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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Esteban Tomic</title>
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		<title>Jaime Castillo</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Dec 2012 19:42:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[Normalmente, de quien ha llegado hasta los 89 años de vida y fallece, se dice que ha terminado el ciclo de su existencia y que descansa en paz. No es el caso de Jaime Castillo: vivir, como él lo hizo, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121226164255/jaime-castillo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Normalmente, de quien ha llegado hasta los 89 años de vida y fallece, se dice que ha terminado el ciclo de su existencia y que descansa en paz.</p>
<p>No es el caso de Jaime Castillo: vivir, como él lo hizo, es trascender.</p>
<p>Recuerdo a Jaime Castillo en Caracas, cuando inició una huelga de hambre para protestar contra la prohibición que se le impuso de regresar a su patria.Centenares de personas desfilaron por el modesto departamento que habitaba en la Avenida Libertador para rendirle homenaje.</p>
<p><strong>El Presidente de Venezuela, ministros, parlamentarios, pero también gente común, venezolanos y chilenos, y entre éstos últimos del exilio y de paso por Caracas, hicieron un alto en sus actividades para hacerse presente en el reducido espacio donde Jaime Castillo, recostado sobre un camastro, ayunaba.</strong></p>
<p>Nada era imponente en ese lugar, que delataba el poco cuidado que su morador siempre tuvo por rodearse de comodidades.</p>
<p>Nada, salvo la nítida percepción de que nos encontrábamos ante un ser excepcional. La reciedumbre de su alma no se expresaba a través de una voz de timbre particular, o de una figura imponente, o de una mirada escrutadora. Hablaba en voz muy queda, era bajo de estatura, calvo y tan miope, que sus gruesos lentes apenas permitían reconocer de qué color eran sus pupilas.</p>
<p>El ser excepcional que era Jaime Castillo se manifestaba en lo que decía y en cómo actuaba.</p>
<p><strong>La coherencia entre su pensar y su actuar le ganó tempranamente el apodo de “maestro” y, a lo largo de su vida, el cariño y la admiración de multitud de personas en todas las latitudes.</strong></p>
<p>Su lucha, la que yo presencié, no fue contra la dictadura que asolaba su país. Fue en pro del derecho inalienable de todo ser humano a vivir en su patria. Su libro de entonces se tituló <em>“El Derecho a Vivir en la Patria”</em> y su mensaje llegó a todos aquellos lugares de nuestro continente, que entonces eran muchos, donde no se respetaban los derechos elementales de las personas.</p>
<p>Es este rasgo de signo positivo, esta actitud de estar en permanente disposición de construir, de abrir camino, de señalar horizontes, lo que hace de Jaime Castillo no sólo el “maestro” de los demócratacristianos, sino uno de los padres fundadores de nuestra nueva democracia, la que reconquistamos con el voto del 5 de octubre de 1988.</p>
<p>Lo veo sonriendo, con sus lentes gruesos, la cabeza levemente inclinada y haciéndome un gesto como para decirme “no exageres”.</p>
<p>Está bien, maestro, sólo trataba de explicar qué entiendo por “trascender”.</p>
<p><em>A Jaime Castillo y Eugenio Velasco les rindió homenaje el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos en enero de 2001, por haber sido expulsados de Chile durante la realización de su Asamblea General en Santiago, en 1976.</em></p>
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		<title>Wilna Saavedra</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Aug 2012 23:56:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[“Te quiero porque eres vasca y eres terca y apuntas lejos a lo que viene y aún no llega…” ¡Wilna en tres rápidos trazos! Hermoso y certero ¿verdad? Si Gabriela hubiese conocido a Wilna como nosotros la conocimos, estoy seguro &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120816195604/wilna-saavedra/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Te quiero porque eres vasca</em><br />
<em> y eres terca y apuntas lejos</em><br />
<em> a lo que viene y aún no llega…”</em></p>
<p>¡Wilna en tres rápidos trazos!</p>
<p>Hermoso y certero ¿verdad?</p>
<p>Si  Gabriela hubiese conocido a Wilna como nosotros la conocimos, estoy seguro que hubiese escrito para esta ocasión un “Recado a Wilna Saavedra en el cielo”.</p>
<p>Porque eso no ocurrió, he querido comenzar mi homenaje con esta cita de “<em>Recado a Victoria Ocampo en la Argentina”</em>,que retrata de cuerpo entero a nuestra amiga.</p>
<p>No tengo un recuerdo preciso de cuándo conocí a Wilna Saavedra, pero sí puedo afirmar que desde que empecé a militar en la democracia cristiana, en 1959, su nombre se me hizo familiar.</p>
