19 nov 2013

A mi amiga Soledad Alvear

Algún cínico de cuyo nombre no quiero acordarme, acuñó cierta máxima incierta pero solemne, señalando que “la política es sin llorar”.

Y sin embargo, a veces y en ciertos casos muy lamentables, dan ganas incontenibles de llorar.

A lo mejor lo hacemos, silenciosa y furtivamente, como lloramos los hombres en la hora azul, crepuscular y serena, pues nos invade un profundo sentimiento de tristeza por aquellas personas amables que hemos querido en forma entrañable y espontánea.

Fueron nuestras camaradas de la primera hora de la juventud. Siempre leales, siempre honestas.

Como si fuera poco, notables estudiantes de leyes, generosamente dotadas con genética de servicio público y sin embargo, varias veces traicionadas por los allegados enfermizos del poder.

Esposas dedicadas y madres cariñosas. Hacedoras de leyes justicieras. Gentiles damas, pero de temple acerado. Mariposas de vuelo suave y delicado pero valiente para enfrentar la horda de matones que intentan avasallar al humanismo cristiano, anclado en el inconsciente verdadero de todo un pueblo.

Su consigna manifiesta es liquidar al centro político.

Ellas son de aquellas abogadas brillantes que no se quedaron en la cálida y segura oficina de un banco, ni en el despacho solemne de un tribunal grandilocuente, menos en la bucólica paz de un ministerio relajado.Escogieron la pasión de la arena popular para sentir los gozos y esperanzas y también los dolores y angustias del pueblo más desamparado.

Soledad Alvear, sin duda, lo mejor de lo nuestro, con tu cercanía y sencillez, como decía mi madre, le das valor a la gente.

Fuiste capaz de encarnar como nadie el antiguo espíritu probo de la Falange.

Asumiste el juego azaroso, el riesgo inaudito que implica un soberano que manda y que todos respetamos, y sin embargo tan veleidoso a veces, pues tiende a devorar a sus mejores hijos e hijas, tal como el pago de Chile.

Nunca esperar la gratitud. Es la verdadera consigna del cristiano.Sobre todo ahora, en estos tiempos que corren sin mística probable, tiempos duros del real politik, de la pura indiferencia, de los espacios vacíos de antiguas banderas azules, de los gratos barrios de Fernando Castillo Velasco desplegados al pie de la cordillera, de la sombra benevolente de Frei Montalva que a veces deambula por las callejuelas umbrías de Providencia al atardecer dorado de la primavera.

Querida Soledad, mi afecto incombustible, mi apoyo remoto y mi voto endeble, siempre estarán contigo.

Sé que no fue suficiente, porque ya no hay tanta sangre enérgica en las venas.

Sé también que ya no estamos en la Escuela de Derecho, donde tres o cuatro, tal vez diez, éramos capaces, siempre a mano desarmada de blandir una frase de Maritain, de agitar un campo de Reforma Agraria, de apoyar cien sindicatos de pobres campesinos sin tierras.

Y cuando llegó la hora, fuimos capaces de enfrentar con la ley al regimiento.

Y salvar a un antiguo adversario, luego perseguido de las garras del tirano, como recuerdo a la Michelle R, la nuestra, la anónima con su cara de muñeca francesa y su elegancia rubia.

Y enfrentar también, a la izquierda y a la derecha unidas, aunque, como dice el poeta , jamás serán vencidas.

Contigo se desvanece la verdadera historia de la última falange, la leyenda de los constructores de las instituciones de la nueva República, aquellos que enfrentaron a la dictadura a mano desarmada pero con ideas claras.

Siempre con el corazón ardiente.

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19 nov 2013

Cascarones vacíos

Mientras el gobierno sigue anunciando la construcción de nuevos hospitales en todo el país, la pregunta que muchos técnicos se hacen es con qué especialistas los va a hacer funcionar.El déficit existente de casi 1.500 médicos especialistas, en casi todas las áreas, amenaza transformar estos centros hospitalarios de moderna tecnología en cascarones vacíos .

El ministerio de Salud del presente gobierno ha realizado grandes esfuerzos para mejorar la capacidad formadora , aumentando el número de becas y abriendo nuevas plazas de formación de especialistas en distintos hospitales públicos. Sin embargo, este esfuerzo no ha logrado cerrar la brecha que amenaza con comprometer los índices de atención en salud, que han hecho de Chile un líder en América Latina.

Uno de los problemas en cumplir con las expectativas y demandas de la población está en los limitados recursos formadores de la universidades tradicionales.

Asimismo, las nuevas facultades de medicina se ven limitadas en contribuir a la capacidad formadora por las altas exigencias de acreditación y la falta de campos clínicos propios en los hospitales públicos. Este tema ha sido ampliamente debatido por ASOFAMECH (Asociación de Facultades de Medicina), e instituciones como las sociedades científicas, pero las propuestas de solución a los problemas no van más allá de los buenos deseos.

