29 nov 2013

La abstención sólo favorece a la derecha

Nadie duda de que la segunda vuelta presidencial será ganada por la doctora Michelle Bachelet representando a la Nueva Mayoría y su programa.La derecha, con su aspirante presidencial, tiene como objetivo subir unos puntos el desastroso 25% de la primera vuelta.

Sin embargo, desde la perspectiva de las fuerzas democráticas, progresistas, de centro y de izquierda el tema no está del todo resuelto.Es imperioso que Michelle Bachelet obtenga el 15 de diciembre una alta votación que implique un nuevo respaldo a sus propuestas de reformas, cambios y transformaciones contenidas en su programa.

Esto significa garantizar que ese día concurran a votar quienes ya lo hicieron y realizar un trabajo de convencimiento a sectores de la población que no acudieron a sufragar el 17 de noviembre. En esto es imprescindible, asimismo, la movilización de las bases militantes políticas y sociales de la Nueva Mayoría y de otras organizaciones opositoras.

Así, elementos claves en estas semanas son la expansión del trabajo territorial en todo el país; la labor de captación de votos que hagan las y los parlamentarios electos; la difusión amplia y clara del programa de gobierno de la Nueva Mayoría; ir hacia el voto de abstención para convencer respecto de la necesidad de sufragar; movilizar a las bases de los partidos de la Nueva Mayoría; captar los votos del progresismo, el centro y la izquierda.

Se abre en estas semanas el objetivo de explicar amplia y claramente el contenido del programa que enarbola Michelle Bachelet y generar conciencia que votar por ella en segunda vuelta no es un simple acto electoral o formal, sino que una acción política en beneficio de los derechos del pueblo y los cambios necesarios en Chile.

Así también, esta segunda vuelta debe constituirse en otro rechazo a las posturas neoliberales, autoritarias, opuestas a los cambios que levanta la derecha, manteniendo y abriendo la distancia entre el porcentaje de votos de Michelle Bachelet y la aspirante de la Alianza.

Restarse a votar en segunda vuelta, es casi abjurar de la participación ciudadana.El voto con intencionalidad política de procurar los cambios que la ciudadanía exige es el primer acto de participación.

La abstención y los que llaman a ella o con su actitud la propician, en concreto solo favorecen a la derecha en su pretensión de quitarle legitimidad a la propuesta de cambios que el país requiere y la mayoría de los ciudadanos reclaman, más si se considera que resulta difícil pensar que desde el progresismo, el centro y la izquierda alguien se oponga, por ejemplo, a tener acuerdos para concretar la reforma educacional y tributaria, terminar con el binominal, dar derechos a las minorías sexuales y avanzar en el objetivo de tener una nueva Constitución.

En el periodo actual de nuestro país, el factor político-electoral constituye una herramienta fundamental para avanzar en la desarticulación del modelo neoliberal absolutista y hacia una nueva institucionalidad democrática.

Las semanas que vienen no son de pasividad, descanso o bajada de guardia de la oposición.

Deben ser días de gran unidad, de trabajo, desplazamiento territorial, difusión del mensaje de la Nueva Mayoría y tensión en la base social y política de la oposición para, precisamente, lograr un triunfo que de cuenta del extenso apoyo que concitan los objetivos programáticos comprometidos por la candidatura de Michelle Bachelet.

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29 nov 2013

¿Para qué una segunda vuelta?

Los resultados de la elección del pasado 17 de noviembre demostraron que con el 25% de los votos, Evelyn Matthei no fue capaz de llegar al piso histórico electoral del sector. Incluso, la candidata estuvo por debajo de los porcentajes que la Alianza logró a nivel de Senadores, Diputados, y Consejeros Regionales.

Este escenario provoca que Matthei sea la candidata que más riesgos tenga que tomar, tanto para incorporar el voto de la centroderecha como para buscar sumar a los independientes y a quienes no votaron en esta primera vuelta.

En cambio Michelle Bachelet, que no pudo ganar en primera vuelta como la mayoría de las encuestas, analistas, y voceros de la oposición señalaban, enfrenta esta nueva elección tratando de que las piezas del tablero se le desordenen lo menos posible, aunque ya se comienza a apreciar una cierta tensión al interior de la Nueva Mayoría.

Independientemente de las estrategias de las candidatas y los respectivos comandos, el resultado pareciera definido. En este sentido, luego del 15 de diciembre la Alianza tiene que empezar a revisar las causas del posible triunfo de la oposición, y hacerlo de verdad, no como la mayoría de la Concertación que constantemente eludió este debate cuando perdió Eduardo Frei en 2010, refugiándose en los buenos números que marcaba Michelle Bachelet en las encuestas.

Ante una eventual derrota, las responsabilidades son compartidas entre los partidos, directivas, dirigentes, candidatos, e incluso el Gobierno. Desde cualquier punto de vista, es una derrota que un Gobierno con buenas cifras macroeconómicas y de empleo, no pueda dar continuidad a su proyecto político, económico, y social y le termine entregando la banda presidencial a la oposición.