<p>Fue mucho después, durante la lucha contra la dictadura, en las memorables jornadas de protesta que, bajo el aura protectora de Jaime Castillo se llevaban a cabo en la casona de calle Huérfanos donde funcionaba la Comisión de Derechos Humanos, cuando “aprendí a conocerla” como se dice tan bellamente en alemán.</p>
<p>“Aprender a conocer” es un proceso en constante desarrollo, tiene inicio pero no tiene fin.Continúa incluso después de los días de esta vida, como lo demostró el  acto  en que sus amigos nos lamentamos de haberla perdido, pero a la vez nos encantamos evocándola, descubriendo este o aquel rasgo de su personalidad, escuchando esta o aquella anécdota que no conocíamos, en resumen, echándola de menos<em> “por vasca, por terca, porque apuntaba lejos a lo que viene y aún no llega”.</em></p>
<p>Wilna Saavedra era todo lo que dijo Gabriela Mistral y algo más: era humilde.</p>
<p><strong>Su ambición no era “conducir”, sino persuadir a los demás para que se organizaran e hiciesen posibles ciertas cosas que ella anhelaba que sucediesen para bien de su país o de la DC.</strong></p>
<p>¿Cuántas veces no me sugirió que hiciésemos tal o cual actividad cuando me acompañó como Vicepresidenta de la Comisión Internacional del Partido? Daba la idea, si no era atendida insistía, pero nunca dejaba de traslucir que la suya era una vocación de servicio, no de dominación sobre los demás.</p>
<p>Muchos nos quejábamos de que Wilna comenzaba con frecuencia el diálogo haciendo ver lo que restaba por hacer, las promesas incumplidas, tan abundantes en la actividad política. A nadie le gusta que le recuerden que no ha hecho toda la tarea, pero en esto Wilna era inflexible, “terca” como diría Gabriela, y salía adelante con lo suyo.</p>
<p>Me pregunto: ¿Cuántas cosas que nos rodean y que consideramos como un dato de la realidad no nacieron y perduraron en el tiempo gracias a ella?</p>
<p><strong>¿Cuánto  se plasmó, por ejemplo, en la legislación chilena gracias a  su dedicación y sentido de responsabilidad, en los años que fue diputada?</strong></p>
<p>¿Qué quedó de permanente en la vinculación de Chile con Panamá, primero, y con Honduras, después, donde fue nuestra Embajadora?</p>
<p>Este mismo Círculo de Relaciones Internacionales, que se reúne con periodicidad ejemplar, que convoca cada vez a un elevado número de participantes, que sesiona en el  más importante Club de la capital, que trata temas de vital importancia para nuestra Patria y ante el cual disertan personalidades de tanto relieve como María Teresa Infante,  ¿no es también una de esas huellas que ella fue dejando, con eficacia y humildad, en su caminar por esta vida?</p>
<p>Tal vez nunca habrá una respuesta definitiva a esas interrogantes, porque a Wilna le interesaba la raíz de las cosas, que crece invisible hacia lo hondo, lejos de la luz del día.</p>
<p>Su legado son sus obras y éstas, a su vez, el fruto de horas y horas de infatigable bregar para mover, como hormiguita tenaz, este fardo de lugar, ese obstáculo del camino, empeñada en la construcción de un Chile mejor,  especialmente para las mujeres, que estuvieron en el centro de su preocupación.</p>
<p>Dentro del Partido Demócrata Cristiano hay un  grupo de personas marcadas por esas dos  características: la terca perseverancia en la búsqueda del bien común y la renuncia a todo brillo o lucimiento personal.</p>
<p><strong>Uno fue  Jaime Castillo Velasco. Y  ciertamente Bernardo Leighton. Wilna Saavedra merece figurar junto a ellos en nuestro recuerdo personal, y también en la historia del Partido, porque sin hombres y mujeres como ellos, que lo dieron todo, y algo más, por la causa  política que abrazaron, Chile no tendría hoy un orden democrático,</strong> ni sería el país que es: pionero en más de un sentido en la región políticamente más nueva del planeta.</p>
<p>Hombres y mujeres como ellos son la arteria que alimenta la DC. Sin ellos, no sería el nuestro sino una sigla más, como tantos partidos políticos que han pasado por nuestra historia sin dejar mayores rastros. Con ellos, y gracias a ellos, la acción política partidaria adquiere sentido y trascendencia, pudiendo llegar a ser “la más alta expresión de la caridad después del sacerdocio”, en palabras de un Pontífice.</p>
<p>En unos de sus poemas, Gabriela Mistral habló de sí misma como <em>“hija de Dios, sierva oscura y divina”</em>. Eso fue también Wilna Saavedra, hija de Dios, servidora de su Patria, y en búsqueda constante <em>“de lo que viene y aún no llega…</em>”</p>
<p><em>N de la E: Testimonio del autor al cumplirse un año del fallecimiento de Wilna Saavedra.</em></p>
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		<item>
