<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios en: América Latina en el entorno global</title>
	<atom:link href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 08 Feb 2016 22:59:00 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.4.2</generator>
	<item>
		<title>Por: Miguel Ángel Pardo Benavidez</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/#comment-6494</link>
		<dc:creator>Miguel Ángel Pardo Benavidez</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Nov 2011 18:22:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=13820#comment-6494</guid>
		<description>

El escenario global se presenta
y proyecta, a lo largo de toda la historia del siglo XX y en esta primera
década del siglo XXI, con altísimo dinamismo y variabilidad. 


 


Para buena parte de la población,
es la incertidumbre y no un “orden” internacional el que prima en la actualidad,
y menos aún, la hegemonía de alguna potencia en particular, reconociendo que,
más que nunca, dicho escenario, y como efecto del intenso proceso de
globalización e interdependencia de los distintos mercados a la economía
mundial, debiera ser caracterizado como un periodo que cierra la “unipolaridad”
de occidente y amplía los márgenes, como bien dice el autor, hacia el mundo
emergente, con modelos poco ortodoxos -a juicio de nuestra “exacerbada
occidentalidad”-, pero que responden con mayor margen de maniobra a las cada
vez más constantes “crisis”, sean estas venidas de los déficit de la Democracia
Liberal, como de su inseparable compañero, el Sistema Económico Neoliberal. 


 


En tal sentido, este nuevo
escenario se presenta como un periodo de multipolaridad que no necesariamente
debiese ser entendido como un proceso de profetizada decadencia para los países
del G8, ni de bienaventurado futuro para los países emergentes, sino que, a mi
parecer, es un proceso marcado por los acertijos, los laberintos, encrucijadas,
etc, en fin, de peligros y oportunidades, bajo el doble significado de crisis.


 


            Latinoamérica,
y comparto la apreciación de Patricio, desde que se incorpora al mercado mundo
–reconociendo que su “hallazgo” obedece a fines mercantiles-, fue subordinado
económicamente a las metrópolis de la época, y posteriormente, a los países
potencia de turno. De hecho, los intentos de industrialización de mediados del
siglo XX –industrialización por sustitución de importaciones- son una respuesta
de los países de la región a la política económica de los países desarrollados,
centros industriales de aquel momento, y que, a excepción de Brasil, no
representó un cambio en la estructura productiva. Es, en tal sentido, que la
actual situación de nuestros pueblos, más allá de la modernización material de
nuestras vidas, y en subir algunos puntos en los índices de desarrollo humano,
no ha visto modificada su posición periférica en el mercado mundial, siendo
igualmente susceptible a los resultados de la economía mundo.


 


            Más
allá del temor -y en eso me distancio de Patricio-, al modelo “no democrático”
de China, resulta quizás de mayor atención la extensiva disconformidad con el
modelo de desarrollo seguido buena parte de occidente, y en tal sentido, por
nuestros pueblos, que han intentado conjugar Democracia (liberal) y Capitalismo
(neoliberal). A mi entender, la asociación paradigmática entre Democracia y
Capitalismo está en crisis, evidencia de ello está no sólo en nuestro país –Chile-,
el que se ha visto fuertemente resentido por el fundamentalismo dogmático, al intentar
hacer compatible –forzosamente- democracia liberal (¿protegida?), y
neoliberalismo (¿social de mercado?), sino en ese mal sabor de boca que como
sociedad tenemos, manifestado tanto en movilizaciones sociales de carácter transnacional
que cuestionan abiertamente una democracia que habla de libertad, justicia e
igualdad (sólo reducida a la legalidad, claro está), como un sistema económico
capitalista que se supera constantemente a sí mismo en la generación de la
hipercompetencia entre individuos con “desigual ingreso y fortuna”,
reproduciendo un modelo que beneficia a “los más fuertes y adaptables al medio”.



 


            ¿Tendrá
Latinoamérica la fortaleza y adaptabilidad para sobrevivir a este contexto de
incertidumbre y reacomodo global? Esperemos que, desde los “márgenes del
desarrollo”, la tengamos.


