Pinilla todavía es promesa

17 de Diciembre, 2009

¿Por qué Mauricio Pinilla tiene tantos seguidores? Apenas juega un par de partidos y anota goles, lo postulan de inmediato a la selección.

La respuesta tiene varias aristas y según mi visión, la primera dice relación con una admiración increíble entre los periodistas deportivos. De hecho hay un diario, Las Ùltimas Noticias, que perfectamente podría reeditar todo lo publicado en un libro, pero donde la mayoría de los artículos no son propiamente de fútbol.

Seguramente esa historia que lleva más de cinco años, se ha transformado en una teleserie con los ingredientes perfectos de la farándula: un futbolista con buena pinta, transgresor, amigo de los escándalos y relacionándose con “fierecillas” de todo tipo.

Pinilla, el futbolista lleno de condiciones que no alcanzó a disputar más de 20 partidos con la camiseta de la U antes de ser comprado por el Inter de Milán. Hasta ahí todo bien, salvo su inexperiencia como jugador.

Dio la pelea en el Chievo Verona, uno de los nueve clubes en los cuales ha estado entrenando con muy buenos contratos, pero con escasa presencia en la cancha.

Fue el “rey de la farándula”, no se perdió ningún escándalo, pero sí se perdió todos los partidos del Celta, Sporting de Lisboa, Racing de Santander, Hearts y Vasco da Gama.

Llegó a ser noticia para los medios chilenos cuando estaba sentado en la tribuna y ni siquiera citado. De cobertura le daban una página a estos acontecimientos y por ejemplo un par de líneas bien camufladas a una buena actuación de David Pizarro. Increíble pero cierto.

El desnivel y la orientación que dieron los medios de comunicación hicieron de Pinilla un modelo a seguir. ¿Cuántos jóvenes futbolistas se fueron por ese camino creyendo que era la ruta del éxito? ¿Cuántos, leyendo y escuchando todos los espacios que le dedicaban a la noche se quedaron en el camino?

Hoy Mauricio Pinilla intenta recuperar ese valioso tiempo perdido, ese que lo mostró como un delantero lleno de condiciones con un especial olfato goleador. Recuerdo un golazo que anotó jugando por una selección sub 23 ante Paraguay. Una chilena espectacular. Lo tenía todo, pero se fue por otro camino, el que muchos vieron como el “verdadero”. Le hizo mucho daño al fútbol.

Antes que pensar en llegar a una Copa del Mundo, para lo cual no ha hecho méritos, Pinilla tiene que reencontrar su carrera profesional. Jugar en forma regular dos o tres temporadas completas. Ver hasta donde le da el físico tras años de maltrato. Mostrar fortaleza mental para mantenerse alejado de las luces de la noche.

Condiciones tenía, ahora habrá que ver si en la segunda división italiana tiene su relanzamiento. Ojala que lo consiga.

Hay equipo, hay futuro

10 de Diciembre, 2009

Tras un par de años con reiterados cambios de director técnico y una importante rotación de futbolistas, Colo Colo nuevamente parece, repito, parece que encuentra un buen camino que lo lleve no sólo a sobresalir en el torneo local, sino que también en las copas a nivel sudamericano.

La paciencia y un espacio de tiempo son muy necesarios en el fútbol. Tocalli asumió para el Clausura y con él llegaron Magalhaes, Aránguiz, Miralles, Bogado, Paredes, Rey, además de la incorporación del juvenil Toro. ¿Resultados de inmediato? A veces se dan y otras no.

Le costó encontrar el equipo, rendimientos individuales y por consecuencia resultados. Estuvo a un paso de quedarse sin DT, pero esta vez los dirigentes demostraron que van aprendiendo. Resistieron la presión de los medios y de los hinchas.

Tocalli siguió adelante con su propuesta, aguantó de todo y no sucumbió a las urgencias, entendiendo que la constancia en el fútbol es un camino válido.

