Al silencio
Han pasado meses desde que alimenté por última vez este blog. Desde ese día (primer debate presidencial televisado) he tenido miles de temas dignos de comentar. Pero hay una tal saturación por los billones de palabras por segundo que se dicen e ingresan a las redes, que me asalta una crisis existencial onda, ¿para qué? Si todos opinamos de todo, si hay tanto bla bla dando vueltas, los comentarios se convierten en un producto desechable y por ende contaminante.
Cuando comunicarse sí que tenía sentido, todo falló. La noche del terremoto ni twitter, ni facebook, ni el celular, ni la red de carabineros ni el sistema de comunicaciones de las fuerzas armadas, nos ayudaron. Sólo se oyó la radio a pilas o del auto. Sé que se trata de un caso extremo, de una situación excepcional porque felizmente no vivimos en permanente estado de catástrofe, pero esto me hace pensar que la comentariología es directamente proporcional a la confusión.
Sin ir más lejos, hoy nuevamente se enredaron en el número de muertos por el terremoto. La PDI dijo que había más de 500 víctimas identificadas, el actual Subsecretario del Interior habló de 239, el SML 325 y según Rosende eran 497. Parece que las autoridades salientes y entrantes, cuando de reunían para hacer un buen traspaso de gobierno, estaban más atentos al blackberry que a lo que uno le decía al otro sobre el método aplicado para determinar la cifra negra. O sus mentes estaban perturbadas con tanto sms, twitteos, llamados telefónicos, blogs, youtubeos, etc… Ruidos comunicacionales como este hay miles, y no es ni el primero ni será el último.
Para que haber invertido minutos en leer esto no sea tan en vano, para no sentirme tan culpable de contaminar más el ciber espacio, vayan estos versos de Gonzalo Rojas:
Al silencio
Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.


