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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Hernán Dinamarca</title>
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		<title>Más allá de Allende</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2015 15:37:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[En el documental “Allende mi abuelo Allende” es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público. La palabra allende significa “más allá &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150906123758/mas-alla-de-allende/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el documental <em>“Allende mi abuelo Allende”</em> es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público.</p>
<p>La palabra allende significa “más allá de”. Ese sentido nos recuerda Marcia en el epílogo del film. Tal vez así quería remarcar que evocar a Allende fue simplemente un delicado gesto suyo para ir más allá del hombre político, motivada por el recuerdo silencioso del abuelo mártir en las veladas familiares. Un Allende, un abuelo, casi ausente producto de hondas y fantasmales heridas.</p>
<p><strong>Sutil es el adjetivo que mejor describe el tono del documental premiado en Cannes 2015. Tan fino, que tras verlo, en una concurrida sala inaugural en Valparaíso, tuve la sensación que el público iba a otra cosa, quizás tras la épica política acostumbrada, e incomodo no sabía cómo decodificar imágenes y palabras que en la pantalla nos hablaban con elipsis, con silencios, con gestos y rostros a veces tranquilos, otras agobiados.</strong></p>
<p>Si bien Marcia, la nieta querida, contaba con la incondicionalidad de la Tencha y las puertas abiertas de su madre, tía, hermanos y primos para abrir sus corazones y desempolvar olvidadas u ocultas fotos familiares, esas “facilidades” no desmerecen un ápice el talento y la sensibilidad implícita en las delicadas preguntas y en los profundos silencios de la nieta.</p>
<p>Preguntas y silencios que poco a poco nos van mostrando un Allende y una familia nunca antes vista. Un hombre atlético que corre por la arena, un papá dedicado a sus niñitas en la casa familiar de Algarrobo, hasta llegar a un ego político y a un macho descuidado (tan propio del siglo XX por lo demás) capaz de activar una profunda fisura familiar.</p>
<p>Ese es el gran logro de Marcia: revelarnos imágenes inéditas de su abuelo y develarnos un dolor antes innombrable entre los Allende Bussi.</p>
<p><strong>Las infidelidades y complejidad emocional en la relación entre el Chicho y la Tencha estremeció a las hijas y dividió a la familia. A Isabel y Carmen Paz durante años simplemente las dejó sin aliento ni palabras. Y a la inasible y fuerte Beatriz, tan Electra, la llevó al extremo existencial, luego que la derrota política de su padre, la muerte de tantos cercanos y el dolor familiar dramáticamente la desnudaran en su frágil intimidad. </strong></p>
<p>A Beatriz, en una escena impactante, la vemos desolada en La Habana, ausente a los saludos de Fidel, tras ser ella la oradora central en un discurso en solidaridad con Chile y con el recuerdo de Allende. Eso poco tiempo antes de su decisión radical. La huella suicida, nos dice Marcia en un momento particularmente intenso del film, en la familia también fue abierta por el abuelo.</p>
<p><strong>La Tencha (Memé en el documental), tan bella y tan estoica, mujer de uno y otro tiempo, de antes y después del 11, se nos revela como el pilar de la intimidad y el soporte de lo público. Cuando ella muere, la casa de Guardia Vieja, siempre el corazón de la vida familiar y antes del 11 incluso el centro de la vida política de la izquierda nacional, empieza a irse lentamente.</strong></p>
<p>Y de Allende sabemos que en su “carne de estatua” latía un hombre, parafraseando a Nietzsche, “humano demasiado humano&#8221;.</p>
<p>Un enorme, sincero y valiente documental el de Marcia Tambutti Allende.</p>
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		<title>Cine para gente menuda, “intensa lava emocional”</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2015 16:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay tardes en el cine que alientan. Esa experiencia fue la que recién vivimos con nuestros hijos ante la sabia novedad del film Inside Out. Más aún cuando tan grata experiencia audiovisual fue“prologada”por el mágico cortometraje “Lava”, una joya animada. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150806121932/cine-para-gente-menuda-intensa-lava-emocional/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay tardes en el cine que alientan. Esa experiencia fue la que recién vivimos con nuestros hijos ante la sabia novedad del film <em>Inside Out</em>. Más aún cuando tan grata experiencia audiovisual fue“prologada”por el mágico cortometraje “Lava”, una joya animada.</p>
<p>Hace algunos años, un buen amigo me alertó que en el cine, en esta segunda década del siglo XXI, otra vez veríamos obras mayores, luego de un prolongado letargo creativo. Es el caso de estos dos films, que Pixar decidió exhibir en salas en una sola entrega.</p>
<p><strong>Son películas para la gente menuda, aunque, años más o menos, aquí el adjetivo menudo aplica para el asombro, una bella capacidad a cualquier edad. </strong></p>
<p><em>Inside Out</em> (mal titulada como “Intensa-Mente” en nuestros países), co-dirigida por Pete Docte (gestor de la idea, junto al productor Jonas Rivera) y Ronnie del Carmen, fue mundialmente estrenada el 19 de junio de este año. El maravilloso cortometraje “Lava”, dirigido por James Ford, con voz del músico hawaiano Kuana Torres, es del 2014.</p>
<p><strong>Una gran decisión, nada de casual, la de Pixar al estrenar juntos ambos films.Ocurre que uno y otro nos revelan la emergencia de </strong><strong>una nueva sensibilidad y mirada, ahora en el cine para niños, impensada pocas décadas atrás</strong>.</p>
<p><em>Inside Out</em> revelándonos el rol central de las emociones en la configuración del vivir y con-vivir humano.</p>
<p>Y “Lava” recuperando la magia del animismo; animando, valga la redundancia, a los volcanes, tal como lo hacían los antiguos, en una neo revelación de nuestra conexión con todos los seres vivos y las cosas.</p>
<p><strong><em>Inside Out</em></strong><strong> ocurre en el vivir emocional de una niña. La alegría, la tristeza, la ira, el desagrado, van inundándola y haciéndola actuar, con cuerpo y mente, en su cotidianidad.</strong></p>
<p>Antes escribía que en nuestro mundo latino el título fue desafortunado. Eso de “Intensa-Mente”poco o nada tiene que ver con el <em>Inside Out </em>original y menos aún evoca el profundo sentido integrador del film.</p>
<p><strong>Inspirados en el neurobiólogo y filósofo, Francisco Varela, diremos que eso de la “Intensa-Mente”reitera la falacia de una mente/cerebro que controla el cuerpo, casi como si fueran dos compartimentos estancos, algo tan ajeno a la integralidad del sujeto, a la potente unidad cuerpo – mente, al hecho que las emociones están encarnadas.</strong> Tan encarnadas que, cuando unas u otras emociones se nos fijan, sabemos que podemos enfermar o sanar, indistintamente.</p>