Para mí, el equipo apareció en los play-offs y más precisamente en el partido de vuelta frente a la U. de Concepción. Fue una prueba dura que aprobó gracias al bloque de mediocampistas, que mostraron gran coordinación en los movimientos y una tremenda sintonía en el juego.

Magalhaes por derecha, Meléndez y Aránguiz por el centro, Cereceda a la izquierda, más Millar y el colombiano Torres como salidas. Un bloque muy potente para manejar la pelota, crear juego y llegar al área rival. Le fueron sumando gran coordinación para presionar sobre la pelota y sentido de retroceso defensivo.

Un bloque que tiene por delante muchas temporadas de fútbol. Hay talento, pero de inmediato llegan las tentaciones de los grandes contratos. Y aquí viene un tema que Colo Colo debe zanjar de una buena vez. No puede seguir en esta rotativa de jugadores y técnicos, así nunca llegará a lo más alto en Sudamérica.

Ciclos de dos a tres años ya genera un equipo potente. Hoy hay un equipo que da sus primeros pasos, aprobando varias materias básicas para después apostar por el alto nivel. Hay que mirar el ejemplo de Liga Deportiva Universitaria. Los ecuatorianos ya ganaron tres títulos continentales con una política de mantener planteles y vender después de conseguir objetivos. Ahí sí que hay ganancia por todos lados.

La final del Clausura fue muy favorable para los albos. Dominaron las acciones con una buena posesión y generación de juego. Cuando la UC intentó, lo frenaron con una gran presión.

El mejor fue Millar. Crece y crece desde que Astengo lo ubicó como volante central más retrasado. Jugador de toda la cancha y todavía con margen para transformarse en un gran líder.

La Católica no repitió lo mostrado en la fase general. Muy bajo la actuación de Damián Díaz y Toloza, dos que llegaron seguido a la red y marcaron el rumbo en cuanto a juego. Otros que no estuvieron a la altura, Valenzuela, Ormeño, Henríquez y Garcés.

Mirosevic dio la cara, pero estuvo muy solo entre los volantes que casi nunca acertaron dos pases seguido.

Así son los play-offs, donde la regularidad mostrada por los cruzados no sirvió, pero la arremetida de Colo Colo al final fue suficiente para una nueva estrella.

Esas faltas sí se cobran

7 de Diciembre, 2009

La primera final del Torneo de Clausura entre Colo Colo y Universidad Católica dejaron varios temas para el análisis y el debate.

El primero, y ojalá se tome como un legado en la despedida del arbitraje profesional de Carlos Chandía, fue el penal que cobró a favor de la UC en un “cogoteo” de Charles Aránguiz a Milovan Mirosevic cuando fueron a disputar una pelota aérea. Muy clara la falta y acierto en el cobro.

La reacción posterior es la habitual, “esas faltas no se cobran nunca, sino habría que dar 200 penales por partidos”, dijo “Kalule” Meléndez. En rigor, habría que dar esos 200 penales por al menos tres o cuatro fechas. Después seguro que nadie agarraría al rival.

Aquí las lecciones son varias: una, se puede cobrar penal en un corner o tiro libre que llega al área, si el que defiende toma de alguna forma al rival; dos, en Chile la mayoría que defiende esta clase de jugadas generalmente busca obstruir al que ataca con falta, pero se olvida de saltar y de atacar la pelota.

¿Cuántos goles les habrán hecho a equipos y selecciones chilenas por no saltar?.  La respuesta, miles.

Colo Colo ganaba clara y cómodamente la primera final hasta este numerito. Le dio vida a la UC y le mostró cual era la forma de ponerlo en jaque. El juego aéreo de los albos sigue siendo un talón de Aquiles sin solución. Pasan los años y no hay otra fórmula que la del “agarrón”. Y a no dudar que Marco Antonio Figueroa ya tomó nota y ordenará en la revancha tirar muchos centros aéreos al área alba.