La próxima presidenta tendrá un duro desafío para terminar con las inequidades en la calidad de la atención médica y su ministerio de Salud tendrá que desarrollar una política coherente y audaz, que, respetando la calidad en la formación, incorpore a nuevos actores en el área formadora.

El modelo español para la formación médica especializada, implantado sobre un Sistema Nacional de Salud, ha dado resultados, en su mayoría, positivos.Este sistema conocido como MIR tiene más de 40 años de funcionamiento y ha sido bien evaluado en la Unión Europea.

Chile, sin renunciar al rol que pueden jugar las universidades, debiera explorar este y otros modelos que le den un rol más activo a los servicios hospitalarios de calidad.

Es en estos centros, por lo demás, donde la mayoría de las universidades desarrollan sus programas de formación.

De esta manera, con los nuevos programas se podría aumentar el número de cupos en las distintas especialidades y en un plazo de 3 a 4 años cerrar la brecha que tiene a la población chilena en pie de guerra y amenaza con boicotear los esfuerzos que se han hecho con programas nacionales exitosos como el AUGE.

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19 nov 2013

Educación cívica y democracia participativa

Acaban de terminar las elecciones y mientras todos sacan cuentas y cálculos, surgen algunas ideas sobre la educación y sobre la forma de construcción de la sociedad.

Antes de las elecciones había un tema común en casi todas las propuestas: que la forma en que se ha construido y desarrollado nuestra sociedad no es satisfactoria para todos. Ya sea a través de reformas puntuales (AFP estatal, reforma tributaria, sistema binominal) o de la famosa Asamblea Constituyente, casi todos los candidatos tenían como base común la certeza de que nuestro pacto social requiere de reformas importantes.

Uno de los elementos de análisis que permitía esas propuestas era la falta de certeza ante el escenario electoral con un nuevo padrón electoral. Eso, se suponía, iba a forzar a los candidatos a expresar sus ideas más profundas y motivadoras, de modo que pudieran mover a la gente para que fuera a votar.

Más allá del detalle, como la baja de la concertación que sumando a los comunistas no logró pasar del 50%; o la votación cada vez más disminuida del pinochetismo de la Derecha dura (que desde 1988 bajó del 43% al 25%) o la consolidación de MEO (con un 10%, pero ahora de votos propios y no un 20% de votos concertacionistas anti Frei como hace 4 años), me quedo en un punto que considero alarmante: la baja participación ciudadana.

En una elección con candidatos “tirando toda la carne a la parrilla”, no participó ni siquiera la mitad de quienes podían.¿Por qué?Hay una evidente deslegitimación de la actividad política y de los políticos. Y miedo, mucho miedo.

La falta de legitimidad es un tema del que se viene hablando desde hace mucho tiempo. Recuerdo al menos desde la elección parlamentaria de 2001. El rostro preocupado de Enrique Krauss y de Carolina Toha, dando cuenta de cómo la “clase política” había escuchado la voz del pueblo y se tomarían las medidas para recuperar esa legitimidad perdida. Evidentemente no pasó nada.

Del binomal se habla mucho. Y hoy sus grandes defensores (ya sea de manera activa y abierta, como la Derecha o de manera cómplice y silente, como la Concertación que no hizo nada o mucho por cambiarlo) lo defienden con un argumento casi tan grave como la falta: que en la mayoría de los distritos y circunscripciones, en los que no hubo doblajes, salieron electos los dos candidatos que obtuvieron mayor votación individual.

El argumento es válido en lo formal. Pero es la constatación de lo aberrante que resulta el binominal, porque luego de más de 20 años de aplicación ha modificado la política chilena de modo tal que se ha eliminado la competencia democrática.De hecho no hubo primarias internas en casi todos los partidos, porque con el sistema binominal se sabe desde antes que hay carrera casi ganada para los que van por su reelección. Entonces los partidos no tienen ningún estimulo real para tener democracia interna.

Lo que sí interesa a los partidos, son los grandes pactos. Mientras más grandes mejor, aunque no haya coincidencias, pues los pactos garantizan más votos y más cargos. El ejemplo más dramático es el caso de Marisela Santibañez que obteniendo las más alta votación en su distrito, no resulta electa pues los pactos sacaron más votos en su conjunto.

Y la guinda de esta torta es el voto voluntario. Está probado como el voto voluntario favorece la mantención del status quo. Con votación voluntaria, no se vota. Y votar se convierte en un bien suntuario. Es decir, un bien de lujo que será para aquellos que puedan dárselo. Para los que tienen auto para desplazarse, redes de apoyo para dejar a sus hijos, dinero para alimentarse en jornadas que pueden tomar tiempo, y sobre todo conocimiento de los candidatos o interés concreto en algún tema que sea bandera de lucha de algún político. Pero no favorece la participación democrática.

Lo prueba además, los países en que está establecido. Donde hay voto voluntario, vota menos gente. El voto voluntario no es democrático.