		<title>Bernardo Leighton Guzmán</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 14:45:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[“Proporcionar milagros a los hombres no es cosa que nos corresponda. Lo que está a nuestro alcance es practicar aquello en que creemos”. Jacques Maritain. Cada quien tiene “su propio Bernardo Leighton”. Este es mi testimonio. Conocí a Bernardo siendo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120125104504/bernardo-leighton-guzman/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Proporcionar milagros a los hombres no es cosa que nos corresponda. Lo que está a nuestro alcance es practicar aquello en que creemos”. Jacques Maritain. </em></p>
<p>Cada quien tiene “su propio Bernardo Leighton”. Este es mi testimonio.</p>
<p>Conocí a Bernardo siendo yo todavía niño, pero no fue hasta febrero de 1974, en que con la Sra. Anita llegaron a Roma, que emprendí junto a él una aventura que nos habría de unir estrechamente para siempre.</p>
<p>Llegó a Roma, no expulsado del país, como tantos otros, sino por decisión propia, la misma que lo había llevado el día 13 de septiembre del año anterior, dos días después del golpe de estado, a promover la histórica Declaración de “los 13”,  que condenó el golpe y rindió un homenaje al sacrificio del Presidente Allende.</p>
<p>Su propósito, al alejarse de Chile, era contarle a la Democracia Cristiana europea, y en primer  lugar a la italiana, su verdad acerca de las circunstancias que precipitaron el término de la democracia en nuestro país.</p>
<p>Está de más decir que Leighton no compartía en absoluto el beneplácito con que muchos demócrata cristianos recibieron el derribamiento del gobierno de Allende.</p>
<p><strong>Si algo le dolía, era haber votado favorablemente el acuerdo de la Cámara de Diputados, de agosto de 1973, que declaraba “inconstitucional” al gobierno de la Unidad Popular. </strong></p>
<p>En nuestras conversaciones, sobre todo al comienzo de su estadía en Italia, se refería con frecuencia a este tema.</p>
<p>Decía que lo había hecho a instancias de diputados de su mismo partido, en medio del fragor de una lucha política que se había vuelto incandescente, y no cesaba de recriminarse por ello. Por ello, decidió emplear consigo mismo un correctivo que estimaba indispensable en muchas circunstancias de la vida y en particular en la actividad política: <em>“llegar hasta las últimas consecuencias de su inconsecuencia”. </em></p>
<p>Hizo de su estadía en tierras europeas un verdadero apostolado político: en 1974 fundó en Roma, junto conmigo y dos militantes de la Unidad Popular, Julio Silva Solar y José Antonio Viera Gallo, la revista <em>“Chile América</em>”, que existió durante 10 años y que fue un bastión de la lucha por la creación de un frente unido contra Pinochet y en pro de un futuro democrático para Chile.</p>
<p>Tomó parte en las actividades de los exiliados, que fueron muchas y constantes y que contribuyeron decisivamente a mantener viva, a lo largo de los años, la denuncia contra la dictadura (la misma que Pinochet descalificaba como obra del “comunismo internacional”).</p>
<p>Buscó a los dirigentes de los partidos hermanos y les expuso su visión, que con el transcurso del tiempo fue hecha suya por la DC chilena, silenciada por la dictadura, como el resto de los partidos políticos.</p>
<p><strong>Todo ello lo colocó bajo la mira  de Pinochet, y el 6 de octubre de 1975, él y Anita, cayeron gravemente heridos al ser baleados por un sicario de la DINA, él en la cabeza y ella en la columna,  al bajarse de un autobús en Via Aurelia Nuova, próxima a la Plaza San Pedro de Roma.</strong></p>
<p>En apenas un año y medio de ausencia del país, Leighton se convirtió para Pinochet en una amenaza que había que eliminar, porque era una figura que podía unir detrás de sí a la oposición a la dictadura.</p>
<p>Lo mismo había sucedido un año antes con el general Carlos Prats, víctima, junto con su mujer, de un atentado con bomba en Buenos Aires.</p>
<p>Otro tanto le ocurriría, un año después, a Orlando Letelier y su secretaria Ronni Moffitt, en Washington DC. Los tres se perfilaron en momentos distintos como líderes de una posible salida democrática para el país.</p>
<p>Curiosamente, los tres atentados se produjeron justo cuando en el hemisferio austral comenzaba la primavera. Visto en retrospectiva, fue la estación en que se abría la “temporada de caza” del coronel Contreras, jefe de la DINA, ejecutor de los designios de Pinochet.</p>
<p>Bernardo Leighton fue un chileno de nacimiento, en los dos sentidos que esta palabra tiene en Chile.</p>
<p>Sí, porque era muy chileno para vestirse (siempre de gris, casi siempre de corbata y ocasionalmente incluso con sombrero), para hablar (nunca hizo ningún esfuerzo por hablar otro idioma, no obstante vivir en Italia) y en sus hábitos (como, por ejemplo, la infaltable misa dominical). Pero ocurre que, además,  Bernardo nació en una pequeña ciudad ubicada en la ribera del río Bío Bío llamada Nacimiento. Chileno, pues, por partida doble: de nacimiento y de Nacimiento.</p>
