18 nov 2013

Miserables

De un minuto a otro nos damos cuenta que nos robaron el país. Que, al caer la noche, llegaron los tigres y empobrecieron nuestra fértil tierra. Y si usted cree que estoy hablando de los empresarios, del mercado o del “sistema”, significa que forma parte de esa inmensa generación a la que le enseñaron a vivir con resentimiento en las venas.Significa que de aquellos tigres usted fue la presa.

Lo cierto es que, aún deteniéndonos en las abrumantes diferencias económicas, sociales y culturales entre los distintos sectores de la población, el sistema económico funciona.

No funciona para todos y debe ser corregido, en eso estamos de acuerdo, pero ha permitido situar a nuestro país como una de las economías más destacadas de los últimos años, logrando superar grandes crisis económicas como la que se inició el año 2008 en los mercados norteamericanos y que terminó devastando la confianza financiera a nivel mundial.

Su fortaleza permitió también, soportar económicamente los gastos de la reconstrucción luego de un terremoto que nos dejó por el suelo, al punto que hoy (tan solo tres años después), en líneas generales, vivimos en un país eficiente y eficaz.

Y este último punto no hubiera sido posible sin la participación importantísima de particulares, como Felipe Cubillos con Desafío Levantemos Chile o la misma Fundación que represento, quienes logramos, a mayor o menor escala, colaborar con la acción del Estado para llegar a todos los chilenos que necesitaban una mano para volver a trabajar.

Ello, sin duda, fue viable puesto que existe un marco jurídico que le da sustento a la libertad y a la autonomía de cada cuerpo intermedio para velar por sus propios fines específicos con miras al bien común general.

Es más, nuestro ordenamiento jurídico contiene conceptos que en estas fechas fue común escuchar en boca de diversos candidatos, muchos de los cuales están a favor, precisamente, de destruirlo.

¿Sabía usted que es nuestra Constitución la que plasma –no en un preámbulo carente de valor sino que en su mismísimo artículo primero– que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad?

¿O que señala que el Estado está al servicio de la persona humana y que debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible?

No, como se ve no fue ni el “modelo económico” ni la “Constitución de la Dictadura” quienes robaron nuestra patria; como tampoco lo fueron sus promotores.Ellos soñaban con un país mejor y más justo y trabajaron por ello.Los grandes culpables son personas concretas, que hoy ocupan posiciones concretas, que jamás han buscado valores trascendentes o una verdadera reconciliación nacional.

Son empresarios concretos los que echan a perder el sistema, así como abogados concretos los que generan relaciones de injusticia y arbitrariedad. Pero lo más alarmante, son todos los políticos y líderes sociales concretos que abonan un resentimiento malsano que ha ido carcomiendo denodadamente los cimientos de nuestra vida en comunidad.

Resentimiento que nos llama a mirar con odio a quién sostiene una postura diversa a nosotros en un plano donde lo que más necesitamos es aprender a conversar.

Resentimiento que nos invita a juzgar, antes que a emitir juicios necesarios, pero personales, orientadores de nuestro obrar. Resentimiento que, en definitiva, nos muestra el país y los distintos temas país como una lucha de trincheras en donde todo medio vale con tal de ganar.

Cuando nos olvidamos de que los principios no sólo militan en los discursos sino que se deben encarnar y comenzamos a justificar nuestras barbaridades por un supuesto fin primordial, somos capaces de hacer cualquier cosa y seguir mirándonos al espejo sin pudor, con una máscara que embalsama nuestra precariedad.

En Chile todos somos miserables, por que nos quitaron la capacidad de soñar.Se robaron nuestros ideales, separaron la política del amor y a los principios de la moral.

Ya nadie cree que las personas se conquistan hablando con el corazón y no con la calculadora en la mano, ya nadie cree que es necesario, con miras a un desarrollo verdaderamente integral, situar a la persona en el centro y promover una superación de la pobreza que también sea espiritual. Nos han lavado el cerebro con resentimiento y ese resentimiento nos ha vuelto autómatas, incapaces de ver a los ojos antes de pre-juzgar.

¡Reconquistemos lo que se nos ha robado! ¡Terminemos de una vez por todas con esta vida miserable que nos han legado aquellos que solo trabajan por gloria personal!

Chile está para más, mucho más. Y hoy somos esa nueva generación, sin sarna, la que va a demostrar que los cambios existen cuando lo que se persigue son ideales nobles y el bien universal.

3 comentarios
18 nov 2013

Fui a votar y aprendí

Estuve en la cámara secreta sólo 3 minutos en el acto épico de votar en 4 pliegos con nombres de diversos candidatos. Hice un esfuerzo impecable para acertar con los dobleces.El voto electrónico llora.

De vuelta de la votación fui a una farmacia a comprar lo de la familia. Ella me atendió y conversamos por diez minutos. Es de Chiloé. Aflora que en su hogar existe la certeza  algo como increíble, que la educación sirve.Titulada en la U de Concepción debe ocho millones de pesos a pagar a partir de enero 2015.

