12 nov 2013

Los estertores de la Gran Bestia

Sin miedo, sin rabia y con confianza vamos a decir que NO al sistema político, económico y social tal como está.

Los mismos de siempre que, consecuentemente,hemos defendido un Estado garante de derechos, pese a los amarres constitucionales obsoletos que aún sostenemos, vamos a decir que NO al negocio sin límites en la educación, en la salud y en el trabajo.

Ahora somos millones los que, conscientes e informados, queremos que lo que no funciona en nuestro país, funcione bien, sabemos hacia dónde y cómo deberíamos hacer las reformas que contribuyan a encontrarnos con la libertad, la igualdad y la solidaridad que hemos perdido.

La Gran Bestia son las malas prácticas políticas, las malas artes utilizadas en la campaña electoral.No me cabe duda que la Gran Bestia quedará reducida a su mínima expresión, porque es justo y necesario.

Los que no quieren sintonizar con los cambios sociales que nuestra cultura demanda, los que mienten y mienten porque algo queda, los resentidos y odiosos, los que ‘atornillan al revés’ de los tiempos son los que están viviendo los estertores de la Gran Bestia.

Vamos a decir que NO a las ilusiones que se construyen sólo para las elecciones y que, en el día a día, no se suman al esfuerzo de todos.Vamos a decir que NO a los que son ciegos y sordos al llamado de las mayorías y restan fuerza al presentar alternativas que contienen el mismo significado de cambio que el programa de Michelle Bachelet.

Estas elecciones son muy importantes, se juega la posibilidad de “hincarle el diente” a las reformas que cambiarán la cara de Chile, vamos por ello.

Los estertores de la Gran Bestia tienen fecha de vencimiento: el 17 de noviembre.

Esperamos que todos lo expresemos con fuerza y unidad el domingo, es nuestra oportunidad para terminar con campañas basadas en la agresividad, violencia y resentimiento que se han convertido en los estertores de la Gran Bestia al mostrar los antivalores humanos en una campaña que ha superado los niveles de mediocridad política, utilizando el temor y la inseguridad además de tergiversar los propósitos de la propuesta de la Nueva Mayoría para Chile.

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12 nov 2013

Piñera, un fideicomiso a medias

Para nadie es un misterio que el Presidente de la República es dueño de una inmensa fortuna.Todos saben muy bien, además, los innumerables conflictos de interés que tuvo al asumir su mandato, terminando por optar por un fideicomiso ciego, que se suponía era la mejor forma para que se alejara del manejo de sus recursos siendo primer mandatario.

Pero no todo lo que brilla es oro, aunque su fortuna sí lo sea.

La verdad es que el Presidente de la República ha incrementado su patrimonio desde marzo del 2010 a la fecha en forma considerable. Según reportajes periodísticos y ediciones internacionales, ha aumentado su fortuna que hoy se calcula en US$ 2.500 millones.

Adicionalmente, en un programa televisivo reciente, Piñera aseguró ser uno de los perjudicados por las operaciones en el polémico caso Cascadas , de Soquimich, señalando que es un inversionista minoritario.

Declaración que generó todo tipo de especulaciones y preguntas, pues resulta a lo menos sorprendente que conozca el resultado de estas inversiones si se supone que estos títulos están en un fideicomiso ciego desde abril del 2009 y que, desde esa fecha, están en manos de Moneda Corredora.Esa es la idea de un fideicomiso ciego ¿no?

Por otra parte, el Superintendente de Valores y Seguros, en la Comisión de Trabajo del Senado, señaló que esa información debía estar en la declaración de patrimonio y que era materia de la Contraloría General de la República observarla.

Hemos analizado la declaración de patrimonio del sr. Presidente de la República, disponible en www.presidencial.cl, buscando los títulos y los valores invertidos en las operaciones Cascadas en los anexos del contrato de inversiones Santa Cecilia con Moneda Corredores de Bolsa limitada y no están disponibles.

Sólo está -en el anexo- el mandato de administración del patrimonio con Larraín Vial Corredora; por esa razón, creemos que la declaración de patrimonio está incompleta especialmente en lo relativo a los títulos y valores que puso en fideicomiso en abril del 2009 (y que incluye los que están en operaciones Cascadas).

A nuestro juicio, la declaración de patrimonio debe incluir la totalidad de los títulos y valores que tenía al acceder a la primera magistratura.

Un Presidente de la República con esa inmensa fortuna de US$ 2.500 millones, debe realizar una declaración de patrimonio con el máximo de detalle y debe incluir la totalidad de sus inversiones, incluidas las que tiene en mandato de administración de patrimonio.

El país requiere conocer transparentemente la totalidad de las inversiones que poseía al momento de acceder a la Presidencia y además, esperamos la actualización de la declaración de patrimonio que realizará en marzo próximo cuando concluya sus actuales funciones, para conocer en detalle la actual fortuna, que tal como hemos dicho, se estima en US$ 2.500 millones.

Quienes se dedican a la política deben destinar la totalidad de sus esfuerzos en la promoción del bien común y deben desligarse completamente de los negocios y la actividad empresarial para que no existan conflictos de interés, cono los que lamentablemente hemos presenciado durante la actual administración, y no sólo con el Presidente, sino con innumerables personeros.

La transparencia en este ámbito es indispensable, y sin duda un bien que con justicia demanda la mayoría de la ciudadanía.

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12 nov 2013

¿Por qué hay encapuchados?

