Archive for Julio, 2009

La gran oportunidad

Viernes, Julio 31st, 2009

En el fútbol como en la vida las oportunidades se presentan por diversos motivos. Hoy tres futbolistas chilenos están viviendo “ese momento” que puede cambiarles radicalmente su carrera. Cada historia es distinta, están llenas de detalles y de altos y bajos.

Comenzaré por Esteban Paredes, que en la actualidad está en lo más alto de la ola. Fue contratado por Colo Colo y con nominación a la selección adulta. Con la venta de Lucas Barrios está llamado a ser su reemplazante. Comenzó muy bien, llegando a la red y jugando con calidad. Tiene 28 años, y la pregunta es porqué ahora y no antes? Siempre demostró tener buena técnica y facilidad para el gol. Pero algo lo detuvo y su progresión se frenó.

Tuvo oportunidades en el fútbol mexicano y también en Cobreloa, pero no despegó. Seguramente por su mente pasarán esas respuestas, pero lo cierto es que ahora tiene la gran oportunidad de su vida, jugar en un gran equipo y poder disputar un cupo en la selección con miras al Mundial de Sudáfrica.

En su caso ya no hay margen de error. Es todo o nada.

El segundo caso lo representa Angel Rojas, sorprendentemente titular en el mediocampo de Universidad de Chile. Estuve tentado en ir a pedirle su carné de identidad para verificar que se trataba del mismo futbolista que hemos visto por año. Ese de buen manejo de pelota, pero de escasas apariciones como titular o como nombre de trascendencia en el juego. Algunos chispazos y de vez en cuando entrando en los segundos tiempos con alguna trascendencia.

Cuando estaba a punto de irse por tercera vez a préstamo a los 24 años, el técnico Sergio MarKarían lo siguió en un entrenamiento y le vio condiciones, como siempre las tuvo. Detuvo su salida y le dio opción de inmediato desde el primer minuto. No respondió y volvió a su rutinaria historia. Ser uno más del plantel.

Todo cambio en los play offs pasados. Muchas lesiones obligaron al DT uruguayo a buscar entre los que le quedaban para enfrentar a Everton en Viña. Se fijó en Angel Rojas y le dio una misión impensada para un futbolistas hasta entonces dedicado sólo a mirar el arco contrario. Rojas tuvo que asumir como volante por derecha con la clara misión de obstruir al argentino Cornejo.

Ese fue su gran día, se demostró a si mismo y a los demás que puede ser un jugador con otras características. Fue y volvió de área a área, marcó y creó juego. Desde entonces se ganó el puesto, dio la vuelta olímpica y hoy el nuevo DT lo mantiene en la oncena. Cuanto tiempo perdido para un futbolista lleno de condiciones. Ahora tiene por delante una buena cantidad de años por jugar y poder concretar una carrera importante. Llegó justo a tiempo.

Finalmente, está la oportunidad de Gary Medel en Boca Juniors. Con sólo 21 años está dando un paso gigantesco en su carrera, que no ha sido fácil ni dentro ni fuera de la cancha. Expulsiones varias, lesiones severas, accidentes nocturnos de todo tipo y una vida sin pausas lo tuvo con opciones de solo hacer una carrera en el medio chileno.

Titular en U. Católica y en la selección, condiciones para dar el salto eran más que suficientes, pero su expediente seguramente lo limitó ante algún interesado. Para su fortuna Basile llegó a Boca.

Medel no puede fallar, tendrá que moderarse dentro y fuera de la cancha para poder concretar todas sus condiciones. En Boca no le van a perdonar lo que sí le perdonaron en Chile. No deberá exagerar en el apodo de “pitbull”, y sí desarrollar más su capacidad técnica.

Los tres jugadores dependen de sí mismos, los tres tienen condiciones, los tres han pasado momentos muy duros y hoy les ha llegado la gran oportunidad. Me atrevo a apostar por los tres.