Con esa naturalidad que —dicen— habla la gente del sur me cuenta que es hija de mamá que trabaja en Registro Civil. Y con asomo de orgullo sureño, que el papá es pescador artesanal. La primaria fue en la escuela del pueblo, el octavo en Quicaví y la Media en internado de monjas en Ancud. Obtuvo beca de Corfo cuyo interés era al 2%. Dice que si la beca fuera de las otras debería 15 millones como sus compañeros.

La migración de los jóvenes y el empleo asalariado en las industrias salmoneras se relacionan con la búsqueda de otras alternativas que intentan compensar los bajos resultados comerciales de la agricultura tradicional. Al dejar de practicarse la agricultura también se han ido abandonando paulatinamente estas costumbres colectivas y algunas, como la cosecha de trigo, casi han desaparecido.

Migró a Santiago en abril y trabaja en el Instituto de Salud Pública. Hace reemplazos los domingos en farmacia de una cadena ahorrando para iniciar el  pago de su deuda de 8 millones a los 24 años.

Es una historia excepcional para quien viene del sector rural. Sus amigas que no pudieron ir al 8° ni a la secundaria, quedaron allá haciendo labores de casa y empanadas sin futuro. Alarma para el lector: la excepción es ese ambiente familiar único que la estimuló a salir y estudiar.

En nuestro país ella no es excepción. Existen más de 300.000 estudiantes titulados en Chile que al egresar deben entre 8 y 15 millones de pesos por atreverse a florecer. ¿Esto es justo, es digno?

Cuando tú lector(a) paseas por Chile, quizás de turista, vas al sur o al norte, ¿por qué no te enteras de este problema que hoy día viven parte de los jóvenes?

¿Podríamos formar un país con este potencial endeudado y que sigue endeudándose?

No pondrías en duda lo de una educación sin deudas, casi gratis según status económico. No vayas por Chile sin enterarte de lo que pasa. ¿Sabías lo que les ocurre a los jóvenes que ansían desarrollarse? Ahora sabes algo.

Deja un comentario
17 nov 2013

Los municipios chilenos ante un nuevo gobierno

Un nuevo gobierno genera diversas expectativas para todas las áreas de la vida nacional y por cierto, los municipios no escapan a ello.

En Chile necesitamos más autonomía y mayores niveles de descentralización.Urge fortalecer las capacidades de los municipios para administrar sus recursos, actuar democráticamente y ejercer, con eficiencia, sus competencias.

Para ser coherentes con nuestro discurso a favor de la descentralización y la autonomía, debemos trabajar por modernizar nuestra gestión municipal.Esto es actuar en consecuencia, promoviendo la asistencia técnica, la capacitación, los estudios y la formación de los recursos humanos.

Desde la Asociación Chilena de Municipalidades lideramos un proceso de redefinición estratégica, para construir la hoja de ruta orientadora que entregue una línea política a esta entidad. Ésta incluye un objetivo a mediano plazo, enmarcada en una visión estratégica de lo que “deben ser” los municipios.

En este contexto nos preguntamos ¿Qué municipios queremos y necesitamos para Chile? Es preciso entregar una señal política al país para actuar con pluralismo y objetivos político-institucionales en el marco de la Reforma Municipal.

Nuestro desafío es contribuir a la discusión de un nuevo pacto local que debe contemplar las modificaciones constitucionales que nos permitan dar el salto desde las actuales administraciones municipales a gobiernos locales de verdad.

Necesitamos avanzar en pos del asociativismo municipal. Precisamos generar acuerdos acerca del financiamiento municipal y la descentralización fiscal.

Planteamos reformular el Fondo Común Municipal, convirtiéndolo en un verdadero instrumento económico y socialmente redistributivo con un aporte fiscal suficiente y asegurado por ley.

Proponemos mejorar la gestión municipal y de su recurso humano.Promovemos mayor participación e involucramiento de los ciudadanos en el control y gestión de sus municipios.

Creemos en las municipalidades como agentes de desarrollo y participación de la comunidad, pensamos que el modelo municipal chileno vive un agotamiento y tenemos la voluntad de contribuir a generar un nuevo municipio, que enfrente satisfactoriamente las exigencias de desarrollo y las demandas de nuestras comunidades.

Los municipios chilenos debemos ser parte activa e integrante de la construcción de un nuevo acuerdo político, económico y social para el Chile del futuro, acuerdo que estoy convencido, nuestro país requiere y la ciudadanía reclama.

Y esperamos que quienes asuman la conducción del país el 11 de marzo de 2014 lo entiendan, lo asuman y lo atesoren como suyo.