Muchos lo dijimos cuando se planteó, pero no era lo que querían los políticos. Los que tenían el poder, a quienes más conviene el voto voluntario,pues eliminan el riesgo de perderlo. “Mientras menos voten, menos posibilidades habrá de que nos saquen”.

Creo que el voto es uno de los pocos deberes que tiene un ciudadano, soy partidario de la inscripción automática y del voto obligatorio.

El miedo.

Cuando se ha planteado la necesidad de modificar la Constitución, he escuchado últimamente el argumento del miedo. “Cuidado que podemos perder todo lo que hemos avanzado”.

No estoy tan seguro de que todos seamos tan partidarios de “todo lo que hemos avanzado”. Hay avances que son propios del paso del tiempo y otros globales, que van a ocurrir igual. Pero la privatización de todos los recursos naturales y de todas las empresas y activos del Estado, no me parecen avances indispensables o indiscutibles.

Estuve con un político de un país donde sí hubo asamblea constituyente. Fue de manera ordenada y poco traumática,aseguró. Fue una discusión fuerte, obviamente, como debe ser.“Discutíamos la forma en que organizaríamos nuestra patria”, me dijo. Claro, pero fue sin miedo.

Y agregó, “claro, nosotros no tuvimos golpe de Estado, ni Dictadura, no tenemos esos recuerdos horribles. No tenemos miedo. Eso nos permite soñar sin límites y discutir con compromiso y sin miedo”.

Creo que mientras este país no supere esos temores que lo inmovilizan, no vamos a poder cambiar. No los cambios que la gente expresa en la calles, en la conversación informal, en el café, etc.

No creo que los políticos que tenemos ahora tengan interés en hacer esos cambios.Para eso se requiere de una generosidad y un conciencia de servicio público que a mi me cuesta ver. Prueba de ello, es que nadie ha estado dispuesto a establecer con seriedad el límite a las reelecciones.

En todo caso, creo que hace falta educación cívica.Para que la gente sepa y conozca sus derechos y la forma en que se organiza la sociedad.Que los jóvenes sepan realmente qué es una Constitución y cuál es su importancia.Tal vez uno de los primeros compromisos para evaluar si las nuevas autoridades están realmente comprometidas con los cambios para “democratizar el sistema”, sería saber si están dispuestas a reponer el ramo de educación cívica en los colegios.

Porque es extraño que parezca que la gran mayoría de la gente esté tan disconforme y lo diga en sus relaciones personales, pero no esté dispuesta a decirlo en las urnas, que es finalmente, donde la palabra vale. Al menos en la democracia.

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19 nov 2013

Atención dental limpia, fundamento ético y profesional

En septiembre pasado se difundió el primer caso comprobado de contagio de hepatitis C desde un paciente portador a otro sano, a través del uso de instrumentos odontológicos.

Esto ocurrió en una clínica dental de Tulsa, Estados Unidos, donde se encontraron instrumentos oxidados y uso reiterado de agujas para los procedimientos médicos. En este aterrador ambiente se obtuvieron las muestras que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU., utilizó para realizar las pruebas genéticas que le permitieron comprobar que hubo una efectiva propagación de la enfermedad debido a las condiciones poco sanas del establecimiento.

¿Puede esta situación ocurrir en Chile? Todos los centros de salud del mundo están expuestos a microorganismos patógenos que podrían transmitir eventualmente enfermedades y generar infecciones intramuros.

En nuestro país, los requisitos técnicos y administrativos que rigen la autorización de salas de procedimientos odontológicos, provienen de las especificaciones de nuestro Código Sanitario y de una serie de reglamentos, ordenanzas y normas emitidas complementariamente para precisar lo que se requiere. El cumplimiento efectivo de todo lo solicitado deriva en la entrega de la Resolución Sanitaria, que le permite al establecimiento funcionar de acuerdo con la ley.

La Resolución Sanitaria colgada en los muros de una clínica odontológica es la primera prueba del interés genuino del odontólogo por el bienestar de su paciente.

En un ítem de la Resolución Sanitaria se especifica las condiciones que debe tener el “área para lavado, preparación y esterilización de equipos, instrumental e insumos”; ello porque las entidades internacionales de salud,como por ejemplo la American Dental Association,consideran a todos los pacientes que acuden a un consultorio dental como portadores de agentes infecciosos que pueden ser transmitidos de una persona a otra a través de instrumental contaminado con restos orgánicos, sangre o saliva.

En este escenario la esterilización de instrumentos es una de las principales medidas para evitar la transmisión de enfermedades en odontología. Pero también existen otras como la utilización de material desechable (agujas, eyectores de saliva, aspiradores quirúrgicos, vasos, baberos, servilletas, guantes, gasas, bisturís, etc.). La desinfección del equipo dental y superficies. El uso de técnicas de barrera (guantes, mascarillas, gafas, uniformes). El tratamiento correcto de los desechos y la higiene en el laboratorio.