Habrá múltiples lecturas de lo que ocurra en segunda vuelta:que el electorado y el país se izquierdizó; que la baja aprobación del Presidente y del Gobierno influyó en el resultado presidencial; que el sector no estuvo lo suficientemente unido estos 4 años; que el desorden de la centroderecha para tener candidato repercutió negativamente en la elección o que el fenómeno Bachelet escapa al contexto político y el desprestigio de la Concertación.

Cualquiera sea la explicación que prime, revela de buena forma el actual momento del sector, la presentación de 2 candidatos que con anterioridad habían afirmado que se retiraban de la política: Longueira y Matthei.

Entonces, ¿para qué le sirve a la Alianza una segunda vuelta? Para aprovechar este momento sentando las bases de un proyecto político renovado y más amplio, y como una oportunidad de que aparezcan y se consoliden nuevos liderazgos al interior de la centroderecha, que sepan comprender mejor el actual momento social del país, que estén abiertos a consensuar los cambios que la sociedad plantea, y convencidos de que la forma de hacer política no es siempre a través del poder de veto.

En política siempre hay revanchas, y la primera será las elecciones municipales del 2016, en la cual la Alianza ya debiera comenzar a trabajar.

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29 nov 2013

Nativos digitales

Un reciente estudio del retail reveló que los regalos de Navidad más deseados por los niños para este año son los smartphones y las tablets. Una tendencia mundial, en la cual Chile no es la excepción, como lo confirmó el reciente estudio efectuado por la consultora IDC, con el patrocinio de ACTI, donde se observó que sólo este año se han vendido más de seis millones de teléfonos inteligentes, mientras que las tablets triplicaron su venta.

Ambos equipos presentan características comunes: son móviles, nos permiten estar conectados las 24 horas del día, son fáciles de usar y permiten acceder a cientos de aplicaciones que van desde los juegos hasta medidores de calorías.

Por su gran facilidad de manejo, los niños de la actual generación aman las tablets, mientras que los adolescentes prefieren los teléfonos inteligentes, por el acceso a las redes y la comunicación con sus amigos.

Las peticiones hechas por los niños son para muchos sorprendentes, más aún cuando se ha visto que antes de caminar ya juegan con una tablet. Atrás quedaron las muñecas y los triciclos, los que fueron reemplazados por la tecnología, que se ha insertado en nuestras vidas.

Así lo demostró la consultora norteamericana Common Seense Media, en un estudio hecho en Estados Unidos, detectando que el 38% de los niños menores de dos años utilizan los smartphones y las tablets para jugar o ver vídeos y que el 70% de los niños usan con soltura estos dispositivos al ingresar al colegio.

Una situación que llama a la reflexión y a la responsabilidad de las familias, una de cuyas principales funciones es la de educar.Y en ello, esta tendencia los puede ayudar, pero no para usarla como una niñera virtual, sino que en un instrumento de aprendizaje, usando programas amigables y supervisados por los adultos.

Hay que pensar que cada día más y más niños van a mostrar una fascinación por tablets y teléfonos de última generación, y veremos cómo aprenden y manejan la tecnología con una facilidad que impresiona.

Estos nativos digitales vivirán otra realidad, deberán buscar soluciones a un mundo en crisis, pero a la vez tendrán una expectativa de vida mayor que nuestros antepasados, en la que sus cuerpos podrán cohabitar con adminículos tecnológicos que les facilitarán el trabajo, la actividad física y la comunicación, entre otras cosas.

Por ello resulta casi normal ver cómo las casas comerciales publicitan las tablets, smartphones y otros artículos TI, con una clara orientación al público infantil y pre-adolescente. La tendencia es mundial y Chile, estando a la vanguardia en el continente no podía estar ajeno a esta tendencia.

Es una nueva realidad que puede asustar a otras generaciones, pero que sin duda abre un mundo de oportunidades a nuestros niños, niñas y jóvenes.

Estamos viviendo la “revolución” de la tecnología, donde la movilidad, tanto en las conexiones como en el almacenamiento de datos, es acogida en forma transversal, porque nos conecta con todo el mundo en tiempo real y coloca el conocimiento al alcance de la mano, lo que ciertamente hará de nuestros nativos digitales unos ciudadanos más preparados para el futuro.

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28 nov 2013

Hacia una Ley de seguridad y salud en el trabajo

El accidente de la mina San José marcó un hito que relevó y dio connotación pública al tema de la seguridad y salud en el trabajo. Producto de ello se instauró una Comisión Presidencial en Seguridad Laboral y se constituyeron a nivel estatal, una serie de mesas sectoriales, formadas por expertos, las cuales abordarían esta problemática en las distintas áreas de producción y de servicios de la economía en donde se han producido incrementos en las tasas de accidentabilidad y mortalidad.

