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	<title>Comentarios en: La película &#8220;No&#8221;,un cuento para Gael</title>
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		<title>Por: ely roman ely roman</title>
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		<dc:creator>ely roman ely roman</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 15:41:00 +0000</pubDate>
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		<description>Qué comentario más revelador e intenso.  Gracias por ello.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Qué comentario más revelador e intenso.  Gracias por ello.</p>
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		<title>Por: ely roman ely roman</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-25884</link>
		<dc:creator>ely roman ely roman</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 15:41:00 +0000</pubDate>
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		<description>Qué comentario más revelador e intenso.  Gracias por ello.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Qué comentario más revelador e intenso.  Gracias por ello.</p>
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		<title>Por: Cecilia Ruz Ortiz</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-25697</link>
		<dc:creator>Cecilia Ruz Ortiz</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 14:24:00 +0000</pubDate>
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		<description> Intenté sacarme la sensación de fraude cuando salí del cine, recordándome que se trata sólo de una pelícual, de un director en particular, y con un equipo de excelencia bajo su dirección, &quot;sin embargo, sin embargo&quot;...
Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &quot;está pensado así...&quot;. 
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &quot;LA&quot; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. 
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &quot;avances económicos innegables&quot; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &quot;siete reformas&quot;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &quot;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&quot;, falacia perversa, conclusión falsa.
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &quot;avance&quot; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia... 
&quot;No&quot;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &quot;todos unidos lo borramos con un lápiz&quot;... habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &quot;los gringos apoyan el NO&quot; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &quot;Oficina&quot;), pero claro, eso no es de la campaña... Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &quot;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&quot;) Pero claro, eso habría significado &quot;alejarse&quot; de la campaña misma... Es verdad. 
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas... y ese no es el caso.
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &quot;punga&quot;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?
En fin, &quot;NO, la película&quot;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.
 
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &quot;traidora a su clase&quot;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &quot;la Obra&quot;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &quot;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&quot;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &quot;con goce&quot; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#039;enfant terrible&quot; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &quot;políticamente correctas&quot;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya... hay muuucho.
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p> Intenté sacarme la sensación de fraude cuando salí del cine, recordándome que se trata sólo de una pelícual, de un director en particular, y con un equipo de excelencia bajo su dirección, &#8220;sin embargo, sin embargo&#8221;&#8230;<br />
Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &#8220;está pensado así&#8230;&#8221;. <br />
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &#8220;LA&#8221; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. <br />
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &#8220;avances económicos innegables&#8221; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &#8220;siete reformas&#8221;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &#8220;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&#8221;, falacia perversa, conclusión falsa.<br />
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &#8220;avance&#8221; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia&#8230; <br />
&#8220;No&#8221;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &#8220;todos unidos lo borramos con un lápiz&#8221;&#8230; habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &#8220;los gringos apoyan el NO&#8221; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &#8220;Oficina&#8221;), pero claro, eso no es de la campaña&#8230; Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &#8220;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&#8221;) Pero claro, eso habría significado &#8220;alejarse&#8221; de la campaña misma&#8230; Es verdad. <br />
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas&#8230; y ese no es el caso.<br />
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &#8220;punga&#8221;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?<br />
En fin, &#8220;NO, la película&#8221;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.<br />
 <br />
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &#8220;traidora a su clase&#8221;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &#8220;la Obra&#8221;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &#8220;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&#8221;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &#8220;con goce&#8221; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#8216;enfant terrible&#8221; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &#8220;políticamente correctas&#8221;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya&#8230; hay muuucho.</p>
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		<title>Por: Cecilia Ruz Ortiz</title>
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		<dc:creator>Cecilia Ruz Ortiz</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 14:23:00 +0000</pubDate>
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Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &quot;está pensado así...&quot;. 
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &quot;LA&quot; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. 
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &quot;avances económicos innegables&quot; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &quot;siete reformas&quot;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &quot;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&quot;, falacia perversa, conclusión falsa.
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &quot;avance&quot; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia... 
