05 nov 2013

La discriminación positiva y el factor Javierino

Se ha conocido el aumento de ponderación del ranking de notas para la admisión a las Universidades, mediante un puntaje otorgado por el lugar que tuvo en su curso y/o colegio. Además, se ha incrementado la importancia del promedio de notas en educación media; el resultado de ambas medidas significa una baja importante en el valor asignado al resultado de la PSU en el proceso de selección Universitaria.

La decisión antes señalada, se debe esencialmente a un loable propósito, que es mejorar la inclusión en las universidades del CRUCH frente a la alta relación que existe entre puntaje PSU con los ingresos familiares.

En Chile, solo un 7% del total de estudiantes del sistema escolar está en colegios particulares pagados, pero en la admisión a las universidades sobre todo a las 10 universidades más selectivas, ese porcentaje supera el 40% o 60%.

Los incentivos estaban claramente puestos para que aquellos colegios municipalizados o subvencionados con mayor calidad y con niveles de exigencias más altos, reaccionaran.

Hemos visto los reclamos y la presentación de un recurso de protección en los tribunales de justicia de apoderados del Instituto Nacional y otros colegios, y la aparición de un factor que corrige las notas de educación media obtenidas por un alumno, oh sorpresa, subiendo el promedio.

Así hemos conocido el llamado “factor Javierino”, introducido por el Liceo Javiera Carrera para compensar el que sus alumnas que tienen promedio un 5,5 es equivalente a notas sobres 6.0 en colegios de menores exigencias. Esto fue indicado por la Directora del Liceo N°1.

En este tema, llama la atención que un cambio tan importante y que afecta a un número no menor de alumnos que van a postular a las Universidades tradicionales, se haga en forma más bien abrupta y sin mayor prueba o planes pilotos.

Es cierto que la Universidad de Santiago y otro par de Universidades tienen experiencia en otorgar puntaje adicional por ubicación en el ranking, para lograr la admisión de alumnos de colegios de menor nivel a alguna de sus carreras; sin embargo, una medida que afecta a todos los postulantes, no parece haber sido suficientemente probada.

En el fondo, estamos hablando de hacer lo que se llama “discriminación positiva”, que hace ya muchos años se ha aplicado en EEUU y algunos países europeos, para que logren acceder a las universidades de mayor prestigio sectores vulnerables y de bajos ingresos.

La experiencia de esos procesos indica al menos dos conclusiones muy significativas.

Primero, sin apoyo adicional a esos estudiantes, especialmente en los dos primeros años, su tasa de deserción es muy alta.No se conocen los planes de las Universidades que aplicarán este sobre puntaje, ya que se sabe que solo tener cursos remediales no resuelve el problema del menor dominio de materias básicas.

Segundo, quedan fuera de acceder a esas instituciones alumnos con grandes méritos académicos, a veces, muy cercanos en cuanto al nivel socioeconómico a quienes sí han logrado ingresar.

Los estudiantes de colegios con menor exigencia obtendrán ese par de puntos que hace la diferencia entre ingresar o no a las carreras más demandadas. Este segundo punto es la raíz del reclamo y del “factor javierino” en los colegios emblemáticos.

Pero, un estudio reciente baja el entusiasmo: de los ingresados a universidades selectivas del CRUCH solo un 10% reprobó curso en su educación escolar, mientras que un 72% estaba entre los 10 mejores alumnos de su curso en 4º medio.

De todas maneras, las universidades y las carreras más demandadas son las que menos variarán la ponderación tras esos factores y más bien incrementarán los cupos para alumnos de sectores más vulnerables, es decir, nada muy nuevo bajo el sol.

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05 nov 2013

Desarrollo regional con apoyo ciudadano

Al consultar a las personas por una serie de propuestas programáticas que están en la agenda pública en este año electoral la desigualdad territorial es un tema presente.

Así se ha visto a través de las movilizaciones ciudadanas regionales de los últimos meses y en los resultados de la última encuesta CEP, donde el 73% de los encuestados está a favor de medidas para descentralizar el país, iniciativa que está incluso por sobre una reforma tributaria y cambios al sistema binominal.

Lo lamentable es que estos llamados de atención de la ciudadanía, incorporados en mayor o menor medida en los programas de gobierno, no se han reflejado en la discusión país que se llevó a cabo en los debates presidenciales, dejando fuera un tema de interés para 17 millones de chilenos y chilenas. Pero por sobre todo para el 60% que vive fuera de la Región Metropolitana.

No están incorporadas en los debates presidenciales propuestas tan relevantes como la elección directa de intendentes; la creación por ley de un fondo de convergencia regional; reformas a la institucionalidad encargada de generar información estadística y tributaria para asegurar datos regionales; la implementación de programas de superación de la pobreza que garanticen un ingreso básico, donde el monto y los criterios de asignación sean territorialmente diferenciados; el contar con médicos especialistas en diversos territorios y mejorar la calidad de la salud pública, indispensables para un país que aspira al desarrollo.