Gran primer tiempo el de Colo Colo a la hora de tener posesión de pelota y obstruir el juego asociado de los cruzados. Tremendo partido el de Rodrigo Millar, que sigue creciendo y creciendo. Marca, quita, retrocede, avanza, arma juego, llega al arco contrario. Rodrigo Meléndez otro especialista en quitar y jugar con acierto.

Colo Colo perdonó a la UC, ya que con dos goles de ventaja el partido quedaba zanjado, pero apareció el “agarroncito”. Los cambios no ayudaron. Las salidas de Paulo Magalhaes y Millar por Diego Olate y José Domingo Salcedo (sólo para aguantar las ventajas) tuvieron el infortunio de que llegaron con dos goles en contra. Con ellos, los albos quedaron con muy pocas respuestas ofensivas.

Ezequiel Miralles debiera ser el arma para ir por el título. Su velocidad nunca pudo ser controlada por los zagueros cruzados. Tampoco sus reclamos y peleas que lo sacan del partido.

En U. Católica, en tanto, dos gran atajadas de Paulo Garcés, el ida y vuelta de Mirosevic y la batalla solitaria de Roberto Gutiérrez en ataque. ¿Qué pasó con Damián Díaz y Rodrigo Toloza? Nada, muy bajas actuaciones para dos que han sido determinantes en esta campaña. Por suerte les queda una opción de revancha.

Veremos que nos dice el duelo definitorio. Colo Colo necesita el título para estar en un torneo sudamericano en 2010, y U. Católica necesita otra estrella tras siete campeonatos cortos sin festejar. Está todo para ver una final con emociones, pero además con buen fútbol. Por favor no sean mezquinos.

Exigente, pero accesible

4 de Diciembre, 2009

El Grupo H, dos europeos y un seleccionado de Centroamérica serán los rivales de Chile en Sudáfrica 2010. Con los tres, Bielsa conoció la derrota en este ciclo. Zona exigente, pero accesible.

El debut será el 16 de junio frente a Honduras. Suena bien, pese a una reciente derrota en Miami por 2-0, claro que con un equipo chileno del torneo local. Lo más destacado de los hondureños es su ataque, David Suazo y el veterano Carlos Pavón. Fuertes físicamente pero desordenados en defensa. Se puede comenzar con tres puntos a favor.

Luego viene Suiza, un país que ha mejorado su nivel en los últimos cinco años. Tiene nombres como la dupla de ataque de Alexander Frei y el africano Blaise N’Kufo, más Barnetta, Senderos e Inler de larga trayectoria. Disciplinados y eficientes con gran juego aéreo. Rival accesible con el que hay que asegurar la clasificación.

Se cierra ante España, el último campeón de la Eurocopa, y con un equipo que tiene como base al Barcelona. Gran línea técnica con Xavi e Iniesta, un gran poderío en ataque con Villa y Torres, más Casillas en el pórtico. Chile cayó 3-0 el 2009 en un partido tibio de los dirigidos por Bielsa. Hay que llegar con seis puntos y disfrutar el partido.

Chile tendrá que buscar su clasificación en los dos primeros encuentros y no definir ante los españoles.

El Mundial es la instancia para medirse con los mejores y saber hasta donde ha podido avanzar el fútbol chileno bajo el mandato técnico de Bielsa. Desde mi visión, tras dos años y medio de continuidad, el equipo nacional todavía no alcanza su madurez absoluta, hay notorios avances pero no el ciento por ciento.

Es muy posible que una Copa del Mundo se consiga un rendimiento superior, pero a esta selección creo que le falta otro ciclo bajo el mismo mandato técnico. Casi todos podrían repetir para el Mundial del 2014 e incluso al 2018.

El ciclo de Bielsa consiguió enderezar todo lo relacionado con la preparación y el entorno del seleccionado. De ahí se fue construyendo una idea de juego que pudo ser entendida y desarrollada en cancha por los futbolistas. El resultado fue la clasificación al Mundial.