1 comentario
17 nov 2013

El fin de la derecha nacida en dictadura

La magnitud de la anunciada derrota de Evelyn Matthei en las elecciones presidenciales de este domingo, con lo que supone será uno de los peores resultados de la derecha en decenios, no solo constituyen un fracaso personal de la candidata y probablemente su salida definitiva de la política sino, además, el fin de la derecha creada en dictadura y que en lo esencial se ha mantenido fiel al modelo económico neoliberal impuesto en ese período y a muchos de los enclaves que esta dejó en las instituciones del país.

Esa derecha, que además perderá presencia en el parlamento, pese a la existencia del sistema binominal que por dos décadas le ha asegurado un subsidio mas allá de su fuerza electoral, está condenada a desaparecer porque culturalmente nunca ha podido desligarse de su ADN autoritario, nunca ha estado dispuesta – pese a la reciente invocación del propio presidente de la república de ese sector sobre la complicidad pasiva en los crímenes del régimen militar – a reconocer las atrocidades cometidas y a transformarse en una derecha democrática, imbuida de los principios del estado de derecho, respetuosa de la separación de poderes y de la vigencia plena y universal de los derechos humanos y de las libertades, que son la esencia y el punto de partida de la liberalidad política instalada a partir de la revolución francesa.

Otras derechas lo han hecho. El Partido Popular español rompió culturalmente con el franquismo.

La derecha chilena, sin embargo, más allá de excepciones personales valorables, sigue anclada al pasado y es la misma que hace algunos años, con Matthei a la cabeza, celebraba en plena transición democrática, los cumpleaños de Pinochet y viajaba a Londres a solidarizar con él cuando la justicia internacional rompió el círculo de impunidad férreamente construido en Chile en torno al ex dictador, y lo mantuvo detenido en Inglaterra.

Esa es la derecha que pierde las elecciones presidenciales con un resultado desastroso, pese a tener el gobierno en sus manos. Es una derecha que no se ha liberalizado, que se ha opuesto a las tímidas propuestas que el núcleo más cercano al Presidente y este mismo han planteado, para construir un nuevo relato cultural e histórico de una nueva derecha y que sostiene que no está dispuesta a renunciar a sus genes.

Lo que ha cambiado es el país y el mundo, y hoy, la vieja ideología de la derecha nacida en dictadura que se nutrió de la guerra fría, de la teoría de la seguridad nacional, de la negación de quien pensara distinto, del neoliberalismo extremo, de la democracia protegida, de una visión religiosa fundamentalista ,ya no tiene cabida, no es aceptada por los ciudadanos, y es eso lo que hoy felizmente se desmorona con la victoria de Michelle Bachelet y la derrota sin parangón de Evelyn Matthei como símbolo de esa extrema derecha que ahora debe repensarse completamente si quiere seguir existiendo con otros contenidos e ideales.

No hay más espacio cultural para una derecha que continúe reivindicando a Pinochet y su herencia constitucional.

Una nueva Constitución debiera ser también una tarea de una nueva derecha que entiende que el país no puede seguir viviendo con un texto ilegítimo, que instala el Estado subsidiario y que no reconoce derechos políticos y sociales reales a todos sus ciudadanos.

Este cambio, contrariamente con lo que señala Hernán Buchi, no es la destrucción de las instituciones, ni una izquierdización del país, que es el viejo fantasma que hoy levantan quienes nos eliminaron físicamente en el tiempo de la guerra contra “el marxismo leninismo”.

Esta tarea es plenamente liberal democrática y mientras de mayor manera participe la ciudadanía en su elaboración y en la sanción del nuevo texto Constitucional mayores estándares de democracia, libertad y justicia social se incorporarán en ella.

Romper el modelo neoliberal es también una exigencia de los tiempos y de la nueva subjetividad que se ha instalado en los ciudadanos del mundo.

Ha fracasado la idea de la extrema mercantilización sin límites ambientales y bioéticas de toda la vida de los seres humanos. Un cambio bajo nuevos parámetros en educación, salud, pensiones, derechos laborales, salarios, medioambiente, energía, igualdad de género, derechos de la diversidad sexual, son parte de una agenda que debe ser impulsada por fuerzas diversas, incluidos aquellos sectores democráticos que hoy están bajo otras candidaturas presidenciales, y frente a la cual hay un compromiso claro y preciso del gobierno que encabezará Michelle Bachelet.

A ello vuelve Michelle Bachelet.A encabezar este cambio de época y de ciclo político y económico.La dimensión de la derrota de la vieja derecha ayuda a este objetivo porque el dique de contención que ha impuesto en estos 23 años se han debilitado y erosionado y ya no será capaz de oponerse a una ciudadanía movilizada tras estos objetivos.

El nuevo cambio con gobernabilidad no se dará hoy, como en los años de la transición, en la medida de lo posible que era, en el fondo, en la medida que el pinochetismo civil y militar lo permitía.

