25 nov 2013

Pulsar 2013 ¡somos tan internacionales!

Por tercer año consecutivo me siento a escribir sobre la feria Pulsar, apenas regreso de la Estación Mapocho, con las ideas frescas y crudas. He ido a las cuatro versiones y aclaro que si me doy la molestia de decir algo es porque me parece un espacio valioso e importante.

Sin embargo, no me puede dejar de sorprender el giro internacional que ha dado el 2013. Fue sutil, lo admito, nada muy grave, vamos a traer a unos españoles, algunos productores, unos periodistas y un par de bandas, en definitiva, una buena alianza con el Centro Cultural de España, todo bien.

Pero pasamos así nomás, “piolamente” de una feria de música chilena a Feria Internacional de Música de Santiago. Es que nos encanta lo internacional. ¿No será demasiada la copia del molde Filsa? Pero eso es cutáneo, no importa. Lo que importa es a quién vamos a promocionar.

¿No tendrá la música foránea ya suficientes espacios en nuestro medio cultural como para le abramos otro más?Seamos claros, es imposible ceder este espacio si no es en desmedro de los artistas locales.¿Tiene sentido que por una parte la SCD luche por la ley del 20% de música chilena en las radios y que por otra organice una feria internacional?

Puedo prever todo tipo de respuestas, y seguramente hay argumentos para todo. El intercambio, la apertura, los mercados virtuales, todo muy atendible. Pero una cosa es invitar a algunos programadores y productores extranjeros, que eso sí que es necesario, y otra muy distinta es ceder escenarios en un espacio difícil de lograr, y que se ha construido bajo el paraguas del supuesto fenómeno de “boom” de la música chilena.

¿No estaremos entonces traicionando ese contexto? ¿Tiene sentido por ejemplo que Radio Uno siga cubriendo el evento?

Es verdad es que esto comenzó en la versión anterior, la verdad es que todo fue tan sutil que no me había dado cuenta.Yo sospecho que alguien en la Fundación Música Chilena (atención al nombre de la institución que ahora organiza una feria internacional) pensó que esto podría provocar ruido, así que se hizo de a poco, sin mucho ruido, como probando.

El sitio de Pulsar 2012 explica: En esta tercera versión Pulsar comenzó un proceso de internacionalización al convocar a destacados profesionales relacionados con la industria musical para actualizar, intercambiar y estrechar lazos, aportando la mirada del panorama en mercados internacionales y la ascendente proyección de la música chilena.

Además contamos con la participación de destacados programadores que realizaron una conferencia acerca de la internacionalización de nuestra industria. Por otra parte a través de un convenio entre la Fundación Música de Chile, La Feria de Guadalajara (FIM) estuvo presente.

No se deduce de la cita, pero si revisamos la programación ya hay varios músicos mexicanos y españoles actuando el año pasado. Por favor, mi problema no es ser nacionalista, y menos aún siendo esta mi patria adoptiva, esto no tiene nada que ver con eso. La contra pregunta inteligente y evidente es ¿pero qué es la música chilena?No pretendo seguir ese camino de discusión, pues criterios pueden haber miles. Está bien, es una feria de mercado, de industria musical.

¿Pero alguien siente sinceramente que la música que se produce en Chile está bien representada en este evento?

¿Dónde están los proyectos de hiphop, de reggeton, de rancheras, de nuestras músicas tradicionales, de músicas académicas o para cine y escena?¿No son parte del mercado ni de la SCD?

Creo que esta idea de la música chilena como fenómeno pujante, está cooptada por un grupo muy sesgado estéticamente hacia una idea de la música con cuenta corriente, asiduo a ticketek y apartamento en Bellas Artes o en Parque Bustamente, está bien, o en Plaza Brasil también.Gente muy pero muy sensible que dos o tres veces por año necesita respirar otros aires porque se ahoga en esta cerrazón cultural que padece Chile. Por eso tiene que ser internacional, porque nos aterra lo lejos que estamos del mundo.

Lo que me preocupa es la quinta, la sexta y la séptima versión.La naturalización del absurdo, entendiendo que las cosas son absurdas en su contexto y no en si mismas.Y en un contexto en que aboga por la música chilena, internacionalizar Pulsar me parece un absurdo.

Quizá lo del modelo Filsa no es tan superficial finalmente. Pero cuidado, que una cosa es la industria del libro, que no es la literatura, y otra es la industria de la música, que no es la del disco.No se puede aplicar el modelo así como así.

En mis columnas anteriores siempre me he centrado en la programación musical a la que logré asistir.Como mi tema fue otro en esta ocasión, no quiero dejar de mencionar mi gran sorpresa de esta versión.Nunca había escuchado a Cómo asesinar a Felipes, y me parecieron sencillamente extraordinarios.Una muy interesante fusión de jazz duro con un rap poderoso, aunque para mi gusto un poco pegado en el yo del discurso, pero bueno, se entiende que esa es una de las claves de la existencia del rap como resubjetivación personal y grupal, que no tendría sentido sin ello.

Sería algo así, por ejemplo, como una feria internacional de música producida por la organización que representa a los músicos chilenos.

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25 nov 2013

Las dudas de la derecha en el nuevo ciclo político

Tal como se venía pronosticando desde las municipales pasadas, la derecha ha sido nuevamente derrotada en las urnas. Sacar el 25% de votos en la presidencial es una debacle electoral para el oficialismo y otra señal de que el sector está inmerso en una coyuntura de crisis. Esto es hoy lo único evidente.

La derecha está inmersa en una crisis profunda ¿cabe alguna duda?Los bajos niveles de aprobación presidencial, el fracaso de la “nueva forma de gobernar”, la conflictiva y traumática carrera presidencial, los permanentes cambios de gabinete, las tres derrotas electorales en tres elecciones y el debate en torno a la “nueva derecha” son señales de que las cosas no están bien en el oficialismo.

Hace cuatro años Piñera estaba a semanas de ganar la presidencial. En diciembre del 2009 ganó la primera vuelta con el 44% de los votos y la segunda vuelta, la ganó un mes después con el 51.6% de las preferencias. Frente a esta coyuntura, ¿alguien podrá pensar y/o sugerir que la derecha estaba en crisis?

