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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Irene Bronfman Faivovich</title>
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		<title>Los muertos en Siria</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 12:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[Es cierto.Como titula hoy el International Herald Tribune la información de su corresponsal en Beirut, es “como estar ´mirando una película de horror´”. La nota periodística recoge los múltiples testimonios de sobrevivientes tras los impactos de cohetes provistos de armas &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20130827085627/los-muertos-en-siria/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es cierto.Como titula hoy el <em>International Herald Tribune</em> la información de su corresponsal en Beirut, es “como estar ´mirando una película de horror´”. La nota periodística recoge los múltiples testimonios de sobrevivientes tras los impactos de cohetes provistos de armas químicas en dos suburbios cercanos a Damasco, la capital siria.</p>
<p>A las fuertes explosiones al tocar tierra, le siguió la liberación de las sustancias tóxicas que transportaban (gas mostaza y gas sarín, fundamentalmente, quizá otros). Los efectos fueron inmediatos, masivos, devastadores.</p>
<p><strong>Se añade un dato: el “objetivo” del ataque eran civiles. Como si el sólo concepto de “civil” los hiciera más “seres humanos” que los que no lo fueran, aquéllos con uniforme de guerrilleros (por un lado); de “soldados de un ejército regular” (por el otro); esos que, en la terminología de las guerras, son avasalladoramente hombres.</strong></p>
<p>Los mismos que, en estos casos, también, serían menos seres humanos que los ancianos, las mujeres y los niños, ¡vaya a saber uno por qué!</p>
<p>Cuesta seguir leyendo las macabras descripciones. Esos detalles que también esta semana llegaron a los ojos y oídos del Presidente Obama, en Washington, y de sus aliados europeos, para empezar a terminar de convencerlos de que ya va siendo hora de hacer algo.</p>
<p>Que a casi dos años y medio ya del inicio de este enfrentamiento interno en Siria, que después de la muerte de más de 100 mil personas víctimas del conflicto, tal vez sería el momento de hacer algo. Que la “línea roja” (pasar del uso de armas convencionales a aquéllas de destrucción masiva) que el Mandatario estadounidense le puso a esta atrocidad acaba de ser cruzada.</p>
<p>Nadie niega la brutal evidencia; ahí están las fotos, los testimonios, los videos, pero ¿quién es el responsable?</p>
<p>Los rebeldes apuntan a las fuerzas del Presidente Bashar Al &#8211; Assad; éste lo niega enfáticamente.Ni los unos ni el otro son santos de la devoción ni de EE.UU. ni de los países que lo apoyan. De ahí la inacción.<strong> No por falta de interés, ni de ganas de parar la matanza o de medios para hacerlo. No. Sólo porque incluso hasta el día de hoy nadie -salvo Rusia, abiertamente pro Assad por sus intereses económicos y geopolíticos involucrados en Siria- sabe con certeza qué lado tomar. Básicamente, aquí, el meollo del asunto es cuál de los dos lados es “menos malo”.</strong></p>
<p>Siempre ingenua pese a mis años y experiencias, una y otra vez pienso hasta dónde es capaz de llegar la maldad del ser humano.</p>
<p>Y entonces siento “algo” que no me calza, que no ha dejado de zumbar en mi cabeza desde que los muertos empezaron a sumarse en Siria a vista y paciencia de una comunidad internacional atónita pero incapaz.</p>
<p>Permítanme ponerlo de esta forma.</p>
<p>Supongamos por un momento que yo (o usted, si se quiere, o nosotros) soy (somos) cuerpo inerte. Muerto. Cuerpo de hombre joven, maduro, viejo, da igual; cuerpo de mujer (idem), de niño/a. Allí estoy (estamos), yaciendo sin vida en algún punto del territorio de Siria o dondequiera que sea. Fui (fuimos) víctimas de esta guerra interna en Siria o de cualquier otro conflicto de los que abundan en el planeta Tierra.</p>
<p><strong>¿Importa acaso, a estas alturas, qué o quién acabó conmigo? ¿Será que una bala, un misil o un cañonazo mata “mejor” o de una manera más “aceptable” que una sustancia química letal?</strong></p>
