Al silencio

17 de marzo, 2010

 

Han pasado meses desde que alimenté por última vez este blog. Desde ese día (primer debate presidencial televisado) he tenido miles de temas dignos de comentar. Pero hay una tal saturación por los billones de palabras por segundo que se dicen e ingresan a las redes, que me asalta una crisis existencial onda, ¿para qué?  Si todos opinamos de todo, si hay tanto bla bla dando vueltas, los comentarios se convierten en un producto desechable y por ende contaminante.

Cuando comunicarse sí que tenía sentido, todo falló. La noche del terremoto ni twitter, ni facebook, ni el celular, ni la red de carabineros ni el sistema de comunicaciones de las fuerzas armadas, nos ayudaron. Sólo se oyó la radio a pilas o del auto. Sé que se trata de un caso extremo, de una situación excepcional porque felizmente no vivimos en permanente estado de catástrofe, pero esto me hace pensar que la comentariología  es directamente proporcional a la confusión.

Sin ir más lejos, hoy nuevamente se enredaron en el número de muertos por el terremoto. La PDI dijo que había más de 500 víctimas identificadas, el actual Subsecretario del Interior habló de 239, el SML 325 y según Rosende eran 497. Parece que las autoridades salientes y entrantes, cuando de reunían para hacer un buen traspaso de gobierno, estaban más atentos al blackberry que a lo que uno le decía al otro sobre el método aplicado para determinar la cifra negra. O sus mentes estaban perturbadas con tanto sms, twitteos, llamados telefónicos, blogs, youtubeos, etc… Ruidos comunicacionales como este hay miles,  y no es ni el primero ni será el último.

Para que haber invertido minutos en leer esto no sea tan en vano, para no sentirme tan culpable de contaminar más el ciber espacio, vayan estos versos de Gonzalo Rojas:

Al silencio

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

Debate presidencial…

24 de septiembre, 2009

Todo lo que dijeron los candidatos, bien o mal,  ya lo habían planteado en las numerosas entrevistas, declaraciones varias, columnas de opinión,  en los encuentros con universitarios,  empresarios, en el Cep, con Don Francisco, en la Fundación para la superación de la pobreza, en las ferias, el Hogar de Cristo, y hasta en las fondas. Y por último en sus páginas web, facebook, o twiters.

Por eso, permítanme dudar un poco de los quejumbrosos hipocritones  que juran de guata que esperaban escuchar propuestas.  Sospecho que en el fondo  sólo querían ver un  espectáculo. Algunos  hiperventilados y sobre estimulados con tanta publicidad,  otros con el morbo a flor de piel, esperando ansiosos  la equivocación, el porrazo, el  fracaso.

Por eso no entiendo por qué tanto lamento: había una escenografía, cinco actores, un guión, apuntadores detrás de bambalinas,  personajes protagónicos y secundarios, un vestuario, iluminación, algunas saliditas de libreto, cierta progresión dramática, y un desenlace.  Aplausos, silencios, risas, bostezos, abucheos, vítores y los comentarios a la salida.

En los camarines, besos, abrazos, fotos. La mamá, el papá, la señora, el primo, la Nana, las niñitas, el compañero de curso, la sobrina, los fans… La crítica especializada desmenuzó la obra, peló al director y a la puesta en escena, habló de cómo reaccionó el público, si el elenco  era el adecuado, de si se  desplazaban bien en el escenario y si con 26 puntos promedio on-line se podía hablar de un éxito de taquilla. 

Todos terminaron comiendo y tomando.  ¿Qué más quieren? ¿Otro argumento? ¿Otro elenco?

Gabriela Mistral y Doris Dana: amor desclasificado

31 de agosto, 2009

Doris ana y Gabriela MistralNo es nuevo pero es noticia. Después de medio siglo, la oficialidad mistraliana tuvo que aceptar lo que hasta ahora había negado porfiadamente. Gabriela Mistral y su secretaria y heredera treinta años menor, Doris Dana, fueron pareja.  A los que osaron contar la verdad, apoyados en investigaciones y  estudios de la vida y  los escritos de la premio Nobel,  los trataron casi como herejes, y desacreditaron cada una de sus tesis.