Entre las enfermedades conocidas que se pueden transmitir por material no esterilizado están las hepatitis B,C y D; el SIDA; diversos tipos de herpes; las aftas orales; la infección entérica; la mononucleosis ; gripe; tuberculosis; parotiditis; varicela y la rubeola con las consecuentes lesiones fetales.

En la formación universitaria este tema está presente desde el primer año,en el ramo de microbiología, hasta las especialidades clínicas, ya que se tiene plena conciencia de las consecuencias que una falla en la esterilización puede provocar para la vida de todos los involucrados, incluido el dentista responsable.

Si bien no es un delito en sí no esterilizar los instrumentos odontológicos, es una falta gravísima de ética profesional.En mi caso, como manera de controlar los procedimientos que se dan al interior de la clínica y para asegurar que todo esté estéril y desinfectado, en cualquier momento del día a cualquiera de mis asistentes, lo invito a sentarse en el sillón para realizarles una revisión dental. Nuestra lema es: “desinfectar entre paciente y paciente como si tú fueras el próximo”.

Cuando no hacemos propios nuestros cuidados en esta área, claramente estamos poniendo en riesgo el bienestar de quienes confían en nosotros para obtener una genuina solución de salud, aumentando las posibilidades de replicar el caso ocurrido en Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, incluso de Chile.

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18 nov 2013

Entre triunfos y derrotas

La jornada del domingo arrojó más de alguna sorpresa, incluso para los expertos electorales.Las encuestas fueron puestas a prueba, y sobre todo la cantidad de votantes en un universo electoral de 13,5 millones de ciudadanos. La mitad decidió marginarse del proceso democrático haciendo uso legítimo del voto voluntario.

Las conclusiones al respecto son varias. Unos no votaron por comodidad, otros concluyeron que cualquier resultado no cambia su situación personal y habrá unos cuantos que no están ni ahí con las elecciones porque todos los políticos son iguales.

Los candidatos más radicales no tienen gran arraigo en la población y no son representativos, más allá de los argumentos de campaña.

La concentración de votos de Bachelet, Matthei, Marco Enríquez y Parisi, están mostrando una tendencia. Es claro que las posiciones conservadoras tienen escaso respaldo en la población, y ese será un dato para la segunda vuelta, en que competirán dos mujeres.

La esperanza de Matthei, está puesta en el centro, no se sabe con qué discurso.Desde la misma derecha se asume el fracaso de tratar de ningunear a Bachelet. Tratarla de “esta señora”, “ella” y candidata de la “Concertación y del partido comunista”, no resulta rentable, advierte Ossandon, senador electo.

En cuanto a Bachelet, su discurso de una nueva constitución, reforma tributaria, fin al lucro y gratuidad en la educación, no parece posible cambiarlo por otro, dado que ha sido clave para la obtención del 47% de la votación.

Todo parece indicar que tendrán que sacar de la cama a un buen número de electores remolones para que el 15 de diciembre, voten.

Si bien Bachelet ganó en todas las regiones del país, sus estrategas tendrán que examinar con lupa la votación de la Región Metropolitana, donde obtuvo 41,54%.Los candidatos al senado de la Nueva Mayoría obtienen 41,87% Santiago oriente y en Santiago poniente 49,03%. Aquí es donde está la mayor concentración de electores del país. Y el norte del país donde los números no son de los mejores, en contraste con el sur del 27F.

Los electores de MEO deberán decidirse entre Bachelet y Mathei, o simplemente abstenerse, con el riesgo de favorecer a la abanderada conservadora.Y los de Parisi, ya recibieron el mensaje de su candidato. Matthei, es “mala” y el no irá a votar.

En medio de estos resultados y proyecciones, está la derrota no registrada por el Servicio electoral. El fracaso de Sebastián Piñera al apostar sus fichas a Laurence Golborne, para aplastar a uno de sus críticos fraternales, Manuel José Ossandon.

La adversidad para el jefe de estado, también se dio en Santiago poniente, donde abrigaba la esperanza de sepultar las aspiraciones presidenciales de Andrés Allamand, que vuelve al senado en gloria y majestad.

En suma, el triunfo de Bachelet fue insuficiente para alzarse con el triunfo definitivo y ella tiene el desafío de asumir el liderazgo que la conduzca a la primera magistratura en segunda vuelta.

Matthei enfrenta un camino cuesta arriba, con una UDI, dañada electoralmente y con posturas radicales, a las que le será muy difícil renunciar, para acercarse al electorado de centro, donde estaría la mina de la fortuna, según lo expresó al agradecer a sus partidarios el 25% de apoyo alcanzado en la primera vuelta.

El 15 de diciembre se escribirá la verdad definitiva, acerca de los 4 años futuros.