&quot;No&quot;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &quot;todos unidos lo borramos con un lápiz&quot;... habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &quot;los gringos apoyan el NO&quot; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &quot;Oficina&quot;), pero claro, eso no es de la campaña... Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &quot;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&quot;) Pero claro, eso habría significado &quot;alejarse&quot; de la campaña misma... Es verdad. 
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas... y ese no es el caso.
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &quot;punga&quot;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?
En fin, &quot;NO, la película&quot;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.
 
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &quot;traidora a su clase&quot;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &quot;la Obra&quot;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &quot;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&quot;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &quot;con goce&quot; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#039;enfant terrible&quot; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &quot;políticamente correctas&quot;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya... hay muuucho.
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p> Intenté sacarme la sensación de fraude cuando salí del cine, recordándome que se trata sólo de una pelícual, de un director en particular, y con un equipo de excelencia bajo su dirección, &#8220;sin embargo, sin embargo&#8221;&#8230;<br />
Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &#8220;está pensado así&#8230;&#8221;. <br />
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &#8220;LA&#8221; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. <br />
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &#8220;avances económicos innegables&#8221; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &#8220;siete reformas&#8221;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &#8220;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&#8221;, falacia perversa, conclusión falsa.<br />
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &#8220;avance&#8221; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia&#8230; <br />
&#8220;No&#8221;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &#8220;todos unidos lo borramos con un lápiz&#8221;&#8230; habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &#8220;los gringos apoyan el NO&#8221; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &#8220;Oficina&#8221;), pero claro, eso no es de la campaña&#8230; Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &#8220;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&#8221;) Pero claro, eso habría significado &#8220;alejarse&#8221; de la campaña misma&#8230; Es verdad. <br />
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas&#8230; y ese no es el caso.<br />
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &#8220;punga&#8221;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?<br />
En fin, &#8220;NO, la película&#8221;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.<br />
 <br />
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &#8220;traidora a su clase&#8221;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &#8220;la Obra&#8221;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &#8220;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&#8221;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &#8220;con goce&#8221; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#8216;enfant terrible&#8221; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &#8220;políticamente correctas&#8221;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya&#8230; hay muuucho.</p>
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		<title>Por: Cecilia Ruz Ortiz</title>
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		<dc:creator>Cecilia Ruz Ortiz</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 14:23:00 +0000</pubDate>
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Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &quot;está pensado así...&quot;. 
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &quot;LA&quot; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. 
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &quot;avances económicos innegables&quot; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &quot;siete reformas&quot;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &quot;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&quot;, falacia perversa, conclusión falsa.
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &quot;avance&quot; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia... 
&quot;No&quot;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &quot;todos unidos lo borramos con un lápiz&quot;... habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &quot;los gringos apoyan el NO&quot; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &quot;Oficina&quot;), pero claro, eso no es de la campaña... Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &quot;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&quot;) Pero claro, eso habría significado &quot;alejarse&quot; de la campaña misma... Es verdad. 
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas... y ese no es el caso.
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &quot;punga&quot;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?
En fin, &quot;NO, la película&quot;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.
 
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &quot;traidora a su clase&quot;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &quot;la Obra&quot;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &quot;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&quot;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &quot;con goce&quot; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#039;enfant terrible&quot; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &quot;políticamente correctas&quot;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya... hay muuucho.