Lamentablemente, los ejercicios anteriores tuvieron como efecto dar una respuesta inmediata y apresurada pero no han sentado las bases para una política nacional que aborde los temas de fondo sobre esta materia.

Otra medida adoptada, pero que requiere otorgar las condiciones para ponerla en práctica, ha sido la ratificación del Convenio 187 de la OIT, que establece un marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, y que entró en vigencia en abril de 2012.

Igualmente, en este momento se encuentran en trámite en el Congreso Nacional dos proyectos de ley vinculados a la temática, los que están en una fase previa de discusión parlamentaria, no avizorándose un acuerdo para su promulgación en el corto plazo.

Junto con lo anterior se promulgó la ley que crea la Intendencia de Seguridad y Salud en el Trabajo, fortalece el rol de la Superintendencia de Seguridad Social y actualiza sus atribuciones y funciones.No obstante los avances sobre la materia, no se ha concretado ninguna iniciativa legal que aborde aspectos que requieren de una profunda revisión y consideración, sobretodo en materias de Salud y Seguridad en el Trabajo.

Por esta razón, se hace indispensable dar prioridad a una agenda que aborde estos temas y, junto con ello, comprometa a todos los interlocutores sociales para iniciar y sustentar mecanismos para promover el mejoramiento continuo de los sistemas que resguarden y promuevan la salud y seguridad de todos los trabajadores.

Por lo anterior, en el marco de la aprobación y aplicación del Convenio Nº 187 de la Organización Internacional de Trabajo, se estima que se requiere la elaboración de una Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo que recoja y sistematice todos los avances que sobre la materia se han realizado, pero que no alcanzaron a resolver el problema actual.

Lo anterior, serviría eficientemente para lograr unificar y desarrollar una política nacional sobre la materia, en concordancia con nuestra normativa interna y con los preceptos internacionales que regulan este asunto aprobados en nuestra legislación.

Las propuestas concretas para alcanzar esta meta son las siguientes:

a) Elaboración de una política nacional de prevención que considere la diversidad del país, todas las áreas productivas y de servicios y los distintos grupos de trabajadores, así como de empresas que requieren consideración particular, debidamente integrada y coordinada.Entre actividades y trabajadores que requieren especial consideración se encuentran, independientes, extranjeros, prestaciones de servicio a distancia o bajo la modalidad denominada “teletrabajo”, entre otros.

b) La coordinación y fortalecimiento entre las entidades gestoras, fiscalizadoras y los distintos encargados de la prevención, que mejore, entre otros elementos, los niveles de fiscalización existentes en la actualidad.

c) Transformar al Instituto de Seguridad Laboral (I.S.L.) en la Mutual Estatal.

d) Adecuado seguimiento de la administración e implementación del Sistema Nacional de Información de Seguridad y Salud en el Trabajo.

e) Mecanismo particular de medición de la tasa de riesgos de las pequeñas empresas.Promover la capacitación y difusión de la labor sobre este tipo de empresas. Procurar la extensión de los comités paritarios para ellas o el establecimiento de un mecanismo específico de participación adecuado a su realidad.

f) Creación de tipos penales específicos relativos a los riesgos laborales, debiendo precisar la legislación sancionatoria sobre esta materia.

g) Corregir la distinción, ya eliminada en el resto de nuestro derecho, entre obreros y empleados.

h) Optimización en el proceso de calificación de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Lo anterior, para mejorar la oportunidad en la entrega de prestaciones médicas y por sobretodo, económicas.

i) Creación de una Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, que permita concretar una política nacional de seguridad y salud en el trabajo.

Co autor del Artículo es el abogado e investigador del CED, Sebastián Pacheco M.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2013/10/propuestas-en-materias-de-seguridad-social-seguridad-y-salud-en-el-trabajo/

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28 nov 2013

Juventud, participación política vs participación electoral

Hace unos días me impresionó un post de redes sociales que viralizaba y decía, “estudiantes,¿dónde estaban cuando realmente tuvieron en sus manos la oportunidad de cambiar el sistema político de su país, dónde quedaron esas ganas de cambiar el sistema, de no votar por los mismos, de terminar con el duopolio, habiendo siete candidatos más?… Por favor, esta vez no vengas a pedir apoyo para tus marchas, no pidas apoyo de los trabajadores y padres que creyeron en lo que peleabas…”

¿Será que realmente la juventud traicionó a alguien o no cumplió un “deber”?

Eso de que la juventud tiene derechos, pero “también deberes” siempre suena a un adultocentrismo que lejos de convencer, se transforma en sermón de institutriz, y particularmente creo que es más un excelente abono para la inacción juvenil, en este caso, ante el voto.

