástica para albergar a un grupo de cuatro y, eventualmente, más sacerdotes que deben ser escondidos.</p>
<p>La “comunidad” es regida por una ex monja santurrona, Mónica, que se ha rehabilitado a sí misma con su función de carcelera y que no está dispuesta a que este centro de oración, penitencia y redención se acabe.A ella esto es lo único que le queda en la vida.</p>
<p>El cura García, un jesuita que viene a investigar la muerte del sacerdote Matías Lazcano -este, el quinto sacerdote recientemente enviado a la casa-, representa a la institución eclesiástica que ha decidido tomar cartas en el asunto de los abusos: él es la “iglesia nueva”. Pero no. <strong>Él viene a cumplir una función de la iglesia de siempre, la institucional, la “santa” que no puede tolerar que se sepan sus pecados  y que tiene los medios para autoabsolverse. Tras todos los episodios del drama, García, bajo la amenaza de Mónica de dar a conocer lo que ocurre en este lugar si él, el interventor, cierra la casa, deja todo tal cual.</strong></p>
<p>Pero en adelante se habrá creado una situación increíble. Los habitantes de este centro de penitencia y conversión tendrán que vivir con Sandokán, la víctima, y difícilmente sabremos cómo será esa convivencia. Lo único claro es que la institución eclesiástica, por el momento, logra desactivar una bomba que ha podido explotarle en la cara.</p>
<p>Sandokán es el personaje principal. Es un miserable terriblemente dañado por Matías Lazcano, un cura pedófilo, desde que lo  recogió de un hogar para niños pobres, lo hizo su acólito y su abusado sexual del modo más denigrante imaginable.</p>
<p>Sandokán ha venido siguiendo a Lazcano gritándole las aberraciones sexuales que padeció de su parte, pero también ligado a él para siempre, pues dice deberle mucho y admirarlo. Sandokán tiene, a pesar  de todo, una alta estima de “los curitas” y desearía vivir siempre cerca o con ellos. Pero la llegada de Lazcano a la casa, y Sandokán detrás de él vociferando sus barbaridades, pone en peligro a todos los demás. <strong>El grito del inocente es una amenaza contra todos los sacerdotes que viven allí. Tratarán de eliminarlo de dos o de tres maneras distintas, pero no logran hacerlo.</strong></p>
<p>García es un personaje sumamente extraño. Es un funcionario fiel a la institución capaz de cualquier cosa por salvarla. Se insinúa una participación suya en uno de los intentos de asesinato de Sandokán, pero después él mismo lo recoge del suelo, lo carga sobre la espalda, lo cuida y se encarga de su protección; parece interesarse efectivamente por investigar y convertir a los sacerdotes que interroga, procura poner orden y cerrar la casa si con ello desbarata la amenaza que esta significa para la jerarquía, pero al final conjura este peligro sin que sea eliminado Sandokán sino integrándolo a la “comunidad”. La víctima amenazante es absorbida.</p>
<p><strong>En la obra no se dan bastantes elementos para creer que Sandokán sea Cristo, aunque García al momento de curar sus heridas le besa los pies como suele hacerse con el Cristo crucificado en Semana Santa;  aunque el mismo García entone el canto litúrgico del Cordero de Dios al final del film.Esta puede ser perfectamente una ironía del director, Pablo Larraín. No queda claro.</strong></p>
<p>Pero ya antes de este canto de cierre, Sandokán en la nueva vida que se le ofrece aparece por única vez con el rostro despejado y limpio, en el que destacan las heridas del intento de linchamiento (¿el resucitado con los estigmas de la crucifixión?). Vivirá otra vida. En ella será sujeto de respeto. Él mismo deja claro que necesita una lista interminable de remedios. Habitará en una pieza solo del primer piso.</p>
<p>¿Qué decir del conjunto? No podemos hacer caso omiso de que este film es estrenado en Chile en tiempos de una de las mayores crisis de confiabilidad en la historia de la iglesia chilena. <strong>¿Debe entenderse que los sacerdotes sean todos desgraciados? En el film sí lo son por diversas razones: Vidal (pedófilo), Silva (ex capellán militar), Ortega (derivador de neo-natos) y Ramírez (no se sabe qué, pero se encuentra allí por algo). En estos casos, y en todos los casos que hemos conocido en el país los últimos años, el hecho de que los protagonistas de los abusos sean sacerdotes agrava el daño cometido.</strong></p>