En relación al fracasado intento del Gobierno por sofisticar la represión policial a través de la llamada “Ley de los encapuchados” llama la atención la ceguera existente entre los políticos acerca de las verdaderas causas de este tipo de protesta violenta, que, por cierto, no se debe a que la policía no disponga de medios represivos suficientes, ni a que la justicia le falten instrumentos legales para combatirla.

Desde el poder siempre se ha pensado que el único medio para terminar con la violencia social es la violencia misma. Las políticas frente a la delincuencia siempre han consistido en aumentar el número de carabineros, endurecer las penas, perseguir, encarcelar, disuadir a través del peso del código penal y de la represión.

La historia ha demostrado que estas medidas no son verdaderamente eficientes y que solo neutralizan en forma muy mitigada a los antisociales. Y es que detrás de ellas hay una idea equivocada de lo que pueden ser estos fenómenos

¿Qué son los encapuchados?¿Qué motivaciones tienen para actuar de esa manera?Esas son las preguntas que deberíamos responder.

No cabe duda de que por más que sean precarias las ideas que puedan sostener sus acciones vandálicas, detrás de ellas hay un propósito político. Se trata de una especie de anarquismo, de acción al margen de las instituciones y contraria a ellas que busca destruir un mundo con el que no se está en absoluto de acuerdo.

No hay nada en ellos de constructivo, solo quieren expresar una protesta universal, que no se detiene ni siquiera en aquellas agrupaciones sociales que podrían estar por defender sus derechos.

Los encapuchados no creen en nada, ni en nadie: especialmente no creen en partidos, ni de derecha ni de izquierda y en general utilizan un lenguaje agresivo y moralista en contra de todo lo que se les opone. Se aprovechan de toda manifestación pública, sin importarles su objetivo, para desencadenar su furia al abrigo de los movimientos masivos.

Puede ser el final de un partido de la selección, una manifestación estudiantil, una romería al monumento de Allende, una huelga sindical, o una manifestación por los derechos humanos.Todo es válido y en cualquier cuadro llevan adelante su acción destructiva.

Están en contra del Estado y de sus instituciones, en particular de aquellas que hacen uso de la violencia (policías, carabineros, militares, etc.), buscan mostrar su repudio a todas las expresiones del orden social y no tienen mayores consideraciones en destruir paraderos del Transantiago, negocios particulares, oficinas bancarias, casas particulares y hasta quioscos de diarios. Son la fuerza violenta de los indignados, la parte desencantada de los movimientos utopistas, la potencia corrosiva de la desilusión sin esperanza.

A diferencia de los delincuentes, que se ocultan y actúan en las sombras, los encapuchados quieren que sus acciones se muestren a la luz pública, desean que sus actos aparezcan fotografiados en los diarios, que sean comentados en la televisión y en las radios, aunque despierten repudio general.

Y esto es así porque su intención no tiene objetivos de poder: no buscan ganar influencia para llegar al gobierno o para allegar militantes a su causa. Solo quieren que se sepa que repudian el orden social actual y que no aceptan ningún tipo de transacción con el. ¿De dónde proviene una actitud como ésta?

Si consideramos que una sociedad sana es aquella que funda sus instituciones en consensos, en principios básicos de convivencia aceptados por la inmensa mayoría de sus integrantes – situación que posibilita la paz social – no cabe duda de que si existen este tipo de fenómenos anómalos en la nuestra, es porque el factor de unidad nacional está dañado.

Y esto sigue ocurriendo porque los desencantos que generó la dictadura militar en Chile y los gobiernos que la han sucedido, aún siguen todavía dañando nuestra convivencia.Si hacemos el recuento de las instituciones de nuestro país, observamos que buena parte de ellas tiene poca credibilidad entre los ciudadanos.

Las causas de ello son poderosas, porque después de haber sido cómplices de una dictadura criminal, no ha habido de parte de ellas una auténtica autocrítica que permita restituir las confianzas.

Por otra parte, la Realpolitik ha hecho estragos en los principios que sustentan el quehacer de los partidos políticos, y los cambios que se han prometido han tardado más de la cuenta en llegar. El sistema económico que lo ha transformado todo en un negocio ha derivado en un “sálvese quien pueda” en el que impera la ley de la selva.Los abusos provocados por la codicia han hecho también su parte.

Y la guinda de la torta: los medios, en sus shows de noticias, han privilegiado las denuncias escandalosas que dan rating, a la información cuidadosa y documentada.En este cuadro, se han corroído las bases mismas de nuestra convivencia y los valores sociales andan por el suelo.

Por eso, hay un sector de nuestra sociedad que ha caído en el completo desaliento: no espera nada de las autoridades y tampoco tiene confianza en que sus aspiraciones puedan abrirse paso en este mundo que los excluye. Solo les queda manifestar su rabia, encapucharse y ponerse a destruir todo lo que encuentran a su paso. Son parias asumidos como tales, sin complejos, y de buena gana harían explotar este mundo que no les permite integrarse.

En este cuadro, en lugar de intentar inútilmente solucionar el problema con leyes represivas, deberían buscarse los consensos necesarios para construir una sociedad más inclusiva, más justa, más serena, más solidaria y más unida.

Y sobre todo, deberían reconstruirse las instituciones afectadas sobre fundamentos creíbles y sostenidos en la voluntad de todos los ciudadanos. Es la única manera eficaz de combatir a los encapuchados.