Ahora llegó la gran prueba y no hay que desaprovechar esta oportunidad, de estar en un Mundial, tener a Bielsa y a un plantel con ganas de hacer historia.

¿Quién gana, quién pierde?

26 de Noviembre, 2009

En estos tiempos casi nadie acepta perder un partido. Hay una sensación que cada club es el exclusivo dueño de las victorias, que las derrotas son para otros. Tras una caída viene una catarata de reacciones, los hay violentos en lo físico y en lo verbal.

Curicó fue el primero en cometer el error de poner en cancha a seis futbolistas extranjeros. Lo enfrentó con lealtad al espíritu de lo acordado en el momento de definir el reglamento del campeonato y aceptó la sanción deportiva que le impuso el Tribunal de la ANFP. Perdió tres puntos estando en la parte baja de la tabla con peligro de descenso.

Unas semanas más tarde Rangers repitió el error con los extranjeros en cancha. Tras el final del partido frente a Cobreloa, el director técnico Oscar del Solar asumió el hecho y los futbolistas lloraron por el descenso. Hasta aquí todo en el carril del deportivismo.

Pero como siempre aparece el virus del que quiere sacar alguna ventaja y no aceptar una derrota deportiva.

Primero los llamados barristas con amenazas al entrenador y dirigentes. La cadena no se detuvo y la presión llegó. Dirigentes que inician un proceso de búsqueda de salvar la categoría, abogados que rascan cada coma de lo escrito y la suma final llega con la irrupción de un Síndico que lidera la quiebra del club talquino.

La batalla se trasladó a los Tribunal de Justicia Ordinaria y la fórmula funcionó para los que no aceptan una derrota deportiva, recurrieron a todo para enfrentar el orden establecido entre los propios Presidentes de los clubes. Hay muchos argumentos, algunos suenan muy bien, pero van en contra del espíritu de una competencia limpia.

No desconozco que la redacción de los reglamentos es imperfecta, que hay espacios donde argumentar, pero al final lo que se está sancionando es poner en cancha seis futbolistas extranjeros en vez de cinco.

Un error deportivo, se paga en el ámbito deportivo con consecuencias en lo deportivo. Son las reglas de los que participan en ese ámbito.

La escalada por salvarse por parte de Rangers tiene otros componentes relacionados con antiguos dirigentes que no comulgan con la directiva de Maynne-Nicholls. Quieren ensuciar la sopa a como de lugar y por ahora lo están consiguiendo.

¿Estos señores quedarán contentos con la desafiliación de un club centenario como Rangers y con una posible suspensión de la Federación Chilena por parte de la FIFA, que enredaría la participación en Sudáfrica 2010?

Sí la respuesta es afirmativa, estaremos retrocediendo lo que se ha avanzado en los últimos años. Lamentable. ¿Quién gana, quién pierde?

Más que una gran oportunidad

9 de Septiembre, 2009

Ya estoy en el estadio Pitacu en Salvador de Bahía esperando la hora del partido Brasil-Chile. Ya han transcurrido casi dos años de esta fase clasificatoria mundialista y siento que hoy (miércoles) la selección nacional tiene más que una gran oportunidad.

Repasando el proceso de partidos del equipo dirigido por Marcelo Bielsa, y sintiendo lo que el fútbol  significa y mueve en Brasil,  los 90 minutos que veremos deberían ser los más importantes de este ciclo.

Primero, hay que clasificar y cumplir el objetivo de llegar al Mundial, pero la oportunidad de conseguirlo frente a la primera potencia mundial, puede darle un sello de grandeza a este equipo.

Lo segundo es conseguir jugar mano a mano frente a los brasileños y no pasar un papelón. Es una de las pruebas más difíciles, pero creo que llegó el momento de medirse frente a una potencia pensando en la cita de Sudáfrica.

Es cierto que Chile dejó pasar una oportunidad inmejorable de asegurar los pasajes a Sudáfrica frente a Venezuela, y ahora con mayor presión, tendremos un parámetro para  medir hasta donde puede llegar esta selección bajo el mando de Bielsa.

