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	<title>Comentarios en: No a Barros en Osorno</title>
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		<title>Por: Pedro Rodríguez C</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150315085242/no-a-barros-en-osorno/#comment-33944</link>
		<dc:creator>Pedro Rodríguez C</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2015 13:19:00 +0000</pubDate>
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		<description>Respecto del señor Obispo Barros Madrid

Pocas veces una
comunidad creyente tiene una reacción tan expresiva respecto del nombramiento
de un obispo para su diócesis. Y es que, cuando personas con una ideología
particular, con determinadas expectativas de poder se imponen por sobre el bien
común y abusan, aunque sea bajo el amparo de motivaciones espirituales, se
trata de actos de corrupción que dañan la confianza pública y reproducen un clima de beligerancia muy tóxico que tiende a mantenerse por mucho tiempo. Una sociedad y una comunidad humana se construyen frágil y lentamente sobre decisiones éticas, pero se destruyen fuerte y rápidamente a partir de
decisiones y actos corruptos.

El nombramiento del
señor Barros Madrid como obispo titular de la diócesis de Osorno no es un evento
aislado de esta corrupción enquistada en la estructura eclesiástica de la
comunidad católica. Su mentor, el señor Karadima, permanece protegido cuando
debió recibir una sanción canónica muchísimo más severa después de haber
abusado no solo del poder sino sexualmente de preadolescentes y jóvenes durante
décadas. La historia de vida del señor Barros Madrid está construida a partir
de las astucias del poder antes descrito: imponerse por sobre el bien común.
Decir públicamente, con aspavientos de bondad, que nunca se enteró de las
perversiones de su mentor, implica colocarse a sí mismo como un perverso en
ejercicio. Miente con cara de bueno, en tanto todos los testigos saben y
expresan a  la luz pública lo que él
niega. Todos los que fuimos testigos de su rol de líder indesmentible en el
grupo de seminaristas y luego en el grupo de sacerdotes, mucho antes de la
aparición de Juan Esteban Morales y Diego Ossa, con iniciativas siniestras que lo
pusieron al borde de ser echado del seminario –ante lo cual fue salvado por el
arzobispo Fresno- en una complicidad sorda con su mentor, hacen imposible su
ignorancia. Única posibilidad, Alzheimer o Demencia Senil.

En los tiempos que
fue seminarista, gobernaba el país la dictadura de Pinochet. En el seminario de
Santiago pocos se manifestaban de derecha, esos pocos eran todos venidos de “El
Bosque”. Aquellos seminaristas con más sensibilidad social y preocupación por
la violación de los derechos humanos en dictadura, éramos considerados por los
“bosquianos” (así se les denominaba) como comunistas ateos que infiltrábamos la
Iglesia… era posible escuchar ese tipo de conversaciones en los pasillos y
también escuchar testimonios de aquellos que abandonaban la secta de Karadima.
El control que ejercía Barros sobre sus pares de El Bosque desde esa época, queda
de manifiesto en el testimonio de Juan Carlos Cruz, así como en las
investigaciones de la periodista María Olivia
Mönckeberg y de Ciper Chile. Barros era
íntimo de Karadima y en esa intimidad vio muchísimo más y vivió muchísimo más
que arrebatos de su “mal genio”. Intimidad y complicidad que se desplegaba en
estrategias de control y, por si fuera poco, de propaganda de desprestigio
respecto de sus enemigos “comunistas infiltrados”.

La manipulación de
conciencias y el abuso de poder no fue un problema exclusivo de Karadima, sino
un trabajo compartido con secuaces, entre ellos uno principal es Barros. Es
insostenible y una vergüenza pública para los creyentes, que se pretenda tapar
el sol con un dedo. La comunidad de los creyentes necesita expresar con fuerza
profética, que condena estas prácticas siniestras y también condena el
silenciamiento, ocultamiento y complicidad con estas prácticas.

Acatar un
nombramiento como este no es obediencia, sino complicidad. Si Dios pidiera
obediencia, ésta no puede ser ciega, cómplice y corrupta. Con Jesús enfrentamos
la hipocresía de quienes vestidos con la piel de sus ovejas y alimentados con
la carne de sus ovejas, pretenden conducir a sus ovejas por medio del abuso y
la invocación idolátrica del santo nombre de Dios. La comunidad de los
creyentes no pretende ser rebelde ni oposicionista respecto de sus pastores,
por el contrario, quiere caminar junto a ellos. Pero si los pastores abandonan
el Evangelio ¿por qué seguirles?, ¿Por qué distorsionar el Evangelio, para
estar con el señor Obispo?