El cambio con gobernabilidad continuará requiriendo de acuerdos y consensos. Pero la ciudadanía ha corrido el cerco. Hoy la igualdad en la educación, el fin al lucro, la gratuidad y calidad para todos, es un objetivo instalado e irreversible.El cambio del binominal es sí o sí.La protección del medio ambiente condiciona un nuevo tipo de modelo de desarrollo. El matrimonio igualitario da cuenta de una sociedad más liberal, tolerante y respetuosa de la diversidad.

La nueva gobernabilidad es con ciudadanía, es con una mejor política, responsable pero transparente, es con la verdad más que con las razones de estado.

Los desafíos son enormes y la responsabilidad que asume Michelle Bachelet de encabezar este nuevo curso histórico es una tarea que requiere de nuestro apoyo permanente. Su liderazgo es potente y ciudadano.

Los partidos que la apoyan y que constituyen la Nueva Mayoría triunfante deben estar a la altura de este liderazgo y ser capaces de mejorar la calidad de la política, de eliminar viejas prácticas que la ciudadanía aborrece, de abrir el horizonte de los cambios incorporando a muchos de los que en esta contienda electoral han sido adversarios.

Hay un mundo al cual no hemos llegado en esta elección que es básicamente el de una multitud de jóvenes donde hay rechazo a las instituciones, desconfianza en los políticos y hasta desprecio por la democracia institucional. Se requiere un trabajo político y cultural que tienda puentes en el respeto y la diversidad.

Hay que demostrar que los valores y principios de la democracia son superiores, que la lucha por la igualdad es posible y obtiene frutos, que el votar, como dice Humberto Maturana, es un hecho único y por tanto imprescindible e irrenunciable, que es a partir de aquí donde podemos construir un país mejor.

Deja un comentario
17 nov 2013

La derecha avergonzada

Don Carlos fue el primero en advertir el descalabro que se le venía a la derecha, cuando a fines del año pasado presentó en La Moneda, con informe en mano, lo que él suponía eran riesgos de doblaje de la entonces Concertación y hoy Nueva Mayoría.

Entonces, pidió “mejorar la unión política (entre RN y la UDI) y la renovación de confianzas con el electorado”, tal vez intuyendo que la derecha sufriría un duro golpe en el ciclo político en ciernes, donde se quedó sin libreto ante la nueva hegemonía cultural reinante en el país.

En ese entonces, aún no se producía el reemplazo sucesivo de candidatos presidenciales del sector, sindicado por algunos como una de las razones de la anunciada derrota de la derecha en las urnas.

Ni tampoco Piñera había criticado a los “cómplices pasivos” de la dictadura ni cerrado el Penal Cordillera durante la conmemoración de los 40 años del golpe, logrando aislar a la derecha pinochetista en miras a su campaña para volver a La Moneda el 2017 y marcando una leve alza en su popularidad, a costa del ala más dura de su sector político.

Don Carlos también fue de los primeros en reclamarle al propio Piñera -al inicio de su gestión- su falta de relación con los partidos políticos y, posteriormente, en criticarle al Presidente (de las filas de su partido, pero con militancia congelada mientras esté en el poder) su cercanía con la UDI.

Hasta renunció a la presidencia de Renovación Nacional (aunque sólo por 24 horas), en reproche a la salida del entonces ministro de Justicia, Teodoro Ribera, luego de que se viera vinculado al caso acreditaciones cuando era Rector de la Universidad Autónoma.En esa ocasión, Larraín defendió a brazo partido al entonces ministro, cuyo conflicto de interés generó una crisis política para La Moneda.

A pocos días de las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales, Larraín volvió a la carga al sostener que fue un error bajar la candidatura presidencial de Golborne, enfrascándose en una nueva polémica con Piñera –que consideró que sus palabras “no aportan en nada”- y con el timonel de la UDI, Patricio Melero, de quien planteó que “no me extraña que salga a decir que el ´jefecito´ Piñera tiene razón”.

Detrás de esta nueva provocación a la UDI -que en la práctica le impuso la candidatura de Matthei a RN, aún cuando Allamand había participado en las primarias al interior de la Alianza-, Larraín además reconoce implícitamente que no deberían ser cuestionables negligencias o actuaciones pasadas de un candidato presidencial.

Ni la omisión en la declaración de patrimonio de las inversiones en paraísos fiscales de Golborne ni su aplicación de cláusulas abusivas y alzas unilaterales en los costos de mantención de tarjetas de crédito, serían para Larraín inhabilidades para ser Presidente de la República.

Con estos dos casos, Larraín da cuenta de su incapacidad –que es la misma que la de su sector- de adecuarse a nuevos estándares de medición de la calidad de la política, acostumbrado a una ciudadanía que no cuestionaba excesos o malas prácticas hoy inaceptables.

A lo anterior se suma que la derecha conservadora -una de las almas que coexisten al interior de la Alianza-, no ha sido capaz de adaptarse a los nuevos temas de la llamada agenda valórica (que en realidad es política), resistiéndose a otras formas de hacer familia, al goce pleno de derechos de la diversidad sexual, a la despenalización del aborto o del autocultivo de marihuana.