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12 nov 2013

¿Y después de las elecciones? Siete escenarios

Existe un hecho cierto.Un número considerable de chilenos está decepcionado de la clase política y lo menciona reiteradamente pues la representatividad es débil según su opinión. Interpretando, nadie expresaría su pensamiento y la desconfianza alcanza niveles extremos.

Por tanto, lo que se avecina es la acumulación de cuatro décadas basadas en un sistema que ha convertido la tristeza en un símbolo, sin mentalidad de futuro, concentrado el poder y riqueza en familias privilegiadas, con individualismo, especialmente sin voz cotidiana, conformismo, lo que puede desembocar en un espacio “desordenado” si no se tratan profundamente los problemas esenciales que la sociedad reclama.

El próximo gobierno deberá nacionalizar el cobre o, por lo menos en un acto de transparencia y respeto a la patria, exigir a las multinacionales un impuesto del 50% de sus ganancias, sin temor a las amenazas de retirarse del país.

En cuanto los bancos, sus ganancias de este año aproximadamente de 1 billón y medio de pesos (equivalente a ochocientos mil trabajadores,ganando un salario mínimo mensual de 200 mil pesos y  laborando durante cuatro meses con cuarenta horas), tendrán que ser controladas con la exigencia de retornar esos recursos a su fuente, el país.

El control de los Medios de Comunicación y lo que implica la domesticación de la información y del “cliente”, será tema obligado junto la creación de un sistema de previsión y salud estatal, con rendimiento solidario, inversión y generación de riqueza sustentable.

Una educación gratuita sin aporte del estado a la empresa privada o una forma mixta donde no exista el lucro en ninguna institución que desee otorgarla, con calidad desde la formación integral ciudadana y extendida a todo el territorio, dignificando en forma real la profesión docente y las condiciones de enseñanza, es un pedido generalizado.

A la exigencia de la Asamblea Constituyente se unirá una presión de los movimientos sociales, entre otros, contra Monsanto como gendarme del agua y semillas de Chile, para rescatar los derechos de las regiones y las etnias, lo que podría conducir a una tensión generalizada en Chile.

La reciente inversión de 5.3000 millones de dólares en el negocio de la minería por parte del grupo Luksic, considerada la familia más rica de Chile, provoca en los analistas conjeturas sobre el proceso político que hacen complejo el panorama siguiente.

En este sentido, algunos escenarios probables pueden ser.

1. En cuanto a las reformas que plantea la Nueva Mayoría, parece ser que todo el peso está puesto en obtener una mayoría en el Congreso a través de las elecciones parlamentarias. Sin embargo, esta primera hipótesis está sujeta a ganar con amplia ventaja y, luego, que toda la N.M. desee hacer la reestructuración convenida. Ello podría implicar diferencias radicales al interior de esta agrupación que tendrían que ser solventadas con fundamentos de alta trascendencia si se desea avanzar.

2. Michelle Bachelet estará sujeta a una tensión entre grupos económicos que respaldan su candidatura y sectores progresistas que desean reformas profundas.Si se afecta a los bancos en sus ganancias enormes, al igual que las empresas mineras u otras de retail, o básicamente a las AFPs, se provocará una reacción importante de analizar. En caso de no tocar a éstas se estimulará una reacción adversa del pensamiento democratizador.

3. En cuanto a la Asamblea Constituyente, todo infiere que se habrá de crear el hecho político para que haya un espacio constitucional que abra la convocatoria. Las reformas, obteniendo mayoría, tendrían que ser radicales para obviar el proceso constituyente.

4. Se podría apostar que las movilizaciones en Chile, iniciadas en marzo o abril, tendrían un detonante en invierno o en octubre de 2014 si no se realizan los cambios obligados que la sociedad reclama con urgencia. Esta hipótesis sería así a no ser que el pueblo chileno tenga una resistencia a la flagelación muy alta.

5. Los sectores nacional-transnacional se encuentran en un dilema al igual que la banca integrada: saber hasta qué punto la candidata protegerá las inmensas riquezas de las que disponen. Ya se están moviendo rápidamente para concertar alianzas, amarres, movilizando capitales e influencias.

6. En caso de darse modificaciones profundas que se han planteado como exigencias sociales, no puede descartarse una reacción de la Derecha quien utilizaría todos sus recursos mediáticos (ya que con base en la “libertad de prensa” controla prácticamente casi todo el espectro comunicacional del país), para crear nuevamente la teoría de la angustia y desesperación por el “desorden nacional”.

7. El interrogante respecto a Michelle Bachelet, quien asumió una gran responsabilidad al presentarse a la primera magistratura de la nación, es si tendrá la valentía para encauzar los cambios o se someterá a presiones reaccionarias. Un sector importante confía plenamente en que realizará lo prometido y otro disiente en diversos grados de su consecuencia. Luego de obtenido el triunfo se sabrá la dirección exacta.

Cuando los últimos sondeos corroboran que el grado de confianza en los partidos políticos ubica a Chile en el penúltimo lugar en América Latina, si el nuevo Gobierno sigue el modelo neoliberal sin hacer verdaderas transformaciones se considera que la movilización será dura e influirá en la sociedad de modo drástico. De la rapidez de las decisiones y la claridad soberana en las mismas provendrá la energía social que requieren estas medidas.

Tal vez en una visión proactiva vale la pena creer que nuevos vientos del sur, cálidos y venturosos para los pueblos, fríos para los subsidiarios, indican que vendrán nuevos tiempos donde tendrá que instalarse la Era de la Humanidad como producto de un proceso en el que las vendas han caído para edificar la sociedad del presente en equidad.