Alguien de buena
intención dirá, ¿por qué no se le da una oportunidad? Muy bien, pero ¿por qué
no ha asumido ya antes su oportunidad? ¿cuál? La de reconocer públicamente su
rol protagónico, pedir perdón y someterse al escrutinio de la comunidad. El
“caso Karadima”, con todo lo publicado desde hace años, es de dominio público.
¿Puede el señor Barros pensar que la gente no sabe nada de lo que es vox
populi?... Esto y la mentira de decir que nunca supo nada, muestra que su
“oportunidad” no tiene posibilidad, no por rigorismo de nuestra parte, sino por
un sentido de realidad: las personas que no reconocen sus crímenes tienen un
diagnóstico de difícil pronóstico y no puede ponerse a la cabeza de una
comunidad a una persona en estas condiciones. Obstinado en no reconocer para sí
lo que el derecho canónico y el derecho civil ya sancionaron respecto a su
mentor, el señor Barros es un peligro para la sociedad, en tanto tenga poder
por sobre una comunidad. El abuso de poder en nombre de Dios es aún más
perverso, por cuanto pone al que obedece en una posición de difícil decisión:
si no obedece es sancionado como infiel, si obedece incurre en complicidad y
sabe que aquello no es voluntad de Dios.

Pedro Rodríguez
Carrasco

18 de marzo de 2015</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Respecto del señor Obispo Barros Madrid</p>
<p>Pocas veces una<br />
comunidad creyente tiene una reacción tan expresiva respecto del nombramiento<br />
de un obispo para su diócesis. Y es que, cuando personas con una ideología<br />
particular, con determinadas expectativas de poder se imponen por sobre el bien<br />
común y abusan, aunque sea bajo el amparo de motivaciones espirituales, se<br />
trata de actos de corrupción que dañan la confianza pública y reproducen un clima de beligerancia muy tóxico que tiende a mantenerse por mucho tiempo. Una sociedad y una comunidad humana se construyen frágil y lentamente sobre decisiones éticas, pero se destruyen fuerte y rápidamente a partir de<br />
decisiones y actos corruptos.</p>
<p>El nombramiento del<br />
señor Barros Madrid como obispo titular de la diócesis de Osorno no es un evento<br />
aislado de esta corrupción enquistada en la estructura eclesiástica de la<br />
comunidad católica. Su mentor, el señor Karadima, permanece protegido cuando<br />
debió recibir una sanción canónica muchísimo más severa después de haber<br />
abusado no solo del poder sino sexualmente de preadolescentes y jóvenes durante<br />
décadas. La historia de vida del señor Barros Madrid está construida a partir<br />
de las astucias del poder antes descrito: imponerse por sobre el bien común.<br />
Decir públicamente, con aspavientos de bondad, que nunca se enteró de las<br />
perversiones de su mentor, implica colocarse a sí mismo como un perverso en<br />
ejercicio. Miente con cara de bueno, en tanto todos los testigos saben y<br />
expresan a  la luz pública lo que él<br />
niega. Todos los que fuimos testigos de su rol de líder indesmentible en el<br />
grupo de seminaristas y luego en el grupo de sacerdotes, mucho antes de la<br />
aparición de Juan Esteban Morales y Diego Ossa, con iniciativas siniestras que lo<br />
pusieron al borde de ser echado del seminario –ante lo cual fue salvado por el<br />
arzobispo Fresno- en una complicidad sorda con su mentor, hacen imposible su<br />
ignorancia. Única posibilidad, Alzheimer o Demencia Senil.</p>
<p>En los tiempos que<br />
fue seminarista, gobernaba el país la dictadura de Pinochet. En el seminario de<br />
Santiago pocos se manifestaban de derecha, esos pocos eran todos venidos de “El<br />
Bosque”. Aquellos seminaristas con más sensibilidad social y preocupación por<br />
la violación de los derechos humanos en dictadura, éramos considerados por los<br />
“bosquianos” (así se les denominaba) como comunistas ateos que infiltrábamos la<br />
Iglesia… era posible escuchar ese tipo de conversaciones en los pasillos y<br />
