10 nov 2013

Un nuevo liderazgo para Chile

El próximo domingo en elecciones libres e informadas, el pueblo soberano decidirá quién conducirá el Estado de Chile por los próximos cuatro años. Estas circunstancias tan sobresalientes generaron un proceso electoral previo que tuvo, al menos, las siguientes particularidades.

1) La reafirmación y fortalecimiento del liderazgo de Michelle Bachelet en el amplio y extenso campo de las fuerzas de centro y de izquierda, potenciando “una nueva mayoría” que, muy probablemente, asumirá la conducción del gobierno para la etapa política, social e institucional que se abre en Chile, una vez concluido el proceso electoral.

2) En este proceso se desató una crisis en la derecha que ha debilitado decisivamente su opción presidencial, que ha empujado su candidatura a la puesta en escena de un lenguaje destemplado y una propuesta de corte populista y autoritario que ha desfigurado su perfil programático e ideológico, cayendo en una conducta lisa y llanamente oportunista.

3) Además, han proliferado candidaturas menores empeñadas en desprestigiar y deslegitimar el sistema político que pretenden, según dicen, controlar y dirigir. Se trata de un curioso grupo de grandes ambiciones, que chocan entre sí, que compite con un discurso populista para rasguñar votos vengan de donde vengan

En este contexto, el gobernante se ha jugado de modo abierto y descarnado por sus exclusivos intereses personales.

Lo mueve con un impulso sin freno alguno su pretensión de instalar su figura como la única posible en la derecha para los comicios del 2017, de modo que no tuvo miramientos para supeditar las pretensiones de Matthei a tal propósito. Al mismo tiempo, los partidos UDI y RN han hecho gala de una ineptitud que ha creado un cuadro evidente de una derecha definitivamente a la deriva.

Mientras la derecha carece de alternativa, una serie de escisiones minúsculas, de gran resonancia mediática, haciendo eco de jefes mesiánicos que piensan que el mundo comienza y termina en ellos, se prodigan en esfuerzos que provoquen mas desencanto y debiliten el sistema político.Pareciera que los extremos se juntan denostando el régimen democrático.

Por ello, la conquista de una mayoría parlamentaria que le permita a Michelle Bachelet alcanzar la gobernabilidad necesaria y conseguir las reformas económicas, sociales e institucionales comprometidas en su programa, pasa a ser una cuestión decisiva para el futuro de la democracia chilena.

Los partidos de la “Nueva Mayoría” asumen en estas elecciones una enorme responsabilidad.

No pueden defraudar los anhelos populares que esperan cambios potentes en educación, salud, pensiones, entre otros ámbitos de gran impacto social pero también de elevado costo fiscal, todas transformaciones que son esenciales e inaplazables y, al mismo tiempo, deben evitar cualquier tentación de sucumbir a la solicitud con el “tejo pasado”, que genere populismo y descontrol.

La nación chilena estará a la expectativa. Reformas que se concreten con eficacia política y coherencia permitirán la validación de la “nueva mayoría” como bloque político, capaz de asumir la posta de reemplazo de la tarea histórica que realizó en Chile la Concertación de Partidos por la Democracia durante cuatro gobiernos consecutivos, los que duraron, precisamente, hasta el último día del anterior gobierno de Bachelet.

Ahora la tarea es mayor, más compleja, pero más decisiva para el futuro de Chile.

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10 nov 2013

El fracaso del Gobierno en seguridad ciudadana

El Gobierno ha respaldado la creación de un observatorio judicial propuesto por la candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, que busca monitorear los fallos de los jueces en materia de seguridad ciudadana.

La medida es representativa, por una parte, de la intervención electoral del Ejecutivo en la actual campaña y, por otro lado, demuestra que la actual administración ha fracasado rotundamente en seguridad pública.

En el primer sentido, hay un claro y desesperado intento de apoyar a Evelyn Matthei frente al escaso respaldo que le otorgan las encuestas. Se eligió un problema que preocupa a los chilenos y se quiso buscar una solución populista que diferenciara a la ex ministra del Trabajo, de la oposición.

En lo de fondo, es un gran absurdo por muchas razones. El observatorio sería como un gran vigilante de la actitud de los jueces con el objeto de presionarlos a evitar la libertad de algunos detenidos. Es poner la carreta delante de los bueyes.

La forma adecuada de abordar la delincuencia es enfrentarla de raíz, por sus causas, para buscar que los hechos ilícitos no se produzcan, sea porque se superan las condiciones sociales que llevan a algunas personas a cometerlos o porque la acción policial es eficaz en prevenirlos.

Acá estamos llegando una vez que ya se cometió el delito, para tratar de condicionar la actitud del juez.