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18 nov 2013

La segunda vuelta no esperada

En la primera vuelta de la elección presidencial de diciembre de 2005, Michelle Bachelet obtuvo 45,96% de la votación. Ocho años después, en la elección del 17 de noviembre, obtuvo 46,67%. En otro contexto, con otro programa y otros entusiasmos, solo una pequeña diferencia.No se produjo el triunfo arrollador que anticipaban algunos dirigentes del bloque que la apoya.No hubo “tsunami”.El paisaje no era el que parecía.Y en las luchas políticas es aconsejable no perder el sentido de realidad.

Con todo, Michelle Bachelet tiene la mayor posibilidad de triunfar el 15 de diciembre. Sacó 22 puntos de diferencia a Evelyn Matthei, y eso es mucho.No obstante, la candidata de la derecha se mostró genuinamente contenta en la noche del domingo.

Tenía motivos: todos anticipaban que iba a ser aplastada en primera vuelta. Ella sabe que ahora, en un esquema de definición polarizada, tiene la oportunidad de aglutinar a los sectores que le fueron esquivos en la primera etapa.Sabe también que si Eduardo Frei Ruiz-Tagle obtuvo 29,60% en la primera vuelta de diciembre de 2009, y saltó a 48,39% en la segunda vuelta de enero de 2010, ella no tiene por qué no aspirar a algo parecido.

Queda claro que el triunfalismo es mal consejero. La propia ex mandataria no necesitaba ponerse la autoexigencia de ganar en primera vuelta, con lo cual enfervorizó a sus colaboradores cercanos. Lo importante es ganar la Presidencia, y para eso, salvo los triunfos de Aylwin en 1989 y de Frei en 1993, ha sido necesario votar dos veces.

¿Qué viene ahora? Una elección distinta a la primera.Lo que parece demostrado es que los candidatos que quedaron fuera de carrera no son dueños de los votos recibidos en primera vuelta. Los electores se sienten cada día más libres para tomar sus propias decisiones.

¿Votarán en diciembre más personas que en noviembre? Es posible, y seguramente el gobierno hará una campaña dirigida hacia quienes se abstuvieron. Y esos potenciales votantes no tienen compromisos.

El bloque de centroizquierda ha recibido un baño de humildad cuando consideraba que tenía la elección en el bolsillo.Puede serle útil para definir un lenguaje y un tono que favorezcan la comunicación con quienes no votaron por Bachelet en la primera vuelta, en particular los sectores moderados, esas personas que cuando los encuestadores les piden que se ubiquen en una línea imaginaria en la que el 1 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, se ubican mayoritariamente entre el 4 y el 6.

Lo que más puede ayudar a Michelle Bachelet es precisar ante los chilenos la forma en que quiere gobernar. Su programa es ya suficientemente abundante. Las medidas ofrecidas para los primeros 100 días ya plantean una exigencia compleja. Lo esencial es profundizar la noción de “cambios con gobernabilidad”, que mencionó en su discurso del domingo.

Cuando se habla de que viene “un nuevo ciclo”, es conveniente no dejar espacios para la libre interpretación respecto de las intenciones. Será mejor si, además de ganar la elección presidencial, Bachelet inicia su eventual nuevo mandato en un ambiente de buena voluntad nacional.

La democracia no puede definirse como un régimen en el que “son las mayorías las que mandan”.

Si hablamos de mandar, estamos hablando también de obedecer, y tales conceptos no reflejan adecuadamente el sentido de la vida en democracia. Las mayorías son siempre temporales: obtienen la oportunidad de conducir el gobierno, pero los derechos de las minorías no pueden quedar entre paréntesis. En otras palabras, las minorías de hoy tienen pleno derecho a proponerse ser mayorías mañana.

En esta hora, hay que ofrecer al país un rumbo confiable, con itinerario realista.El exceso de entusiasmo no sirve.Sin embargo, puede ocurrir que algunos representantes de la centroizquierda vuelvan a excitarse con la mayoría obtenida en el Congreso.En cualquier caso, habrá que dialogar con las otras fuerzas y favorecer los acuerdos.

Los debates de la segunda vuelta seguramente pondrán de relieve el reto de articular los cambios y la continuidad. Chile necesita progresar de manera sólida, sin perder lo que ha ganado. Habrá que bregar simultáneamente por el crecimiento económico y la justicia social, por la prosperidad y la solidaridad. Las expectativas son demasiado altas y no basta con las buenas intenciones. El Estado no lo puede hacer todo (incluso sería inquietante que lo intentara). Se requerirá fortalecer la interacción entre el Estado y el sector privado.

La responsabilidad del líder es absolutamente esencial. Debe pensar en el país en su conjunto y hablarles a todos sus habitantes. Para Michelle Bachelet se abre la oportunidad de trascender los límites partidarios y ofrecer a la mayoría de los chilenos un camino que estos sientan que vale la pena recorrer.

