Futbol cavernario
Jueves, Febrero 26th, 2009
El presidente de Azul Azul, Federico Valdés, declaró eufórico al término de la igualdad en Porto Alegre, estar “con el convencimiento de que esta es la U que nos gusta a los hinchas”.
Después de ver el triste papel futbolístico de los azules, a mi me pareció recordar esas propuestas ultradefensivas de Luís Santibáñez en la década de los 70 y 80, o de Nelson Acosta en los 90, con la frase que tanto daño le hizo a la actividad: “Hay que sumar como sea, y es lo único que importa”.
Al menos, el actual DT de Universidad de Chile, Sergio Markarián, tuvo un análisis que permite pensar que se intentará cambiar lo mostrado en el 0-0 ante Gremio. “No me gustó la forma”, “y de esta manera difícilmente podamos ganar partidos”, aseguró.
Universidad de Chile fue el reflejo de un equipo sin la jerarquía para poder contrapesar de alguna forma a Gremio, e incapaz de generar un circuito de juego con posibilidades en ataque.
La imagen de una oncena desbordada y a la que sólo las maravillosas atajadas de Miguel Pinto le daban una opción, es muy poco para proyectarse en pasar esta fase de la Libertadores.
Muy rústicos en el manejo de la pelota se vieron Rivera, Olarra, Osvaldo González, Seymour, Iturra y Olivera; además Angel Rojas y Emilio Hernández no tuvieron el protagonismo necesario como para darle vida al equipo.
El fin de semana los azules le ganaron a Unión Española jugando un partido regular, pero en Chile una victoria tapa la mediocridad, y seguramente un empate en canchas brasileñas conseguirá que muchos festejen el punto. El problema seguramente estará en el futuro inmediato de la Copa Libertadores.
Si Markarián no termina con las rotaciones -o con las segundas y terceras oportunidades, además de recuperar a los lesionados-, los azules la pasarán muy mal.
El paraguayo Cuevas tiene que jugar desde el primer minuto; Estrada y Montillo tienen que estar presentes sí o sí; Villalobos es mucho más que Olivera; José Contreras es cien veces más que Marcelo Díaz, quien como volante por derecha puede rendir. Atrás la línea de cuatro llama urgente.
El punto es muy bueno, pero la calidad del juego muy malo.
Everton también hizo su aporte al “fútbol cavernario”. Un equipo tímido se presentó en Guadalajara y cuando ya le habían marcado 4 goles, Nelson Acosta recién decidió salir a jugar.
Un solitario Jaime Riveros como única carta de creación, le facilitó las cosas a Chivas. Una oncena preparada prácticamente sólo para marcar y destruir recién cambió el chip en el segundo tiempo y acortó distancias. Pero ya era tarde. El temor a jugar hoy se paga caro.
Que lejos está “U” que anoche jugó en Porto Alegre y Everton de Guadalajara, de la selección chilena de Bielsa. Son los polos opuestos.