Pero, todo esto comienza a cambiar muy rápidamente. La máxima expresión de este hecho es la reciente derrota presidencial que muestra que en cuatro años la derecha bajó su votación presidencial en 21 puntos porcentuales y su peso parlamentario se vio reducida de modo significativo.

En consecuencia, los datos muestran una certeza indesmentible: la derecha está en crisis. Hoy, esto es lo único claro.La segunda vuelta, por tanto, sólo viene a prolongar la agonía final y dilatar el proceso de “re-fundación”, “re-formulación”, “re-estructuración” y/o “adaptación” o como quieran llamarle.

Las dudas surgen, por tanto, cuando corresponde analizar y definir el tipo de coyuntura que se abrirá en el sector; en definitiva, el tipo de adaptación que se imponga. Pero, en el sub-suelo de la derecha ya hay movimientos pensando en el futuro: tipo de oposición a constituir, próximas definiciones internas de sus partidos, posicionamientos presidenciales y pulsiones generacionales.

Al entrar a esta nueva fase, la derecha deberá –en primer lugar- hacer un diagnóstico que explique ¿cómo en tan poco tiempo el oficialismo pasó de la ilusión al pesimismo y del triunfo a la derrota?

Los mayores problemas del gobierno y la derecha han sido políticos. Comienzan desde el primer momento cuando Piñera diseña un gabinete técnico sin experiencia política.

Luego, la “nueva forma de gobernar” se vio debilitada por dos hechos más: los conflictos de interés y la actitud autocomplaciente de insistir y repetir hasta la saciedad el “somos los mejores”.

Junto a esos problemas fundacionales de la gestión aparecen dos más que han sido decisivos y que va contribuir a debilitar la “nueva forma de gobernar” a mediano y largo plazo: su incapacidad para identificar y resolver conflictos y no haber estado a la altura de las expectativas.

Junto a estas áreas de tensión y debilidad surge una fundamental, llevar la disputa presidencial al interior del gabinete. Fue, por tanto, la coyuntura presidencial lo que terminó por consolidar y profundizar la crisis política del oficialismo.

En lo general, en estos cinco elementos encontramos las razones por la cuáles la derecha en cuatro años pasó del éxito al fracaso. Hoy, la derecha es más débil que hace cuatro años. La derecha está en crisis. De esto no hay duda. Pero, ¿cómo salir de esta coyuntura? y volver a re-encantar a los ciudadanos, a su electores y ser competitiva.

Lo único que me parece evidente hoy, es que la derecha se debe “adaptar” si quiere ser competitiva a las condiciones y rasgos del nuevo ciclo social y político. A medida que se iba consolidando la nueva fase política, la derecha se iba debilitando a nivel político, electoral e ideológico: político, porque ha perdido credibilidad y capacidad de articular; electoral, porque ha sufrido tres derrotas contundentes e ideológica, porque sus ideas fundacionales están fuertemente cuestionadas.

En la coyuntura actual la derecha se ha quedado sin fuerzas para defender el modelo económico, político y cultural vigente hoy. Este es, en consecuencia, el principal problema político que la derecha debe enfrentar y resolver: adaptarse y defender el modelo en una situación de debilidad.

Vendrán días complejos. Las preguntas decisivas ya están planteadas ¿cómo adaptarse?, ¿en qué dirección hacerlo?, ¿quién y quienes van liderar este proceso?, ¿qué ideas fuerza van a defender y/o promover?, ¿qué tipo de relación van a establecer con el nuevo oficialismo?, ¿qué articulaciones de poder se va a imponer?, ¿qué tipo de oposiciones se van a desarrollar en su interior?, ¿cómo se va desarrollar la pugna generacional que se da en el sector? son algunas de las interrogantes que se tendrán que dilucidar en la coyuntura pos presidenciales.

Hoy, hay más dudas que certezas. El tipo de respuesta que se dé a cada una de las cuestiones anteriores va definir el tipo de adaptación que se ponga en marcha.Para esto, la derecha debe saber, entender y aceptar que en el nuevo ciclo político va tener que competir sin subsidio político.

Deberá entender, en consecuencia, que en la nueva fase política el proyecto de “la sociedad chilena” se definirá de manera colectiva con las reglas de la democracia.El nuevo Chile, por tanto, no será el resultado de la imposición militar de un tipo de sociedad de unos por sobre otros; ni tampoco la defensa binominal de ese modelo, sino al contrario, el resultado de la competencia democrática.

Esto recién comienza. Por ahora, seguimos en esta inútil y agónica segunda vuelta. No estaba equivocado el presidente del PS, Andrade, de que lo mejor era “hacerla cortita”. Sin duda, era lo mejor para todos.

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25 nov 2013

¿Un pie en la calle y otro en el gobierno? Falso dilema

Quienes quieren que nunca jamás al Partido Comunista integre un gobierno, por lo menos no el de la Nueva Mayoría, se hacen eco de la frase, lanzada por su novel diputada Vallejos, en el sentido que ellos tendrán “un pie en el gobierno y un pie en la calle”.

La objeción a esta frase nace de una cierta convicción, completamente conservadora, por cierto, de que el ámbito de la política es solo el de las instituciones, entre las cuales, nunca se reconoce el “rol institucional” de las organizaciones de la sociedad civil.

Así lo hacen quienes están convencidos que a la dictadura se le derrotó en las urnas, desconociendo los 15 años anteriores al debate institucional, que acumuló las fuerza necesaria, a través de la movilización social, para obligar a Pinochet a activar un mecanismo que terminó en su derrota definitiva.

En términos generales, los adoradores de “lo institucional” desconocen toda la historia de conquistas de los trabajadores y, en general, de los más postergados. Siempre los cambios institucionales han estado precedidos por la lucha y movilización, en la calle.

Lo curioso es que el mejor momento de los gobiernos de la Concertación se expresó cuando la dicotomía institucionalidad-calle, se resolvió de manera activa y creadora.

Entre 1990 y 1994 la Concertación –y particularmente la Democracia Cristiana- supieron alcanzar una ecuación positiva entre el trabajo del gobierno y la activación de los movimientos sociales.