<p>El título <em>Inside Out</em>, en cambio, calaba más hondo y era más coherente con el propio discurso fílmico. <em>Inside Out</em>, entre otros ecos, significa “de adentro hacia afuera”. Léase algo así como <em>desde el adentro, desde las emociones emerge la energía interior que marca nuestro operar, corporal y lógico, en el afuera. </em></p>
<p>De aquello nos habla el film: del intenso rol de las emociones en nuestro concreto vivir. Y lo hace con una moraleja de una delicadeza sicológica y existencial que alcanza cotas muy altas. Nos muestra como en la deriva vital de todo ser humano, en este caso de una niña que transita hacia los dolores, sueños y frustraciones de la adolescencia, resulta fundamental aceptar la tristeza, emoción y condición ineludible para lograr un equilibrio e incluso la feliz alegría.</p>
<p><strong>La palabra es aceptación. Aceptar la vida y sus emociones en toda su complejidad, en sus luces y sombras, en sus tristezas y alegrías, en sus desagrados y agrados, en su ira y serenidad, un profundo aprendizaje que tras cuánta experiencia apenas logramos asumir. </strong></p>
<p>¿Qué decir de “Lava”? Simplemente que es una fiesta visual y musical. Un corto que nos seduce con una larguísima, geológica, historia de amor entre dos volcanes que deciden amarse tras observar la breve y mayúscula emoción que agita a los animales que moran en su falda.</p>
<p>El relato de “Lava” evoca tantos míticos amores que adoraban y animaban a los pueblos originarios de todo el mundo, romance entre volcanes, coqueteo entre el sol y la luna. “Lava” evoca una suerte de neo panteísmo, un neo religare, entre lo humano naturalizado y lo natural humanizado, un sino existencial tan propio de la nueva mirada ecológica.</p>
<p><strong>¡Que bellezas de films pueden ver los niños de hoy! Una intensa lava emocional que alienta.</strong></p>
<p>La conciencia y mirada que esos sentidos hoy incuban, quizás, abrirá otros caminos para nuestra humanidad.</p>
<p>Con unas amigas con quienes compartíamos estas cavilaciones cinéfilas, con un dejo de agrado e ironía, comparábamos está opción de cultura audiovisual que hoy observan y escuchan nuestros niños y niñas con la abusiva y violenta simbiosis de Tom &amp; Jerry, en blanco y negro o a color, que animaba las televisivas tardes de la gente menuda del ayer.</p>
<p><strong>En ánimo pesimista nos preguntamos si nuestros hijos e hijas alcanzarán a sobrellevar el mundo dañado que las generaciones Tom &amp; Jerry les hemos heredado</strong>.Claro que en ánimo optimista también nos alegramos por la sana preparación emocional y ecológica de nuestros niños y niñas para un presente y futuro que viene duro.</p>
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		<title>De cuando Spencer Tracy y Sidney Poitier profetizaron a Barack Obama</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Dec 2014 18:46:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Revisitar a los clásicos es un agrado. A propósito del actual destello democrático del presidente Obama (en su noble e histórico gesto hacia Cuba), evoco el film ¿Adivina quién viene a cenar esta noche? (Guess Who’s Coming to Dinner?), de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20141219154635/de-cuando-spencer-tracy-y-sidney-poitier-profetizaron-a-barack-obama/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Revisitar a los clásicos es un agrado. A propósito del actual destello democrático del presidente Obama (en su noble e histórico gesto hacia Cuba), evoco el film <em>¿Adivina quién viene a cenar esta noche?</em> (<em>Guess Who’s Coming to Dinner?)</em>, de 1967, dirigido por Stanley Kramer, con notables actuaciones de Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Sidney Poitier y Katharine Houghton.</p>
<p>Es que el cine, el devenir histórico y las coincidencias no dejan de asombrarme. Ambientado en los creativos años sesenta, el film es una deliciosa comedia que aborda la discriminación racial en los Estados Unidos.</p>
<p><strong>Eran los años del reformista Luther King y el revolucionario Malcom X, quienes, con distintas tesituras, lideraban la liberación de los hombres y mujeres de color.</strong></p>
<p>Talentoso médico negro (el gran Sidney Poitier) y bella e impulsiva joven blanca (Katharine Houghton) se enamoran de manera fulminante. Corren a comunicarlo a los intelectuales y liberales padres de ella, Spencer Tracy y la Hepburn, en roles estelares y finales de sus brillantes carreras. Estos, enfrentados al hecho que la nena se ha enamorado de tal chico, brillante y bello, pero negro, se muestran desconcertados.</p>
<p><strong>El padre desnudará sus contradicciones, convencido que el matrimonio solo traerá infelicidad a su hija. En una sociedad racialmente discriminadora, él adolorido se pregunta, ¿cuál será el futuro de mis nietos?</strong></p>
<p>En el otro lado del espejo, los padres del médico negro, trabajadores, también miran con recelo el romance, muy temerosos por el posible dolor que podría vivir su amado hijo.</p>
<p>El guión conmueve con diálogos inteligentísimos, que hoy evocan los debates de aquella década tan subversiva.</p>
<p>Al final del film, en un lúcido y emotivo monólogo, Tracy, desde el amor filial y la convicción que vendrán tiempos mejores para la aceptación y respeto del otro diferente, otorga el beneplácito al matrimonio.</p>
<p><strong>Tal monólogo, visto en perspectiva, fue una suerte de testamento actoral y valórico de Spencer Tracy, quién murió a los 17 días de terminado el rodaje, lo que llevó a la Hepburn a no ver nunca el film por la pena que el recuerdo de Tracy le causaba.</strong></p>
<p>La película, aclamada en su época, recibió varias nominaciones al Oscar, obteniendo uno por guión original y otro para la incombustible Katharine Hepburn.</p>
<p>Como lo insinué al inicio de la nota, mi asombro también nace de la proyección histórico-cultural del film, pues es un fresco del cambio cultural que poco a poco irá cimentando otra manera de relacionarse entre blancos y negros, luego de siglos de distancia y dolor.</p>
<p><strong>En especial, he sido sorprendido por un profético diálogo entre Poitier y Tracy en el que literalmente anuncian lo que cuatro décadas más tarde sería el primer presidente de color en los Estados Unidos, Obama, en ese entonces algo lisa y llanamente impensable. </strong></p>
<p>En la escena en comento los dos actores conversan sobre el futuro de semejante matrimonio.Entonces el padre con ironía interpela al enamorado diciéndole que su <em>hija<strong> “es tan idealista que seguramente piensa que alguno de sus hijos llegará a ser Presidente de los Estados Unidos”</strong>.</em> Poitier, el risueño pretendiente, con la misma ironía replica que<strong> <em>“le basta con que sean congresistas”.</em></strong></p>
<p>A la luz del devenir histórico, el idealismo de la hija enamorada no estaba para ironías, sino que efectivamente –la película es de 1967- cuatro décadas más tarde un hijo de una blanca estadounidense y de un negro keniano llegaría a la presidencia de los Estados Unidos. Barack Obama ya había nacido, en 1961.</p>
<p><strong>Pero la coincidencia alcanza ribetes mayores si develamos que en el profético film la chica blanca conoció al médico negro en un congreso en Hawai. Tal cual como ocurrió en la vida real cuando la madre de Obama, Ann Dunham, una antropóloga estadounidense, en esos mismos años se enamoró del keniano Barak Obama padre, cuando ambos asistían a la Universidad de Hawai.</strong></p>
