Cinco preguntas a Camilo Marks
Martes, Septiembre 23rd, 2008
1. Señor Marks, el libidinaje, el humor y el mal humor que rodean al señor Ordenes en su última novela, “La Sinfonía Fantástica” (2008), crean una novela sobre el humor, el erotismo, la soledad ¿Para usted qué prepondera?
Señor Catalán, me extraña mucho que habiendo estudiado con este seguro servidor emplee palabras inexistentes. Bueno: eso no estaría mal si sonaran bien, pero “libidinaje” es atroz, hórrido, espeluznante, casi una tortura, física y metafísica, para la vista y los oídos. Ahora bien, contestando derechamente a su astuta pregunta, el tono libidinoso, o la libido subyacente, así como los buenos y malos humores de Órdenes son, claro, reflejo de su situación biográfica, de los momentos por los que está pasando, de soledad extrema, pero también del deseo, que no se atreve a decir a nadie, ni menos que a nadie a sí mismo, de vivir, de salir de la cueva en que lo tenía encerrado su padre, de abrirse al mundo en una época algo tardía, cuando la gente más bien quiere guardarse en sus cuarteles de invierno. Bueno, eso lo veo ahora, cuando la novela lleva su existencia propia y, desde luego, no soy el mejor crítico para calificar lo que yo mismo escribo, así que puedo estar equivocado medio a medio.
2. Cuando usted escribe, ¿lo hace pensando en sus eventuales lectores, en darles momentos memorables, o más bien en un paso a cierta posteridad a la que aspiran tantos hombres de letras?
Cuando escribo no pienso en nadie ni en nada, salvo, quizá, en Cecilia Palma, quien es mi lectora potencial -solo potencial hasta la fecha- más ferviente y cariñosa.
3. ¿Sigue creyendo, aún con “Hora 25”, que la oferta cultural chilena en TV es mas chanta que en dictadura?
Por supuesto, eso es de una evidencia absoluta. Antes, por lo menos en Semana Santa, Navidad o fiestas de guardar daban óperas, ciclos de teatro (las obras completas de Shakespeare, filmadas por la BBC, las exhibieron en canal 9 en el año 1989), ballets, películas de calidad. Ahora solo se salva, creo, apenas “Hora 25″ (y no hablo como parte interesada).
4. Usted ha incursionado en la antología de cuentos, tiene libros de crítica literaria, nouvelles, novelas y novelones. ¿Cuál es el próximo paso? ¿Un volumen de poesía?
El próximo paso ya está dado y en cierta medida el plan casi ha concluido, con muchos detalles pendientes aún. Se trata de tres nouvelles que tratan, la primera y la tercera, el tema de los detenidos desaparecidos, en tanto la del medio es una suerte de intermezzo o divertimento semiautobiográfico, al estilo de “Tashkent“, última historia del ciclo “La dictadura del proletariado” (ahí doy rienda suelta a mis obsesiones con la ex URSS, Rusia, los rusos, las rusas, etc.). De hecho, la primera historia ya ha aparecido o está a punto de aparecer en el sitio librosdementira.org, que es la memoria de tres distinguidos ex estudiantes míos de la Usach (Luis Cruz, Gabriel Oyarzún y Mauricio Sanhueza). Esa novela corta -no tanto en computador- se llama “El verano sin verano” y la están anunciando para el próximo lunes hace como un mes, de tal modo que ya me aburrí de ver si había salido. Lo que pasa es que viene con música -escogida por el suscrito- al final y eso parece que los tiene algo complicados (no la música, que nadie sabrá nunca de dónde la saqué, cómo se llama, qué es lo que es, sino, supongo, saber bien cómo y dónde insertarla al final del relato). Como en pedir no hay engaño, Ud. mismo puede, señor Catalán, buscar en librosdementira.org si ya ha se ha publicado y elegir el modo de leerla, es decir, en la pantalla, impresa, en silencio o con la gloriosa música final.
5. ¿Relee usted escritores chilenos con placer? Describa cuáles y con qué placer.
Vicente Huidobro, con placer masturbatorio, Enrique Lihn, con placer melancólico, Gabriela Mistral, con placer siniestro, Pablo Neruda, con placer irritado, Eduardo Anguita, con misticismo placentero, Nicanor Parra, con placer choreado, Ennio Moltedo, con placer de caballero, Pablo de Rokha, con placer marksista, en general, mucha poesía con distintos grados de placer. Entre los prosistas, Manuel Rojas, González Vera, María Luisa Bombal, Marta Brunet, Joaquín Edwards Bello, Augusto D’Halmar, Carlos León, Guillermo Blanco y varios y varias más, con placeres de distinta índole y carácter hipersexual, hiposexual, héterosexual, homoerótico, necrofílico y otros que no puedo decir para no caer bajo la mira del Ministerio Público ni ser acusado de ultraje al pudor y las buenas costumbres.