Por un lado, el más grande dirigente sindical DC de la historia, Manuel Bustos, dirigía la CUT y desde allí articulaba a los movimientos sociales demandantes y, por el lado del gobierno, Foxley desde Hacienda y Cortázar desde el ministerio del Trabajo, trabaron una alianza inteligente, donde cada uno en su rol, ofrecían al país una perspectiva de avance en la dirección correcta: progreso económico con inclusión social.

¿Por qué retroceder ahora?¿Sólo porque algunos de los nuestros se han puesto más conservadores de lo imaginable?

El movimiento estudiantil ha demostrado que no se avanzará lo suficiente si no se sale a la calle.

La discusión actual, acerca de la necesidad de consensuar una educación de calidad para todos; de gratuidad a todos los niveles y de la ampliación de la cobertura desde el nivel pre escolar, están en el primer lugar de la agenda sólo y exclusivamente por la presión de los jóvenes movilizados, aún cuando nuestros conservadores no lo quieran reconocer.

Así ha sido siempre y nada indica que ello cambie.

¿Por qué entonces estigmatizar a los que creemos que se debe permanecer en la calle, como una manera de expresar la acción que desarrollan los ciudadanos organizados?

Nuestro país tiene muchas deudas pendientes con los excluidos, de los cuales tendrá que responder el gobierno de la Presidenta Bachelet.

Si algunos creen que ello será posible desmovilizando a los chilenos, probablemente no entienda mucho lo que está pasando en Chile. Si esto ocurriese, es decir, si no se responde a las expectativas o si no se considera la movilización social, con la cual habrá de cohabitar, entonces lo que viene no será grato.

Entonces, ¿un pie en la calle y otro en el gobierno?

Por ningún motivo. Los dos pies en la calle y los dos pies en el gobierno. Esa tarea parece ser la obligación del próximo período.

Que gran y estimulante tarea. Allá vamos.

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24 nov 2013

Regionalistas con primera mayoría al Senado

Para quienes habitamos en regiones, especialmente en el sur del país, no fue una sorpresa que Alfonso de Urresti (46,8%) y Rabindranath Quinteros (47,4%) se hayan transformado en las dos primeras mayorías nacionales en la reciente elección de senadores. ¿Cuáles fueron las razones?

En primer lugar por su alta identificación con “causas” regionalistas que han liderado a lo largo de sus carreras políticas, y por cierto en tiempos recientes.

Por ejemplo, no es menor que ambos hayan enfrentado al centralismo de sus propios partidos políticos en oposición a designaciones de candidaturas, exigiendo primarias en las regiones para la definición del candidato al Senado.

De ellas se concretó la de Los Ríos donde Alfonso De Urresti derrotó claramente a Juan Gabriel Valdés.

Para el caso de Rabindranath Quinteros, su dilatada trayectoria como Intendente de la Región de Los Lagos y luego como Alcalde de Puerto Montt, lo han llevado a convertirse en un líder reconocido como “regional”, precisamente en una región que no tiene líderes a esa escala.

Alfonso De Urresti, es reconocido por su trabajo en terreno y presencia en cada rincón de la región de Los Ríos ( por electores y sus propios rivales políticos) lo que lo han hecho convertirse rápidamente en una figura de corte regional que ha sabido levantar temáticas regionales para ponerlas en la agenda nacional. Todo lo anterior se podría reducir a que ambos líderes gozan de una alta legitimidad regional, por su consecuencia con los temas regionales. ¿Cuáles son las implicancias de ello?

La primera que distingo es que ambos senadores,por cierto sumados a otros de similar perfil electos en otras regiones del país y de resultar electa Michelle Bachelet en el balotage, deberán ser los principales portadores de las propuestas de “descentralización” planteadas en el programa de gobierno de la Nueva Mayoría (llámese elección de Intendente, Fondo de Convergencia Regional, mayores atribuciones a los Gobiernos Regionales, entre otros).

Este rol deberían cumplirlo dado que hoy son reconocidos a nivel regional y nacional como líderes “regionalistas”. Es una gran oportunidad para quienes habitamos en regiones, ya que asegura que las propuestas en esta materia que si bien es cierto son “nacionales”, tendrán un nivel de sensibilidad regional que tanta falta le ha hecho a este tema.

Pero a pesar de todo lo anterior, cabe preguntarse ¿por qué a la par de figuras regionalistas como las mencionadas, también resultaron electos dos figuras nacionales como Ena Von Baer en Los Ríos e Iván Moreira en Los Lagos?

Tanto Von Baer y Moreira salieron segundos (y primeros en sus listas) pero a una distancia bastante considerable de De Urresti y Quinteros (24 y 28 puntos respectivamente).

Los motivos por los cuales resultaron electos figuras nacionales en dos regiones donde la palabra regionalismo no resulta ajena al sentir ciudadano, y se usa como argumento de campaña electoral, se debe a que un sector de la ciudadanía que habita en estas zonas, ve con simpatía que “grandes figuras nacionales” los representen.

Dicha condición es vista como “algo bueno”, o como algo positivo para el territorio, ya que “alguien tan conocido” y “con tantos contactos” que los represente, puede llegar a favorecer a la región.Esta noción de representación exógena, claramente convive en nuestros territorios con una visión de regionalismo con un carácter mucho más endógeno.

Parece ser que nuestras regiones no sólo quieren “voces nacionales” que las representen, sino que mayoritariamente prefieren voces genuinamente regionales, que pongan sus temas a escala nacional. Esa combinación en el Senado y en algunas regiones, parece expectante de cara al futuro que conllevará la discusión sobre temáticas como la descentralización o la regionalización.

Las regiones, el regionalismo y la descentralización, sin duda se tomarán la agenda del próximo gobierno.

La incorporación de líderes regionales al Senado, puede transformarse en la garantía política para que los temas de regiones, como desigualdad territorial, centralismo político, falta de capital humano avanzando (entre otros), sean “legislados nacionalmente” pero con una mirada que pueda poner en el centro del debate, la heterogeneidad territorial propia de de nuestras regiones.