Es cierto que Brasil sin Lucio, Robinho, Luis Fabiano y especialmente Kaká está disminuido, pero este fútbol tan rico en calidad los reemplaza con otros nombres de gran calidad. Este hecho también es una oportunidad.

Lo que más me atrae de este partido es la convicción de Bielsa para salir a buscar el partido, pararse en campo contrario y querer los tres puntos. Intentarlo es un desafío que marca este proceso. A los jugadores les ha remarcado estos puntos durante estos últimos días. En realidad es lo mismo que ha intentado en todos los partidos clasificatorios, pero ahora es frente a Brasil y en una instancia donde se puede conseguir el viaje a Sudáfrica.

Es el partido más difícil y más peligroso de este período, pero también es más que una gran oportunidad.

“Chamaco” volvió a las portadas

11 de Agosto, 2009

Es la hora del adiós de Chamaco. No necesita nombre, todos saben que ese apodo será por siempre sinónimo del mejor fútbol de nuestro país. Gran técnica con ambas piernas, inteligencia futbolística para tomar decisiones de si jugarla la pelota corta o larga y olfato de gol.

Lo tenía todo Francisco Valdés, por eso estuvo en dos campeonato mundiales, es el máximo anotador del fútbol chileno con 215 goles, dio varias vueltas olímpicas y fue uno de los lideres en la cancha del Colo Colo 73.

Fue un jugador que reflejó el fútbol de las canchas de barrio, donde manejar la pelota con calidad era muy reconocido, donde sorprender con la jugada inesperada era pan de cada día. Las canchas de la “Juan Antonio Ríos” lo echarán de menos.

Su calidad y talento recibieron elogios de todo Latinoamérica. Jugaba con la número 8, armando juego desde atrás. Sorprendía con un toque corto y de inmediato buscaba la devolución. De ahí metía un pelotazo largo, con mucha rapidez pero con gran precisión. 

En los tiros libres su pegada generó la inagotable comparación cuando aparecía alguien con buen remate: “le paga como Chamaco” era el parámetro para tener reconocimiento.

Hoy saltan todos los recuerdos, anécdotas y detalles de una larga trayectoria donde Colo Colo fue su camiseta más querida- En las décadas del 60 y 70 cuando en el fútbol había rivales y no enemigos, todos reconocían públicamente las virtudes de Chamaco.

No deja de llamarme la atención estas explosiones de reconocimiento público para los que parten de la vida terrenal, más aun tratándose de Chamaco. ¿Pero que estamos esperando para homenajearlos en vida? ¿Será el egoísmo o egocentrismo de no destacar al de al lado? Hay que comenzar ya que hay muchos nombres en el fútbol y en el deporte que solo cuando mueren vuelven a las primeras páginas.

¿Cuándo los estadios y recintos deportivos dejarán de tener los nombres de las municipalidades en vez de los grandes de nuestro deporte?  Con la construcción y remodelación de una red de estadios a lo largo de Chile la mesa está servida para que aparezcan estos nombres. Ojalá algunos de los que aun están con nosotros puedan ser homenajeados inscribiendo sus nombres en las tribunas o en el escenario principal.

Volviendo a Chamaco, a mediados de los sesenta Colo Colo enfrentó a River. En el arco millonario estaba Hugo Gatti, un portero que le gustaba jugar adelantado para anticiparse a la jugada y muchas veces salir jugando desde su área con los pies. Le advirtieron que del otro lado estaba un volante con gran pegada. “El Loco” respondió que “no hay de qué preocuparse”.  Ese día Valdés le tiró una volea desde la mitad de la cancha a la altura de un lateral. Se la clavó en un ángulo ante la desesperación de Gatti.

Claramente a Chamaco le faltó jugar en el exterior. Lo tenía todo, pero se quedó cerca de sus afectos y siempre en su barrio. Fue la materia pendiente.