<p>¿Debe entenderse que la jerarquía eclesiástica chilena encubrió abusos y delitos? Lo ha reconocido ella misma. Esto, precisamente, debe considerarse un principio de esperanza. La iglesia chilena ha sido estremecida –como solo ha ocurrido con la iglesia irlandesa- en razón de abusos, indolencias, denegaciones de justicia y encubrimientos. Sin embargo, ha reaccionado.</p>
<p>Hace poco ha sacado nuevos protocolos para proteger a los inocentes y ha sancionado a culpables. Pero esto no basta. <strong>Mi impresión es que ha faltado caer en la cuenta de lo atroz que puede ser para los católicos confiar en sacerdotes que pueden o han podido abusar de ellos. No es impresión solo mía, que no hay suficiente conciencia de que el Pueblo de Dios exige de los obispos una confiabilidad por encima de lo normal y que es humillante tener que soportar como pastores a quienes deberían dar un paso al lado.</strong></p>
<p>Es de esperar que los católicos, especialmente los sacerdotes, vean esta película. Estos debieran considerarla un aporte a una toma de conciencia que aún no llega al fondo sobre la ambivalencia de su oficio. Pues es muy grave que el abuso sobre una persona sea cometido por alguien que pretende representar a Dios mismo. <strong>Y mucho más grave aún que quienes pueden hacer justicia a las víctimas de estos abusos, descarguen otra vez la culpa sobre ellas mismas o se las arreglan para que el escándalo no salpique a la institucionalidad eclesiástica.</strong></p>
<p>En “El Club” no se nos ofrece un clavo suficientemente fuerte para  sostener uno de los films más impresionantes sobre Cristo. Hay buenas razones para pensar que todo acaba en el  horror y la desesperanza.Pero los que quieran ver la película con los ojos de la fe tendrán que recordar en Sandokán al Cordero: él experimenta cierta redención y su convivencia futura con quienes han tratado de matarlo constituye también para ellos un principio eventual de redención.</p>
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		<title>El Cristo de “El Club”</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 11:23:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Pocas veces he visto un film tan estremecedor.“El Club” es el caso perfecto en el que lo demoníaco se esconde en personas y funciones que pretenden acercarnos a Dios. El film hace patente que el sacerdocio es un  arma de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150606072328/el-cristo-de-el-club/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pocas veces he visto un film tan estremecedor.“El Club” es el caso perfecto en el que lo demoníaco se esconde en personas y funciones que pretenden acercarnos a Dios. El film hace patente que el sacerdocio es un  arma de doble filo. Así como puede liberar del infierno de la culpa, se presta también para alojar perversiones extremas. <strong>En esta oportunidad, los sacerdotes en cuestión han abusado sexualmente de personas inermes, aprovechándose de  su investidura religiosa. Los psicólogos y los cinéfilos tendrán mucho que decir sobre la película, mi visión es teológica. </strong></p>
<p>Mi opinión es que se trata de una película de una densidad teológica mayor. El personaje central, contra todo pronóstico, es Cristo. Contra todo pronóstico, porque el espectador no percibirá hasta el final que Sandocán o Sandogán, quien se desempeñó como acólito del padre Matías Lazcano, es el “Cordero de Dios” que salvará al grupo de sacerdotes pedófilos porque él a lo largo de su penosa vida ha “cargado con sus pecados”.</p>
<p>La figura del “cordero” o “chivo expiatorio” ha sido siempre otra arma de doble filo: es peligroso sacralizar a las víctimas, pues suele acabar mistificándose su sacrificio. En este caso no. A Sandocán los otros sacerdotes y Mónica, la ex monja y actual carcelera, tratarán de matarlo por tres vías diversas porque es una víctima que habla, que grita a voz en cuello que el cura y los curitas cometían con él las peores aberraciones sexuales.</p>
<p><strong>Intentan que el  mismo Matías Lazcano lo mate con el revólver que ellos le facilitan; luego, otro sacerdote lo intentará solicitándoselo a unos jóvenes que eventualmente podrían querer eliminar a un roto miserable; y, por último, los otros tres arman un complot para que el pueblo descontrolado lo mate a golpes.Hay víctimas que pueden rechazar el abuso que se les ha impuesto. Lo denuncian. Sandocán nos recuerdan al Jesús que, tras la bofetada del soldado romano, le dice, “¿por qué me pegas?”. No calla, pide una explicación</strong>.</p>