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23 nov 2013

Repensar la TV pública

La existencia de un canal público ha sido y es también hoy una condición para mantener el pluralismo y la diversidad en la TV chilena, sobre todo en un país con alta concentración en los medios escritos y donde es posible que esto se reproduzca en la TV con el ingreso a ella de grandes grupos económicos nacionales y extranjeros.

Parafraseando a Martín-Barbero, Rey y Rincón en el “Manifiesto por una TV Pública, Cultural y de Calidad”, la TV pública interpela al ciudadano, la TV comercial al consumidor y la TV de gobierno a los militantes y simpatizantes.

No queremos una TV minoritaria para trasmitir mensajes o propaganda política proselitista, ni una TV con contenidos y estéticas de élite que olvidan lo popular.

Queremos una TV pública que continúe siendo masiva, que sea escenario del diálogo intercultural, que tenga programas de gran impacto que se conviertan en hechos sociales que inviten al debate y a la reflexión plural, que amplíe las posibilidades simbólicas y de relato para la construcción de más ciudadanía, más democracia y más sociedad civil, que entregue criticidad para medir también las imágenes que se reciben en pantalla.

Como esto no se logra en la TV pública de hoy es que se necesitan cambios que permitan resituar su Misión definida por ley hace lejanos 22 años.

Se trata, como bien lo señala el experto de la UC Valerio Fuenzalida, de maximizar la contribución de TVN al servicio público medido en términos de pluralismo, diversidad programática, descentralización e innovación cultural.

En el fondo es salir de la lógica de que la disputa por el rating debe ser el foco de preocupación de la TV y más bien que la TV pública defina su programación con criterios estéticos, éticos, artísticos y sociales, garantizando la masividad de la audiencia, con el foco de que la información, la cultura, la diversión, son bienes sociales que deben ser garantizados por el Estado para todos los chilenos.

Hay insatisfacción en la ciudadanía con la TV abierta y una demanda de la sociedad de mayor pluralismo, y calidad de la TV pública que debe ser acogida. Hay un reclamo de mayor diversidad programática a la TV abierta y un dato que da cuenta de este malestar, y de la autonomía de la audiencia, es el crecimiento de la TV de pago cuyo share total representa hoy más de un cuarto del share total a la TV abierta en un país donde el 65% de la población tiene acceso a la TV de pago.

No se puede eludir el hecho de que elpropio pluralismo en el cual se inspiró la actual ley de TVN a la salida de la dictadura es ya estrecho para contener las nuevas formas del pluralismo que no puede estar asociada solo al pluralismo de partidos sino al pluralismo político, social, étnico, sexual, de género, territorial , que contenga toda la diversidad de la sociedad chilena de hoy. Este nuevo pluralismo debe incluir la propia composición del Directorio de TVN que debe ser reconfigurado en esta óptica.

Bien dice el politólogo italiano Giovanni Sartori el rating no mide calidad de la TV sino simplemente determina el precio de la publicidad y todo indica que el rating está sobrevalorado como instrumento de medición de lo que se coloca en pantalla.

Esto significa que, en materia de financiamiento, la TV pública y sobretodo la actual señal de TVN debe mantener su acceso al financiamiento de la publicidad pero que a este debe agregarse formas de financiamiento del Estado, como en parte ocurre hoy con los fondos concursables del CNTV, que permitan construir transversalmente una programación de mayor calidad, mas situada en el ámbito de la misión que tiene el canal público que en el rating.

La alta cultura y otros temas centrales de la vida cotidiana de los chilenos están ausentes, con reducidas excepciones, de las pantallas de la TV abierta chilena y para que esto se incorpore se requiere que el estado dote de recursos adicionales para que TVN pueda cumplir con su tarea social y creativa.

Un cambio es necesario porque el mundo y la industria de la TV ha mutado radicalmente en los últimos 20 años y vivimos una transformación cultural determinada en buena parte, por la veloz revolución digital de las comunicaciones, de la cual es parte la TV digital que en los próximos años existirá en Chile, que obliga a transformar la TV en la era de internet para adecuarse a los gustos y exigencias de las audiencias que se caracterizan por un alto “nomadismo” y que comienzan no solo a construir su propia programación sino también a producir productos televisivos trasmitidos por la red y que la TV abierta no puede ignorar.

Lo que se agota no es la idea de la TV pública, que debe adquirir formas nuevas y mejorar su aporte actual al servicio público, sino el modelo de TV vertical, unívoco, centralizado y, como señalan diversos expertos, la TV debe adquirir una capacidad “dialógica” en una sociedad donde la ciudadanía quiere tener mayores índices de participación en diversas instancias y también en la generación de contenidos de la TV.

Esta ciudadanía debe ser considerada por la TV no como una masa susceptible de ser manipulada sino como sujetos de derecho que deben poder acceder a una información orientada como servicio público y no como mercancía.

Hay que tener presente, como lo recuerdan los expertos en comunicación argentinos Olivieri y Guerín,si se tiene solo un concepto mercantilista de la empresa TV ello colisiona con la función social y cultural de los contenidos de la programación y allí radica un aspecto esencial del cambio que hay que producir.

No hay duda que hay una tensión entre solo financiamiento privado de TVN y las exigencias muy amplias planteadas como misión por la ley y es este cerco-mercancía el que limita la producción de contenidos, la elección de géneros, la generación de formatos e incluso el carácter y la dimensión de los noticieros, cada vez más poblados de crónicas, microcrónicas interminables, que desnaturalizan la riqueza y el análisis de la información propiamente tal.

Ello limita la capacidad creativa porque para asegurar el rating y la publicidad debes arriesgar lo menos posible y contentarte con un interminable ciclo de teleseries que al margen de la calidad que varias de ellas tienen, algunas con contenidos que dan cuenta de problemáticas sociales, y de la entretención que significan para el gran público, reducen el espacio a otro tipo de programación que requeriría de otros parámetros de medición.