<p>En fin, sí cine y vida así<em> </em>se entrelazan, solo vale evocar la maravillosa sentencia del poeta William Blake: <em>Imaginación de ayer, evidencia de hoy.</em></p>
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		<title>3.096 Tage (von Natascha Kampusch)</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Aug 2014 14:04:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[“3.096 Días” es el título del film que recrea con descarnada precisión el cautiverio de Natascha Kampusch. La niña austriaca que permaneció más de ocho años secuestrada, entre los 10 y los 18 años, desde marzo de 1998 hasta su &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140822100403/3-096-tage-von-natascha-kampusch/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“3.096 Días”</em> es el título del film que recrea con descarnada precisión el cautiverio de Natascha Kampusch. La niña austriaca que permaneció más de ocho años secuestrada, entre los 10 y los 18 años, desde marzo de 1998 hasta su huida en agosto del 2006. </p>
<p>Su drama estremeció a la sociedad del país alpino y al mundo. Al mes de su liberación dio una primera entrevista televisiva, convirtiéndose en el programa más visto en la TV de Austria y de los más vendidos a redes televisivas planetarias. Más tarde, escribió su autobiografía.</p>
<p><strong>En esta última se basa el guión de un film extraordinariamente arriesgado. Es que casi la totalidad de los 111 minutos del film transcurren en la locación del cautiverio de Natascha. En un sótano a 2.5 metros de profundidad, de 5 metros cuadrados y 2.37 metros de alto, que su captor construyó en solitario, en su propia casa, durante un año antes del secuestro, luego que la inocente Natascha lo cautivara con una sonrisa en una pastelería.</strong></p>
<p>De tal locura nos enteramos en uno de los diálogos más intensos del film, una noche en que el captor le dice a Natasha, cuando ha cumplido 18 años, que lo de ellos es un matrimonio. Es lo más parecido a una escena de amor. </p>
<p><strong>El resto es la banalidad del mal y la violencia, el afecto y el miedo, regalos de libros, vestidos y un walkman en las celebraciones de navidad, más las reiteradas visitas de la mamá y la abuela de él, a tomar té e interpelarlo acerca de cuándo tendría una novia, mientras en el sótano leía Natascha.<br />
</strong><br />
Brutales son las escenas en que remodelan y alhajan juntos el sótano y el dormitorio del adulto joven que es el hombre, luego de ir los dos de compras a un Shopping de Viena. Pos la primera menstruación de Natascha, como un hombre y una mujer, algunas noches ambos se retiran al dormitorio a dormir abrazados en posición fetal, presos por una soga de plástico que sujeta firme la muñeca de cada uno.</p>
<p>Pese al riesgo de tal atmósfera, asfixiante en lo espacial y emocional, el film se sostiene y atrapa al ritmo de una áspera experiencia vital, tan difícil de narrar como de comprender. </p>
<p><strong>En los minutos finales, Natascha huye, aprovechando un descuido de su propietario (así se autodefinía el captor), cuando ambos lavaban la misma camioneta blanca en la que había sido secuestrada.<br />
</strong><br />
El hombre, desesperado en su demencia, al rato cumple una promesa suicida y entrega su cuerpo a la fuerza arrasadora de un tren. Al final del film, otra vez junto a su madre, Natascha en off reflexiona: <em>“sabía que uno de los dos no sobreviviría, fui yo quien sobrevivió”.</em></p>
<p>Esos años para ella no hubo vida, solo una dramática sobrevivencia junto a su captor, un hombre joven y enfermo, que a la vez fue su padre, su educador, su amante, su miedo y su propietario. </p>
<p>En una entrevista de prensa, al evocar aquel tiempo amargo y confuso, Natascha confesaba que <em>una vez salió corriendo por la puerta del jardín… pero fue como en el caso de esa gente que no puede abandonar su casa, aunque la puerta esté abierta. A mí me entró vértigo, no pude ver nada más, y volví de forma tan desapercibida como fue posible, para que él no se diera cuenta de nada.<br />
</em><br />
Otra de sus angustias era preguntarse qué ocurriría si su secuestrador no volviera más: s<em>i un accidente o un infarto al corazón y yo no saldría nunca de aquel lugar.<br />
</em><br />
3.096 es un film alemán estrenado en marzo del 2013. La directora es Sherry Horman.</p>
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		<title>El cine de Brit Marling</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jul 2014 11:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Quién es la Marling? Actriz, directora y guionista estadounidense.Estudió economía en la Universidad de Georgetown, pero lo suyo es ser protagonista en el cine independiente.En los últimos años, ella y su obra son de asidua presencia en el Festival de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140707072302/el-cine-de-brit-marling/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Quién es la Marling? Actriz, directora y guionista estadounidense.Estudió economía en la Universidad de Georgetown, pero lo suyo es ser protagonista en el cine independiente.En los últimos años, ella y su obra son de asidua presencia en el Festival de Sundance o los Independent Spirit Awards.Hoy es una de las artistas más conectada, amén su belleza sin pausa. </p>
<p><strong>En sus películas nos sacude con un talento y talante singular.La actual conciencia desolada y el sufrimiento.La búsqueda de un nuevo <em>re-ligare</em>: volver a ligarnos entre nosotros y el cosmos. Y, por supuesto, la crisis ecológica y la sin razón ni corazón en el actual modo de vida. Todos ritmos y tonos tan propios del actual cambio de época histórica.</strong></p>
<p>La joven Brit (1983) suele protagonizar las películas que ella misma co-escribe. Su género es el thriller, aunque lo hace con levedad y profundidad, sin giros enrevesados, ni miedo ni sangre, solo acción dramática y misterio interior o exterior.</p>
<p>En su primera ficción, <em><a href="Another earth">Another earth</a></em> (2011), nos sorprendió con un thriller existencial que exploraba el destino, la culpa y la expiación como <a href="Sound of My Voice"></a>posibilidades. Fue precisa su performance como una vital universitaria.Intensas emociones desplegadas en locaciones que parecían dibujos coloreados con matices del azul. Una alucinante fotografía y visualidad de una Tierra que espejea a otra Tierra. Cada día los seres humanos miran hacia el cielo y ven ahí una réplica de<em> Gaia</em>. Algo así como acá moro y allá también, como el otro yo que podría ser. </p>
<p>A poco andar nos volvió a maravillar con un thriller esotérico, <em><a href="Sound of My Voice">Sound of My Voice</a></em> (2012). Si acaso cabe el término esotérico para caracterizar un film profundamente realista sobre las sectas que vagan ensimismadas en una espiritualidad sincera pero fanática.<strong> En el film, además de su actuación como una misteriosa líder/madre, destaca el respeto hacia esos seres frágiles en su exploración más allá de la física ordinaria. No hay juicios. El dramático desenlace ancla en la ambigüedad: puede ser o no ser el misterio que en 90 minutos el film nos acaba de mostrar. </strong></p>