<p>¿Acaso la “forma” de ser asesinado es más importante que el hecho mismo de perder la vida como resultado de una agresión armada, ya sea con armamento convencional (armas pequeñas y ligeras, minas, bombas de racimo, entre otras) o con aquél catalogado como de “destrucción masiva” (nucleares, químicas, biológicas)?</p>
<p>Aunque duela el alma decirlo, a juzgar por las reacciones internacionales a lo sucedido en esas localidades cercanas a Damasco esta semana, la respuesta a todas esas interrogantes es “sí”.</p>
<p>Lo que no significa, lo sabemos bien, el inicio del fin de esta tragedia. Tal vez, muy por el contrario, como maliciosamente lo advirtió hace unos días el Canciller ruso Serguei Lavrov al afirmar que un ataque estadounidense -con soporte, en principio, de Turquía, Francia y Gran Bretaña- sobre Siria conduciría a una catástrofe en la región.</p>
<p><strong>Como si no fuera suficiente lo que ya está pasando al interior de los diversos rincones de Medio Oriente, la sombra de una guerra a mayor escala que comience en Siria y no sabemos dónde termine, empieza a dibujarse más nítidamente por estos lares.</strong></p>
<p>Siempre <em>naive,</em> quiero pensar que estamos frente a un “punto de quiebre”, de inflexión.</p>
<p><strong>Que encontrándonos al borde de esta catástrofe regional, prime el sentido común y la crisis en Siria inicie un lento y progresivo proceso de paz.</strong></p>
<p>Porque de no ser así, las víctimas mortales continuarán sumándose, de una en una o decenas, cientos, miles todas juntas. Y la película de horror, con sus espeluznantes escenas, continuará dando lugar a grandes titulares.</p>
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		<title>Llamado de Alerta</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20121124085931/llamado-de-alerta/</link>
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		<pubDate>Sat, 24 Nov 2012 11:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo más fácil en un conflicto como el israelí-palestino es simplificar el análisis y convertir el tema en un enfrentamiento entre buenos y malos; entre victimarios y víctimas, donde unos son los malos, pero bien, bien malos, y los otros &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20121124085931/llamado-de-alerta/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo más fácil en un conflicto como el israelí-palestino es simplificar el análisis y convertir el tema en un enfrentamiento entre buenos y malos; entre victimarios y víctimas, donde unos son los malos, pero bien, bien malos, y los otros son buenísimos; donde unos son los atacantes y actúan así sólo porque los mueve un elemento oscuro que los induce a hacer daño irracionalmente, y los otros son los atacados, pobres inocentes, sujetos indefensos que nada han hecho para merecer tanto dolor.</p>
<p>Sí, eso es muy simple de hacer. Y lo hemos visto en los últimos días, por lado y lado.Declaraciones públicas, manifestaciones callejeras organizadas, artículos de opinión aquí y allá.</p>
<p>Por una parte, hay quienes enarbolan la bandera blanqui-celeste con su estrella de David y apoyan enfáticamente el derecho del Estado de Israel a la legítima defensa, ante los ininterrumpidos (por años) ataques con cohetes y misiles de corto y mediano alcance sobre su territorio, sin abordar el delicado “reasonwhy” de esa situación, que si bien no la justifica, tal vez la hace más comprensible.</p>
<p>Y otros exhiben los colores rojo, verde, negro y blanco del emblema palestino y son irrestrictos partidarios de ese pueblo como un todo, aunque en particular del que reside en Gaza, absteniéndose de mencionar las diferencias entre sus facciones (que en ocasiones han sido desmesuradamente sanguinarias) y menos aludiendo al extremismo fundamentalista de Hamas, el grupo que gobierna Gaza.</p>
<p>Y esto, de paso y <strong>aunque no venga al tema en cuestión, sin mencionar el silencio (¿indiferencia, quizá?) que ha mostrado la mayor parte de los líderes de opinión pública chilena y mundial frente a la terrible masacre y feroz crisis humanitaria que sufre la población siria de manos de sus pares, demasiado cerca de israelíes y palestinos pero, al parecer, no lo suficiente políticamente convenientes para levantar la voz por ellos.</strong></p>