<p><strong>Era jovial, sencillo, bondadoso. Tenía sentido del humor. Una sonrisa simpática y traviesa le nacía espontáneamente con facilidad.</strong></p>
<p>Recuerdo una ocasión en que lo acompañé a un acto político en Cuneo, una pequeña y hermosa ciudad en el norte Italia. Los notables de la ciudad se habían reunido en el Teatro Municipal, presididos por el Alcalde, para rendirle un homenaje y escuchar su palabra.</p>
<p>Leighton, como dije antes, se dirigía al público italiano en castellano, casi diría “en chileno”, porque algunas de sus referencias le habrían resultado incluso a un español casi imposibles de comprender.</p>
<p>Así, por ejemplo, su afirmación <em>“cuando fui Ministro del León”</em>, lanzada al aire sin explicación ulterior, y que cualquier público no chileno podría haberla interpretado como referida a un episodio circense, con mayor razón en Cuneo  donde, en ese salón repleto, escasamente un puñado de personas entendía el español.</p>
<p>En esa misma ocasión, y citando el Evangelio, Leighton dijo, en uno de los puntos álgidos de su discurso: <em>“y como dicen las Escrituras, hay que separar el trigo de las cigüeñas”</em>.</p>
<p>Unos segundos más tarde, dándose cuenta de que algo no cuadraba en la cita, se dio vuelta hacia mí preguntando:</p>
<p><em>“¿Cómo se dice, Esteban?”. </em></p>
<p><em>“Las cizañas, don Bernardo”.</em></p>
<p><em>“Gracias. ¡El trigo de las cizañas!”</em> y retomó el discurso con el mismo énfasis que traía.</p>
<p>El público, silencioso, no debe haber entendido nada de este singular diálogo entre “il Senatore Leighton” – como le llamaban en Italia- y su acompañante, que era yo.</p>
<p>Del día del atentado conservo un recuerdo muy vivo: yo estaba de paso en Roma y me alojaba en un hotel, porque dos meses antes me había trasladado con mi familia a vivir en Venezuela. Franco Piccoli, un amigo italiano, me llamó por teléfono para decirme que había escuchado la noticia de que habían atentado contra Leighton y su mujer y que éste había muerto, agregando que su cuerpo se encontraba en el Hospital San Giovanni in Latterano.</p>
<p>Me precipité a la calle, detuve un taxi y le pedí conducirme al hospital. Aparte de Guillermo Canessa, el sobrino de los Leighton, que vivía en Roma, yo me sentía el chileno más próximo a ellos en estas trágicas circunstancias.</p>
<p>Llegué al hospital, una construcción enorme, fría, muy parecido a algunos de los antiguos hospitales de Santiago, y me identifiqué como pariente de “il Senatore cileno”.</p>
<p>“Suba al 5º Piso, Sección Heridos del Cráneo (Craniolesi)”.</p>
<p>Subí, y al salir del ascensor me encontré delante de un amplio pasillo que terminaba en una doble puerta con cristales empavonados. Un timbre servía para llamar al interior de la Sección Craniolesi. Lo pulsé y al poco rato vi venir, a través del vidrio empavonado, la figura de un médico con su bata blanca. Mi tarea era averiguar los pormenores del deceso y reunir información para el posterior traslado de los restos mortales de don Bernardo.</p>
<p>El médico abrió la puerta, me identifiqué como pariente de la víctima, y ante mi total incredulidad le oí decir: “penso che se la caverá”, en chileno: “creo que se va a salvar.” Acto seguido me invitó a pasar a la habitación donde se encontraba.</p>
<p>Lo que vi entonces lo conservo en la memoria como si hubiese ocurrido ayer: frente a mí había tres camas, en la del centro estaba Bernardo Leighton recostado sobre su lado izquierdo. En las otras dos yacían dos hombres, uno a cada lado de Bernardo, que evidentemente agonizaban detrás de las mascarillas de oxígeno que les cubrían sus rostros.</p>
<p>La escena era como sacada del texto del Evangelio que describe la crucifixión de Jesús.</p>
<p>De pie, frente a la cama de Leighton, yo observaba con recogimiento. El médico hacía lo mismo desde el vano de la puerta.</p>
<p>De pronto, Bernardo abrió los ojos y movió la cabeza fijando sus ojos en mí. Un rosetón de sangre fresca quedó sobre la almohada al quedar descubierta  la herida que dejó la bala al rozarle el cráneo.</p>
<p>Mirándome fijo y tras unos instantes, me preguntó:</p>
<p><strong><em>“¿Qué pasó?”</em></strong></p>
<p>Hace muchos años, describiendo esta escena en un texto que fue incluido en el libro que escribió la Sra. Anita, detuve la escritura en este pasaje. Quise dejar resonando la interrogación de Leighton, sin responderla.</p>
<p>La pregunta, en realidad, es de una potencia enorme. Tal vez la única respuesta posible sea decir que hoy, a décadas  de aquel horrible episodio, tenemos un Chile mejor.</p>