Aunque, a nosotros, “los adultos” no nos guste, los estudiantes no votarán sino por alguien que demuestre a) no ser “más de lo mismo” y b) no ser “un vendido” al sistema político dominante, esta última parte del algoritmo necesita seguro de una genialidad novel. Marcel Claude y Marco Enríquez Ominami intentaron plantearse así y no lograron convencer, con dolorosos resultados económicos en un caso.

Ahora bien ¿la traición es sólo de los jóvenes?

Hace unos días Gonzalo Contreras y Mauricio Morales en CIPER Chile hacían un análisis estadístico del comportamiento electoral entre las comunas acomodadas y las comunas pobres.

Pues bien, resulta que la mayor abstención se da significativamente en comunas más deprimidas.Mientras en Vitacura participó en las elecciones casi un 70% del padrón, en La Pintana apenas lo hizo el 40% de la población en edad y condición de votar.

¿Será que los jóvenes y los pobres son unos traidores?

A mí por lo menos me queda grande responsabilizar de los resultados políticos a quienes son los mayores desfavorecidos del sistema político y económico chileno, argumentar traición alguna y traspasar el peso de las transformaciones que el país requiere.Al menos en estos tiempos y en estas latitudes las explosiones sociales revolucionarias se extinguieron a sangre y fuego hace años.

El trabajo es más lento de lo que parece y los grandes educadores del cambio y la justicia social son en estos años los estudiantes y las organizaciones sociales de base.

Quienes plantearon y lograron desplazar los límites en las propuestas programáticas que se juegan en el presente proceso eleccionario fueron los estudiantes y las localidades que se levantaron en los últimos cuatro años. Imaginemos esos programas sin las movilizaciones de la Confech y la ACES, sin Freirina, sin Quellón y sin Aysén. La democracia y la participación política responsable no es cuestión de votos.

Si fuera por los votos, los grandes irresponsables estarían en la clase política gobernante y para muestra unos números.

• En 1989 Patricio Aylwin obtuvo 3.850.571 votos.

• En 1994 Eduardo Frei obtuvo 4.040.497 votos.

• En 1998 Ricardo Lagos obtuvo (1era Vuelta) 3.383.339 votos.

• En 2005 Michelle Bachelet obtuvo (1era Vuelta) 3.190.691 votos.

• En 2009 Sebastián Piñera obtuvo (1era Vuelta) 3.074.164 votos.

• En 2013 Michelle Bachelet obtiene (1era Vuelta) 3.073.570 (2013) votos. Primera elección con voto voluntario.

Claro que puede resultar un poco odioso para los triunfadores revisar que cada vez se convoca a menos ciudadanos a sumarse a sus proyectos políticos. Asimismo cabe distinguir que en los sistemas con voto voluntario es justamente la abstención la que más crece y puede no ser muy justo comparar la actual elección con las anteriores, pero los números son números y si no resultan simpáticos para los triunfadores, también podemos mirar las cualidades.

En los países con voto voluntario se hace todo lo posible porque el ciudadano ejerza su derecho.

Se envían papeletas a los domicilios que se pueden enviar por correo, se eligen por voto popular a las máximas autoridades regionales, existe un sistema proporcional con ajuste y no un binominal, se desarrollan sistemas informáticos amplios que permiten agilizar los actos eleccionarios y el computo en línea de los mismos y, por supuesto, votan los ciudadanos nacionales que se encuentran residiendo en el exterior.

Mientras la clase política siga gobernando con freno de mano y administrando los niveles de pobreza y segregación que es capaz de aguantar el pueblo de Chile, sólo queda pedir que los estudiantes sigan machando y que ante las acusaciones de “infantilismo por no votar” mantengan el descaro de la movilización y que las comunidades locales no desaprendan lo que costó más de 20 años hacer significativo.

Cuando los estudiantes marcharon nadie los acompañó realmente. Aún no hemos visto un paro del colegio de profesores con la firmeza de los funcionarios del registro civil o de los municipales.

Tampoco hemos visto a los alcaldes marchando a La Moneda por el fin al lucro y la segregación educativa como sí lo hicieron hace un par de semanas para pedir al gobierno soluciones ante las precariedades laborales de los funcionarios municipales.

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28 nov 2013

La incertidumbre de las encuestas

Durante gran parte de estos 24 años de democracia, han existido estudios de opinión que “orientaron” el quehacer nacional. Cada año y previo a elecciones  o en torno a temas de interés nacional, los resultados aportan información para el debate. En estos dos últimos años, los mismos estudios que eran certeros, han sido desorientadores.

Es conocido el hecho que los seres humamos buscamos predecir el futuro. Desde los primeros tiempos de la humanidad, se ha buscado anticipar las lluvias, los cambios en el clima, luego el comportamiento de la sociedad, terremotos, los vaivenes comerciales, etc.

En algunos casos, es posible anticipar con certeza lo que vendrá, en otros solo se mantiene el “olfatímetro”.

