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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Felipe Barnachea</title>
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		<title>El inmaculado Velasco</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jan 2013 10:57:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[Me llama la atención como en la política chilena se ha ido perdiendo cada día con mayor fuerza el sentido profundo y natural de su propia actividad. Hacer política mientras se reniega de ella es un acto de “mala fe”, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20130104075733/el-inmaculado-velasco/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me llama la atención como en la política chilena se ha ido perdiendo cada día con mayor fuerza el sentido profundo y natural de su propia actividad. Hacer política mientras se reniega de ella es un acto de “mala fe”, en el sentido filosófico existencial. Es un tipo de “auto-engaño” que, en la medida que se sostiene en el tiempo, pasa a constituirse en un engaño colectivo.</p>
<p>En la elección municipal recién pasada, el pan de cada día fue escuchar a una pléyade de candidatos y candidatas al sillón municipal decir que la virtud de ellos consistía en que no eran “políticos” y que era ello, precisamente, la salvaguarda moral frente a una clase caída en desgracia.</p>
<p>Resulta difícil comprender como es posible que una persona, o un grupo de ellas, ejerzan diariamente la actividad política diciendo que no son políticos. Aquí existe un problema entre el ser y el hacer, una dicotomía mentirosa creada por los tiempos que corren. Es como que un individuo haga pan todos los días y declare que no es panadero, sino futbolista. Los ejemplos sobran y no viene al caso relatar cada uno de ellos.</p>
<p>Basta con uno solo. Andrés Velasco es un futbolista que hace pan. Pero la égida argumentativa que sostiene todo este relato, y que concluye en un tipo sofisticado de engaño colectivo, tiene el propósito de presentar algo que no es tal. Velasco no es distinto de los llamados políticos tradicionales, y si se me permite decirlo con el máximo respeto, creo que es peor que ellos. Peor, en el sentido de que estos últimos tienen la deferencia pública de reconocerse como tales. <strong>Velasco no, pues se esconde bajo una pátina de declaraciones, bajo un tedioso registro inauténtico que pretende maquillar su identidad.</strong></p>
<p>Aun así, no es mejor que todos los de su tipo. Usa el manual con la prolijidad de un técnico calificado. Sus últimas actividades así lo demuestran, ya que hace gala de aquello que Felipe González, el ex Presidente del Gobierno español, espetara hace poco tiempo: <em>piden nuevas ideas y no ponen ninguna sobre la mesa, piden más democracia mientras ejercen todos los derechos que el sistema democrático les confiere y exigen más debates mientras debaten a través de la prensa.De ahí, algo nuevo, las pinzas.</em></p>
<p><em>Nihil novum sub sole</em>, es el proverbio bíblico que mejor representa la situación: no hay nada nuevo bajo el sol.</p>
<p>Esta “antigüedad” política que representa la candidatura de Velasco ha seguido entonces el curso natural: primero dijo que solo sería candidato si la Presidenta Bachelet no se presentaba, pues naturalmente resultaba poco razonable que dos personas que “representan” lo mismo, compitieran; luego, ya sea por el fortalecimiento de la elevada consideración hacia sí mismo, o por un tipo de cálculo, cualquiera sea imaginable, dijo “voy, aunque venga”; a tiempo seguido expresó que su candidatura no respondía a otras candidaturas, y lo último es que ha protestado, a través de la ausencia de su representante en la Comisión Primarias, por las criticas que se le han hecho últimamente.</p>
<p><strong>Esto último viene a confirmar las sospechas que algunos tenemos del comportamiento político de Andrés Velasco: buscar cualquier tipo de argumento para no participar de las primarias y, de paso, erigirse en un individuo “incriticable”, o inmaculado, si se prefiere. Esta última técnica política, la de la victimización, tiene beneficios sólo en el corto plazo. Esto Velasco lo sabe, pues sabe que su proyección no sobrepasa los límites del 2013.</strong></p>
<p>De que es neoliberal, eso ya es parte de la evidencia científica. Mi punto es que uno no puede ser candidato presidencial y pretender que sus contendores, o los actores de la política que no comparten su candidatura, no hagan hincapié en las razones que motivan no estar, precisamente, en esa candidatura.</p>