<p>La Concertación de Partidos por la Democracia, coalición que lleva en su ADN un porcentaje determinante del legado de Bernardo Leighton, y que condujo al país de regreso a la democracia y lo gobernó sabia y eficientemente por 20 años, y el actual gobierno de la centro derecha, que ha accedido al poder por la vía democrática y lo ejerce con indiscutible apego a la misma, se esfuerzan por develar “qué pasó” al basar su praxis política en los valores de la democracia, que son los que animaron la lucha heroica de Bernardo Leighton.</p>
<p><em>N de la E: Testimonio  del autor sobre Bernardo Leighton  con motivo de cumplirse el 26 de enero,  el aniversario de su fallecimiento.</em></p>
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		<item>
		<title>El año de la fiesta</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 21:46:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[Los organizadores de este Seminario nos pidieron  que, al intervenir, “nos sumerjamos en el año 1971”, sin mencionar, en lo posible, lo sucedido veinte meses más tarde cuando el golpe militar. Cumplir con dicha petición no ha sido fácil. Asistí &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20111130174641/el-ano-de-la-fiesta/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los organizadores de este Seminario nos pidieron  que, al intervenir, “nos sumerjamos en el año 1971”, sin mencionar, en lo posible, lo sucedido veinte meses más tarde cuando el golpe militar.</p>
<p>Cumplir con dicha petición no ha sido fácil.</p>
<p>Asistí a la primera sesión  para captar el sentido que tomaría, y preparar mi propia intervención de acuerdo con ello.</p>
<p>Para mi regocijo, me encontré con tres notables exposiciones introductorias, a cargo de tres historiadores, Pedro Milos, quien se refirió principalmente a la visión de Allende, Isabel Torres, quien analizó a la Democracia Cristiana y  Rolando Alvarez, quien describió la conducta del Partido Comunista, siempre en relación con 1971.</p>
<p>Una breve nota : viví todo el año 1971 fuera de Chile. <strong>En enero fui destinado por el gobierno de la Unidad Popular, y a iniciativa expresa del ministro de Relaciones Exteriores  Clodomiro Almeyda, a la Embajada de Chile en Bonn, en ese entonces capital de Alemania Federal, con una misión muy específica en mi calidad de diplomático de carrera y de militante demócrata cristiano: contribuir a que Alemania Federal no rompiese relaciones diplomáticas con Chile cuando nuestro país estableciese relaciones diplomáticas con la República Democrática Alemana.</strong></p>
<p>Hasta ese entonces, Alemania Federal, en aplicación de la llamada “Doctrina Hallstein”, rompía instantáneamente relaciones diplomáticas con cualquier país que las establecía con la Alemania comunista.</p>
<p>Desde enero de 1971, formé parte de un equipo diplomático dirigido por el Embajador  Federico Klein, uno de los fundadores del Partido Socialista, y compuesto, entre otros, por el Tercer Secretario Mariano Fernández (DC), el Consejero Tobías Barros (de derecha), el Agregado Cultural Gustavo Becerra (PC). Yo era el segundo a bordo como Ministro Consejero.</p>
<p>Viví 1971 en un ambiente de trabajo estimulante, plural y armonioso. Teníamos al frente tareas muy difíciles (la que mencioné anteriormente), más la renegociación de la deuda y, a medida que entrábamos en el año, los reclamos de los inversionistas alemanes por las múltiples dificultades que se les presentaban en Chile: intervenciones, tomas, etc., amen del intento de embargo del cobre chileno que llegaba a Alemania, por parte de la Kennecott Copper Corporation ,después de la nacionalización de El Teniente).</p>
<p>Si lo que yo viví en el microclima de la Embajada de Chile en Bonn hubiese tenido un correlato en el país, estoy seguro que otro gallo nos habría cantado.</p>
<p>Desgraciadamente no fue así.</p>
<p>¿Qué pasaba mientras tanto en Chile?</p>
<p>Los invito a recorrer el diario La Nación durante los primeros diez días de enero de 1971:</p>
<p><strong>1 de enero</strong></p>
<p>Titular principal: se nacionalizan las minas de Lota Schwager. Segundo titular: “Cora expropió el latifundio más grande del mundo. 730.000 há en Magallanes”. Más pequeño: “se mantiene el precio del pan”.</p>
<p>Título del Editorial: “Los bancos al servicio del pueblo”. El Presidente anuncia el envío al Congreso de un proyecto de ley “destinado a estatizar la banca privada para así colocar el crédito al servicio indiscriminado de cuantos necesiten recursos para desarrollar actividades de carácter productivo”…  “Los enemigos del pueblo mantienen aún fuertes posiciones desde las que pretenden bloquear todo progreso.”</p>
<p><strong>2 de enero</strong></p>
<p>1971: año del Nuevo Chile.</p>
<p><strong>4 de enero</strong></p>