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12 nov 2013

Mariel, del éxodo al negocio

El Puerto del Mariel se hizo tristemente famoso en 1980 cuando más de cien mil cubanos comenzaron su éxodo rumbo a Estados Unidos.Aquella puerta de salida, ahora se convierte de entrada para los negocios y la inversión extranjera.

La Zona de Desarrollo Especial de Mariel (ZDEM) es una de las grandes apuestas de las reformas económicas del gobierno de Raúl Castro, que durante su mandato ha flexibilizado la política migratoria, autorizado la compra y venta de casas y vehículos, e impulsado el trabajo por cuenta propia, especialmente en el sector servicios.

Históricamente Cuba ha sido un punto estratégico entre el océano Atlántico y el golfo de México, de escala natural para los grandes cargueros en rumbo hacia o desde el canal de Panamá y también del futuro paso interoceánico que construye Nicaragua.

El Mariel podría competir con otros puertos del mundo, sobre todo si mejoran las relaciones con Estados Unidos, pero para ello la Administración que esté en la Casa Blanca en ese momento, tendrá que levantar las sanciones económicas, que pesan sobre la isla y con los países que negocian con ella.

El gobierno brasileño tiene clara la viabilidad del proyecto, con créditos ha financiado las dos terceras partes de la inversión, que asciende a 900 millones de dólares, en la construcción de la obra.

Actualmente la Bahía de La Habana, es la principal terminal marítima, pero la presencia de un túnel submarino hace imposible el paso de los barcos “Post-Panamax”, las meganaves que podrán atravesar el Canal centroamericano ampliado a partir de 2015

Las empresas extranjeras e inversionistas, que apuesten por la Zona de Desarrollo, tendrán exenciones impositivas; en la primera década estarán exentas del impuesto a la fuerza del trabajo y a las ventas durante los primeros 12 meses de operaciones.

Para no terminar siendo una zona de maquilas, que compita en el mercado internacional por los bajos salarios, el gobierno cubano quiere dar prioridad a compañías que ofrezcan un valor agregado al producto, como las de biotecnología, energías renovables, industria alimentaria, turismo e inmobiliaria, embalajes y envases y telecomunicaciones e informática.

El ejecutivo cubano, presenta el proyecto del Mariel, como el plan estrella para atraer la inversión extranjera, todo son facilidades, dicen, incluso el propio ministro de la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, aseguró que no habrá expropiaciones futuras a los que inviertan ahora.

Pero algunos empresarios, siempre en privado, presentan algunas dudas sobre el proyecto, como en qué medida puede afectar el embargo estadounidense a sus inversiones o uno de los temas más polémicos, y que resulta casi tabú en círculos empresariales por las afectaciones que han existido en el pasado, como son las garantías de cobro.

En un gesto para crear confianza, el gobierno cubano, intenta ahuyentar el miedo del burocratismo, y la oficina que regulará la Zona de Desarrollo Especial de Mariel, funcionará con un sistema de “ventanilla única”, las solicitudes para resolver los proyectos de inversión, tendrán un plazo de entre diez y treinta días, algo hasta ahora nunca visto en Cuba.

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11 nov 2013

Una nueva Constitución sí nos cambia la vida

La candidata de la UDI ha dedicado gran parte de sus últimos días de campaña a señalar que a nadie le cambiará la vida con una nueva Constitución, pretendiendo que los chilenos y chilenas ignoren una demanda que a estas alturas ya no se sostiene y que se sustenta en la urgente necesidad de modificar una Constitución ilegítima y que no representa al país actual.

Ha señalado, además, que el Congreso podría dejar de ver otros temas importantes para dedicarse a modificar nuestra carta fundamental, desconociendo aspectos básicos de la tramitación legislativa.

De una u otra forma, utilizando el terror y las visiones apocalípticas, ha intentado convencer a los electores que la Constitución no debe cambiarse y que el sistema debe permanecer en este agobiante status quo.

Qué equivocada está, no sólo por el fondo de sus declaraciones, sino porque refleja cero empatía con el pueblo chileno, cero conexión con las justas y legítimas demandas que hoy se escuchan, ven y perciben en cada una de las regiones de Chile.

Desde la vereda de enfrente, el clamor es innegable. Aspiramos a crear una nueva Carta Fundamental, donde los derechos básicos estén garantizados, donde la Salud y la Educación sean garantías protegidas para los chilenos y chilenas; un nuevo rayado de cancha, dotando a los ciudadanos de más herramientas para frenar los abusos.

Aspiramos, además, a una Constitución que pueda entregar más facultades al Congreso, como un necesario contrapeso a las excesivas atribuciones del Presidente de la República, en un sistema, a todas luces, extremadamente presidencialista, que ha terminado por debilitar la democracia y la garantía de los derechos esenciales.

Necesitamos impulsar definitivamente una política de calidad, que valore la ética de la responsabilidad, en que toda autoridad tenga un contrapoder contralor y en que se eliminen decididamente todas aquellas situaciones que distancian a la ciudadanía de la política y las instituciones.

El sistema político debe ser capaz de responder al presente y los desafíos de futuro y, en este camino, no cabe duda que se necesita una nueva Carta Fundamental.