Sin proyecto ideológico

Pero la base del retroceso de la derecha es que ya no tiene un proyecto ideológico que ofrecer a la ciudadanía y que la llevó –según las palabras de Jovino Novoa- a gobernar con ideas que no le son propias y que hoy, llevará a parte de su tradicional electorado a manifestarse por un outsider populista como Parisi.

Tras las movilizaciones estudiantiles y sociales del 2011 -que fueron la punta del iceberg del cuestionamiento del modelo económico y político-, el fundamento neoliberal anota un socavamiento gradual y persistente que conduce a la derecha a no tener un discurso en sintonía con las reivindicaciones de derechos que hoy se exigen.

La expresión política que en los noventa prendió en el mundo popular de manos de la UDI y que en la primera parte de la campaña de la derecha Longueira trató de relacionar con el concepto de “centro social”, hoy sucumbe ante un cambio en la correlación de fuerzas, al menos a nivel ideológico (dada la camisa de fuerza del binominal).

Insólitos llamados como los del Secretario General de RN, Mario Desbordes,a la “familia militar” a votar por la candidata del oficialismo evidencian la desesperación de una derecha que probablemente no alcance su piso histórico, por lo que apela al voto duro (que al parecer tampoco estaría dispuesto a apoyarla) frente a un voto voluntario que pone en jaque la adhesión del sector.

Porque, contrariamente a las hipótesis iniciales que se barajaban, el voto voluntario ha movilizado menos a los sectores más informados y con mayores recursos que tradicionalmente se identifican con la derecha. Sus electores resultaron ser más blandos, por lo que la derecha podría verse más afectada por la abstención. Están menos dispuestos a acudir a las urnas, más apertrechados en la arena económica que en la política.

La derecha está avergonzada, como diría Jovino Novoa, quien tempranamente vislumbró que no tenía oportunidades para su reelección y no se volvió a postular como senador, aunque sigue moviendo los hilos de la UDI.

Avergonzada de que un ciclo económico expansivo no se haya traducido en adhesión popular al gobierno.

Avergonzada de que, a pesar de que la Concertación administró el modelo económico y político heredado de la dictadura, hoy sean sus pilares los cuestionados por la sociedad.

Pero no se avergüenza, amparada en el sistema binominal, de su llamado a mantener los 4/7 en el Congreso que le permitan seguir bloqueando los cambios estructurales que Chile necesita.Porque, anticipadamente perdida la presidencial, apuestan por mantener los cerrojos desde el Congreso, su trinchera.

Es esperable que como resultado de su crisis de identidad, la derecha comience a avergonzarse decididamente de su rol en la dictadura cívico-militar y del pacto de silencio que mantienen los militares; de mantener una Constitución de origen ilegítimo y de sus candados institucionales; de haber sido un dique de contención a proyectos de ley de profundización democrática que llevan años en el Congreso; de mantener una espuria relación entre dinero y política, de sus conflictos de interés e inhabilidades.

Y de tener dirigencias como la del propio Larraín, que ha impedido decididamente la renovación de la derecha; la irrupción de nuevos liderazgos más democráticos y transparentes y ha mantenido cooptados a sus militantes por el financiamiento de sus campañas.

3 comentarios
16 nov 2013

Ciudadanía activa para Chile

Tengo candidata y además marco AC, ¿qué quiere decir eso?, que quiero una nueva Constitución para Chile a través de un proceso democrático, deliberativo y participativo: una Asamblea Constituyente. Marcar AC es la expresión de una CA, ¿qué quiere decir eso?, una ciudadanía activa.

Diversos autores distinguen entre una ciudadanía pasiva, aquella ciudadanía formal, consagrada legalmente que supone sujetos de derechos protegidos por el Estado, y una ciudadanía activa, que requiere la existencia de sujetos políticos capaces de hacer exigibles sus derechos, de realizar prácticas autónomas, deliberantes y participativas.

La ciudadanía activa pone junto a los derechos, la noción de responsabilidad que los ciudadanos tienen con la comunidad política a la que pertenecen.Se trata de una ciudadanía que va más allá del interés personal, y se suma al interés colectivo a partir del sentido de justicia y de responsabilidad.

Para que la ciudadanía activa sea posible, al Estado le corresponde la noción de rendir cuentas y a la sociedad civil la responsabilidad de ejercer control ciudadano y desarrollar ciudadanía activa.

Ello significa que el Estado tiene una responsabilidad ante la ciudadanía y ésta a su vez, tiene como tarea exigir en conciencia el “derecho a tener derechos” y el cumplimiento de los compromisos sociales de los gobiernos en las materias correspondientes.

La ciudadanía dice relación con el fortalecimiento de las capacidades ciudadanas para actuar en el debate, gestión y fiscalización de la acción pública, con autonomía y poder.