Estamos convencidos de que si no incorporamos medidas concretas, la necesidad de descentralización no se materializará y el desarrollo regional quedará nuevamente en el olvido de las prioridades de la agenda gubernamental.

Por tanto, es clave que las políticas públicas incorporen el concepto de cohesión territorial para que ningún territorio tenga niveles de bienestar por debajo de los mínimos que como sociedad consideremos indispensables y podamos avanzar en justicia social.

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05 nov 2013

Matthei, una mala candidata

Uno de los acontecimientos más sorprendentes del que los chilenos hemos sido espectadores en los últimos meses es el derrumbe de la derecha. Este fenómeno trae a la memoria otro derrumbe, no menos curioso, sucedido hace algunos años en el campo contrario. En ambos casos, lo ocurrido ha tenido lugar durante el proceso electoral presidencial y su expresión más visible ha sido la dificultad para legitimar al candidato, con la consecuente derrota de características dramáticas.

Pero lo que más llama la atención en estos dos procesos es la pérdida de brújula de los dirigentes políticos, su alejamiento del interés de la ciudadanía, su incapacidad para leer correctamente la situación histórica y sus desafíos.

En el caso actual, los hitos del descalabro derechista han sido las sucesivas celebraciones en las proclamaciones de sus candidatos presidenciales, dos de los cuales se han visto obligados a renunciar para ser rápidamente reemplazados.

Los discursos, en cada caso superlativamente optimistas, trataban inútilmente de esconder el desconcierto que pareció ir en aumento hasta que finalmente se le puso la guinda a esta desabrida torta con la imposición de la UDI a Evelyn Matthei como “candidata del sector”.

Las declaraciones de algunos personeros de RN dieron la pauta del grado de disconformidad que esto les provocó, pero se siguió adelante como si el escenario en que se encontraba esta coalición fuera, como siempre, el mejor de los imaginables.

Llamaron la atención entonces las opiniones – inclusive compartidas por algunos despistados de la oposición – de que Matthei era una “buena candidata” y de que nadie mejor que ella iba a asegurar el éxito de la Alianza en las elecciones presidenciales.

Y lo cierto es que esta carta que se tiró a la mesa tan sorpresiva e irreflexivamente – como si se hubiera tenido siempre bajo la manga – era tal vez la peor que a nadie podría habérsele ocurrido cuando se hacía el elogio de los candidatos ahora olvidados.

Las razones son fáciles de detectar cuando uno observa las cosas desde la distancia.En primer lugar, es una candidata impuesta por uno de los partidos sin que previamente haya habido ningún proceso de consulta en el sector, lo cual genera natural animadversión en el campo de RN, muchos de cuyos candidatos al Parlamento no han querido saber nada de ella.

En segundo lugar, es una personalidad que se ha hecho antipática para una buena mayoría de los chilenos, debido a su carácter impulsivo, rabioso y moralista.

Todos fuimos testigos de sus destempladas declaraciones durante el proceso de Pinochet en Londres, cuando la vimos pidiendo a gritos el boicot a las embajadas de España e Inglaterra, o después, insultando a un periodista en Antofagasta, o repartiendo garabatos de grueso calibre al Presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, o a la Diputada Independiente Marta Isasi en Iquique, o al Consejal Sergio Fuentes, en Coquimbo.

Se hace difícil imaginarse que una persona que “huevonea” a diestra y siniestra pueda llegar a ser algún día Presidenta de la República.

En tercer lugar, es una persona claramente poco coherente e insensata, como puede advertirse fácilmente en una página de Publimetro, en la que se enumeran 42 inconsistencias de las que todos hemos sido testigos por afirmaciones suyas difundidas a través de la prensa.

Como si esto fuera poco, se le ha recordado el Piñeragate, que posteriormente a su confesión pública en la que reconoció su plena responsabilidad en los hechos, dio lugar a su renuncia como pre-candidata presidencial que terminó finalmente con su alejamiento de RN y su enrolamiento en la UDI.

¿Podría entonces pensarse en una peor candidata que ésta para representar a la derecha? Por supuesto que no, y ello ha quedado demostrado desde el primer momento en que ha asumido su rol.

Independientemente de que sus denuncias sean procedentes o no, el último “affaire” Parisi no ha hecho otra cosa que volver a mostrarla con su peor rostro, el de la antipática jueza agresiva e inexorable, la que decide sobre el bien y el mal, la que se eleva por encima de este mundo y descuelga su espada condenatoria sobre las cabezas de los indecentes pecadores.

Lo mismo sus declaraciones desafortunadas sobre el programa de Bachelet. ¿Y a quién podría ocurrírsele algo peor para su postulación que afirmar que la candidata de la oposición defiende a los encapuchados porque los parlamentarios que la apoyan no aprobaron la ley Hinzpeter?La odiosidad nunca ha dado buenos dividendos electorales en Chile.