<p>Yo, como ciudadano, tengo el mayor respeto de Andrés Velasco. Cumplió una labor importante en el Gobierno de la Presidenta Bachelet y, con sus luces y sombras, hizo lo que tenía que hacer en un momento determinado de la historia política del país.</p>
<p><strong>Tiene todo el derecho a participar de las primarias de la Oposición y espero que las diferencias naturales en un proceso como el que viene, no las tome como excusa para auto-excluirse y no permitir llegar con un candidato único de la Oposición para desplazar a la derecha del poder.</strong></p>
<p>Espero que Velasco no actúe como MEO. De Velasco espero más responsabilidad política que la que ha mostrado hasta ahora.</p>
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		<title>Ausencia de autoridad presidencial</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Nov 2012 20:44:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[Una costumbre republicana parece haber desaparecido en el transcurso del actual Gobierno, pues la autoridad –principio esencial en el régimen presidencial- del Primer Mandatario ha sido subordinada a lo que dicen o dejan de decir los presidentes de la UDI &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121105174421/ausencia-de-autoridad-presidencial/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una costumbre republicana parece haber desaparecido en el transcurso del actual Gobierno, pues la autoridad –principio esencial en el régimen presidencial- del Primer Mandatario ha sido subordinada a lo que dicen o dejan de decir los presidentes de la UDI y RN.</p>
<p>Aun más, la autoridad presidencial se ha visto subordinada a lo que, sin asco, ya han dicho Manuel José Ossandón, Vicepresidente de RN e Iván Moreira, Vicepresidente de la UDI: este último, sin escrúpulo alguno, <strong>estimó que los cambios de gabinete lo deciden los partidos y no el Presidente de la República.</strong></p>
<p>La guinda de la torta, el Ministro Golborne no quiso privarse de un derecho que a estas alturas parece establecido: hacer campaña, en el ejercicio de su cargo, por los candidatos de la derecha en las últimas elecciones municipales. Se “auto-felicitaba” incluso, de haber visitado 33 comunas en solo 2 días.</p>
<p>Mala noticia para Golborne, pues entiendo que perdió en prácticamente la mitad –o más- de todas ellas. En suma, el “intervencionismo electoral” del Gobierno parece no tener límites y la autoridad del Presidente depende no solo de los partidos, sino que además de sus propios ministros.</p>
<p><strong>Ya le pauteó el cambio de gabinete el Senador Novoa: esta semana es el límite.</strong> Y el sentido común indica que a los dos “presidenciables” de la derecha, se sumarán los que tienen aspiraciones parlamentarias. No solo ministros, sino también subsecretarios, intendentes y gobernadores.Es decir, la fuga desde el seno del Gabinete va a ser total. Inédito, por decir lo menos.</p>
<p>Ahora bien, los partidos parecen tener más astucia que un Presidente desautorizado: ellos eligen cuando y quienes salen, y le dejan al Mandatario, imagino yo, la difícil tarea de decidir quien entra.</p>
<p>Comprenderá el lector que ingresar al Gabinete, en el contexto de un Presidente sin autoridad y de un Gobierno minoritario derrotado electoralmente, será para quien “acepte” , casi una decisión heroica, que lo hará digno merecedor de una medalla.<strong>Si alguien está disponible a “aceptar” la invitación del Presidente a formar parte de su elenco, ello me parece, de antemano, meritorio.</strong></p>
<p>Pero no todo queda ahí.El Presidente Piñera ha tenido que reunirse con los Ministros Golborne y Allamand para solicitarles que al momento de salir del Gabinete, no se distancien del Gobierno, o no lo critiquen. Se comprenderá que tal tarea, aun cuando parezca imposible, será un ejercicio necesario para cualquier candidato que pretenda ser competitivo en una primaria, y derechamente en una elección frente a Bachelet.</p>
<p><strong>Es cierto. Este Gobierno fue incluso un paréntesis más corto que los cuatro años que tiene por mandato. Este Gobierno ya se acabó.</strong></p>
<p>En su lápida política tiene a su haber un registro vergonzoso para la República: errores en el CENSO, manipulación de las listas AUGE –para eliminar las listas de espera por secretaría-, manipulación de la Encuesta CASEN para bajar la pobreza , ministros amonestados por la Contraloría General de la República por su intervencionismo electoral y, bueno, el top ten del descrédito, un ministerio del Interior puesto en tela de juicio por el caso “sobreprecios” y por su ineptitud en la entrega de los resultados electorales de la contienda municipal recién pasada.</p>