<p>No es mi intención en este momento ni cuento con el espacio adecuado para hacer el necesario y –en lo posible-objetivo análisis de la llamada “Crisis del Medio Oriente” y, específicamente, de su último y episodio, cuyo frágil término se declaró a las 21.00 (hora de Jerusalén) del miércoles recién pasado. Por lo demás, para el que le interese de verdad el tema, hay múltiples trabajos al respecto, sustentados en investigaciones serias y acabadas.</p>
<p>Pero este espacio sí me da la oportunidad de hacer un llamado de atención y alertar sobre la ligereza en la toma de posiciones.</p>
<p><strong>Lo puedo hacer, creo, porque siendo judía y residiendo en Israel estoy convencida del derecho del pueblo palestino a contar con su propio Estado. Porque, con toda la fuerza que me dan mis principios humanistas,estoy totalmente en contra de la ocupación israelí sobre territorios palestinos así como del bloqueo impuesto por Israel a la población de Gaza. Y porque adhiero a todas las voces que –dentro y fuera de Israel- abogan por negociaciones de paz que pongan fin a este conflicto que, en ocasiones, pareciera no tener salida.</strong></p>
<p>Lo puedo hacer también porque, en el curso de los cuatro años que ejercí como Embajadora de Chile en Israel, representando al gobierno de la Presidenta Bachelet, establecí contacto e intenté forjar lazos entre organismos públicos y privados chilenos con instituciones y fundaciones no gubernamentales que, aquí, en Israel, trabajan día a día y sin gran publicidad con niños, mujeres y hombres israelíes y palestinos, todos juntos,en aras del entendimiento y la confianza mutua, factores fundamentales para alcanzar la paz.</p>
<p>Horas antes del cese del fuego, el miércoles 21, cuenta Jeremy Bowen, Editor de Medio Oriente de BBC, una chica palestina refugiada en una escuela de Naciones Unidas en Gaza le entregó un pedazo de cartón a otro corresponsal extranjero. La niña había escrito allí sus deseos para el futuro:<strong><em> “Espero detener la guerra; espero tener una vida feliz; espero estar en paz para siempre, feliz sueño”.</em></strong></p>
<p>La noche previa al cese del fuego, Gal, un chico de 14 años de padre israelí y madre chilena-israelí, se levantó de su cama y se puso a dibujar. Su madre me mostró ese dibujo que, como no puedo reproducir aquí, me limito a describir.</p>
<p>Es un diálogo frente a frente. A la derecha del papel hay un niño israelí, cuya vestimenta, tanto por el color como por los accesorios, destaca su carácter judío.Sobre su cabeza, la bandera israelí. A la izquierda, bajo la bandera palestina, otro niño. Una máscara negra permite ver sólo uno de sus ojos. El típico Keffiyeh o pañuelo palestino roji-blanco le rodea el cuello; una polera verde y pantalones negros completan su vestimenta.</p>
<p>En el centro, como al interior del dibujo de nubes que emanan de la boca de los personajes al estilo de las revistas de animación, el intercambio de palabras: <em>“Mi papá murió porque era un terrorista suicida”, le dice el niño palestino a su contraparte israelí.“Mi papá murió porque tu papá era terrorista suicida”</em>, le contesta el chico judío.</p>
<p>Por todo lo anterior, puedo decir con cierta autoridad que en este conflicto no hay blancos y negros, y que la gama de grises es amplísima.</p>
<p><strong>Que es cierto que durante años ya la población civil del sur de Israel es víctima inocente de cohetes y misiles disparados desde Gaza, cuyo tiempo promedio de impacto desde el momento del lanzamiento es de 12 segundos. Que también es cierto que el poderío de las Fuerzas de Defensa de Israel es enorme y que cuando se ha decidido aplicarlo contra Gaza el resultado es dramático y el daño ocasionado absolutamente desproporcionado en términos de vidas humanas y de destrucción.</strong></p>
<p>Que en Israel no hay quien no conozca a alguien que haya muerto víctima de una guerra o de un ataque terrorista o provocado por algún terrorista suicida en algún paradero de buses, al interior de algún bus, en algún restaurante, algún café o alguna discotheque. Y que en la población palestina también se llora permanentemente a algún familiar, algún amigo, alguien cercano o conocido víctima fatal de un ataque israelí.</p>
