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	<title>Comentarios en: Del maltrato al buen trato, un camino de respeto</title>
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		<title>Por: Pedro Pagliai</title>
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		<dc:creator>Pedro Pagliai</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Jan 2015 15:59:00 +0000</pubDate>
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		<description>¿Es racional que a través de una ley se prohíba y erradique toda forma de violencia? ¿y por qué no también una ley que no permita la guerra? ¿o los insultos de los representantes políticos entre sí? ¿O una ley que no permita enojarse con uno mismo? ¿O que no hubiera partidos de fútbol sin derecho a tocar al jugador contrario? Sin sarcasmo de por medio, desear esto podría imposible.


Es tanto nuestro empecinamientos por ser buenos, a ser más justos y equitativos que una manera de alcanzarlo, es graduar los niveles de violencia, de modo que creemos que unos son más aceptables que otros siendo que el origen de la violencia es uno solo. Miedo. 


¿Es posible vivir sin miedo? Opino que no, pero es distinto vivir desde el miedo, que vivir a sabiendas que  el miedo es un motor y la conciencia, su observador. 


Llevemos este asunto al ámbito familiar. Para la autora resulta irónico que el lugar de más violencia a los menores sea el círculo cercano. En la sociedad que vivimos que basa sus bases en este núcleo, es inevitable que sea así. Y se antepone el amor como un deber, lo cual es contradictorios en la medida que aceptamos que el amor nunca ha de ser impuesto. La violencia que constata a diario la sociedad es su propio reflejo, pero aun no nos adentramos a la zona &quot;oscura&quot; donde yace el origen del mismo. 


Concuerdo plenamente en que la familia es garante y responsable del bienestar de nuestros niñ@s. Sí, en este mundo demente y de coacción, una ley también puede ser bienvenida para tales efectos. Pero se obvia en esta discusión, la naturaleza y rol que tiene lo que llamamos violencia en el ser humano que está en otro ámbito respecto del rol de las instituciones, estratificaciones, memorias históricas donde muchas veces descansan nuestras razones y discursos muchas de ellas fundadas en la violencia. Es decir, queremos erradicar justamente aquello que nos sustenta como sociedad!!!  
Según mi opinión, eso sí que es irónico.
Por eso, desde ese punto de vista, la elección del miedo es coherente con nuestra tendencia a la destrucción de la cual todos se alarman. Por su parte, desde el punto del amor, sucede un reconocimiento de la violencia como una ausencia del amor primero que nada a nosotros mismos, pero tal como se expresó, este no puede ser impuesto, con una ley, por una religión, por un deber del cual estamos llenos y saturados. 


Esto no es apología a la violencia ni una negación a la dignidad de todo ser vivo, sino un reconocimiento de su origen e implicancias, y del amor, no como su contraste, sino como un referente que puede ser explicado y desde el cual pueden ser las bases del discurso menos culposo y más amoroso.


Gracias</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¿Es racional que a través de una ley se prohíba y erradique toda forma de violencia? ¿y por qué no también una ley que no permita la guerra? ¿o los insultos de los representantes políticos entre sí? ¿O una ley que no permita enojarse con uno mismo? ¿O que no hubiera partidos de fútbol sin derecho a tocar al jugador contrario? Sin sarcasmo de por medio, desear esto podría imposible.</p>
<p>Es tanto nuestro empecinamientos por ser buenos, a ser más justos y equitativos que una manera de alcanzarlo, es graduar los niveles de violencia, de modo que creemos que unos son más aceptables que otros siendo que el origen de la violencia es uno solo. Miedo. </p>
<p>¿Es posible vivir sin miedo? Opino que no, pero es distinto vivir desde el miedo, que vivir a sabiendas que  el miedo es un motor y la conciencia, su observador. </p>
<p>Llevemos este asunto al ámbito familiar. Para la autora resulta irónico que el lugar de más violencia a los menores sea el círculo cercano. En la sociedad que vivimos que basa sus bases en este núcleo, es inevitable que sea así. Y se antepone el amor como un deber, lo cual es contradictorios en la medida que aceptamos que el amor nunca ha de ser impuesto. La violencia que constata a diario la sociedad es su propio reflejo, pero aun no nos adentramos a la zona &#8220;oscura&#8221; donde yace el origen del mismo. </p>
<p>Concuerdo plenamente en que la familia es garante y responsable del bienestar de nuestros niñ@s. Sí, en este mundo demente y de coacción, una ley también puede ser bienvenida para tales efectos. Pero se obvia en esta discusión, la naturaleza y rol que tiene lo que llamamos violencia en el ser humano que está en otro ámbito respecto del rol de las instituciones, estratificaciones, memorias históricas donde muchas veces descansan nuestras razones y discursos muchas de ellas fundadas en la violencia. Es decir, queremos erradicar justamente aquello que nos sustenta como sociedad!!!<br />
Según mi opinión, eso sí que es irónico.<br />
Por eso, desde ese punto de vista, la elección del miedo es coherente con nuestra tendencia a la destrucción de la cual todos se alarman. Por su parte, desde el punto del amor, sucede un reconocimiento de la violencia como una ausencia del amor primero que nada a nosotros mismos, pero tal como se expresó, este no puede ser impuesto, con una ley, por una religión, por un deber del cual estamos llenos y saturados. </p>
<p>Esto no es apología a la violencia ni una negación a la dignidad de todo ser vivo, sino un reconocimiento de su origen e implicancias, y del amor, no como su contraste, sino como un referente que puede ser explicado y desde el cual pueden ser las bases del discurso menos culposo y más amoroso.</p>
<p>Gracias</p>
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