El observatorio judicial demuestra con claridad que el Gobierno de Sebastián Piñera fracasó en seguridad pública y no fue capaz de cumplir su promesa de poner fin a la puerta giratoria y terminar la fiesta, como se dijo en campaña.

Digamos las cosas como son. Las cifras de seguridad pública del actual Gobierno son malas. Las estadísticas en victimización, vale decir los hogares afectados por delitos son similares al 2010. Las denuncias, en tanto, aumentan. La sensación de inseguridad se mantiene o se incrementa.

La razón es la falta de una política anticriminal sólida, elaborada por expertos y con base técnica y la incapacidad de abordar una materia tan relevante con una visión de país, buscando acuerdos con todos los sectores. Por el contrario, se actúa con improvisación, falta de rigor y llevando la seguridad pública a la arena política.

Es un camino equivocado. Llegó el momento de volver a una política seria en la materia, que apunte a las causas y que, contando con un consenso técnico sea consistente en el tiempo, en lugar de ir variando una y otra vez por efecto de la contingencia política.

El programa de Michelle Bachelet en esa materia es muy claro. Se busca apuntar a las causas por la vía de enfrentar los factores de riesgo social que llevan a la delincuencia, interviniendo en sectores vulnerables.

Se propone incrementar las políticas de reinserción y rehabilitación y, al mismo tiempo, favorecer la prevención con 6.000 nuevos carabineros y 1.200 nuevos policías.

Asimismo, se propicia una mayor coordinación entre policías, fiscales y jueces, para evitar errores y vacilaciones y lograr más eficacia tanto en la prevención, como en la investigación y castigo de los delincuentes. Se favorecerá, además, la acción de la comunidad, apoyando la organización comunitaria en la prevención y también el rol clave de los municipios.

Es hora de abordar el tema seriamente y dejar de lado voladores de luces y frases para la galería que han fracasado rotundamente.

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10 nov 2013

Allende y “la noche de los cristales”

A fines de 1938 eran tiempos felices para Adolf Hitler, el “ex cabo de Viena”. Era destacado nada menos que por la Revista Life como el “personaje” del año (1937); su película, de grotesca propaganda nazi y fuertes tópicos racistas, El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens) dirigida por Leni Riefenstahl, era también premiada en la Exposición Internacional de París (1937) y en el ¡Festival de Internacional de Venecia! (1938).

Por su parte, un joven aspirante a político, John F. Kennedy, le dedicaba toda clase de loas que, francamente, no tienen desperdicio, las que fueron reveladas hace unas semanas por el matutino alemán Frankfuerter Allegemeine Zeitung(FAZ), uno de los grandes diarios de referencia de ese país, para gran sorpresa y estupor de la inmensa mayoría de los alemanes.

Sin embargo, el también por entonces joven diputado Salvador Allende, promovía junto a otros 65 parlamentarios un telegrama de protesta dirigido al mismísimo Führer, dada la extrema violencia empleada contra la población judía con motivo de los sucesos que a la postre serían históricamente conocidos como “La noche de los cristales rotos” (Kristallnacht o Novemberpogrome).

Un premonitorio acontecimiento acaecido en la madrugada del 9 para el 10 de noviembre de 1938.

Corrían tiempos en que, precisamente, no sobraban las voces críticas frente las primeras tropelías nazis, ni siquiera sospechas respecto de los límites que alcanzaría todo el horror y la barbarie, la destrucción y muerte que la funesta aventura Nacional Socialista alemana sembró sobre vieja Europa. Que duda cabe.

Sin embargo, la enérgica voz antifascista de Allende y su enorme intuición política y alto sentido de la historia, se alzó incipientemente alto y claro y, afortunadamente, quedó plasmada en unas líneas, que el periodista e historiador valenciano Mario Amorós en su obra Allende. La biografía (2013) se encarga, felizmente, de recordárnoslo a partir de un texto rescatado por uno de los hombres más cercanos al presidente Allende, el republicano español Víctor Pey. En su parte medular este histórico documento señala.

“En nombre de los principios que informan la vida civilizada, consignamos nuestras más vivas protestas por la trágica persecución de que se hace víctima al pueblo judío en ese país, y formulamos votos porque su excelencia haga cesar tal estado de cosas y restablezca para los israelitas el derecho a la vida y a la justicia, tan humana y elocuentemente reclamados por el presidente Roosevelt” (Pey, p.XI en Amorós, 2013: 78).

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10 nov 2013

La triste soledad de Evelyn

Las respuestas de Evelyn Matthei a una entrevista de La Tercera publicada este sábado, revelan su desazón, amargura y sobretodo la soledad que embarga a la candidata de la derecha a una semana de las elecciones presidenciales.