Hasta siempre Chamaco.

La gran oportunidad

31 de Julio, 2009

En el fútbol como en la vida las oportunidades se presentan por diversos motivos. Hoy tres futbolistas chilenos están viviendo “ese momento” que puede cambiarles radicalmente su carrera. Cada historia es distinta, están llenas de detalles y de altos y bajos.

Comenzaré por Esteban Paredes, que en la actualidad está en lo más alto de la ola. Fue contratado por Colo Colo y con nominación a la selección adulta. Con la venta de Lucas Barrios está llamado a ser su reemplazante. Comenzó muy bien, llegando a la red y jugando con calidad. Tiene 28 años, y la pregunta es porqué ahora y no antes? Siempre demostró tener buena técnica y facilidad para el gol. Pero algo lo detuvo y su progresión se frenó.

Tuvo oportunidades en el fútbol mexicano y también en Cobreloa, pero no despegó. Seguramente por su mente pasarán esas respuestas, pero lo cierto es que ahora tiene la gran oportunidad de su vida, jugar en un gran equipo y poder disputar un cupo en la selección con miras al Mundial de Sudáfrica.

En su caso ya no hay margen de error. Es todo o nada.

El segundo caso lo representa Angel Rojas, sorprendentemente titular en el mediocampo de Universidad de Chile. Estuve tentado en ir a pedirle su carné de identidad para verificar que se trataba del mismo futbolista que hemos visto por año. Ese de buen manejo de pelota, pero de escasas apariciones como titular o como nombre de trascendencia en el juego. Algunos chispazos y de vez en cuando entrando en los segundos tiempos con alguna trascendencia.

Cuando estaba a punto de irse por tercera vez a préstamo a los 24 años, el técnico Sergio MarKarían lo siguió en un entrenamiento y le vio condiciones, como siempre las tuvo. Detuvo su salida y le dio opción de inmediato desde el primer minuto. No respondió y volvió a su rutinaria historia. Ser uno más del plantel.

Todo cambio en los play offs pasados. Muchas lesiones obligaron al DT uruguayo a buscar entre los que le quedaban para enfrentar a Everton en Viña. Se fijó en Angel Rojas y le dio una misión impensada para un futbolistas hasta entonces dedicado sólo a mirar el arco contrario. Rojas tuvo que asumir como volante por derecha con la clara misión de obstruir al argentino Cornejo.

Ese fue su gran día, se demostró a si mismo y a los demás que puede ser un jugador con otras características. Fue y volvió de área a área, marcó y creó juego. Desde entonces se ganó el puesto, dio la vuelta olímpica y hoy el nuevo DT lo mantiene en la oncena. Cuanto tiempo perdido para un futbolista lleno de condiciones. Ahora tiene por delante una buena cantidad de años por jugar y poder concretar una carrera importante. Llegó justo a tiempo.

Finalmente, está la oportunidad de Gary Medel en Boca Juniors. Con sólo 21 años está dando un paso gigantesco en su carrera, que no ha sido fácil ni dentro ni fuera de la cancha. Expulsiones varias, lesiones severas, accidentes nocturnos de todo tipo y una vida sin pausas lo tuvo con opciones de solo hacer una carrera en el medio chileno.

Titular en U. Católica y en la selección, condiciones para dar el salto eran más que suficientes, pero su expediente seguramente lo limitó ante algún interesado. Para su fortuna Basile llegó a Boca.

Medel no puede fallar, tendrá que moderarse dentro y fuera de la cancha para poder concretar todas sus condiciones. En Boca no le van a perdonar lo que sí le perdonaron en Chile. No deberá exagerar en el apodo de “pitbull”, y sí desarrollar más su capacidad técnica.

Los tres jugadores dependen de sí mismos, los tres tienen condiciones, los tres han pasado momentos muy duros y hoy les ha llegado la gran oportunidad. Me atrevo a apostar por los tres.