Como señala Nuria Cunil (2004) para tener una ciudadanía activa no da lo mismo cualquier Estado, sino que requerimos de un Estado fuerte y dispuesto a avanzar en instituciones que validen la solidaridad, la diversidad, la deliberación dentro de una cultura hegemónica que no enfatiza estos valores.

Es por eso que tengo candidata, tengo clara mi preferencia, para que nunca más los chilenos y chilenas entreguemos nuestra soberanía popular a los representantes quedándonos mientras gobiernan en nuestra vida familiar, laboral y privada.Sino que debemos desarrollar una ciudadanía activa obligándolos a cumplir con las promesas de campaña, a considerar nuestras demandas, a avanzar en una nueva gobernabilidad que se hace con nosotros y no a espaldas del Pueblo.

Ese es el nuevo Chile que quiero, el que hay que refundar a través de una Nueva Constitución en un proceso donde todas y todos despertemos y estemos dentro.

3 comentarios
16 nov 2013

Las hermanitas Golborne

Un medio de prensa publicó recientemente un listado de postulantes a subsidios habitacionales que entrega el ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) a personas emergentes de clase media quienes, por no tener todos los fondos necesarios para ser dueños de viviendas, tienen que ser arrendatarios.

Se dice que el loable propósito de este ministerio es ayudar con recursos públicos (UF 200 = $ 4.600.000) a personas que se puedan endeudar con el sistema bancario y así transformarlas en propietarias de los inmuebles que habitan siempre y cuando se trate obligatoriamente de viviendas económicas acogidas al DFL2 de 1959 de hasta UF 2.000.

Fue sorprendente que en ese registro estuvieran los nombres de las 2 hijas del ex candidato presidencial y actual candidato al Senado, Laurence Golborne, lo que ha generado múltiples observaciones criticándose el comportamiento de estas jóvenes, una candidata a diputada, en razón a que su padre tiene una muy holgada situación económica cimentada por su exitoso paso en diversas empresas productivas y del retail.

Los aludidos, ellas dos y su papá, no respondieron las invectivas y quien acusó el golpe fue Gonzalo Müller, avezado político de la UDI, quien en la práctica se ha transformado en protector de estas jóvenes. Alegó que era de una bajeza imperdonable escuchar y leer los destemplados comentarios que se han hecho en las redes sociales y en casi todos los medios de prensa porque el mencionado subsidio no es para quienes lo reciben sino para los departamentos que se compran con el mismo.

Reconociendo el sumo ingenio de Müller, en su calidad de guardia pretoriano de las aludidas, para intentar un cambio acomodaticio en la naturaleza de los hechos, digamos con claridad que estos beneficios económicos públicos que el Estado entrega a privados deberían orientarse exclusivamente a las familias más vulnerables del país, es decir, se debe socorrer a aquellos que necesitan viviendas sociales, en donde hay un tremendo déficit.

Pero los gobiernos de la Concertación y el actual de la Alianza, con estos subsidios de UF 200 para la adquisición de viviendas en las Zonas de Renovación Urbana y en las Zonas de Desarrollo Prioritario de las ciudades, lo que hacen es mejorar los negocios inmobiliarios y aumentar la necesidad de obtención de créditos hipotecarios que otorga el sector financiero, teniéndose presente que en este tipo de viviendas en condiciones normales la demanda está equilibrada con la oferta.

Queda en evidencia entonces que la proliferación de torres habitacionales en la comuna de Santiago y en otras es consecuencia directa del obsequio monetario que han hecho los gobiernos.

Entendíamos que las 2 hermanas Golborne vivían cada una en su vivienda económica en alguna de las Zonas indicadas y por ello nos llamó la atención que Ignacia, la mayor, haya señalado en el Servel que vive en el sector alto de la ciudad, específicamente en El Mirador de San Damián en Las Condes, sector privilegiado en donde residen muchos de los que mandan en nuestro país, pero quedamos en éxtasis cuando leímos en otro medio digital que los inmuebles comprados por ellas estaban localizados en un edificio de la calle Huérfanos 1.400, comuna de Santiago, y que no se utilizaban como viviendas, sino como hoteles desde el año 2000.

Hubo una rápida investigación periodística determinándose que dos departamentos  de ese edificio pertenecen a Daniela e Ignacia Golborne, respectivamente, ello corroborado por los certificados de dominio emanados del Conservador de Bienes Raíces de Santiago.

Así las cosas, dado que el destino de las 2 viviendas es de orden turístico, es decir, sus dueñas lucran con su explotación, el Servicio de Impuestos Internos (SII) tendrá que fiscalizarlas y al constatarse la efectiva ocupación comercial de las mismas se perderán inmediatamente todas las franquicias tributarias que tienen las viviendas económicas acogidas al DFL2.

Las más importantes son la exención perpetua de declararse en el impuesto global complementario las rentas de arrendamiento y, dependiendo de su superficie edificada, la liberación de pagar las contribuciones de bienes raíces.

