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	<title>Comentarios en: Todo permiso debe tener una vigencia acotada</title>
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		<title>Por: Erika González Prelle</title>
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		<dc:creator>Erika González Prelle</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 23:09:00 +0000</pubDate>
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		<description>Resulta muy razonable el tener un plazo corto para ejecutar
aprobaciones de proyectos urbanos y respetar esos plazos responsablemente como
ciudadanos, ya sea como personas públicas, privadas, individuales o colectivas.
Tres años aparece como un plazo más que razonable pues en muy corto tiempo se
presentan muchos proyectos para una misma zona, en función de una condición
inicial, que al poco andar cambia drásticamente. No podemos desconocer que
nuestras intervenciones en la geografía que habitamos altera fuertemente el
entorno y con las tecnologías actuales, en muy breve tiempo. De allí que lo que
hoy se autorizó en las condiciones presentes pierda vigencia en casi un abrir y
cerrar de ojos. La obsolescencia ya no es solo respecto de un plazo de un
documento administrativo sino de la realidad imperante. Si comparamos el plazo
de nuestras intervenciones estructurales en nuestras ciudades y entorno
geográfico, y la urgencia con que se presentan proyectos para ser autorizados,
las aprobaciones administrativas quedan obsoletas probablemente en menos de
tres años. Algo así debe ser lo que sucedió en la zona norte de Santiago, donde
inicialmente se presentaron muchos proyectos de “barrios exclusivos” y que en
menos de 6 años se llenó de ellos confluyendo todos a Av. Pedro Fontova. Nadie
sostuvo la promesa de vivir en un entorno “tranquilo y exclusivo”, con “mejor
calidad de vida viviendo fuera de la ciudad pero a pasos de ella”. Es curioso
que, con  el sistema institucional que poseemos,
no estemos teniendo una mirada sistémica del tipo de ciudad que estamos
construyendo. ¿Quién mira el límite de crecimiento y de aumento de la densidad
de personas (y vehículos) que debe tener una cuenca como la de Santiago y de
cualquier otra zona de nuestro territorio?. Siendo cada uno de nosotros
mamíferos, al fin y al cabo, es necesario considerar las características de
nuestro comportamiento cuando estamos sometidos a situaciones de hacinamiento
(agresividad o violencia) además de la conocida 
congestión, contaminación y la mayor probabilidad de accidentes con
daños materiales y humanos. ¿Qué calidad de vida queremos tener en el largo
plazo, para nosotros y nuestra descendencia? La reflexión del Sr. Herman me
hace pensar en la necesidad de equilibrar nuestra mirada teniendo en cuenta esa
obsolescencia de las autorizaciones 
administrativas y la de la realidad que las generó, con las necesidades
humanas permanentes en el tiempo que cuentan con una sola geografía para
habitarla todos los años que vienen.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Resulta muy razonable el tener un plazo corto para ejecutar<br />
aprobaciones de proyectos urbanos y respetar esos plazos responsablemente como<br />
ciudadanos, ya sea como personas públicas, privadas, individuales o colectivas.<br />
Tres años aparece como un plazo más que razonable pues en muy corto tiempo se<br />
presentan muchos proyectos para una misma zona, en función de una condición<br />
inicial, que al poco andar cambia drásticamente. No podemos desconocer que<br />
nuestras intervenciones en la geografía que habitamos altera fuertemente el<br />
entorno y con las tecnologías actuales, en muy breve tiempo. De allí que lo que<br />
hoy se autorizó en las condiciones presentes pierda vigencia en casi un abrir y<br />
cerrar de ojos. La obsolescencia ya no es solo respecto de un plazo de un<br />
documento administrativo sino de la realidad imperante. Si comparamos el plazo<br />
de nuestras intervenciones estructurales en nuestras ciudades y entorno<br />
geográfico, y la urgencia con que se presentan proyectos para ser autorizados,<br />
las aprobaciones administrativas quedan obsoletas probablemente en menos de<br />
tres años. Algo así debe ser lo que sucedió en la zona norte de Santiago, donde<br />
inicialmente se presentaron muchos proyectos de “barrios exclusivos” y que en<br />
menos de 6 años se llenó de ellos confluyendo todos a Av. Pedro Fontova. Nadie<br />
sostuvo la promesa de vivir en un entorno “tranquilo y exclusivo”, con “mejor<br />
calidad de vida viviendo fuera de la ciudad pero a pasos de ella”. Es curioso<br />
que, con  el sistema institucional que poseemos,<br />
no estemos teniendo una mirada sistémica del tipo de ciudad que estamos<br />
construyendo. ¿Quién mira el límite de crecimiento y de aumento de la densidad<br />
de personas (y vehículos) que debe tener una cuenca como la de Santiago y de<br />
cualquier otra zona de nuestro territorio?. Siendo cada uno de nosotros<br />
mamíferos, al fin y al cabo, es necesario considerar las características de<br />
nuestro comportamiento cuando estamos sometidos a situaciones de hacinamiento<br />
(agresividad o violencia) además de la conocida<br />
congestión, contaminación y la mayor probabilidad de accidentes con<br />
daños materiales y humanos. ¿Qué calidad de vida queremos tener en el largo<br />
plazo, para nosotros y nuestra descendencia? La reflexión del Sr. Herman me<br />
hace pensar en la necesidad de equilibrar nuestra mirada teniendo en cuenta esa<br />
obsolescencia de las autorizaciones<br />
administrativas y la de la realidad que las generó, con las necesidades<br />
humanas permanentes en el tiempo que cuentan con una sola geografía para<br />
habitarla todos los años que vienen.</p>
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		<title>Por: romanmd</title>
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		<dc:creator>romanmd</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 21:45:00 +0000</pubDate>
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		<description>En Viña del Mar se hacen muchas trampas para validar los permisos de edificación caducados. En el sector dunas de Reñaca se está construyendo un gigantesco edificio con una &quot;modificación&quot; de un permiso de construcción otorgado hace mas de 8 años. Para prorrogar su validez, justo antes del vencimiento del plazo,  llevaron varias máquinas al lugar, movieron un poco de tierra, y solicitaron al municipio un &quot;certificado de continuidad de obras&quot;, documento que no está contemplado en la Ordenanza de la Ley de Urbanismo y Construcciones, pero que fue otorgado por el Director de Obras sin siquiera ponerse colorado. Para conocimiento del lector, dicho edificio fue construido por la inmobiliaria Euro, vinculada a los concesionarios del Casino Municipal de Viña del Mar, de quienes se ha dicho gozan de una increíble red de protección al interior de ese municipio.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En Viña del Mar se hacen muchas trampas para validar los permisos de edificación caducados. En el sector dunas de Reñaca se está construyendo un gigantesco edificio con una &#8220;modificación&#8221; de un permiso de construcción otorgado hace mas de 8 años. Para prorrogar su validez, justo antes del vencimiento del plazo,  llevaron varias máquinas al lugar, movieron un poco de tierra, y solicitaron al municipio un &#8220;certificado de continuidad de obras&#8221;, documento que no está contemplado en la Ordenanza de la Ley de Urbanismo y Construcciones, pero que fue otorgado por el Director de Obras sin siquiera ponerse colorado. Para conocimiento del lector, dicho edificio fue construido por la inmobiliaria Euro, vinculada a los concesionarios del Casino Municipal de Viña del Mar, de quienes se ha dicho gozan de una increíble red de protección al interior de ese municipio.</p>
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