Es decir, además de haber sido pésimamente elegida, está haciendo todo por perder votos, en lugar de ganarlos. Y es que los partidos políticos son como el alacrán, cuando comienzan a declinar sin posibilidad de retorno, ellos mismos se encargan de elegir el aguijón que perpetrará su suicidio. Entran en la lógica de una retórica en la que ni ellos mismos creen, preparan cuidadosamente su derrota y se la sirven en bandeja a sus adversarios.

Para eso ha sido elegida Evelyn Matthei. Ahora solo resta esperar que por fin llegue “el día después”, en el que desearíamos que la derecha se dé de una buena vez su palmada en la frente y se reconstruya sobre bases republicanas y más a tono con los tiempos que corren en Chile y en el mundo.

El camino del pinochetismo, de la soberbia, de la pesadez, de la indiferencia y de la hipocresía, está cerrado.

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04 nov 2013

Demoledora evidencia

No pecamos de soberbia cuando decimos que la evidencia diaria, la que emerge de recorrer el país, las regiones y las localidades, nos indica que la Nueva Mayoría puede alcanzar un importante y decidor triunfo en las elecciones del 17 de noviembre. Y la encuesta del Centro de Estudios Públicos viene a corroborar lo que casi con total seguridad ocurrirá en las urnas: la ex Presidenta Michelle Bachelet podría incluso ser electa en una primera vuelta.

Es importante que haya sido el mensaje, la propuesta de país que estamos ofreciendo a la ciudadanía lo que esté guiando este notorio liderazgo en la carrera presidencial.Eso pese a los esfuerzos torpes, desesperados y hasta ilegítimos del Gobierno por intervenir en la campaña, ya sea utilizando a ministros como voceros de la campaña de su abanderada, o a través de una campaña del terror que ha sido criticada incluso por algunos importantes empresarios.

Se equivoca el Gobierno en persistir en difundir miedo en la gente con tesis apocalípticas sobre el empleo, el crecimiento y el desarrollo.Es comprensible, lo mismo hicieron con Pinochet en el Plebiscito de 1988, pero la verdad es que la gente tiene las cosas muy claras: cuando el mandatario y su gobierno tienen índices de desconfianza por sobre el 60%, no hay campaña que les permita mantenerse en el gobierno.

El 17 de diciembre –o tal vez en una segunda vuelta- el Gobierno cambiará de signo y por eso que es relevante que las fuerzas progresistas, democráticas y que creen en la necesidad de seguir profundizando los cambios, concordemos en un pacto para dejar atrás a aquellos que siguen anclados a la pesada herencia autoritaria.

No se pudo avanzar antes todo lo que hubiéramos querido por la persistencia de una derecha reacia a cualquier modificación que permita una mayor representatividad democrática, pero hoy tenemos esa oportunidad.

La Nueva Mayoría es una plataforma ciudadana más amplia, pero no basta. En ese sentido creo que es importante recoger la vocación de apertura de los otros sectores que han participado en esta elección desde la propuesta, las ideas y no desde la descalificación y el insulto.

Vamos a necesitar a todos los que quieren un país con menos abusos y con más participación, vamos a necesitar a todos los que anhelan un país más inclusivo y menos discriminador, vamos a necesitar a todos los que quieren un país donde los derechos estén antes que los fríos indicadores.

La evidencia de la encuesta del CEP es demoledora, pero este hecho lejos de llamar a la soberbia o al exceso de confianza, debe llamar a las fuerzas progresistas a un profundo compromiso con la igualdad, la fraternidad y la solidaridad.

La responsabilidad de devolver la esperanza a los movimientos sociales, los estudiantes, los trabajadores, los empresarios, los ecologistas, las comunidades indígenas, las mujeres, los niños, a las familias de distinta constitución y a la ciudadanía en general, es demasiado grande como para creer que la carrera está ganada y que, de ganarse, podemos pasar por encima de los demás.

Eso es lo que se espera de un cambio responsable: ser capaces de restituir la amistad cívica y las ganas de construir entre todos, los mejores años de Chile para los chilenos.

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04 nov 2013

Demagogia

La impopular candidata derechista rompió en cámara un cheque por 3.500 millones de dólares. Declaró furibunda que no iba a pagar con éste los estudios de los “ricos”.La cifra equivale a más de la mitad del costo total de la educación superior y es aproximadamente la cuenta que hoy se ven forzados a pagar los estudiantes.

Es decir, propone dejar las cosas exactamente como están.Mala idea.La abrumadora mayoría de los estudiantes pertenecen a la clase media.Necesitan angustiosamente educación gratuita, porque sus familias no tienen ingresos suficientes para pagarla.

Por cierto, las familias verdaderamente ricas deben pagar los estudios superiores de sus hijos.Esto es, aquellas que pertenecen al uno por ciento más rico de las familias del país. Sin embargo, se trata de unos 15.000 jóvenes, que representan menos del uno y medio por ciento de los estudiantes y el costo de sus estudios es inferior a sesenta millones de dólares anuales.

