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	<title>Comentarios en: Palabras versus palabrerío</title>
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		<title>Por: Anónimo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120124064332/palabras-versus-palabrerio/#comment-8412</link>
		<dc:creator>Anónimo</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 17:08:00 +0000</pubDate>
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		<description>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. 
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. 
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. 
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. <br />
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.<br />
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. <br />
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. <br />
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</p>
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		<title>Por: RodrigoQuintana</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120124064332/palabras-versus-palabrerio/#comment-21517</link>
		<dc:creator>RodrigoQuintana</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 17:08:00 +0000</pubDate>
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		<description>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. 
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. 
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. 
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. <br />
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.<br />
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. <br />
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. <br />
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</p>
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		<title>Por: Anónimo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120124064332/palabras-versus-palabrerio/#comment-8411</link>
		<dc:creator>Anónimo</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 17:06:00 +0000</pubDate>
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		<description>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. 
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. 
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. 
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. <br />
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.<br />
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. <br />
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. <br />
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</p>
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		<title>Por: RodrigoQuintana</title>
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		<dc:creator>RodrigoQuintana</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 17:06:00 +0000</pubDate>
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		<description>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. 
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. 
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. 
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo agregaría que no existen las palabras malas y que el gran riesgo del siglo XX y XXI, vaticinado por Orwell, es el neolenguaje. <br />
También el texto me hace pensar en que toda esta maravilla digital de la globalización y las redes convive medievalmente con una pobreza de lectura muy preocupante. En el peor medioevo, según Eco, gobernaba la iconografía por sobre la palabra, la cual era una lujo de los sacerdotes que mantenían sólo para sí la ciencia y las artes.<br />
Hoy la palabra es de escasa propiedad entre los ciudadanos y al igual que en la previa al humanismo, la relación con la realidad pasa más por la imagen. <br />
Adolfo Couve, con lo porro que fue como alumno, se tomó la misión de convertirse en un gran escritor, siendo que era ya un muy importante pintor. Apreció ya en los años 60 que trabajar la morfosintaxis en la literatura era una tarea que eludían los autores comprometidos. Ejemplo de su obsesión por esta postura literaria sería su novela El cumpleaños del Señor Balande. <br />
Se podrá discutir su trascendencia en la literatura nacional, pero no su cruzada contra la pobreza en el uso del lenguaje, a la cual añadió temas relativos a la relación del ser humano con las artes.</p>
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