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18 nov 2013

El médico no es un gásfiter

Las profesiones y oficios son igualmente dignos y quienes los ejercen también.Aquí se trata de establecer diferencias fundamentales y específicas para ubicarlos en el quehacer económico social.

El objeto del gásfiter, supongamos una instalación de cañerías, es conocido en detalle por él, en último caso si la instalación no funciona se cambia totalmente, la incertidumbre en su laborar es muy baja, las cañerías son todas muy similares.

El objeto del médico, la persona sufriente o paciente, no es conocido por el médico, cada persona es una caja de pandora que el médico no termina nunca de destapar y conocer completamente, la incertidumbre en el laborar varía de poco a mucho, cada caso es distinto; no se puede reemplazar a la persona por otra y no es fácil y no será igual un órgano trasplantado como el original.

El gásfiter no necesita de empatía con las cañerías y no podría tenerla. No es necesario que haya sido cañería para poder repararlas o reemplazarlas. El médico si no ha sido paciente y si no ha vivido como persona integralmente tendrá problemas para entender intelectual, afectiva y emocionalmente al paciente; no podrá tener compasión con él. La empatía médico-paciente es vital en el acto médico.

La cañería no es parte del cliente que solicita la acción del gásfiter, en cambio el sistema u órgano enfermo es parte constitutiva del paciente que por lo mismo es mal llamado cliente o usuario (ver columnas anteriores).

La evolución de la cañería y el compromiso que tiene el gásfiter con ella son muy sencillos o se reparó la avería o no y se cambia la cañería; como vimos no hay un compromiso empático del gásfiter con la cañería y él no se hace cargo de ella sino de su avería y si tiene o no tiene reparación.

La evolución del paciente y su relación con el médico es muy diferente.El médico se hace cargo (o debería hacerse) de su paciente integralmente como persona y se constituye en el médico tratante, aunque necesite de interconsultas o derivación.

La evolución de la medicina ha llevado a constituir grupos de profesionales que manejan al paciente y se ha dicho que esto invalida la noción de médico tratante o a cargo.

Muy por el contrario, esto debería hacer aparecer a los equipos de salud tratantes y dentro de ellos debe haber una jerarquía, dada incluso por la empatía y confidencialidad personal del paciente para que su conducción sea hecha con integralidad y objetivos precisos en ese grupo humano que incluye al paciente y a su familia.

La desaparición paulatina del médico tratante responsable, del trato personalizado del paciente, de la integralidad del acto médico y de la ética de personas que es irrenunciable está constituyendo en Chile una situación desastrosa que causa más sufrimientos al paciente y a la familia que los beneficios que trae su atención humanitaria.

Creo no es necesario enumerar otras diferencias. El mercantilismo sanitario, en donde la optimización de la ganancia monetaria prima sobre el servicio personalizado que se da al paciente, la conversión del médico en un trabajador u operario más al servicio de las empresas de salud, la conversión del paciente en un cliente o usuario, la transformación del acto médico en una mercancía, la desintegración y despersonalización del acto médico a la que el AUGE-GES han contribuido al ser una medicina de diagnósticos, tratamientos o servicios y no una medicina de personas, están llevando a la medicina en Chile a su extinción y la están convirtiendo en un simple bien de consumo impersonal como lo que este Gobierno ha pretendido de la Educación.

O en Chile se da un golpe de timón firme y riguroso en este momento o será demasiado tarde porque se habrá llegado al punto de no retorno.

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18 nov 2013

Bachelet versus Matthei

A pesar que  ayer no resultó  electa como Presidenta de la República en primera vuelta, quien puede dudar que Michelle Bachelet es todo un fenómeno en la política chilena que está por encima de la apatía ciudadana y la mala opinión hacia los políticos profesionales.

Ella sigue representando una novedad en la política.Un nuevo tipo de liderazgo definido como más bien propio de las mujeres. Uno más transparente, abierto, sin poses, más genuino y definitivamente, más creíble.

En cuanto a los estilos de hacer política, se piensa que el liderazgo de las mujeres resulta más interactivo, de mayor estímulo a la participación y menos agresivo.

A final de cuentas, las mujeres han sido vinculadas histórica y culturalmente a valores como los de amabilidad, compasión y sensibilidad hacia las necesidades de los demás.

Al respecto, diversas encuestas realizadas en el país muestran que ante la pregunta qué espera la población en un líder político, las respuestas relevan aspectos como los de honestidad, valores y principios, los que tenían poca ponderación en el pasado. Se han ido perdiendo aspectos más propios de la política tradicional, como la capacidad de ser buen gerente, alto desempeño, con autoridad, etc.

Precisamente el gobierno “de los mejores” que proponía Piñera poniendo el énfasis en las capacidades técnicas y no políticas es una fórmula que la propia experiencia de estos 4 años terminaron por desterrar.

En este sentido, Bachelet en la búsqueda de una política “más amable” propone una forma menos cupular de hacer política, más participativa y abierta al diálogo social.

