La Semana
Termina una semana que, más que nunca, no se termina en viernes.
Este domingo habrá muchas cosas en juego y muchas esperanzas de que una combinación de resultados, incluso más que la suma de los votos o la comparación de los porcentajes, dé una noción respecto al resultado posible en diciembre del próximo año. Aunque no se pueden tomar los números de esta elección como un oráculo, hay una declaración del propio Joaquín Lavín que asegura que, a pesar del triunfo de su delfín Raúl Alcaíno en Santiago, la noche de las Municipales 2004 se dio cuenta de que su candidatura estaba en problemas.
La frase, que viene del hombre que irrumpió en la escena en las Municipales del 1996, es como para tomarla en cuenta. Y es cierto que si el ambiente no está para fiestas en la Moneda la noche del domingo, un cambio de gabinete final podría anticiparse. Al revés, si en la Alianza la cosa está más para la sobriedad que para el festejo, entonces significará que, con todos los aspectos que parecen favorables a su opción, otra vez la idea de la derrota presidencial cobrará fuerza.
Como sea, nadie será demasiado explícito el domingo. Todos resultarán fortalecidos. Pero, cada uno ha expresado lo que le parece un límite en términos de porcentajes. Y cualquier cifra demasiado distinta va a ser tomada en cuenta.
Vamos a revisar los pronósticos, esta tarde en el programa.
Y también las frases que, desde el propio Estado, consideran un exceso lo que pasó ayer con el traslado de Sakarach. Es bien probable que tengan razón. Una PDI más estresada que nunca, y no precisamente por el pederasta sino por los alcances de la red de corrupción desbaratada la semana pasada, puede haber tenido la tentación de haber sobre reaccionado.
Lo de Sakarach, en todo caso, será una anécdota. Como evolucionen los alcances de la red corrupta en la PDI y el drama político del Ministerio de Salud, parecen cosas mucho más importantes, por ahora.