Una Constitución que explicite el fin al lucro en educación, menos abusos del mercado, mayor participación ciudadana, más control a los políticos, crecimiento sustentable, un Estado proactivo en el futuro del país; un texto que nazca necesariamente de la voluntad popular y que asegure, para todos los chilenos, derechos constitucionalmente garantizados, con un Estado que asegure su defensa y promoción

La candidata de la UDI parece no entender que una Constitución es la expresión de un pacto social que incluye acuerdos trascendentes, cuya eficacia depende, en gran medida, de su legitimidad y de los procedimientos que contenga para ir fiscalizando el avance hacia las metas propuestas.

Un nuevo proceso constituyente sin duda revitalizará nuestra alicaída democracia.Sin temor, sin prejuicios, avancemos hacia una nueva Carta Fundamental que realmente nos represente, confrontando ideas y propuestas, en lo que naturalmente constituye la esencia de la democracia.

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11 nov 2013

En el período final de campaña

Probablemente estemos en el período de término de la campaña presidencial.Es tal vez la etapa en que lo que tiene mayor importancia no es tanto lograr triunfos mediáticos frente a la competencia, como no cometer errores muy grandes. Al menos esto es cierto para la campaña de Michelle Bachelet.

En este caso específico, se ha tratado de evitar caer en cualquier distractivo de última hora que, gentilmente, ponga la derecha en el camino para provocar el debate en el campo propio.Es lo único que puede alterar en algo las cosas, en particular porque las pocas esperanzas que quedan en el oficialismo están puestas en provocar la segunda vuelta, intentando rebarajar el naipe.

En particular, se ha tratado de que las campañas parlamentarias no asumieran un predominio desmesurado respecto de la contienda principal. Es obvio que los candidatos que creen estar disputando estrechamente su opción quieren marcar las diferencias, no con el conglomerado contrario, sino con el aliado en competencia.Es usual que se intenten provocar disputas en los términos que le parecen más favorables a los que empiezan las hostilidades verbales.

Estas son las situaciones ideales para ser aprovechadas por los demás para incentivar el juego de respuestas y contra respuestas en escalada. Por eso, y aunque sean entendibles los roces fuertes en la competencia electoral, todo tiene su límite.

Hay un punto en el que, si son muchos los que se animan a entrar en el debate, comienza a ser perjudicial para el conjunto. Por eso hay que saber graduar este tipo de contiendas.No se puede dejar de recordar en el fragor de la campaña que al final ellas siempre terminan, pero la responsabilidad política por los propios actos es permanente.

Así que la primera tarea es la de evitar el efecto de contaminación que pueden producir las disputas parlamentarias más agresivas sobre el conjunto de la campaña opositora.Pero, quizá, la tarea principal consiste –como siempre- en no meterse en problemas por voluntad propia y sin necesidad.

Estando ya al cierre del período oficial de campaña, se puede decir que los casos críticos de competencia parlamentaria, donde fue imposible la cooperación (porque se disputaba un solo cupo), no se escaparon de los límites de conflictos acotados.

Más todavía, es probable que lo más frecuente en las circunscripciones y distritos donde la Nueva Mayoría tiene la posibilidad de doblar, se ha logrado establecer algún grado de cooperación, al menos la suficiente como para hacer viable el resultado optimo.

Ha de aclararse, sin embargo, que no basta hacer bien el trabajo por parte de los candidatos a parlamentarios de la centroizquierda, salvo en unas pocas excepciones donde el apoyo inicial a la Nueva Mayoría es particularmente fuerte.Lo más frecuente es que, además, se requiera de un desempeño flojo o deficiente por parte de los representantes del oficialismo.

Se puede anticipar desde ya que, allí donde el apoyo oficialista no ha tenido fisuras (es decir, donde el conflicto entre RN y la UDI se pudo contener) el resultado seguirá siendo la paridad entre los conglomerados principales. Si lo logran en muchos o en pocos casos será el mejor termómetro del estado actual de la Alianza.

Pero en los días finales hay que recordar que no es entre los adversarios donde hay que esperar las mayores dificultades. Aunque parezca increíble la mayor parte de los dolores de cabeza de un comando tienen que ver con los errores no forzados.Por cierto, siempre se está a la espera de un ataque, una crítica o una denuncia por parte de los adversarios.Lo que, sin embargo, termina por desconcertar con mayor seguridad es el “fuego amigo”.

Por cierto, nadie comete un error público a sabiendas. Lo que ocurre con mayor frecuencia es que una preocupación muy intensa, individual o de partido, hace que algunos dan a conocer una opinión o una iniciativa que atenta contra el interés general de la campaña. Caer en este error es simplemente olvidar, por parte de unos cuantos, que no siempre se puede estar en el centro de la escena, y que los candidatos tienen la prioridad durante toda la campaña, y nadie más.

En efecto, es frecuente que una intensa polémica interna de carácter estratégico o programático sea recogida por los medios, cuando aún no ha habido tiempo de establecer los consensos internos. El debate no tiene nada de malo en sí mismo, al revés, es una etapa indispensable para llegar a definir una posición política compartida por partidos que tienen naturales diferencias.Pero llegar a acuerdos requiere dedicación y si un debate es puesto en relieve en público antes de madurar, hace que se pierda mucho esfuerzo adicional teniendo que dar explicaciones.

Lo peor es si los polemistas siguen entregando pertrechos para la guerrilla verbal. Es decir, si agregan la contumacia a las declaraciones extemporáneas.