<p>El padre García que ha venido a La Boca, a la casa de reclusión eclesiástica donde han sido encerrados los cuatro sacerdotes pedófilos con el mandato de liquidarla y entregar a quien corresponda a la justicia, representa a la “iglesia nueva” que toma cartas en el asunto. Pero él no es intachable, se mueve en la ambigüedad de lo que ve justo y la amenaza de la ex monja de contar la existencia de la casa en televisión.</p>
<p>Hace su trabajo, pero en un momento clave del film no interviene para salvar a Sandocán de la paliza de los que lo linchan. Está allí parado contemplando como abusan de un inocente. Y, sin embargo, tomará sobre sus hombros al pobre hombre -enfermo mental y resto de ser humano-, y terminará curando sus heridas y besando sus pies, pues descubre lo principal, Sandocán“es” Cristo. Todo esto delante de esos otros cuatro desgraciados y lasanturrona que, hacia el final de la película, serán liberados del miedo a su acusador.</p>
<p><strong>El cura García ve en Sandocán al inocente Jesús y, en vez de hacer su trabajo como se le ha pedido, en vez de cerrar la casa, deja en ella a la víctima con sus victimarios no para avivar el infierno en el que viven, sino para redimirlos. Lo único que puede salvarlos es verse cara a cara. La verdad los salvará.Lo sorprendente del film de Larraín es que ofrece redención justo allí donde lo único que parece haber es condenación. Los personajes sin saber exactamente lo que hacen, terminan cantando “cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros”.</strong></p>
<p>Pero hay algo más que atraviesa toda la película y que solo  al final se evidencia por completo.Hay aquí una crítica a un tipo de religiosidad y una manera de entender el sacerdocio que facilitan los abusos.</p>
<p>Cuando la salvación pasa por el Cristo que se halla en los miserables y las víctimas de los peores abusos, entonces se hace patente la duplicidad, la escisión y el fariseísmo que el cristianismo heredó como patología de un judaísmo mal entendido. No hay nada peor que la patología psicológica y la patología religiosa remando juntas en la misma dirección.</p>
<p><strong>El perverso religioso es una persona doble: pretende ser sacro y tenido por “santito”, pero a la vez es capaz de profanar al ser humano en lo más hondo de su dignidad. El sacerdote psicológicamente perverso se tiene por sagrado y establece relaciones con los demás como si los otros fueran profanos y debieran venerarlo, servirlo o agradarlo sexualmente.</strong></p>
<p>El cine es arte. El arte trasciende la intención del autor, toca al espectador y suscita en él  una interpretación original, pero nunca arbitraria. Esta película ha recibido un premio importante.</p>
<p>Desde mi óptica me atrevo a decir que tiene un contenido humano profundo e inatacable desde un punto de vista cristológico. No es para menores de edad. Es un film demasiado perturbador, <strong>pero sería bueno que lo vieran los católicos que quieran alcanzar la adultez religiosa.<br />
</strong></p>
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		<title>Romero de América</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2015 21:15:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[El Papa Francisco beatifica a Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Reivindica a la Iglesia de los pobres. El obispo Romero ha sido llamado “San Romero de América”. La Iglesia de los pobres latinoamericana se ha adelantado a la Santa Sede, llamándolo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150521171552/romero-de-america/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Papa Francisco beatifica a Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Reivindica a la Iglesia de los pobres.</p>
<p>El obispo Romero ha sido llamado “San Romero de América”. La Iglesia de los pobres latinoamericana se ha adelantado a la Santa Sede, llamándolo así. La Santa Sede, sin embargo, no se ha hecho problema con esta anticipación. Se trata de un hombre grande. Gigante, porque evoca de un modo impactante a Jesús de Nazaret, el primero de los mártires cristianos.</p>
<p>Romero se convirtió al Dios de los pobres. El Dios de su bautismo y de su formación presbiteral se podría decir que cambió, que creció en la misma medida que el obispo se comprometió más y más con la suerte del pueblo salvadoreño.</p>