<p>La Asamblea Nacional de la UP denuncia “el falso e hipócrita dilema de la DC” a propósito del anunciado envío al Congreso del proyecto de estatización de la banca. Fuertes ataques en el diario de gobierno contra los senadores Irureta y Prado, ambos pertenecientes al sector progresista de la DC, el primero Presidente en ejercicio del Partido, el segundo ex Presidente y figura decisiva cuando se produjo el apoyo unánime de los parlamentarios DC a Allende en el Congreso Pleno que lo eligió Presidente de Chile.</p>
<p><strong>5 de enero</strong></p>
<p>Rodrigo Ambrosio, Secretario General del Mapu, partido perteneciente a la UP, escindido de la DC en 1969, declara: “aquí en Chile hay una lucha pendiente que puede convocar a las clases como en aquellas grandes epopeyas históricas donde el pueblo obtuviera definitivamente el poder”. Discurso pronunciado en la Facultad de Derecho de la UCH.</p>
<p><strong>7 de enero</strong></p>
<p>Los trabajadores del cobre: “DC pueden guardarse su documento. ¡No necesitamos defensores!”. El diputado radical Eduardo Clavel llama a “salirle al paso a los parlamentarios DC”.</p>
<p><strong>8 de enero</strong></p>
<p>Titular: “Listo el proyecto para nacionalizar la banca extranjera: Citibank, Banco Francés e Italiano, Bank of America, Banco de Londres y Banco do Brasil”.</p>
<p><strong>9 de enero</strong></p>
<p>Titular: “Deleznable contubernio DC-PN contra el pueblo”.</p>
<p>Otro titular: “Tupamaros secuestran al Embajador británico en Uruguay”.</p>
<p><strong>10 de enero</strong></p>
<p>Allende en la inauguración de la Asamblea de la UP: “a la violencia reaccionaria responderemos con violencia revolucionaria”.</p>
<p>Nadie que leyera estos titulares diría:</p>
<p>a) Que los programas de gobierno de la DC y de la UP habían tenido grandes coincidencias, cosa que Allende confirma en esos mismo días de enero de 1971, al contestarle a Regis Debray en su famosa entrevista: “En muchos aspectos el programa de Tomic tenía puntos amplísimos de contacto con nosotros y, para alguna gente, tenía algunos puntos más avanzados que nosotros” ( “Conversación con Allende”, Siglo XXI, 6ª edición. Pág. 119).</p>
<p>b)	<strong>Que justamente esa amplia coincidencia, que no era casual, pues desde 1966 la Democracia Cristiana se había pronunciado a favor de la “Vía no Capitalista de Desarrollo”, había llevado a la unanimidad de los parlamentarios DC a votar a favor de Allende en el Congreso Pleno,</strong></p>
<p>c)	Que en enero de 1971 la única referencia de su peso electoral que tenía la UP era el 36.35%, obtenido cuatro meses antes, es decir, poco más de un tercio del electorado, porcentaje del todo insuficiente para intentar cambiar el curso de la historia sin buscar entendimientos  amplios y perdurables con fuerzas políticas afines (en este caso la DC que había obtenido el 28,75%), que asegurasen al menos llegar hasta el final del período presidencial, previsto para septiembre de 1976.</p>
<p>Podría seguir enumerando “las razones de la sinrazón”.</p>
<p>Es poco sabido, pero doy testimonio de que ocurrió, que Narciso Irureta, a la sazón Presidente de la Democracia Cristiana, le dijo a Salvador Allende, en la primera visita que le hizo cuando asumió la Presidencia de Chile :”Presidente, ayúdenos a ser buenos allendistas”.</p>
<p>¿Por qué Allende no estrechó la mano que se le tendía y que le habría permitido iniciar su mandato con el apoyo del 65% del electorado, sin necesidad de renunciar a ningún elemento central de su programa, tal como él mismo le reconoció a Regis Debray?</p>
<p>¿Por qué?</p>
<p>Yo mismo me lo he preguntado en los 40 años transcurridos desde entonces, y cada vez me doy respuestas sólo parcialmente satisfactorias, como, por ejemplo, el sectarismo con que los partidos de la UP llegaron al gobierno, o el dogmatismo de quienes pensaban, como el propio Allende, que el suyo era “el socialismo integral, científico, marxista” (Pág 115 op. cit.) y que , en consecuencia, era la Historia, llevada adelante por las masas la que, en definitiva, sería la fuerza que conduciría este proceso, independiente de los guarismos arrojados por los mecanismos electorales de la “democracia burguesa”.</p>
<p>Estas y otras respuestas, me han dado vueltas sin terminar de convencerme por completo, hasta que  en el seminario  escuché a uno de los expositores decir lo siguiente: “la militancia vivía en 1971 la increíble experiencia de hacer la Revolución en Chile. Era “el año de la fiesta” como lo ha calificado Tomás Moulian”.</p>
<p>Algo dentro de mí hizo “clic” y comprendí: sí, fue el año de la fiesta. El año de las nacionalizaciones a destajo. El año en que se echó a funcionar la máquina de fabricar billetes y el diario de gobierno reportaba, con satisfacción, que los obreros frecuentaban ahora el elegante Hotel Crillón y ordenaban “bistec”.</p>
<p>El año en que la apuesta fue que el populismo haría subir la votación en las urnas (la UP obtuvo el 50% en la elección municipal de abril).</p>