Felicitamos a los medios digitales que permitieron conocer esta situación y esperamos que papá Golborne devuelva pronto al Minvu los subsidios mal obtenidos y esta perversa experiencia que le sirva al próximo gobierno para que proceda en mejores términos en su política habitacional dirigiendo correctamente los necesarios subsidios a quienes realmente los necesitan.

Para ello el parsimonioso Estado tiene que ser tan astuto como el sector privado, lo que es relativamente fácil si sus agentes procedieran con ánimo preventivo. En el episodio relatado ya le metieron un gol y a partir de ahora quisiéramos que resguardara bien los fondos públicos.

7 comentarios
16 nov 2013

El que pone la plata, pone la música

Todos los días caminando al trabajo o mi casa veía un bombardeo de propaganda política de diferentes candidatos. Plazas, calles, gigantografías y jingle en las radios, son algunas técnicas que utilizaban los presidenciables para lograr un posicionamiento y lograr así un voto que pudo marcar una diferencia.

Sabemos que todas las coaliciones políticas recibieron dinero de diferentes empresarios, para apoyar las candidaturas, pero no tenemos una transparencia de los montos que se asignan para esta actividad.

Las empresas tanto privadas o públicas son entidades transversales, compuestas por trabajadores, dueños y clientes, por ende como instituciones no deberían apoyar a ningún candidato.Las empresas no son las que van a sufragar, sino lo hacen las personas.

Tenemos que tener en claro que no hay delito alguno a que un empresario a través de sus distintas filiales o empresas apoye con montos de dinero a los candidatos que más les parezca, pero sin duda es una de las correcciones que hay que realizar a una ley que para mí es obsoleta y no refleja la realidad política y social.

Otro tema preocupante de la falta de transparencia en los aportes privados en las campañas, son cuando las AFPs tiene participación activa o acciones en dichas instituciones, ya que no sólo hablamos de fondos privados, sino montos de todos los trabajadores y no puede ser aceptable que la decisión de participar en una campaña este en manos del directorio.

Los mismos candidatos saben de donde vienen y para quién van los recursos que se donan a través de instituciones, el concepto de “marido engañado” ya no existe hace muchos años, ellos tiene claro a quién les van a deber favores.

Una de las alternativas para mejorar esta transparencia, es modificar la ley, explicitando que los montos tienen que provenir de las personas y no a través de instituciones privadas.

La segunda opción es que el Gobierno se haga responsable en financiar cada campaña política, siendo más equitativo la repartición y a su vez más transparente.

2 comentarios
16 nov 2013

Una pausa antes de las elecciones

Son útiles esos días de pausa previos a una elección.Se detiene la frenética actividad de los candidatos y los comandos y la ciudadanía, a veces poco informada, comienza a indagar sobre los lugares de votación y quiénes son los postulantes al Parlamento y a Consejeros Regionales.

La presente ha sido una campaña bastante ejemplar, salvo ciertas descalificaciones personales y una actitud torpemente intervencionista por parte de la Moneda.La gente la toma con calma, con madurez, sabiendo que su decisión, por importante que sea para el destino inmediato del país, no alterará en lo inmediato su vida cotidiana.

Con asombro leía el titular de una crónica en el diario El País sobre los comicios chilenos, que los calificaba como los más “polarizados” de las últimas décadas.¡Curiosa afirmación!Si bien hay cambios significativos que dependen del veredicto popular, no se advierte una tensión ideológica que pudiera recordar al pasado.

Es verdad que se habla del inicio de un nuevo ciclo político, pero nadie puede calibrar cuanto tendrá de continuidad y cuanto de cambio la nueva etapa. Elegiremos un gobierno por cuatro años con un mandato claro y acotado. En la hipótesis probable de un triunfo de M. Bachelet, a juzgar por su programa, su compromiso con esas transformaciones profundas está bien definido y no deja lugar a incertidumbre.

Leyendo el informe de Larraín Vial sobre las elecciones, que da por ganadora a M. Bachelet, se advierte que – como se dice en jerga económica – los mercados ya asumieron el cambio y miran el futuro con confianza. La duda está en saber cuánto podrá influir en el crecimiento una política más redistributiva.

Para el caso chileno, nadie duda que la economía seguirá creciendo y el programa de M. Bachelet prospecta una serie de medidas destinadas a corregir los desequilibrios coyunturales que dejará en herencia este Gobierno y echar las bases para un desarrollo sustentable del país en el tiempo, que debiera respetar el medio ambiente y los derechos de los trabajadores y servir de base a políticas sociales en favor de las mayorías.

Dos son las incógnitas del domingo ¿triunfará M. Bachelet en primera vuelta? y ¿cómo quedará configurado el Congreso Nacional? De los resultados de la elección dependerán el impulso y el ritmo que podrán tomar los cambios comprometidos en el programa de M. Bachelet.