Gabriela y Doris vivieron una historia de amor intensa, donde hubo lugar para la amistad, la pasión, los celos, la separación, el reencuentro, el dolor, el goce. Las 250 cartas que se acaban de publicar en el libro Niña Errante, dan cuenta de esto y en ellas Gabriela Mistral eleva el género epistolar a la gran literatura.

21 de Abril de 1949: Mi amor: (…) Y tengo celos de estos nubes que pueden verte más pronto que yo. Y el viento –el viento me abraza- y yo ruego al viento “abraza a ella para mí, haga que ella que es mi abrazo, tierno, y pasionado”. Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí. Doris Dana

24 de Noviembre 1949: Doris mía: (…) Procuro cuidarme para ti. Yo no tengo razón de vivir. Cuando llegaste, yo no tenía nada, parecía desnuda, y saqueada, paupérrima, anodina como las materias más plebeyas. La pobreza pura y el tedio y una viva repugnancia de vivir. Todo lo has mudado tú y espero que lo hayas visto. (…) Un abrazo tierno, Gabriela

31 Noviembre 1949:   Doris. (…) Tal vez el caso tuyo actual sea el de que el amor que me diste ha pasado a otro y es a estas horas la dicha de otro. (…)Pero,  así y todo, te pido no escribirme. Déjame curarme, déjame reaprender mi pobre vida de antes.  (…) Te lo repito por última vez: yo no soy la bestia de mera calentura física que tú has visto en mí. (…) Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo. Gabriela

La prueba del amor prohibido entre la poeta y la joven estadounidense estaban guardadas en las 168 cajas junto a los poemas inéditos, manuscritos, fotos y otros documentos que fueron entregados al estado chileno por la sobrina de Doris Dana, cuando ésta murió en 2006.

Sus  versos, los misteriosos y los simples, los tiernos y los amargos, suenan desde hoy diferentes, nuevos,  con la certeza de que fueron escritos por una mujer compleja, forzosamente atormentada, osada y pasional.  Sus poemas no serán mejores ni peores después de esto, pero releer su obra sabiéndola  enamorada de una mujer, enredada entre la culpa y el  amor,  lo prohibido y la libertad,  el erotismo y los celos,  la vida pública y el secreto, los hará distintos.

A ella no hay nada que reprocharle, cabe solo el respeto. Las explicaciones tienen que darla los que quisieron acallarla, tapar su vida y sus versos con el barniz de la hipocresía,  los que le negaron esta dimensión solo por prejuicio, por miedo a que se le desmorone un icono, porque esa Gabriela Mistral homosexual no entraba en el molde de los ‘grandes chilenos’.

Mistral: “Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún”.

Dana: “Quiero conocer estas cosas subterráneas y tú sabes bien que tengo confianza, muchísima confianza. He dado a tí (sic) la prueba de mi confianza”.

Mistral:
“Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte”.

Dana: “¿Y piensas tú que en mi mirada a ti y mi manera de tocar a ti no hay cosas que yo pueda decir o mostrar? He vivido siglos buscando a ti (sic)”.

La verdad siempre sale a la superficie, a veces demasiado tarde. Otras, como en este caso, a tiempo para mover las piezas del puzle y hacer que todo calce. Los herejes tenían razón, la biografía oficial de la poeta era una mentira.

Agotador

13 de agosto, 2009

Mi madre siempre decía, la vida se pasa en un santiamén. Es verdad,  ¡pero nunca tanto!

Eso de que corremos todo el día sin saber muy bien porqué, para qué, ni a donde queremos llegar, es una vieja discusión `existencialista-cliché´ a estas alturas, totalmente inofensiva. La vida se ha convertido en un escape, en una fuite en avant, en una estúpida manía de poner la atención y las energías en lo que va a suceder en unos meses o años más. Y ni siquiera se trata de una lúcida y necesaria visión de futuro, de un pensar el país que queremos construir, ni de los grandes sueños que nos inspiran. ¡No, el asunto es tanto más banal y mediocre!

Al menos esa es la sensación que me provocan las tiendas que ponen a la venta en pleno invierno las pilchas de primavera-verano,  las agencias de viajes que tres semanas atrás, cuando recién estaba empezando a soñar y cotizar un viajecito dieciochero, ya tenían todos los combos turísticos vendidos. Y no se deje estar, -me advierten- reserve ahora para el verano.