<p><strong>¿Es posible que un obispo se convierta? Ocurrió. Lo trastocó el martirio de su amigo sacerdote Rutilio Grande. Lo transformó Puebla, la conferencia episcopal que formuló la “opción por los pobres”. Existía en Romero esa apertura espiritual a la realidad que sólo se da en esas personas que aman la verdad y están dispuestas a dejarse afectar por los acontecimientos históricos.</strong></p>
<p>Romero fue un mártir de la fe cristiana en cuanto mártir de la justicia. Representó en carne propia a un pueblo mártir: pobres, campesinos, miles de oprimidos y asesinados  por una sociedad salvadoreña tremendamente desigual e injusta.  <strong>Impresiona que le hayan metido un balazo en el corazón justo cuando alzaba la hostia en la consagración eucarística. Más debiera impresionar un hombre que corrió el riesgo, en tiempos de extrema violencia, de ser la “voz de los que no tienen voz” y que haya “resucitado en la lucha de su pueblo” (cómo él mismo quiso).</strong></p>
<p>La Iglesia popular de América Latina ha “canonizado” a Romero antes de su beatificación oficial, porque nadie la representa mejor. Con Óscar Romero se reivindica a las comunidades de base.</p>
<p>Esta ha sido la Iglesia de la conferencia de Medellín (1968) y de Puebla (1979), de las conferencias episcopales que acompañaron a sus pueblos en tiempos de dictadura y de persecución.</p>
<p><strong>Ha sido la Iglesia de las monjas de población , de los curas obreros y de los catequistas que apenas sabían leer y escribir; de las misas en las que la gente con la biblia en las manos entendió la palabra de Dios a partir de su vida y viceversa; la Iglesia de las ollas comunes, de la canastas de ayuda fraterna y de los vía crucis de la solidaridad; la  Iglesia de la Teología de la liberación, la única reflexión cristiana (católica y protestante)que ha tenido el coraje de hacerse cargo de la experiencia latinoamericana de Dios.</strong></p>
<p>El Papa Francisco beatifica al representante latinoamericano de la <em>“Iglesia pobre y para  los pobres”</em> que él mismo desea, y vota por el diputado de aquellos que aun sin tener fe en Dios han creído en el valor trascendente del hombre y la mujer que suelen no contar más que como mano de obra.</p>
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		<item>
		<title>La teología universitaria</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150422153157/la-teologia-universitaria/</link>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 18:31:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[La cuestión de fondo que enfrenta la teología hoy, y que repercute en las universidades católicas, es un cambio de paradigma de enormes proporciones.  La teología, para seguir siendo católica, ha debido transformarse en una reflexión sobre un cristianismo que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150422153157/la-teologia-universitaria/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cuestión de fondo que enfrenta la teología hoy, y que repercute en las universidades católicas, es un cambio de paradigma de enormes proporciones.  La teología, para seguir siendo católica, ha debido transformarse en una reflexión sobre un cristianismo que no cesa de desarrollarse. Pero, se dirá, ¿no ha debido ser siempre así? Sí, pero este es un descubrimiento teórico del siglo XX.</p>
<p>Hasta el siglo XX la teología procuró ser reflexión de la revelación de Dios ocurrida en Cristo, en Palestina y en el judaísmo que precedió a Jesús, reflexión que prosperó en un mundo cultural más o menos homogéneo, la cuenca del Mediterráneo y los países europeos. Esta teología, que quiso responder a este contexto histórico y cultural, no tuvo cómo ser consciente de sus límites.</p>
<p>No era posible concebir una teología verdaderamente distinta de la que en ese entonces se hacía, aun cuando en la tradición eclesial sí hubo lucidez para no confundir la teología con Dios mismo. El concilio IV de Letrán, por ejemplo, sostiene que <em>“no puede afirmarse tanta semejanza entre el Creador  y la criatura, sin que haya que afirmarse mayor desemejanza</em>”. <strong>La teología siempre ha tenido conciencia que sus afirmaciones sobre Dios son precarias.</strong></p>