</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El escenario global se presenta<br />
y proyecta, a lo largo de toda la historia del siglo XX y en esta primera<br />
década del siglo XXI, con altísimo dinamismo y variabilidad. </p>
<p> </p>
<p>Para buena parte de la población,<br />
es la incertidumbre y no un “orden” internacional el que prima en la actualidad,<br />
y menos aún, la hegemonía de alguna potencia en particular, reconociendo que,<br />
más que nunca, dicho escenario, y como efecto del intenso proceso de<br />
globalización e interdependencia de los distintos mercados a la economía<br />
mundial, debiera ser caracterizado como un periodo que cierra la “unipolaridad”<br />
de occidente y amplía los márgenes, como bien dice el autor, hacia el mundo<br />
emergente, con modelos poco ortodoxos -a juicio de nuestra “exacerbada<br />
occidentalidad”-, pero que responden con mayor margen de maniobra a las cada<br />
vez más constantes “crisis”, sean estas venidas de los déficit de la Democracia<br />
Liberal, como de su inseparable compañero, el Sistema Económico Neoliberal. </p>
<p> </p>
<p>En tal sentido, este nuevo<br />
escenario se presenta como un periodo de multipolaridad que no necesariamente<br />
debiese ser entendido como un proceso de profetizada decadencia para los países<br />
del G8, ni de bienaventurado futuro para los países emergentes, sino que, a mi<br />
parecer, es un proceso marcado por los acertijos, los laberintos, encrucijadas,<br />
etc, en fin, de peligros y oportunidades, bajo el doble significado de crisis.</p>
<p> </p>
<p>            Latinoamérica,<br />
y comparto la apreciación de Patricio, desde que se incorpora al mercado mundo<br />
–reconociendo que su “hallazgo” obedece a fines mercantiles-, fue subordinado<br />
económicamente a las metrópolis de la época, y posteriormente, a los países<br />
potencia de turno. De hecho, los intentos de industrialización de mediados del<br />
siglo XX –industrialización por sustitución de importaciones- son una respuesta<br />
de los países de la región a la política económica de los países desarrollados,<br />
centros industriales de aquel momento, y que, a excepción de Brasil, no<br />
representó un cambio en la estructura productiva. Es, en tal sentido, que la<br />
actual situación de nuestros pueblos, más allá de la modernización material de<br />
nuestras vidas, y en subir algunos puntos en los índices de desarrollo humano,<br />
no ha visto modificada su posición periférica en el mercado mundial, siendo<br />
igualmente susceptible a los resultados de la economía mundo.</p>
<p> </p>
<p>            Más<br />
allá del temor -y en eso me distancio de Patricio-, al modelo “no democrático”<br />
de China, resulta quizás de mayor atención la extensiva disconformidad con el<br />
modelo de desarrollo seguido buena parte de occidente, y en tal sentido, por<br />
nuestros pueblos, que han intentado conjugar Democracia (liberal) y Capitalismo<br />
(neoliberal). A mi entender, la asociación paradigmática entre Democracia y<br />
Capitalismo está en crisis, evidencia de ello está no sólo en nuestro país –Chile-,<br />
el que se ha visto fuertemente resentido por el fundamentalismo dogmático, al intentar<br />
hacer compatible –forzosamente- democracia liberal (¿protegida?), y<br />
neoliberalismo (¿social de mercado?), sino en ese mal sabor de boca que como<br />
sociedad tenemos, manifestado tanto en movilizaciones sociales de carácter transnacional<br />
que cuestionan abiertamente una democracia que habla de libertad, justicia e<br />
igualdad (sólo reducida a la legalidad, claro está), como un sistema económico<br />
capitalista que se supera constantemente a sí mismo en la generación de la<br />
hipercompetencia entre individuos con “desigual ingreso y fortuna”,<br />
reproduciendo un modelo que beneficia a “los más fuertes y adaptables al medio”.</p>
<p> </p>
<p>            ¿Tendrá<br />
Latinoamérica la fortaleza y adaptabilidad para sobrevivir a este contexto de<br />
incertidumbre y reacomodo global? Esperemos que, desde los “márgenes del<br />
desarrollo”, la tengamos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Miguel Ángel Pardo Benavidez</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/#comment-19464</link>
		<dc:creator>Miguel Ángel Pardo Benavidez</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Nov 2011 18:22:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=13820#comment-19464</guid>
		<description>

El escenario global se presenta
y proyecta, a lo largo de toda la historia del siglo XX y en esta primera
década del siglo XXI, con altísimo dinamismo y variabilidad. 