<p>El año de las tomas de fundos, de fábricas, de viviendas recién construidas. El año en que Fidel Castro se instaló en Chile durante cuarenta días, coronando la fiesta con este desplante más propio del realismo mágico que de la política.</p>
<p>Fue el año también del asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, pero ese momento, que debió haberles hecho avizorar el abismo que se abría bajo sus pies a “los enfiestados”, fue prontamente apartado como un mal sueño.</p>
<p>¡Así se farreó la UP su primer año de Gobierno!</p>
<p>Pero nada ocurre en vano, ni “porque sí”.</p>
<p><strong>Veinte años más tarde, esa amplia coalición que pudo haber dirigido el país en 1971, asumió, bajo el nombre de Concertación de Partidos por la Democracia, el gobierno de Chile ¡Y con qué responsabilidad!</strong></p>
<p>Ninguno de los veinte años en que ella gobernó fue vivido como una fiesta. Todos fueron años de esfuerzo, disciplina y claridad conceptual.</p>
<p>Socialistas, DC, radicales, ex Mapu e Izquierda Cristiana, y también los comunistas, que con sus votos contribuyeron a los triunfos electorales de la Concertación, fueron actores de esa etapa que quedará en nuestra historia como el gobierno de la coalición política más prolongada y  exitosa que hayamos tenido desde nuestra Independencia.</p>
<p>¡No quisiera, ni para mí, ni para Chile, otro 1971!</p>
<p>¡Hoy estamos mucho mejor!</p>
<p><em>N de la E: Parte de la intervención de Esteban Tomic  como   panelista del Seminario  “Chile 1971”, organizado por el Departamento de Historia de la Universidad Alberto Hurtado el día 29 de noviembre de 2011.Participaron, además, Andrés Pascal Allende (MIR), Eduardo Contreras (PC), Alfredo Joignant (PS) y Pedro Felipe Ramírez (IC).</em></p>
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		<title>Historia que vale la pena contar</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2011 19:54:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[Un domingo de septiembre de 2011 fui a jugar golf con un amigo al Club Lomas de la Dehesa. Para los que no lo conocen, les digo que es un lugar muy hermoso, lleno de árboles ,pero sobre todo con &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20111004155403/historia-que-vale-la-pena-contar/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un domingo de septiembre de 2011 fui a jugar golf con un amigo al Club Lomas de la Dehesa.</p>
<p>Para los que no lo conocen, les digo que es un lugar muy hermoso, lleno de árboles ,pero sobre todo con mucha agua: esteritos, lagunas, cascadas y, por lo mismo, con patos, gansos y uno que otro cisne.</p>
<p>Bien, en una de las salidas había que cruzar por sobre una laguna para llegar al green.</p>
<p>A unos pocos metros delante de la laguna había un grupo de cuatro patos, tres blancos y uno de color café jaspeado con verde.</p>
<p>Como este cuento trata de los patos y no de la calidad de mi golf, les cuento sin ruborizarme que mi tiro no cruzó la laguna sino que aterrizó cual satélite que se precipita del cielo, en medio de los cuatro patos. Mejor dicho, le dio de lleno al pato jaspeado.</p>
<p>“!Lo mataste!”, me dijo mi amigo.</p>
<p>Efectivamente, el pato café estaba tendido en el pasto y desde la distancia parecía que sin movimiento alguno.</p>
<p><strong>Lo extraño era que los otros tres patos de color blanco, en lugar de arrancar despavoridos, se agruparon en torno al colega caído tratando de ayudarlo.</strong></p>
<p>Con mi amigo nos acercamos al grupo con curiosidad : ¿qué pretendían hacer los patos con su amigo herido o muerto?</p>
<p>¿Saben que pretendían? ¡Llevarlo al agua!</p>
<p>Y así fue: un remolino de plumas blancas arrastraba hacia el agua el cuerpo del caído. Y una vez en ella, lo sumergían y volvían a llevarlo a la superficie para permitirle respirar.</p>
<p>Los dos humanos ya estábamos al borde de la laguna observándolos, muertos de curiosidad.</p>
<p>“¡Oye, estos patos están jugándosela por el amigo!”</p>
<p><strong>Tal cual, por turnos se lo llevaban hacia el fondo y lo volvían a traer a la superficie, encargándose cada vez que ello sucedía de que el pico del muerto o desmayado saliera por unos segundos del agua.</strong></p>
<p>¿Y qué me dicen ustedes cuál no sería nuestra sorpresa, cuando al cabo de unos cinco minutos el supuesto difunto dio muestras de vida, flotó por su propia cuenta y finalmente volvió a salir a tierra junto con sus tres fieles y albos camaradas?</p>
<p>Mi amigo y yo nos quedamos observándolos a la distancia y nos dijimos: “¡Cuán poco conocemos el mundo animal!”</p>
<p>La solidaridad, por ejemplo, que es el caso de hoy, ¿quién la inscribió en esos genes? ¿Y por qué?</p>