Ejemplo de ello es que desde su retorno a Chile ha ido construyendo su programa de cara a la gente a través de encuentros programáticos, de levantamiento de demandas en regiones y de comisiones técnicas.

De esta manera, puso énfasis distintos a su propuesta programática original escuchando lo que la ciudadanía gritaba en las calles: educación pública gratuita y de calidad y una nueva Constitución se convirtieron en sus ejes principales de campaña. Dichas características personales son reconocidas por la gente. Le creen además porque recuerdan su buen gobierno, con un fuerte sello social y también en base a esta experiencia deciden apoyarla.

Por el contrario, Evelyn Matthei representa más bien otro tipo de liderazgo femenino, el de aquellas mujeres que se desempeñan en ambientes mayoritariamente masculinos y que para sobresalir han adoptado formas y temáticas de fondo similares a sus colegas hombres.

Resulta ruda, demasiado frontal, incluso si se le compara con los políticos, lo que a todas luces para una cultura como la nuestra resulta hasta chocante.Sí se le reconoce como mujer preparada y de gran inteligencia, quizás precisamente por poseer una imagen más bien masculina.

Ayer una vez conocedora de su paso a segunda vuelta señaló: “Ahora tendremos un discurso más moderado”. En sentido contrario, la moderación es precisamente uno de los valores emblemáticos en que las mujeres hemos sido educadas. Matthei parece escapar a dicha socialización y eso tiene un costo asociado.

Por otra parte, Matthei representa la continuación de una administración encabezada por el Presidente Piñera con una permanente baja popularidad y con una escasa credibilidad.

Conocida su trayectoria más oscura ligada a las escuchas y la radio Kyoto y al caso drogas que afectó a renombrados representantes de su coalición, entre ellos, al mismo Piñera, que la dejan en mal pie respecto al atributo de la confianza.Este mismo curriculum es el responsable del poco apoyo recibido por Renovación Nacional y que su candidatura representa más bien a la UDI y no a la coalición de derecha.

En un momento en que la ciudadanía le pide valores a la política como consecuencia, honestidad y credibilidad, resurge Bachelet en una suerte de esperanza de que ejercerá el poder de una forma distinta y que podrá poner fin a su gran reforma de la protección social, pero que escuchando a la calle será capaz además de realizar los cambios estructurales que la derecha y su candidata rechazan.

El liderazgo femenino de Bachelet además posee conciencia de género; busca satisfacer las necesidades económicas de las mujeres, pero además pretende revertir la asimetría de poder entre hombres y mujeres.

En este sentido, se comprometió a fortalecer la red de apoyo a las víctimas de violencia intrafamiliar, en avanzar hacia la despenalización del aborto en tres situaciones (ante peligro de la vida de la madre, inviabilidad del feto y en caso de violación), en garantizar constitucionalmente la igualdad entre hombres y mujeres, en incluir la paridad como norma, etc.

Matthei, en cambio, representa a un sector político que ve a las mujeres como madres o como trabajadoras con empleos precarios a disposición para aumentar la productividad de un país.

Además Michelle es percibida como femenina y maternal, lo que resulta un plus en una sociedad que mantiene casi intactas las expectativas sobre lo que debe ser una mujer y lo que debe ser un hombre.

Esto ha motivado a que Matthei durante su campaña haya intentado cambiar su imagen de mujer dura a una más sonriente y sea más común verla ahora con marido e hijos (a) como estrategia de campaña para “emparejar” en este atributo con Bachelet.

Hemos visto que al menos al inicio de la campaña se ha querido centrar el debate por parte de los medios o del Comando de Matthei respecto a que ambas son mujeres e hijas de generales de la Fuerza Aérea.

Eso es lo único que comparten, porque el país que representan, el proyecto que encarnan y su mirada hacia las mujeres chilenas son absolutamente distintos.

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18 nov 2013

Deporte, ciencia y tecnología

Con alegría hemos visto cómo se ha materializado la instalación del ministerio del Deporte y la asunción de su primer titular, Gabriel Ruiz Tagle. Este acto representa, sin dudas, un avance para nuestro país, ya que se le está dando al deporte el sitial que le corresponde, sobre todo cuando vemos tantos talentos que se pierden o que muchas veces se forman solos a lo largo de nuestra estrecha nación, a veces apoyados por un mecenas que reconoce las capacidades de algún virtuoso.

Era una deuda que existía con esta parte de la sociedad que decide dedicarse a las actividades deportivas, llámense fútbol, gimnasia, básquetbol, hockey, lanzamiento de la bala, natación, velerismo y tantas otras disciplinas que muchas veces ni se ven, por falta de recursos.

Ciertamente que con este ministerio, el deporte contará no sólo con un mayor impulso y políticas claras en esta materia, sino que con un mayor presupuesto que permitirá llegar a los chilenos con capacidades deportivas e incentivarlos a seguir en serio este camino.