<p>Con el thriller ecológico <em><a href="The East">The East</a></em>, la Marling definitivamente nos convenció como una artista mayor. Otra vez explora en el comportamiento de un colectivo, en este caso, un grupo ecologista radical ocupado en realizar acciones directas contra corporaciones que han desarrollado inequívocas prácticas destructivas con efectos en los seres humanos y en los ecosistemas. Y otra vez lo hace con cariño. La misma mirada ética y comprometida con nuestro tiempo, que la artista no oculta ni esquiva. </p>
<p><strong>En una actuación memorable, Brit Marling interpreta a una hábil y dedicada agente de una firma privada de inteligencia, cuyo negocio es vender servicios de seguridad a grandes corporaciones. En tal rol es enviada a infiltrar a un nuevo grupo ecologista que castiga a ejecutivos y empresas sin escrúpulos.<br />
	</strong><br />
El grupo opera en la clandestinidad con rigurosos estándares, en un quehacer que evoca a los grupos revolucionarios de antaño, sean políticos o espirituales.<strong> Lo integran jóvenes profesionales, educados en exclusivos colegios y universidades, que arribaron a una profunda conciencia ecológica, aunque por distintos motivos. Algunos de ellos, inspirados por cuitas y dolores personales</strong>. </p>
<p>En el rol de líder ecologista, tal vez para no desentonar con la belleza de la Marling, destaca la performance de uno de los actores revelación de los últimos años: Alexander Skarsgård, de aire rudo y frágil, muy gusto de chicas. El carismático y apasionado líder será seducido y seducirá a la agente infiltrada. Como se lee, el guión y los actores ya marcan el tenor de un film con ánimo de entretener y cautivar. Y lo logra. </p>
<p>Con todo, lo mejor no radica en esos clásicos códigos del género, sino en la compleja profundidad del film. En la sutileza relacional del grupo eco-radical, desde sus argumentos hasta sus prácticas.En la interesante y vital evolución de la conciencia en la agente infiltrada. En el despliegue de las contradicciones y malas prácticas ambientales y sociales en que incurren corporaciones farmacéuticas y empresas químicas. </p>
<p>Como corolario, una breve reflexión en torno a dos tensiones que explora el film. </p>
<p><strong>Una, el irracional despilfarro de “basura” en nuestro modo de vida. En el film hay una escena y diálogo notable entre la agente y su superior. La primera le enrostra precisamente ese absurdo: el sistema está roto -le dice- mostrándole los alimentos y otros bienes absurdamente en buenas condiciones en un tacho, a propósito de la burla de la jefa debido a que los ecologistas han optado por alimentarse solo de “desperdicios”.<br />
	</strong><br />
La otra tensión en el film radica en el qué y cómo hacer. Aunque coincidamos como seres humanos en la nobleza y urgencia de dar un giro ecológico a nuestra existencia, igual en el camino subyace la pregunta: ¿destruimos al otro depredador, incluso usando sus mismo gestos, o bien transitamos guiados por la acción comunicativa como actitud básica, en el respeto al otro, convenciendo, pese a las insalvables diferencias? Un difícil y añoso dilema.  </p>
<p>Tanto <em>The East</em> como <em>Sound of my voice</em> fueron co-escritas junto a Zal Batmanglij, director de ambos films y enamorado de Brit, por lo demás. </p>
<p><strong><em>The East</em> nació de una vivencia de la pareja. Cuando intentaban vivir algunos días ajenos al consumismo, supieron del comunitario movimiento freegano, que busca vías alternativas de existencia. Entre éstas, obtener la comida de contenedores de basura con productos etiquetados como caducos, pero aún muy aptos para satisfacer necesidades humanas.</strong> </p>
<p>Alimentándose de esa manera, durante un verano, Brit y Zal vagaron como nómades junto a grupos de jóvenes partícipes de la actual y expansiva cultura anticonsumismo en USA y Europa. </p>
<p>Ese verano, más el día a día viviendo la desoladora experiencia que es la actual crisis ecológica y los conflictos socio-ambientales entre comunidades versus corporaciones, alentó la creatividad de ambos, lo que permitió dar a luz <em>The East.</em> </p>
<p>Lamentablemente a las salas de cine del país no ha llegado la obra de la Marling, pero los cinéfilos sabrán buscarla en la red.</p>
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		<title>El memorioso Gran Hotel Budapest</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140514174119/el-memorioso-gran-hotel-budapest/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2014 21:41:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Una oda a la memoria de un mundo perdido. Eso es la triste, sugerente y divertida comedia Gran Hotel Budapest, un hermoso homenaje del director Wes Anderson al escritor Stefan Zweig. Un film sobre el colapso brutal del optimismo de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140514174119/el-memorioso-gran-hotel-budapest/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una oda a la memoria de un mundo perdido. Eso es la triste, sugerente y divertida comedia Gran Hotel Budapest, un hermoso homenaje del director Wes Anderson al escritor Stefan Zweig.</p>
<p><strong>Un film sobre el colapso brutal del optimismo de la modernidad originaria solo podía inspirarse y a la vez ser un halago para Stefan Zweig, escritor comprometido con el antibelicismo y un memorioso de una cultura europea que, pos guerras mundiales, el autor austríaco consideraba perdida. </strong></p>
<p>Asistimos a una película estilísticamente estructurada sobre la base de la memoria de un narrador que evoca las peripecias de un hombre símbolo de ese otro tiempo. </p>
<p>Un noble/burgués originario, que por posición social no lo es, pero sí lo es en el espíritu y en las formas, el Conserje Gustave M. de un aristocrático hotel en decadencia. </p>
<p><strong>Un ingenioso caballero de anacrónicas maneras que es acosado por los herederos de una amiga millonaria, de la estirpe de Gustave M.; herederos inescrupulosos, sin Dios ni Ley, que solo quieren dinero. En el trasfondo histórico acaece una guerra en la que los hombres ayer “civilizados” ahora se matan entre si, inmisericordes (tal aserto es repetido una y otra vez en el film). </strong></p>
<p>La actuación de Ralph Fiennes, el conserje, como siempre, notable. Por la pantalla, en un gesto abrumador de Wes Anderson, circulan una pléyade de grandes actores y actrices, casi como jactándose de la seducción que entre los artistas producen sus películas.</p>
<p>Entusiasmado con la profunda memoria histórica y aún en mi retina los créditos finales en los que el director agradece a Stefan Zweig, salí de la sala de cine cabizbajo y reflexivo. </p>
<p><strong>Zweig fue el primer escritor judío austriaco abiertamente antibelicista y crítico al nacional socialismo. En el film aparece una y otra vez un remedo de la esvástica, amén de  breves escenas en tono de fina comedia –que evocan el genio de Chaplin en El Gran Dictador- alusivas al horror de las guerras en la que participaron todos los europeos.<br />
</strong><br />