<p>Que ni la población de Israel ni la población palestina de Gaza o de la Cisjordania debieran estar expuestas a este terror permanente. Y que es responsabilidad de todos quienes tenemos acceso a emitir opiniones como ésta serenar en lugar de incitar; aplacar odios en lugar de estimularlos. Porque si se trata de apuntar con el dedo a los responsables, habría que señalarlos a todos, en los dos lados.</p>
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		<title>Para Joaquín</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Aug 2012 12:27:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace pocos días falleció, aquí, en Israel, mi querido amigo el Embajador de nuestro país Joaquín Montes Larraín. En realidad, nuestra amistad no era particularmente estrecha pero desde que nos conocimos, hace más de 20 años, nos teníamos cariño y &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20120822082717/para-joaquin/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace pocos días falleció, aquí, en Israel,  mi querido amigo el Embajador de nuestro país Joaquín Montes Larraín.</p>
<p>En realidad, nuestra amistad no era particularmente estrecha pero desde que nos conocimos, hace más de 20 años, nos teníamos cariño y respeto.  Joaquín fue uno de los muchos diplomáticos de carrera que me acogió sin reservas cuando llegué a trabajar al Ministerio de Relaciones Exteriores en marzo de 1990, justo tras el retorno a la democracia en Chile.</p>
<p>Recuerdo casi con gratitud su figura acogedora, su sonrisa, su mirada siempre algo triste pero, al mismo tiempo, dulce.  Algo de maternal tenían esos ojos…</p>
<p>Joaquín me reemplazó como Embajador de Chile en Israel, en esta carrera de relevos que es el ejercicio de la diplomacia profesional.</p>
<p><strong>No tuvo demasiado tiempo para desarrollar su trabajo y continuar los esfuerzos por acercar estos dos países, tan distantes y tan distintos entre sí.</strong>Pero sí fue tiempo suficiente para desplegar sus encantos.</p>
<p>No hay nadie que lo haya conocido aquí que no llore su muerte. Lo quiso inmediatamente todo el personal de la Embajada en Tel Aviv; lo quisieron también los colegas del Grupo de Embajadores Latinoamericanos (GRULAC) y del Cuerpo Diplomático en general.</p>
<p><strong>Su sencillez y transparencia tocó también el alma de muchísimos israelíes (de la Cancillería local y de otras muchas áreas del quehacer local) que tuvieron la suerte de conocerlo.  Debo confesar que no como amiga; no como ex Embajadora, sino  como chilena residente aquí sentía orgullo cuando percibía ese afecto que Juaco se ganaba tan fácilmente.</strong></p>
<p>Joaquín quería vivir y dio una ardua pelea, en Chile y en Israel, para lograrlo.  En el curso de esa lucha, incansable, devota como nadie, lo acompañó desde el primer momento de su enfermedad, su querida Silvia.  ¡Qué grande el amor que se tenían!<em>“¡No nos podíamos separar!”</em>, me confesó ella al relatarme las últimas horas de su compañero…  Y a mí se me apretó el corazón más todavía, porque lo sentí todo tan injusto</p>
<p>Joaquín (como otros que han partido, Emilio Ruiz Tagle, María Eliana Castillo o Jaime Moreno Laval, por mencionar sólo los más recientes) era demasiado joven para morir.¡Era demasiado bueno!</p>
<p>Entonces, desde mi más profundo agnosticismo, me repito que quizá esa frase que se atribuye a la mitología griega tenga algo de verdad…Y que tal vez sí, es cierto, que <em>“los amados de los dioses mueren jóvenes”.</em></p>
<p>Hoy, al atardecer, en la Iglesia de San Pedro, en el milenario puerto de Jaffa, poco después de la magnificencia con que el sol se pone en el horizonte del Mediterráneo, le diremos adiós a Joaquín.</p>
<p>Desde estas líneas, amigo, un abrazo. Descansa.</p>
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		<title>Una cuestión ética</title>