Es un manifiesto de asunción personal de la derrota que se avecina y el estado de ánimo de una candidata que ha abandonado la contienda antes de tiempo y que no ha construido empatía alguna ya no solo con los sectores sociales que históricamente han apoyado a la derecha, y que ella declara apoyan a su contrincante Michelle Bachelet, sino también con sus propios parlamentarios que no colocan su foto en sus afiches de campaña.

Matthei sabe que estos últimos días ello se profundizará porque, frente a su falta de liderazgo en el sector, sus candidatos buscarán salvarse por su cuenta y la dejarán aún más sola sumida en la rabia y el rencor que es una de las características de su personalidad.

Matthei reconoce que no ha recibido el apoyo de los partidos y de los parlamentarios que ella esperaba. Anuncia que no quiere “cobrar cuentas” y destaca, en son de agradecimiento, a dos o tres parlamentarios y dirigentes políticos que la han acompañado desde su comando.Ni siquiera el nombre de los presidentes de RN y de la UDI aparecen en su lista de personas a las cuales salvar de la deslealtad generalizada que denuncia.

Sindica al Centro de Estudios Públicos como su principal enemigo, desconoce la única encuesta electoral prestigiosa en el tiempo y dice que “el CEP le ha hecho el daño más grande a mi campaña”. Asume que los grandes empresarios la han abandonado, que no les importa que les suban los impuestos y terminen con el FUT y que ellos siempre estarán con quienes ganan las elecciones.

Entre líneas deja caer su malestar hacia quienes, en medio de la campaña, han hablado de la nueva derecha, no deja de golpear, sin mencionarlo, al Presidente Piñera que cree no traspasará su mayor adhesión a su candidatura y revela que en el fondo el gobierno ha querido solo formalmente aparecer apoyando su candidatura sin que ello se manifieste de manera concreta en nada.

Finaliza diciendo que no hay nada nuevo en la derecha y que la famosa derecha liberal no existe.

Matthei tiene claro que las palabras del Presidente por los 40 años del golpe militar fueron un verdadero misil a su candidatura. No podía no crear un enorme agujero en la ya débil nave con que la derecha enfrenta esta elección, el hablar de “cómplices pasivos” con una candidata que no solo votó en el plebiscito por mantener a Pinochet en el poder hasta 1997, lo cual fue calificado por Piñera como un grave error, sino que además es hija de un integrante de la Junta Militar que encabezó la dictadura.

En ella queda claro, además, que cuando Piñera se juega porque sea ella candidata y no Allamand, que tenía la legitimidad de haber participado en una primaria, el Presidente piensa más en su futuro hacia el 2017 que en dotar a la derecha de una candidatura verdaderamente competitiva.

Hoy una UDI, mañana un RN, en la conocida lógica de “a quien le toca” en la distribución de las cuotas de poder. Matthei sabe que Piñera está preocupado de la adhesión con que termina su gobierno y que tendrá un respaldo muy superior al que obtenga su candidatura en las presidenciales de una semana más y ello hará que la derrota sea aún más humillante.

Sin embargo, en esta verdadera admisión anticipada de su derrota, Matthei no pronuncia ni una sola palabra de autocrítica.

La sincera amargura que trasuntan sus juicios es más fuerte que cualquier otra consideración y la sensación de que ha soltado el carro y que este está a la deriva es total porque ni siquiera se preocupa del efecto desánimo que sus palabras tendrán en los electores de derecha que han descubierto que con el voto voluntario y frente a una derrota inminente pueden no concurrir a votar y que esto puede ya ocurrir en primera vuelta.

Tampoco del hecho de que en toda elección hay un porcentaje de personas que deciden su voto al final y que en ellas, la categoría de indecisos, influye el no perder el voto y votar a ganador.

La sensación, para cualquier persona que lea esta entrevista, es la de una candidatura acabada y sobre la cual solo resta colocar una lápida. Los juicios de Matthei en las últimas semanas así lo revelaban.

Asociar el programa de Bachelet a la “Alemania del muro de Berlín” es tan absurdo como asociar el programa de Matthei con Hitler.

Decir que el programa de Bachelet es “terrorífico” es una demostración de desesperación que provoca rechazo porque no entra en el sentido común de las personas.

Intentar demostrar que la Nueva Mayoría defiende a los encapuchados y a reglón seguido anunciar un Observatorio gubernamental para fiscalizar a los jueces, es una muestra que el gobierno y la derecha siente que debe buscar una excusa frente a los exiguos logros en el tema del control de la delincuencia, que fue uno de los caballos de batalla de la demagogia piñerista de los primeros tiempos.