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		<content:encoded><![CDATA[<p> Intenté sacarme la sensación de fraude cuando salí del cine, recordándome que se trata sólo de una pelícual, de un director en particular, y con un equipo de excelencia bajo su dirección, &#8220;sin embargo, sin embargo&#8221;&#8230;<br />
Su factura, -sin ser impecable- está bien. Por suerte en el cine nacional ya pasó la época en que las falencias técnicas había que suplirlas con una mirada  condescendiente y ojalá no preguntar por ellas al director para no escuchar un &#8220;está pensado así&#8230;&#8221;. <br />
Y el gusto a fraude se debe en parte a que NO intenta ser, con o sin intención, &#8220;LA&#8221; película sobre el plebiscito. Sin embargo, es una película que sólo nos habla de una campaña, y de dentro de ella, sólo de algunos aspectos de una campaña publicitaria. <br />
El malestar se incrementa a medida que corren los minutos y se visualizan los recursos del documental, con el que se pretende dar veracidad a lo que se nos cuenta. Pero más allá de ser una opción que amplíe el horizonte del relato, lo limita, ya que exime al director de la responsabilidad de contarnos su propio punto de vista sobre los hechos (o es que es limitado?). Y cae en una trampa -sospecho de ninguna forma igenua- que es optar por vendernos en una campaña (la que cuenta el film), el discurso concertacionista concebido post elecciones: donde los reclamos de la izquierda a la dictadura se los delimita a derechos humanos, y donde, al mismo tiempo, personajes de la concertación reconocen los supuestos &#8220;avances económicos innegables&#8221; de la dictadura, como lo afirma un personaje en el film (ni una frase sobre catástrofes económicas? Nada de PEM, nada de POJ, nada de las &#8220;siete reformas&#8221;, del estado rescatando a la banca, nada de pobladores comiendose los perros en las poblaciones, nada de desnacionalización del cobre?). Y es que claro, la peli no se trata de eso, se trata de la camapaña del NO, se podría decir. Como si la conclusión forzada fuera &#8220;sin violaciones a los DDHH no habría habido progreso&#8221;, falacia perversa, conclusión falsa.<br />
Y si nos quedamos en la ficción, porqué no haber ahondado en la verdadera historia de la campaña del NO? En la ficción el director tiene derecho a inventar una historia, a imaginar, a cambiarla si quiere, arbitrariamente. Pero eso tampoco ocurre, no vemos mucho relato aquí. Incluso pareciera que la única forma de que el film &#8220;avance&#8221; en su progresión, es cambiando de paisajes, teniendo como soporte una misma conversación, (tipo de elipsis, economía de tiempo y espacio). Pero como se abusa de este recurso, a la tercera vez, nos damos cuenta, que la verdad es que los reiterados cambios de locaciones intentan suplir la falta de diálogo, de substancia&#8230; <br />
&#8220;No&#8221;, no nos cuenta mucho, más que repetir el cuento en que &#8220;todos unidos lo borramos con un lápiz&#8221;&#8230; habría demasiadas cosas que contar sobre el plebiscito, lo que estuvo detrás: miles de personas entraron en listas negras por el sólo hecho de declararse por el No, tal vez ficcionar la transaca política-económica detrás de la frase &#8220;los gringos apoyan el NO&#8221; (no es extraño que Aylwin concesionaran el cobre por 100 años más, a megacapitales extranjeros, nada mas llegado al gobierno) aparte de las traciones políticas para imponer un proyecto, preámbulo de guerras sucias, delaciones y &#8220;Oficina&#8221;), pero claro, eso no es de la campaña&#8230; Tal vez entrar en la sala donde Pinochet pidió que Santiago se sitiara esa noche y a Gordon le dio un ataque, mientras carabineros ordenó a todos sus miembros usar uniforme esa noche, para que no los confundieran con comandos de extrema derecha, de civil, que ya habían dejado un par de muertos. Porqué no habernos expuesto a 10 segundos de radio, donde hasta el último minuto un locutor arengaba &#8220;señora, deje que los militares busquen a un comunista por usted&#8221;) Pero claro, eso habría significado &#8220;alejarse&#8221; de la campaña misma&#8230; Es verdad. <br />
Un documental entonces, habría sido el formato más acertado, pero claro, un documental, de autor, implica siempre un punto de vista, adentrarse en aguas turbulentas&#8230; y ese no es el caso.<br />
Por último, la actuación. Alfredo Castro actúa igual que en Toni Manero (allí estaba genial), aquí sobra un poco el eterno tono de voz bajo, es el mismo, sólo que con un terno más caro y una tintura de pelo menos &#8220;punga&#8221;. Ella, Antonia Zegers, me pareció que en Post Mortem ya imitaba el personaje que Amparo Noguera hizo tan bien en Manero: displiscente, comedora de chicle, amargada, feucha, mal vestida. Aquí lo mismo, la misma mujer displiscente, de frases entrecortadas, mala madre (o poco maternal), no hay otro caracter femenino?<br />