 


Para buena parte de la población,
es la incertidumbre y no un “orden” internacional el que prima en la actualidad,
y menos aún, la hegemonía de alguna potencia en particular, reconociendo que,
más que nunca, dicho escenario, y como efecto del intenso proceso de
globalización e interdependencia de los distintos mercados a la economía
mundial, debiera ser caracterizado como un periodo que cierra la “unipolaridad”
de occidente y amplía los márgenes, como bien dice el autor, hacia el mundo
emergente, con modelos poco ortodoxos -a juicio de nuestra “exacerbada
occidentalidad”-, pero que responden con mayor margen de maniobra a las cada
vez más constantes “crisis”, sean estas venidas de los déficit de la Democracia
Liberal, como de su inseparable compañero, el Sistema Económico Neoliberal. 


 


En tal sentido, este nuevo
escenario se presenta como un periodo de multipolaridad que no necesariamente
debiese ser entendido como un proceso de profetizada decadencia para los países
del G8, ni de bienaventurado futuro para los países emergentes, sino que, a mi
parecer, es un proceso marcado por los acertijos, los laberintos, encrucijadas,
etc, en fin, de peligros y oportunidades, bajo el doble significado de crisis.


 


            Latinoamérica,
y comparto la apreciación de Patricio, desde que se incorpora al mercado mundo
–reconociendo que su “hallazgo” obedece a fines mercantiles-, fue subordinado
económicamente a las metrópolis de la época, y posteriormente, a los países
potencia de turno. De hecho, los intentos de industrialización de mediados del
siglo XX –industrialización por sustitución de importaciones- son una respuesta
de los países de la región a la política económica de los países desarrollados,
centros industriales de aquel momento, y que, a excepción de Brasil, no
representó un cambio en la estructura productiva. Es, en tal sentido, que la
actual situación de nuestros pueblos, más allá de la modernización material de
nuestras vidas, y en subir algunos puntos en los índices de desarrollo humano,
no ha visto modificada su posición periférica en el mercado mundial, siendo
igualmente susceptible a los resultados de la economía mundo.


 


            Más
allá del temor -y en eso me distancio de Patricio-, al modelo “no democrático”
de China, resulta quizás de mayor atención la extensiva disconformidad con el
modelo de desarrollo seguido buena parte de occidente, y en tal sentido, por
nuestros pueblos, que han intentado conjugar Democracia (liberal) y Capitalismo
(neoliberal). A mi entender, la asociación paradigmática entre Democracia y
Capitalismo está en crisis, evidencia de ello está no sólo en nuestro país –Chile-,
el que se ha visto fuertemente resentido por el fundamentalismo dogmático, al intentar
hacer compatible –forzosamente- democracia liberal (¿protegida?), y
neoliberalismo (¿social de mercado?), sino en ese mal sabor de boca que como
sociedad tenemos, manifestado tanto en movilizaciones sociales de carácter transnacional
que cuestionan abiertamente una democracia que habla de libertad, justicia e
igualdad (sólo reducida a la legalidad, claro está), como un sistema económico
capitalista que se supera constantemente a sí mismo en la generación de la
hipercompetencia entre individuos con “desigual ingreso y fortuna”,
reproduciendo un modelo que beneficia a “los más fuertes y adaptables al medio”.



 


            ¿Tendrá
Latinoamérica la fortaleza y adaptabilidad para sobrevivir a este contexto de
incertidumbre y reacomodo global? Esperemos que, desde los “márgenes del
desarrollo”, la tengamos.