<p><em>Nota del autor: Esta narración no tendría mayor valor si yo hubiese puesto en ella siquiera una pizca de fantasía. Pueden estar seguros  que es 100% real.Esto es indispensable saberlo frente a la siguiente afirmación de Santo Tomás de Aquino:“¿Hay intención en los brutos animales? Los animales irracionales no se proponen un fin, en el sentido propio y principal de dirigir su acción y movimiento, o el de otro, al fin.”(Suma Teológica, Cuestión XII, Artículo V)</em></p>
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		<title>Diez años de la Carta Democrática Interamericana</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Sep 2011 20:42:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Tomic]]></category>

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		<description><![CDATA[El año 2000 no sólo inauguró un nuevo siglo, sino que además abrió la puerta a un nuevo mileno. Llevados por el entusiasmo que se levantó a la caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989) y el fin de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20110902164216/diez-anos-de-la-carta-democratica-interamericana/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El año 2000 no sólo inauguró un nuevo siglo, sino que además abrió la puerta a un nuevo mileno.</p>
<p>Llevados por el entusiasmo que se levantó a la caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989) y el fin de la Guerra Fría, los Jefes de Estado y de Gobierno americanos, reunidos en la  Tercera Cumbre Hemisférica en Québec (abril de 2001), anunciaron que el siglo XXI sería “El siglo de las Américas”.</p>
<p>En dicha reunión acordaron una “Cláusula Democrática”, cuyo objeto era consolidar el orden democrático existente en ese momento en 34 de los 35 Estados americanos ,  e instruyeron al Consejo Permanente de la OEA redactar, sobre esa base, una Carta Democrática, esto es, un verdadero estatuto que rigiera en adelante las relaciones entre los países del continente.</p>
<p>Nadie podía en ese entonces suponer que la Carta, concebida como uno de los pilares del “siglo de las Américas”, vería la luz el mismo día y a la misma hora en que la situación mundial cambiaría de tal manera, que haría inviable  el propósito señalado.</p>
<p><strong>En efecto, mientras los Cancilleres reunidos en Lima ponían su firma en el documento, en Nueva York, Washington y Pennsylvania tenían lugar los atentados que todos conocemos y que hicieron que los Estados Unidos modificaran por completo su agenda internacional, enviando posteriormente sus tropas a Irak y Afganistán, donde se encuentran combatiendo hasta el día de hoy.</strong></p>
<p>En adelante, sus intereses ya no estarían puestos en el continente americano.</p>
<p>Pero la coincidencia en la fecha permitió que nuestros países, a diferencia de  los demás países del mundo, se dieran este estatuto, que para la mayoría de nuestras naciones tiene un valor jurídico indiscutible, mientras para una minoría de los mismos es de carácter meramente político.</p>
<p>Dejando de lado la discusión jurídica, ¿ha tenido la Carta Democrática una incidencia directa en la preservación del orden democrático en nuestro Hemisferio?</p>
<p>Indudablemente. La sentencia, contenida en su artículo primero, “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla” ha obrado con fuerza en varias coyunturas difíciles en los diez años transcurridos desde su firma: Venezuela, Haití, Bolivia, Ecuador, Honduras, para nombrar las más relevantes.</p>
<p>Cuenta Albino Gómez, un escritor y diplomático argentino, que el 18 de agosto de 1961 el Presidente Frondizi recibió inesperadamente la noticia de que el Comandante Ernesto Ché Guevara estaba por llegar a Buenos Aires, proveniente de Uruguay.</p>
<p>Guevara quería conversar con Frondizi y éste decidió concederle una entrevista corriendo el riesgo de generar una crisis con los altos mandos de las Fuerzas Armadas argentinas.</p>
<p>En efecto, terminada la cita, los comandantes en Jefe y los jefes del Estado Mayor se reunieron con el Presidente “para pedirle explicaciones acerca de la visita de Ernesto Guevara”.</p>
<p>El objetivo de la reunión “era la renuncia del Presidente”, escribe Albino Gómez, no obstante ser la posición política de Frondizi reconocidamente distinta de la del “Ché”. Seis meses más tarde, el Presidente fue derrocado por las Fuerzas Armadas.</p>
<p>Algo así es impensable en América, hoy.</p>
<p>Los militares golpistas serían aislados instantáneamente por la comunidad de los países americanos, como ocurrió recientemente en Honduras, donde hasta los Estados Unidos se unieron en la condena de un golpe de Estado contra un Presidente que públicamente los adversaba.</p>
<p>En las relaciones humanas nada es más fuerte que la palabra.</p>
<p>En la palabra radica también la fuerza de la Carta Democrática Interamericana, cuyo 10º Aniversario se celebra hoy en Valparaíso, con la concurrencia de las 34 naciones firmantes.</p>
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