Un campeón sufrido

9 de Julio, 2009

Universidad de Chile finalmente ganó uno de estos títulos cortos, acompañado de una frase que repiten todos los seguidores azules incluyendo futbolistas, periodistas y comentaristas: “todo es sufrido para nosotros”.

Mi reflexión al respecto es que es sufrido porque todos empujan para que ello ocurra. Me pregunto por qué la U no intentó jugar siempre tal como lo hizo en el primer tiempo frente a la Unión, con un ordenamiento dentro de la cancha muy cerca del arco contrario, con los volantes centrales permanentemente presionando en campo rival, con laterales siempre dispuestos al ataque, y asumiendo riesgos con muchos metros por defender en defensa.

Este equipo azul ganó el partido final con merecimientos, reconocidos por todos, pero que pasó en el resto del campeonato. Ahí está el problema ¿Qué mostró en la cancha? Mucho correr, mucho aguantar defensivamente, muchas atajadas de Pinto, muchos errores en el manejo de la pelota, poco talento y muchos pelotazos.

Todo esto fue siempre alabado y defendido por los simpatizantes azules, no importa empatar con 11 atrás y de punta para arriba, es bueno ganar jugando mal, se escucha seguido. Con estos argumentos es imposible ganar con claridad y sin sufrimientos. Ese propio circulo que se arrastra por años tiene a la U en el sufrimiento deportivo.

Siempre me quedó la sensación que los dirigidos por Markarián estaban para intentar una propuesta más atrevida y no tan calculadora. El técnico uruguayo volvió a imponer su sello en armar equipos muy tácticos en la faceta defensiva, pero casi unilaterales en ataque. En este caso con las jugadas individuales de Montillo y Hernández, y  el famoso centro para Olivera.

El mejor de la U fue Miguel Pinto, que atajó mucho y con alta complejidad, lo que también se traduce en que el bloque defensivo tampoco fue tan eficiente en sus movimientos.

Este campeón fue un equipo que buscó no quedar expuesto defensivamente, comenzó con línea de tres y terminó con cuatro en el fondo. En el medio tras la lesión de Iturra fue el turno para Seymour, más ordenado para aguantar la posición central, pero igual de impreciso que el Colocho en el manejo de la pelota. Estrada fue el lanzador, con altos y bajos, no alcanzó a tener el mismo peso que la temporada pasada. La rotación fue una constante en este sector con Marcelo Díaz, Arias, Pardo y finalmente fue Angel Rojas el que entendió que para ser titular tenía que destacarse más en la marca que en la creación. Lo consiguió.

El caso de Montillo es emblemático. Su sola presencia le dio a la U una opción de generar algo distinto en ataque y con mayor regularidad. Emilio Hernández sigue en el sube y baja, un día sí otro no. Talento tiene, pero no termina por ser el jugador de peso que sus condiciones exigen.

Olivera tuvo dos caras, la de “salvador”, cuando gana en el juego aéreo o va a las pelotas divididas, o el “enemigo”, cuando la jugada necesita asociación con una devolución en pared, que rara vez concreta. Esto último obliga casi siempre a sus compañeros a intentar la jugada individual, esa donde tratan de pasarse a cuatro rivales en línea.

Un título tapa generalmente todo este análisis y queda como que todo fue muy bueno. Varios amigos hinchas azules me dicen, “pero algo tendrá que fue campeón”. Mi respuesta apunta a este campeonato donde la excelencia técnica queda al margen por sobre el esfuerzo físico, el miedo a la derrota en el ida y vuelta y a ciertas circunstancias más de los rivales que propias, que ayudaron. Hay que recordar las facilidades de Audax sin Johnny Herrera en el arco y con Orellana en la banca; la expulsión del evertoniano Miralles.

El título hay que festejarlo porque lo ganó dentro de las reglas establecidas, pero hay que proyectarlo hacia el futuro y dejar de sufrir y comenzar a disfrutar no solo con un número estadístico, sino que también con calidad técnica en el juego y con propuestas más atrevidas.