En fin, &#8220;NO, la película&#8221;, se limita a tratar algunos aspectos de cómo se hizo la campaña publicitaria del NO. Hacerse otra espectativa, se corre el riesgo de vivir un fraude. Contar la historia del NO, el plebiscito, es una tarea pendiente.<br />
 <br />
PD: cuando apareció Larraín (con tu notable película Tony M. que nos mostraba una mirada ausente en la filmografía nacional), yo pensé que podría sumar una mirada &#8220;traidora a su clase&#8221;, interesante, que nos mostrara ese mundo del que él viene y seguramente conoce: los personajes de la cultura UDI, los de &#8220;la Obra&#8221;, de esa beata que es capaz de defender en cámara a Caradima diciendo &#8220;dónde mete la cola el Maligno? En lo más sagrado, en nuestro Director Espiritual&#8221;, de esa gente que tiene el lucro como religión y piensa que los pobres deben aceptar &#8220;con goce&#8221; el camino que ha elegido El Señor para ellos. No hay un cineasta que nos hable de ese mundo. No hay un &#8216;enfant terrible&#8221; de la oligarquía nacional. Podría haber sido él. Eso sería interante, porque para versiones &#8220;políticamente correctas&#8221;, protectora de cayos, compañías de teatro dando funciones en el Palacio de la Moneda, y saltinbanquis en las campañas políticas, de eso, ya&#8230; hay muuucho.</p>
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	<item>
		<title>Por: 7_of_9</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-12457</link>
		<dc:creator>7_of_9</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Aug 2012 19:17:00 +0000</pubDate>
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		<description> Tal vez la derecha gana en Chile no por que un país pobre la elija,  si no por que es un pobre país...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p> Tal vez la derecha gana en Chile no por que un país pobre la elija,  si no por que es un pobre país&#8230;</p>
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	<item>
		<title>Por: 7_of_9</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-25440</link>
		<dc:creator>7_of_9</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Aug 2012 19:17:00 +0000</pubDate>
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		<description> Tal vez la derecha gana en Chile no por que un país pobre la elija,  si no por que es un pobre país...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p> Tal vez la derecha gana en Chile no por que un país pobre la elija,  si no por que es un pobre país&#8230;</p>
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	<item>
		<title>Por: RosayRicardo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-12456</link>
		<dc:creator>RosayRicardo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2012 01:12:00 +0000</pubDate>
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		<description>Es dificil no acordarse de las humillaciones,miedos,privaciones,cambios de domicilio,golpes ,detenciones,etc,etc,.Ante esta pelicula.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es dificil no acordarse de las humillaciones,miedos,privaciones,cambios de domicilio,golpes ,detenciones,etc,etc,.Ante esta pelicula.</p>
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		<title>Por: RosayRicardo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-25394</link>
		<dc:creator>RosayRicardo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2012 01:12:00 +0000</pubDate>
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		<description>Es dificil no acordarse de las humillaciones,miedos,privaciones,cambios de domicilio,golpes ,detenciones,etc,etc,.Ante esta pelicula.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es dificil no acordarse de las humillaciones,miedos,privaciones,cambios de domicilio,golpes ,detenciones,etc,etc,.Ante esta pelicula.</p>
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		<title>Por: Mario Pacheco Cerpa</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-12455</link>
		<dc:creator>Mario Pacheco Cerpa</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Aug 2012 19:20:00 +0000</pubDate>