<p>El Presidente de la República ha permitido la expresión más nítida del neologismo que la literatura especializada suele llamar partitocracia (o partidocracia, si se prefiere), y es lo que hoy por hoy define mejor su mandato.</p>
<p>Pero, si se me permite, este es un resultado concreto de la ausencia de la autoridad presidencial. Cuando el Primer Mandatario no está disponible para gobernar, es natural que los partidos políticos lo hagan por él.</p>
<p>Al Sr. Larraín y al Sr. Melero solo les queda afinar los últimos detalles de su desembarco del Gobierno, sacar buenas cuentas para las parlamentarias y elegir al candidato que tenga la capacidad de ser el del Gobierno sin serlo. Difícil tarea, aunque no imposible para un sector político capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.</p>
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		<title>Para derribar el cerco</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Oct 2012 11:47:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[Los últimos avatares de la campaña electoral en Estados Unidos nos han mostrado, en cierto sentido, un excepcional suspiro de honestidad, aun cuando ha sido producto de un tipo de espionaje político. El primero en debutar, fue el candidato republicano &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121005084708/para-derribar-el-cerco/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los últimos avatares de la campaña electoral en Estados Unidos nos han mostrado, en cierto sentido, un excepcional suspiro de honestidad, aun cuando ha sido producto de un tipo de espionaje político.</p>
<p>El primero en debutar, fue el candidato republicano Mitt Romney, quien dijo en un video publicado recientemente que los electores de Obama, en la práctica, deseaban vivir a costa del Estado. La respuesta no se hizo esperar, y se publicó un audio donde el actual Presidente Obama, decía que creía, una parte, un poquito, en la “redistribución” de la riqueza.</p>
<p>En esta desclasificación de video y audio, me parece que se encuentran en algo resumidas dos grandes maneras de entender la sociedad y el mundo.</p>
<p>La primera, de aquellos que creen en un Estado disminuido, pequeño, tan pequeño que su capacidad de interferir en el rumbo del libre mercado sea nula o casi nula, y quienes creen que el Estado debe existir, en la porción adecuada, para regular una sociedad que es estructuralmente desigual. Pero Romney no es el demonio, ni Obama un revolucionario, como ya lo sabemos. Solo que, en ambas desclasificaciones, algo hay de todo esto que se da, cada día con mayor fuerza desde la última crisis económica mundial en desarrollo.</p>
<p><strong>Para nuestro humilde caso nacional, el Presidente Piñera se debe haber sentido muy identificado con las expresiones del candidato republicano.Como no, ambos son empresarios y ambos ponen en un altar la “iniciativa individual” en desmedro del esfuerzo colectivo.Y bueno, a contrario sensu, me parece que la Ex Presidenta Bachelet estaría más cerca de lo que ha dicho Obama.Dos maneras de entender la sociedad expresadas en dos figuras: una nacional y otra internacional.</strong></p>
<p>Pero de las similitudes que me han parecido más interesantes, para el contexto político chileno, no son estas dos grandes miradas, sino las condiciones sico-políticas que rodean a estas figuras.</p>
<p>Piense usted, por ejemplo, en el caso de Nixon versus Kennedy, para seguir con los gringos. Nixon probablemente nunca pudo entender porqué “la gente” quería a Kennedy y no a él, y me lo imagino en la Casa Blanca dándose más cabezazos por esta razón que por el caso Watergate. “Autenticidad” podría ser la respuesta.</p>
<p>Ahora bien, lo auténtico en sentido filosófico, sería al decir de Heidegger aquella forma primera de relacionarse con las cosas del mundo, sin interferencias. Es decir, la “inautenticidad” de Nixon sería la causa de su desgracia, en la medida de que su relación con el mundo -en este caso con su electorado, con la ciudadanía americana- era una relación “engañosa” o artificial. No sé si Kennedy sería lo contrario, pero el caso de Nixon se me ha presentado así con total claridad.</p>
<p>En esa misma línea, Hannah Arendt agrega una cuestión de primerísima importancia.Para Heidegger lo “auténtico” se da en lo individual, y para Arendt en lo colectivo, en rigor, en lo público.</p>