La delincuencia es un tema complejo, que requiere de múltiples políticas públicas y no solo de represión del delito y no se podían hacer promesas electoralistas que finalmente se revelaron falsas.

Matthei logró en un par de días poner en cuestión la autonomía del poder judicial, se enemistó con jueces, fiscales y defensores, y logró un rechazo unánime de la Corte Suprema que acusó al gobierno de improvisación en sus anuncios y actos.

Todo termina en un fracaso para el gobierno que debe reconocer finalmente que esto está solo en manos de una Universidad cuyo Rector, molesto con la candidata y el gobierno, declara que esto se verá después de las elecciones y que no es un tema que pueda ser politizado toda vez que se trata de observar fallos y no de acusar a los jueces.

Es decir, todo mal. Una campaña sin conducción, sin ideas, que no ha logrado instalar una sola de sus propuestas programáticas en la mente de la ciudadanía.

¿Pero las culpas son todas atribuibles a Matthei, que seguramente quedará como la peor candidata de la derecha en muchos decenios? Su responsabilidad mayor es haber aceptado una candidatura sin destino.

Pero la responsabilidad de fondo es de los liderazgos políticos de la derecha que han mostrado, al nominar a Matthei, estar profundamente desconectados de la realidad del país y de la nueva subjetividad que recorre no solo Chile sino el mundo entero.

Este es un fracaso colectivo de una derecha que no está dispuesta al cambio, que se aferra al pasado, que defiende un modelo económico que otras derechas en el mundo han buscado corregir, que defiende una Constitución ilegítima, que desprecia la participación y la movilización ciudadana y ve en ella solo desorden y caos, que mantiene el binominal, que en sus ideas y en sus opciones políticas está superada por la realidad del siglo XXI.

Una derecha, dijimos, por la cual no ha pasado la revolución francesa – el episodio del Observatorio es la negación de Montesquieu –, ni tampoco la Plaza Tahrir, y que no logra comprender que vivimos una realidad compleja, cambiante, con estados de ánimos y exigencias de la ciudadanía de mayor igualdad, libertad y derechos que no pueden ser desoídas.

Una derecha neoliberal y anclada en una visión restrictiva del mundo no puede ganar una elección presidencial en el nuevo clima. Pero si además designa a Evelyn Matthei como su abanderada ello implica no comprender nada de lo que ocurre y desaprovechar el único dato que la derecha no ha internalizado: que ganaron la presidencia después de 50 años porque tenían un candidato diverso a la derecha pinochetista, más liberal, y que frente a una Concertación desgastada supo apropiarse de la idea del cambio.

Hoy Matthei es la conservación del pasado, su campaña ha sido lo más parecida a la franja del sí y su historia política personal está repleta de episodios repudiables del punto de vista ético.

Es la cultura e ideas de la derecha lo que hoy sucumbe en manos de una abanderada que representa lo contrario de lo que el país quiere y lo mejor, créanme, que le puede ocurrir a la derecha es que Bachelet gane en primera vuelta porque, en estas condiciones, enfrentar una segunda vuelta, anuncia una debacle de proporciones copernicanas.

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09 nov 2013

Los derechos mapuche: reparar el error de Bachelet

La campaña presidencial termina sin un debate serio sobre la situación del pueblo mapuche y de la Araucanía. Sólo Claude, Enríquez y Roxana Miranda han formulado planteamientos que apuntan al fondo de la cuestión: territorio y autonomía.

La formulación programática de Bachelet, que muy posiblemente será electa, propone elevar la categoría del tema mediante una medida de mejor administración, como es el otorgamiento del rango ministerial al director de CONADI. Aunque es un gesto que indica prioridad, esta proposición no resuelve las demandas mapuche que requieren definir opciones políticas de fondo.

No obstante, es preciso valorar la confesión que Bachelet hiciera sobre el error cometido en su gobierno al aplicar la ley antiterrorista a dirigentes mapuche.El reconocimiento de esa grave desatino es un paso positivo, si es que se ha entendido claramente en qué consistió.

La aplicación de la ley antiterrorista a luchadores mapuche busca, en términos genéricos, el desprestigio y la criminalización de la lucha de nuestro principal pueblo originario.

Ha significado penurias inmerecidas para decenas de sus integrantes, sus familias y en particular sus niños, entre ellas persecución y represión permanente, necesidad de vivir en la clandestinidad, prisión preventiva sin justificación y eventualmente condena a penas privativas de libertad aumentadas por la calificación terrorista de los supuestos delitos.