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		<description>Hay que tener muy poca neurona para pensar que el No gano por la publicidad.El Si perdio por su publicidad que hizo durante 17 años de muertes, desapariciones y mentiras.Para que hablar de los robos del dictador que tenia las cuentas bancarias con distintos nombres un nombre por cada año de dictadura.Y para que nombrar a la lucia que era la mano negra metida en cema chile y mandando a pinochet a su antojo y robando lo mas que pudo.Asi que por esta exelente propaganda perdio el Si.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hay que tener muy poca neurona para pensar que el No gano por la publicidad.El Si perdio por su publicidad que hizo durante 17 años de muertes, desapariciones y mentiras.Para que hablar de los robos del dictador que tenia las cuentas bancarias con distintos nombres un nombre por cada año de dictadura.Y para que nombrar a la lucia que era la mano negra metida en cema chile y mandando a pinochet a su antojo y robando lo mas que pudo.Asi que por esta exelente propaganda perdio el Si.</p>
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	<item>
		<title>Por: Mario Pacheco Cerpa</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-25385</link>
		<dc:creator>Mario Pacheco Cerpa</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Aug 2012 19:20:00 +0000</pubDate>
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		<description>Hay que tener muy poca neurona para pensar que el No gano por la publicidad.El Si perdio por su publicidad que hizo durante 17 años de muertes, desapariciones y mentiras.Para que hablar de los robos del dictador que tenia las cuentas bancarias con distintos nombres un nombre por cada año de dictadura.Y para que nombrar a la lucia que era la mano negra metida en cema chile y mandando a pinochet a su antojo y robando lo mas que pudo.Asi que por esta exelente propaganda perdio el Si.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hay que tener muy poca neurona para pensar que el No gano por la publicidad.El Si perdio por su publicidad que hizo durante 17 años de muertes, desapariciones y mentiras.Para que hablar de los robos del dictador que tenia las cuentas bancarias con distintos nombres un nombre por cada año de dictadura.Y para que nombrar a la lucia que era la mano negra metida en cema chile y mandando a pinochet a su antojo y robando lo mas que pudo.Asi que por esta exelente propaganda perdio el Si.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Hector Villa Prado</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120810171137/la-pelicula-noun-cuento-para-gael/#comment-12454</link>
		<dc:creator>Hector Villa Prado</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Aug 2012 17:38:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=21965#comment-12454</guid>
		<description>La TV,la propaganda (el NO incluido), la publicidad, todas manipulan con el objeto de inducir  al pueblo a lo que sus &quot;creativos&quot; desean. No les importa mentir, prometer ilusiones como cuando se aseguraba que vendría la alegría y el reencuentro de los chilenos. Bajo el arcoiris, la mayoría concertacionista-PC escondian odio, resentimientos, ambiciones y ansias de poder, instaurando en el país una nueva elite social de familias interrelacionadas.Ellos coparon los puestos claves para enriquecerse y controlar el poder económico, político e intelectual.
Los cretivos del NO hoy son servidores de la economía de mercado, vendiendo como publicistas cualquier producto a los que tienen dinero  y de paso frustrando a quienes no lo tienen. De compromiso social, nada.
El NO ganó no porque la mayoría de los chilenos deseara el término del gobierno de Pinochet, sino porque quienes hicieron la propaganda &quot;vendieron mejor su pomada&quot;.
   El señor García no conoce la realidad chilena, mejor se preocupara de la corrupción en su propio país, con un pueblo sometido por los poderosos políticos, de la riqueza y mafias de la droga</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La TV,la propaganda (el NO incluido), la publicidad, todas manipulan con el objeto de inducir  al pueblo a lo que sus &#8220;creativos&#8221; desean. No les importa mentir, prometer ilusiones como cuando se aseguraba que vendría la alegría y el reencuentro de los chilenos. Bajo el arcoiris, la mayoría concertacionista-PC escondian odio, resentimientos, ambiciones y ansias de poder, instaurando en el país una nueva elite social de familias interrelacionadas.Ellos coparon los puestos claves para enriquecerse y controlar el poder económico, político e intelectual.<br />
Los cretivos del NO hoy son servidores de la economía de mercado, vendiendo como publicistas cualquier producto a los que tienen dinero  y de paso frustrando a quienes no lo tienen. De compromiso social, nada.<br />
El NO ganó no porque la mayoría de los chilenos deseara el término del gobierno de Pinochet, sino porque quienes hicieron la propaganda &#8220;vendieron mejor su pomada&#8221;.<br />
   El señor García no conoce la realidad chilena, mejor se preocupara de la corrupción en su propio país, con un pueblo sometido por los poderosos políticos, de la riqueza y mafias de la droga</p>
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