Siempre ha sido necesario disponer de información previa, usada como el nutriente, la piedra angular que sustentará el análisis de los resultados. Nada más complejo que manejar con los ojos vendados. Nada más problemático que esperar cinco personas de visita y que lleguen más del doble.

En el caso de los estudios de opinión, su núcleo central es la distribución espacial de las personas y la magnitud, en la que se encuentran. Por lo que es importante saber cuántas y cuántos habitantes hay en cada localidad, comuna, provincia, región. De qué edad, sexo, actividad, etc.

Las investigaciones que se han publicado en los últimos años, como por ejemplo las que aporta el PNUD, nos evidencian que la sociedad chilena ha cambiado, en su percepción respecto de la búsqueda de la felicidad, del bienestar, del logro según el propio esfuerzo, etc. Así mismo se ha podido observar, como los grupos de interés se han organizado para la defensa de Hidroaysén, la educación, la vivienda, etc. Es decir, vivimos en una sociedad que enfrenta los desafíos, con otra mirada.

Hace 20 años era impensado hablar de matrimonio igualitario, femicidio, lucro en la educación, respeto al medio ambiente, etc. y lograr apoyos públicos, en esas causas.

Hace 20 años , nuestra sociedad debatía respecto de los DDHH y hoy lo hace, desde otra perspectiva. Hoy tenemos conciencia que crecimiento no es sinónimo de desarrollo.

Por lo tanto, si sabemos que la sociedad, los grupos y las personas, tienen una forma distinta de interpretar el quehacer mal podríamos realizar análisis de información con sustratos de 20 años atrás. Si no todos, gran parte de los análisis sociales usan como fundamento el Censo 2002. Es decir miramos la sociedad actual, con los números de la generación anterior.

En este contexto y con la información disponible podemos decir que los resultados de las encuestas, antes del 2012 y las proyecciones electorales eran certeros. El mundo electoral estaba acotado y normado.

Hoy puntualmente la decisión electoral, tiene el componente extremo de la libre utilización del derecho a voto. Y este comportamiento, no logra ser “capturado” por las encuestas.

Obviamente los estudios no han evidenciado con certeza, el estado de ánimo de los electores el día de la votación. Es más, ha quedado en evidencia que existen quienes dan su firma para inscribir candidatos, pero no votan por él. La opinión varía con la velocidad de las redes sociales.

Entonces todos han caído en el síndrome de Casandra, en el que pudiendo estudiar el comportamiento social, teniendo las capacidades para ello, sus pronósticos son cada día menos creíbles por el hecho de mirar el presente con los ojos del pasado.

Por otro lado, comenzará a surgir la duda razonable si para los demás aspectos evaluados en los estudios de opinión desde el 2012 en adelante, también pueden existir incertidumbres. Sin ánimo de recurrir a oráculos, se puede decir simplemente que alcanzar el cariño de la ciudadanía, ya no tiene que ver con las encuestas.

El desafío que viene entonces, es contar con información orientadora de base que permita a todos, conocer numéricamente cómo es Chile, en ésta década.

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28 nov 2013

Cantata de los Derechos Humanos

La Catedral repleta de personas en su mayoría miembros de comunidades de base, de la iglesia popular, antiguos trabajadores de la Vicaria y de DDHH.Se respiraba en el ambiente una sensación de emoción y recuerdo, de aquellos días de noviembre de 1978, en que el Cardenal Raúl Silva Henríquez, a través de la Vicaría convocó al Simposio Internacional de los Derechos Humanos.Pero poco a poco la emoción se fue convirtiendo en estupor, en incomodidad y finalmente en profunda rabia.

La actividad, que obedecía a un merecidísimo homenaje al Padre Esteban Gumucio, en el Centenario de su nacimiento, y a los 35 años de la Celebración del Simposio, comienza con una larguísima liturgia, muy piadosa y muy católica, mucha oración, una mención rápida al Cardenal Silva y al Padre Esteban Gumucio, ambas voces proféticas de nuestra Iglesia, pero pasan los minutos y ninguna mención a que la obra que se escucharía fue escrita en homenaje a las miles de víctimas de la Dictadura, a los detenidos desaparecidos, a los ejecutados, a los torturados, a los cientos de familiares que atestaban hace 35 años la misma Catedral, exponiéndose a la brutal represión.

Esta noche hubo un silencio cómplice de la Iglesia, con esa realidad violenta que nos rodeaba, que fue valientemente denunciada por el Cardenal Silva y el Padre Gumucio.

Ninguna evocación a que la Cantata y el Simposio surgen en ese contexto político social de la más cruel Dictadura Militar, silencio sobre de rol de la Vicaría de la Solidaridad, en esos aciagos días.

En todo el largo preludio piadoso, nunca se pronunció la palabra dictadura, derechos humanos, detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, exiliados, degollados, justicia, verdad, impunidad, no se escuchó la palabra Lónquen. Estoy seguro que esa larga oración piadosa, no llegó a oídos de Jesús….ni al Dios de los pobres y perseguidos.

