25 oct 2011

¡Liberales de Chile, uníos!

El 2011 ha sido un año de transformación en la agenda política nacional, y en buena hora. Las libertades individuales fueron uno de los temas que se instalaron con fuerza.

El matrimonio homosexual y el aborto terapéutico aparecieron como demandas que –por fin- requieren atención parlamentaria. Esos cambios que hemos experimentado son los que me hacen titular esta columna.

La sociedad chilena aparece no solo dividida entre izquierdas y derechas, sino entre liberales y conservadores.

Como es sabido, estos últimos parecen estar en ambos bandos –Concertación y Alianza- con su particular miedo al cambio, al riesgo y su excesivo apego a lo que tradicionalmente funciona.

Pero así como los beatos del status quo están transversalmente presentes en el escenario nacional, también estamos los liberales.

Aquellos a quienes nos incomoda la actual situación de las cosas y observamos en las libertades una oportunidad para dejar atrás la democracia tutelada con resabios autoritarios, presidencialistas y centralista de corte latinoamericano.

Encontramos de ellos en el PPD, en RN, en el PRSD y hasta en la Democracia Cristiana.

Pero sobretodo se encuentran en la calle, algunos de ellos viviendo en la resignación de la soledad.

Creo que ha llegado el momento de reunirlos: ¡Liberales chilenos, uníos!

Donde nuestra principal preocupación tenga que ver con el perfeccionamiento de la democracia y la igualdad de oportunidades: un campo de juego nivelado.

Donde nos movilice el emprendimiento solidario y la meritocracia; una sociedad de leyes justas y no un Estado omnipotente, abusador, pitutero, burocrático y corrupto; la generación de riqueza no sea obstáculo para la justicia social sino más bien condición esencial de su existencia; al igual que el respeto a las libertades públicas y de conciencia, abrazando la diversidad de culturas y estilos de vida como un bien que merece ser promovido y protegido.

Es decir, reunir a los pipiolos bajo un ideario liberal-progresista.

Las tareas pendientes sobran: la renovación profunda del esquema de partidos, es la primera de ellas.

Las tendencias atávicas tienden a perpetuar el esquema existente con la complicidad tanto de la Alianza como de la Concertación.

No hay duda que la pérdida del poder por una parte y las exigencias de ser gobierno por la otra empujan el proceso de ruptura de las coaliciones políticas dominantes y abren una real posibilidad de que surjan alternativas distintas.

Habría que ser ciego para no ver ese 40% de ciudadanos que claman por representatividad fuera del duopolio.

Desde ChilePrimero, con nuestra reinscripción legal para competir en las elecciones municipales del 2012, estamos perfilando la construcción de ese partido que reúna a los “pipiolos 2.0 del siglo XXI”. Una fuerza muy libertaria sin ser de izquierdas y muy pro mercado sin ser de derechas.

¿Será posible reunir a los liberales en Chile?

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  • http://twitter.com/Giovanni681 El del moño rojo

    Se ve bastante “ni chicha ni limona” tu postura, ademas de ser herederos de Schaulsson, que ha demostrado estar mas a las “derechas” que al lado de  sus constituyentes

    • http://twitter.com/elReformista_ elReformista

      No estar ni con izquierdas ni derechas es la clave para tener un Chile más próspero y equitativo. ;)

  • http://www.facebook.com/people/Simón-Melo-Contreras/1177683060 Simón Melo Contreras

    “Desde ChilePrimero, con nuestra reinscripción legal para competir en las elecciones municipales del 2012, estamos perfilando la construcción de ese partido que reúna a los “pipiolos 2.0 del siglo XXI”. Una fuerza muy libertaria sin ser de izquierdas y muy pro mercado sin ser de derechas.” No me la creo.

    • http://www.facebook.com/profile.php?id=1307447166 Maximiliano Wastavino

      entonces nunca has conocido a los liberales… o por ultimo a los que existieron en la historia de Chile

  • http://twitter.com/GonzaloPrietoN Gonzalo Prieto N

    Estimado Vlado: Al leer tu columna tengo ideas encontradas que quiero poner en la mesa del debate. En primer lugar creo que la política debe sufrir una transformación profunda y un recambio generacional, tu eres prueba de ello y por lo cual me siento contento. Sin embargo creo que existen algunas ideas expresadas que están algo confusas y debe ser necesario aclararlas para fortalecer lo que viene por delante. 

    ¿De qué tipo de liberales estamos hablando? Pues podemos hablar de liberales como Carls Smith o como John Rawls. Los liberales no son todos iguales y precisar esto contribuye a entender por dónde van tus palabras y las acciones que representas. Debemos aclarar conceptos sobre a qué tipo de meritocracia te refieres, aquella que se construye desde arriba y que proclama colegios de excelencia o aquella que comprende el proceso histórico que construye la estructura social chilena y por lo cual debe garantizar la libertad de tener una educación gratuita y de calidad para todos. No sólo se es libre desde los derechos, también se debe ser libre desde la capacidad para decidir y ello requiere un piso básico para tomar esas decisiones. 

    En mi opinión la política chilena tiene dos problemas sustanciales. El primero: un modelo económico y social que ha distanciado la política de los ciudadanos entregando el poder a la clase política de manera escandalosa y las tarjetas de créditos a las personas, destruyendo el debate y la cuestión pública. El segundo: las prácticas políticas producto de un sistema político enfermo que no permite renovar y refrescar las ideas, darles energía y pasión. Esas prácticas no sólo están instaladas en los partidos sino también en las asociaciones profesionales, los sindicatos, los movimientos, las empresas.  

    La discusión histórica no sólo es entre liberales y conservadores – donde primero debemos aclarar ambos conceptos – sino entre liberales, republicanos, libertarios, comunitaristas. Esto es lo típico en la historia de las ideas políticas occidentales. 

    Lo que sí debo compartir es que la política necesita de más participantes, necesita que los ciudadanos recobren el poder a través de una nueva constitución, un nuevo modelo de Estado y un nuevo concierto económico social que permita que cada uno pueda ejercer su libertad teniendo garantizado un sustento básico con el cual poder competir. 

    Una alternativa política que nazca de más participantes en la democracia, que devuelva el poder a la ciudadanía y descentralice un Estado incapaz de ofrecer por ahora un desarrollo humano y sustentable a las personas que lo habitan. 

    Desde Iquique a Arica, un abrazo.