En la primera mitad del siglo XX hubo dos fracasos definitivos para un mismo proyecto histórico. </p>
<p>Primero fue el hundimiento del Titanic. Tal como lo intuyó el pensador alemán Hans Magnus Enzensberger, la imagen del Titanic en el fondo de mar, derrotado por un Iceberg, es metáfora y símbolo del fin de la ingenuidad implícita en el Prometeo técnico, ese sueño moderno, a lo Julio Verne, que confiaba en que la humanidad racional e inventora no tenía límites y todo lo podía. </p>
<p>Luego vendría Heidegger a cuestionar el fetichismo tecnológico de la humanidad moderna; fetichismo en que aún moramos, pero muchos ya no ingenuos. </p>
<p>Segundo, las consecutivas guerras mundiales estremecieron al Prometeo “civilizado” moderno, ufano de confianza en su “progreso” moral. Inmediatamente concluida la segunda guerra comenzó la crítica sin retorno de la racionalidad totalitaria de la modernidad ilustrada. </p>
<p>Ese imaginario y razón excluyente del otro, causa última de tanto desenfreno en todos los ismos de los últimos siglos. Esta crítica radical fue inaugurada por los filósofos de la escuela de Frankfurt en la obra compilatoria <em>“Dialéctica de la Ilustración</em>” de Max Horkheimer y Theodor Adorno.</p>
<p>Las guerras sepultaron a tantos sueños y hombres y mujeres como Gustave M. De ahí en más campearían los voraces y frívolos amantes del lucro fácil y sin sueños, en el inicio de la hegemonía de la sombra de una burguesía originaria, que antes, en su periodo de luces, sí había soñado. </p>
<p>Recordé cabizbajo mis andanzas en Europa por el teatro del horror de las guerras de Europa. En ese museo al aire libre que es el norte de Francia, Bélgica y Alemania. </p>
<p><strong>Casamatas, trincheras, refugios, bombas enterradas, cúpulas de concreto de donde salieron los primeros cohetes hacia el cielo, fábricas de armamentos en el corazón de la tierra, enormes muelles flotantes que en el mar del norte recuerdan impasibles la invasión de Normandía. </strong></p>
<p>Más, uno y otro y otro de los incontables cementerios ingleses, alemanes, norteamericanos, canadienses, italianos, franceses, rusos, con cruces blancas que se pierden en el horizonte para recordarnos la locura.</p>
<p>Una generación enloquecida que apenas tardó tres décadas en destruir Europa. Solo tres décadas para socavar una cultura que desapareció para siempre, según lo escribiera Stefan Zweig en su autobiografía póstuma, <em>El mundo de ayer.<br />
</em><br />
Recordé también una conversación con un amigo, que hoy vive en Francia, con quién precisamente nos volvimos a ver muy cerca de las antiguas trincheras en Normandía, después de más de 30 años. Nos habíamos separado a los 20, cuando ambos dábamos los primeros pasos en la Universidad de Chile, y él debió salir huyendo de nuestros propios epígonos del horror totalitario. Nos reencontramos cuando ambos ya pasábamos los 50 años, pero lo sentimos como si el tiempo entre nosotros no hubiese transcurrido, pese a la evidencia contraria en nuestros rostros. </p>
<p>Con posterioridad a ese reencuentro pensé que tan breve como nuestra separación fue el tiempo vital de esa generación de europeos de la primera mitad del siglo XX. </p>
<p><strong>En la primera gran guerra Hitler tenía un poco más de 20 años cuando en las trincheras del norte de Francia mataba por su país. Al terminar la segunda guerra mundial, con una Alemania y una Europa devastada, el Führer se suicida a los 56 años. Apenas tres décadas de su vida, en un periplo existencial muy parecido al de todos los líderes de aquel tiempo.</strong> </p>
<p>El tiempo vital de una generación que de joven mudó a adulta matándose los unos a los otros. En ambas guerras murieron 50 millones de personas según cifras conservadoras. </p>
<p>El desenfreno de los ismos: el nacionalsocialismo, el comunismo, el liberalismo.Todos ellos animados por la lógica del vencer y controlar e imponer a rajatabla. Todos ellos con hechos traicionaron el sueño del progreso moral del bueno del marqués de Condorcet, filósofo ilustrado y revolucionario francés, uno de los insignes padres fundadores de la modernidad.</p>
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		<title>Noé, un film de perturbadora actualidad</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2014 18:16:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Impresiona el poderoso relato bíblico de Noé.Quién escribe, ajeno a la lectura de una de las joyas literarias de occidente, en la sala de cine ha sido sorprendido por un drama mítico/histórico de sobrevivencia de la especie humana, por una &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140405151611/noe-un-film-de-perturbadora-actualidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Impresiona el poderoso relato bíblico de Noé.Quién escribe, ajeno a la lectura de una de las joyas literarias de occidente, en la sala de cine ha sido sorprendido por un drama mítico/histórico de sobrevivencia de la especie humana, por una compleja historia familiar y por un arca clave para la continuidad de los seres vivos.</p>
<p>El director estadounidense de origen hebreo Darren Aronofsky (1969), ha recreado esa potente narrativa a través de impactantes y hermosas imágenes.</p>
<p><strong>Con todo, el talento de Aronofsky ha ido mucho más allá. El film sobre el arca de Noé es perturbador como metáfora sobre nuestro presente como Historia. Una deriva de hombres soberbios que han violentado a la creación (la vida y la Tierra), una sociedad industrial (signada por el “ganarás el pan con el sudor de tu frente”), humanos devoradores entre sí y a su entorno, que han dejado una tierra baldía.</strong></p>
<p>Noé entonces, conectado a un vivir en el respeto a lo creado, hijo de una saga de hombres nobles y sencillos, asume el reto de acoger la biodiversidad para su continuidad tras el inminente castigo divino, el diluvio.</p>
<p>Es un film oportuno, históricamente coyuntural. Es transparente la metáfora. Los excesos de un modo de vida destructivo, cuyo eco es la herencia de una tierra seca.</p>
<p><strong>El “diluvio” que hoy aparece como cambio climático, desaparición dramática de especies y crisis del agua, entre otras amenazas a nuestro insustentable modo de vida industrial, basado en el productivismo, el lucro y el consumismo depredador y estas no son palabras de quién escribe, sino que son las lapidarias conclusiones de los últimos dos informes, el 2013 y 2014, del panel de científicos de las Naciones Unidas.</strong></p>
<p>Desasosiego siente el espectador ante la poderosa narrativa y ante la vitalidad de la metáfora. Es enorme la voluntad de Noé (un magnífico Rusell Crowe en un rol actoral que solo a él cabía).</p>
<p>Es alentadora su voluntad y tensión, que es simplemente el desafío de la libertad, el libre albedrío.</p>
<p>Es sugerente la bondad y maldad implicadas en la razón y el corazón del ser humano.</p>
<p>Es desoladora la deriva de Noé con sus alter egos, que son su sombra íntima y la sombra de <em>afuera</em> que es el rey de los hombres de la saga de Caín.</p>
<p>La serenidad anima al espectador ante el amor como sustrato. Esa emoción ineludible y a la vez un desafío a construir. Resuenan las palabras del hijo pródigo de Noé, Cam, que en un diálogo pos diluvio le dice a su hermana: <em><strong>“ojalá en este nuevo mundo, en otro comienzo, aprendamos a ser más amables entre nosotros”</strong>.</em></p>