Evidentemente, esos números no justifican la mantención del actual esquema de educación pagada, que es lo que en realidad defiende la candidata derechista. Parece mejor idea que sus padres paguen los impuestos que hoy eluden.

De ese modo, todos los jóvenes de Chile podrán acceder al mismo derecho, con el mismo deber: educación gratuita y de calidad a cambio de su compromiso de retribuirla como buenos ciudadanos, comprometidos con el progreso del país y el bienestar de su pueblo. Así era antes.

Algunos cálculos rápidos demuestran lo anterior.

● Los ingresos totales de las instituciones de educación superior, incluyendo universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, públicos, particulares del Consejo de Rectores (CRUCH) y privados, sumaron poco más de 6.000 millones de dólares el año 2012, según el ministerio de Educación. Eso significa que los 3.500 millones de dólares que según la candidata se gastan en los “ricos”, representan más de la mitad de los ingresos totales de estas instituciones.

Equivalen aproximadamente a todo lo que se cobra actualmente a los estudiantes.Por lo tanto, “romper el cheque” significa dejar todo igual como está hoy.

● Por otra parte, la población chilena entre 18 y 25 años son poco más de dos millones de jóvenes, según el Instituto Nacional de Estadísticas. Por lo tanto, aquellos que provienen del uno por ciento de familias verdaderamente ricas no pueden exceder los 20.000, de los cuales alrededor de un 80 por ciento accede a estudios superiores. Si se considera que esas familias tienen menos hijos que el promedio, la cifra de 15.000 estudiantes ricos de verdad parece razonable.Ellos representan menos del uno y medio por ciento de los estudiantes de educación superior, que el 2012 fueron 1.127.181.

● Por otra parte, el costo promedio de una carrera universitarias es de poco más de dos millones de pesos anuales, lo que equivale cuatro mil dólares. De este modo, el costo de los estudios de los 15.000 estudiantes hijos de familias verdaderamente ricas, es de aproximadamente 60 millones de dólares anuales.

Hasta hace poco, se acostumbraba llamar “ricos” a las familias pertenecientes al 20 por ciento, de mayores ingresos de la población, medidos según la encuesta de hogares denominada CASEN. Sin embargo, el ingreso promedio de esas familias es de poco más de dos millones de pesos mensuales.

Eso es lo que gana, por ejemplo, una pareja de profesores de educación media, quienes difícilmente pueden considerarse personas ricas.Los aranceles de uno de sus hijos o hijas que estudie la carrera de medicina, por ejemplo, superan los 700 mil pesos mensuales, que representan más de un tercio de los ingresos familiares de tales “ricos”.

Esa carga resulta asimismo muy elevada para el 10 por ciento de mayores ingresos de las familias encuestadas por la CASEN, cuyos ingresos promedio son del orden de 3,5 millones de pesos mensuales.

Tampoco resulta despreciable ese gasto en el caso del uno por ciento de las familias más acomodadas que responden la CASEN, cuyos ingresos promedio son de siete millones de pesos mensuales. Esa es la remuneración del rector de una universidad del CRUCH y difícilmente se lo puede catalogar por este motivo como persona acaudalada.

Especialmente, si se considera que sus ingresos por encima de cinco millones de pesos están gravados con un 40 por ciento de impuestos, que a él o ella se les descuentan por planilla – eso no sucede con los altos sueldos de las universidades privadas, los que se pagan de manera que permiten eludir buena parte de estos impuestos.

Todas las personas que responden la CASEN son personas de trabajo e incluso los de mayores ingresos pertenecen a la así denominada clase media. Ello se demuestra al multiplicar el número de las familias que responden dicha encuesta, por el ingreso promedio de las mismas, lo que el año 2011 arroja un total que equivale al 40 por ciento del producto interno bruto (PIB) de ese año. Dicha proporción se aproxima bastante a las remuneraciones del trabajo, las que según el Banco Central representan alrededor de un tercio del PIB.

Existe sin embargo otro uno por ciento de la población, pero éste no responde la encuesta CASEN. Son los que se apropian del denominado “excedente bruto de explotación”, que según el Banco Central representa un 55 por ciento del PIB.

Parte de éste lo reinvierten en sus empresas, pero consumen alrededor de un tercio del PIB.Son fácilmente identificables, puesto que viven en barrios segregados, donde este consumo se aprecia a simple vista. Esas son las familias verdaderamente ricas.

Estimaciones recientes muestran que el uno por ciento más rico se apropia de cerca de un cuarto del ingreso, aún en países relativamente equitativos como son los más desarrollados.

En el caso chileno, aparte de las estimaciones de CENDA, recientes estudios dirigidos uno por Eugenio Figueroa y otro por Eduardo Engel, coinciden en que el uno por ciento verdaderamente rico se apropia de cerca del 30 por ciento del ingreso.