En los procesos en que se ha utilizado la ley antiterrorista el procedimiento especial aplicado significa una merma de los derechos de la defensa. Largos períodos de prisión preventiva han afectado a muchos reos posteriormente declarados inocentes o sobreseídos.

Los abogados defensores han carecido de la información suficiente para ejercer su función, a la que sí tienen acceso en juicios por la ley penal corriente.La presencia de testigos protegidos, sin rostro ni nombre, a veces decisivos en los fallos, han limitado severamente las posibilidades de la defensa de cuestionar sus dichos.

Incluso en aquellos casos en que las acusaciones terroristas no han sido sustentadas por la sentencia, el fallo ha legitimado el procedimiento judicial seguido durante el proceso, aunque obviamente al no haber delito terrorista no correspondía aplicarlo.

Si Bachelet tuvo la coherencia para asumir que cometió un error, será indispensable que, si es electa Presidenta, actúe con rapidez y consecuencia en su reparación. Si no, el reconocimiento del error habrá sido pura retórica. Por eso, debiese poner término a injusticias que se cometieron y que están actualmente produciendo sus efectos.

La primera acción ineludible para iniciar una nueva etapa en el enfoque a las múltiples cuestiones relativas a la actual situación del pueblo mapuche, es adoptar las medidas legales o administrativas que conduzcan a la liberación de todos los presos políticos mapuche condenados por supuestos delitos terroristas o que fueron procesados y condenados mediante los procedimientos de esa ley. Es lo que corresponde si quienes la aplicaron reconocen haberlo hecho equivocadamente.

Una vez zanjada esta cuestión elemental de justicia el nuevo gobierno deberá dar respuesta, sin evasivas, a la pregunta sobre el territorio y la autonomía.

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09 nov 2013

Encantados de conocerse

Contar tu vida a los demás por escrito es más reciente de lo que se piensa. Fueron ingleses , en el siglo XlX, los que se atrevieron a escribir sus vidas y milagros a los que quisieran leerlos. Y el negoció resultó redondo.

A modo de autobiografía o de memoria (que no es lo mismo , por cierto) , ilustres o no tanto, dieron a conocer sus logros, ideas, aventuras y batallas personales hasta alcanzar la gloria o, al menos, sus intentos para llegar a ella.

Hasta no hace mucho, en España no era frecuente enterarse por boca de los propios interesados sus vivencias en este mundo. De un tiempo a esta parte proliferan los libros que cuentan con lujo de detalles las peripecias de sus autores , incluyendo anotaciones personales e íntimas, ( autobiografías) o episodios protagonizados en situaciones y/ o periodos concretos, sin necesidad de desnudarse – metafóricamente – ante los lectores ( memorias).

Hace unos días el revuelto mundo de la política asistió en Madrid en un mismo día, eso sí, a diferente hora y en distintos lugares, al “lanzamiento” de dos libros que encajan en los géneros o subgéneros antes mencionados. Uno, escrito por el que fuera presidente del Gobierno español, el socialista Felipe González; el otro, obra del político de derecha y también ex presidente, José María Aznar.

La coincidencia contribuirá, sin duda alguna, a rememorar períodos de la historia reciente de España de la mano de dos políticos antagónicos que planean desde la lejanía del poder sobre las espaldas de los líderes de hoy, hasta el momento incapaces de encontrar soluciones a una crisis económica y social.Todo cuanto escriban o digan ocasiona revuelo… y también suspicacias.

No es un secreto que los socialistas españoles pasan por su peor momento desde que, tras la dictadura, irrumpieron en la batalla por el poder. La falta de un líder carismático, como lo fue en su día Felipe González, les pasa factura a medida que no logran un acuerdo en sus filas para renovarse y evitar la debacle. De ahí que, a estas alturas, un libro de González es visto como guía para salir del túnel.

Sin olvidar su bagaje político que lo llevó al poder en 1982 , en su libro “ En busca de respuestas”, Felipe González hace un repaso de hechos que han llevado a un punto muerto a la política española y reflexiona sobre la falta de líderes o de la crisis de liderazgo, como la que sufre en carne propia su compañero de filas y actual Secretario General de los socialistas españoles, Pérez Rubalcaba.

Si bien lo que escriba o diga Felipe González es visto en las filas de su partido como “la voz de la experiencia” y se pueden rebatir o aplaudir sus opiniones sin que se produzca una hecatombe, no ocurre lo mismo en las filas de la derecha española.

José María Aznar le supo a poco su anterior libro de memorias y ahora se atreve con una segunda parte en la que, una vez más, su egocentrismo se desparrama como Pedro por su casa. Su nueva obra, “El compromiso del poder”, pudo titularse “ Historia de una gran ambición”.