Hay que reconocerlo: no alcanzamos a salir de la avalancha de juguetes del día del niño cuando ya estamos pensando en los regalos de navidad. La presidenta no alcanza a terminar el discurso del 21 de mayo, cuando ya se comenta quien va a hacer el loco este año bailando cueca en la fonda oficial. Más aún, conozco a varios que ya se han asegurado los pasajes para el mundial Sudáfrica 2010 y mi amiga con cuatro meses de embarazo ya está averiguando el precio de la matrícula y cómo es el examen de admisión en ese colegio de nombre inglés donde tiene planeado inscribir a su hijo.

Apuesto a que los juegos de terraza, las parrillas, maceteros, plantas y flores, vienen en las revistas y catálogos del diario del próximo domingo, desplazando a los mil y un avisos sobre masajes reductores, liposucción, dietas milagrosas, solárium, depilación láser, cremas para las estrías o la celulitis y toda la batería de municiones que dispararon la semana pasada para advertirnos que ha llegado el momento de preparar el cuerpo para el verano. ¡Agotador! Incluso angustiante. Y después pretenden que nos compremos el libro de auto ayuda “hay que vivir el presente”…

El presente no existe, ya lo compramos en el pasado. ¿Y el futuro? Lo estamos pagando en cuotas, por adelantado.

¡Donde la viste II !

12 de agosto, 2009

Según un informe elaborado por Unicef y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), 40 millones de niños y adolescentes latinoamericanos sufren maltrato físico o psicológico.

Para colmo, un 80 por ciento de adultos considera el maltrato como una práctica normal de educación y socialización.

Los especialistas explican que estas conductas se transmiten de padre a hijo y que la mayoría de los victimarios, fueron víctimas en su infancia. Así las cosas, en las próximas generaciones es muy probable que se sigan reproduciendo estos comportamientos.

Los países de la región en donde hay más ataques a los menores son Bolivia, Costa Rica, Haití, Jamaica, Uruguay y Chile.

Además, de los 190 millones de pobres que viven en América Latina y el Caribe, la mitad son niños.

Este informe se publicó al día siguiente del Día del niño.

¡Donde la viste!

6 de agosto, 2009

Este domingo es el día del niño. ¿De cuál? ¿De Cristóbal, el cisarro? ¿De Francisca, violada y asesinada por el sicópata de Valparaíso?  ¿El día de Fernanda, Javiera, Francesca y Matías, víctimas mortales en el choque de Copiapó? ¿De Romina que espera una donación de hígado para seguir viviendo? ¿De la niñita que veo todas las tardes vendiendo parches curitas en la esquina de Vespucio y Alonso de Córdova?

¿El día de los niños que consumen pasta base en la esquina de sus casas? ¿De los que aspiran neoprén bajo el puente del Mapocho? ¿De los millones en el mundo que a esta hora, en este minuto, mueren de hambre? ¿El día de los que están siendo golpeados por sus padres? ¿De los que están desaparecidos, son explotados sexualmente o ignorados o están solos y tristes frente a un computador? ¿El día de los que no saben de caricias ni cuentos en la noche?

No es mi intención hacer de aguafiestas ni desconocer que hay miles y miles de niños que son felices, duermen calentitos, van al colegio, tienen una familia que los protege, mamás y papás que los contienen y les dicen te quiero;  juegan, se ríen, comen cabritas y este domingo seguramente lo pasarán chancho.

Pero ¿DÍA DEL NIÑO? ¡Donde la viste!  Eso es mucho decir. Esta celebración es solo para unos niños. Para los otros, no hay nada. A lo más, les regalamos un puñado de buenas intenciones, un poco de culpa, otro tanto de caridad, una que otra frase bonita, algunos posteos como este, y pare de contar. Y será hasta el año que viene. ¿Podemos hacer otra cosa?

El café de la Karen

23 de julio, 2009

En el Primer Café de este martes 21 de julio, Andrés Palma, Fernando García y Patricio Dussaillant conversaron distendidamente de la actualidad sin pensar jamás que despertarían al monstruo del cahuín político. Pocas veces he sido testigo de un festival de opiniones tan artificialmente creado. Todo lo que no debería ocurrir, ocurrió y se instaló una polémica inflada, que confunde, desinforma y hace ver víctimas y victimarios donde no hay. Esto es como ese juego infantil del teléfono descompuesto, sólo que ya no somos niños y tampoco ingenuos.