Ese chequecito no lo rompe la candidata ¡por ningún motivo!

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04 nov 2013

¿Niño o niña?

“…Buck nació con sexo femenino, pero muy pronto supo que era un hombre por dentro. Incluso sus padres lo trataban como un chico, hasta que alcanzó la pubertad. Entonces comenzó el conflicto referente a su identidad que lo llevó al alcohol, las drogas y a múltiples intentos de suicidio. Tras esta etapa se convirtió en una modelo femenina de renombre, se recibió de abogado e inició un complejo proceso para reafirmar su identidad. Fue entonces cuando comenzó una carrera de artista porno (adoptó el nombre de Mr. Ángel), lo que provocó el rechazo de algunos que lo consideraban un ejemplo de superación. Él prefirió ser honesto consigo mismo, pero sin compromiso ni apología…”

En España, la Fiscalía Superior de Andalucía dio un ultimátum a tres colegios para que respetaran la identidad de género de menores transexuales de seis, ocho y nueve años y se les integre como alumnos.

Dos centros de estudios se han apresurado a abrir las puertas a los menores y se han comprometido a llamarlos por el nombre del género con el que se identifican, permitirles que elijan el aseo que desean usar y vestir el uniforme, masculino o femenino, acorde con su identidad sexual.

En lo que va del año, en Andalucía doce familias han solicitado formalmente a organismos oficiales que no se discriminen a sus hijos transexuales o intersexuales.

La petición cuenta con el amparo legal de la Declaración de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos del Niño, la Constitución española y el Estatuto de la Comunidad Autónoma para Andalucía que, en el ámbito educativo, insta a la no discriminación, a la aceptación del propio cuerpo y el de los otros y el respeto a las diferencias.

El problema de la indefinición sexual cobra cada vez mayor relevancia.

Desde el pasado 1 de noviembre, Alemania se ha convertido en pionero en Europa en cuanto a evitar el sufrimiento a las familias que se ven enfrentadas al dilema de dar la identidad sexual correcta a sus hijos.

La ley que ahora entra en vigor permite a los padres el registro de un bebé recién nacido sin precisar su sexo y elimina de los certificados de nacimiento la clasificación de “hermafrodita”.También evita que se presione a los progenitores para que sus hijos sean intervenidos quirúrgicamente con el fin de “normalizar” su sexualidad.

Hace unos años, organizaciones no gubernamentales denunciaron a Alemania ante Naciones Unidas por forzar operaciones para definir el género de un menor. La ONU se hizo eco de la queja y exhortó a las autoridades alemanas a proteger los derechos humanos.

En Alemania nacen cada año unos 400 bebés con ambos sexos o rasgos indefinidos y viven unas 80 mil personas intersexuales.

Científicos se han pronunciado en contra del uso de la cirugía en estos casos por las consecuencias físicas y psíquicas y recomiendan que se debe actuar sólo con el consentimiento del afectado.En cuanto a los niños, a los daños emocionales se suma el peligro de muerte.

Los menores con sexo indefinido deben ser ayudados por sus padres en el complejo proceso para reafirmar su identidad de género, recomiendan psicólogos y sexólogos.

A los seis años ya muestran su rebeldía por el nombre, por las vestimentas.Todavía niños, descubren que no son como otros de su edad.Y es entonces cuando los padres deben asesorarse para que su hijo o hija no se sienta solo en su batalla consigo mismo para definirse sexualmente.

¿Niño o niña?

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03 nov 2013

La derrota cultural de la derecha

La Encuesta CEP, que cubre todo el país y goza de gran credibilidad, e incluso la Opinión Research realizada para el periódico El Mercurio en algunas regiones de Chile confirman, con diferencias mínimas, que Michelle Bachelet se impondría en primera vuelta, considerando los votos validamente emitidos, por porcentajes que van entre un 53,5% y un 55%.

En ambas encuestas aparece claro que el segundo lugar, a mucha distancia de Bachelet, lo obtendría Evelyn Matthei con porcentajes que varían entre el 17% y el 25,2 %.En el primer caso se trataría de una debacle para la derecha, en el segundo de uno de los peores resultados obtenidos desde el retorno a la democracia.

Ambas encuestas confirman también que Franco Parisi y Marco Enríquez Ominami se disputarán voto a voto el tercer lugar con porcentajes inferiores a los dos dígitos, aunque hasta ahora Parisi aparece sobre el candidato del PRO y que el resto de los candidatos solo superan levemente el 1% o están por debajo de esa cifra, lo cual explica en parte el porqué, pese a la existencia de nueve candidatos presidenciales y al ataque permanente que la candidata de la Nueva Mayoría ha recibido por parte de la Alianza como de otras candidaturas de derecha e izquierda, la fuerza magnética de Bachelet concentra una sólida mayoría e impide la dispersión permitiéndole, al menos en la intención de voto, ganar ya en primera vuelta.