El ex presidente del gobierno español no se arruga a la hora de auto proclamarse más patriota que ninguno, conseguidor de logros económicos jamás superados, mentor de llevar a España a la primera división de la política internacional, gracias a su estrecha amistad “con George” (Bush hijo, of course), defensor de la unidad del país hasta las últimas consecuencias y aliado fiel de la lucha mundial contra el terrorismo global, justificación a la invasión de Irak con el pretexto del uso de armas químicas nunca comprobado.

En definitiva, Aznar ha escrito sin que le tiemble el pulso sobre lo buen mandatario que supone que fue.

Todo o casi todo lo que afirma Aznar sobre su persona y su cometido provoca nerviosismo en las filas del Partido Popular. Mariano Rajoy, hoy presidente del gobierno español, el primero. Los mensajes , las críticas, respecto a su desempeño , han abierto heridas y divisiones.

Aznar, nada necesitado hoy de meterse en política tras ser fichado por empresas multinacionales, disfruta con el revuelo que causa en los suyos.

Tras la presentación de su libro se le preguntó por la ausencia en el acto de algún miembro del equipo de Gobierno de Rajoy.Con el labio torcido respondió “ he tomado nota”.

Esa frase refleja a un José María Aznar con rencor a flor de piel y que no perdona.

Para muestra las palabras que dedica al príncipe Felipe por no asistir a la cena de despedida que se celebró tras su derrota en las elecciones de 2004. El argumento del heredero para no acudir, compromisos previos ineludibles, le ha llegado al alma. Y no lo disimula.

Alguien tan encantado de conocerse no perdona con tanta facilidad.

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09 nov 2013

Los derechos de autor en la política

En tiempos de franjas electorales y campañas políticas, se hace recurrente escuchar como canciones populares reconocibles por todo el mundo, se convierten en creativos jingles publicitarios que aluden a ciertas candidaturas.

Efectivo, sin duda, el utilizar melodías absolutamente posicionadas en la mente de las audiencias, para entregar cualquier tipo de mensajes.

Sin embargo, lo que pocos saben, es que estas adaptaciones de temas que aluden a algún hit del momento o de antaño -y cuya idea es contagiar al electorado- pueden incurrir en la ilegalidad si no se solicita previamente la autorización del autor original de la obra, tal como lo indica la ley de Propiedad Intelectual, hecho que en reiteradas ocasiones es ignorado por los creativos tras las campañas.

Una paradoja, sin duda, que pone a los legisladores en una posición de no respeto de la legislación que ellos mismos buscan defender.

Al interior de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), constantemente hacemos un llamado a recordar que la música en Chile -como en todo el mundo- está protegida por la ley, y que cualquier uso de una canción con fines publicitarios o políticos en este caso, debe ser previamente autorizado por su autor.

Todos los autores tienen sobre sus creaciones derechos patrimoniales y morales: éstos últimos son los que se ven más afectados tras usos no autorizados de este tipo, sobre todo cuando estos implican una modificación de la obra original, al cambiar su letra o sentido.

Este tipo de intervenciones debe contar con la autorización previa del creador, quién está facultado para decidir sobre el futuro de su obra.

En nuestro país los usos públicos de la música están regulados por ley, y es importante considerar que la utilización de una obra con fines publicitarios o propagandísticos por parte de terceros, en cualquier forma o procedimiento, requiere la autorización de su titular.

De lo contrario se estará infringiendo la ley N° 17.336 sobre Propiedad Intelectual, configurándose una infracción al derecho de autor.

Acerca de este tema existen bastantes mitos, como el permiso de modificación de los ocho primero compases. En ese sentido, debemos recalcar que para usar una obra con los fines mencionados anteriormente –ya sea usando su melodía o cambiando su letra– se requiere siempre la autorización del titular de derecho.

En reiteradas ocasiones la opinión pública ha sido testigo de casos de campañas que utilizan obras reconocidas sin autorización; frente a estos casos, los autores no están desprotegidos.

Nuestra organización vela justamente porque situaciones como esta no se repitan, y porque los creadores cuenten con el apoyo necesario para enfrentar este tipo de escenarios.

Promover la protección de los derechos es nuestra tarea, y en esa línea hemos hecho reiterados llamados en tiempos de campaña, los que seguiremos realizando con el fin de generar conciencia frente a la protección de los autores en todo ámbito, incluso en la política.

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08 nov 2013

La crisis de la basura en Valparaíso

La crisis de la basura ya no sólo se ha tornado un problema estético para la ciudad de Valparaíso, ha pasado a ser un peligro para la salud de los porteños.Hace semanas que comenzó la paralización de los trabajadores municipales y recién ayer se ha decretado alerta sanitaria por parte del ministerio de Salud.