Sin embargo, el actor que se dio todos los gustos en esta oportunidad ha sido la Alianza.Hasta el punto en que el que se puede afirmar que no ha dejado de practicar ninguno de los posibles conflictos que se dan en este tipo de situaciones, con el resultado negativo más obvio y previsible.

En efecto, durante esta campaña se han dado conflictos entre el Presidente Piñera y la candidata presidencial; entre la candidata y uno de los partidos que la apoya; entre la candidata y candidatos a parlamentarios; entre miembros de su comando; entre el comando y los partidos, etc.

Todo puede tener algún tipo de explicación, pero nada lo puede justificar. En el fondo, tras estas tensiones se encuentra la ausencia de un liderazgo común auténticamente aceptado.

Piñera ha trabajado más por su reelección que por la candidata que debiera darle la continuidad a su gestión, eso desarmó todo intento de levantar presión de campaña. RN nunca ha sentido esta candidatura como propia, aunque ha intentado no quitarle el piso públicamente. El choque entre candidatos UDI y de Renovación no ha sido ni de lejos contenido por Matthei. Por si fuera poco, la disciplina interna del comando no ha caracterizado este período.

En estas condiciones, lo mejor que puede pasar es que el objetivo declarado de pasar a segunda vuelta quede sin cumplirse. No se tiene la fuerza y la convicción necesaria para sostenerse ante una derrota abrumadora.

Lo que muchos piensan en la derecha se está haciendo sentido común: lo mejor es terminar esto de una vez.

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11 nov 2013

Primera Dama absoluta

La relación de las mujeres con el poder no es algo nuevo, aunque por miles de años hayan estado marginadas de el. Ya en la Roma de los Césares, Livia, cónyuge de Octavio, quien rigió el primer imperio mundial, tuvo tanta o mayor influencia que el emperador en la esfera oficial; como la todopoderosa matriarca tuvo parte en multitud de crímenes, obtuvo del Senado el nombramiento de diosa en vida.

Sus sucesoras Agripina y Mesalina no llegaron tan lejos; sin embargo, el ascendiente que tuvieron sobre Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón fue de tal magnitud que se llegó a pensar que ellas ejercían el mando.

Por dos milenios nadie tuvo el peregrino título de Primera Dama, designación bastante reciente y que es traducción del inglés First Lady, término acuñado en Estados Unidos para referirse a la consorte del Presidente de la República. En general suelen ser adultas insípidas que desempeñan un rol blandengue.

Hay, desde luego, excepciones: Eleanor Roosevelt participó en la formación de las Naciones Unidas; Hillary Clinton ha corrido con colores propios desde niña.

Se trata, invariablemente, de autoridades cuyo origen no reside en el voto ni en
la soberanía popular. En Chile, pese a que la gente se casa cada vez menos, las Primeras Damas parecen un requisito sine qua non para establecer el gobierno de turno.

Sea por el estatus que el matrimonio sigue teniendo entre nosotros, sea porque en estos tiempos caóticos el imaginario común necesita tal clase de figuras, es probable que estas matronas nos proporcionen un cuadro similar a la estabilidad hogareña, bien escasísimo en el presente.

Las esposas de Manuel Montt, Aníbal Pinto o Arturo Alessandri son nombres olvidados.En cambio, todos recordamos a las señoras de Gabriel González Videla, Salvador Allende, los Frei, Ricardo Lagos, es decir, gobernantes de los pasados 60 años.

El caso de Lucía Hiriart es radicalmente distinto y por muchísimas razones, que quedan al descubierto en el magnífico volumen Doña Lucía, de Alejandra Matus.

Indudablemente, a Matus le gusta meterse en las patas de los caballos –lo demostró con El libro negro de la justicia Chilena-; no obstante, aquí llega mucho más lejos en su absorbente y amenísima biografía de quien llegó a ser la mujer más poderosa del país durante la dictadura militar.

La documentación relacionada con los Pinochet es extensísima y cada año se editan textos inéditos; la información es inmensa y las revelaciones surgen con veloz frecuencia.

Matus ha leído todo lo que hay que leer y gracias a sus dotes como periodista y escritora, no se ha quedado tranquila con lo evidente, sino que ha indagado donde jamás antes se había hecho, con resultados sorprendentes: una trama perturbadora, sin maniqueísmo, que explora el territorio más escabroso en la carrera del dictador.

La hermosa joven que en 1943 desposó a un oscuro teniente llamado Augusto Pinochet, con seguridad jamás soñó el sitial que iba a ocupar en la nación ni menos el dominio ilimitado que detentaría.

Ni tampoco habría podido imaginar el papel tan chocante que representó mientras hizo lo que quiso durante el extenso período en que fue Primera Dama. De partida, proviene de un medio progresista: Osvaldo, su padre, masón, librepensador, destacadísimo militante del Partido Radical, fue senador y ministro.

Los Hiriart son de origen franco-vasco y dos tatarabuelos de Lucía desempeñaron importantes funciones en la Revolución Francesa.En otras palabras, las credenciales democráticas del clan son impresionantes y era impensable prever que, dos siglos después, el apellido Hiriart se vería asociado con un temible despotismo.

Con todo, Matus desentierra sucesos todavía más embarazosos: varios parientes de la cabeza femenina de la tribu –tíos, primos, sobrinos- sufrieron persecución mientras su marido gobernó Chile y ese hecho nunca la afectó.