En la derecha, parecen ya resignados a la derrota presidencial y mas bien se concentran en impedir que el alto voto de Bachelet implique también una derrota de magnitud en las parlamentarias.De hecho, en las dos semanas que restan de la elección, la derecha teme que Matthei se desfonde por el abandono de sus candidatos a diputados y senadores que buscarán salvarse solos.

El propio Piñera, después de las encuestas, ya no convoca a su gabinete a salir a fortalecer a Matthei sino a cerrar bien su propio gobierno y proyecta para fines de enero, es decir un mes y medio después de la primera vuelta, el balance de su gobierno al país. Es decir, la orientación que se filtra desde el Palacio es separar la derrota de Matthei del gobierno y lograr que Piñera abandone la presidencia con un porcentaje de aceptación superior al 30%.

Por tanto, el panorama para Matthei no es fácil en las dos semanas restantes de campaña y más bien todo indica que ella será víctima de un planificado aislamiento de su sector que se concentra en las parlamentarias y en difundir los éxitos del Presidente.

La derecha parece haber llegado a la conclusión que es preferible una derrota en primera vuelta con Bachelet sobre el 50% que una derrota en segunda vuelta con Bachelet sobre el 60% ya que ello profundizaría en la opinión pública la imagen de una debacle de la derecha lo que podría contaminar el futuro que prepara para si mismo el Presidente Piñera.

Es cierto que Matthei logró, con sus denuncias, asestar a Franco Parisi un daño profundo y alejar toda posibilidad que este disputara el segundo lugar.Pero a la vez, la trifulca revivió los peores momentos de Matthei en la vida política del país y si la querella de Parisi en su contra fuera vista y fallada por los Tribunales antes de la primera vuelta a favor de este, ello podría perjudicar ulteriormente la imagen de Matthei.

No es claro que de este episodio Matthei haya podido sacar algo positivo para su alicaída campaña. Tampoco de los debates televisivos, ya que ellos confirmaron simplemente su discurso extremamente conservador y contrario a los cambios que exigen transversalmente la enorme mayoría de los chilenos.

La derrota de la derecha es antes que nada cultural. Sus ideas han perdido fuerza en la sociedad y resultan añejas.

La ciudadanía rechaza el estado subsidiario, quiere un Estado fuerte que garantice equidad, que ponga fin a los abusos e introduzca cambios profundos al modelo neoliberal.

Exige una nueva Constitución legitimada por la sociedad, una educación pública gratuita y de calidad, el fin al lucro en todos los niveles de la educación, matrimonio igualitario, aborto bajo ciertas causales, reformas laborales, terminar con el binominal, voto de los chilenos en el exterior.Contra todo ello está Matthei y una parte significativa de la derecha que la sostiene.

Parisi y su populismo antipolítica, se estancó electoralmente y está profundamente dañado en su credibilidad en la ciudadanía y, aún obteniendo un tercer lugar en la primera vuelta, no dejará huella en la política chilena ni proyectará una alternativa válida del populismo de derecha hacia el futuro.

Marco Enríquez Ominami arriesga el cuarto lugar con una votación que podría representar un tercio de la que obtuvo en primera vuelta en la elección presidencial del 2009.

Su arrogancia y egocentrismo, que nubla su evidente capacidad y dotes de liderazgo, le impidió comprender el cambio profundo de escenario político que se ha producido.

No es lo mismo enfrentar electoralmente a Bachelet que a Frei.Hoy no es la única alternativa a la izquierda y en el populismo, está encajonado entre Parisi y Claude sin posibilidades de crecer en ninguna dirección pese a haber moderado su discurso inicial.

Enríquez Ominami no se conectó con las protestas de estos años y para el voto juvenil su acercamiento es visto como una actitud de oportunismo político.Fue abandonado por la mayor parte de las figuras de izquierda y liberales que lo apoyaron el 2009 y su campaña aparece hoy entregada solo a su núcleo familiar y a su partido que en las municipales obtuvo el 4,5% de los sufragios.

Sobre todo, hay poca novedad en su discurso , el que aún lucidamente expresado, por sus dotes como polemista y comunicador, no resulta creíble y no encanta porque la realidad es mas rupturista que las ideas que ha planteado durante la campaña. Es víctima del cambio de subjetividad de la ciudadanía y del surgimiento de nuevos actores que lo han sobrepasado.

Marcel Claude es víctima de su inconsistencia.Se presentó como el Ché Guevara y Allende a la vez, sin alguna biografía que permitiera justificar esta grotesca apropiación indebida de imagen y terminó con su casa rematada por remuneraciones impagas a periodistas que trabajaron en un periódico que duró lo que siempre han durado sus elucubraciones.Obtendrá un porcentaje menor, pero al igual que Parisi resistirá al embate de diversos poderes que han tratado de sacarlos de competencia.