Me remece que aún hoy, después de dos años del fallecimiento de un cineasta chileno como Raúl Ruiz, considerado como uno de los mayores genios de la cinematografía mundial, no haya tenido en TVN un ciclo de algunos de sus 200 films,que son completamente desconocidos por los chilenos.Comprendo, que allí prima la exigencia de la competencia y el rating más que educar en un paladar distinto, más sensible y refinado en el gusto de las audiencias

La ley deTV digital entrega una segunda señal a TVN. La TV digital dará la oportunidad para el ingreso de nuevos actores al sistema, lo cual debe garantizar nuevos enfoques, una mayor oferta televisiva, mas diversidad, descentralización, lo local, lo intercultural, otras miradas, pero, a la vez, establece la posibilidad que TVN se transforme en una empresa multi operadora de varios canales con contenidos segmentados dirigidos hacia aquello que hoy no está presente sustantivamente en las pantallas de la TV abierta.

Coincidiendo con V. Fuenzalida, el objeto de la empresa TVN debe ser ampliado al campo actual del audiovisual y de la digitalización multiplataforma.

Personalmente he planteado y comparto la propuesta programática de Michelle Bachelet de que el Estado financie integralmente una señal cultural con contenidos populares y de alta cultura nacional e internacional y una señal informativa que como Canal 24 horas pase del cable a la TV abierta digital.

El Tribunal Constitucional ha rechazado las objeciones planteadas por parlamentarios de la UDI a la ley de TV digital aprobada en el parlamento y que tiende justamente a ampliar el servicio de utilidad pública y social de la TV y a ampliar los confines culturales de la noción de pluralismo.

El veto enviado por el Presidente Piñera reduce estos alcances, impide que se instale una definición actual del pluralismo, priva que la segunda señal entregada por la ley a TVN pueda trasmitir contenidos propios, lo cual es mismoque eliminar el acuerdo del Parlamento.

Un veto lamentable que olvida que en Chile es el Estado el dueño de las concesiones y, por ende, puede establecer un marco normativo para que a quienes se les asignan respondan a conceptos básicos, de democracia, pluralismo, servicio público y libertad que son principios esenciales de nuestra convivencia.

TVN es un canal con alta audiencia, masividad, capacidad creativa, prestigio e influencia nacional e internacional. Su modelo televisivo es altamente valorado en América Latina y citado en todos los eventos internacionales como un modelo democrático y pluralista a seguir, lo cual aumenta simplemente nuestra responsabilidad y la necesidad de superar las trabas actuales.

TVN tiene un personal de ejecutivos, técnicos, creadores, artistas, periodistas y trabajadores de alto nivel y experiencia y ello debe trasuntarse más ampliamente en la calidad de lo que ofrecemos al gran público chileno.

Por ello se requieren cambios, para ampliar la Misión de la TV pública que aparece obscurecida ante la opinión pública, para que haya más TV pública, autónoma y transparente en sus decisiones, consultiva con los ciudadanos, y con altos estándares de calidad.

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22 nov 2013

¿Es posible una consulta ciudadana para una Asamblea Constituyente?

Uno de los principales argumentos para impedir que en Chile exista una Asamblea Constituyente – que redacte una Nueva Constitución – dice relación con las trabas constitucionales que tendría una propuesta de esa índole.

La Constitución Política de 1980 tiene un mecanismo de reforma constitucional que no contempla la Asamblea Constituyente y limita el plebiscito a casos o cuestiones en que hay desacuerdo entre el Presidente de la República y el Congreso Nacional, después de un procedimiento que exige altos quorum para reformar el texto constitucional (dos tercios y tres quintos de los diputados y senadores en ejercicio dependiendo del capítulo a reformar).

A pesar de lo anterior, en Chile se está abriendo una vía institucional para destrabar el tema de una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente. Vía institucional que requiere una permanente y creciente movilización de los actores sociales y políticos que impulsan la Asamblea Constituyente.

Dicha vía es la Consulta Ciudadana que puede ser convocada por la Presidencia de la República a través de un Decreto Supremo (propuesta del profesor Atria) pero que en la actualidad tiene el serio inconveniente de la “Toma de Razón” que debe hacer la Controlaría General de la República, lo cual finalmente puede trabar una contienda de competencia.

Incluso se ha declarado la procedencia de la acción de protección en materias relacionadas con la toma de razón. En fin, la propuesta del profesor Atria puede terminar judicializando la convocatoria o trabándola entre la Controlaría General de la República, el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y el Congreso Nacional.

Pero el nuevo escenario político que se está abriendo a partir del 17 de noviembre plantea una posibilidad concreta de convocar a una Consulta Ciudadana, cual es, la incorporación de un nuevo numeral al artículo 32 de la Constitución Política, el cual establece las atribuciones especiales del Presidente de la República, y que puede añadírsele un numeral que señale: “21° Convocar a consultas ciudadanas sobre materias de interés nacional”.

Una modificación de esa naturaleza requiere de 72 diputados y 23 senadores, lo cual es políticamente posible con el escenario abierto por los senadores Bianchi y Horvath y a la espera de lo que definan los tribunales electorales en el Distrito 56.

Recordemos que el programa de Bachelet tiene un compromiso de elaborar una nueva Constitución Política en un proceso democrático, institucional y participativo, donde el proceso institucional lo define sobre la base de que todas las autoridades deben tener una disposición a escuchar e interpretar la voluntad del pueblo.

Coincidente con una propuesta de Consulta Ciudadana por una Asamblea Constituyente el compromiso del gobierno de Bachelet es en torno a que “la Presidencia de la República y el Congreso Nacional deberán concordar criterios [reforma constitucional, por ejemplo] que permitan dar cauce constitucional y legal al proceso de cambio [la consulta ciudadana sería un cauce] y que permitan la expresión de la real voluntad popular en el sentido de los cambios” (Programa de Gobierno Michelle Bachelet, 2014 – 2018).

La consulta ciudadana no es nueva en nuestro ordenamiento jurídico, está establecida en una serie de organismos público, en las más variadas materias, como por ejemplo en materia ambiental, mejoramiento de la gestión pública, en el ámbito municipal y paradojalmente no está regulada para los grandes asuntos de interés nacional.