La hermosa Cantata fue una frustración, vaciada de contenido, aunque resonara con fuerza la poesía de Gumucio en la voz de Pepe Secall.

Esta noche sentí vergüenza por la inmensa involución conservadora que sufre la Iglesia de Santiago.

Antes de que terminara la Cantata me retiré para sentir que hoy en la calle se vive la verdadera lucha de nuestro pueblo por verdad, justicia y democracia.

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27 nov 2013

Política y religión en serio

Como supongo que pocos tendrán la posibilidad de leer entero el último documento del Papa Francisco, me parece oportuno dar a conocer sus reflexiones críticas sobre la economía global actual, en especial cuando se pretende manipular políticamente el mensaje religioso en la presente campaña electoral.

El Papa comienza por rechazar una economía de la exclusión y la inequidad, regida por la ley del más fuerte que eleva a la competencia como valor supremo por sobre la solidaridad. Una economía que deja fuera a grandes masas marginadas, sin trabajo y sin horizonte vital, como ha ocurrido en los países desarrollados con la “generación perdida”, como consecuencia de la crisis financiera internacional.

Es algo más que la explotación y la opresión. La marginación rompe el cordón umbilical de la persona con la sociedad. Los excluidos sobran. Hay una actitud generalizada de indiferencia hacia los que sufren en las fronteras de la sociedad, como ocurre con los migrantes.

El Papa rechaza que “algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante”.

La insensibilidad hacia la injusticia es la anestesia propia de la cultura del bienestar.Una de sus causas está en el papel preponderante que le damos al dinero en la escala de los valores, por sobre la primacía de la persona humana, que se aprecia según su capacidad de consumir.

Cuando se afirma la autonomía prácticamente absoluta de los mercados y se rechaza la capacidad regulatoria de los Estados, encargados de velar por el bien común, “se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone de forma unilateral e implacable sus leyes y sus reglas”. Lo que va unido a una corrupción generalizada y a una tolerada evasión fiscal.

Ninguna realidad frágil resiste ante las exigencias de este sistema social y económico “injusto en su raíz”: ni la suerte de los débiles, ni el equilibrio del medio ambiente.

Estas injusticias forman el caldo de cultivo de la violencia.Mientras no se abran las puertas a todos los excluidos, el Papa afirma que cualquier programa político, policial o de inteligencia será estéril para conseguir seguridad y tranquilidad.Ellas cuando cristalizan en estructuras sociales, socavan silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca.

“El consumismo desenfrenado” señala Papa Francisco –“ unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás…Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos”.

En su exhortación el Papa retoma la reflexión crítica de la Iglesia sobre el capitalismo salvaje o sin límites y denuncia sus efectos destructivos, y vuelve a propugnar con fuerza un equilibrio nuevo entre Estado, mercado y sociedad civil en cada país y a nivel global, como el esquema más adecuado para garantizar los derechos de todos y evitar la exclusión de los sectores más débiles.Termina anhelando que cada vez más políticos se abran hacia esta perspectiva de cambio.

Nunca me ha parecido adecuado mezclar religión y política. No creo en aquellos que se presentan como celosos guardianes de los valores y de la fe, ni menos en quienes pretenden aplicar lo que consideran “principios bíblicos” directamente a la organización de la sociedad.

Al menos desde fines del siglo XIX, la Iglesia ha luchado contra el fundamentalismo religioso y ha afirmado el valor de una política que respetuosa del pluralismo y de la libertad de pensamiento de todos. En democracia no se puede imponer el propio criterio, sea religioso o laico.Menos se puede llevar aguas al propio molino electoral reduciendo el mensaje cristiano a un conjunto de consignas de fácil venta.

Si queremos hablar en serio de economía y de política, harían bien todos con meditar las reflexiones del Papa sobre las negativas consecuencias que trae consigo una economía abandonada a su propia lógica de ganancia. ¿No se ha dicho que el peor enemigo del capitalismo es el propio capitalismo?

Luego de la crisis mundial del 2008 en que se mostró el verdadero rostro de una economía desregulada, el papa Francisco llama a todos a buscar nuevos derroteros de desarrollo con inclusión social.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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27 nov 2013

Nuestra memoria en llamas

Escasa repercusión ha tenido la destrucción parcial del teatro Municipal de Santiago y las alarmantes cifras sobre la suerte que está corriendo nuestro patrimonio.

Muchas veces se critica que los medios de comunicación no realizan la cobertura debida a los temas de real interés de la comunidad. Pero,¿cuáles son esos intereses?

El incendio del teatro Municipal ha tenido una amplia cobertura, con imágenes en vivo, notas posteriores y columnas que a la luz de cualquier evaluación debería, al menos, haber generado un remezón de proporciones ante esta emergencia en particular, y las cifras que demuestran que no es un hecho aislado.Un edificio patrimonial se quema cada semana.