Un campeón sufrido

Jueves, Julio 9th, 2009

Universidad de Chile finalmente ganó uno de estos títulos cortos, acompañado de una frase que repiten todos los seguidores azules incluyendo futbolistas, periodistas y comentaristas: “todo es sufrido para nosotros”.

Mi reflexión al respecto es que es sufrido porque todos empujan para que ello ocurra. Me pregunto por qué la U no intentó jugar siempre tal como lo hizo en el primer tiempo frente a la Unión, con un ordenamiento dentro de la cancha muy cerca del arco contrario, con los volantes centrales permanentemente presionando en campo rival, con laterales siempre dispuestos al ataque, y asumiendo riesgos con muchos metros por defender en defensa.

Este equipo azul ganó el partido final con merecimientos, reconocidos por todos, pero que pasó en el resto del campeonato. Ahí está el problema ¿Qué mostró en la cancha? Mucho correr, mucho aguantar defensivamente, muchas atajadas de Pinto, muchos errores en el manejo de la pelota, poco talento y muchos pelotazos.

Todo esto fue siempre alabado y defendido por los simpatizantes azules, no importa empatar con 11 atrás y de punta para arriba, es bueno ganar jugando mal, se escucha seguido. Con estos argumentos es imposible ganar con claridad y sin sufrimientos. Ese propio circulo que se arrastra por años tiene a la U en el sufrimiento deportivo.

Siempre me quedó la sensación que los dirigidos por Markarián estaban para intentar una propuesta más atrevida y no tan calculadora. El técnico uruguayo volvió a imponer su sello en armar equipos muy tácticos en la faceta defensiva, pero casi unilaterales en ataque. En este caso con las jugadas individuales de Montillo y Hernández, y  el famoso centro para Olivera.

El mejor de la U fue Miguel Pinto, que atajó mucho y con alta complejidad, lo que también se traduce en que el bloque defensivo tampoco fue tan eficiente en sus movimientos.

Este campeón fue un equipo que buscó no quedar expuesto defensivamente, comenzó con línea de tres y terminó con cuatro en el fondo. En el medio tras la lesión de Iturra fue el turno para Seymour, más ordenado para aguantar la posición central, pero igual de impreciso que el Colocho en el manejo de la pelota. Estrada fue el lanzador, con altos y bajos, no alcanzó a tener el mismo peso que la temporada pasada. La rotación fue una constante en este sector con Marcelo Díaz, Arias, Pardo y finalmente fue Angel Rojas el que entendió que para ser titular tenía que destacarse más en la marca que en la creación. Lo consiguió.

El caso de Montillo es emblemático. Su sola presencia le dio a la U una opción de generar algo distinto en ataque y con mayor regularidad. Emilio Hernández sigue en el sube y baja, un día sí otro no. Talento tiene, pero no termina por ser el jugador de peso que sus condiciones exigen.

Olivera tuvo dos caras, la de “salvador”, cuando gana en el juego aéreo o va a las pelotas divididas, o el “enemigo”, cuando la jugada necesita asociación con una devolución en pared, que rara vez concreta. Esto último obliga casi siempre a sus compañeros a intentar la jugada individual, esa donde tratan de pasarse a cuatro rivales en línea.

Un título tapa generalmente todo este análisis y queda como que todo fue muy bueno. Varios amigos hinchas azules me dicen, “pero algo tendrá que fue campeón”. Mi respuesta apunta a este campeonato donde la excelencia técnica queda al margen por sobre el esfuerzo físico, el miedo a la derrota en el ida y vuelta y a ciertas circunstancias más de los rivales que propias, que ayudaron. Hay que recordar las facilidades de Audax sin Johnny Herrera en el arco y con Orellana en la banca; la expulsión del evertoniano Miralles.

El título hay que festejarlo porque lo ganó dentro de las reglas establecidas, pero hay que proyectarlo hacia el futuro y dejar de sufrir y comenzar a disfrutar no solo con un número estadístico, sino que también con calidad técnica en el juego y con propuestas más atrevidas.