La consulta ciudadana tiene el inconveniente de que no es vinculante como un plebiscito – el cual requiere de 80 diputados y 26 senadores para establecerlo como mecanismo que permita reformar la Constitución Política – pero es una potente herramienta para cambiar los ejes del poder en una materia tan trascendente como es el poder constituyente presente en la soberanía de una Nación.

Debería consultársele a la ciudadanía dos cosas básicas: si quiere una Nueva Constitución y cuál sería el mecanismo para hacerlo.

Todo lo anterior tiene que desarrollarse en un marco de movilización de los diversos actores sociales y políticos con una alta participación ciudadana, rompiendo los cercos del inmovilismo institucional.

En tal sentido, lo fundamental debe ser el hecho de generar una movilización social y una voluntad política mayoritaria por esta vía, u otra similar, que permita establecer una Asamblea Constituyente en Chile.

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22 nov 2013

Educadores de párvulos, indispensables en el desarrollo de los niños

En el día de ayer, el congreso aprobó la ley de Kinder obligatorio para todos los niños y niñas de Chile, lo que se hará efectivo a partir de 2015. Sin duda este es un gran avance para la educación de nuestro país, pero esta medida requiere también ampliar la cantidad de educadores y técnicos en párvulos, y por sobre todo, la calidad de la formación profesional que éstos reciben.

Sin embargo, no todo está en lo académico, puesto que estos profesionales aportan con mucho más que su conocimiento, lo que permite el desarrollo integral de los niños.

Algunos llegan de pocos meses, otros de 2, 3 y hasta 5 años, pero todos son acogidos por los brazos cariñosos y contenedores de sus educadores, que no sólo les enseñan las habilidades básicas para la vida, sino que les brindan una seguridad emocional clave para su futuro.

Ellos los tranquilizan cuando tienen pena por separarse de los papás, con su calidez y sabiduría les van mostrando el mundo que los espera afuera y lo que es más importante, día a día les van entregando las primeras herramientas para enfrentar ese mundo.

Hoy, en la celebración del día de los educadores de párvulos, queremos detenernos por un momento a darles las gracias, a recordarles a quienes estén leyendo estas líneas, que son ellos quienes les enseñaron a contar a los que hoy son grandes ingenieros, les enseñaron las primeras letras y leyeron los primeros cuentos a nuestros escritores, le mostraron los colores a los artistas, en fin.

El rol de estos profesionales es clave en la formación de los niños y niñas de Chile y muchas veces pasa inadvertido en medio de la discusión sobre educación superior, calidad, financiamiento, y tantos otros temas que sí son importantes ¡qué duda cabe!, pero que no nos pueden hacer olvidar que es en los primeros años donde los niños aprenden exponencialmente lo que se les va enseñando, donde absorben una gran cantidad de conocimientos, y que tal vez sea en esos primeros años donde debamos poner el foco para emparejar la cancha si queremos terminar con la desigualdad.

Gracias por el amor y profesionalismo con que día a día hacen su trabajo, por las capacitaciones para hacerlo mejor, en fin, por el aporte fundamental para que la ya tan discutida educación sea realmente de calidad.

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22 nov 2013

El gobierno le teme a la diversidad

Los creadores agrupados en la Unión Nacional de Artistas, UNA, llamamos a los parlamentarios a no aprobar el veto presidencial ejercido sobre el proyecto de ley que permitirá la introducción de la Televisión Digital

Con el veto del gobierno se eliminan aportes fundamentales de la ley como el principio de pluralismo y la necesaria regulación del funcionamiento de los canales.

Recordemos que, luego que el Congreso aprobara la ley de TV Digital, un grupo de parlamentarios de la UDI presentó un requerimiento para que el Tribunal Constitucional, TC, declarara la inconstitucionalidad de varios aspectos de la ley, entre ellos la promoción del pluralismo y la obligación de los canales de respetar los derechos de los artistas.

Aunque el TC rechazó los argumentos de la UDI, el gobierno optó por eliminarlos a través del veto.No solo desconoce el trabajo de más de 5 años de los parlamentarios, sino que también el de la gran cantidad de agrupaciones de la sociedad civil que participaron de esta discusión.

El artículo vetado define el pluralismo como “el respeto a la diversidad social, cultural, étnica, política religiosa, de género, de orientación sexual e identidad de género”. Sorprende que por un parte el ministro de Cultura afirme que no hay que temer la diversidad y que por otra el gobierno reaccione con tanto miedo ante esta palabra.

Cabe indicar que me refiero al twitter de Roberto Ampuero, actual secretario de la cartera que declaró “la diversidad implica gente que piensa diferente, y eso no debe asustar ni en cultura ni política. Pensamiento monolítico no crea, se repite”.

Otra de las medidas vetadas que defendemos dice relación con exigir a los canales el cumplimiento de los derechos laborales e intelectuales de los artistas.

De acuerdo a la agrupación esta medida es muy necesaria ya que las leyes laborales e intelectuales que los protegen en la práctica no son cumplidas por los canales.

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21 nov 2013

El sistema de reparto de pensiones y la quiebra del Estado

El sistema de pensiones chileno ha sido objeto de permanente debate. ¿Existen alternativas al sistema actual y a las AFP? Por supuesto. De hecho, en muchos países del mundo se aplica un esquema conocido como sistema estatal de reparto de pensiones.

¿Cómo funciona? Muy sencillo.Los trabajadores activos pagan una imposición mensual obligatoria con lo cual se pagan los beneficios -comprometidos por el Estado- de los pensionados, todo bajo la promesa de que cuando ellos envejezcan y jubilen serán los trabajadores de ese momento los que aportarán al sistema para que el Estado cumpla con los beneficios prometidos.

Este sistema, en que los jóvenes pagan a un fondo común que financia la pensión de los adultos mayores, se enfrenta a una primera dificultad natural cuando la cantidad de trabajadores activos es menor que la de pensionados receptores de beneficios (fenómeno conocido como inversión de la pirámide poblacional).

Como las promesas deben cumplirse a todo evento, pues se trata de beneficios garantizados por el Estado, si no hay suficientes trabajadores jóvenes para armar un fondo suficiente que pague esos beneficios, el Estado tiene tres alternativas:

(1) obligar a los trabajadores a aportar más individualmente (aumentar tasa de cotización), lo que disminuye la renta líquida de estos trabajadores.