</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El escenario global se presenta<br />
y proyecta, a lo largo de toda la historia del siglo XX y en esta primera<br />
década del siglo XXI, con altísimo dinamismo y variabilidad. </p>
<p> </p>
<p>Para buena parte de la población,<br />
es la incertidumbre y no un “orden” internacional el que prima en la actualidad,<br />
y menos aún, la hegemonía de alguna potencia en particular, reconociendo que,<br />
más que nunca, dicho escenario, y como efecto del intenso proceso de<br />
globalización e interdependencia de los distintos mercados a la economía<br />
mundial, debiera ser caracterizado como un periodo que cierra la “unipolaridad”<br />
de occidente y amplía los márgenes, como bien dice el autor, hacia el mundo<br />
emergente, con modelos poco ortodoxos -a juicio de nuestra “exacerbada<br />
occidentalidad”-, pero que responden con mayor margen de maniobra a las cada<br />
vez más constantes “crisis”, sean estas venidas de los déficit de la Democracia<br />
Liberal, como de su inseparable compañero, el Sistema Económico Neoliberal. </p>
<p> </p>
<p>En tal sentido, este nuevo<br />
escenario se presenta como un periodo de multipolaridad que no necesariamente<br />
debiese ser entendido como un proceso de profetizada decadencia para los países<br />
del G8, ni de bienaventurado futuro para los países emergentes, sino que, a mi<br />
parecer, es un proceso marcado por los acertijos, los laberintos, encrucijadas,<br />
etc, en fin, de peligros y oportunidades, bajo el doble significado de crisis.</p>
<p> </p>
<p>            Latinoamérica,<br />
y comparto la apreciación de Patricio, desde que se incorpora al mercado mundo<br />
–reconociendo que su “hallazgo” obedece a fines mercantiles-, fue subordinado<br />
económicamente a las metrópolis de la época, y posteriormente, a los países<br />
potencia de turno. De hecho, los intentos de industrialización de mediados del<br />
siglo XX –industrialización por sustitución de importaciones- son una respuesta<br />
de los países de la región a la política económica de los países desarrollados,<br />
centros industriales de aquel momento, y que, a excepción de Brasil, no<br />
representó un cambio en la estructura productiva. Es, en tal sentido, que la<br />
actual situación de nuestros pueblos, más allá de la modernización material de<br />
nuestras vidas, y en subir algunos puntos en los índices de desarrollo humano,<br />
no ha visto modificada su posición periférica en el mercado mundial, siendo<br />
igualmente susceptible a los resultados de la economía mundo.</p>
<p> </p>
<p>            Más<br />
allá del temor -y en eso me distancio de Patricio-, al modelo “no democrático”<br />
de China, resulta quizás de mayor atención la extensiva disconformidad con el<br />
modelo de desarrollo seguido buena parte de occidente, y en tal sentido, por<br />
nuestros pueblos, que han intentado conjugar Democracia (liberal) y Capitalismo<br />
(neoliberal). A mi entender, la asociación paradigmática entre Democracia y<br />
Capitalismo está en crisis, evidencia de ello está no sólo en nuestro país –Chile-,<br />
el que se ha visto fuertemente resentido por el fundamentalismo dogmático, al intentar<br />
hacer compatible –forzosamente- democracia liberal (¿protegida?), y<br />
neoliberalismo (¿social de mercado?), sino en ese mal sabor de boca que como<br />
sociedad tenemos, manifestado tanto en movilizaciones sociales de carácter transnacional<br />
que cuestionan abiertamente una democracia que habla de libertad, justicia e<br />
igualdad (sólo reducida a la legalidad, claro está), como un sistema económico<br />
capitalista que se supera constantemente a sí mismo en la generación de la<br />
hipercompetencia entre individuos con “desigual ingreso y fortuna”,<br />
reproduciendo un modelo que beneficia a “los más fuertes y adaptables al medio”.</p>
<p> </p>
<p>            ¿Tendrá<br />
Latinoamérica la fortaleza y adaptabilidad para sobrevivir a este contexto de<br />
incertidumbre y reacomodo global? Esperemos que, desde los “márgenes del<br />
desarrollo”, la tengamos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Patricio Valenzuela Ormeno</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/#comment-6493</link>
		<dc:creator>Patricio Valenzuela Ormeno</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 12:35:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=13820#comment-6493</guid>
		<description>Esta gran oportunidad en el plano económico para América Latina es a la vez un desafío.   Discrepo en que América Latina haya tenido antes otras oportunidades que haya desperdiciado.  Creo que las oportunidades anteriores estaban fuertemente subsidiadas desde alguna potencia económica, y esta es la primera vez que América Latina puede salir a delante por sus propios medios, y dando lecciones a Europa y los EEUU.