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		<pubDate>Tue, 22 May 2012 12:35:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[“¿Será que los seres humanos están involucionando y no evolucionando?”, se preguntó hace algunos días, con tremenda certeza a mi juicio, una buena amiga colombiana. Le comentaba las declaraciones de las autoridades locales respecto a la migración africana que, desde &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20120522083557/una-cuestion-etica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“¿Será que los seres humanos están involucionando y no evolucionando?”, se preguntó hace algunos días, con tremenda certeza a mi juicio, una buena amiga colombiana.  Le comentaba las  declaraciones de las autoridades locales respecto a la migración africana que, desde hace varios años, ha arribado a Israel y lo consternada que me sentía por la virulencia y la mordacidad que transmitían.</p>
<p>Algunos episodios de violencia–extrema, cierto, en algunos casos-  acaecidos en las últimas semanas en Tel Aviv (no los únicos,  pero sí muy destacados por la prensa local), cuyos autores aparentemente han sido migrantes africanos, generaron ipso facto la airada reacción del ministro del Interior, del ultra ortodoxo partido Shas.</p>
<p>Ya hace un par de años, el personero había declarado sin tapujos que el principal peligro que corría Israel ante la ola migratoria era sanitario, por las enfermedades que dichas personas podían importar al país.</p>
<p>Ahora,  el titular de Interior fue más allá y  aseveró que <em>“todos los migrantes, sin excepción,  son criminales y debieran ser encarcelados y expulsados del país”</em>; luego, cuando el mismísimo Comisionado Nacional de la Policía israelí (el equivalente al Director Nacional de Carabineros de Chile)  hizo ver que facilitar permisos de trabajo a los migrantes africanos reduciría drásticamente la criminalidad, el Ministro añadió lo que, en definitiva, es la sentencia subyacente a la causa ideológica que predica.</p>
<p><em>“Todas estas estupideces”</em>, dijo refiriéndose a lo expresado por el Comisionado, <em>&#8220;implicarán mejores condiciones de vida para esos migrantes; por ende, se quedarán y se reproducirán y atraerán a otros cientos de miles&#8221;. &#8220;De suceder aquello</em>&#8220;, señaló, <em>“podemos dar por enterrado el sueño sionista”</em>. Es decir, como añadió el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, <em>“el carácter judío (y democrático) del Estado de Israel”</em>. <strong>Es lamentable constatar que esas expresiones cuentan con fuerte respaldo entre la población judía de Israel.</strong></p>
<p>A mediados de la década pasada, a través de Egipto, comenzó a fluir hacia territorio israelí una corriente migratoria ininterrumpida y creciente de africanos, en su mayoría provenientes de Eritrea, Sudan y Etiopía.</p>
<p>Se trata de miles de hombres, mujeres y niños que logran escapar ya sea de la violencia y las guerras o de la miseria y el desamparo, y que –tras sortear tremendas dificultades- logran atravesar la península egipcia de Sinaí y penetrar a Israel.</p>
<p>Hacia fines de 2010, el Primer Ministro israelí optó por enfrentar el problema de los “infiltrados ilegales”, como los llamó, a través de tres flancos simultáneos que actualmente están en plena ejecución: <strong>la construcción de un muro de cinco metros de altura y 240 kilómetros de largo entre Israel y Egipto; la construcción de un centro de detención en el desierto del Neguev, con capacidad para 10 mil personas y la aplicación de elevadas multas a todo aquel que emplee inmigrantes ilegales.</strong></p>
<p>Pero las medidas no han contenido el flujo y hoy se calculan en más de 60 mil los africanos que intentan sobrevivir en Israel. La mayor parte, hacinados en los barrios más pobres de Tel Aviv, caldo de cultivo de la delincuencia que ha empezado a florecer en su seno.</p>
<p>Siempre he pensado que los judíos tenemos una responsabilidad ética mayor que el resto de los pueblos cuando se trata de Derechos Humanos. No porque seamos especiales. Nadie lo es. El pueblo judío tiene una responsabilidad ética mayor con los Derechos Humanos sólo por su propia historia.</p>
<p>Una historia de más de 3.000 años de  discriminación, de persecuciones y de intentos de aniquilamiento que se han sucedido ininterrumpidamente por el único hecho de ser quienes somos.  Una historia que aún no termina; que sigue ahí, a veces más latente; a veces manifiesta.</p>
<p><strong>Tan sólo por eso  creo que los judíos debiéramos constituir los adalides en materia de Derechos Humanos.  Tan sólo por eso,  Israel debiera liderar en materia de respeto, de tolerancia, de aceptación del otro y de convivencia enriquecedora entre pueblos de diferentes orígenes y culturas.</strong></p>