Una victoria contundente en primera vuelta generaría un clima político favorable a esas transformaciones; lo mismo puede decirse del resultado parlamentario.Aunque no se alcancen los altos quórum que la Constitución exige para ciertos cambios – por ejemplo los políticos- si las fuerzas que respaldan a M. Bachelet alcanzaran una mayoría significativa en ambas cámaras, sería menos costoso concretar las reformas.

Es conveniente que todos reflexionen antes de sufragar. Así los que quieren cambios:

- Si no concurren a votar o anulan la papeleta, su gesto carecerá de todo significado político, salvo contribuir al desprestigio de las instituciones alimentando tal vez en forma involuntaria la deslegitimación de un proceso democrático en curso que hoy requiere de un nuevo impulso.

- Si marcan el sufragio con AC corriendo el riesgo de generar una discusión en las mesas sobre la validez del sufragio al momento del escrutinio, no se olviden de señalar una preferencia presidencial clara para evitar que su voto carezca de todo significado.

- Si votan por candidatos solamente testimoniales, por nobles que sean sus propósitos y las causas que defienden, reservándose para emitir en una segunda vuelta un “voto útil”, de hecho le restan fuerza al caudal mayoritario que busca transformaciones profundas, dando la razón a quienes desde el bando opuesto apuestan a la dispersión.

- Si votan por M. Bachelet, que lo hagan también por la lista de la Nueva Mayoría al Parlamento y a los Gobiernos Regionales para que el nuevo Gobierno pueda cumplir su programa.

Las elecciones del domingo van a ser decisivas para definir el contenido del nuevo ciclo político que el país comenzará a vivir. Todo depende de cada uno de nosotros.

Deja un comentario
16 nov 2013

AC

Chile tiene una gran oportunidad para abrir un cauce político al poderoso movimiento ciudadano, cuyo ascenso no culminará hasta que logre remover las trabas al continuado desarrollo del país y la sociedad.

En la elección del 17 de noviembre, el pueblo va a elegir una Presidenta que quiere avanzar en esa dirección.Puede darle un mandato contundente en primera vuelta. Es posible otorgar una mayoría significativa, en el Parlamento y los Consejos Regionales a la coalición progresista que la respalda, que es la más amplia de la historia del país.Algunos preferirán votar por otras candidaturas que ofrecen alternativas de cambio.

Adicionalmente a las preferencias por los candidatos, e incluso si alguien no opta por ninguno de ellos, todos pueden marcar en el voto la consigna “AC”, manifestando así su voluntad de cambiar la Constitución: la llave maestra para abrir paso a todas las transformaciones requeridas.

El pueblo puede aprovechar esta instancia para manifestar en esta jornada su voluntad de cambios y no parecen existir buenas razones para que nadie se reste.

Elegir autoridades mejor dispuestas ayudará, pero ciertamente no será suficiente para realizar las transformaciones requeridas. Pero ello no es imposible, como auguran los que desean que todo siga igual. Ni mucho menos.

Los cambios son inevitables, porque el pueblo está despertando nuevamente a la actividad política. Como lo ha venido haciendo cada década, a lo largo del último siglo. Esta vez su paciencia se había extendido demasiado. Se han acumulado grandes problemas, que la actual institucionalidad representativa no es capaz de resolver por sí sola. Será necesaria una gran participación directa de la ciudadanía.

Como se sabe, ésta no siempre sigue cauces muy pulcros, especialmente a partir del momento en que el pueblo entra a la pelea, que antes han abierto los estudiantes y otros sectores medios. Eso no ha ocurrido todavía, pero sucederá sin la menor duda, en formas y circunstancias que son del todo impredecibles.

Los cambios son posibles, también, porque los de arriba no pueden seguir hegemonizando la sociedad como hasta ahora. Las divisiones en su seno son muy profundas. No se trata sólo de discrepancias políticas. Son sus propios hijos los que hoy rechazan tajantemente, la revanchista identificación de sus padres con la reacción Pinochetista, a las profundas transformaciones que Chile venía cursando democráticamente durante el medio siglo precedente, simbolizadas por la figura universal de Salvador Allende.

El futuro gobierno deberá avanzar considerablemente sus moderados planteamientos programáticos, sobre la marcha y al calor del movimiento popular en ascenso. Las fuerzas que lo componen no pueden arriesgar perder su conducción. Ciertamente, el gobierno no puede siquiera considerar reprimirlo.

Cuando el movimiento va en alza, corresponde ponerse a su cabeza, inspirarlo y conducirlo responsablemente, realizando con decisión los cambios necesarios.Al revés, cuando éste ha alcanzado sus objetivos principales y empieza a declinar, conducirlo significa consolidar lo alcanzado y restablecer con firmeza el curso normal de la vida cívica.

Estas son las grandes lecciones de la riquísima historia de Chile durante el último siglo, a lo largo del cual en diversas ocasiones, la política alcanzó su forma más noble: conducir un movimiento activo de los ciudadanos. Ahora vuelve a serlo.

2 comentarios