Es una forma de acortar la brecha existente en nuestra sociedad entre quienes pueden contar con grandes sponsor y quienes sólo tienen sus capacidades físicas.

Chile avanza hacia el camino que han seguido naciones desarrolladas, pero aún nos falta mucho para parecernos a ellas, ya que al igual que en el deporte nuestro país sigue con un retraso en todo lo referente a la ciencia, tecnología e investigación.

Un sector, al que se requiere imperiosamente darle la importancia que requiere, de lo contrario se profundizarán las actuales brechas digitales, de competencias, educación y de trabajo no sólo al interior de nuestro territorio, sino respecto a otras naciones del continente.

Recientemente nuestra Asociación, la ACTI, participó, junto a una delegación organizada por ProChile, en el Encuentro de Industria y Servicios I.S. From Chile, en México, donde vimos el entusiasmo de los extranjeros por nuestra industria tecnológica.

Entonces, hay que preguntarse ¿cuánto avanzaría este sector y el país, si contáramos con una institucionalidad fuerte en ciencia y tecnología? Hoy aún somos los líderes de la región en muchos aspectos, pero rápidamente aquellos países que hace un tiempo nos miraban con sana envidia hoy demuestran grados de avance y de compromisos público privados en esta materia que ya quisiéramos tener nosotros.

Mientras Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Colombia, por nombrar algunos, cuentan con ministerios u organizaciones fuertes estatales en este ámbito, nosotros no hemos logrado pasar de comisiones o mesas de trabajo conjuntas.Nos falta bastante para parecernos a los integrantes de la OCDE, con quienes nos comparamos.

Como industria tecnológica estamos ciertos que si queremos mantener el liderazgo en Latinoamérica y dar un salto cuántico a nivel internacional, también –al igual que el deporte- necesitamos de una institucionalidad fuerte, desde dónde se estén diseñando políticas públicas más allá de los gobiernos de turno, que propicien el acceso de la tecnología como factor habilitador de cambios en nuestra sociedad, que facilite el acceso y uso de la tecnología en forma transversal en las distintas industrias y sectores, reducir las brechas digitales, encantar a más jóvenes a estudiar estas carreras que crecientemente requieren las empresas, a investigar, e incursionar en un mundo digital, cada vez más presente en nuestras vidas.

Si pronto no contamos con un ministerio o una subsecretaría fuerte, las empresas tecnológicas, los científicos chilenos, nuestros investigadores, seremos igual que esos talentos deportivos que sobreviven por sus capacidades y/o por su amor a lo que hacen.

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18 nov 2013

Chile, escucha a los jóvenes

Chile debería agradecer la emergencia de una nueva generación en la política.

Países de gran tradición viven profundas crisis en sus sistemas políticos debido al desgaste de las generaciones que habiendo emergido con proyectos de cambio, al cabo de algunas décadas terminan siendo en el mejor de los casos los administradores de un sistema que no puede con sus injusticias, cuando no la fuente del agotamiento e incredibilidad del sistema por efectos de la corrupción o, lo que es muy parecido, la completa falta de contención en el uso y abuso de privilegios.

Fenómenos tan presentes entre nosotros como el caciquismo, el nepotismo y el conformismo han terminado afectando la confianza en la democracia como el mejor sistema posible, lo que se manifiesta en la participación electoral y la desconfianza en la llamada clase política.

Es cierto que un cambio en la Constitución Política sería un gran paso en pro de una efectiva democratización de nuestro sistema, pero un texto no resuelve por si sólo los problemas, por perfecto y/o participativo que éste sea en su contenido y gestación.

De hecho el mundo ha conocido frustrantes experiencias de revoluciones democráticas que no llegan a nada o dejan las cosas peor de lo que estaban. Egipto y España son ejemplos paradigmáticos.

Chile, que también enfrenta un fenómeno de desaprensión de los valores democráticos producto del agotamiento político (ver por ejemplo la toma de la sede de Michelle Bachelet por parte de estudiantes secundarios), debe por ello agradecer la emergencia de una nueva generación surgida del movimiento estudiantil.

Varios de sus líderes fueron candidatos al parlamento. No todos lograron entrar pero el éxito o fracaso de una generación no se mide por el número de diputados, sino por su capacidad de romper con los atavismos conservadores y cambiar la agenda del país.

Ellos en cierta forma ya lo lograron al poner en entredicho el lucro como fin último y principio rector de la sociedad neoliberal.De hecho, el sistema educacional, pero no sólo el, se ha convertido en el tema de la elección presidencial y ciertamente su reforma será la principal tarea del gobierno que emergerá de las urnas.

Escuchar y apoyar las voces que piden el cambio es un acto de sabiduría, aunque no estemos obligados a estar siempre de acuerdo. No pocos países desarrollados buscan en vano a sus nuevas generaciones políticas. No las encuentran, salvo en la reproducción biológica de cerradas elites, lo que ha sido siempre la fuente de la decadencia.

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