Puede demostrar que las recetas que nos fueron aplicadas en este continente por el BM y el FMI y que nos formaron en el rigor, también deben ser aplicadas en los países desarrollados a pesar de la resistencia que provocan en la población de esos países.
El gran problema que veo en el futuro geopolítico, es que la nación que aparece liderando el crecimiento económico y la influencia global, es un país no democrático, al cual muchos países le estamos &quot;vendiendo el alma&quot;.  Hay que ver si el crecimiento económico de China y las mayores libertades económicas en ese país, fuerzan un giro hacia una mayor participación de sus ciudadanos en la elección de sus autoridades y en las decisiones políticas internas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Esta gran oportunidad en el plano económico para América Latina es a la vez un desafío.   Discrepo en que América Latina haya tenido antes otras oportunidades que haya desperdiciado.  Creo que las oportunidades anteriores estaban fuertemente subsidiadas desde alguna potencia económica, y esta es la primera vez que América Latina puede salir a delante por sus propios medios, y dando lecciones a Europa y los EEUU.<br />
Puede demostrar que las recetas que nos fueron aplicadas en este continente por el BM y el FMI y que nos formaron en el rigor, también deben ser aplicadas en los países desarrollados a pesar de la resistencia que provocan en la población de esos países.<br />
El gran problema que veo en el futuro geopolítico, es que la nación que aparece liderando el crecimiento económico y la influencia global, es un país no democrático, al cual muchos países le estamos &#8220;vendiendo el alma&#8221;.  Hay que ver si el crecimiento económico de China y las mayores libertades económicas en ese país, fuerzan un giro hacia una mayor participación de sus ciudadanos en la elección de sus autoridades y en las decisiones políticas internas.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Patricio Valenzuela Ormeno</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111118132118/america-latina-en-el-entorno-global/#comment-19447</link>
		<dc:creator>Patricio Valenzuela Ormeno</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 12:35:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.cooperativa.cl/opinion/?p=13820#comment-19447</guid>
		<description>Esta gran oportunidad en el plano económico para América Latina es a la vez un desafío.   Discrepo en que América Latina haya tenido antes otras oportunidades que haya desperdiciado.  Creo que las oportunidades anteriores estaban fuertemente subsidiadas desde alguna potencia económica, y esta es la primera vez que América Latina puede salir a delante por sus propios medios, y dando lecciones a Europa y los EEUU.
Puede demostrar que las recetas que nos fueron aplicadas en este continente por el BM y el FMI y que nos formaron en el rigor, también deben ser aplicadas en los países desarrollados a pesar de la resistencia que provocan en la población de esos países.
El gran problema que veo en el futuro geopolítico, es que la nación que aparece liderando el crecimiento económico y la influencia global, es un país no democrático, al cual muchos países le estamos &quot;vendiendo el alma&quot;.  Hay que ver si el crecimiento económico de China y las mayores libertades económicas en ese país, fuerzan un giro hacia una mayor participación de sus ciudadanos en la elección de sus autoridades y en las decisiones políticas internas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Esta gran oportunidad en el plano económico para América Latina es a la vez un desafío.   Discrepo en que América Latina haya tenido antes otras oportunidades que haya desperdiciado.  Creo que las oportunidades anteriores estaban fuertemente subsidiadas desde alguna potencia económica, y esta es la primera vez que América Latina puede salir a delante por sus propios medios, y dando lecciones a Europa y los EEUU.<br />
Puede demostrar que las recetas que nos fueron aplicadas en este continente por el BM y el FMI y que nos formaron en el rigor, también deben ser aplicadas en los países desarrollados a pesar de la resistencia que provocan en la población de esos países.<br />
El gran problema que veo en el futuro geopolítico, es que la nación que aparece liderando el crecimiento económico y la influencia global, es un país no democrático, al cual muchos países le estamos &#8220;vendiendo el alma&#8221;.  Hay que ver si el crecimiento económico de China y las mayores libertades económicas en ese país, fuerzan un giro hacia una mayor participación de sus ciudadanos en la elección de sus autoridades y en las decisiones políticas internas.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