<p>En el siglo XX la teología, a diferencia de épocas anteriores, fue reconociendo la historicidad del ser humano y la necesidad de responder a los desafíos pastorales de contextos culturales plurales. Hoy, cuando la Iglesia prospera con nuevas fuerzas en Asia, África y otros lugares no tradicionales, y decae en Europa y el Primer mundo, ella se ha visto forzada a integrar nuevos temas y a innovar en sus formas de razonar.</p>
<p>La teología ha debido realizar un cambio inmenso porque, además, su reflexión no ha podido centrarse solo en lo revelado en el pasado ni tampoco en contenidos meramente teóricos. Lo decisivo hoy es comprender, a la luz de una tradición milenaria, la vida misma de los contemporáneos.</p>
<p><strong>Desde el punto de vista de la vida de las personas, más importante es entender lo que Dios les dice en el presente, en la actualidad, que lo que ha podido decir a otros en el pasado. Esto ha llegado a ser decisivo para la Iglesia. Así lo entienden las teologías más consistentes tanto católicas como protestantes.</strong></p>
<p>Por de pronto, si los agentes  pastorales (de obispos a catequistas, pasando por los sacerdotes) no tienen en cuenta los esfuerzos de la teología por llegar con el Evangelio a los contemporáneos, <strong>seguirán tratando inútilmente de enseñar lo que nadie quiere aprender: formulaciones doctrinales que pudieron servir en otras épocas, pero que en la actualidad, en los nuevos contextos, se han vuelto incomprensibles. Porque una cosa es el contenido de la fe (que no puede cambiar) y otra la forma de comunicarlo (que debe cambiar).</strong></p>
<p>La teología actual ha descubierto que si no considera que Dios actúa y habla en el presente, está condenada al enclaustramiento académico. Al enciclopedismo. A la erudición intrascendente.Esta situación <strong>le impedirá el diálogo con las disciplinas científicas sin la cual la teología no puede cumplir su obligación de mediar fe y razón, fe y cultura, fe y justicia. </strong></p>
<p><strong></strong>Este es el desafío y el drama de la teología universitaria. Si ella no se ejerce en un registro radicalmente histórico, si no reconoce que la verdad eterna solo se la alcanza cuando se la busca en la temporalidad y en un diálogo humano que no puede excluir a nadie, no habrá interdisciplinariedad alguna en las universidades católicas.</p>
<p><strong>La religiosidad de las personas en estas universidades complementa y puede animar el trabajo científico, pero jamás suplirlo. Cuando la religiosidad de los universitarios constituye el factor determinante de la catolicidad de la universidad, se generan patologías de varios tipos, comenzando por la vigilancia de los académicos</strong>.</p>
<p>Es más, la teología del siglo XX, porque tuvo que asumir a fondo la historicidad del ser humano, debió mirarse ella misma desde el futuro y confesar, en consecuencia, su índole provisional. Aquello que ella debe pensar tiene un pasado, un presente y un futuro. Es decir, que la verdad a la que aspira también está aún por realizarse. En consecuencia, la formulación de todas las conclusiones tradicionales han de ser siempre reconsideradas, enriquecidas y renovadas para transmitir el Evangelio del amor –que nunca cambiará- a las futuras generaciones.</p>
<p><strong>La Iglesia necesita una teología universitaria. Pero no cualquiera. Es teología universitaria una que reconoce ante las otras disciplinas la historicidad de la ciencia y la suya propia. </strong></p>
<p>Es universitaria, bajo otro respecto,  una teología que asume una orientación pastoral: una que tiene en cuenta los esfuerzos, fracasos y perplejidades de personas concretas que crecen y disminuyen, que se recuperan y avanzan hacia el Dios que las atrae por caminos que nadie puede saber por anticipado.</p>
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		<item>
		<title>¿De qué se me acusa?</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150331080743/de-que-se-me-acusa/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2015 11:07:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Compartimos con Ignacio Sánchez rector de la PUC, lo más importante, un enorme amor por la universidad, pero tenemos diferencias. El rector afirma que “en la Universidad Católica existe libertad de cátedra para sus profesores e investigadores”. Tengo reparos. Las &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150331080743/de-que-se-me-acusa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos con Ignacio Sánchez rector de la PUC, lo más importante, un enorme amor por la universidad, pero tenemos diferencias. El rector afirma que <em>“en la Universidad Católica existe libertad de cátedra para sus profesores e investigadores”</em>. Tengo reparos.</p>