(2) cotizar por más años (aumentar la edad de jubilación).

(3) meterse la mano al bolsillo y financiar los beneficios con impuestos corrientes que el Fisco recauda, lo que –ceteris paribus- disminuye los recursos disponibles para financiar otros gastos sociales (vivienda, educación, salud, pobreza, etc.).

La adopción de cualquiera de esas medidas es altamente impopular y –muchas veces- termina en protestas y manifestaciones sociales violentas.

Las complejidades aumentan cuando se incorpora la variable de cómo se fijan los límites de los beneficios que el Estado compromete para los pensionados (actuales o futuros). Las promesas las hacen los que administran el Estado o los que postulan a la conducción de éste.

Por lo tanto, para todos los efectos prácticos, no existen límites para esas promesas, pues -con afanes electorales- los políticos prometen beneficios con cargo al sistema de reparto que siempre engrosan la lista y nunca la disminuyen.

Así nos enseña la historia que ha sido el comportamiento del sistema estatal de reparto de pensiones, y así también es que ha fracasado. Ahí están los ejemplos de España, Grecia y tantos otros que, con una pirámide poblacional invertida y con políticos que prometen beneficios con cargo al sistema para ganar elecciones (comportamiento que no tiene color político ni nacionalidad), han llevado a sus países a la crisis cuando no a la bancarrota.

En el caso español, el sistema estatal de reparto de pensiones ya representa más del 10% del PIB como gasto directo del Estado, y entre 2001 y 2010 las prestaciones o beneficios pagados aumentaron un 63%, mientras la cantidad de jubilados creció un 7% y la inflación acumulada fue de sólo 30%, en el mismo período.

Sin embargo, resulta relevante analizar el nivel de las pensiones y la sustentabilidad del sistema en España. ¿Qué pensión recibe un pensionado español, expresada como porcentaje del salario promedio de los últimos 10 años antes de la jubilación (conocida como tasa de reemplazo)?

Según datos de la OCDE, la tasa de reemplazo del sistema español supera el 80%.Para que los pensionados alcancen ese nivel de pensión, los trabajadores españoles activos cotizan obligatoriamente un 30% de su salario mensual en el fondo común que paga las pensiones.

El mismo estudio muestra que el país con la tasa de reemplazo más alta es Grecia: 110%, es decir, en ese país un pensionado recibe una pensión mayor que los últimos salarios como trabajador.

Como sabemos, el total de ese pago es de cargo del Estado y la pirámide poblacional está invertida (hay más jubilados recibiendo pensión, que trabajadores aportando al fondo), por lo tanto, la crisis financiera y social no debería sorprender.

En el caso de Chile, resulta relevante reconocer que, a diferencia de lo que muchos dicen, la tasa de reemplazo del sistema chileno (62%) es superior a la de países como Corea (49%), Estados Unidos (48%), Reino Unido (39%) e Irlanda (32%), aun cuando estos países tienen una tasa de cotización mensual obligatoria similar o superior a la chilena (10% del salario).

Además, la sustentabilidad del sistema depende de la solvencia de las arcas fiscales, pues se trata de sistemas de reparto como el griego y el español, a diferencia del sistema chileno en el que es el ahorro de cada trabajador el que financia su propia pensión.

¿Significa esto que el sistema chileno es perfecto? Por supuesto que no.

¿Qué provoca que, a pesar de mostrar indicadores superiores a otros países, el sistema chileno siga siendo visto como insatisfactorio?

Una primera explicación es que existe una percepción de bajo nivel de las pensiones recibidas, en parte debido a que las personas no relacionan el monto de las pensiones que reciben con lo que ellas ahorraron a lo largo de su vida, sino que con los últimos salarios recibidos en su vida laboral.

El hecho de que los trabajadores ahorren poco se debe principalmente a que la tasa de cotización obligatoria es baja (en comparación a otros países); que la edad de jubilación (especialmente la femenina) es muy temprana y –con expectativas de vida cada vez mayores- el mismo ahorro debe financiar más años de pensión y que existe un nivel de empleos informales que no cotizan (es decir, no ahorran) por largos períodos de tiempo.

¿Cómo mejorar el sistema? Debemos ser críticos del sistema de pensiones chileno, con el ánimo de mejorar permanentemente el nivel de las pensiones que produce para los trabajadores.

Entre los principales desafíos para conseguir ese objetivo está analizar aumentos en la tasa de cotización, en la edad de jubilación (especialmente femenina), o en ambas, con el fin de aumentar los fondos para financiar la pensión y hacer que ésta crezca.

¿Estamos los trabajadores de la patria dispuestos a aceptar un trato así?

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21 nov 2013

Chile v/s empresarios

China, país con fama de ser altamente restrictivo en términos de libertades, está anunciando que el mercado tendrá un “rol decisivo” en la economía del país, lo que implica una serie de reformas que acelerarán el proceso de apertura iniciado en 1978, reformas que entre otras afectan el emprendimiento privado el cual se fomentará, las empresas podrán operar de manera independiente, se pretende desarrollar un sistema financiero moderno, entre otras medidas.

Por otra parte, en Chile, economía donde el mercado ha jugado un rol clave en el crecimiento del país, vemos a diario que diferentes actores políticos y sociales piden más restricciones y regulaciones a la actividad privada empujando al estado al extremo que vuelva a tomar el control de actividades económicas vía nacionalización de los recursos o generando nuevas empresas estatales. En otras palabras, el mundo al revés.

Cada cierto tiempo, se destapa algún escándalo que afecta la credibilidad del modelo económico y deja en tela de juicio a todo el empresariado.

Por nombrar algunos de ellos que descansan en la memoria colectiva: el caso Inverlink; La Polar; colusión de las Farmacias; alzas de las Isapres; rentabilidad de los Fondos de pensiones; modificaciones unilaterales a los contratos, y lo último y más reciente, el Caso Cascadas, que sigue en desarrollo.