<p>Es decir, esta forma primera de relacionarse con las cosas del mundo se expresa en esta suerte de inter-subjetividad de lo colectivo. Y bueno, <strong>con todo el respeto que me merece la persona del Presidente Piñera, me parece que él se relaciona con la ciudadanía de manera inauténtica, desde lo individual, en el sentido de Heidegger, y que la Ex Presidenta Bachelet se relaciona auténticamente con la ciudadanía, desde lo colectivo, en el sentido de Arendt.</strong> Los cabezazos de Nixon en la Casa Blanca retumban en La Moneda por una misma razón.</p>
<p>Aun cuando todo esto parece ser una sofisticación filosófica para explicar –sin explicar- porqué los chilenos quieren a Bachelet y no a Piñera, creo que constituye la antesala del efecto que ella genera en el país.</p>
<p><strong>Ni el Presidente Piñera ni su Gobierno, ni los líderes de la Oposición han logrado lo que logra Bachelet: derribar el cerco que separa “la política” de la ciudadanía o el pueblo, como se prefiera. Sobre la base de esa autenticidad que se da en lo colectivo, Bachelet derriba ese cerco, rompe esa coraza y atraviesa hacia el “otro lado”, hacia las “cosas del mundo”, hacia la ciudadanía, hacia el pueblo, hacia la gente.</strong></p>
<p>Bachelet es necesaria en la medida de que nuestra sociedad requiere ese tipo de autenticidad en un mundo en crisis. Y cuando, espero se comprenda mi digresión en la coyuntura política nacional, hay algunos como los comunistas o los radicales que pretenden hundirnos en un sub-mundo político, Bachelet es más necesaria todavía.</p>
<p>La atalaya desde donde Bachelet mira el mundo, es enteramente diferente a la de Piñera y la derecha en su conjunto, y eso la gente lo sabe cada día con mayor claridad.</p>
<p>Cada vez, y con más fuerza entonces, van a ir siendo más evidentes las diferencias entre Bachelet y toda la derecha: una mirada –que derivará en un programa- destinada a combatir la desigualdad en Chile y una mujer que auténticamente, se da por entero, en lo colectivo.</p>
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		<title>Contra la desigualdad</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 15:16:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[Para Norberto Bobbio, una de las líneas divisorias entre la izquierda y la derecha es aquella mirada sobre la “igualdad” que cada grupo impulsa o defiende. Tanto se ha hablado de la “izquierda” en este último tiempo que el propio &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120911111620/contra-la-desigualdad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para Norberto Bobbio, una de las líneas divisorias entre la izquierda y la derecha es aquella mirada sobre la “igualdad” que cada grupo impulsa o defiende. Tanto se ha hablado de la “izquierda” en este último tiempo que el propio concepto parece perder su substancia, de la misma manera que lo fue perdiendo el concepto de “progresismo”, que ya nadie sabe que es o a que se refiere. Los mismos riesgos suceden con la “izquierda”, pues estamos a un paso que “ser” de izquierda no signifique nada o casi nada.</p>
<p>La discusión bizantina sobre el “frente de izquierda” que han impulsado ahora los “reconvertidos” de la Concertación, nos pone frente a una dicotomía, quizás insoluble: vivir entre lo que somos y entre lo que podemos.</p>
<p>De lo que somos, más vale ser cautos, pues ya el existencialismo nos ha dado una respuesta irrefutable: somos lo que hacemos. Y si bien somos lo que hacemos, nos pretendemos catalogar por lo que no hacemos (y que no podemos hacer); es decir, creemos ser aquello que no hacemos. Vaya paradoja la que se nos presenta en la política.</p>
<p><strong>Somos de izquierda pero hacemos política de derecha, se les espeta a los más “conservadores”, cuando quienes critican se dicen de izquierda, pero por razones estratégicas, tácticas u otras, terminan votando al final del día con la derecha. </strong></p>
<p>Y entre el ser y el poder, se encuentran resumidos los últimos dilemas de la oposición al Gobierno.</p>
<p>La reforma tributaria es uno de esos dilemas. ¿Podemos hacer la reforma tributaria que queremos? La respuesta es no, porque no tenemos el poder. Y, aun cuando lo tuviéramos, requeriríamos de la derecha en la discusión parlamentaria.</p>
<p><strong>Entonces ¿hacemos lo que podemos? La respuesta es sí, aunque tal posición carezca de la épica o la mística exigida por la ciudadanía.</strong> Y bueno, si la ciudadanía –como se dice hoy por hoy- exige coherencia, coraje y líneas divisorias entre lo que somos y lo que son los otros, tendremos que correr el riesgo de rechazar todas las propuestas del Gobierno porque no estamos de acuerdo con ellas. ¿Así, la ciudadanía nos daría una medalla de oro?Más bien nos preguntaría porque impedimos que hubieran no sé cuantos millones de dólares para la educación.</p>