<p><strong>Las reacciones ante la decisión del Cardenal Ezzati de no renovar mi <em>“misión canónica”</em> demuestran que los académicos perciben que se sienta un precedente de censura que hace mal a la Universidad. Confirman que en la universidad hay miedo. Me consta que hay profesores que se sienten vigilados por su vida o modo de pensar. Hay temas censurados.</strong></p>
<p>Hay gente que suele escribir cartas a las congregaciones romanas de la Educación y de la Fe, y entre los de aquí y los de allá atenazan a la Universidad.</p>
<p>La Universidad Católica, en virtud de su fe en el Cristo que nos liberó para la libertad (cf. Gál 5,1), debiera ser líder en libertad de cátedra y libertad de conciencia.</p>
<p>Mi ideal de universidad, que extraigo del credo cristiano y de los documentos del Magisterio, me impide concebir una universidad católica con profesores y alumnos de dispar integración, dependiendo de motivos extraños a la naturaleza misma de cualquier universidad.</p>
<p><strong>Un agnóstico, un  judío, un musulmán, un protestante, incluso un católico que no logre entender la enseñanza de la Iglesia o discrepe de ella,  académico o alumno, debiera sentirse en la PUC integrante de primera categoría. En la universidad todas las diferencias, y las pruebas y errores en la  búsqueda de la verdad debieran considerarse igualmente valiosos.  </strong></p>
<p>Chile necesita universidades verdaderas, con libertad académica y concentradas en el servicio público.La Universidad Católica tiene esta vocación sin duda. La cumple con los numerosos académicos que nos dedicamos por entero al bien del  país. Además, las iniciativas de extensión, de voluntariado y de solidaridad con la sociedad, que en la PUC son muchísimas, enriquecen este servicio<strong>, pero las autoridades de la Universidad deben ordenar la casa. Tienen que introducir mejoras en las condiciones de libertad que requiere el trabajo universitario.</strong></p>
<p>El Rector señala que el Gran Canciller ha adoptado la medida de no renovarme  la <em>“misión canónica&#8221;</em> en razón de <em>“algunas falencias en</em> (mi) <em>quehacer teológico y docente que requerirían atención”.</em></p>
<p>Recuerda que Mons. Ezzati, al momento de concederme la <em>“misión canónica”</em> en 2012, me hizo reparos en este sentido y me dio el permiso académico bajo condiciones. Nunca se me dijo con claridad suficiente en qué consistían esos reparos. Solo se me dio por escrito una carta en la que Mons. Ezzatime solicitaba adhesión al Magisterio de la Iglesia.</p>
<p><strong>Ahora en marzo de 2015 el Gran Canciller no ha dicho en qué he yo incumplido esta adhesión.Todavía no entiendo de qué se me acusa. Su objeción central tuvo que ver con enseñar con una libertad inconveniente a personas que no estaban preparadas para ello.</strong></p>
<p>Por otra parte Fredy Parra, decano de Teología, en 2014 me felicitó por mi desempeño y, tras oír al consejo de calificación académica, pidió al obispo la renovación de la “misión canónica”.</p>
<p>De un modo semejante, esta “misión canónica” había sido solicitada al Gran Canciller en 2010 por Joaquín Silva, el decano en esa época. En una carta en que el profesor Silva me avisaba de la evaluación del consejo y de la petición a Mons. Ezzati del permiso para enseñar, me decía: <em>“Al mismo tiempo, la comisión me ha solicitado que te comunique una observación positiva y felicitaciones por tu desempeño en los diversos ámbitos de la vida académica de nuestra Facultad”. </em>Eso fue el 12 de julio de 2010.</p>
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		<title>¿Catolicidad de las personas o de la universidad?</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2015 19:39:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[“Lo católico” acarrea problemas en el ámbito universitario. Cuando se confunde la misión de una universidad con las exigencias de la religiosidad cristiana, es la propia catolicidad de las universidades la que termina desprestigiándose. Pero “lo católico” puede contribuir efectivamente &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20150324163958/catolicidad-de-las-personas-o-de-la-universidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Lo católico” acarrea problemas en el ámbito universitario. Cuando se confunde la misión de una universidad con las exigencias de la religiosidad cristiana, es la propia catolicidad de las universidades la que termina desprestigiándose. Pero “lo católico” puede contribuir efectivamente a la búsqueda de la verdad, objetivo y sentido de todas las universidades. Puede, cuando en “las católicas” se articulan debidamente la fe y la razón.</p>