<p>Debiéramos.  Pero las cosas no son como debieran ser.  O como quisiéramos que fuera.</p>
<p>No lo son, como bien se sabe, respecto de la población árabe-palestina residente en Israel (más de 20 por ciento de la población) reconocida como ciudadanos cuando se trata de obligaciones, pero no tanto cuando se trata de sus derechos. Son ciudadanos, sí,pero de segunda clase en muchos aspectos de la vida nacional.</p>
<p>Mal podemos esperar, entonces, que la presencia de los migrantes africanos sea bien recibida y, mucho menos, acogida.</p>
<p><strong>Sería injusto no reconocer  aquí la existencia de muchos miles de judíos, en Israel y en la diáspora, que no sólo ven y reconocen estas realidades–como lo hago yo-  sino que la denuncian y suman esfuerzos para solucionarla</strong>. Y es que no se trata aquí de poner en duda la legitimidad de las políticas migratorias que cada país aplica soberanamente en su territorio. Israel está en todo su derecho a hacerlo.</p>
<p>De lo que se trata aquí es de enfrentar el fenómeno con humanismo, precisamente porque esta porción de seres humanos que formamos parte del pueblo judío sabemos bien lo que significa la intolerancia y la discriminación.</p>
<p>O será que, como se preguntó mi querida amiga, en lugar de haber evolucionado; en lugar de habernos humanizado aún más como resultado de nuestra trágica historia estamos “involucionando”?</p>
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		<title>Algo en el aire</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Mar 2012 16:03:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana fui a hacer un trámite. En realidad, hace ya algún tiempo que quería hacerlo pero, entre una y otra cosa, lo fui posponiendo. Así es que hoy, finalmente, fui a retirar las máscaras antigases que el Estado de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20120329120317/algo-en-el-aire/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana fui a hacer un trámite.  En realidad, hace ya algún tiempo que quería hacerlo pero, entre una y otra cosa, lo fui posponiendo.  Así es  que hoy, finalmente, fui a retirar las máscaras antigases que el Estado de Israel distribuye gratuitamentea sus habitantes.</p>
<p>Es un trámite relativamente normal. Relativamente, porque –al menos para mí- ¡cómo va a ser normal siquiera pensar en máscaras antigases!  Pero, claro, yo no nací en Israel ni llevo tanto tiempo viviendo aquí como para tomar cosas como ésta con la naturalidad con que la toman casi  todos a mi alrededor.</p>
<p>La misma naturalidad con que se asume que todas las viviendas del país tienen que contar con refugios antiaéreos, por ejemplo…Un hecho que para cualquier visitante constituye, a lo menos, algo inusual.</p>
<p><strong>Debo confesar que resido en Israel hace ya más de cinco años  y es la primera vez que tengo esta sensación como de que “sería mejor estar preparados…”. </strong></p>
<p>Los primeros cuatro años, entre el 2006 y el 2010,  me desempeñé como Embajadora de Chile en este país y como parte del inventario que heredé al habitar la residencia oficial se encontraban unas cinco o seis cajas cerradas conteniendo igual número de máscaras antigases.</p>
<p>Todas, en ese momento, me dijeron, estaban vencidas y nunca en el curso de mi gestión -a decir verdad- se nos ocurrió renovarlas.</p>
<p>En esos cuatro años Israel se vio enfrentado a dos guerras: la segunda con El Líbano, concentrada en el norte, y la controvertida ofensiva militar en Gaza, en el sur. No recuerdo que nadie mencionara el tema de las máscaras antigases entonces. Tampoco pareciera haber sido muy necesario y, por lo demás, renovarlas no es tan fácil porque no siempre hay disponibilidad.</p>
<p>Pero desde que el Primer Ministro Benjamín Netanyahu empezó a repetir con mayor y mayor insistencia en el derecho de Israel de defenderse del peligro que representa para esta nación el desarrollo nuclear iraní (no precisamente para usos pacíficos, aparentemente), acompañado de los encendidos discursos antisemitas del Presidente de Irán, algo se instaló en el aire.</p>