<p>Además hay otra cosa añadida a este dilema. Para quienes requieren y necesitan “llamarse” de izquierda, tal condición viene a atribuir al ser humano un carácter sacro-santo. Claro está.<strong> Los de izquierda son los buenos y los de derecha son los malos. Esta posición totalitaria –para ser estrictos en el término- tiende a socavar los esfuerzos de diálogo necesario que los tiempos exigen en el ejercicio de la política. </strong></p>
<p>Aun cuando la<em> disputatio de nomine </em>se mantiene, no solo me parece vigente la macro clasificación del universo político entre izquierda y derecha, sino que además pienso que la izquierda se define por su combate en contra de la desigualdad. Norberto Bobbio vuelve a la palestra. Nos corresponde derribar el mito de que el gran problema de América Latina y del país es la pobreza,<strong> cuando todos sabemos que se trata de la desigualdad, aun cuando la tarea es más difícil en la medida de que el Gobierno nos pretende convencer de lo contrario, auto-felicitándose por haber eliminado por secretaria a un “puñado” de “pobres”.</strong></p>
<p>La desigualdad en educación, la desigualdad en salud, la desigualdad en el mercado laboral, la desigualdad en seguridad pública, y suma y sigue. Esa es nuestra tarea, y por ello es que me parece insensato pedirle al Gobierno lo contrario de lo que ha sido la trayectoria histórica de la coalición política que lo sustenta: dejar de defender a una porción de privilegiados, que han acumulado riqueza ajena por doscientos años en el país, es algo que no están dispuestos a transar.</p>
<p>Las cosas son más difíciles todavía cuando el debate sobre el “cómo” es también la orden del día en los partidos, fuerzas y movimientos políticos ubicados en la Oposición, que han logrado mantener una línea gruesa de acuerdos sobre el tema.</p>
<p>La derecha permanentemente introduce la cuña conceptual de que, y en primer lugar, todos por naturaleza somos desiguales, y que luchar por la igualdad es una batalla anti natura.</p>
<p>Aun más, se solaza retóricamente diciendo que la igualdad es la antípoda de la diversidad, y que en el pluralismo está la mayor riqueza de una nación como la nuestra. Y, naturalmente, como nadie está –o puede estar, al menos en los tiempos que corren- en contra del pluralismo, la derecha parece aventajada en este debate.</p>
<p>Sobre todo, cuando pretende convencer a la ciudadanía de que lo que necesita el país es una “sociedad de oportunidades”, y que en este objetivo radica su lucha en contra de la desigualdad.</p>
<p>Ante conspicua manera de torcer los argumentos, solo cabe a la Oposición dar un “giro a la realidad”, como dicen los españoles. O sea, el problema no son las oportunidades, sino las condiciones. Para que las oportunidades sean iguales, resulta indispensable igualar las condiciones. Ahí radica, desde mi punto de vista, el punto neurálgico de un futuro programa de Gobierno para el país.</p>
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		<title>Sin letra chica</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Aug 2012 21:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[La “letra chica” es el instrumento públicamente conocido utilizado por las empresas de servicios, y otras de otro tipo, para engañar a la población. En esos contratos infinitos que cualquiera de nosotros ha firmado más de una vez, se encuentra &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120817170026/sin-letra-chica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La “letra chica” es el instrumento públicamente conocido utilizado por las empresas de servicios, y otras de otro tipo, para engañar a la población. En esos contratos infinitos que cualquiera de nosotros ha firmado más de una vez, se encuentra escondida la trampa contra el ciudadano, que lo “amarra” a una empresa y que le genera “cobros” que el individuo que contrata simplemente desconocía.</p>
<p>En la política esta expresión ha quedado impresa en la manera que tiene la derecha para gobernar. Es una técnica sencilla de la cual los ciudadanos no siempre somos plenamente conscientes y consiste en presentar ante la opinión pública una idea general en cuyo detalle se esconden las verdaderas intenciones de quienes gobiernan. <strong>Es una nueva manera de engañar y de torcer las percepciones de la gente. </strong></p>