Estas y otras abismales contradicciones han dejado impávida a Lucía. Así, llegó a conducir decenas de organizaciones, con decenas de miles de miembros dotados de recursos ilimitados, de manera que, al final del período castrense, constituían un ejército paralelo e inexpugnable; la Primera Dama controlaba todo a su antojo y cualquiera que se viese privado del favor palaciego era eliminado o sufría un destino peor.

La fuerza del veto de Lucía en este vasto conglomerado social era omnímoda y llegó a abarcar aspectos tan significativos como las carreras de los oficiales, los ascensos, retiros, nombramientos y otro cúmulo de prerrogativas que únicamente pueden entenderse en virtud de una potestad sin cortapisas.

La obra de Matus deja muchas preguntas sin responder, lo que es ineludible si estamos ante hechos tan frescos, muchos de los cuales prosiguen en la semipenumbra. Aún así, hay dos momentos cruciales en la historia del prolongado enlace entre Lucía y Augusto en los que el vínculo se vio seriamente deteriorado.

El primero ocurrió mientras Pinochet se enamoraba de una artista ecuatoriana.Y el segundo, mucho más significativo desde el punto de vista ético, aconteció cuando el futuro Capitán General hizo renunciar a Manuel Contreras, fundador de la DINA.Lucía, furiosa hasta lo indecible, abandonó la casa y solo regresó persuadida por sus hijos y allegados.Contreras fue el favorito entre sus favoritos y esto puede darnos una idea acerca de las inclinaciones que profesó.

En 1984 dijo a la prensa: “Si yo fuera la jefa de este gobierno, sería mucho más dura que mi marido y tendría en estado de sitio a Chile entero”. Es en pasajes de esta índole cuando el lazo que unió a los Pinochet evoca a Macbeth, claro que sin la demoníaca grandeza shakesperiana.

En ciertos tramos de Doña Lucía, Matus cita a fuentes que expresan que quienes la rodeaban y quizá ella misma, abrigaban intenciones de un destino político para la caudilla. En cuanto a lo que la propia Lucía pensara al respecto, es hipotético sacar conclusiones.

También resulta difícil presumir sus reflexiones íntimas a partir de sus discursos, sus entrevistas o tantos ex abruptos que toleraron los cercanos. Y aun cuando Matus sugiera que se veía a sí misma como otra Eva Perón, es improbable que así fuese: Evita fue un personaje tan carismático que, por más que la capacidad de autoengaño del ser humano sea infinita, es en extremo conjetural creer que Lucía concibiera semejante fantasía.

La familia que fundó no fue motivo de felicidad.Los hijos del matrimonio Pinochet Hiriart han dado demasiado que hablar, casi siempre anécdotas negativas o de tipo delictual.

La fortuna de Lucía, a pesar de los procesos judiciales originados en la dudosa forma de adquirirla, continúa siendo enorme y hoy ella goza de múltiples ingresos, algunos legales, sumamente discutibles, y unos cuantos escandalosos, derivados de arriendos de propiedades embargadas por los tribunales.

Pero está muy sola y a los 91 años ninguno de sus anteriores amigos desea la compañía de una protagonista que, hace muy poco, era alguien indispensable para obtener un puesto, un servicio, un cargo en el estado.

¿Quién es, en el fondo, Lucía Hiriart, la Primera Dama Absoluta de Chile? Matus deja el enigma en suspenso, si bien su notable trabajo ilumina los sombríos rincones del gobierno más largo de nuestra historia y de una personalidad esencial para entenderlo.

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11 nov 2013

¿Parlamentos regionales?

La verdadera novedad de la votación de noviembre es la elección directa de los Consejeros Regionales en las quince regiones del país. Algunos la han minimizado por la vía de criticar los mecanismos de selección de los candidatos, un tanto alejados del escrutinio público. Sin embargo, hay que reconocer que esta elección no tiene parangón en la historia nacional.

Si se considera una región, se observa en primer lugar el número y domicilio político de todos sus parlamentarios. Los dos o cuatro senadores indican en líneas gruesas la importancia de la región.Representan a sus coterráneos, canalizan sus demandas, se agitan por intereses específicos, pero no representan una instancia organizada de poder regional.

Los senadores y los diputados por más que quieran y digan, no son precisamente representantes de las regiones.El Consejo Regional si lo será.

No será un Congreso ni un parlamento, pero es un consejo electo por el pueblo regional.Con ello, se está creando una nueva realidad pública que pondrá a prueba el liderazgo de las ciudades capitales, y esto significará más democracia junto con la maduración de una clase política de carácter regional y local.

El próximo año será el comienzo de un camino inédito, una vía hacia la autonomía coherente con el proyecto de país que hace posible una república, que tradicionalmente ha sido unitarista.Una mentalidad que ha intentado forjar un tipo de ciudadano que es igualmente calificado en Arica o Punta Arenas, sin consideración a la distancia, clima o geografía de sus territorios.Así, Santiago se ha visto ampliamente favorecido por esta noción hasta el punto de su saturación.

Pero es en definitiva, la disposición de los dirigentes lo que hará posible el uso adecuado de estas capacidades especiales de autogobierno. Sobre todo una eficiente gestión de sus competencias específicas: los planes de desarrollo territorial, la orientación del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), el fomento de las actividades productivas, el ordenamiento geográfico, entre otras.

Aunque lo más importante es que a partir de ahora el Consejo Regional será el espacio institucional que actuará de parlamento de facto, de las distintas corrientes de opinión política que operen en el espacio regional.

Sin embargo, la autonomía regional comporta el problema de articular intereses contrapuestos entre las aspiraciones y demandas de sus comunidades y las opciones y prioridades del gobierno nacional.