<p>La familia de Noé es un compendio de la familia humana. Ante su eventual autodestrucción, ella es puesta en tensión emocional. En esta tecla es intenso el rol de la bella Jennifer Connelly, la esposa de Noé.</p>
<p><strong>Es sabio, cálido y juguetón el rol del inagotable Anthony Hopkins como Matusalén, el abuelo de Noé. Es frágil y a la vez sólido el tono de Emma Watson, la hija adoptada de la familia. Y Logan Lerman evoca con talante la fragilidad y ambigüedad emocional del hijo pródigo.</strong></p>
<p>La Watson y Lerman aquí confirman que ya no son solo dos bellos rostros adolescentes, sino actores de singular prestancia.</p>
<p>Luego de este enorme y oportuno film, resulta inevitable preguntarse donde están hoy los Noé, cuáles son las arcas de la mitigación y adaptación en la actual eco-crisis.</p>
<p>Tal vez, los hombres y mujeres de la estirpe de Noé son quienes hoy, en redes inasibles y complejas, a nivel planetario y local, intentan construir un nuevo modo de vida sustentable en lo socio-ambiental y emocional, a la vez que se oponen con acciones a continuar con la destrucción entre nosotros y del entorno.</p>
<p>Tal vez, las arcas son las nuevas experiencias de vida sustentables. Por ejemplo, <strong>los huertos urbanos, las eco-comunas de jóvenes que quieren empezar a vivir de otra manera, las empresas B, este mismo tipo de arte y de cine, las nuevas energías amigables con el entorno, el eco-diseño industrial y arquitectónico, una relación no destructiva entre cultura y biosfera, y así tantas nuevas experiencias inspiradas por la sustentabilidad.</strong></p>
<p>Noé, lo dice en el film, el desafío es solo auto-generar productivamente aquello que necesitamos para un buen vivir, sin excesos.</p>
<p>Como lo ha escrito el genio de Morris Berman en sus últimas obras sobre el crepúsculo del modo de vida americano (occidental), tal vez las nuevas arcas, igual que ayer pos caída del Imperio Romano, podrían llegar a ser neo “monasterios” de formas aún inciertas -algunas son las mencionadas en el párrafo precedente y otras serán las que vendrán.</p>
<p>Neo “monasterios” donde hombres y mujeres intentarán conservar la biodiversidad, la socio-diversidad y la mayor cantidad de saberes para alentar un nuevo comienzo, aquí en nuestro único hogar.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Oscar para Cate Blanchett, ¿desaire para Woody Allen?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2014 10:37:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Bien merecido el Oscar a mejor actriz para Cate Blanchett. Aunque soberbia la actuación de Judy Dench en el delicado film que es Philomena, la artista australiana (en Blue Jasmine) lisa y llanamente nos ha deleitado con una actuación de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140310073734/oscar-para-cate-blanchett-desaire-para-woody-allen/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bien merecido el Oscar a mejor actriz para Cate Blanchett. Aunque soberbia la actuación de Judy Dench en el delicado film que es Philomena, la artista australiana (en <em>Blue Jasmine</em>) lisa y llanamente nos ha deleitado con una actuación de esas que antes de sentir ni siquiera imaginamos.</p>
<p>En los gestos y emociones de la notable Cate Blanchett (<em>Jasmine</em>) se apoya gran parte del atractivo del último film del prolífico Woody Allen (Allan Stewart Königsberg). <strong>Ella nos deslumbra en el rol de la triste, astuta y frívola Jasmine. A veces tranquila, casi siempre al borde de un ataque de nervios, ya sea eufórica o taciturna. Pobre Jasmine, tan lejos de la empatía y tan cerca de la demencia, gracias a la inmisericordia del genio neoyorquino.</strong></p>
<p>Pos premiación de los Oscar (qué buenas películas y artistas los nominados este 2014), comentario obligado en los corrillos de los cinéfilos ha sido el supuesto desaire en la postergación de Allen en el premio a mejor guión original por <em>Blue Jasmine.</em></p>
<p>Un despropósito el comentario, pues soslaya que el guión de esa obra de arte original y mayor que es el film<em> HER,</em> hizo de Spike Jonze un justo ganador del Oscar en comento.</p>
<p><strong>Los cotilleos aquellos no forman parte del análisis cinematográfico, sino que parecen conectar más con la “oportuna” reiteración del juicio público por pederastia que sacudió a Woody –supuestos abusos a su hija-, apenas semanas antes de la ceremonia más llamativa en la industria del séptimo arte.</strong></p>
<p>Sin entrar a calificar la mala exposición de Allen, ni tampoco opinar acerca de la incidencia o no de la misma en el supuesto “desaire”, en el terreno del cine hay sólidos argumentos para decir que la Blanchett merecidamente fue la mejor, que la originalidad del guión de <em>HER</em> ha sido reconocido por jonzianos y allenianos, y que <strong>el inmisericorde Woody Allen, digámoslo, hace rato se repite con guiones magníficos, por supuesto, aunque suelen estar tocados por el unilateral signo de “tanta maldad en el mundo”, careciendo así de complejidad y originalidad en su mirada.</strong></p>
<p>Luego de ver Blue Jasmine le comenté a mi hija: “es tan bueno, pero no me gusta”.Confieso que Allen siempre me ha inquietado. Sonrisas, desasosiego, molestia incluso, suelen ser mis emociones ante sus puntuales películas, año tras año.</p>
<p>Antes escribí genio con algo de turbación, de desconcierto, pues si bien él no se encuentra entre mis autores predilectos, sería banal negar el enorme talento en sus guiones, el ritmo ágil en su cine y la lúcida, aunque unilateral, fijación en lo ruin y frívolo en el ser humano.</p>
<p>Aclaro de inmediato que obviamente no pido a los autores que sean santos observadores del mundo, ni compasivos con sus personajes. El punto es otro.</p>
<p>Una cosa es desnudar la banalidad del mal en la “vida de los ricos” (la cursi expresión entre comillas es de Héctor Soto, el crítico seducido por esa vida y por Allen) o las fatuas relaciones entre pomposos liberales educados en la tardo modernidad; pero otra bien distinta es el sesgo y el abuso al mostrar una sola cara de lo humano, algo muy reiterado en los guiones del cineasta y aficionado al jazz.</p>
<p><strong>Tanto, que termina siendo un meloso del mal, es decir, un opuesto que se comporta igual a aquellos autores que insisten en observar solo gestos nobles en lo humano, léase, los melosos del bien.</strong></p>
<p>Su vocación como una suerte de cronista de la sombra de la humanidad, la maldad, viene de larga data. Ya en <em>Hanna y sus Hermanas</em> (1986) asistimos a un diálogo revelador.Ante la pregunta, “<em>¿cómo puede haber tanta maldad en el mundo?</em>”, la respuesta es de una ironía desoladora, “<em>conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya más</em>”.</p>
<p><em>Blue Jasmine</em> comparte mucho con esa otra gran obra de su autoría, <em>Match Point</em> (2005). Si ayer Allen ingresaba a un hogar aristocrático, con Jasmine lo hace a la casa de un especulador inmobiliario.</p>