<p>La letra chica no es solo una forma de engaño sino que es también la forma que toma el abuso en contra de los ciudadanos. Quienes estamos en la Oposición siempre entendimos al Estado, con nuestras luces y sombras, como un instrumento de protección frente al abuso y, paradojalmente, lo que tenemos hoy día es un Gobierno que utiliza al Estado para hacer vista gorda del abuso o bien, para abusar directamente en contra del ciudadano a través del Estado y de la práctica de Gobierno.</p>
<p><strong>El abuso es sutil, pues es más efectivo en la medida de que no se ve, que no se nota. La propuesta de la derecha, la verdadera, está justamente plasmada en la letra chica que tienen todos o casi todos sus proyectos de ley. Pareciera que les da vergüenza decir con claridad y exactitud a quienes representan y a quienes defienden.</strong> No tienen convicción pues la convicción, desde mi punto de vista, se funda en razones y propósitos más nobles que aquellos que esconde la letra chica.</p>
<p>En la letra chica se encuentra esa intención oblicua que impide que el gobierno tenga convicción, pues técnicamente representan a las mismas familias que se han enriquecido por años en el país.Pero hay una prevención en esto de a quienes representan.</p>
<p>El hecho de que hayan ganado la elección presidencial –que hace que, naturalmente, hoy gobiernen- no significa que representen a la mayoría de Chile. <strong>Nosotros perdimos por nuestras faltas en veinte años, y ellos ganaron por una habilidad táctica, que hizo que se instalaran en La Moneda para perder, paulatina pero sistemáticamente, el apoyo popular que los regocijó por unos cuantos meses. </strong></p>
<p>Y así, para esconder esa representación cultural que tienen históricamente de una minoría de ciudadanos, comenzaron a utilizar el engaño y el abuso de la letra chica en el terreno político para camuflar lo que, realmente, el Gobierno quiere hacer en el país: defender, desde el Estado,  a una pequeña porción de privilegiados.</p>
<p>Se dirá que se trata de una mirada resentida: la derecha siempre encuentra el argumento para justificar sus pasos. Yo diría, más bien, que se trata de un punto medianamente científico. Bien documentados están los representados que tenían el Partido Conservador, el Partido Nacional después, y la UDI, en nuestra actualidad.</p>
<p><em>Sin letra chica</em> es uno de los lemas que ha animado la campaña del Alcalde de Pudahuel Johnny Carrasco y que me ha llamado poderosamente la atención. El Alcalde Carrasco da en el clavo en poner en el centro del debate uno de los ejes de lo que, en mi opinión, debe ser el planteamiento de la Oposición en la próxima campaña presidencial. En realidad, lo que en la Oposición debe ser un código de conducta.</p>
<p>No solo se trata de una convocatoria a la transparencia, sino a una forma de hacer política de cara a la ciudadanía. <em>“De cara a la ciudadanía” </em>no es en este caso esa expresión cliché que utilizan quienes ahora descubrieron la izquierda, radicalizando sus posiciones al fragor de “los nuevos tiempos”. Yo la utilizo más bien en el sentido de hablar y decir con claridad lo que creemos y pensamos: sin vergüenzas ni complejos, sin titubeos, sin eufemismos, sin dobles discursos ni estándares paralelos.</p>
<p>Yo, al menos, no tengo vergüenza de pensar lo que pienso y de creer lo que creo. Y de decirlo. Por eso me gusta Michelle Bachelet, porque es justamente esto. Por eso la derecha le teme, porque es lo contrario de lo que ellos han demostrado ser en el país: es auténtica y, como dice Guy Breton, Rector de la Universidad de Montreal, <em>“la vida de Michelle Bachelet es un soplo de coraje y esperanza”. </em></p>
<p>Con todas sus letras.</p>
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		<title>La protesta de la élite</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jul 2012 12:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Barnachea]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los fenómenos que con frecuencia se ha presentado en la política chilena y en el debate público, es el alegato fervoroso de aquellos que en el pasado estuvieron cómodamente en sus cargos de Gobierno o en la rentabilidad &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120727080552/la-protesta-de-la-elite/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los fenómenos que con frecuencia se ha presentado en la política chilena y en el debate público, es el alegato fervoroso de aquellos que en el pasado estuvieron cómodamente en sus cargos de Gobierno o en la rentabilidad de sus empresas, y que hoy se encuentran literalmente fuera del sistema. La élite política constituida por años empezó a recibir sus primeros embates y su reacción es lo que algunos llaman la “crisis general del sistema”.</p>