Semifinales a negro

30 de Junio, 2009

Lo primero que tengo que decir es que las semifinales, los cuatro partidos, alcanzaron apenas para un regular como promedio, en cuanto a expresión de calidad técnica. Sí nos ponemos a contar los pases fallados encontraríamos una cifra impresionante.

Como siempre en los play-offs encontramos emoción. Everton con el descuento de Riveros y la definición por penales entre la Unión y la Católica, mantuvieron la atención. Pero en la globalidad y donde no hay que perder el foco, la calidad de juego fue baja.

Mi visión está acompañada por una lógica simple, sí se juega por elegir al campeón, es decir al mejor del primer semestre, hay que jugar a la altura de las circunstancias. Y todavía creo que el que sea proclamado como el mejor, debe demostrar calidad y excelencia. Por ahora parece que se quiere elegir al peor del campeonato.

Me resisto a caer en las redes de las justificaciones baratas que escuchamos aun antes de jugarse el partido y desde todos los ámbitos, futbolistas, entrenadores, dirigentes y periodistas. Frases como “se puede ser campeón jugando mal”,  “los play-offs son así”, “lo importante es no perder”, “en estas instancias lo menos importante es jugar bien”. Estos dichos van penetrando y se hacen automáticos en la creencia.

Claramente los vimos reflejado en las semifinales. Everton y la U en el partido de ida estuvieron a punto de inventar un nuevo deporte llamado “pégale pa arriba no más”. En la vuelta los azules cambiaron en los primeros 20 minutos, y aquí quiero hacer una reflexión: sí pudieron hacer un juego asociado con actuaciones individualidades importantes y sobre todo con una vocación de ataque, me pregunto sí será imposible intentarlo en forma permanente.

Mi respuesta y ya con muchos años de observación es que hoy no hay que engañarse más, Sergio Markarián es de los que hoy llaman “pragmático”, una forma elegante de esconder a un entrenador que lo primero que propone es defender su temor a la derrota. Muchos me dicen, pero eso también es válido y yo respondo, claro que es válido, pero entonces anúncialo como corresponde y no lo  encubras. La U de Markarián no propone juego de ataque como ideología inicial, sólo lo hace cuando está necesitado como lo fue tras perder ante Everton.

En la otra semifinal, en los dos empates sin goles, la Católica fue más que la Unión Española.  Por lo que habían mostrado los hispanos hasta cuartos de final, el medio futbolístico esperaba mucho de esta llave, era lo lógico, pero no hubo suerte.

Por un lado la Católica, clara dominadora de la pelota en el mediocampo, con una zona muy fuerte en la marca y manejo de pelota, pero sin peso ni capacidad en ataque. Todo lo bueno de Ormeño, Medel, Valenzuela y Mirosevic se diluía en un Luis Núñez sin condición física para este nivel y con Ibarrola sin calidad.

Los hispanos, y aquí la responsabilidad es absoluta de los jugadores, no repitieron casi nada de lo anterior. No hubo posesión de pelota segura, y menos juego asociado y llegadas constantes. Leal, Ramírez, Canales y Aravena muy bajos. El “Pipa” Estévez volvió a repetirse el plato igual que el año pasado. En los partidos importantes sólo aparece ante los micrófonos, habla y habla, provoca, pero en la cancha elude responsabilidades. Nunca pudo ganarle a Hans Martínez. Lo más destacado fue la organización defensiva con Limenza y la línea de cuatro más Villagra.

Por suerte quedan las finales y la posibilidad de cerrar un campeonato con buena calidad de fútbol. Jugadores con capacidad técnica hay, ahora tenemos que esperar y ver en qué nivel de jerarquía se encuentran. Sí es por antecedentes el favorito es Unión Española. ¿La U será capaza de cambiar su fútbol mezquino, lleno de cálculos, por uno franco, abierto, midiendo su capacidad en un mano a mano con el rival? Espero que sí.