Y lo que es peor, distrae a los líderes políticos quienes, en lugar de dedicar su tiempo y energía a debatir asuntos importantes, son empujados a pronunciarse sobre un tema que no saben cómo, cuando ni por qué surgió. O sea tienen que salir a tocar de oído nomás y claro, desafinan. Hay una frase simple que sirve mucho en estos casos, pero que nadie usó. Algo así como “¿Sabe? no tengo los antecedentes, no estoy al corriente de lo ocurrido, no lo escuché, por lo tanto prefiero no pronunciarme por el momento”.

Estas situaciones también ponen a prueba a los encargados de transmitir la información, los medios. Por torpeza, falta de rigor, interés político, o porque lo que importa es vender, el asunto es que ninguno reprodujo fielmente los hechos y los dichos originales.

¿Alguien, antes de titular, hacer un artículo, pedir opiniones a diestra y siniestra, se dio el trabajo de escuchar atentamente lo que dijeron Andrés Palma, Fernando García y Patricio Dussaillant? Esto fue:

Es lamentable que un intercambio de puntos de vista, con los cuales se puede estar o no de acuerdo, se haya transformado en un arma para ganar puntos en la carrera presidencial.

La otra pandemia

17 de junio, 2009

 

La muerte está a la vuelta de la esquina. O en la próxima curva. Los accidentes de tránsito son el mayor riesgo al que nos enfrentamos a diario. Exceso de velocidad, de alcohol, imprudencia, maniobras torpes. No usar el casco, ni el cinturón de seguridad, en fin… las causas son siempre las mismas.

Días atrás cuatro jóvenes de entre 13 y 18 años murieron en un accidente cerca de Rancagua cuando el vehículo en el que viajaban, conducido por un adolescente de 15 años que iba ebrio y resultó herido de gravedad, impactó violentamente contra un muro. Tragedia, conmoción, acusaciones, testimonios enjuiciadores y un padre tratando en vano de encontrar una explicación que los exculpe, a él y a su hijo.

No son los únicos, ni los últimos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), acaba de publicar ¡por primera vez! un informe sobre los accidentes de tránsito. El resultado es desolador. Provocan cada año, más de 1,2 millones de muertos y 50 millones de heridos. Son una de las tres principales causa de muerte entre los 5 y los 44 años y los adolescentes son los más afectados.

Según la OMS, si no se toman medidas inmediatamente, los accidentes de tránsito serán de aquí al 2030 la quinta causa de muerte en el mundo, con 2,4 millones de víctimas por año. Y para esta pandemia, no hay vacuna ni antiviral que nos salve.

En Chile, el gobierno ha propuesto implantar el sistema de conducción por puntos y bajar las tasas de alcohol permitidas a los conductores. Actualmente, si la alcoholemia marca entre 0.5 y 0.99 gramos de alcohol por litro de sangre, se considera “conducción bajo la influencia del alcohol”. Un poco vaga como definición. ¿A todos nos influye por igual? Cuando hay más de un gramo por litro de sangre, se define como “estado de ebriedad”. Eso ya suena más claro.

El proyecto de ley se discutirá en el parlamento pero es una gota en el océano frente a las conclusiones de la directora general de la OMS, Margaret Chan: (…) La prevención es lejos la mejor solución y sólo si construimos vehículos más seguros, rutas menos peligrosas, concebimos infraestructuras pensadas para proteger a los peatones y los ciclistas, mejoramos el transporte público, y adoptamos una actitud más responsable como conductores, bajará el número de accidentes y de victimas. (…)

Otras conclusiones del estudio mundial de la OMS, que vale la pena conocer:
-En menos de la mitad de los países la tasa legal de alcoholemia es inferior a 0,5 gramos por litro de sangre. Y en solo el 11% se ha fijado una tasa más baja en caso de conductores jóvenes o principiantes.

-Más del 90% de los accidentes mortales ocurren en países subdesarrollados o en vías de desarrollo (Chile), y eso que cuentan con menos de la mitad del parque automotriz mundial.