Quedan dos semanas para la elección. Bachelet y sus partidarios deben asegurar su triunfo en primera vuelta con una gran presencia territorial y marcando los ejes programáticos que se sintonizan con los anhelos de los chilenos.El cambio de fondo con gobernabilidad, para lo cual se requiere ganar también un parlamento favorable a las transformaciones.

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03 nov 2013

Amenazas estériles

Se ha conocido de forma extraoficial un texto perteneciente al actual ministro Secretario General de la Presidencia, en que ofrece a las principales autoridades en funciones, una base argumentativa para descalificar el Programa de gobierno presentado por Michelle Bachelet.

Lamentablemente, el Sr. ministro cae una vez más en aseveraciones que se alejan del juicio crítico que toda persona puede tener de un documento de tal naturaleza e incurre en la vieja y mala práctica de reiterar la amenaza de “riesgo de estabilidad constitucional” que tanto ha caracterizado a la derecha chilena cuando no comparte o no le gustan determinados contenidos programáticos, dejando de lado su pertenencia al gobierno de turno, que por cierto debiese responder al interés general de la nación chilena y no a las inclinaciones de un grupo reducido de carácter sectario.

Mal hace la autoridad gubernamental al abanderizarse con tan añejos métodos, de esgrimir amenazas estériles que no sintonizan con el sentido democrático con que ha evolucionado la sociedad chilena y que se internan en el indeseable laberinto de proceder a la descalificación de quienes piensan distinto.

De esa manera se toma distancia del estilo republicano que obliga y enmarca la conducta de la autoridad que detenta el poder.

No hace mucho, solo semanas nos separan del 40 Aniversario del derrumbe de la democracia y de la entronización de la dictadura.

Fue en ese contexto, que el propio Presidente de la República condenó a quienes denominó “cómplices pasivos” del régimen que negó la libertad y violó los derechos humanos durante 17 años.

En dicha conmemoración, diferentes actores políticos, asumimos tan dolorosa etapa de nuestra historia como un capítulo en que se impuso la fuerza brutal de una conspiración de ultraderecha ante una incapacidad política que no logró esclarecer y distinguir que salvar el régimen democrático era la tarea fundamental.

Cuando se perdió la lucidez se impuso la insensatez y la intolerancia, llegando el país, finalmente, al colapso del régimen democrático y la instalación brutal de la dictadura.

Por eso, reinstalar un clima propio de pretéritas campañas del terror es un absurdo, un error garrafal, tan rotundo que debiese hacer meditar a los ideólogos de la derecha, por cuanto ese no es el camino para resolver los desafíos del país.

Vuelvo a insistir en que aficionarse a la idea que para retener el poder hay que recurrir a cualquier expediente resulta ser una muy mala opción, aquello sólo enturbia el ejercicio democrático, lo coherente es aceptar la libre decisión de la voluntad ciudadana.

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03 nov 2013

Educación como un derecho

El argumento mil veces repetido por los políticos de derecha según el cual sería “injusto” que los ricos paguen su educación es una demostración flagrante de la pérdida de conciencia ciudadana de ese sector, que, como se ha demostrado a lo largo de nuestra historia, no tiene muchos problemas cuando se trata de discriminar.

Porque, en efecto, cuando se está luchando por volver a considerar la educación como un derecho y no como un asunto privado, quitarle este derecho a cualquier ciudadano es un acto que lo discrimina, es interpretar la riqueza como una condición al margen, que implicaría deberes y derechos diferentes a los de los demás.

El dinero no puede ser una razón para establecer diferencias odiosas entre los chilenos. ¿Si se acepta el argumento que se esgrime en el caso de la educación, por qué no se propone que los ricos se hagan cargo de financiar sus comunas o del cuidado de sus plazas?

¿Por qué no financian guardias y policías privados y así liberamos a los carabineros que tanta falta hacen en las poblaciones de riesgo?

¿Por qué no pavimentan sus calles y construyen sus hospitales?

Por tanto, lo que se concluye de todo esto es que cuando se plantean estos argumentos en relación con la educación, sin tocar otros aspectos, en realidad no se está defendiendo a los más pobres, como hipócritamente se afirma, sino ocultando el verdadero propósito de estos sectores, que es el de defender la educación privada por encima de la pública.

Tartufo busca convencernos de que está muy preocupado porque en la nueva situación que se avecina los ricos deberían pagar, pero en realidad lo que quiere es que se conserven los beneficios que actualmente tiene la educación privada.

Queremos pagar porque de ese modo podremos educar a nuestros hijos como queramos y sin que exista ninguna intervención del Estado en la orientación que queremos darle a su formación.Buscamos que la educación pública no sea una opción para los ricos, que ellos hagan lo que quieran con sus hijos y que a los pobres los eduque el Estado.

Pero lo que se busca con la educación gratuita para todos es restablecer el sentido de igualdad que sustentó las largas luchas que dieron los chilenos por construir un Estado laico y una educación pública que asegurara que los contenidos educativos fueran orientados hacia la formación de una ciudadanía responsable.