también escuchar testimonios de aquellos que abandonaban la secta de Karadima.<br />
El control que ejercía Barros sobre sus pares de El Bosque desde esa época, queda<br />
de manifiesto en el testimonio de Juan Carlos Cruz, así como en las<br />
investigaciones de la periodista María Olivia<br />
Mönckeberg y de Ciper Chile. Barros era<br />
íntimo de Karadima y en esa intimidad vio muchísimo más y vivió muchísimo más<br />
que arrebatos de su “mal genio”. Intimidad y complicidad que se desplegaba en<br />
estrategias de control y, por si fuera poco, de propaganda de desprestigio<br />
respecto de sus enemigos “comunistas infiltrados”.</p>
<p>La manipulación de<br />
conciencias y el abuso de poder no fue un problema exclusivo de Karadima, sino<br />
un trabajo compartido con secuaces, entre ellos uno principal es Barros. Es<br />
insostenible y una vergüenza pública para los creyentes, que se pretenda tapar<br />
el sol con un dedo. La comunidad de los creyentes necesita expresar con fuerza<br />
profética, que condena estas prácticas siniestras y también condena el<br />
silenciamiento, ocultamiento y complicidad con estas prácticas.</p>
<p>Acatar un<br />
nombramiento como este no es obediencia, sino complicidad. Si Dios pidiera<br />
obediencia, ésta no puede ser ciega, cómplice y corrupta. Con Jesús enfrentamos<br />
la hipocresía de quienes vestidos con la piel de sus ovejas y alimentados con<br />
la carne de sus ovejas, pretenden conducir a sus ovejas por medio del abuso y<br />
la invocación idolátrica del santo nombre de Dios. La comunidad de los<br />
creyentes no pretende ser rebelde ni oposicionista respecto de sus pastores,<br />
por el contrario, quiere caminar junto a ellos. Pero si los pastores abandonan<br />
el Evangelio ¿por qué seguirles?, ¿Por qué distorsionar el Evangelio, para<br />
estar con el señor Obispo?</p>
<p>Alguien de buena<br />
intención dirá, ¿por qué no se le da una oportunidad? Muy bien, pero ¿por qué<br />
no ha asumido ya antes su oportunidad? ¿cuál? La de reconocer públicamente su<br />
rol protagónico, pedir perdón y someterse al escrutinio de la comunidad. El<br />
“caso Karadima”, con todo lo publicado desde hace años, es de dominio público.<br />
¿Puede el señor Barros pensar que la gente no sabe nada de lo que es vox<br />
populi?&#8230; Esto y la mentira de decir que nunca supo nada, muestra que su<br />
“oportunidad” no tiene posibilidad, no por rigorismo de nuestra parte, sino por<br />
un sentido de realidad: las personas que no reconocen sus crímenes tienen un<br />
diagnóstico de difícil pronóstico y no puede ponerse a la cabeza de una<br />
comunidad a una persona en estas condiciones. Obstinado en no reconocer para sí<br />
lo que el derecho canónico y el derecho civil ya sancionaron respecto a su<br />
mentor, el señor Barros es un peligro para la sociedad, en tanto tenga poder<br />
por sobre una comunidad. El abuso de poder en nombre de Dios es aún más<br />
perverso, por cuanto pone al que obedece en una posición de difícil decisión:<br />
si no obedece es sancionado como infiel, si obedece incurre en complicidad y<br />
sabe que aquello no es voluntad de Dios.</p>
<p>Pedro Rodríguez<br />
Carrasco</p>
<p>18 de marzo de 2015</p>
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	<item>
		<title>Por: Silvana González Díaz</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/religion/20150315085242/no-a-barros-en-osorno/#comment-33906</link>
		<dc:creator>Silvana González Díaz</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2015 02:20:00 +0000</pubDate>
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		<description>Gracias Iván por tus comentarios...esto nos anima a los laicos de Osorno a seguir levantando la voz para decir NO  a Barros!!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Iván por tus comentarios&#8230;esto nos anima a los laicos de Osorno a seguir levantando la voz para decir NO  a Barros!!!</p>
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