Las declaraciones políticamente correctas se propagan tan rápido como el fuego y la reflexión seria dura menos que el humo sobre Santiago.

Las explicaciones que intentan llevar a la comunidad hacia la resignación, la falsa creencia que nada se pudo hacer antes y que durante el incendio tampoco se pudo hacer mejor, así como la idea de que el daño generado era inevitable, parecen inundar los medios durante los días posteriores, como si fuera necesario reinventar la rueda para proteger un recinto como el teatro Municipal ante una emergencia tan antigua como los incendios.

“La impresión fue tremenda: había verdaderas cascadas de agua fluyendo con material quemado al interior del teatro. Es imposible calcular los daños de la pérdida, porque lo que no destruyó el fuego, sí lo hizo el agua. Estamos hablando de una verdadera inundación” declaraba Loreto Mardones, presidenta del Sindicato de Coros (El Mostrador).

Al ver las imágenes de los artistas, sus rostros y el dolor que expresaban, pareciera que son de los pocos que realmente comprenden el valor de la pérdida.

Mientras algunos se concentran en justificar lo que no se hizo antes del incendio, decir que hay seguros comprometidos, o simplemente tratar de cuantificar económicamente las pérdidas, en vez de concentrarse en qué se hará y qué se puede hacer mejor, el incendio no deja de revelarnos que simplemente poco se valora el real sentido de la pérdida, y la verdadera desprotección que existe de nuestro patrimonio cultural.

Pero aquí el problema no es de dinero, como tampoco de acceso al conocimiento.La limitación está en nosotros, en la capacidad que tenemos para hacer cambios, en asumir que para caminar en serio al desarrollo debemos ir más allá del indicador, del ranking y los promedios.

Pareciera que las resistencias, los egos, las tradiciones, y la inmediatez de nuestra mirada, hacen cada vez más complejo este camino.

No se trata de entrar en una descripción detallada sobre las medidas de protección, la tecnología y técnicas disponibles para proteger la vida y la infraestructura antes y durante un incendio, pues basta con señalar que existe y está a nuestro alcance.

No deja de incomodarme la aparente necesidad de plantear estudios y análisis de alta complejidad para determinar las medidas esenciales de protección de estructuras patrimoniales como el teatro Municipal de Santiago, haciendo parecer que esta materia está al borde de lo inaccesible.

Por ello es fundamental clarificar queexisten normas internacionales que en otros países son regulaciones estrictas,definidas para instalaciones existentes, en construcción e incluso en demolición, con estándares concretos que no requieren de consultoría, estudio ni análisis alguno, que no sea aquél que pueden realizar los responsables del diseño de una construcción, proveedores e instaladores. Más aún, exigencias que en países desarrollados son pre requisito para funcionar.

Los incendios seguirán ocurriendo, pues en esta materia podemos disminuir el riesgo pero no eliminarlo. Peroaquí no hablamos de prevención, sino de un concepto aún más amplio, que es protección.estro patrimonio se quema, y con ello la memoria que nos corresponde cuidar para futuras generaciones.

Si no se toman medidas, si quienes ocupan una posición en la toma de decisión y como ciudadanos no expresamos activamente nuestra preocupación por lo que se hace, se está dejando de hacer o se puede hacer mejor, terminaremos heredando a las futuras generaciones un reflejo de la cultura del plástico, la simulación y lo que parece ser pero no es, pues el original ya se habrá transformado en cenizas.

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27 nov 2013

Las elecciones

Las recientes elecciones presentaron numerosas noticias que debieran ser de interés. Quienes nos interesamos en la política y en la sociedad no podemos ver lo que sucede sin atender a las revelaciones de la realidad. La única conclusión seria que se puede sacar de esta elección es que votó muy poca gente.

Sin necesidad de hacer grandes conjeturas, me ha quedado claro que esta democracia protegida creada por Guzmán con la ayuda de Pinochet, ha agotado a los chilenos. Dije, hace ya muchos años, que ésta es una “democracia aparente” y hoy no queda más que ratificar el término, por cuanto mal se puede hablar de un gobierno del pueblo, cuando la participación electoral no llega al cincuenta por ciento de los electores habilitados para votar.

El pueblo chileno no se ha sentido convocado, sobre todo a partir de esa idea que la derecha ha difundido desde hace tiempo: al día siguiente usted igual tendrá que ir a trabajar.Como si alguien sugiriera que la elección es un acto de magia.

La mitad de ese pueblo no ha votado, es decir, ni siquiera expresa la opinión de rechazo propia del voto nulo ni tampoco el desconcierto propio del voto en blanco. Es simplemente el desinterés en la experiencia democrática, la falta de compromiso con el destino de la sociedad y la falta de confianza en que los gobiernos podrán trabajar por solucionar los problemas de las personas.