Vimos las disputas por declarar o no la alerta sanitaria con la crisis sanitaria que se evidencia a simple vista en las calles del puerto. Pero mientras ello ocurre, las toneladas de basura continúan esparcidas en cerros, quebradas y plan de la ciudad, sin que se hayan tomado reales medidas de emergencia.

No quiero cargar la mano a autoridades locales respecto a un conflicto nacional que no ha sabido ser manejado de manera correcta por el actual Gobierno.

Es increíble la ineficacia del autollamado “gobierno de los mejores” para abordar las legítimas demandas y movilizaciones de actores sociales y trabajadores. Una ineficacia que ha perjudicado a todos los chilenos, como ocurriera anteriormente con el paro del Registro Civil y ahora con el de funcionarios municipales.

Sin embargo, resulta inconcebible que una ciudad que vive del turismo no tenga planes de contingencia para situaciones que ya han ocurrido anteriormente en esta fecha, donde se acostumbra a movilizar el sector municipal.

Más aún, resulta grave que no se contemple esta situación en víspera de verano, fecha en que lamentablemente nuestra ciudad, acostumbra a ser víctima de incendios forestales producto del mal manejo de limpieza en quebradas.

Esta “crisis de la basura” nos debiera llevar a generar un plan estratégico que busque soluciones de fondo al drama que desde hace años vive la ciudad en el tema de aseo y limpieza.Un plan que involucre esfuerzos compartidos entre autoridades, vecinos, comercio y establecimientos educacionales.

Por lo pronto, hago un llamado al Gobierno central para que no sea tozudo y negocie con los trabajadores municipales, en conciencia de que somos millones los chilenos expuestos a una situación de emergencia, situación que incluso pudiera perturbar el normal desarrollo del próximo plebiscito.

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08 nov 2013

Ley de los encapuchados, el corolario de un fracaso

La semana pasada el Senado rechazó la idea de legislar el proyecto de ley que fortalece el resguardo del orden público, más conocido como “ley de los encapuchados”.

La propuesta del Gobierno tiene por finalidad dotar a Carabineros de “nuevas atribuciones” que supuestamente necesitarían sus efectivos para prevenir los desmanes y la violencia con que actúan algunas personas que ocultan su identidad en el marco de diversas manifestaciones públicas para causar daño a la propiedad pública y privada.Por cierto que voté en contra de la iniciativa, pues a mi parecer la policía ya cuenta con las herramientas legales que requiere para cumplir ese objetivo.

Llama la atención la decisión del Ejecutivo de imprimirle “discusión inmediata” al proyecto, justo cuando faltan unos pocos días para las elecciones. Más bien, veo ahí un intento de sacar un rédito político de un tema sensible para la población, en circunstancias que precisamente por su relevancia requiere de un análisis y debate mucho más ponderado, en vez de estar legislando al calor de un escenario electoral.

Imposible es no relacionar esta iniciativa con el incumplimiento de la promesa de esta administración de “derrotar la delincuencia”.Durante la campaña presidencial 2009 el actual Presidente dijo que durante su gobierno se acabaría la fiesta para los delincuentes, que iba a barrer con ellos y que le pondría candado a la puerta giratoria.Sin embargo, nada de eso ha pasado.

Es más, yo mismo fui víctima de duras descalificaciones y se me cuestionó por los indultos que entregué en mi calidad de Presidente de la República, en particular el otorgado a Ángel Vargas, quien supuestamente había liderado la mayor operación de narcotráfico ocurrida en Chile.

Respecto a esta última acusación, la verdad es que no me arrepiento de la medida adoptada. Esa persona se rehabilitó, hoy trabaja y se gana la vida decentemente, lo que demuestra que no me equivoqué en mi decisión. Esa persona tuvo una segunda oportunidad y la aprovechó para bien.

En cuanto a los indultos, yo hice uso de mi facultad en los casos que estimé conveniente hacerlo.Por lo demás, fueron muy inferiores en cantidad a los del actual gobierno, pese a que esta administración es de solo cuatro años y la mía fue de seis.De hecho, este gobierno logró que se aprobara un proyecto de ley, al cual me opuse, para indultar a más de seis mil reos, ya que consideró que esa era la estrategia adecuada para combatir el hacinamiento en nuestras cárceles.

Se trató, sin duda, de una mala señal de las actuales autoridades. Fue una de las tantas ineficientes políticas de seguridad pública que hemos conocido en estos años, pese a que este gobierno ha sido el que ha contado con la mayor cantidad de recursos para hacer frente a este fenómeno. Todas las iniciativas que se han emprendido en este ámbito han terminado en el descrédito.