<p>Pero la crisis es de la élite, cuya protesta sutil nos pretende convencer de que en el fondo estuvimos muy equivocados al despreciar su desplazamiento hacia el margen del poder, que ahora quiere volver a recuperar sus espacios. Para muestra un botón.</p>
<p><strong>Fíjese usted en la situación del PS que la conozco de cerca. Ahora, hay algunos que incluso se han declarado “socialistas autónomos”, cuando la esencia de una política democrática es precisamente la que combate ese tipo de autonomía individual por un proyecto colectivo. </strong></p>
<p>Así, se esgrime que la razón del desencanto es justamente la carencia de democracia interna, el atentado de esta “nueva cúpula” en contra de los que hoy son minoría y la falta de diálogo y diversidad. Pero claro, si se dice que todos los organismos colegiados de la institución partidaria han funcionado de manera regular e ininterrumpida de acuerdo a las normas internas establecidas, se alega que esa es la respuesta desde la formalidad, y cuando se ponen de relieve los esfuerzos “informales” con toda la diversidad del socialismo chileno, se dice que han sido insuficientes.</p>
<p>Mire usted los contrastes de la vida, y las oportunidades que ella presenta. Esa misma élite que descorchó champagne y celebró con fervor los triunfos de los Gobiernos de la Concertación, y a la pasada fueron regaloneados en los distintos ministerios y servicios públicos, hoy les parece que hicimos todo mal, y que lo seguimos haciendo.</p>
<p>Pero como al parecer se trata de echarle la culpa a otro, yo me pregunto si ellos mismos estuvieron de vacaciones en 20 años. Y me pregunto también, si son esos dinosaurios de la política los que se sienten convocados a tomar de nuevo el timón del barco, cuando todos sabemos que fueron ellos los que lo comandaban cuando se hundió.</p>
<p><strong>Vaya paradoja la que nos presenta los nuevos tiempos. Se exigen nuevos rostros, pero quieren volver los mismos, se exige más democracia, pero quieren hacer prevalecer sus puntos de vista y se declara querer derrotar a la derecha, pero se arman frentes políticos más pequeños que, incluso, con el que perdimos la elección presidencial pasada. </strong></p>
<p>Ahora bien, el disfraz que en esta ocasión ha sido conveniente, es la apelación constante a la izquierda. Pero la ausencia de desenfado no solo ha sido evidente, sino que además oportunista. Si las cosas hay que tomarlas por lo que son y por quien las dice, entonces se entenderán mis reproches, ya que en este debate nadie se priva de nada: ahora que “no están” descubrieron la izquierda, los movimientos sociales y las nuevas generaciones.</p>
<p>Tal parece que llamarse de izquierda es más importante que serlo, en la realidad, y así y todo, la letanía del nombre se presenta como un gran debate. Al menos yo he visto que en materia de reforma constitucional, reforma tributaria, reforma a la salud y educación, por citar algunos temas, la oposición ha logrado acuerdos importantes. Son más los puntos comunes, que las líneas de desencuentros.</p>
<p>La apelación recurrente es el espacio de la democracia cristiana y la posición que al respecto ha mantenido el PS. Aunque la ecuación es simple, vale la pena indicar que la alternativa para desplazar a la Coalición por el Cambio del poder es la Oposición.</p>
<p><strong>La oposición completa, no una parte de ella. La política de izquierda no solo se define por el abanico de temas de vanguardia que se ponen en el debate político, ni la manera como esas ideas pueden constituir fuerza hegemónica en la cultura, sino también por la estrategia que se busca, en el contexto de un sistema democrático, para llegar al poder y en este caso impedir que el Gobierno concrete su continuidad.</strong></p>
<p>No sé  si algunos llegaron a la conclusión de que no es bueno para ellos que vuelva Bachelet, o si abiertamente les conviene que siga la derecha gobernando el país.</p>
<p>Confío en que mis sospechas no son ciertas y que hay mejores intenciones detrás de todo el lodo que inunda el terreno. De lo contrario, la derecha seguirá festejando el espectáculo que todavía alimenta su esperanza de seguir en el poder.</p>
<p>Como dice el ex Presidente Lagos, todo lo demás es música.</p>
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