Una abstención tan alta (más del 50%) nos revela que la mayoría de los chilenos mayores de 18 años no se sienten interpelados por los que postulan a gobernar. Nada más.

No se cree en la democracia o se aprecia que la mantención o no de este sistema no modifica sustancialmente la situación individual de los sujetos llamados a participar.

Entrar en disquisiciones sobre si la abstención es de uno u otro lado sólo conduce a conclusiones livianas e indemostrables.No votar es no votar.El que calla no otorga, sino que nada dice. Punto. Cuando en una sociedad, la minoría de sus habitantes mayores de edad no participa de la democracia, los que gobiernan tienen un bajo respaldo.

Lo que está en dificultades es la democracia misma, la idea esencial de que el pueblo debe ser capaz de gobernarse a sí mismo, dándose representantes legitimados por las mayorías, con ideas, con programas y con la posibilidad de exigirles diálogo frecuente y consistencia con sus mensajes al ser elegidos.

Algo pasa en los que dirigen la sociedad, que no son suficientemente creíbles, que no parecen respetables a los ojos de los ciudadanos. Observemos, por ejemplo, el resultado de las encuestas sobre el actual Presidente de Chile: la mayoría de la gente no le cree.¡No le cree! Es decir, se piensa que no dice la verdad. Y eso se aplica a muchos de los candidatos a distintos cargos. De todas las ideologías.

¿O es que se ha generalizado la conciencia de que los actuales dominadores de la política no tienen interés verdadero en que los ciudadanos participen? Puede ser exagerado, pero siento un viento a la República de Weimer, ese desánimo de los alemanes entre la derrota de 1918 y la llegada del nazismo.

Un cierto aire de que no importa tanto la democracia, que la participación puede reducirse a un voto voluntario cada cierto tiempo, que no hay proyectos inclusivos del pueblo y de las personas y que da lo mismo votar o no, porque sólo cambian los administradores del sistema y nunca el sistema mismo.Y entre unos administradores y otros, no habría gran diferencia.

Otros dicen que la baja participación es porque los llamados “incumbentes”, es decir, estos parlamentarios que se repiten majaderamente en los cargos y que no se la juegan por modificar nada sustancial, que hacen discursos no veraces, que cometen actos de corrupción y no son sancionados políticamente, que se siguen haciendo elegir usando malas artes, ellos, están dominando la escena.

No los nombraré, pero su imagen ronda en nuestras cabezas, ya sean senadores o diputados, mientras otros del mismo estilo se preparan para ser ministros del gobierno que resulte elegido.

En un modelo tan cerrado, cupular, aparecen elegidos personeros que se revisten de oropeles que no les pertenecen o que dicen ser aptos para los cargos solamente por haber servido otros, sin que nadie pueda preguntarse si haber sido subsecretario de algo lo habilita para ser senador o diputado o si cuando tuvo ese cargo lo hizo bien o mal.Es la imagen, sólo la presencia de su nombre.Es conocido.Y eso puede bastar.

Lo que para mí es una dolorosa derrota, la de Soledad Alvear, al menos tiene el consuelo de que el ganador es un hombre que aporta positivamente en la política. Lo que no sucede con la de Undurraga y muchos otros, que se vieron sobrepasados por las máquinas poderosas organizadas desde el poder y la riqueza.

La democracia chilena ha demostrado cierta precariedad, tanto por la escasa votación como por la forma en que lo hicieron esos chilenos. Es como decir “para qué voy si siempre es lo mismo o si voy, prefiero votar a ganador que abrir otras opciones”.

El sistema electoral es definitivamente malo. Deja muchos vacíos que van desde la inscripción de candidaturas hasta los que resultan elegidos de un modo no representativo. La democracia aparente que se ha construido en Chile carece de otro mecanismo real de intervención ciudadana que no sea la votación periódica. Eso no puede seguir así, pues se arriesga mucho.

El país requiere una democracia verdadera, donde el pueblo participa activamente, donde se cambie el concepto de “masa informe” para referirse a los ciudadanos, por el de una comunidad nacional organizada.

No es “la gente”, sino las personas. Eso se debe expresar en normas constitucionales, pero también en actitudes: no es necesario que una ley obligue a ciertas y determinados comportamientos para que los políticos actúen con corrección.

Los partidos son indispensables en una sociedad políticamente organizada, pero también debe haber espacios para la participación de las personas que no son militantes. Mientras más canales de participación existan y más activos estén, mejor será para la sociedad toda y para cada una de las personas.La política, es decir las cuestiones del poder y las decisiones que afectan a los habitantes del país, no puede ser asunto de clases, de grupitos, menos aún de camarillas o alianzas de intereses transversales.

Si miramos a la sociedad de esta manera, tal vez podamos recuperar el sentido de intervenir, de participar, de concurrir a votar y ser capaz de exigir que se respeten los derechos y se cumplan los deberes.

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