Solo la educación pública podía formar ciudadanos conscientes de su papel frente al Estado, que por eso mismo educaba en la única dirección que puede hacerse desde un pensamiento inclusivo, respetuoso de las diferencias, de las ideologías y de los credos, y orientado hacia una vocación de servicio hacia lo que nos es común y no hacia lo que nos divide.

Esta responsabilidad que asumió el Estado chileno para educar a sus ciudadanos fue el factor decisivo en la construcción de la República y aseguró la unidad nacional y el sentido patriótico de una sociedad que por lo menos en estos aspectos básicos se hacía cargo de sus ciudadanos.

Es por este motivo que el concepto mismo de ciudadanía se forjó en Chile a través del desarrollo de la educación pública, cuyas instituciones también se transformaron rápidamente en las de mayor calidad.

Que el Estado sea laico significa que frente a la diversidad de credos, tendencias, ideologías y posturas de toda índole, el, sin casarse con ninguna de ellas, se mantiene como el garante de todas. “No estoy de acuerdo con lo que piensas, pero daría mi vida por defender tu derecho a que pienses de esa manera”. El Estado es el que garantiza que las relaciones entre los ciudadanos sean de igualdad y reciprocidad. Por eso educa en las ideas que pueden unir a sus ciudadanos, no en las que los separan.

Este tipo de educación es el que la derecha no quiere para sus hijos, porque está convencida de que sus privilegios sociales dependen de que ella no se expanda.Tiene horror de lo público, solo cree en lo privado.

Pero resulta que con la ideología predominante de lo privado no se construye un país democrático, eso no genera hermandad, solidaridad, unidad nacional, reciprocidad.

Y lo que los movimientos sociales hoy día buscan en Chile es precisamente lo que esta ideología privatizante destruyó.

El Chile del futuro volverá por la senda de Camilo Henríquez, Manuel de Salas, Juan Egaña, Miguel Luis Amunátegui, Diego Barros Arana, José Victorino Lastarria, Ignacio Domeyko, Andrés Bello, Valentín Letelier, Darío Salas, etc., etc., esto es, por el camino de los que forjaron la educación pública chilena y sentaron las bases para que Chile dejara de ser un paisaje poblado de individuos indiferentes para transformarse en un verdadero país.

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02 nov 2013

De la tolerancia a la valoración, pasando por el respeto

Esta semana fuimos testigos de un simbólico avance en materia de respeto a la diversidad, al tiempo que un hecho brutal de intolerancia nos recordaba cuánto nos falta por avanzar.

Las condenas aplicadas a los imputados por el asesinato de Daniel Zamudio sacian sólo en parte nuestra hambre y sed de justicia, en un país donde la impunidad es percibida como un privilegio no ocasional de muchos, ver que al menos en este caso haya culpables que sean condenados re-enciende la esperanza. En tanto que la golpiza a Wladimir Sepúlveda, al parecer por las mismas causas, nos vuelve a la realidad cotidiana, esa que cela con odio y violencia a lo distinto.

Nuestra lucha por la justicia y por la valoración de la diferencia no debiera ser objeto de apropiación ideológica, es sin duda un desafío país.Ayer se asesinó por razones políticas, hoy se asesina por temor/odio/ignorancia a la diversidad sexual, y en el mundo siguen siendo asesinados hombres y mujeres por razones religiosas y étnicas. No somos inmunes a eso.

Y pese a que debemos avanzar en materia de tolerancia, hay que entender que ese es sólo un paso en un objetivo más complejo- la mera tolerancia- en que la indiferencia está a un paso, por lo que habrá que avanzar en el sentido del respeto real,  reconocer al otro “distinto” no sólo como tal, sino como un otro “legítimo”, cuyas diferencias enriquecen el espacio de lo compartido, no lo amenazan.

Lo anterior es válido para las llamadas minorías sexuales, pero en absoluto es un asunto que se reduzca a ellas, el desafío de la valoración de la diversidad es cotidiano, lo vemos en la política, en la religión, en relación con las etnias originarias y con los inmigrantes.

Daniel Zamudio y Wladimir Sepúlveda son el rostro ensangrentado de la intolerancia que subyace bajo nuestra modernidad, debemos enfrentarla con decisión, pero para eso hay que comprender que sus tragedias son también las nuestras, nosotros podríamos haber sido ellos, pues la violencia intolerante usa esta vez la excusa de la diferencia sexual, pero nos acecha en las diferencias políticas, religiosas o éticas.

La ley antidiscriminación fue un avance, la condena a los asesinos de Daniel Zamudio, también.

Pero no son suficientes si no aprendemos como sociedad que estos crímenes nos recuerdan lo peor de lo nuestro, y eso sigue latente entre nosotros en tanto no seamos capaces de valorarnos en la diferencia y no construyamos un proyecto colectivo que valore la diversidad y que en una verdadera comunidad de iguales, todos podemos ser distintos.

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