-El uso del cinturón de seguridad es obligatorio solo en 38% de los países en vías de desarrollo.

-46% de las víctimas son peatones, ciclistas o motociclistas.
-En apenas el 29% de los países la velocidad máxima autorizada en la ciudad es de 50km/h o menos, en circunstancias que es el principal factor de riesgo de accidente para peatones y ciclistas.

 

Corin Tellado según Luis Sepúlveda

13 de abril, 2009

Cuando leí que había muerto, me acordé de la Margarita, la mujer que planchaba mi guardapolvo blanco con almidón mientras escuchaba a Leo Dan cantando “Como te extraño mi amor por qué será…”. En su velador, entre las pinturas de uñas y la foto de un antiguo amor, siempre había dos o tres libros de tapas blandas y hojas de papel roneo. Historias poco recomendables, decían los intelectuales. Hoy, el chileno Luis Sepúlveda, escribe sobre ella en el muy prestigioso Monde Diplomatique. 

Corín Tellado se va en un día gris, tristemente asturiano, como si el clima nos preparase el ánimo para una gran ausencia, porque esta gran señora de las letras, infatigable trabajadora y amiga de sus amigos deja un vacío que intentaremos rellenar con su recuerdo, con el recuerdo de una mujer y escritora que tiene millones de lectoras y lectores en todo el mundo, y que jamás dejó que el éxito nublara su áurea de buena persona, de persona decente y amorosa.

Gracias a sus miles de novelas millones de personas se acercaron por primera vez a un libro, reconocieron el mensaje esperanzador de la palabra escrita, porque en sus novelas siempre vencían los buenos de corazón, los justos de sentimientos, los honestos de la vida, las humildes capaces de derrotar obstáculos.

Muchas y muchos que sueñan con tener la milésima parte de su eco consideraron que sus obras correspondían a un “género menor” porque sus libros de formato pequeño no fueron escritos para adornar los libreros de una sala, ni para lucir empastes a tono con los sillones. Sus libros van en las carteras de las mujeres humildes que cada mañana se dirigen al trabajo, a limpiar las casas de otros, a ser secretarias de empresarios que las ignoran, a atender porterías lúgubres, a velar por ancianos molestos por el sólo hecho de serlo, a pasear niños cambiados por una idea de triunfo, a coser vestidos que lucirán otras, a peinar cabellos que seducirán por la noche, a cuidar enfermos en algún hospital blanco y frío.

Corín Tellado entendió muy temprano que la literatura tiene una capacidad de evasión temporal que, lejos de ser condenable, como han propuesto tantos panfleteros, permite, luego de las horas de evasión, regresar a la dura realidad con una sonrisa que nos hace fuertes. Esa es la gran misión de la literatura y Corín Tellado cumplió a cabalidad con ella.

Me faltarán los encuentros con ella, siempre casuales, en la inauguración de alguna librería gijonesa, o simplemente paseando bajo los arcos de Marqués de San Esteban cuando la ciudad libre de festejos es tan nuestra, tranquila y apacible como el vino que en más de una ocasión bebimos hablando de hijos y de nietos.

Hace once años, en el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón se congregaron cuarenta escritores y escritoras de todo el universo hispanohablante para rendirle un merecido homenaje y decirle gracias Corín, por todas esas lectoras y lectores que conseguiste para nosotros, y ella lo tomó con una modestia que la hacía huir de las ceremonias. La gran señora de las letras, la gran dama de las novelas de amor nos deja una mañana gris, y en el cielo encapotado se escribe la palabra tristeza. Adiós amiga, y gracias por la infinita ternura que nos diste.
Luis Sepúlveda, Gijón, 11 de abril de 2009

 

Nada se pierde, todo se transforma…

12 de abril, 2009

Cada posteo que recibo tiene su gracia. Y no tendría gracia responder uno por uno. ¡Qué lata para el resto! Sólo quería decirles que los leo, les contesto mentalmente, me cuestiono cuando critican y sonrío cuando los comentarios son cariñosos. 

Mil gracias por escuchar el programa, interesarse en mis opiniones, y compartir las de ustedes.

Cecilia Rovaretti