<p>En ambas películas late el arribismo, la frivolidad y la ambición desmesurada. En ambas moran personajes a quienes el director expone sin misericordia. El mal vivir todo lo inunda. Jasmine habita en la nada, aunque lo hace con astucia, elegancia e histerismo, desesperada. Solo a lo lejos escuchamos –o imaginamos- que la pobre mujer es portadora de una memoria triste.</p>
<p><strong>En uno y otro film Woody anima a sus amorales protagonistas de banalidad, ruindad, frivolidad, maldad, competencia descarnada, estupidez y vacío. Ese es el unilateral tono.</strong></p>
<p>En <em>Blue Jasmine,</em> algunos personajes secundarios, por ejemplo, la hermana de Jasmine y sus hombres, dotan de una pizca de la otra cara de la humanidad al film: uno que otro acto generoso, risas y sinceridad. Pero no es tal, a poco andar el inmisericorde director se apresura a decirnos –con su genio para la caracterización- que esos gestos son así porque ellos son estúpidos, torpes, vulgares. En <em>Match Point</em> esa misma cara la asumían los hijos de una aristocracia cansada y ciega, igual de estúpida y torpe, aunque refinada.</p>
<p>En el imaginario de Allen, al menos en <em>Blue Jasmine</em> y <em>Match Point</em>, no hay cabida para la colaboración y el entusiasmo, ni menos para la belleza de los gestos nobles. Lo suyo es sin matices.El amor y el desamor, implicados, las sombras y las luces, también implicadas, no existirían en el mundo observado por los ojos del autor.</p>
<p>En su cine asistimos a una cotidianidad de conductas que solo ocurren, casi indeliberadamente.<strong>Es que en un mundo de banales y ruines no hay responsables, pues ellos son animados por una suerte de conducta sin mácula, no deliberada, que pasa en un vivir social que simplemente es así</strong>.En <em>Blue Jasmine</em> el único inocente es el hijastro de Jasmine, tal vez por ello solo él se redime gracias a una resiliencia que los espectadores tratamos de intuir.</p>
<p>No hay responsables porque este cine de Woody es unilateral, meloso del mal. Es un cine amoral, aunque del bueno, por eso se le admira.</p>
<p>Afortunadamente el vivir es más complejo, ambiguo, ocurre el devenir con sus luces y sombras, el bien y el mal. La unilateral evocación de Allen al lado oscuro es un asunto de estilo. Y tal como en el siglo XVIII lo intuyera el Conde de Buffon (el francés Georges Louis Leclerc), simplemente <em>“el estilo es el hombre”.</em></p>
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		</item>
		<item>
		<title>HER, una fábula sobre el amor de pareja</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140302074233/her-una-fabula-sobre-el-amor-de-pareja/</link>
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		<pubDate>Sun, 02 Mar 2014 10:42:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[He visto a Ella. Y anuncio al lector que he admirado incondicionalmente la última película (2013) de Spike Jonze, Her (Ella). Advierto entonces que esta no es una crónica, es una alabanza. También son agradecimientos. Al arte de Spike Jonze, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140302074233/her-una-fabula-sobre-el-amor-de-pareja/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He visto a<em> Ella</em>. Y anuncio al lector que he admirado incondicionalmente la última película (2013) de Spike Jonze, Her (Ella). Advierto entonces que esta no es una crónica, es una alabanza.</p>
<p>También son agradecimientos. Al arte de Spike Jonze, por supuesto. A las magníficas actuaciones de Joaquín Phoenix, Amy Adams y de Rooney Mara. A la sensual voz de Scarlett Johansson (Samanta), cuyo eco es la Eva imaginada. A Sofía Coppola, que en el film no aparece, aunque Her es también un guiño a ella (ya lo explicaré).</p>
<p>La trama de <em>Her</em> es fácil. Teodoro (Phoenix) trabaja como escritor de cartas de amor por encargo, en un mundo en el que moran sujetos incapaces de llevar a la palabra tal emoción. Él, desolado, vive el duelo tras su ruptura con una de esas ellas con las que evolucionamos (con Caterina, interpretada por la enigmática y bella Rooney Mara).</p>
<p><strong>Teodoro participa de un mundo deslumbrante en lo visual, habitado por sujetos solitarios, interconectados en la red, que caminan en mega ciudades en un futuro que está aquí. Él compra un sistema operativo, una especie de “iPod” cognitivo. En esa experiencia conocerá a Samanta, la voz que él elige al auto-programar su “iPod”.</strong></p>
<p>Amiga entrañable del escritor es la tímida y creativa Amy (sí, la deliciosa Amy Adams), cuyas miradas y estilos suelen emocionalmente conectar.</p>
<p>Mientras Teodoro se enamora de Samanta, a la vez avanza en las gestiones del divorcio con Caterina y empieza a descubrir a la mujer que es Amy. Bueno, hasta aquí llego con la historia.</p>
<p><em>Her</em> ya recibió el Globo de Oro al mejor guión, amén de 5 nominaciones al Oscar, entre ellas mejor película.</p>
<p>Recién dije que la trama era fácil, pero la fábula y la estructura del film no lo son. Spike Jonze se ha atrevido con una construcción paralela e implicada. Por un lado, las peripecias varias del amor de pareja. Por otro, plantea preguntas, hace insinuaciones sobre el devenir de la vida, la inteligencia artificial, el amor y el prójimo. Todas al son de la vanguardia en el conocimiento, con elegancia y claridad, algo que solo en especiales ocasiones puede verse en el cine.</p>
<p><strong><em>Her</em> es una fábula con animales, que es lo que somos hombres y mujeres, más bits (inteligencia artificial), todos durmiendo bajo el mismo techo. Una fábula cuya moraleja nos recuerda que el amor de pareja, como la vida, es una creativa imperfección, un llegar a ser evolutivo e inacabado.</strong></p>
<p>Para explicarme mejor quiero recuperar dos diálogos fundamentales. Al inicio del film, Teodoro instala el sistema operativo, determinando el “género” del programa, que quiere femenino, Samanta.</p>
<p><em>Teodoro. ¿Cómo funcionas Samanta?</em></p>
<p><em>Samanta: Bueno, básicamente tengo intuición. Digamos que el “ADN” de quién soy se basa en las personalidades de los programadores que me escribieron. Lo que me hace ser yo, es mi habilidad para crecer con mis experiencias. Estoy evolucionando a cada momento, igual que tú.</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>T. Waw. Esto es tan raro.</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>S. Crees que soy rara.</em></p>
<p><em>T. Lo digo porque pareces una persona, pero eres solo una voz en la computadora.</em></p>
<p><em>S. Puedo entender que la limitada percepción de una mente no artificial, lo vería de ese modo.</em></p>
<p><strong>En el diálogo subyace una interrogante mayor ¿será que Samanta, un programa cognitivo, “inteligencia artificial”, podrá evolucionar sobre la base de sus experiencias, al igual que lo hace el ser inteligente de cuerpo presente que es Teodoro?</strong></p>
<p>Una pregunta nada inocente. Y no lo es, porque Jonze no es inocente, digo, no es ajeno al profundo debate en las ciencias respecto a la evolución de lo vivo; lo vivo que ahora incluye a la “inteligencia artificial”. En este caso Samanta, que también “opera” simplemente gracias a ser una extensión de la inteligencia humana.</p>