Sin embargo, olvidamos que en Chile existen formalmente casi 850 mil empresas productivas, divididos en grandes (13 mil), medianas (26 mil) y pequeñas (821 mil), las cuales en su mayoría, cumplen sus obligaciones con total apego a la ética y las normas legales vigentes, empleando a más de 8 millones de personas, casi la mitad de la población del país.

Una vez tomada la decisión de comenzar una aventura empresarial, hay que tener en cuenta que se interactuará con riesgos, costos y beneficios asociados, los que deben ser abordados con responsabilidad y donde el éxito es una apuesta no siempre segura.

En general y tomando como base lo que aparece en la prensa de los últimos meses, se aprecia que nadie muestra mayor reparo con que otro asuma los costos y riesgos.

Donde se generan los problemas es al momento de la partición de los beneficios. De hecho, al parecer gran parte de los problemas que nos afectan como país, tiene como responsables a los empresarios y/o grupos económicos.

“Lucro”, “ganancias excesivas”, “depredación de recursos”, entre otros, son conceptos que escuchamos a diario y que van quedando plasmados en el inconsciente colectivo como una realidad donde existe una minoría de “empresarios” que abusa y una mayoría de “trabajadores” que es abusada sin reparar que, tal como todos recibimos un sueldo como compensación al trabajo que realizamos, el empresario busca una legitima ganancia por su inversión.

Entonces, la pregunta es: ¿qué pasaría si en Chile no hubiera empresarios? algunos dirán: “se acaban los abusos y todo se reparte en partes iguales”. Bajo ese prisma, todos seríamos más ricos y se solucionan todos los problemas del país, pero sin lugar a dudas, hay que hacerse cargo de “unos pequeños detalles” para que el nuevo modelo funcione mejor.

Si vamos a funcionar bajo este nuevo modelo, hay que responder un pregunta fundamental, ¿quién produce?

Asumiendo que tenemos recursos para expropiar y no hay reacción en contra de los expropiados. El Estado se hace cargo de todas las empresas. El problema que subyace bajo este nuevo modelo es que el Estado ha demostrado ser un mal empresario, signo de esto son las continuas protestas y paros que cada cierto tiempo suceden por parte de los empleados públicos.

Por otro lado, nace otra interrogante, ¿quién va a controlar al nuevo Estado-empresario? La respuesta es obvia: el Estado-fiscalizador. Dejando el escenario tal como está y asumiendo como posible este desdoblamiento, suena a conflicto de intereses y en caso que efectivamente se sancionen las conductas inadecuadas, las multas las pagamos todos aquellos que pagamos impuestos, por lo cual todos somos perjudicados.

Otra pregunta se desprende de este nuevo modelo, ¿quién paga impuestos? La respuesta es simple: no serían necesarios ya que el estado produce y por esta vía gana y reparte directa y en forma más eficiente, por ende, todos somos beneficiados.

Sin embargo, la práctica dice que esto no es así, ya que todos deberíamos estar dispuestos a ganar lo mismo y el estado fijaría “precios justos” para cada servicio o producto. Esto es difícil de implementar ya que es lógico que cada empleado pedirá compensación en línea con su aporte, por lo cual la distribución no será equilibrada lo que generará nuevos conflictos. Por otra parte, si fuese posible satisfacer las necesidades de todos -que tienden a ser infinitas- nace otra pregunta de respuesta aún más difícil, y es saber si el estado será capaz de hacerlo y con qué recursos.

¿Expectativas? Todos –o la gran mayoría- quieren educación gratuita y de calidad, pensiones más justas, sueldos dignos y estabilidad laboral.Los modelos de corte solidarios son altamente deseables, sin embargo, cuando la tasa de renovación de la población no es constante y cada vez hay menos gente ingresando al sistema -lo que se conoce como envejecimiento de la población- produce que el modelo sea imposible de sostener en el tiempo a menos que se inyecten recursos vía subsidios.

Esta situación asume que los recursos son ilimitados y lamentablemente para Chile, esto no es real, pues producimos cobre y no petróleo, oro o diamantes, por lo cual en algún momento el sistema no se podrá auto-financiar y tenderá a colapsar.

Por último y no menos importante, es definir quién invierte, ya que si todo se reparte, la baja o nula inversión en las empresas estatales traerá graves consecuencias sobre la calidad del servicio y su continuidad. Nuevamente, la práctica dice que las empresas estatales -en general- son de baja competitividad y calidad de servicio, ya que sus costos de producción están sobre la media de las industrias en que participan, salvo contadas excepciones.

Ejemplos sobre los pequeños detalles que debemos resolver para cambiar el modelo pueden existir muchos. En resumen. Bajo un modelo con un estado empresario “los salarios justos”, “precios justos” y “derechos garantizados”, producen aumento del gasto y por otra parte, se hace simple establecer los derechos, pero muy difícil definir las obligaciones. Bajo este sistema, la proyección es que los conflictos posiblemente aumenten ya que el estado pasaría de ser el factor proveedor de solución, a ser el nuevo “abusador”.

Por todo lo anterior, propongo una alternativa, que el mercado tenga un “rol decisivo” en la economía del país.No olvidemos que en China descubrieron la pólvora. Eso implica que el estado es un fiscalizador y garante de las buenas prácticas y pone las reglas del juego para que las empresas se desarrollen y hagan crecer al país.

Los malos empresarios siempre van a existir al igual que los malos empleados, políticos, jueces, etc. Hay que tomar los resguardos para que la sanción sea acorde con el daño causado, de forma de desincentivar malas prácticas. El marco regulatorio chileno es en general eficiente en este punto, sin embargo, “hecha la norma, hecha la trampa”. Si tenemos que enfocar la acción del Estado en algo, debe ser en funcionar de manera proactiva y mejorar la capacidad de reacción.

Lo demás es retórica. Si alguien no está conforme con su trabajo, el sueldo o las condiciones laborales que se dan en su industria, debe buscar alternativas o decidirse y emprender un negocio. La mayor parte de los empresarios partieron desde abajo sacrificando bienestar en persecución de un sueño.

“El problema es que le puede ir bien y ser exitoso y en Chile, eso está penado socialmente –no es deseable- solo puedo desear que le vaya bien, pero nunca tanto”.

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