<p>De pronto, los Municipios empezaron a avisar que cuentan con nuevos stocks de las mentadas máscaras e incluso los vecinos recibimos grabaciones telefónicas instándonos a renovarlas.</p>
<p>También, nos enteramos por la prensa que se están emplazando, en la zona central del país, unos cuantos de los sistemas anti misiles recientemente estrenados con bastante éxito al interceptar y destruir en el aire varias decenas de los cientos de rockets y misiles de corto y mediano alcance lanzados desde la Franja de Gaza a localidades del sur de Israel.</p>
<p>Desarrollado por la empresa de defensa israelí Rafael y conocido por su nombre en inglés “Iron Dome”, el sistema es teóricamente capaz de detectar y destruir en el aire cohetes disparados desde 4 hasta 70 kms. de distancia. Desconozco si también podrían hacerlo con ojivas nucleares…</p>
<p>La idea de distribuir máscaras antigases en Israel surgió durante la llamada “Segunda Guerra del Golfo” (1990-1991) entre Irak y una fuerza de coalición de 34 países, liderada por Estados Unidos y en la que no participó Israel.</p>
<p>El conflicto se circunscribió, mayormente, a los territorios de Irak, Kuwait y a la frontera entre  este último país y Arabia Saudita.  Pero también alcanzó a Israel y  41 misiles Scud impactaron Tel Aviv y Haifa.</p>
<p>Como esos ataques eran previsibles e incluso se temía que transportaran cargas químicas o biológicas, Israel repartió por primera vez máscaras antigases. <strong> En la misma caja viene una jeringa con atropina, fármaco usado como antídoto de intoxicaciones por ciertas sustancias mortales.  Los misiles iraquíes, en definitiva, portaban “cargas convencionales”  y no químicas ni biológicas.</strong></p>
<p>A inicios de marzo, Netanyahu asistió en Washington a la Conferencia Anual del Comité de Asuntos Públicos Americanos-Israelíes (AIPAC, por su sigla en inglés).Allí, enfatizó el peligro iraní y señaló que<em> “si se parece a un pato, camina como un pato y suena como un pato, qué es? Claro, es un pato”. “Pero”</em> agregó, <em>“este pato es nuclear y es el momento de que el mundo empiece a llamar pato a un pato”.</em></p>
<p>Lo mismo, al parecer, le dijo al Presidente Obama, que no se ha mostrado demasiado dispuesto al llamado del PM israelí para acompañarlo en una acción militar preventiva contra las instalaciones nucleares iraníes.</p>
<p>Aluf Benn, editor  general  del diario israelí Haaretz, uno de los de mayor circulación y opositor al gobierno, utilizó el negro humor de Netanyahu y dijo que, desde el regreso del PM, <em>“lo que parece como una preparación para la guerra, actúa como una preparación para la guerra y suena como una preparación para la guerra… es una preparación para la guerra”.</em></p>
<p>Parece, en todo caso, que todavía hay tiempo. Según se informó el jueves 29 de marzo, el plan para el ataque israelí a Irán fue pospuesto. ¿Por qué?</p>
<p>Una simulación, efectuada por el Comando Central de las FF.AA. estadounidenses, mostró que al menos 200 estadounidenses morirían tras tan sólo una respuesta iraní al eventual ataque de Israel. <strong>Cada una de esas vidas sería cobrada por Estados Unidos al liderazgo político y militar israelí.  Ése habría sido el mensaje que habría disuadido a Netanyahu, por ahora.</strong> A cambio, el Secretario de Defensa de Obama ofreció más ayuda económica para el desarrollo y despliegue del  Iron Dome.</p>
<p>Así es que aún no. Pero ese algo en el aire sigue ahí. Y ya tengo máscaras antigases.</p>
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		<title>No es justo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 10:17:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Bronfman Faivovich]]></category>

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		<description><![CDATA[No. No es justo lo que sucedió enToulouse, Francia, a comienzos de esta semana. No es justo que dos niños pequeños, de 6 y 3 años, que caminan de la mano de su joven padre (30) a la entrada de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20120323061708/no-es-justo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No.  No es justo lo que sucedió enToulouse, Francia, a comienzos de esta semana.  No es justo que dos niños  pequeños, de 6 y 3 años,  que caminan de la mano  de su joven padre (30) a la entrada de su escuela, mueran impactados por las balas de un fanático.</p>