Ha sido difícil avanzar en la autonomía regional porque no hay un acuerdo transversal en el límite de la misma, que en su fase crítica puede amenazar con el desmembramiento del propio Estado nacional, como lo ilustra el enfrentamiento de Cataluña con España.

En la izquierda centralista también hay cierta aversión a las regiones por ser obra
de la dictadura militar.Algunos han propuesto la creación de macro-regiones sin mucho entusiasmo. La pregunta que siempre rondaba era ¿son las regiones algo sólido que queremos preservar y dotarlas de autogobierno?Una pregunta caduca, en la medida que la elección directa de los COREs está creando ciudadanos regionales, en un proceso que la propia democracia lo hace incuestionable.

Este proceso regionalista chileno en curso también cuestiona el rol del gobierno nacional.Porque al final de este impulso autonómico es legítimo preguntarse ¿quedará después de todo, el suficiente poder en Santiago para redistribuir entre regiones o se dejará que unas tengan éxito y otras fracasen?

Aún así, los consejos electos son el inicio de una estimulante comunidad democrática regional.

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10 nov 2013

Colo Colo se quedó con todo

Ganó merecidamente a la Universidad de Chile por 3 a 2. Mientras tanto, Marco Antonio Figueroa, su Director “Técnico” y la “U” quedaron sin nada.

El clásico quedó en poder del conjunto albo y además la jugosa recaudación que proporcionaron los 46.000 espectadores que asistieron al Estadio Monumental.

El técnico azul que había quedado eliminado con su equipo de la Copa Chile y también de la Copa Sudamericana, perdió opción de disputarle el título a la U. Católica al quedar once puntos debajo de ellos y además no pasar a la liguilla de los cuatros primeros que deben disputar un lugar para jugar la Copa Sudamericana del próximo año.

Se predecía un triunfo del equipo azul por los antecedentes previos. El conjunto albo tras eficiente campaña se había recuperado pero llegaba derrotado y goleado ante la Universidad de Concepción, en tanto la “U” tras caer en el clásico universitario ante la UC se había recuperado al golear a Unión La Calera y quedar en el tercer lugar en la tabla de posiciones.

Por otra parte, los albos llegaban presionados por su mala campaña y después de una semana en que habían sido vilipendiados por sus hinchas quienes habían llegado en dos ocasiones al campo de entrenamiento a insultarlos y exigirles bajo amenaza. una victoria.

Esta situación indicaba que la fórmula de triunfo de la “U” era la de aumentar la tensión a los albos, presionándolos desde el inicio con una apremiante defensa a la que estaban acostumbrados sus jugadores con el sistema impuesto por su ex técnico Sampaoli. Sin embargo, sucedió todo lo contrario.

La “U” fue un equipo pasivo con imprecisión en los pases especialmente de los zagueros Cereceda, José Rojas e Igor Lichnovsky y Magalhaes y del mediocampista Lorenzetti.En cambio Colo Colo presionó el ataque azul y bajo la dirección de Vecchio manejó el partido desde el comienzo.

A los 8 minutos el dominio se concretó con un pase de Vecchio al joven puntero Delgado quien habilitó de primera a Esteban Pavez muy descuidado, el que desde fuera del área sorprendió totalmente al arquero Marín.

Y vino a continuación otro error del técnico Figueroa. Excluyó al atacante Ubilla y lo reemplazó por el medio campista Martínez permitiendo a la “U” tener mejor defensa. Esto permitió por lo menos darle mayor tranquilidad al equipo y estar más resguardado de los contraataques albos.

Un centro desde la izquierda de Cereceda lo conectó de cabeza Lorenzini pero el balón fue interceptado con el dorso de la mano izquierda por un defensa colocolino en el área y el árbitro sancionó penal el que convirtió a los 37 minutos Aránguiz.

La igualdad al terminar el primer tiempo permitía pensar en cambios en la “U” de Lorenzetti o de uno de los atacantes, Díaz o Rubio muy improductivos.

El equipo azul siguió igual y a los 51 minutos en otro de los contraataques colocolinos vino el segundo gol por mediación de un excelente pase de Vecchio a Delgado quien superó con habilidad la salida de Marín. La “U” seguía propensa a los contragolpes del rival y su ataque no funcionaba.

En la banca permanecía sentado Gutiérrez esperando ser llamado para reemplazar a Díaz o Rubio. Figueroa se iluminó y cambió a Díaz por Fernández quien en su primera intervención logró el empate a dos con un brillante tiro libre. Pero Colo Colo estaba cada vez más tranquilo y confiado su técnico sacó a un agotado Vecchio y lo cambió por Olivi.

El partido ya concluía y se pensaba en un empate cuando en el primer minuto agregado Esteban Pavez habilitó a Flores por la izquierda quien sorprendió a un recién ingresado Osvaldo González, y a Magalhaes y eludió la salida de Marín para anotar el merecido gol del triunfo.

Con la victoria Colo Colo llegó a los 20 puntos y se ubicó en empate con la U de Concepción y Cobresal para disputar uno de los cuatro lugares que le permitirá quedar entre los cuatro primeros que jugarán la Liguilla para la clasificación a la Copa Sudamericana.

Por su parte, Figueroa queda en la cornisa esperando no caer y sentenciar su salida del cargo, el que le quedó infortunadamente grande, tal como le había sucedido a su predecesor el argentino Darío Franco.

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