<p><strong>Cuando se hace depender la catolicidad de una universidad de la adscripción o devoción religiosa de sus alumnos y, sobre todo, de sus profesores, la universidad se enferma. Menciono tres patologías. Dos típicas: la simulación y la exclusión. </strong></p>
<p>En lo inmediato, la invocación religiosa de “lo católico” puede generar exclusión. Esto comentan en las universidades los académicos que temen ser mal mirados, o efectivamente lo son, porque no creen en Dios, no son cristianos, tienen otro credo o no están a la altura de la doctrina de la institución.</p>
<p><strong>Por ejemplo, hay personas que temen no obtener la titularidad si se separan y, peor aún, si se casan de nuevo. En las “católicas” ocurre también que académicos lucen su catolicismo para congraciarse con el establishment. Esta simulación es penosa, pero además enrarece las relaciones entre las personas, crea sospechas, genera odiosidades.</strong></p>
<p>A mi juicio estas enfermedades afectan la catolicidad de las universidades católicas porque contaminan su misión. Una universidad no puede ser católica si no estimula el ejercicio libre de la razón sin el cual se hace imposible llegar a la justicia y la paz social, objetivo último del quehacer universitario en la sociedad.</p>
<p>El principal documento eclesial sobre el tema destaca que la misión de toda universidad es la búsqueda de la verdad (Ex Corde Ecclesiae, 30). Las universidades católicas, a este respecto, no debieran invocar título privilegiado alguno.</p>
<p>De hacerlo, atentarían contra su propia certeza teológica: la Iglesia cree que el Padre de Jesucristo es el Creador de la razón humana, razón de la que todas las personas gozan independientemente de su credo.</p>
<p><strong>De aquí que las universidades católicas debieran entender que, de acuerdo a la misma fe cristiana, su búsqueda de la verdad no es mejor ni peor que la de los demás, sino que se caracteriza por subrayar la necesidad del diálogo y del amor de la humanidad consigo misma, lo cual se consigue con aprecio de la diversidad cultural y sujeción a los métodos que sin daño de nadie la ciencia se da a sí misma. </strong></p>
<p>Las universidades cristianas, por esta razón, debieran ser espacios para aquella libertad de pensamiento que es posibilitada por una neta distinción de los planos de la fe y la razón que, paradójicamente, despeja el camino para una convergencia entre ambas. En estas universidades, los católicos no debieran pretender encontrar la verdad sin los no católicos. Se incurriría en un “pecado” en contra del Creador de unos y otros.</p>
<p>Donde hay falta de libertad, se estudia, se piensa, se dialoga y se enseña con dificultad. Por esta razón, el respeto a la conciencia y a la indagación científica, sobre todo mediante una institucionalidad capaz de corregir los posibles abusos, es condición para encontrar esa verdad que solo es tal cuando, por lo mismo, libera las potencialidades de todos y urge un compromiso con todos, especialmente con aquellos que no tienen quién investigue por ellos.</p>
<p>Menciono, por esto, una tercera enfermedad. La peor de todas. En nuestro medio la alianza entre la academia y la empresa privada debiera abrirse a una comprensión de la verdad humanamente más amplia, más humanizadora, que aquella que solo sirve para alimentar el capitalismo.</p>
<p><strong>Cuando, por el contrario, esta alianza es sellada con la colaboración de un catolicismo pío y estrecho, la injusticia social se vuelve incontrarrestable. Entonces prevalecen los intereses particulares sobre la búsqueda del bien común, y la opción preferencial por los pobres que debiera distinguir a las “católicas” cede a favor de la formación de los privilegiados de siempre.</strong></p>
<p>Una universidad es verdaderamente católica cuando en ella la fe cristiana favorece la libertad de pensamiento y el compromiso por incluir a los excluidos o a los estigmatizados por su credo o por su vida.</p>
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