Así por ejemplo, con el plan Estadio Seguro se nos pretendió hacer creer que la violencia en los estadios se acabaría quitándole el bombo a los barristas.

También se hizo un operativo para detener a los supuestos autores de la colocación de artefactos explosivos en la capital y la investigación terminó con todos los inculpados libres y con acusaciones a la policía de manipulación de pruebas. Y además, se acusó de terrorismo y sin ningún fundamento a un joven de origen pakistaní, quien llegó incluso a estar detenido.

Hoy, cuando la población percibe que la delincuencia lejos de haber disminuido ha crecido a niveles alarmantes, las autoridades, encabezadas por el propio Presidente de la República, han encontrado en el Poder Judicial el chivo expiatorio perfecto para endosarle la responsabilidad de su mala gestión en esta materia.

La Moneda actúa como si no supiera o hubiera olvidado que garantizar el orden público es una competencia exclusiva del Ejecutivo, específicamente del ministerio del Interior, por lo que es fuera de toda lógica y muy injusto pretender que sean los jueces los que respondan ante la ciudadanía por el mal resultado de las políticas públicas que el mismo Gobierno diseña y dirige.

Sinceramente, creo que llegó el momento de ponerse serios. La seguridad ciudadana es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, porque incide directamente en su calidad de vida de las familias chilenas.

Más que efectismo y advertencias de mano dura, Chile requiere políticas integrales para combatir la delincuencia, de modo que junto con sancionar sea capaz de prevenir las causas que gatillan este fenómeno. De lo contrario, acabar con la fiesta de los delincuentes seguirá siendo una promesa sin cumplir.

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08 nov 2013

Julio Cortázar, la lista negra de la dictadura argentina

Sin saberlo, aunque seguro lo adivinó, su nombre estaba inscrito desde hace mucho en la “lista negra” de los militares argentinos. Ellos sabían de su obstinada denuncia de los crímenes que se cometían en su país, pero también en Chile y en Centroamérica.Sus libros y su nombre estaban proscritos durante aquellos tiempos de muerte y oscuridad en muchos países latinoamericanos.

Tal como imaginó en uno de sus relatos, esa rata gigante que comandaba a todas las ratas había dado con su nombre.“Satarsa”había inscrito en su hoja de terror a Julio Cortázar.

Las ratas estaban en la Casa Rosada, allá en Buenos Aires, también en La Moneda cenicienta de Santiago, pero “Satarsa” estaba en otra parte, imponiendo su orden nauseabundo, lanzando personas desde los helicópteros sobre el Río de la Plata o sobre las olas del Pacífico.En brumosas noches de pleamar, los cuerpos mutilados eran arrojados como bultos por negras libélulas metálicas.Cuerpos desaparecidos para siempre, tragados por el océano.

“Satarsa” había registrado el nombre y de su puño y letra anotó: “extrema peligrosidad”. Nada molesta tanto a las ratas como las voces que denuncian sus ignominias, acostumbradas como están a las voces esclavas y al servilismo de los cobardes, nada molesta más a “Satarsa” que aquellos que conocen su nombre: Satarsa la rata, secreto palíndromo de Atar a las Ratas.

Es así, quien conoce su verdadero nombre se gana un espacio en su negra lista.Las ratas aman el olvido, quieren que el bebé arrancado de los brazos de su madre muerta en la tortura jamás conozca su historia, quieren que la sangre de sus víctimas sea lavada por el mar y el recuerdo del horror borrado por el tiempo.Las ratas aman la amnesia que oculte sus rostros y sus huellas.

Por eso, cualquier poeta inspirado por las “Musas”, hijas de la diosa de la memoria“Mnemosine”, es muy peligroso… el poeta es capaz de recordar. La secreta alquimia de las palabras, reservada al poeta, es el don de la memoria.

A estos “crononáutas” les está reservada la tarea de hacer presente el otro ahora, el otrora, ese presente diferido. A veces, solo a veces, les es otorgada la gracia del “voyant”, hablar con los muertos y escudriñar el porvenir.

Julio Cortázar debía estar en la “lista negra” de los Videla, los Pinochet y otros junto a todos los artistas e intelectuales valientes de nuestra América, porque son ellos los portadores de una memoria que denuncia y acusa a “Satarsa” allí donde se aparece.

Cuando la palabra deja de ser fácil lisonja para el poderoso o narcótico placer galante y comienza a ser otra cosa, una filosa memoria que trae postales del averno, entonces, “Satarsa”engrosa de nuevo su lista, su horrida retahíla de nombres, como ha hecho desde siempre, esperando su noche de barbarie y de muerte.

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