<p>No es justo que, inmediatamente después, ese mismo criminal ejecute –literalmente-  a una chica de 8 años, sujetándola del pelo y disparándole directamente a la cabeza. No es justo que sólo por el hecho de ser todos de origen judío una mente desquiciada haya cometido tan bárbaro crimen.</p>
<p><strong>No. Tampoco es justo que mueran niños como resultado de operaciones militares de cualquier tipo, ofensivas o defensivas, selectivas o “al boleo”, israelíes o de cualquier otro origen contra palestinos en Gaza o contra cualquier otro pueblo en cualquier otro lugar del mundo.</strong></p>
<p>No es justo que durante días y días los niños de varias localidades del sur de Israel estén recluidos en refugios antiaéreos, porque sobre sus cabezas –con mayor o menor intensidad y con mayor o menor periodicidad en la última década- les llueven cohetes y misiles de corto o mediano alcance disparados desde improvisados centros de lanzamiento erigidos en los patios traseros de muchos hogares de Gaza.</p>
<p>No es justo que, en muchas más ocasiones que las que uno quisiera imaginar, niños y adolescentes palestinos sean detenidos e interrogados con dureza por soldados israelíes –muchos de ellos mismos recién salidos de la adolescencia-  porque desde muy pequeños aprendieron que su todopoderoso enemigo está en la vereda de enfrente y que la única forma de defenderse es lanzando piedras  caigan donde caigan y sobre quien caigan.</p>
<p>Y no es justo que a los 16 años, a poco de terminar los estudios secundarios, los niños y niñas de los colegios judíos de Israel tengan como destino de su “viaje de estudios” una visita al campo de concentración de Aushwitz, en Polonia, para que de alguna forma puedan experimentar el horror, el sufrimiento y la muerte de millones de seres humanos, en su gran mayoría judíos, a manos de otros seres humanos. No es justo que la amenazante sombra del exterminio no termine de agotarse.</p>
<p>No, nada de lo dicho es justo.  Y por eso creo entender a la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, cuando, en el curso de un discurso en Bruselas, en el marco de una Conferencia organizada por el Organismo de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos y para ejemplificar la cantidad de niños y jóvenes que pierden la vida en todo el mundo por hechos de violencia, metió en un mismo saco los asesinatos en Toulouse con las víctimas inocentes en Gaza o producto de los enfrentamientos en Siria.</p>
<p>Incluso aludió allí a la veintena de chicos belgas fallecidos tras un accidente sufrido la semana pasada en el bus en el que viajaban.</p>
<p>Aquí en Israel, donde resido, las palabras de Ashton  provocaron el rechazo generalizado de las autoridades locales. <em>“Hay una diferencia esencial entre ataques deliberados contra civiles y niños y ataques no intencionados contra civiles que son parte de acciones legítimas de lucha contra el terrorismo”</em> dijo el Primer Ministro Benjamín Netanyahu.</p>
<p>Tal vez la mención por parte de Catherine Ashton de los niños belgas víctimas del accidente estuvo de más. Pero eso, a mi juicio, es lo único que estuvo de más en las palabras de Ashton.</p>
<p>Porque cuando un niño muere como resultado de un ataque armado,  no sirve de nada saber si ese ataque fue “intencionado” o “no intencionado”. Si su muerte fue premeditada y directamente planificada o bien si ella fue el costo a pagar por haber estado en lugar equivocado y en el momento equivocado.</p>
<p><strong>No es justa la violencia, en realidad. La violencia a secas, sin apellidos. No lo es y nada la justifica. Ni las ideologías, ni las creencias,  ni las religiones ni las diferencias étnicas ni las conquistas territoriales ni nada.</strong></p>
<p>No es justo el odio ni el resentimiento. No son justos los conflictos del tipo que sean, que llevan a los seres humanos a asesinarse entre sí.  Y remece más el alma cuando las víctimas son niños. Frágiles. Inocentes. Porque es frente a la irracionalidad  que aquellas acciones involucran cuando de pronto el mundo se detiene por un instante,  la humanidad retiene la respiración y por algunos segundos reflexiona. Sólo por algunos segundos…</p>
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