<p>En tal debate en las ciencias, el creador de Her, intuimos, se ubica entre neurobiólogos del estilo de Francisco Varela y su concepción de la enacción como conocimiento/hacer, como un devenir de la inteligencia encarnada, que no es reducible a ninguna “inteligencia artificial”.</p>
<p>Precisamente en el artículo <em>¿Qué es la vida artificial”</em> (que el lector podrá conocer en el libro <em>“El Fenómeno de la Vida”,</em> año 2000, en ediciones Dolmen), Francisco Varela nos legó una de sus más importantes revelaciones.</p>
<p>Casi todos conocemos a <em>HAL</em>, recuerda el autor, ese computador del film 2001, Odisea en el Espacio, <em>“un aparato cognitivo, lógico, con performance, con una memoria formidable, capacidades deductivas, etcétera. Pero, ¿qué le falta a HAL? ¡El cuerpo!”</em> –se responde Varela.</p>
<p><em>“HAL no está encarnado en una flexibilidad de percepción y acción que le confiere una autonomía en relación con su mundo. La parte más larga de la evolución fue el establecimiento de la capacidad de existir como una entidad autónoma, que se mueve y percibe. ¿Qué le falta a HAL? La facultad de moverse para hacer frente a lo inesperado del mundo. En esa medida, la simulación no es un buen test de lo natural, porque es un mundo construido sin lo inesperado…”</em>.</p>
<p>La existencia y la evolución anidan en una inesperada diversidad inabarcable.Recordemos que Varela, junto a Maturana y muchos otros pensadores y mismos cibernéticos, contribuyeron a dejar de lado la idea de la “Inteligencia Artificial” como emulación de lo humano y de lo vivo, para llevar la cibernética a ese poderoso hacer objetos que en las últimas décadas ha sido la industria informática.</p>
<p><strong>De hecho, la misma Samanta es un fantástico sistema operativo, una expresión avanzada de la tecnología que hoy nos acompaña y ayuda en nuestros espacios cotidianos. Es tecnología: la extensión de los sentidos y memoria de hombres y mujeres.</strong></p>
<p>En el diálogo en comento, Jonze, que sabe de éstos asuntos, simplemente nos provoca. Primero otorga a Samanta una autoconciencia: lo que me hace ser yo, es mi habilidad para crecer con mis experiencias. Estoy evolucionando a cada momento, igual que tú.</p>
<p>Bellísimo, aunque incompleto, pues a la palabra experiencia deberíamos agregar autonomía y acoplamiento estructural. La respuesta de Samanta en el diálogo es solo un ingenio verbal parecido a lo que desde el concepto enacción y la autopoiesis diríamos hoy: los seres vivos evolucionamos sobre la base de la experiencia del sujeto autónomo, como acción perceptiva y conocimiento encarnado, en acoplamiento estructural con el mundo.</p>
<p>Como solo es parecido, en el film, Jonze se va inclinando por permitir una acotada evolución a Samanta, junto a Teodoro y otros humanos. La evolución de la Eva perfecta tiene un límite, porque sus experiencias tienen límites, incapaz ella de moverse con autonomía en el mundo, de cuerpo presente, encarnada. Incapaz de construir ante lo inesperado, por ejemplo, ante el propio amor que ella descubre.</p>
<p>Luego de ese diálogo entre Teodoro y Samanta, en el film asistimos a otra conversación clave, al primer encuentro entre Teodoro y Amy, que es una Ella con todos los sentidos y un cuerpo. Amy, junto al pelmazo que es su pareja (uf, va a costar en el cine construir un personaje más irritante), se encuentra con Teodoro en un ascensor.</p>
<p><em>Pelmazo. ¿Compraste algo, Teodoro?</em></p>
<p><em>Teodoro. Si, me haré un jugo de frutas.</em></p>
<p><em>P. Oh, tú siempre igual. Nunca has oído eso que debes comerte la fruta.</em></p>
<p><em>T. No sabía eso.</em></p>
<p><em>P. Al hacer jugo, pierdes toda la fibra de la fruta. Y eso es lo que tú cuerpo quiere, la fibra, esa es la parte importante. Si no, solo es pura azúcar.</em></p>
<p><em>Amy </em>(interviene un poco irritada)<em>. Tal vez simplemente a Teodoro le gusta el sabor del jugo, y el placer que eso le produce es también muy bueno para su cuerpo.</em></p>
<p>La hermosa Amy y su fina irrupción. La conversación nos permite comprender la opción de Jonze por la mirada que observa al ser vivo como una integralidad entre cuerpo, mente y conciencia, hija de una larga evolución de la autonomía de lo vivo en el mundo y de lo inesperado.</p>
<p><strong>No basta con la impecable, aunque parcial, lógica nutricional del pelmazo.No.El placer, el sueño, las emociones y el deseo son tan “materiales” como las proteínas, nos recuerda Amy.</strong></p>
<p>Es que cuerpo, mente y conciencia son una unidad autónoma, encarnada. Es el ser vivo, humano en nuestro caso, que opera estructuralmente acoplado al mundo.</p>
<p>El “acoplamiento cognitivo” del sistema operativo, Samanta, en el mundo de Teodoro, no es lo mismo que el acoplamiento cognitivo y emocional del ser vivo, encarnado, en el mundo. Esa es la cuestión.</p>
<p>Con estos contrapuntos narrativos Jonze va enlazando los dos discursos desplegados en el film, el del amor de pareja y el del sistema operativo cognitivo. Es la idea y promesa de perfección en Samanta (ella, Eva, que juega a la pareja perfecta), la que enamora a Teodoro. Un hombre en crisis y agobiado por las dudas y preguntas ante lo que fueron las mutuas recriminaciones, errores e imperfecciones en el convivir con Caterina, su ex, de quién se divorcia.</p>
<p><strong>En el film, ya lo dijimos, la mayoría de los seres humanos pasan conectados a la red y entre sí, aunque habitan desconectados de sus emociones y del amor. Desamparados y frágiles.</strong></p>
<p>Por eso, al observar a Teodoro, en su triste deambular, es inevitable evocar los intensos versos de nuestro Nicanor Parra: <em>Soy un niño que llama a su madre detrás de las rocas / un árbol que pide a gritos se le cubra de hojas.</em></p>
<p>En esa tesitura existencial moramos. La misma que inunda a Teodoro. Su búsqueda de Ella pareciera un anhelo por cubrirse de hojas.</p>
<p>En ese viaje, en esa búsqueda, Teodoro y Samanta, Teodoro y Caterina, Amy y el pelmazo, Amy y Teodoro, aciertan y se equivocan. Todos viven en la colaboración y el egoísmo, en el entusiasmo, en la pasión, en la voluntad, ríen y yerran, hay miedos, engaños, celos y empatía. Es que el amor, que es vida, es inevitablemente imperfecto. Pero, en su ambigüedad, es nuestra emoción fundante, inevitable.</p>
<p>Tal moraleja, al final del film, es simbolizada por Teodoro y Amy sentados en un puente, acurrucados, en un atardecer citadino. ¿En otro comienzo?</p>
<p>Solo me resta, otra vez, dar las gracias a Sofía Coppola, la amada del director del film entre 1999 y 2003. La interesante Sofía es la ex de Spike Jonze. Ella fue quién le pidió el divorcio “por diferencias irreconciliables”.</p>
<p>Sofía es quién seguramente late en las cavilaciones de Teodoro al evocar su gran amor con Caterina. La bella Caterina, a quién la dulce Amy recuerda en el film como voluble. Y, tal vez, es la misma Sofía quién late en la perfección imposible de Samanta, en una cálida ironía para responder a la imagen que de Jonze proyectó la Coppola en su film de culto <em>“Perdidos en Tokio”</em> (el personaje que interpreta Giovanni Ribisi sería Spike, su ex).</p>
<p>En fin, es el hermoso derecho del personalísimo creador de esta obra maestra, el enorme artista que es Spike Jonze.</p>
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